jueves, septiembre 21, 2023

¿Cuál es el significado de la frase «solo sé que no sé nada»?

 

Sócrates no escribió nada y sin embargo sus frases nos llegan a través de sus discípulos. En este artículo nos centraremos en su famoso dicho «solo sé que no sé nada». ¿Cómo entenderlo en clave moderna? ¡Te lo contamos!

La filosofía se caracteriza por sus grandes ideas y cuestionamientos que desafían nuestra comprensión del mundo e incluso a nosotros mismos. Desde la antigüedad, el filósofo ateniense Sócrates se conoce por su trabajo del que deriva la célebre frase: «solo sé que no sé nada». 

En este artículo desentrañaremos el enigma de dicha reflexión y exploraremos cómo ella puede iluminarnos para recorrer un camino de autodescubrimiento. Asimismo, proponemos interpretaciones actuales, relacionadas con su sentido en la educación. 

Sócrates: precursor de «solo sé que no sé nada»

Sócrates fue un filósofo griego nacido en la ciudad de Atenas, alrededor del año 470 a. C. Se distinguió por recorrer las calles preguntando la verdad de las cosas. Sus interlocutores eran todos aquellos que se cruzaran en su camino, siendo el famoso Platón uno de ellos.

Su actividad filosófica ocasionó mucho malestar en algunos ciudadanos. Tanto así que acusaron a Sócrates de corromper a la juventud y negar a los dioses.

En este escenario, el texto platónico «La apología de Sócrates» narra la defensa del pensador ante las acusaciones que le hicieron.

En el tribunal, Sócrates pronunció, como parte de su defensa, el motivo que lo llevó a emprender su actividad filosófica. Es aquí donde la frase «solo sé que no sé nada» adquirió un significado muy particular.

¿Cómo llega Sócrates a «solo sé que no sé nada»?

Sócrates manifestó que su trabajo filosófico comenzó como un intento de interpretar la sentencia del oráculo de Delfos. Este dijo que Sócrates era el hombre más sabio de toda Atenas y que nadie podía superarlo en sabiduría.

 

Así el filósofo se movilizó a indagar y cuestionar a quienes parecían más sabios o eran considerados como tal. En sus indagaciones se encontró con que en realidad este saber que poseían aquellos hombres era demasiado soberbio. Esta arrogancia la acompañaba de una falta de conciencia con respecto a los límites de su propio conocimiento.

Conciencia sobre los límites del propio conocimiento

Sócrates interpretó la sentencia del oráculo de Delfos de manera un tanto paradójica: él era el más sabio por ser consciente de los límites de su propio conocimiento. En este sentido, la sabiduría no tenía nada que ver con poseer saberes concretos o contenidos, sino todo lo opuesto, el no saber era un conocimiento.

De esta forma, la frase «solo sé que no sé nada» nos hace conscientes de nuestra propia ignorancia. Y no hay nada de malo en ello, de hecho, Sócrates consideraba que es un error atribuirse conocimientos y competencias que en realidad no se tienen.

Más aún, representa un mal para el alma no reconocer nuestra ignorancia. En tal aspecto, existe una particular concepción sobre el conocimiento. Solo podemos progresar en nuestro saber si superamos el error y la ignorancia.

La búsqueda por el sentido de la vida

Como dijimos, Sócrates comienza su indagación a través de preguntas que generan una cierta inseguridad sobre nuestro propio saber. Sin embargo, esta incertidumbre encierra en su interior una certeza: se sabe que no se sabe nada, es un hecho.

La pregunta socrática es una indagación por el sentido de las cosas. Más profunda es la interpretación que realiza Jorge Riezu, quien sostiene que la pregunta de Sócrates nos incita a cuestionarnos por el sentido de la vida.

En esta dimensión, el sentido del no saber qué encierra la frase apela a un desconocimiento sobre el significado de la totalidad de nuestra vida. Más aún, sobre la totalidad de nuestra existencia.

De este modo, Sócrates consideró que el pasaje del no saber al saber se logra a través del conocimiento de uno mismo. Así, le otorgó un lugar predominante a la autorreflexión.

Conócete a ti mismo

Otra interpretación de la famosa frase es el puntapié para ayudar a las personas a verse a sí mismos. Como sostiene Rubén González en su libro Conócete a ti mismo: la palabra de Sócrates, el mismo busca la autorreflexión. 

Esto lo consigue a través de la metáfora del alumbramiento o el dar a luz. Así, Sócrates ayudaba a sus discípulos a sacar desde dentro de sí mismos el conocimiento. ¿Cómo lo hacía? Para ello partía de algún tema que los interlocutores creían saber. 

Pero esa ilusión de conocimiento se desvanece durante el diálogo con el filósofo. Ya que las preguntas de Sócrates van desarmando la confianza en el supuesto saber que se tenía. Entonces, el lema del «solo sé que no sé nada» comienza a partir del reconocimiento de la propia ignorancia. 

El legado educativo de Sócrates

Hace más de 2.000 años, Sócrates nos dijo que, para alcanzar un conocimiento verdadero, el primer paso debía ser reconocer la propia ignorancia. Con relación al tema, un artículo publicado por la revista Areté sostiene que este filósofo nos enseñó a deconstruirnos. Esto implica la revisión y depuración de aquellas ideas consideradas como naturales y evidentes.

A través de su famosa frase, se busca un cambio de actitud hacia la vida y nosotros mismos. En este sentido, podemos considerar sus palabras como un pedido para romper con nuestra herencia cultural heredada, creadora de nuestro sentido común.

