miércoles, febrero 12, 2025

Dioses de la Mitología Griega 2


 

¿Y tú qué sabes? 1

Dentro de la Madriguera Física Cuántica




 

Debate sobre la naturaleza de la realidad

  


What The Bleep Do We Know? 

Plantea un interesante debate filosófico y científico. 

Constituye un nuevo intento por acercar al gran público las cuestiones sobre las que se está planteando una profunda revolución cultural, surgida de los conocimientos sobre las partículas elementales, englobados en lo que ha dado en llamarse la Física Cuántica.         

La Física Cuántica, tal como explicamos en otro 
artículo, es una manera de describir el mundo. Su campo de actuación es el de las partículas elementales, que se desenvuelven de manera misteriosa para la percepción ordinaria, ajenas a las leyes de los objetos físicos, dando lugar a diferentes interpretaciones.              

Dudas de realidad           
La revolución cultural que se deriva de estos conocimientos tiene que ver, sobre todo, con la naturaleza de la realidad. La tesis de la película es que la realidad se reduce a la percepción y que la percepción (a la que llamamos realidad) se forma por el efecto combinado de creencias, pensamientos y emociones.        
La consecuencia de esta tesis es que el sujeto es el artífice último de lo real y que, cuando descubrimos la estrecha relación entre el mundo interno de las personas y lo que acontece en su entorno, alcanzamos la capacidad de alterar la realidad, una de las más antiguas aspiraciones humanas.               
El argumento sobre la estructura cuántica de la realidad se completa en la película con recientes descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro, capaz de reaccionar de la misma forma tanto respecto a un objeto real como a otro imaginario, siempre que una emoción esté asociada a estos procesos.   

Este descubrimiento lleva a los protagonistas a proponer una mayor atención a los procesos de pensamiento y a la profundización en las emociones, al considerar que una revisión profunda del interior humano puede ayudar a comprender mejor el mundo que nos rodea y a hacerlo más habitable y confortable. Y, sobre todo, mucho más feliz.          

La película está articulada en torno a una protagonista que busca sentido a su vida, a la que acompañan en su experiencia una serie de expertos de diferentes disciplinas: física, neurología, psiquiatría, filosofía, medicina, biología, teología, explicando conocimientos relativos a la experiencia de la protagonista, Amanda (Marlee Matlin).       

Los argumentos que los diferentes expertos exponen en la película están documentados en muchos casos, pero en otros aspectos son más débiles. La fragilidad de algunas de las exposiciones de la película está bien recogida en un artículo 
de Wikipedia. Además, según Popular Science, uno de los expertos entrevistados, David Albert, profesor en la U. de Columbia, considera que las declaraciones suyas que aparecen en la película son incompletas y que están distorsionadas.          

La prueba del acierto se observa en el inesperado éxito obtenido en las salas comerciales de Estados Unidos y en el hecho de que, antes de llegar a las grandes pantallas de España, ha estado circulando casi clandestinamente por países latinoamericanos y regiones españolas, aglutinando foros de reflexión “sobre física cuántica” a partir de esta película.

La Física Cuántica, de esta forma, se está poniendo de moda, con todo lo bueno y lo malo que eso supone: despertar el interés por una disciplina científica es positivo, pero reducirla a una tertulia de salón y convertirla casi en una religión capaz de resolverlo prácticamente todo, es algo que no tiene nada que ver con la ciencia.       

Telón de fondo

En cualquier caso, lo cierto es que la película evoca un importante debate filosófico y científico que se remonta al Siglo IV antes de Cristo, cuando Platón señaló con el mito de la caverna que no conocemos la realidad, sino las sombras que el mundo refleja en las paredes de la caverna en la que estamos encerrados.     

En 1781 Kant especula con que sólo podemos conocer a través de modelos de realidad, innatos en nosotros, que son sólo una tenue representación del mundo real, por lo demás inaccesible al conocimiento. 

A su vez, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer llegó a la conclusión de que la realidad innata de todas las apariencias materiales es la voluntad y que la realidad última es una voluntad universal.          

Más de cien años después, Einstein descubre, ya sobre bases científicas, que el mundo real no coincide siempre con nuestras estructuras mentales, ya que, a partir del conocimiento de las partículas elementales, hemos descubierto que lo que sabemos del mundo objetivo es muy diferente de las ideas que tenemos sobre ese mismo mundo.       

En realidad este es el punto de partida de la película, que recupera el papel del sujeto (observador en el lenguaje de la Física) en la construcción de la realidad planteado por la teoría cuántica: en 1984, John Wheeler y Wojcieck Zurek, en su obra Quantum Theory and Measurement, señalaron que son necesarios los observadores para dar existencia al mundo.        

Aunque más tarde el físico alemán Dieter Zeh cuestionara esta hipótesis con su propuesta de los procesos de decoherencia para explicar los mecanismos de formación de la realidad, el debate sobre el papel del observador en el mundo no ha concluido.       

La neurología ha venido a arrojar nueva luz al señalar que el cerebro nos ofrece, no un reflejo de la realidad, sino una interpretación de señales, símbolos y signos a través de un complicado ejercicio vertiginoso de matemáticas complejas, lo que aparentemente reduce la naturaleza de la realidad a un conjunto de ondas electromagnéticas que se concretan en objetos por mediación del cerebro.
 

Edgar Moria, entre otros, explica muy bien estos procesos en su obra El Conocimiento del Conocimiento y concluye: el cerebro se ha construido en el mundo y ha reconstruido el mundo a su manera dentro de sí, por lo que el mundo está en nuestro espíritu, que a su vez está en el mundo. 

Aunque no es la única lectura posible, lo que explica Morin es un buen resumen del argumento básico de la película y una posible explicación de su mensaje porque, si damos por ciertos estos supuestos, realmente estamos adentrándonos en la próxima evolución de nuestra especie.

Ciencia y filosofía: una dicotomía de corto alcance

 

La ciencia y la filosofía son discursos distintos, pero no opuestos, que han estado y deben estar en permanente contacto. Su supuesta rivalidad es reciente y una revisión histórica nos muestra el provechoso diálogo que han mantenido desde los tiempos de la Revolución científica.       Por Antonio Diéguez

En la época en la que se asegura que ha caído un buen puñado de las viejas dicotomías que sustentaron la modernidad, hay una que, pese a lo que se repita en los discursos protocolarios, sigue bien firme y consolidada. Es la dicotomía ciencias/humanidades, que el novelista y químico inglés Charles P. Snow bautizó como “las dos culturas” en su conocida conferencia de 1959, y que sigue siendo la base de nuestra educación y de nuestra vida cultural.

