sábado, abril 08, 2023

Cómo se enriqueció China


 

La decisión de China de abrirse al mundo ha sido uno de los acontecimientos más significativos de la historia contemporánea.

¿Cómo logró y se convirtió, un país comunista con una economía poco dinámica y con bajo crecimiento económico, en un motor del capitalismo global?

En un lapso y a lo largo de 40 años, China se ha transformado hasta quedar irreconocible. La escala de su crecimiento y la velocidad del cambio han sido asombrosas.

El país ha sido testigo de la mayor superación de la pobreza que jamás haya tenido lugar en la historia de la humanidad, y hoy China es una fuerza global, que se prevé que se convierta en la mayor economía del mundo en un par de décadas.

¿Cómo un país comunista, empobrecido y atrasado, logró convertirse en un país de gran desarrollo y de importancia en el capitalismo mundial?

¿Qué ocurrió realmente hace 40 años para que China se encaminara hacia la prosperidad?

Michael Wood habla con la gente que estaba allí: los hombres y mujeres que habían sido enviados para ser "reeducados" en granjas y fábricas;  campesinos que desafiaron al gobierno y rompieron con el comunismo; la mujer que recibió el primer certificado de empresa privada; y el asesor técnico estadounidense enviado a China por la ONU para impulsar el cambio.

Wood Viaja por todo el país para conocer a la diplomática de más alto rango de China y a las personas que trabajaron con el Primer Ministro Deng Xiao Ping.

Desarrolla una mezcla de estos testimonios con fascinantes archivos de las reuniones del líder chino con el presidente Carter en Washington y en misiones de investigación en Japón y Singapur.

También entrevista al biógrafo de Deng, el profesor Ezra Vogel, de la Universidad de Harvard, y al embajador James Stapleton-Roy, que devela el intenso trabajo entre bastidores que llevó a Estados Unidos a reconocer a la República Popular China en 1979.

La segunda parte examina los resultados de esas iniciativas en la China actual, visitando a los gigantes mundiales de la alta tecnología, Tencent y Alibaba, y las principales universidades chinas Tsinghua y SUStech.

Visitan un taller ferroviario de alta velocidad y el puerto de contenedores de más rápido crecimiento en el mundo; entrevistaron al abogado estadounidense que estableció los primeros acuerdos chinos para multinacionales como Exon Mobile y Roche Pharmaceuticals.

Por último, preguntamos a Robert Daly, Director del Kissinger Institute on China, y al Embajador Roy hacia dónde creen que se dirige China, y si la reforma política estará pronto en la agenda del poder chino.

La decisión de China de abrirse al mundo hace 40 años ha sido calificada como el acontecimiento más importante de la historia moderna del mundo, y en él, Estados Unidos desempeñó un papel crucial.

En la actualidad, China es un actor muy importante que despliega sus músculos en la escena mundial.

Michael Wood sigue el rastro del inicio de su meteórico ascenso, examina la extraordinaria magnitud de los acontecimientos actuales y pide pistas sobre el futuro a expertos chinos y estadounidenses, a través de un  acceso extraordinario a testigos clave.


viernes, abril 07, 2023

El esfuerzo por lograr las metas

 Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.

Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

Nadie recoge cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra. 

Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces.

Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.

Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo.

Nadie llega a la otra orilla sin haber hecho puentes para pasar.

Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de la vida.

Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.

Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. 

Nadie conoce la oportunidad hasta que esta pasa por su lado y la deja ir. 

Nadie encuentra  el  pozo del  placer  hasta caminar por la sed del desierto.

Nadie deja de llegar cuando se tiene claridad sobre una particular situación, crecimiento de la voluntad, abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de si mismo.

Nadie deja de arder con fuego dentro sin antes saber lo que es el calor de la amistad.

Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone.

Si sacas todo lo que tienes y confías en ti, esfuérzate, ¡porque lo vas a lograr!

Tomado de La culpa es de la vaca.

Responder:

1. ¿Por qué se requiere tener voluntad para alcanzar las metas y propósitos propuestos? 