Es la manera de salir de nuestra normalidad y zona de confort en la que nos encontramos sumergidos. Por eso, resulta fructífero volver a figuras como la de Sócrates, que dedicó su vida por confrontar la cotidianeidad de su época.

La riqueza de la ignorancia

Seguramente, asociamos el conocimiento con saberes obtenidos mediante un proceso de aprendizaje. Sin embargo, Sócrates nos demuestra una nueva forma de considerar el tema, bastante opuesto, por cierto.

Se trata de reconocer la riqueza que encontramos en la ignorancia. La humildad en el saber es una virtud que pocos se animan a explorar y adquirir. Debido a ello, Sócrates fue objeto de disputa y controversia que lo llevaron hacia su propia muerte.

 

https://lamenteesmaravillosa.com/significado-solo-se-que-no-se-nada/

Rosa Parks

 



Defensora de los derechos civiles estadounidense.

Hija de un carpintero y de una maestra, cursó estudios en la escuela industrial Montgomery Industrial School for Girls y en el colegio para maestros.  



Rosa Louise Parks; Tuskegee, Alabama, 1913- Detroit, Michigan, 2005. 

 Defensora de los derechos civiles estadounidense.

Hija de un carpintero y de una maestra, cursó estudios en la escuela industrial Montgomery Industrial School for Girls y en el colegio para maestros.  

El matrimonio vivía en una época en que la segregación, o sea la separación de las personas por motivos raciales o religiosos, predominaba todavía en la mayor parte de los estados del sur.

Decidida a combatir el segregacionismo, Rosa Parks se convirtió en 1949 en asesora de una asociación para promover el bienestar de los negros.

En 1955 tuvo lugar el incidente que la haría mundialmente famosa; pocas veces un acto tan nimio ha tenido tan importantes consecuencias, en este caso, en el terreno de la lucha por la igualdad de derechos en Norteamérica.

Rosa Parks, una humilde modista negra, se negaba a ceder su asiento en el autobús a un viajero blanco.

El conductor llamó a la policía y la mujer fue detenida y obligada a pagar una multa de catorce dólares.

El hecho puso de manifiesto una vez más las condiciones de segregación a que estaban sometidas las gentes de color, que tenían prohibido el acceso a piscinas, escuelas, restaurantes y un gran número de servicios públicos exclusivos para los blancos.

El incidente del autobús tuvo como primer efecto la creación de una asociación, cuya finalidad era la defensa de los derechos civiles de la minoría negra. 

Martin Luther King fue su presidente. La asociación organizó un boicot a los autobuses de Montgomery que tuvo un seguimiento masivo y fue un rotundo éxito: duró 382 días y contribuyó a que la causa de los afroamericanos de Montgomery fuese conocida en todo mundo. 

Como consecuencia de ello, el gobierno norteamericano se vio obligado a abolir la segregación en los transportes públicos. 

En 1999 recibió de manos del presidente Bill Clinton la Medalla de Oro del Congreso. 

Todavía hoy la figura de Rosa Parks es considerada como una de las más importantes en la lucha por los derechos civiles. 

 

Tomado:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Rosa Parks». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/parks.htm

Fecha de acceso: 21 de septiembre de 2023.


Gianni Vattimo: la fortaleza del pensamiento débil

 

El 19 de septiembre de 2023 fallece el filósofo italiano Gianni Vattimo, uno de los pensadores más importantes de nuestra época. Acuñó y explicó el concepto de «pensamiento débil», expresando su rechazo a las verdades eternas e inmutables.

Recogemos las diez claves fundamentales para entender su pensamiento. Un pensamiento que ha estado en las grandes discusiones filosóficas de su tiempo y que, a su vez, ha sembrado los debates por venir.

 

Por Javier Correa Román e Irene Gómez-Olano





Índice

1. Heredero de Nietzsche

2. Siguiendo la estela de Heidegger

3. Diálogo con Gadamer

4. Pensamiento débil

5. Una apuesta por la solidaridad y la compasión

6. Hacia una religión no dogmática

7. Pensar a Dios en una sociedad secularizada

8. Recuperar la estética en el ocaso del arte

9. Diálogo intercultural e interreligioso

10. Europa y la identidad europea

 

La filosofía europea se ha caracterizado históricamente por tener unos focos geográficos muy delimitados. El más famoso probablemente sea la Grecia clásica, donde nacieron los grandes maestros de la filosofía (Sócrates, Platón y Aristóteles) y las grandes escuelas éticas de la Antigüedad (epicúreos, estoicos, cínicos y escépticos). Pero no siempre ha sido Grecia el centro de la filosofía europea. A partir de la modernidad, especialmente en la Ilustración, los centros del pensamiento han sido principalmente tres: Reino Unido, Francia y Alemania.

 

Desde hace unas décadas hay un nuevo polo en la geografía filosófica del continente: Italia.

Tras el colapso del posmodernismo francés, las nuevas lecturas de Nietzsche y Heidegger (también de Gadamer, aunque sea un autor contemporáneo) se hicieron en el país italiano. Surgió toda una nueva generación de filósofos y filósofas de Italia: Maurizio Ferraris, Roberto Esposito, Rosi Braidotti… Una generación que ha recuperado la iniciativa filosófica y ha sembrado el panorama del pensamiento europeo de nuevas propuestas.

 

El padre de esta generación es, sin duda, Gianni Vattimo.