Algunos piensan que su origen es antiguo: que Sócrates era de letras y Aristarco o Arquímedes eran de ciencias, o que el trivio y el cuadrivio medievales ya consagraban la división. Un juicio así peca, no obstante, de anacronismo, aunque solo sea por el hecho de que es una cuestión controvertida si podemos hablar de ciencia en sentido estricto en época tan temprana.

En el siglo XVII, en la época de la Revolución científica, las distinciones no eran tan nítidas como ahora nos parecen. A veces se olvida que el padre de la filosofía moderna, René Descartes, era también matemático y físico. De hecho, sus ideas sobre física estuvieron vigentes en Francia hasta que en el siglo XVIII Voltaire divulgó en su país la física de Newton, después de que se la explicara con detalle su compañera y amante Émilie du Châtelet, que es quien realmente entendía las matemáticas de Newton y estaba traduciendo al francés su obra principal, los Principios matemáticos de la filosofía natural. Se olvida no solo que Descartes fue el creador de la geometría analítica, sino que su famosa obra Discurso del método, publicada en 1637, con la que se dice que comienza la filosofía moderna, era una especie de introducción metodológica a tres breves tratados científicos: “La dióptrica”, “Los meteoros” y “La geometría”, que, como se explica en el título, “son ensayos de este método”. Hoy en día, sin embargo, rara vez se publica junto a esos tratados, dando así la falsa impresión de que era un libro independiente dedicado solo a la filosofía, una crítica de las ideas de la escolástica y una búsqueda de los criterios para un conocimiento cierto.

Tiende a olvidarse igualmente que Leibniz fue un gran matemático y que, además de mantener una conocida polémica epistolar con Samuel Clarke, portavoz de Newton en este caso, sobre los problemas de las nociones de espacio y tiempo absolutos, de la gravedad como misteriosa acción a distancia y de la noción de vacío, sostuvo una agria disputa con el propio Newton acerca de la prioridad en el descubrimiento del cálculo infinitesimal. Y se omite que la Crítica de la razón pura de Kant, una de las cumbres del pensamiento filosófico, tenía como propósito central indagar sobre las condiciones de posibilidad de un logro tan sólido en el conocimiento humano como fue la mecánica de Newton, teniendo en cuenta que Hume había argumentado que ningún conocimiento basado en la experiencia podría aspirar a tal grado de firmeza epistémica. Kant mismo hizo en su juventud algunas aportaciones significativas a la ciencia, como que el sistema solar se formó a partir de una nube de gas y que este tipo de proceso tenía lugar en todo el universo. Sostuvo que la Vía Láctea era un disco en rotación de estrellas cuyo origen pudo ser también una nube de polvo y que otras nebulosas distantes, como Andrómeda, eran sistemas de estrellas (Humboldt los llamó universos islas y hoy los llamamos galaxias) similares a nuestra Vía Láctea.

En inglés, el término “ciencia” (science) fue tomado del francés en la Edad Media con el significado de conocimiento riguroso, sistemático y demostrado deductivamente a partir de primeros principios, como en la geometría de Euclides. 1 Con la excepción de Roberto Grosseteste en el siglo XIII, que sugiere que el experimento controlado puede tener un cierto papel en la investigación como método demostrativo, este fue el concepto de ciencia que se aceptó hasta que Bacon defendió la inducción frente a los métodos deductivos de la escolástica en su Novum organum, publicado en 1620. El ideal demostrativo siguió vigente durante un tiempo (por ejemplo, en Galileo, aunque con empleo de las matemáticas), pero fue cediendo el paso lentamente en los dos siglos posteriores a una visión de la observación y la experimentación que reconocía el carácter hipotético de sus resultados. En cuanto al término “científico”, existía en latín como adjetivo. Lo utiliza Boecio en su traducción de Aristóteles. Sin embargo, como sustantivo para nombrar a lo que hasta entonces venía denominándose “filósofo natural”, “filósofo experimental” u “hombre de ciencia”, lo introdujo en la lengua inglesa el historiador de la ciencia y filósofo William Whewell en 1834, en la breve descripción que hizo de un debate en la British Association for the Advancement of Science que tuvo lugar un año antes. La idea era tener un vocablo preciso y con una terminación que siguiera la pauta de “artista”, “economista” o “ateo” (el término inglés scientist tiene, en efecto, la misma terminación que artist, economist o atheist). La propuesta, sin embargo, no fue bien recibida en absoluto. Como cuenta la historiadora Melinda Baldwin, 2  muchos siguieron prefiriendo durante bastante tiempo la expresión “hombre de ciencia” (man of science) en oposición a “hombre de letras” (man of letters). Aquí encontramos, pues, aceptada de forma expresa esa dicotomía de la que hablamos.

El término “científico” no se impuso sino hasta la década de 1870, y principalmente fue en Estados Unidos. Entre los ingleses se consideró erróneamente que el término era un americanismo “innoble”, como lo calificó el Daily News en septiembre de 1890. Todavía en 1924 la revista Nature, que seguía evitando su uso, hubo de consultar entre lingüistas e investigadores si debía aceptarlo en adelante, y la decisión del editor fue no hacerlo, aunque no prohibiría que los autores que enviaran artículos lo emplearan. En este rechazo, Nature no estaba sola; otras instituciones, como la Royal Society, tampoco lo admitían. Puede parecer sorprendente, pero su uso no se generalizó como correcto hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Todo esto nos indica que la oposición entre las ciencias y las letras (o humanidades) no empezó a adquirir los tintes dicotómicos tan marcados que ahora tiene hasta bien entrado el siglo XIX. Tuvo mucho que ver en ese distanciamiento la creciente especialización de las ciencias, debido a la imposibilidad de abarcar todos los avances que comenzaban a producirse en los distintos campos, y su institucionalización en diferentes departamentos, administrativa y localmente separados, en las reformadas universidades que iban creándose por toda Europa, sobre todo en Alemania, Francia y Gran Bretaña. Un factor fundamental fue la profesionalización de la ciencia, cuyos inicios hay que situar también en ese momento y que hizo de la formación científica una exigencia que reclamaba una exclusividad casi total debido a su rigor.

Pero ¿cuál es la situación actual?

¿Hay realmente visos de debilitamiento de esta dicotomía, como a veces se dice?

