domingo, julio 02, 2023

Filósofos presocráticos

 


Definición

Los filósofos presocráticos se definen como los pensadores griegos que desarrollaron escuelas de pensamiento independientes y originales desde la época de Tales de Mileto (en torno a 585 a.C.) hasta la de Sócrates de Atenas (470/469-399 a.C.). Se los conoce como presocráticos porque son anteriores a Sócrates.


                                                                                                         por Joshua J. Mark 

                                                                                 traducido por Diego Villa Caballero

La mayoría de los filósofos presocráticos criticaron las obras anteriores de otros filósofos aun cuando las utilizaron para desarrollar sus propios conceptos.

Tales de Mileto inició el movimiento intelectual que produjo las obras que ahora se conocen como la filosofía griega antigua y en las cuales se indagaba sobre la primera causa de la existencia, es decir la materia de la que provino todo lo demás, y que también era el factor causante de su propio devenir. Llegó a la conclusión de que el agua era la primera causa porque podía asumir diferentes formas (vapor cuando se calentaba, hielo cuando se congelaba) y parecía formar parte de todos los seres vivos.

Esta conclusión fue rechazada por filósofos posteriores, comenzando con Anaximandro (en torno a 610 - en torno a 546 a.C.), quien argumentó que la primera causa estaba más allá de la materia y era, de hecho, una fuerza cósmica de energía creativa que constantemente creaba, destruía y rehacía el mundo observable. Todos los filósofos que siguieron a estos dos establecieron sus propias escuelas de pensamiento con sus propios conceptos de una primera causa, construyendo constantemente sobre los logros de sus predecesores hasta que la filosofía encontró su plena expresión y profundidad en las obras de Platón (428/427-348/347 a.C.), quien atribuyó sus propias ideas a la figura de Sócrates.

La filosofía de los filósofos presocráticos no es de ningún modo uniforme. No había dos hombres que apoyaran exactamente las mismas ideas (excepto Parménides y Zenón de Elea), y la mayoría criticaba los trabajos anteriores de los otros aun cuando los usaron para desarrollar sus propios conceptos. Platón, en última instancia, es crítico con casi todos ellos, pero su obra se desprende de esas escuelas de pensamiento las cuales aportaron información e influyeron en la suya, en particular la visión filosófico-religiosa de Pitágoras.

Las obras de Platón y su alumno Aristóteles (384-322 a.C.) acabarían conformando las tres grandes religiones monoteístas de la actualidad: el judaísmo, el cristianismo y el islam (así como la civilización occidental en general) y de igual manera estas no habrían sido posibles si no fuera por los filósofos presocráticos.

Los presocráticos y sus contribuciones

Hay más de 90 filósofos presocráticos, todos los cuales contribuyeron con algo al conocimiento universal, pero el académico Forrest E. Baird ha reducido ese número a 15 pensadores principales, una cifra más manejable, cuyas contribuciones influyeron directa o indirectamente en la cultura griega y en las obras posteriores de Platón y Aristóteles:

§  Tales de Mileto – en torno a 585 a.C.

§  Anaximandro – en torno a 610 - en torno a 546 a.C.

§  Anaxímenes – en torno a 546 a.C.

§  Pitágoras – en torno a 571 - en torno a 497 a.C.

§  Jenófanes de Colofón – en torno a 570 - en torno a 478 a.C.

§  Heráclito de Éfeso – en torno a 500 a.C.

§  Parménides – en torno a 485 a.C.

§  Zenón de Elea – en torno a 465 a.C.

§  Empédocles – en torno a 484-424 a.C.

§  Anaxágoras – en torno a 500 - en torno a 428 a.C.

§  Demócrito – en torno a 460 - en torno a 370 a.C.

§  Leucipo – en torno al siglo V a.C.

§  Protágoras – en torno a 485-415 a.C.

§  Gorgias – en torno a 427 a.C.

§  Critias – en torno a 460-403 a.C.

Tales: según Aristóteles, Tales fue el primero en preguntar: "¿cuál es la materia básica del universo?" (Baird, 8); es decir ¿cuál fue la primera causa de la existencia, de qué elemento o fuerza procedió todo lo demás? Tales afirmó que era el agua porque cualquiera que fuera la primera causa, debe ser parte de todo lo que vino después. Cuando el agua se calentaba se convertía en aire (vapor), cuando se enfriaba se solidificaba (hielo), añadida a la tierra se convertía en lodo, una vez seca volvía a solidificarse, bajo presión podía mover rocas, mientras que, en reposo, proporcionaba un hábitat para otros seres vivos y era esencial para la vida humana. Por lo tanto, a Tales le pareció claro que el elemento subyacente de la creación tenía que ser el agua.