Vattimo fue el gran pionero a la hora de realizar determinadas lecturas de los autores contemporáneos y aglutinó en torno a él a los filósofos de una generación, bien sea en un diálogo amistoso, bien sea en una cordial disputa filosófica. Toda una vida entregada al pensamiento. Recogemos las diez claves más importantes para entender el pensamiento de este filósofo que pasará a la historia de nuestro siglo.

1. Heredero de Nietzsche.

 

Tres son las grandes influencias de Vattimo: Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer. En realidad, y por qué no decirlo, todas se resumen en una: la estela nietzscheana que tanto ha marcado a la filosofía europea en los últimos ciento cincuenta años.

A grandes rasgos, Vattimo acepta los grandes puntos de la filosofía de Nietzsche y construye su propia filosofía desde el diagnóstico nietzscheano de la cultura, una cultura nihilista que no puede resucitar a Dios.

El esfuerzo teórico de Vattimo será el mismo que el de Nietzsche: desenmascarar, allá donde nadie sospecha, la huella de un pensamiento totalizador; desenmascarar los enmascaramientos y mostrar que detrás de todos los grandes fundamentos (históricos, filosóficos o biológicos -o lo que sea-) se encuentra una determinada voluntad de poder que quiere hacerse pasar por natural.

Por este motivo, el pensamiento de Vattimo es un pensamiento «posmetafísico», un pensamiento sin fundamentos, sin pretensiones totalizadoras, que no se basa en el concepto de verdad objetiva (pues toda verdad objetiva es, en realidad, una visión parcial que se quiere hacer pasar por absoluta). Desde la perspectiva de Vattimo, la filosofía debe alejarse de los grandes relatos metafísicos, aceptar la pluralidad de perspectivas y renunciar a la búsqueda de fundamentos absolutos.

Por último, Vattimo considera que el nihilismo no debe considerarse un mal o una enfermedad a combatir, sino la única posibilidad de nuestra sociedad. Y es que, a nosotros, a los seres humanos del siglo XXI, nada nos queda, en el sentido de nada seguro, nada hay que sea cierto, sin ninguna duda. Y con esa nada tenemos que lidiar. En Filosofía del presente escribió Vattimo: «Hoy, no es que no nos sentimos a gusto porque somos nihilistas, sino porque somos todavía muy poco nihilistas, porque no sabemos vivir hasta el fondo la experiencia de la disolución del ser».

El nihilismo que propone Vattimo no es, entonces, un nihilismo resentido o nostálgico; tampoco un nihilismo fuerte que quiera edificar el mismo desastre sobre unas ruinas que ya no pueden revivirse. El nihilismo de Vattimo es un nihilismo débil, que aprende a vivir en un mundo donde el conocimiento es situado y nunca total, donde la realidad que conocemos siempre es parcial y nunca absoluta.

2. Siguiendo la estela de Heidegger.

Sigamos con la estela nietzscheana. Del maestro a su principal heredero: Martin Heidegger. De este filósofo, Vattimo hereda la concepción «epocal» del ser, es decir, la postura según la cual el ser no es, sino que acontece. Para Vattimo, como para Heidegger, que algo sea no quiere decir otra cosa que ese algo ocurre como un acontecimiento, como una apertura de sentido en un campo de experiencia mediado entre la realidad y el ser humano.

Este campo de apertura donde el ser acontece es principalmente discursivo en la medida en que es en lenguaje donde el ser puede ser comprendido y mostrado. Vattimo asume la célebre sentencia de Heidegger según la cual el ser humano es el pastor del ser y el lenguaje su morada. En Más allá del sujeto: Nietzsche, Heidegger y la hermenéutica escribe Vattimo:

«Al final, el pensamiento de Heidegger parece resumirse en el hecho de haber sustituido la idea de ser como eternidad, estabilidad, fuerza por aquella de ser como vida, maduración, nacimiento y muerte: no es lo que permanece, es de forma eminente […] lo que deviene, que nace y muere. Asumir este nihilismo peculiar es la verdadera realización del programa indicado por el título Ser y tiempo».

 

Vattimo hereda también de Heidegger la destrucción de la metafísica y, para ello, Vattimo utiliza dos términos del filósofo alemán. El primero es el de Verwindung, que en nuestro idioma involucra diversos significados (cura, aceptación, resignación, alivianamiento…) y que se usa para señalar nuestra reposición de una enfermedad (la metafísica clásica), una metafísica de la que no podemos desprendernos tan fácilmente, pero que debemos revisar constantemente.

La otra noción heideggeriana que Vattimo toma para afrontar el fin de la metafísica -o, al menos, su crisis- es la noción de Andeken (rememoración). Y es que rememorar nuestra tradición metafísica nos puede ayudar a encontrar nuevas posibilidades para salir del propio destino que ella nos impone. No es, en ningún caso, una rememoración nostálgica o dogmática, sino la búsqueda de los desvíos que nunca se produjeron, pero que todavía hoy claman por otras formas posibles de pensar.

3. Diálogo con Gadamer.

Es de sobra conocida la calificación que Habermas hizo de Gadamer, de quien dijo haber «urbanizado» la filosofía de Heidegger (que es, a su vez y en nuestra forma de verlo, una «academización» de la filosofía de Nietzsche). Gadamer profundizó en la ontología hermenéutica del maestro, defendiendo que «el ser que puede ser comprendido es lenguaje».