Para responder a esto, me centraré en el caso de la filosofía, que es el que mejor conozco. Es innegable que algunas corrientes filosóficas marcaron claras distancias con la ciencia a lo largo de los siglos XIX y XX, en especial en los países de habla no inglesa; no obstante, la filosofía ha mantenido siempre corrientes de pensamiento que se consideraban ligadas a la ciencia, que buscaban recibir su influjo y que incluso, en ocasiones, pretendían hacer aportaciones que fueran útiles a la propia ciencia. En la actualidad designamos a esas corrientes bajo el apelativo de “naturalistas” y tienen una notable fuerza en el ámbito cultural anglosajón.

Es posible que la mencionada pretensión de hacer aportaciones útiles a la ciencia desde la filosofía suene a algunos a aspiración desmedida. Sin embargo, por modestas que sean, estas aportaciones han existido. La lógica matemática, que tiene como pioneros a los filósofos Gottlob Frege, Bertrand Russell y Alfred North Whitehead, fue pieza fundamental en el desarrollo de la teoría de la computación y de la inteligencia artificial. En este campo de la inteligencia artificial, las críticas de Hubert Dreyfus a las ideas vigentes en los años sesenta y setenta –la IA simbólica–, basadas en la filosofía de Heidegger y de Merleau-Ponty y en la importancia que ambos otorgaron a la interacción corpórea con el mundo, contribuyeron de forma indirecta a allanar el camino de la robótica situada.

En el desarrollo de la psicología cognitiva fue muy importante el funcionalismo, apadrinado por los filósofos Hilary Putnam y Jerry Fodor. A este último debemos también la influyente teoría de la modularidad de la mente. Y, entre otras cosas, la psicología le debe a Daniel Dennett la idea de que la capacidad para atribuir creencias falsas a otro sea un criterio clave para considerar que una persona (o animal) posee una Teoría de la Mente (ToM).

Por su parte, la filosofía de la biología, que desde hace ya cuatro décadas se ha convertido en una de las ramas más activas de la filosofía de la ciencia, ha contribuido a clarificar bastantes cuestiones biológicas, como los diversos significados que encierran los conceptos de “especie”, “aptitud o eficacia biológica” (fitness) o “gen”, o el papel que la selección de grupo ha podido jugar en el surgimiento de la conducta altruista, o la plausibilidad del determinismo genético. En ocasiones, estas contribuciones han sido el resultado de una colaboración explícita entre profesionales de la filosofía y de la biología.

Añadamos a esto que los problemas éticos y sociales suscitados por el desarrollo de campos tecnocientíficos, como la ingeniería genética, la biología sintética o la inteligencia artificial han hecho que vuelva a estimarse como necesario un acercamiento entre las ciencias y las humanidades.

La tesis central del naturalismo filosófico es que no hay una discontinuidad esencial entre ciencia y filosofía, sino que más bien hay una continuidad de fines y métodos entre ellas (aunque no identidad). La ciencia no solo no sería lo contrario de la filosofía, ni, como pensaba Stephen Hawking, habría acabado con la filosofía, sino que cuanto más y mejores teorías científicas tenemos, más problemas filosóficos surgen en torno a los supuestos que esas teorías asumen o a las características que atribuyen a la realidad.

¿Es esto realmente defendible?

¿Existe esa continuidad de objetivos y de métodos entre ciencia y filosofía? Vayamos a la cuestión de los objetivos.

¿Cuáles son los de la ciencia?

No es fácil determinarlos con exactitud, pero espero que se me acepte que en la ciencia actual estos serían algunos de los más importantes:

1) explicar, comprender y predecir fenómenos;

2) determinar qué tipo de entidades y procesos explican el funcionamiento del universo;

3) crear conceptos y herramientas matemáticas de utilidad en dichas explicaciones;

4) encontrar regularidades en los fenómenos (de ser posible, en forma de leyes matemáticas);

5) buscar teorías crecientemente comprehensivas y coherentes;

6) servir de base al desarrollo tecnológico. No niego que habría muchos más que añadir si vamos a los detalles de las diferentes ciencias, pero estos son comunes a muchas de ellas, aunque con excepciones.

No más fácil resulta dilucidar qué fines pueden atribuirse en la actualidad a la filosofía, pero ya puestos me atrevo a sugerir que habría que distinguir dos tipos fundamentales: los fines interpretativos, que tienen que ver con el conocimiento de la realidad, y los fines normativos, que tienen que ver con la defensa de lo que se considera valioso y las razones que se dan para ello.

Entre los fines interpretativos me parecen destacables los siguientes:

a) crear, aclarar y mejorar conceptos e ideas;

b) formular nuevas preguntas sobre diversos aspectos desatendidos de la realidad;

c) analizar críticamente los presupuestos filosóficos (premisas ocultas) en todo tipo de creencias;

d) ayudar a construir una visión coherente de la realidad (“hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida”, que decía Unamuno);

e) indagar sobre la condición humana y sobre “el puesto del hombre en el cosmos”;

f) indagar sobre la naturaleza y los límites del conocimiento y sobre las implicaciones que deben extraerse de conocimientos aceptados;

g) imaginar formas alternativas en que podrían ser las cosas (utopías sociales, mundos posibles, formas alternativas de arte, formas alternativas de ser humano, etc.).

En cuanto a los fines normativos, cabe citar estos:

h) proponer metas culturales, éticas, sociales y políticas;

i) criticar las instituciones sociales vigentes (crítica social y cultural);

j) establecer las formas del razonamiento correcto, así como los criterios para el conocimiento garantizado y para la crítica racional;

k) prescribir nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás seres vivos y con las cosas.

¿Hay entonces continuidad entre estos fines y los de la ciencia?

Una diferencia que podemos apreciar es que la ciencia carece de fines normativos, es decir, no pretende establecer lo que debe ser la realidad, sino solo cómo es de hecho y por qué es así, aunque eso no quita que el conocimiento de ciertos hechos pueda ser relevante a la hora de sustentar o modificar nuestras normas epistémicas, sociales, morales o de otro tipo. Y tampoco quiere decir que en la investigación científica no estén implicadas cuestiones axiológicas. Pero ese es otro tema que nos llevaría muy lejos.

Además de este carácter no normativo, pueden señalarse otras diferencias claras entre la ciencia y la filosofía. Por ejemplo, la mayor radicalidad (de raíz) de la filosofía. Esto último no debe entenderse como si la ciencia no se hiciera preguntas fundamentales, sí que las hace, como cuando trata de averiguar el origen del universo o el origen de la vida, sino únicamente en el sentido de que la ciencia no cuestiona en principio sus presupuestos, mientras que la filosofía lo hace hasta llegar a los cimientos de sus propias pretensiones de validez.