Anaximandro: no obstante, Anaximandro no tenía esa idea tan clara, así que amplió la definición de la primera causa con su concepto superior del apeiron ("lo ilimitado, lo desmesurado, lo infinito o lo indefinido" (Baird, 10)) que era una fuerza creativa eterna que traía las cosas a la existencia de acuerdo con un patrón natural establecido, destruyéndolas y recreándolas con nuevas formas. Ningún elemento natural podría ser la primera causa, afirmó, porque todos los elementos naturales deben haberse originado a partir de una fuente anterior. Una vez creadas, afirmó, las criaturas evolucionaban para adaptarse a su entorno, por lo que sugirió por primera vez la teoría de la evolución más de 2.000 años antes que Darwin.

Anaxímenes: Anaxímenes, considerado alumno de Anaximandro, afirmó que el aire era la primera causa. Baird comenta al respecto:

Anaxímenes propuso el aire como el principio básico del mundo. Si bien al principio su tesis puede parecer un paso atrás de lo más completo (como lo ilimitado de Anaximandro) a lo particular y menos completo (como el agua de Tales), Anaxímenes agregó un punto importante. Explicó un proceso por el cual el uno subyacente (el aire) se convierte en los muchos observables: por rarefacción, el aire se convierte en fuego y, por condensación, el aire se convierte sucesivamente en viento, agua y tierra. Las diferencias cualitativas observables (fuego, viento, agua, tierra) son el resultado de cambios cuantitativos, es decir, de cuán densamente cargado está el principio básico. Esta opinión la sostienen todavía los científicos.

La definición de "aire" de Anaxímenes y sus mutaciones sugería una primera causa que definía la vida como un estado constante de flujo, de cambio. A medida que el aire se rarificaba o se condensaba, cambiaba de forma; por lo tanto, el cambio era un elemento importante de la primera causa.

Pitágoras

Este concepto fue desarrollado aún más por Pitágoras, quien afirmó que el número (las matemáticas) era el principio subyacente de la verdad. De la misma manera que el número no tiene un principio ni un fin, tampoco lo tiene la creación. El concepto de transformación es central en la visión pitagórica; Pitágoras afirmó que el alma humana es inmortal, que pasa por muchas encarnaciones diferentes, vida tras vida, y en esa medida adquiere nuevos conocimientos del mundo al experimentar diferentes formas. Los conceptos de Pitágoras, incluido su famoso teorema, se desarrollaron definitivamente a partir de ideas egipcias, las cuales reformuló para hacerlas propias. No escribió nada y sus enseñanzas solo fueron puestas por escrito por Filolao (en torno a 470-en torno a 385 a.C.) de cuyas obras existen solo fragmentos (al igual que ocurre con otros autores), por lo que gran parte de su pensamiento se ha perdido. Sin embargo, según lo que se sabe, está claro que su concepto de la transmigración de almas (reencarnación) influyó mucho en la creencia de Platón con respecto a la inmortalidad.

Los conceptos de Pitágoras, incluido su famoso teorema, se desarrollaron a partir de ideas egipcias, las cuales reformuló para hacerlas propias.

Jenófanes

El concepto de un alma eterna sugería la existencia de alguna fuerza gobernante que la creó y a la cual esa alma regresaría algún día después de la muerte. Pitágoras incluyó este concepto en sus enseñanzas las cuales se enfocaban en la salvación personal a través de la disciplina espiritual pero no define qué es esa fuerza. Jenófanes más tarde llenaría este espacio en blanco con su concepto de un solo Dios. Él escribe:

Hay un dios, entre los dioses y los hombres, que es el más grande, y que no se parece en nada a los mortales en cuerpo ni en mente. Ve como un todo, piensa como un todo y oye como un todo. Pero sin esfuerzo, pone todo en movimiento por el pensamiento de su mente. (DK 23-25, Freeman, 23)

Jenófanes negó la validez de los dioses antropomórficos de Grecia al defender que una sola entidad espiritual había creado todas las cosas y las había puesto en movimiento. Una vez en movimiento, los seres humanos seguían su trayecto hasta la muerte, momento en el cual, parece sugerir, sus almas se reencuentran con la fuerza creativa. El monoteísmo de Jenófanes no se encontró con ningún antagonismo por parte de las autoridades religiosas de su tiempo porque expresó sus afirmaciones como poesía y aludió a un solo dios entre otros, que podía haber sido interpretado como Zeus.