Vattimo trabaja mano a mano con la hermenéutica filosófica de Gadamer y con ella es con la que ha tenido el diálogo más fecundo. Para Vattimo, el ser humano es un ser que comprende, y la verdad no es otra cosa que la interpretación de la realidad, es decir, el proceso de desvelamiento de un sentido antes velado. Así, Vattimo defendió que no existe una verdad definitiva, sino que debemos adoptar un enfoque histórico y aceptar que toda interpretación de la realidad es temporal y fragmentaria. Todo esto tiene relación, como puede observarse, con el «giro lingüístico» al que se somete la filosofía desde Ludwig Wittgenstein.

4. Pensamiento débil.

Vattimo es conocido en el panorama filosófico como el padre del «pensamiento débil» (pensiero debole).

Término acuñado por Vattimo en un escrito a comienzos de los años 80 del siglo pasado. En ese escrito, el pensamiento débil se postula ya como una filosofía que aspira a debilitar la metafísica: debilitar sus rígidas y altivas pretensiones de totalizar el mundo con su pensamiento y de acercarse a lo débil, a lo vulnerable, a lo frágil.

El pensamiento débil es, pues, el resultado de hacer filosofía después de la célebre «muerte de Dios». Si no podemos aspirar a saberes totales, a verdades objetivas y eternas, entonces tendremos que aprender a hacer otro tipo de filosofía, una filosofía débil, una filosofía que no puede basarse en el férreo concepto tradicional de verdad, sino que debe abrazar su inevitable localidad, su inevitable componente de saber situado. En fin, una filosofía que no se crea por encima de la historia ni de la cultura (¡ni del tiempo!), sino una filosofía que, aun siendo hija de su tiempo, pueda decir algo del mismo.

La metafísica que construye el pensamiento débil es, por supuesto, una ontología que no cree en un ser absoluto y estable («ontología débil» la llamó Vattimo). Todo lo contrario. La ontología débil de Vattimo entiende que el ser es fundamentalmente un evento y se constituye en la realidad como proceso. De esta forma, la identidad ya no es vista como lo idéntico consigo mismo que escapa del tiempo, sino como un flujo, como un proceso.

5. Una apuesta por la solidaridad y la compasión.

Comunismo hermenéutico de Heidegger a Marx, de Gianni Vattimo y Santiago Zabala (Herder Editorial).

Durante su vida, los interrogantes éticos y políticos no le fueron indiferentes. Vattimo apostó por desarrollar un pensamiento basado en la solidaridad en la compasión en obras como Nihilismo y emancipación (2003), Ecce comu (2007) y Comunismo hermenéutico (2010).

Su punto de partida fue que vivimos en un mundo atravesado por la diversidad cultural y su diálogo debido a la globalización. Es por este motivo que apostó por un pensamiento «débil» también en este terreno, porque renunció a buscar normas y principios universalizables para apostar por la multiplicidad de perspectivas y la contingencia.

La solidaridad emerge así como un valor fundamental que puede dar coherencia al comportamiento humano en un mundo fuertemente fragmentado, carente de fundamentos éticos absolutos, porque la solidaridad requiere de una comprensión y una empatía previas que nos permiten entender esas múltiples perspectivas.

Se puede considerar, por tanto, que Vattimo rechazó una moralidad absoluta y prescriptiva para dar lugar a un enfoque flexible, contextual y circunstancial. Es un enfoque abierto a la diferencia y la diversidad que el filósofo plasmó no solo en su obra, sino también en su actividad política, opuesto a la violencia y al fundamentalismo.

6. Hacia una religión no dogmática

Vattimo es considerado uno de los pensadores religiosos más relevantes del último medio siglo. Fue educado en la tradición católica, pero en su pensamiento encontramos una interpretación «posmetafísica» del cristianismo. Una interpretación que trata de alejarse del dogmatismo de la Iglesia, abrazando una comprensión más inclusiva y tolerante. Esto tiene relación con su rechazo de cualquier tipo de dogma, incluido el de la fe rígida y la ortodoxia cristiana.

Su pensamiento hermenéutico es aplicado, además, al contexto religioso. Frente a una visión inflexible del texto bíblico, Vattimo propone que las escrituras sagradas sean interpretadas de manera contextualizada, reconociendo que su significado puede ser variable dependiendo del contexto.

Desde su visión de rechazo a las verdades eternas e inmutables, el pensador italiano propuso desmitificar la religión. Es decir, propuso una visión de los relatos religiosos que considerara que son metáforas o relatos simbólicos, y no verdades literales. Esto no solo no es un ataque a la fe personal, como propondrían los dogmáticos, sino que es un requisito para que esta siga dándose en un contexto que cada vez es más global y plural.

La potencia del pensamiento del catolicismo se encuentra, sostuvo Vattimo, en su apuesta ética por la solidaridad y la compasión. Su filosofía moral, basada en estos principios, bebe de la tradición cristiana, especialmente de la enseñanza de amor al prójimo.

7. Pensar a Dios en una sociedad secularizada.

El concepto de «secularización» es uno de los más discutidos en filosofía desde la modernidad. Procede de la tradición cristiana y quiere decir algo parecido a «sacar del claustro». Secularizar era, por tanto, autorizar a un religioso a vivir fuera del edificio claustral o reintroducirlo en la sociedad librándole de algunos de sus votos. El término proviene del latín saeculum, que refiere a la vida mundana, y a su vez este remite a seglar (el que vive en el siglo) por contraste a regular (el que vive sujeto a una regla, por ejemplo, en un convento).

Pese a ser un término con grandes connotaciones religiosas, el pensamiento moderno lo utilizó como sinónimo del proyecto de desacralización de la sociedad; es decir, como sinónimo de alejamiento de las imágenes metafísicas del mundo y la irracionalidad del mito (¿religioso?) para dar paso al proyecto racional de la Ilustración. Marx Weber, en La ética protestante y el espíritu del capitalismo, mostró cómo esa racionalización no terminó de resolver los problemas que pretendía, porque generó un nuevo tipo de violencias.