También es bastante evidente que en la metodología hay diferencias importantes. En la ciencia solemos encontrar, aunque no en todos los casos, un alto grado de matematización y de experimentación, cosa que es extraña en filosofía. No se trata, sin embargo, de una diferencia absoluta. Algunas partes de la filosofía recurren al lenguaje formal de la lógica y la matemática y, de forma mucho más indirecta y pausada que en la ciencia, también las ideas filosóficas se confrontan con la realidad a través de la experiencia y con los resultados establecidos por la investigación científica. Así, algunas tesis metafísicas, como el mecanicismo, el dualismo mente/cuerpo, o la negación del pensamiento animal, terminaron siendo abandonadas porque se habían tornado insostenibles ante lo que mostraba el desarrollo de las ciencias. No obstante, hay que admitir que la contrastabilidad empírica no es un requisito exigible en la filosofía, mientras que sí suele serlo en la ciencia.

En resumen, la ciencia y la filosofía son discursos distintos, pero no opuestos, que han estado y deben estar en permanente contacto. Las ciencias incluyen supuestos filosóficos que no tematizan ellas mismas y pueden recibir un análisis filosófico fructífero y la filosofía necesita de conocimientos empíricos bien establecidos para no pensar sobre el vacío o para no hacer propuestas que ya se han mostrado como inviables.

Entre sus fines hay similitud y complementariedad y entre sus métodos hay diferencias, pero no absolutas.

https://letraslibres.com/revista/ciencia-y-filosofia-una-dicotomia-de-corto-alcance/


Física Cuántica y Filosofía

  


I. Filosofía de la ciencia 

La filosofía de la ciencia constituye un campo de investigación relativamente joven y en constante expansión, un campo cuya fecundidad y relevancia responden a la naturaleza misma de su objeto de estudio. La reflexión crítica sobre la ciencia, así como una adecuada valoración de su impacto social y ambiental, exigen considerar el fenómeno científico en toda su complejidad, analizando sus diversas dimensiones y contextos. 

Durante la primera mitad del siglo XX, los filósofos clásicos de la ciencia se enfocaron en los productos o resultados científicos, concentrando el análisis en cuestiones que atañen a las hipótesis y teorías que constituyen “conocimiento”: los métodos de prueba, los estándares de evaluación, la relación entre teoría y experiencia, la estructura lógica de las leyes y teorías, los modelos de explicación y predicción, la naturaleza del lenguaje de la ciencia, etc. 

Este conjunto de cuestiones, que caen bajo el “contexto de justificación”, nos remite a las dimensiones lógica, metodológica, epistemológica, ontológica y semántica de la ciencia, dimensiones que además de constituir el núcleo duro del análisis filosófico, desembocan en problemas de calado profundo como, por ejemplo, el problema de la racionalidad científica o el problema de la relación entre nuestro conocimiento y el mundo.             

En los años sesenta, la filosofía de la ciencia amplía su horizonte de reflexión al considerar el proceso de producción de conocimiento en sus diversos aspectos. Este interés por los modos de hacer ciencia -por la actividad científica- surge con el reconocimiento de los cambios profundos que han marcado su desarrollo histórico, no sólo en el nivel de las teorías sino también en el de los métodos y los objetivos de la investigación.
 

De aquí que la tarea de construir modelos de la dinámica científica haya adquirido un lugar central. Desde luego, a esta ampliación de la agenda filosófica contribuyeron tanto la consolidación de los estudios historiográficos como el desarrollo de otros estudios empíricos sobre la ciencia (sociológicos, psicológicos, antropológicos, evolutivos), con lo cual se abrió el camino hacia la “naturalización” de la filosofía de la ciencia. 

Finalmente, la creciente vinculación entre ciencia y tecnología, además de estar generando un nuevo modo de investigar, ha permitido destacar el papel que cumplen los procesos de comunicación no sólo en el desarrollo mismo del conocimiento, sino también en la conformación del tipo de sociedad en que vivimos. Paralelamente, el impacto de largo y variado alcance de las aplicaciones tecno-científicas nos ha obligado a repensar la dimensión axiológica de esta actividad, sobre todo en su sentido moral y político, así como a rastrear en el tipo de valores que promueve en la esfera pública. 

En suma, el universo en expansión de la filosofía de la ciencia, junto con la batería de herramientas conceptuales que en él se han ido forjando, hacen de este campo de investigación una plataforma muy adecuada para abordar las diversas facetas de “esa cosa llamada ciencia”. De aquí que la filosofía de la ciencia, además de columna vertebral de este posgrado, constituya ella misma una línea de especialización. 

IIFilosofía de la ciencia 

La filosofía de la ciencia investiga el conocimiento científico y la práctica científica. Se ocupa de saber, entre otras cosas, cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y de saber si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las «entidades ocultas» (o sea, no observables) y los procesos de la naturaleza. Son filosóficas las diversas proposiciones básicas que permiten construir la ciencia. 

Ejemplos:

 

§  La realidad existe de manera independiente de la mente humana.  

§  La naturaleza es regular, al menos en alguna medida (tesis ontológica de legalidad). 

§  El ser humano es capaz de comprender la naturaleza (tesis gnoseológica de inteligibilidad). 

Si bien estos supuestos metafísicos no son cuestionados por el realismo científico, muchos han planteado serias sospechas respecto del segundo de ellos1 y numerosos filósofos han puesto en tela de juicio alguno de ellos o los tres. De hecho, las principales sospechas con respecto a la validez de estos supuestos metafísicos son parte de la base para distinguir las diferentes corrientes epistemológicas históricas y actuales. De tal modo, aunque en términos generales el empirismo lógico defiende el segundo principio, opone reparos al tercero y asume una posición fenomenista, es decir, admite que el hombre puede comprender la naturaleza siempre que por naturaleza se entienda "los fenómenos" (el producto de la experiencia humana) y no la propia realidad. 

En pocas palabras, lo que intenta la filosofía de la ciencia es explicar problemas tales como: 

 la naturaleza y la obtención de las ideas científicas (conceptos, hipótesis, modelos, teorías, paradigma, etc.); 

 la relación de cada una de ellas con la realidad; 

 cómo la ciencia describe, explica, predice y contribuye al control de la naturaleza (esto último en conjunto con la filosofía de la tecnología); 

 la formulación y uso del método científico; 

 los tipos de razonamiento utilizados para llegar a conclusiones; 

 las implicaciones de los diferentes métodos y modelos de ciencia. 