2. Explique desde su parecer las cinco frases seleccionadas en el texto. 

3. Pensar, actuar, perseverar y anhelar, son necesarios para alcanzar nuestras metas ¿Qué piensa de esto? Exprese su parecer al respecto.

La prudencia y las tres rejas

 El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo:

-Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia.

-¡Espera!  -lo interrumpió el  filósofo-.  ¿Ya hiciste pasar  por las  tres  rejas  lo que vas  a contarme?

-¿Las tres rejas?

-Si.  La primera es la reja de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No; lo oí comentar a unos vecinos.

-Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario...

-¡Vaya!  La  última  reja  es  la  necesidad.  ¿Es  necesario hacerme  saber  eso que tanto  te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Cuántos  malos  ratos  podríamos  evitar  si  sometiéramos  a  esas  tres  rejas  todo  lo  que decimos…

Tomado de La culpa es de la vaca.                                                                 

 Responder:

1. ¿Evitaríamos inconvenientes mayores si sometiéramos los comentarios malintencionados al filtro de las tres rejas?

2. ¿Por qué la prudencia es conveniente para la convivencia pacífica?

3. Oiga usted bien lo siguiente: lo que escuche, vea y oiga aquí, déjelo aquí, que es de aquí y pertenece aquí. 

¿Qué piensa de esta frase o sentencia?                                                                                       

La señora apresurada y el joven amable

Cuando  la  señora  llegó  a  la  estación,  le  informaron  que  su  tren  se  retrasaría aproximadamente  una hora.  Un poco fastidiada, se compró una revista,  un paquete  de galletas y una botella de agua. Buscó un banco en el andén central y se sentó, preparada para la espera.

Mientras ojeaba la revista,  un joven se sentó a su lado y comenzó a leer  un diario. De pronto, sin decir una sola palabra, estiró la mano, tomó el paquete de galletas, lo abrió y comenzó a comer. La señora se molestó un poco; no quería ser grosera pero tampoco hacer de cuenta que nada había pasado. Así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete, sacó una galleta y se la comió mirando fijamente al joven.

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y, mirando a la señora a los ojos, se la llevó a la boca. Ya enojada, ella cogió otra galleta y, con ostensibles señales de fastidio, se la comió mirándolo fijamente.

El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora estaba cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, ella se dio cuenta de que sólo  quedaba  una  galleta,  y  pensó:  "No  podrá  ser  tan  caradura"  mientras  miraba alternativamente al joven y al paquete. Con mucha calma el joven alargó la mano, tomó la galleta y la partió en dos.  Con un gesto amable,  le ofreció la mitad a su compañera de banco.

-¡Gracias! -dijo ella tomando con rudeza el trozo de galleta.

-De nada -contestó el joven sonriendo, mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida.  La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Desde la ventanilla,  vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: "¡Qué insolente y mal educado! ¡Qué será de nuestro mundo!" De pronto sintió la boca reseca por el  disgusto. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó estupefacta cuando encontró allí su paquete de galletas intacto.

Cuántas veces nuestros prejuicios y decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a los demás y cometer graves equivocaciones.

Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en  nosotros,  hace  que  juzguemos  arbitrariamente  a  las  personas  y  las  situaciones, encasillándolas en ideas preconcebidas alejadas de la realidad.

Responder:

1. ¿Recuerda alguna situación donde por apresurarse a emitir un juicio temerario, haya cometido el error de juzgar a una persona de manera indebida? Descríbala.

2. Explique desde su parecer el siguiente proverbio: "Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente; pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera".

Somos el reflejo de nuestras acciones y pensamientos

Un día un padre  y su hijo estaban  caminando  en las  montañas.  De  repente,  el  hijo  se  resbaló, lastimándose, y grito:

-¡Aaaaaayyyy!

Para su sorpresa, oyó una voz que repetía, en algún lugar de la montaña:

-¡Aaaaaayyyy!

Con curiosidad, el niño gritó:

-¿Quién está ahí?

-Y recibió esta respuesta:

-¿Quién está ahí?

Enojado, gritó:

-¡Cobarde!

-Y escuchó:

-¡Cobarde!

-El niño miró al padre y le preguntó:

-¿Qué sucede, papá?