Vattimo parte de estos problemas que genera la racionalización capitalista para pensar la sociedad contemporánea. La secularización que él propuso tiene que ver con su proyecto de abandonar la metafísica y sus dogmas, pero también la violencia que una metafísica de lo contingente propia de la contempo-raneidad puede llegar a generar.

Por tanto, la secularización que defiende consiste en acabar con una visión inamovible de la realidad para dar paso a una visión hermenéutica débil. El ser, planteó Vattimo en su artículo Metafísica, violencia y secularización, «se libera de sus connotaciones violentas; de ‘principio’ que era se vuelve palabra, discurso, interpretación». La violencia acaba para dar paso al amor cristiano (caritas) y al fin de la modernidad.

8. Recuperar la estética en el ocaso del arte.

La perspectiva de Vattimo sobre el arte es similar a la de otros autores contemporáneos, que ven en el arte actual un declive y una decadencia propia del nihilismo reactivo y vaciamiento de nuestra sociedad. Según el filósofo italiano, la experiencia que tenemos actualmente del arte es la de «su ocaso».

Este ocaso se muestra en nuestra sociedad a través de diversas formas, que son -en definitiva- formas de negar la soberanía estética: la «estetización massmediática de la vida», que debilita a la obra de arte y la convierte en algo puramente kitsch; la «autoironización» de la obra de arte, que produce un autodesmantelamiento de sus propios criterios y fundamentos, y la pérdida de la experiencia estética como algo contemplativo, y su ulterior sustitución por una distracción líquida.

En el fondo de esta crítica se encuentran las lecturas heideggerianas del arte. Para Vattimo, al igual que para Heidegger, la obra de arte es tanto exposición (Aufstellung) como producción (Her-stellung). Con la primera idea, Vattimo señala que el arte tiene la función de establecer y conformar las fronteras que definen un mundo histórico. Con la segunda idea, Vattimo hace referencia al «aquí y ahora» de la obra, a la cual, según el pensador italiano, siempre se aplican nuevas interpretaciones y lecturas, es decir, «nuevos mundos posibles».

9. Diálogo intercultural e interreligioso.

El pensamiento político de Vattimo, como hemos visto, se basa en el diálogo, la compasión y el amor, desde un fundamento de pluralidad de culturas que es indisoluble. Es en este contexto en el que el filósofo apuesta no por disolver las diferencias e ignorarlas, sino por problematizarlas desde la tolerancia.

A esta actitud filosófica tendente al diálogo y al debate, pero sin la imposición de un dogma, es a lo que llama diálogo intercultural. Vattimo argumentó que, en un mundo cada vez más globalizado, este diálogo es una necesidad para encontrar puntos de encuentro en la diversidad.

La hermenéutica propuesta por Vattimo entronca así en otras propuestas filosóficas de diálogo interreligioso, como la planteada por Raimon Panikkar. La noción de interpretación, clave en la hermenéutica débil del filósofo italiano, es una puerta abierta a la discusión con otras culturas y otras tradiciones religiosas, aceptando que se dialoga siempre con otros puntos de vista y perspectivas, que juntas ayudan a dar una imagen más completa (si bien nunca completa hasta el final) del mundo.

10. Europa y la identidad europea.

Vattimo fue un pensador europeo en todos sus sentidos. Por un lado, es un pensador en la estela de la tradición europea, es decir, dialoga con los autores propios del continente (Nietzsche, Heidegger…); pero, por otro, es un pensador que piensa profunda y filosóficamente a Europa como problema. ¿Qué es Europa? ¿Cómo ha llegado Europa hasta aquí? ¿Qué Europa cabe esperar? De hecho, Europa no fue únicamente para él un problema intelectual, sino que incluso participó en ella, siendo diputado en el parlamento europeo.

La reflexión de Vattimo acerca de Europa parte, en gran medida, de su proceso de secularización. Europa fue la cumbre del pensamiento cristiano; sin embargo, hoy, Europa es menos cristiana que nunca. El proceso de secularización para Vattimo no es necesariamente algo negativo, pero corre el riesgo de una deriva poco ética, de olvidar los valores cristianos. El proceso en el que está Europa (y el desafío al que se enfrenta) tiene que ver precisamente con esto: cómo desarrollar una Europa libre, democrática, plural y secularizada sin perder de vista el horizonte ético. Para ello, Vattimo consideraba que había que bucear en nuestra propia tradición europea, encontrar en ella los elementos que puedan orientarnos en este proceso de cambio.

Ahora bien, para afrontar todos estos problemas, Europa como institución, ya no como continente, tiene que sufrir grandes cambios. En una entrevista al diario La Vanguardia dijo lo siguiente: «Europa tal y como es no funciona, y no se puede decir de forma simple ‘corrijamos esto o aquello’, porque no se sabe qué parte corregir».

 

https://filco.es/gianni-vattimo-10-claves/


Mahatma Gandhi

 

Gran artífice de la independencia de la India de los británicos en 1947.  

Con casi tres décadas de perseverancia en un activismo pacífico fundado en la no violencia y en la fuerza de las convicciones.

Sus metas siempre fueron mucho más amplias, y abarcaron la abolición de las castas, la justicia social, la transformación de las estructuras económicas y la concordia entre religiones, designios que convergían en el ideal de una profunda renovación ética y espiritual del ser humano.