La filosofía de la ciencia comparte algunos problemas con la gnoseología -la teoría del conocimiento- que se ocupa de los límites y condiciones de posibilidad de todo conocimiento. Pero, a diferencia de ésta, la filosofía de la ciencia restringe su campo de investigación a los problemas que plantea el conocimiento científico; el cual, tradicionalmente, se distingue de otros tipos de conocimiento, como el ético o estético, o las tradiciones culturales.  

Algunos científicos han mostrado un vivo interés por la filosofía de la ciencia y algunos como Galileo Galilei, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho importantes contribuciones. Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos y han preferido seguir haciendo ciencia en vez de dedicar más tiempo a considerar cómo se hace la ciencia. Dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX destacan entre muchos otros Platón, Aristóteles, Epicuro, Arquímedes, Boecio, Alcuino, Averroes, Nicolás de Oresme, Santo Tomas de Aquino, Jean Buridan, Leonardo da Vinci, Raimundo Lulio, Francis Bacon, René Descartes, John Locke, David Hume, Emmanuel Kant y John Stuart Mill. 

La filosofía de la ciencia no se denominó así hasta la formación del Círculo de Viena, a principios del siglo XX. En la misma época, la ciencia vivió una gran transformación a raíz de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica. 

Entre los filósofos de la ciencia más conocidos del siglo XX figuran Karl R. Popper y Thomas Kuhn, Mario Bunge, Paul Feyerabend, Imre Lakatos, Ilya Prigogine, etc.


Ciencia y Filosofía - El Porqué de la filosofía

 



«
Quizá la filosofía interese a unos pocos, la cuestión es que tarde o temprano  necesitarán descubrirla, en un sentido u otro. 

¿Quién sabe de verdad lo que hay que saber sobre el mundo y la sociedad?

 

En el fondo los filósofos, se empeñan en hablar de lo que no saben: el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo «sólo sé que no sé nada», Si no sabe nada, ¿para qué vamos a escucharlo? Lo que tenemos que hacer es aprender de los que saben, no de los que no saben; sobre todo hoy en día, cuando las ciencias han adelantado tanto y sabemos cómo funcionan la mayoría de las cosas. Así pues, en la época actual, la del microchip, del acelerador de partículas, el reino de Internet, la televisión digital... ¿qué información podemos recibir de la filosofía? La única respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera probablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna. Nos informan las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos, algunos programas de televisión…, pero no hay información «filosófica», y la filosofía es incompatible con las noticias y la información está hecha de noticias. Pero ¿es información lo único que buscamos para entendemos mejor a nosotros mismos y lo que nos rodea? Supongamos que recibimos una noticia cualquiera, por ejemplo: x número de personas muere diariamente de hambre en el mundo; nosotros, recibida la información, nos preguntamos ¿qué está ocurriendo? Recabaremos opiniones, algunas nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el ciclo macroeconómico global, otras de la superpoblación del planeta, algunos clamarán contra el injusto reparto de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la voluntad de Dios, o la fatalidad del destino... Y no faltará quien cándidamente, comente: «¡En qué mundo vivimos!» Entonces, como un eco,  nos preguntamos: ¿en qué mundo vivimos?» 

No nos conformaremos con respuestas como «vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente en un mundo en el que x personas mueren diariamente de hambre», «vivimos en un mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa de los pecados humanos».  No queremos más información sobre lo que pasa sino saber qué significa la información que tenemos, cómo debemos interpretada y relacionarla con otras informaciones anteriores o simultáneas, qué supone toda ella en la consideración general de la realidad en que vivimos, cómo podemos o debemos comportarnos en la situación así establecida. Estas son, precisamente preguntas a las que atiende la filosofía. Digamos: 

a) la información, que nos presenta los hechos y los mecanismos primarios de lo que sucede, 

b) el conocimiento, que reflexiona sobre la información recibida, jerarquiza su importancia significativa y busca principios generales para ordenarla 

c) la sabiduría, que vincula el conocimiento con las opciones vitales o valores que podemos elegir, intentando establecer cómo vivir mejor de acuerdo con lo que sabemos.  Creo que la ciencia se mueve entre el nivel a y el b de conocimiento, mientras la filosofía opera entre el b y el c. 

Así que no hay información propiamente filosófica, pero sí conocimiento filosófico, lo ideal sería llegar a la sabiduría filosófica ¿Es posible lograr y enseñar tal cosa? 

Intentemos precisar la diferencia entre ciencia y filosofía. Lo primero que salta a la vista no es lo que las distingue sino lo que las asemeja: tanto la ciencia como la filosofía intentan contestar preguntas suscitadas por la realidad. De hecho, en sus orígenes, ciencia y filosofía estuvieron unidas y sólo a lo largo de los siglos la física, la química, la astronomía o la psicología se fueron independizando de su común matriz filosófica. En la actualidad, las ciencias pretenden explicar cómo están hechas las cosas y cómo funcionan, mientras que la filosofía se centra más bien en lo que significan para nosotros; la ciencia debe adoptar el punto de vista impersonal para hablar sobre todos los temas (incluso cuando estudia a las personas mismas), mientras que la filosofía siempre permanece consciente de que el conocimiento tiene necesariamente un sujeto, un protagonista humano. 

La ciencia aspira a conocer lo que hay y lo que sucede; la filosofía se pone a reflexionar sobre cómo cuenta para nosotros lo que sabemos que sucede y lo que hay. La ciencia multiplica las perspectivas y las áreas de conocimiento, es decir, fragmenta y especializa el saber; la filosofía se empeña en relacionarlo todo, con todo lo demás, intentando enmarcar los saberes en un panorama teórico que sobrevuele la diversidad desde esa aventura unitaria que es pensar, o sea, ser humanos. 

La ciencia desmonta las apariencias de lo real en elementos teóricos invisibles, ondulatorios o corpusculares, matematizables, en elementos abstractos inadvertidos; sin ignorar ni desdeñar ese análisis, la filosofía rescata la realidad humanamente vital de lo aparente, en la que transcurre la peripecia de nuestra existencia concreta (v. gr. la ciencia nos revela que los árboles y las mesas están compuestos de electrones, neutrones, etc., pero la filosofía, sin minimizar esa revelación, nos devuelve a una realidad humana entre árboles y mesas). La ciencia busca saberes y no meras suposiciones; la filosofía quiere saber lo que supone para nosotros el conjunto de nuestros saberes... y si son verdaderos saberes o ignorancias disfrazadas. Porque la filosofía suele preguntarse principalmente sobre cuestiones que los científicos (y por supuesto la gente corriente) dan ya por supuestas o evidentes. 