-El hombre, sonriendo, le dijo:

-Hijo mío, presta atención

-Y gritó hacia la montaña: ¡Te admiro!

-Y la voz le respondió:

-¡Te admiro!

De nuevo, el hombre gritó:

-¡Eres un campeón!

-Y la voz le respondió:

-¡Eres un campeón!

El niño estaba asombrado, pero no entendía nada. Entonces el padre le explicó:

-La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

Nuestra  vida es simplemente un reflejo de nuestras  acciones.  Si  desea más amor en el mundo, cree más amor a su alrededor. Si anhela felicidad, dé felicidad a quienes lo rodean.

Si quiere una sonrisa en el alma, dé una sonrisa al alma de las personas que conoce.

Esto se aplica a todos los aspectos de la vida. Ella nos da de regreso exactamente lo que le hemos dado.

Nuestra vida no es una coincidencia, sino un reflejo de nosotros mismos.

Tomado de: La culpa es de la vaca.

Responder con argumentos

1. ¿Qué le brinda usted a la sociedad: paz y armonía o conflicto y discordia? ¿Había pensado en esta actitud?

2. Elabore un listado que muestre todas las cualidades, fortalezas y capacidades que usted posee.

3.  ¿Cuáles cree que son sus debilidades y actitudes inseguras?

Los obstáculos en nuestro camino

Un rey puso una gran roca en medio del camino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca.  Muchos culparon al  rey de no mantener  los caminos despejados,  pero ninguno hizo algo para retirar el obstáculo.

Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró.

Mientras recogía su carga, encontró una cartera en el piso, justo donde había estado la roca.

Contenía muchas monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

El campesino entendió lo que los otros nunca entendieron.

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la propia condición. ¡Si alguna vez cae, levántese y siga adelante!

Tomado de La culpa es de la vaca.

Responder

1. Un proverbio chino dice: “Si te caes noventa y nueve veces, levántate cien”. ¿Cuál cree que es su significado?

2. Exprese un comentario sobre esta sentencia: “Se dice que los obstáculos son el sabor de la victoria. Nada es relativamente fácil en la vida, pues todo resultado esperado es fruto del esfuerzo y entusiasmo que se pongan para lograr la victoria”.

3. ¿Por qué en vez de enfrentar la solución de algún obstáculo que se nos presenta en la vida, mejor evadimos confrontarlo y a veces hasta ignorarlo y seguir de largo?

¡Sólo hazlo! ¡Puedes lograrlo!

 En  una  tarde  nublada  y  fría,  dos  niños  patinaban  sin  preocupación  sobre  una  laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro cogió una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: "¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas..."

En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo:

-Yo sé cómo lo hizo.

-¿Cómo? -le preguntaron.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Einstein dijo: Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.

Tomado de: La culpa es de la vaca.

Responder:

1. No hay imposibles. ¿Qué piensas sobre esto?

2. Alguna vez alguien le ha expresado: ¿usted? Ni se le ocurra que eso es imposible. ¡Usted no puede! 

¿Qué piensa y cómo ha reaccionado ante este tipo de situación?

3. ¿Por qué  hay que tener convicción en todo lo que se hace?

La perfección de Dios

En Brooklyn, Nueva York, hay una escuela para niños de lento aprendizaje. Algunos pasan ahí  la  totalidad  de  su  vida  escolar,  mientras  que  otros  son  enviados  a  escuelas convencionales.

En una cena que tuvo lugar en la escuela, el padre de Shaya, uno de estos niños, dio un discurso que jamás podrían olvidar quienes lo escucharon.

"¿Dónde está  la  perfección  en  mi  hijo  Shaya?  Toda  la  obra  de  Dios  está  hecha  a  la perfección. Pero mi niño no puede entender cosas que otros niños entienden.

Mi niño no puede recordar hechos y figuras que otros niños recuerdan. ¿Dónde está, pues, la perfección de Dios?"

La audiencia quedó atónita ante esta pregunta, formulada por un hombre que se veía angustiado.