Heráclito

Su contemporáneo más joven, Heráclito, que rechazó este punto de vista y reemplazó "Dios" con "cambio", es más conocido por la frase Panta Rhei ("todo cambia" o "la vida es flujo") y el dicho de "nadie puede bañarse dos veces en el mismo río" en alusión a que todo está siempre en movimiento y el agua del río cambia momento a momento, al igual que lo hace la vida. Para Heráclito, la existencia nació y se mantenía a través de un choque de opuestos que fomentaba continuamente la transformación (día y noche, las estaciones, etc.), de modo que todo estaba siempre en continuo movimiento y en un estado de perpetuo cambio. La lucha y la guerra, para Heráclito, eran aspectos necesarios de la vida en el sentido de que encarnaban el concepto de cambio transformador. Resistirse a este cambio significaba resistirse a la vida; aceptar el cambio fomentaba una vida pacífica y sin problemas.

Parménides

Rechazó esta visión de la vida como cambio en su escuela de pensamiento eleática que enseñaba el monismo; la creencia de que toda la realidad observable es una sola sustancia, no creada e indestructible. El cambio es una ilusión; cambian las apariencias, pero no la esencia de la realidad que es compartida por todos los seres humanos. Lo que uno experimenta y teme como "cambio" es ilusorio porque todos los seres vivos comparten la misma esencia sustancial. No se puede confiar en los sentidos para interpretar una realidad que sugiere cambios, dijo, porque los sentidos no son fiables. En cambio, hay que reconocer que "hay un camino que es y un camino que no es" (una forma de hecho y una forma de opinión) y reconocer la unidad esencial de una existencia material que no hace diferencias: los humanos crecen, se desarrollan y mueren tal como lo hacen los animales y las plantas. Lo que las personas ven como "diferencias" entre ellas y los demás son solo detalles menores. Sus conceptos fueron aclarados por Meliso de Samos (en torno al siglo V a.C.), a quien a veces se hace referencia como el "tercer eleático" después de Parménides y Zenón.

Zenón de Elea

El pensamiento de Parménides fue defendido y definido por su discípulo Zenón de Elea quien creó una serie de paradojas lógicas demostrando que la pluralidad era una ilusión de los sentidos y que la realidad era uniforme. En realidad, no existe tal cosa como el cambio, indicó Zenón, solo la ilusión de cambio. Lo demostró a través de 40 paradojas de las cuales solo un puñado ha sobrevivido. La más famosa de estas se conoce como "el circuito de carreras", que estipula que entre el punto A y el punto Z de un recorrido, primero se debe correr hasta la mitad. Entre el punto A y esa marca intermedia hay otra marca intermedia y entre el punto A y esa otra marca intermedia hay otra y luego otra. Nunca se puede llegar al punto Z porque, lógicamente, no se puede llegar a ese punto sin llegar primero a la mitad del camino que no se puede alcanzar debido a las muchas "medias marcas" que lo preceden. El movimiento entonces es una ilusión, y por lo tanto, también lo es el cambio porque para que algo cambie, se tendría que alterar la naturaleza de la realidad – se tendrían que eliminar todos los "puntos intermedios" – y esto es un absurdo lógico. A través de esta paradoja, y de muchas otras, Zenón probó matemáticamente, que las afirmaciones de Parménides eran ciertas.

Empédocles

Rechazó por completo la afirmación de que el cambio era una ilusión y creía que la pluralidad era la naturaleza esencial de la existencia. Todas las cosas se diferenciaban en su propia y única manera, y mediante el encuentro de los opuestos, se liberaban las energías creativas que llevaban a la transformación. Baird escribe al respecto: 

Empédocles buscó reconciliar la insistencia de Heráclito en la realidad como cambio con la afirmación eleática de que la generación y la destrucción son inconcebibles. Volviendo a la creencia tradicional de los griegos en los cuatro elementos, encontró un lugar para el agua de Tales, el aire de Anaxímenes y el fuego de Heráclito, y añadió la tierra como el cuarto. Además de estos cuatro elementos, que Aristóteles llamaría más tarde "causas materiales", Empédocles postuló dos "causas eficientes": la lucha y el amor. (31-32)

La lucha, para Empédocles, diferenciaba las cosas del mundo y las definía; el amor las acercaba y las unía. De esta manera, las fuerzas opuestas de lucha y amor, trabajaban juntas para conseguir una unidad de diseño y totalidad que, según creía Empédocles, era lo que la escuela eleática de Parménides intentaba decir, pero sin llegar a lograrlo.

Anaxágoras

Tomó esta idea de los opuestos y la definición para desarrollar su concepto de iguales, diferentes y el de "semillas". Nada puede venir de lo que no es y todo debe venir de algo; este "algo" son partículas o "semillas" que constituyen la naturaleza de esa cosa en particular. El cabello, por ejemplo, no puede crecer de la piedra, sino solo a partir de las partículas que favorecen el crecimiento del cabello. Todas las cosas procedían de causas naturales, dijo, incluso si esas causas no son claras para la gente. Refutó públicamente el concepto de los dioses griegos y rechazó las explicaciones religiosas, atribuyendo los fenómenos a causas naturales, y es el primer filósofo en ser condenado por un organismo legal (la corte de Atenas) por sus creencias. El estadista Pericles (en torno a 495-429 a.C.) lo salvó de la ejecución y vivió el resto de su vida en el exilio en Lámpsaco. Fue el maestro de Arquelao (en torno al siglo V a.C.), considerado el último de los filósofos presocráticos, ya que se dice que él enseñó a Sócrates.