Un historiador se preguntará qué sucedió en tal momento del pasado, un filósofo preguntará: ¿qué es el tiempo? Un matemático investiga las relaciones entre los números pero un filósofo indagará: ¿qué es un número? Un físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué explica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿Cómo podemos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicólogo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una acción es buena o mala?

En cualquier caso, tanto las ciencias como la filosofía contestan a preguntas suscitadas por lo real. A tales preguntas las ciencias brindan soluciones, es decir, contestaciones que satisfacen de tal modo la cuestión planteada que la anulan y disuelven. Si una contestación científica funciona como tal ya no tiene sentido insistir en la pregunta, deja de ser interesante. 

En cambio, la filosofía no brinda ‘soluciones’ sólo respuestas, que no anulan las preguntas, y nos permiten convivir racionalmente con ellas aunque sigamos planteándolas una y otra vez; por muchas respuestas filosóficas que conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justicia o qué es tiempo, nunca dejaremos de preguntamos por el tiempo y la justicia. 

Las respuestas filosóficas cultivan la pregunta, resaltan lo esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir preguntándonos, a preguntar cada vez mejor, humanizamos en la convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿qué es el hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntando más allá de cualquier respuesta imaginable? 

Hay preguntas que admiten solución satisfactoria y tales preguntas son las que se hace la ciencia; otras creemos imposible que lleguen a ser nunca totalmente solucionadas y responderlas -siempre insatisfactoriamente- es el empeño de la filosofía. Históricamente ha sucedido que algunas preguntas empezaron siendo competencia de la filosofía -la naturaleza, el movimiento de los astros, y luego pasaron a recibir solución científica, tratadas desde nuevas perspectivas científicas, estimuladas por dudas filosóficas (el paso de la geometría euclidiana a las geometrías no euclidianas, por ejemplo). 

Deslindar qué preguntas parecen hoy pertenecer al primero y cuáles al segundo grupo es una de las tareas críticas más importantes de los filósofos... y de los científicos. De lo único que podemos estar ciertos es que jamás ni la ciencia ni la filosofía carecerán de preguntas a las que intentar responder... 

Pero hay otra diferencia importante entre ciencia y filosofía. Un científico puede utilizar las soluciones halladas por científicos anteriores sin necesidad de recorrer por sí mismo todos los razonamientos, cálculos y experimentos que llevaron a descubrirlas; pero cuando alguien quiere filosofar no puede contentarse con aceptar las respuestas de otros filósofos o citar su autoridad como argumento incontrovertible: ninguna respuesta filosófica será válida para él si no vuelve a recorrer por sí mismo el camino trazado por sus antecesores o intenta otro nuevo apoyado en esas perspectivas ajenas que habrá debido considerar personalmente.

En una palabra el itinerario filosófico tiene que ser pensado individualmente por cada cual, aunque parta de  una muy rica tradición intelectual. Los logros de la ciencia están a disposición de quien quiera consultarlos, leerlos de  la filosofía sólo sirven a quien se decide a meditarlos por sí mismo. 

Una vida sin examen, es decir la vida de quien no sopesa las respuestas que se le ofrecen para las preguntas esenciales ni trata de responderlas personalmente, no merece la pena de vivirse. O sea que la filosofía, antes de proponer teorías que resuelvan nuestras perplejidades, debe quedarse perpleja. Antes de ofrecer las respuestas verdaderas, debe dejar claro por qué no le convencen las respuestas falsas. Una cosa es saber después de haber pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar. Aún más importante que establecer conocimientos es ser capaz de criticar con argumentos, antes de saber por qué afirma lo que afirma, el filósofo debe saber al menos por qué duda de lo que afirman los demás o por qué no se decide a afirmar a su vez. Y esta función negativa, defensiva, crítica, ya tiene un valor en sí misma, aunque no vayamos más allá y aunque en el mundo de los que creen que saben el filósofo sea el único que acepte no saber pero conoce al menos su ignorancia. 

¿Enseñar a filosofar aún cuando todo el mundo parece que no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo insoluble resultan tan incómodas? Planteemos de otro modo la cuestión: ¿acaso no es humanizar de forma plena la principal tarea de la educación?, ¿hay otra dimensión más propiamente humana, más necesariamente humana que la inquietud que desde hace siglos lleva a filosofar?, ¿puede la educación prescindir de ella y seguir siendo humanizadora en el sentido libre y antidogmático que necesita la sociedad democrática en la que queremos vivir? 

Aceptemos que hay que intentar enseñar filosofía o, mejor, a filosofar. ¿Cómo hacerlo? No puede ser sino una invitación a que cada cual filosofe por sí mismo». 

Texto fundamentado en: “Las preguntas de la vida”, Fernando Savater. Editorial Ariel. 1999. págs. 15 – 26.

Enlaces - Links de Lecturas

 


 

Uno se muere cuando lo olvidan

María Teresa Ronderos

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/uno-se-muere-cuando-lo-olvidan-por.html

 

 

La fragmentación regional de las clases dominantes en Colombia    

 Marco Palacios R.

https://puntokritico.blogspot.com/2018/01/la-fragmentacion-regional-de-las-clases.html

 

 

Socialismo de Estado    

Rafael Uribe Uribe

https://puntokritico.blogspot.com/2018/04/socialismo-de-estado-rafael-uribe-uribe_6.html

 

 

La naturaleza vuelve a la vida

https://puntokritico.blogspot.com/2017/03/la-naturaleza-vuelve-la-vida.html

 

 

Deshilando la trama cósmica

https://puntokritico.blogspot.com/2017/03/deshilandola-trama-cosmica.html

 

 

El dilema del prisionero

https://puntokritico.blogspot.com/2017/02/el-dilema-del-prisionero-cooperaran-los.html

 

 

MK Ultra

https://puntokritico.blogspot.com/2017/01/mk-ultra-losexperimentos-orientados.html

 

 

La policía de la memoria                     

Timothy Garton Ash

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/la-policia-de-la-memoria-timothy-garton.html

 

 

Aspirar directamente a la felicidad es de bobos   

Fernando Aramburu

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/aspirar-directamente-lafelicidad-es-de.html

 

 

¿Cuánta verdad necesita el hombre?