"Yo creo –continuó, que cuando Dios permite que vengan al mundo niños así, Su perfección radica en la forma como los demás reaccionan ante ellos".

Luego contó una historia acerca de su hijo.

Una tarde,  los dos caminaban por un parque donde un grupo de niños estaba jugando béisbol.

"¿Crees que me dejarán Jugar?", preguntó Shaya.

Él sabia que su hijo no era para nada un atleta y que los demás no lo querrían en su equipo, pero entendió que le llamaba la atención participar en el juego porque estaba seguro de ser como todos los demás.

El  padre  llamó a uno de los niños y le preguntó si  Shaya podía jugar.  Él  miró  a sus compañeros  de equipo y,  al  no obtener  ninguna respuesta,  tomó la decisión:

"Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en la octava carrera. No veo inconveniente. Creo que puede estar en nuestro equipo, y trataremos de ponerlo al bate en la novena carrera".

El señor quedó boquiabierto con la respuesta, y Shaya sonrió. Quería que lo pusieran en una base; así dejaría de jugar en corto tiempo, justo al final de la octava carrera. Pero los niños hicieron caso omiso de ello.

El juego se estaba poniendo bueno, el equipo de Shaya anotó de nuevo y ahora  estaba  con dos  outs  y las  bases  llenas.  El  mejor  jugador  iba corriendo a base, y Shaya estaba preparado para empezar.

¿Dejaría el equipo que Shaya fuera al bate, arriesgando la oportunidad de ganar el juego?

Sorpresivamente, Shaya estaba al bate. Todos pensaron que ese era el fin, pues ni siquiera sabia tomarlo. De cualquier forma, cuando Shaya estaba parado en el plato, el pitcher se movió algunos pasos para lanzar  la pelota suavemente,  de forma que el  niño al  menos pudiera hacer contacto con ella. Shaya falló. Entonces, uno de sus compañeros de equipo se acercó a él y le ayudó a sostener el bate.  El pitcher dio unos pasos y lanzó suavemente.

Shaya y su compañero  le dieron a la pelota,  que regresó inmediatamente a manos del pitcher.  Este podía lanzar  la pelota a primera base,  ponchando a Shaya y sacándolo del juego. En vez de eso, la lanzó lo más lejos que pudo de primera base.

Todos empezaron a gritar: "¡Shaya, corre a primera,  corre a primera base!"

Él nunca había corrido a primera base, pero todos le indicaban hacia dónde debía hacerlo.

Mientras Shaya corría,  un jugador del  otro equipo tenía ya la bola en sus manos.  Podía lanzarla  a segunda base,  dejando por fuera  a Shaya,  pero  entendió las  intenciones  del pitcher y la lanzó bien alto, lejos de la segunda base.

Todos gritaron: "Corre a segunda,  corre a segunda base!" Shaya corrió, y otros niños corrían a su lado y le daban ánimos para continuar.

Cuando Shaya tocó la segunda base, el del otro equipo paró de correr hacia él, le mostró la tercera base y le gritó: "¡Corre a tercera!" Conforme corría a tercera los niños de los dos equipos iban corriendo junto a él, gritando todos a una sola voz: "¡Shaya, corre a cuarta!"

Shaya corrió a cuarta y paró justo en el plato de home, donde los dieciocho niños lo alzaron en hombros y lo hicieron sentir un héroe: había hecho una gran carrera,  había ganado el juego por su equipo.  

"Aquel día -dijo el padre de Shaya, con lágrimas rodando por sus mejillas-, esos dieciocho niños mostraron con un gran nivel la perfección de Dios".

Tomado de: La culpa es de la vaca.

Responder

1. ¿Qué le pareció esta historia?

2. ¿Cree que valió la pena, cambiar la posición de un equipo, perder un partido que se tenía ganado por sacar algo que llevamos dentro de nosotros, muy propio de nuestra naturaleza humana y ser maravillosos cuando nos lo proponemos? 

3. La perfección y las manifestaciones de Dios, se dan y presentan en ocasiones inesperadas, ¿Sabe, por alguna razón, una historia en este sentido? Nárrela por favor.