Hombre de austeridad inflexible y absoluta modestia, se cuenta entre los grandes personajes que, con su pensamiento y su acción, cuestionaron y llegaron a alterar el establishment político e ideológico del mundo en el siglo XX.

Fue el modelo inspirador de líderes y activistas como Martin Luther King o Nelson Mandela.

En un país en que la política era sinónimo de corrupción, Gandhi introdujo la ética en la vida pública a través de la palabra y el ejemplo. Vivió en una pobreza sin paliativos, jamás concedió prebendas a sus familiares y rechazó siempre el poder político, antes y después de la liberación de la India.

Convertido al apóstol de la no violencia en un caso único entre los revolucionarios de todos los tiempos, y en el más admirado (cuando no venerado) de los líderes espirituales modernos.

La madre de Gandhi era una mujer profundamente religiosa y austera que dividía su tiempo entre el templo y el cuidado de los suyos, amén de practicar frecuentes ayunos.

En la formación espiritual de Mohandas, sentía un ilimitado amor por sus padres. Tuvo especial influencia en su filosofía los jainistas que practicaban la no violencia con todos los seres desde animales, los seres humanos, las plantas, los microbios, el agua, el fuego y el viento.

Fue enviado a Londres para seguir cursos de abogacía.

En Londres vivió tres años (1888-1891), período en que se produjo uno de los hechos más determinantes de su vocación: el descubrimiento de Oriente a través de Occidente.

En estos años de formación intelectual leyó a León Tolstói, en quien más tarde encontraría el guía para el perfeccionamiento de la práctica y la teoría de la no violencia.

Cuando regresó a la India con el título de abogado, lo hizo con sus señas de identidad orientales: había ido en busca de la sabiduría occidental y retornaba con el secreto que había hecho sabios a los hindúes.

Una factoría comercial musulmana le ofreció un contrato para atender un caso de la empresa en Durban, ciudad sudafricana, y Gandhi en 1893 embarcó hacia Sudáfrica.

En el país de los antiguos colonos holandeses vivía una colonia hindú formada en su mayoría por trabajadores, a quienes los ingleses llamaban despectivamente sami. Carecían de todo derecho y se les despreciaba y discriminaba racialmente, como pudo comprobar en carne propia el joven abogado durante algunos de sus viajes en ferrocarril. Pero la situación era más grave aún de lo que parecía. Terminado su trabajo, Gandhi estaba a punto de regresar a la India cuando se enteró de la existencia de un proyecto de ley para retirar el derecho de sufragio a los hindúes. Decidió entonces aplazar la partida un mes para organizar la resistencia de sus compatriotas, y el mes se convirtió en veintidós años.

Durante esa larga etapa de su vida, su mayor preocupación fue la liberación de la comunidad india, y en ella fue dando forma a las armas de lucha que más tarde utilizaría en su país.

A partir de 1904, la actividad de Gandhi sufrió un cambio notable: después de leer la crítica del capitalismo, modificó su estilo de vida y pasó a llevar una sencilla existencia comunitaria en las afueras de Johannesburgo, donde fundó una comuna llamada Tolstói.

En esa época bosquejó la teoría del activismo no violento, que puso en marcha por primera vez para oponerse a la ley de registro, que obligaba a todos los indios a inscribirse en un registro especial con sus huellas dactilares. Gandhi ordenó a sus compatriotas que no se inscribieran.

Gandhi, había abandonado las vestimentas europeas en señal de protesta, partió de Sudáfrica con su mujer y sus hijos.

Apóstol de la no violencia

Precedido por la aureola de sus exitosas campañas en el extranjero, Gandhi llegó a la India en 1915 y fue recibido como un verdadero héroe.

A poco de llegar, fundó una comunidad casi monástica en la que estaban prohibidas las vestimentas extranjeras, las comidas con especias y la propiedad privada. Sus miembros se dedicaban únicamente a dos trabajos materiales: la agricultura, para obtener el sustento, y el tejido a mano, para procurarse abrigo.

Su entrada en la política india se produjo en 1919, cuando la aprobación de la Ley Rowlatt, que establecía la censura y señalaba duras penas para cualquier sospechoso de terrorismo o sedición, le abrió los ojos acerca de las verdaderas intenciones de los imperialistas ingleses en la India.

Gandhi pasó entonces a encabezar la oposición a la ley.

Organizó una campaña de propaganda a nivel nacional mediante la no violencia, que comenzó con una huelga general que se extendió a todo el país y las protestas se sucedieron en las principales ciudades, donde se registraron algunos focos de violencia pese a la insistencia del líder en el carácter pacífico de las manifestaciones.

Cuando acudía a Delhi a apaciguar la población, Gandhi fue detenido.

La dominación inglesa había mostrado su verdadero rostro sanguinario y brutal: casi 400 personas fueron asesinadas y otras miles heridas. Pero las autoridades británicas se vieron obligadas a reconsiderar sus tácticas y la Ley Rowlatt jamás entró en vigor.

En los años siguientes a la masacre de Amritsar, Gandhi se convirtió en el líder nacionalista, alcanzando la presidencia del Congreso Nacional Indio, que Gandhi supo convertir en un instrumento efectivo en pro de la independencia: de una agrupación de las clases medias urbanas, pasó a ser una organización de masas enraizada en los pueblos y en el campesinado.

Se pusieron en marcha las grandes campañas de desobediencia civil, que iban desde la negativa masiva a pagar impuestos hasta el boicot a las autoridades. Miles de indios llenaron las cárceles y el mismo Gandhi fue detenido en marzo de 1922.