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/cuantaverdad-necesita-el-hombre-rudiger.html

 

 

El filósofo alemán Rüdiger Safranski

Revista Arcadia

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/el-filosofo-aleman-rudiger-safranski-la.html

 

 

Terrorismo y  crimen organizado: Contrastes y Similitudes     

Stéphane Leman-Langlois

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/tengo-que-demoler-la-sociedad-tengo-que.html

 

 

Tengo que demoler la sociedad  

Fernando Vallejo

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/tengo-que-demoler-la-sociedad-tengo-que.html

 

 

M. Foucault - G. Deleuze. Sobre los intelectuales y el poder

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/michelfoucault-gilles-deleuze.html

 

 

Diálogo Zizek - Sloterdijk: La quiebra de la civilización occidental  

Nicolás Truong

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/dialogo-slavoj-peter-sloterdijk-la.html

 

 

El rey Midas

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/el-rey-midas-cuando-midas-aun-era-un.html

 

 

La espada de Damocles

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/la-espada-de-damocles-damocles-era-un.html

 

 

Diógenes de Sinope

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/diogenes-el-cinico-1.html

 

 

El rugby como milagro sudafricano

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/el-rugby-como-milagro-sudafricano.html

 

 

Gay Talese: Vida  de un escritor

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/gay-talese-vidade-un-escritor.html

 

 

¿Qué es la realidad?

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/que-es-la-realidad-felix-garcia-moriyon.html

 

 

Lo virtual es la misma carne del hombre 

Michel Serres

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/lo-virtual-es-la-misma-carne-hombre.html

 

 

Las mentiras de Cristóbal Colón

Daniel Samper Pizano

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/las-mentiras-de-cristobal-colon-daniel.html

 

 

Johan Huizinga 

Andrés G. Freijomil

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/johan-huizinga-1872-1945-johanhuizinga.html

 

 

Homo ludens. Ensayo sobre la función social del juego   

Jesús Gómez Cimiano

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/homo-ludens.html

 

 

El juicio contra Galileo Galilei

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/el-juicio-contra-galileo-galilei-uno.html

 

 

Daros Latinoamérica: memorias de un legado peligroso   

Guillermo  Villamizar

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/daroslatinoamerica-memorias-de-unlegado.html

 

 

La Teoría Cuántica cuestiona la naturaleza de la realidad

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/la-teoria-cuantica-cuestiona-la.html

 

 

Modernidad Líquida

Zygmunt Bauman

https://puntokritico.blogspot.com/2015/03/modernidad-liquida-zygmunt-bauman.html

 

 

¡Que vienen los bárbaros!

https://puntokritico.blogspot.com/2015/04/que-vienen-los-barbaros-elabismo-de-la.html

 

 

Sobre el concepto de antropotécnica en Peter Sloterdijk  

Santiago Castro-Gómez

https://puntokritico.blogspot.com/2015/06/sobre-elconcepto-de-antropotecnica-en.html

 

 

La guerra de Occidente contra el desarrollo africano continúa       

Dan Glazebrok

https://puntokritico.blogspot.com/2019/02/la-guerra-de-occidente-contra-el.html

 

 

Preguntas  para una nueva educación     

William Ospina

https://puntokritico.blogspot.com/2015/03/preguntaspara-una-nueva-educacion-por.html

 

 

Ellos

https://puntokritico.blogspot.com/search?q=William+Ospina

 

 

El secuestro del inca Atahualpa por la banda de Francisco Pizarro 

William Ospina

https://puntokritico.blogspot.com/2019/10/blog-post_3.html

 

 

Anticipaciones sobre el nuevo orden imperial

Varda Burstyn

https://puntokritico.blogspot.com/2021/08/anticipaciones-sobre-el-nuevo-orden.html

 

 

¿Por qué fracasa Colombia?

Enrique Serrano

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/por-que-fracasa-colombia.html

 

 

La educación, un campo de combate

Estanislao Zuleta

https://puntokritico.blogspot.com/2021/04/la-educacion-un-campo-de-combate.html

 

 

 

Epidemias: la mayor catástrofe demográfica en América   

https://puntokritico.blogspot.com/2019/10/blog-post_48.html

 

 

La peste o la muerte negra

https://puntokritico.blogspot.com/2019/10/la-peste-o-la-muerte-negra-jose-lopez.html

 

 

Carta 08 Manifiesto de la disidencia china

https://puntokritico.blogspot.com/2019/10/carta-08manifiesto-de-la-disidencia.html

 

 

El cumpleaños de China

Ian Buruma

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/elcumpleanos-de-china-revista-el.html

 

 

El hombre bicentenario 

Isaac Asimov

https://lecturasinsomnio.blogspot.com/2021/06/el-hombre-bicentenario-isaac-asimov.html

 

Economía Azul

https://puntokritico.blogspot.com/2018/08/economia-azul-la-economia-azul-y-21-sus.html

 

 

Gunter Pauli - Economía Azul 2

https://puntokritico.blogspot.com/2017/07/gunter-pauli-como-presidente-de-la.html

 

 

Rediseñar el planeta

Revista Semana Sostenible

https://puntokritico.blogspot.com/2017/07/redisenar-gunter-pauli-con-cientos-de.html

 

 

Economía Naranja

https://puntokritico.blogspot.com/2018/09/economia-naranja-la-economia-creativa.html

 

 

Economía Verde

https://puntokritico.blogspot.com/2018/09/economiaverde-elnuevo-rostro-del.html

 

Economía Roja

https://puntokritico.blogspot.com/2018/09/economia-roja-negros-la-grave-crisis.html

 

 

El magnicidio que marcó el siglo XX en Colombia revive en el teatro

https://puntokritico.blogspot.com/2018/03/el-magnicidio-que-marco-elsiglo-xx-en.html

 

 

Violencia política en Colombia. Paradojas e institucionalización de una disfunción

https://puntokritico.blogspot.com/2018/10/violencia-politica-en-colombia.html

 

 

Fragmentos de historia de la violencia en la narrativa colombiana

https://puntokritico.blogspot.com/2018/10/fragmentosde-historia-de-la-violencia.html

 

 

Las trampas del deseo I 

Dan Ariely

https://puntokritico.blogspot.com/2017/07/las-dan-ariely-revista-estudios-96-vol.html

 

 