4. Los niños que jugaban entendieron que en ocasiones la victoria no es ganar un juego, que hay situaciones en las cuales el comportamiento y la forma de hacer las cosas y actuar en la vida es lo más importante, sobre todo cuando de dejar una hermosa huella y hacer sentir muy valioso a alguien, así sea por una sola vez, vale la pena. ¿Qué opina de esto? ¿Será que en determinadas circunstancias podemos actuar así? ¿Alguna vez lo ha hecho?

5. Esta situación también nos dice que en ocasiones tenemos que tomar iniciativas aun con resultados inesperados, como ocurrió con esta historia. ¿No le parece?

El valor de la amistad

Un soldado le dijo a su teniente:

-Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor, solicito permiso para ir a buscarlo inmediatamente.

-Permiso denegado soldado -replicó el oficial-; no quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ya está muerto.

El  soldado  sin  hacer  caso al teniente, salió apresuradamente.

Una  hora  más  tarde  regresó,  mortalmente  herido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso: -¡Le dije que había muerto!

Dígame: ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver?

Y él soldado, casi moribundo, respondió: ¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: "¡Estaba seguro de que vendrías!"

Un amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido.

Tomado de: La culpa es de la vaca.

Responder:

1. ¿Cómo cree que se podría establecer el valor de la amistad?

2. ¿Está dispuesto a realizar sacrificios por un(a) verdadero(a) amigo(a)?

3. ¿Hasta dónde está usted dispuesto a llegar por hacer un favor urgente y necesario por amistad?

El árbol donde dejo los problemas

El carpintero que había contratado para que me ayudara a reparar una vieja granja acababa de finalizar su primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se había dañado, haciéndole perder una hora de trabajo, y su viejo camión se negaba a arrancar.

Mientras  lo llevaba  a  su casa,  permaneció  en silencio.  Cuando llegamos,  me  invitó  a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol y tocó las puntas de las ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta,  ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso entusiasta a su esposa.

De regreso me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.

"Este es mi árbol de problemas -contestó-.

Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa, y en la  mañana  los  recojo  otra  vez. 

Lo  divertido  -dijo  sonriendo-  es  que  cuando  salgo a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".

Tomado de: La culpa es de la vaca.

Responder:

1. ¿Qué hace con sus problemas? 

2. ¿Carga sus problemas a dónde va?                                                                                         

3. ¿Cómo enfrenta usted sus problemas?                                                                                             

La suprema indiferencia

En un amplio patio de la casa más elevada del poblado, descansaba un hombre anciano cuyo rostro se decía que inspiraba una extraña mezcla entre misericordia y firmeza. Era conocido por el nombre de Kalil, y de todos era sabido que de sus palabras parecían brotar un manantial de sabiduría. Un día de sol, en el que el anciano se hallaba meditando bajo la sombra de una vieja higuera, se presentó, ante el umbral de su jardín, un joven que dijo:

- “Amigo sabio ¿Puedo pasar?”

- “La puerta está abierta”, respondió Kalil.

El joven, cruzando el umbral y acercándose al anciano, le dijo:

- “Me llamo Maguín y soy artista. Mi trabajo es sincero y pleno de sentimiento, sin embargo tengo un gran problema: Me atormentan las críticas que se hacen de mi vida, mi obra y mi persona. Vivo obsesionado por las descalificaciones de los críticos de arte, y por más que trato de que no me afecten, me acaban esclavizando. .. Se que eres un hombre sabio y que tu fama de sanador alcanza los horizontes más remotos.

Dicen también que tus remedios son extraños, y sin embargo no me falta confianza para acudir a ti, a fin de conseguir la paz que tanto necesito en la defensa de mi imagen”. Kalil, miró al joven con cierta displicencia y le dijo:

- “Si quieres realmente curarte, ve al cementerio de la ciudad y procede a injuriar, insultar y calumniar a los muertos allí enterrados. Cuando lo hayas realizado, vuelve y relátame lo que allí te haya sucedido”. Ante esta respuesta, Maguín se sintió claramente esperanzado en la medicina del anciano. Y aunque se hallaba un tanto desconcertado por no entender el porqué de tal remedio, se despidió y salió raudo de aquella casa. Al día siguiente, se presentó de nuevo ante Kalil.