Diez días más tarde comenzaba «el Gran Juicio», en que el Mahatma se declaró culpable y consideró la sentencia a seis años de prisión como un honor, con lo que la sesión terminó con una reverencia mutua entre juez y acusado.

Cuando salió de la cárcel (una apendicitis hizo que las autoridades coloniales lo liberaran en 1924), encontró que el panorama político se había modificado en su ausencia: el Partido del Congreso se había dividido en dos facciones y la unidad entre hindúes y musulmanes, conseguida con el movimiento de desobediencia civil, había desaparecido. Gandhi decidió entonces retirarse de la política para vivir como un anacoreta, en absoluta pobreza y buscando el silencio como fuerza regenerativa. Retirado en su Ashram, se convirtió en esos años en el jefe espiritual de la India, en el dirigente religioso de fama internacional que muchos occidentales en busca de la paz espiritual trataban como un gurú.

La marcha de la sal

Su retiro finalizó de manera brusca en 1927, cuando el gobierno británico nombró una comisión encargada de la reforma de la Constitución en la que no participaba ningún nativo.

A la cabeza de la lucha política, Gandhi consiguió que todos los partidos del país hicieran el boicot a dicha comisión. Poco después, la huelga de Bardoli, en apoyo a la negativa a pagar impuestos, terminaba en un éxito total. La victoria del movimiento animó al Congreso Nacional Indio a declarar la independencia de la India el 26 de enero de 1930, y se encargó al Mahatma la dirección de la campaña de no violencia para apoyar la resolución.

Gandhi eligió como objetivo de la misma el monopolio de la sal, que afectaba particularmente a los pobres, y partió de Sabartami el 12 de marzo con setenta y nueve voluntarios con rumbo a Dandi, población costera distante 385 kilómetros. El pequeño movimiento se extendió como las olas de un estanque hasta alcanzar toda la India: los campesinos sembraban de ramas verdes los caminos por donde pasaría ese hombre pequeño y semidesnudo, con un bastón de bambú, camino del mar y al frente de un enorme ejército pacífico.

El día del aniversario de la masacre de Amritsar, Gandhi llegó a orillas del mar y cogió un puñado de sal, rompiendo simbólicamente el monopolio. Desde ese momento la desobediencia civil fue imparable: diputados y funcionarios locales dimitieron, los prohombres locales abandonaron sus puestos, los soldados del ejército indio se negaron a disparar sobre los manifestantes y las mujeres se adhirieron al movimiento, mientras los seguidores de Gandhi invadían pacíficamente las fábricas de sal.

La campaña terminó con un pacto de compromiso entre Gandhi y el virrey de su majestad británica, en virtud del cual se legalizaba la producción de sal y se liberaban los cerca de cien mil presos detenidos durante las movilizaciones.

La labor de «pedagogía popular» para curar a la sociedad hindú lo llevó a visitar pueblos lejanos, insistiendo en la educación popular, en la prohibición del alcohol, en la liberación espiritual del hombre.

La independencia de la India

El estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue el motivo de que Gandhi, una vez más, retornara al primer plano político.

Su oposición al conflicto bélico era absoluta y no compartía la opinión de los líderes del Congreso, proclives a apoyar la lucha contra el fascismo.

Tras la toma de Rangún por los japoneses, Gandhi exigió la completa independencia de la India, para que el país pudiera tomar libremente sus decisiones.

Al día siguiente, el 9 de agosto de 1942, era arrestado junto a otros miembros del Partido del Congreso, lo que produjo una sublevación en masa de los nativos, seguida por una serie de revueltas violentas en todo el territorio indio.

Ya frágil y debilitado salió en libertad en el año 1944.

El 30 de enero de 1948, cuando al anochecer se dirigía a la plegaria comunitaria, fue alcanzado por las balas de un joven hindú.

 

Cómo citar este artículo:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Gandhi. Biografía». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en

https://www.biografiasyvidas.com/monografia/gandhi/

fecha de acceso: 21 de septiembre de 2023.

 

Muere Gianni Vattimo

 

El filósofo del pensamiento débil

 

Considerado el último gran pensador italiano, fue también un miembro del Parlamento Europeo y pionero en la defensa de los derechos del colectivo LGTBI. 

Matteo Montaldo

Lorena Pacho

Roma - 19 sept 2023

 


Gianni Vattimo (Turín, 1936), el último gran filósofo italiano, padre de la teoría “pensamiento débil” y de gran parte del análisis de la posmodernidad, ha fallecido este martes a los 87 años en el hospital de Rivoli, en la provincia de Turín, donde permanecía ingresado en estado grave desde mediados de agosto. 

Vattimo construyó sobre las cenizas del pensamiento de Friedrich Nietzsche un complejo sistema filosófico capaz de dar sentido a la descomposición surgida en el periodo posterior a Heidegger, su otro gran referente.

Partiendo del pensamiento de Nietzsche, Heidegger -al que en sus últimos tiempos interpretó como un pensador religioso-, y Gadamer, reinterpretó la posmodernidad como una “liberación” de la metafísica totalizadora. Vattimo, además, fue miembro del Parlamento Europeo y, como militante de izquierdas, contribuyó activamente a la política italiana y europea. También resultó clave en la divulgación de la filosofía en el país transalpino presentando programas de televisión para la televisión pública italiana, la RAI y trabajando como columnista para los diarios La Stampa y La Repubblica y para el semanario L’Espresso.