Las trampas del deseo II

Dan Ariely

https://puntokritico.blogspot.com/2017/07/las-trampasdel-deseo-ii-el-libro-de-dan.html

 

 

Historia de Colombia y sus oligarquías   

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/2016/11/historia-de-colombia-y-sus-oligarquias.html

 

 

El castigo   

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/2015/09/el-castigo-p-or-ntonio-caballero-semana.html

 

 

No hay mal menor   

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/2016/06/no-hay-mal-menor-por-antonio-caballero.html

 

 

El derroche 

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/search?q=El++derroche

 

 

Los perseguidos-perseguidores

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/search?q=Los+perseguidos-perseguidores

 

 

Violencia práctica    

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/violencia-practica.html

 

 

El imperio del delito

Antonio Caballero

https://puntokritico.blogspot.com/2017/03/el-imperio-del-delito-por-ntonio-c.html

 

Nelson Mandela, el último grande

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/nelson-mandelael-ultimo-grande-por.html

 

 

Así fue la vida del hombre que cambió Suráfrica

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/asi-fue-la-vida-del-hombre-que-cambio.html

 

 

Lecciones de Mandela para Colombia

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/lecciones-mandela-para-colombia-r.html

 

 

Diez historias de emprendedores colombianos

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/diez-de-emprendedores-colombianos-1.html

 

 

Un hombre magnánimo

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/un-hombre-magnanimo-nicholaskristof.html

 

 

Mandela: un gigante de la historia    

Enrique Serrano

https://puntokritico.blogspot.com/2016/04/un-gigante-de-la-histo

 

 

Crimen y Castigo     

F. Dostoyevski

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/crimen-y-castigo.html

 

 

MOSSAD La historia secreta

Gordon Thomas

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/mossad-la-historia-secreta.html

 

 

El libro negro del Vaticano

Eric Frattini

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-libro-negro-del-vaticano.html

 

 

Cien años de soledad      

Gabriel García M.

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/cien-anos-de-soledad.html

 

 

Así habló Zaratustra

Friedrich Nietzsche

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/asi-hablo-zaratustra.html

 

 

La verdadera historia del Club Bilderberg  

Daniel Estulin

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/la-verdadera-historia-del-club.html

 

 

La tentación de existir      

Cioran

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/la-tentacion-de-existir.html

 

 

Péndulo de Foucault

Umberto Eco

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-pendulo-de-foucault.html

 

 

Las ciudades invisibles     

Ítalo Calvino

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/las-ciudades-invisibles.html

 

 

El sueño de Damocles

Fatos Kongoli

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-sueno-de-damocles.html

 

 

El caballero, la mujer y el cura  

Georges Duby

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-caballero-la-mujer-y-el-cura.html

 

 

Adiós Sarajevo

Atka Reid y Hana Schofield

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/adios-sarajevo.html

 

 

Los secretos del Club Bilderberg      

Daniel Estulin

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/los-secretos-del-club-bilderberg.html

 

 

Archipiélago GULAG

Alexandr Solzhenitsyn

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/archipielago-gulag.html

 

 

El Cisne Negro

Nassim N. Taleb

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-cisne-negro.html

 

 

La insoportable levedad del ser

Milan Kundera

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/la-insoportable-levedad-del-ser.html

 

 

El porvenir es largo

Louis Althusser

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-porvenir-es-largo.html

 

 

Para una crítica de la violencia 

Walter Benjamin

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/latarea-de-una-critica-de-la-violencia.html

 

 

Sobre la violencia     

Hannah Arendt

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/sobre-la-violencia.html

 

 

Contra el Postmodernismo       

Alex Callinicos

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/contra-el-posmodernismo.html

 

 

El olvido que seremos      

Héctor Abad F.

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-olvido-que-seremos.html

 

 

No Logo  

Naomi Klein

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/no-logo.html

 

 

El misterio de las catedrales     

Fulcanelli

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-misterio-de-las-catedrales.html

 

 

La doctrina del shock       

Naomi Klein

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/la-doctrina-del-shock.html

 

 

El mal o el drama de la libertad

Rüdiger Safranski

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-mal-o-el-drama-de-la-libertad.html

 

 

Un mundo feliz 

Aldous Huxley

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/un-mundo-feliz.html

 

 

Cóndores no entierran todos los días

Gustavo Álvarez Gardeazábal

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/condores-no-entierran-todos-los-dias.html

 

 

Viento Seco     

Daniel Caicedo

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/viento-seco.html

 

 

La náusea

Jean-Paul Sartre

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/la-nausea.html

 

 

El extranjero    

Albert Camus

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/el-extranjero.html

 

 

La Conexión Cósmica      

Carl Sagan

https://puntokritico.blogspot.com/2021/10/la-conexion-cosmica.html

 

 

El mundo y sus demonios

Carl Sagan

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/el-mundo-y-sus-demonios.html

 

 

El libro de los seres imaginarios

Jorge Luis Borges

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/el-libro-de-los-seres-imaginarios.html

 

 

El hombre que calculaba  

Malba Tahan

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/el-hombre-que-calculaba.html

 

 

La importancia del tenedor       

Bee Wilson

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/la-importancia-del-tenedor.html

 

 

¿Puede pensar una máquina?  

Alan M. Turing

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/alan-m.html

 

 

Vigilar y Castigar     

Michel Foucault

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/vigilar-y-castigar.html

 

 

Rebelión en la granja       

George Orwell

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/rebelion-en-la-granja.html

 

  

La era del vacío       

Gilles Lipovetsky

https://puntokritico.blogspot.com/2021/09/la-era-del-vacio.html

 

 

Carta al padre  

Franz Kafka

https://puntokritico.blogspot.com/2021/08/carta-al-padre.html

 

 

Desterrados. Crónicas del desarraigo       

Alfredo Molano Bravo

https://lecturasinsomnio.blogspot.com/2021/06/desterrados-cronicas-del-desarraigo.html

 

 

La metamorfosis      

Franz Kafka

https://puntokritico.blogspot.com/2016/02/la-metamorfosis-franzkafka-i-cuando.html

 

 

1984

George Orwell

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/1984-george-orwell-fragmento-era-un-dia.html

 

 

Los Grandes Iniciados     

Edouard Schure

https://puntokritico.blogspot.com/2016/03/los-edouard-schure-les-grands-inities.htm

 

 

Diez Negritos   

Agatha Christie

https://puntokritico.blogspot.com/2016/09/diez-negritos-agathachristie-fragmento.html