- “Y bien ¿Fuiste al cementerio?”, le pregunto éste.

- “Si”. Contestó Maguín, en un tono algo decepcionado.

- “Y Bien ¿Que te contestaron los muertos?”

- “Pues en realidad no me contestaron nada, estuve tres horas profiriendo toda clase de críticas e insultos, y en realidad, ni se inmutaron”.  El anciano sin variar el tono de su voz le dijo a continuación:

- “Escúchame atentamente. Vas a volver nuevamente al cementerio, pero en esta ocasión vas a dirigirte a los muertos profiriendo todos los elogios, adulaciones y halagos que seas capaz de sentir e imaginar”.  La firmeza del sabio eliminó las dudas de la mente del joven artista por lo que despidiéndose, se retiró de inmediato. Al día siguiente Maguín volvió a presentarse en la casa de anciano…

- “¿Y bien?”

- “Nada”, contestó Maguín en un tono muy abatido y desesperanzado. “Durante tres horas ininterrumpidas, he articulado los elogios y elegías más hermosos acerca de sus vidas, y destacado cualidades generosas y benéficas que difícilmente pudieron oír en sus días sobre al tierra, y… ¿Qué ha pasado? Nada, no pasó nada. No se inmutaron, ni respondieron. Todo continuó igual a pesar de mi entrega y esfuerzo”. Así que…

¿Eso es todo?”, preguntó el joven con cierto escepticismo.

- “Si”. Contestó el viejo Kalil. “Eso es todo…porque así debes ser tú, Magín; indiferente como un muerto a los insultos y halagos del mundo, porque el que hoy te halaga mañana te puede insultar, y quien hoy te insulta mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en Ti mismo, más allá de los claros y los oscuros del mundo”.

Cuento popular árabe

 

El origen del mal

 

                                                                                                         León Tolstoi

En medio de un bosque vivía un ermitaño, sin temer a las fieras que allí moraban. Es más, por concesión divina o por tratarlas continuamente, el santo varón entendía el lenguaje de las fieras y hasta podía conversar con ellas. En una ocasión en que el ermitaño descansaba debajo de un árbol, se cobijaron allí, para pasar la noche, un cuervo, un palomo, un ciervo y una serpiente. A falta de otra cosa para hacer y con el fin de pasar el rato, empezaron a discutir sobre el origen del mal.

-El mal procede del hambre -declaró el cuervo, que fue el primero en abordar el tema-. Cuando uno come hasta hartarse, se posa en una rama, grazna todo lo que le viene en gana y las cosas se le antojan de color de rosa. Pero, amigos, si durante días no se prueba bocado, cambia la situación y ya no parece tan divertida ni tan hermosa la naturaleza. ¡Qué desasosiego! ¡Qué intranquilidad siente uno! Es imposible tener un momento de descanso. Y si vislumbro un buen pedazo de carne, me abalanzo sobre él, ciegamente. Ni palos ni piedras, ni lobos enfurecidos serían capaces de hacerme soltar la presa. ¡Cuántos perecemos como víctimas del hambre! No cabe duda de que el hambre es el origen del mal.

El palomo se creyó obligado a intervenir, apenas el cuervo hubo cerrado el pico: opino que el mal no proviene del hambre, sino del amor. Si viviéramos solos, sin hembras, sobrellevaríamos las penas. Más ¡ay!, vivimos en pareja y amamos tanto a nuestra compañera que no hallamos un minuto de sosiego, siempre pensando en ella "¿Habrá comido?", nos preguntamos. "¿Tendrá bastante abrigo?" Y cuando se aleja un poco de nuestro lado, nos sentimos como perdidos y nos tortura la idea de que un gavilán la haya despedazado o de que el hombre la haya hecho prisionera. Empezamos a buscarla por doquier, con loco afán; y, a veces, corremos hacia la muerte, pereciendo entre las garras de las aves de rapiña o en las mallas de una red. Y si la compañera desaparece, uno no come ni bebe; no hace más que buscarla y llorar. ¡Cuántos mueren así entre nosotros! Ya ven que todo el mal proviene del amor, y no del hambre.