Vattimo fue también un pionero en la defensa de los derechos de las personas LGBTI, definiéndose como “homosexual y cristiano”.

Autor de obras como:

Las aventuras de la diferencia (1979),

El pensamiento débil (1983),

El fin de la modernidad (1985),

La sociedad transparente (1989),

Ética de la interpretación (1989),

Creer que se cree (1996),

Diálogos con Nietzsche (2002), y

Nihilismo y emancipación (2003).

 

Encumbrado como el gran filósofo del posmodernismo, su teoría del pensamiento débil, una crítica a la metafísica tradicional, concebida como réplica a la ética del catolicismo y el marxismo, despertó filias y fobias en los años ochenta y noventa del siglo pasado. “El pensamiento débil es una anarquía no sangrante. Es demasiado débil para organizar atentados. Se trata de propiciar áreas de libertad para los sujetos débiles, de emancipar al hombre.

Hay una componente emancipadora en la desorganización de las democracias tardoindustriales.

La autonomía es un intento de disolución del Estado”, reflexionaba en una entrevista con este diario en 1989, durante su etapa como profesor de hermenéutica de la Universidad de Turín.

El pensador marcó la escena filosófica del siglo XX con varias obras importantes. En El fin de la modernidad, publicado en 1985, examina la superación de la racionalidad moderna y la aparición de la posmodernidad. En Más allá de la interpretación, de 1995 profundiza en la idea del pensamiento débil y se focaliza en el papel central de la interpretación en la filosofía contemporánea. En su obra están muy presentes temas como la religión y la fe, como en Creer que se cree, donde propone un “cristianismo débil” para la era posmoderna. En Después del cristianismo, por ejemplo, ahonda en la relación entre posmodernidad y religión, y analiza las transformaciones de la fe en el contexto actual. Le encantaba repetir la frase “la religión es un empujón para luchar contra la injusticia”.

En su pensamiento también está muy presente la idea del camino hacia la muerte y la vida. “Si me da a elegir ahora preferiría morirme: sería una forma de cerrar esto. No tengo miedo del más allá, sino del morir [hace un gesto como simulando una parálisis]. Me siento muy naturalizado, soy alguien que en cierto momento cesa”, señaló en otra entrevista con EL PAÍS en 2019 en su casa de Turín, de la que apenas salía en sus últimos años, antes de recibir en Madrid la medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes. Revelaba también que esperaba la muerte “moderadamente”. “Morir me sabe mal por el gato y por algún amigo. Pero no tengo una gran imagen de la muerte. A veces escribo en las necrológicas de mis amigos: ‘En la débil esperanza de un nuevo tiempo…’. Pero, vete a saber, lo que me parece más creíble es que permanezcan las obras leídas. Encontraré a Kant... Y espero no acabar en el infierno. Eso sí sería un problema: imagine a un padre eterno divirtiéndose al verme arder en las llamas”, confesó.

Vattimo no deja herederos de ningún tipo ni reconoce a ningún filósofo relevante en el panorama actual. Su ingente archivo, de hecho, ha terminado en Barcelona porque, como contó en su día, en Italia nadie se lo pidió.

Su asistente y pareja desde hace más de una década, Simone Caminada, de 38 años, dio a conocer su grave estado hace unos días, cuando publicó una foto de ambos en el hospital que causó gran revuelo en el país transalpino y fue él quien confirmó el fallecimiento del escritor.

En los últimos años, su vida privada acabó en manos de la justicia. El pasado febrero, Caminada fue condenado en primera instancia a dos años de prisión por un delito de manipulación de persona incapaz cometido contra el propio Vattimo, quien, sin embargo, durante el juicio, aseguró que nunca se había sentido engañado ni manipulado. El juez consideraba en su sentencia que Caminada se aprovechó de la fragilidad del filósofo, del que comenzó siendo su asistente hasta convertirse en su compañero de vida, para expoliar su patrimonio.

Vattimo siempre rechazó categóricamente este supuesto. El asunto ha generado ríos de polémica en Italia, azuzados por varias personas del entorno del pensador que se han enfrascado en un cruce de acusaciones. Los especialistas que han examinado a Vattimo a lo largo del tiempo han dado opiniones contradictorias y a veces opuestas sobre su estado psicológico. El filósofo asistió a casi todas las vistas del proceso, aunque sus condiciones de salud se habían deteriorado considerablemente. En una de las audiencias, ante las preguntas del fiscal, se definió a sí mismo como “una persona que siempre intentaba ayudar y hacer sentir bien a la gente que le rodeaba”.

Pero los fiscales, que llegaron a utilizar incluso interceptaciones telefónicas, concluyeron que Vattimo se encontraba en un estado de “total dependencia psicológica de Caminada, mezclada con el miedo a la soledad y la conciencia de que ya no podía valerse por sí mismo”. En diciembre pasado, los magistrados intervinieron para suspender la unión civil que iba a celebrarse entre el pensador y su ayudante. Aunque recientemente habían filtrado que tenían intención de volver a intentarlo. Para la justicia, Vattimo se convirtió en sus últimos meses de vida en víctima de un delito y congeló parte de sus bienes. Además, hace unos días la fiscalía designó a un tutor de emergencia para decidir exclusivamente sobre su tratamiento médico.

En su ausencia, que deja a Italia cada vez más huérfana de referentes, sus ideas seguirán viajando por el mundo.

BABELIA

https://elpais.com/cultura/2023-09-19/muere-a-los-87-anos-anos-gianni-vattimo-el-filosofo-del-pensamiento-debil.html