-No; el mal no viene ni del hambre ni del amor -arguyó la serpiente-. El mal viene de la ira. Si viviésemos tranquilos, si no buscásemos pendencia, entonces todo iría bien. Pero, cuando algo se arregla de modo distinto a como quisiéramos, nos arrebatamos y todo nos ofusca. Sólo pensamos en una cosa: descargar nuestra ira en el primero que encontramos. Entonces, como locos, lanzamos silbidos y nos retorcemos, tratando de morder a alguien. En tales momentos, no se tiene piedad de nadie; mordería uno a su propio padre o a su propia madre; podríamos comernos a nosotros mismos; y el furor acaba por perdernos. Sin duda alguna, todo el mal viene de la ira.

El ciervo no fue de este parecer. No; no es de la ira ni del amor ni del hambre de donde procede el mal, sino del miedo. Si fuera posible no sentir miedo, todo marcharía bien. Nuestras patas son ligeras para la carrera y nuestro cuerpo vigoroso. Podemos defendernos de un animal pequeño, con nuestros cuernos, y la huida nos preserva de los grandes. Pero es imposible no sentir miedo. Apenas cruje una rama en el bosque o se mueve una hoja, temblamos de terror, el corazón palpita, como si fuera a salirse del pecho, y echamos a correr. Otras veces, una liebre que pasa, un pájaro que agita las alas o una ramita que cae, nos hace creer que nos persigue una fiera; y salimos disparados, tal vez hacia el lugar del peligro. A veces, para esquivar a un perro, vamos a dar con el cazador; otras, enloquecidos de pánico, corremos sin rumbo y caemos por un precipicio, donde nos espera la muerte. Dormimos preparados para echar a correr; siempre estamos alerta, siempre llenos de terror. No hay modo de disfrutar de un poco de tranquilidad. De ahí deduzco que el origen del mal está en el miedo.

Finalmente intervino el ermitaño y dijo lo siguiente: No es el hambre, el amor, la ira ni el miedo, la fuente de nuestros males, sino nuestra propia naturaleza. Ella es la que engendra el hambre, el amor, la ira y el miedo. 

Responder lo siguiente 

1. ¿El mal proviene de nuestro interior?

2. Actitudes negativas como la envidia, el odio y la ira ¿cree que promueven males mayores?  

3. ¿Qué piensa sobre la naturaleza humana?  

El enojo transmitido

 Un importante empresario vivía siempre enojado, por cualquier circunstancia. Un día regañaba a uno, otro día a cualquier otro de sus subalternos y empleados.

Un día regañó al administrador de uno de sus muchos negocios.

El administrador llegó más tarde a su casa y gritó a su esposa, acusándola de que estaba gastando demasiado porque había un abundante almuerzo en la mesa.

Luego, la señora gritó a su empleada, la cual rompió un plato y le dio un puntapié al perro porque la hizo tropezar.

El animal salió corriendo y en el jardín mordió a una señora que pasaba por allí. 

Cuando ella fue a la farmacia para hacerse una curación, le gritó al  farmacéutico porque le dolió la aplicación de la vacuna. 

Este hombre llegó a su casa en la noche y le gritó a su madre porque la comida no era de su agrado.

La señora, manantial  de amor  y perdón,  le  acarició la  cabeza  mientras  le  decía:  "Hijo querido,  te prometo que mañana haré tu comida favorita. Trabajas mucho, estás cansado y hoy precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas para que puedas descansar en paz.  

Mañana te sentirás mejor". Lo bendijo y abandonó la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos. 

En ese momento se rompió la cadena, pues la rabia, el odio y el rencor, al no encontrar eco a sus pretensiones negativas, se marcharon para siempre; llegando  la dulzura, el perdón y el amor. 

Tomado de: La culpa es de la vaca. 

Responder:

1. ¿Por qué no es conveniente que nos dejemos llevar por la ira sin medir las consecuencias de ello?

2. ¿Cuál es la importancia de no transmitir emociones y sentimientos negativos?