Leucipo y Demócrito

La teoría de la "semilla" de Anaxágoras influiría en el desarrollo del concepto de átomo por parte de Leucipo y su alumno Demócrito, quienes afirmaron que todo el universo está formado por "indivisibles" conocidos como atamos. Los átomos se unen de cierta manera para formar el mundo observable, tomando la forma de una silla, la de un árbol o la de un ser humano, pero los átomos en sí mismos están hechos de una sustancia inmutable e indestructible; cuando se destruye una forma que han tomado, simplemente asumen otra. La teoría del universo atómico alentó la filosofía de Leucipo de la supremacía del destino sobre el libre albedrío.

Leucipo

Es mejor conocido por una frase que se le puede atribuir con autoridad: "Nada ocurre por el azar; sino por la razón y la necesidad" (Baird, 39). Dado que el universo está compuesto de átomos, y los átomos son indestructibles y cambian de forma continuamente, y los seres humanos son parte de este proceso, la vida de un individuo está impulsada por fuerzas ajenas a su control; uno no puede detener el proceso de cambio de forma que tienen los átomos. Por lo tanto, el destino de cada uno estaba predeterminado y el libre albedrío era algo ilusorio. Aquello que uno podría cambiar a través de su voluntad de ninguna manera podría llegar a impedir nuestra inevitable disolución.

Los sofistas, Sócrates y Platón

A medida que se desarrolló el pensamiento intelectual griego, se originó la profesión de los sofistas, maestros de la retórica que enseñaban a los hijos de las clases altas las filosofías de los presocráticos, y a través de sus conceptos, el arte de la persuasión y cómo ganar cualquier discusión. La antigua Grecia (especialmente Atenas) era muy litigiosa y las demandas eran algo cotidiano; saber cómo influir en el jurado a favor de uno se consideraba una habilidad tan valiosa en aquel momento como lo es hoy y por lo tanto los sofistas estaban muy bien pagados.

Hubo muchos sofistas famosos, como Trasímaco (en torno a 459 - en torno a 400 a.C.), más conocido como el antagonista de Sócrates en el libro I de La República de Platón, e Hipias de Élide (siglo V a.C.), otro contemporáneo de Sócrates y uno de los sofistas mejor pagados de la época. Los tres más famosos, sin embargo, son Protágoras, Gorgias y Critias, cuyos argumentos centrales serían desarrollados más tarde por otros filósofos occidentales para apoyar las afirmaciones del relativismo, el escepticismo y el ateísmo.

Protágoras de Abdera

Es mejor conocido por la afirmación "el hombre es la medida de todas las cosas", lo que significa que todo es relativo a la interpretación individual. A una persona acostumbrada a los climas cálidos, el estar en una habitación le resultará frío, mientras que a otra acostumbrada a los climas fríos, le resultará cálido; ninguno, según Protágoras, está objetivamente en "lo correcto" u objetivamente en "lo incorrecto", si no que ambos están en lo correcto según sus experiencias e interpretaciones. Protágoras nunca negó la existencia de los dioses, pero afirmó que ningún ser humano podía decir nada definitivo sobre ellos porque sencillamente no había manera de lograr tal conocimiento. Dijo que la existencia de los dioses así como cualquiera que fuera su voluntad, como todo lo demás en la vida, dependía de la decisión de cada individuo y, decidieran lo que decidieran, esa era la verdad para ellos.

Gorgias

Afirmó que no existe el "conocimiento" y que lo que pasaba por "conocimiento" era solo una opinión. El conocimiento real era incomprensible e incomunicable. Gorgias explicó su afirmación en detalle para mostrar que lo que la gente llamaba el ser no podía existir realmente porque cualquier cosa que "es" debe tener un comienzo y lo que la gente llamaba "ser" no tenía una primera causa conocida, solo estaban las opiniones de las personas sobre lo que podría ser una primera causa, y por lo tanto el ser no podría existir lógicamente. Lo que la gente percibía como “realidad” no era ni el ser ni el no-ser sino simplemente lo que es, pero lo que constituye exactamente "lo que es" era incognoscible y, si alguien lo supiera, no podría comunicárselo a los otros ya que estos no serían capaces de entenderlo. Critias: Critias estaba emparentado con Platón (era primo de su madre) y fue uno de los primeros seguidores de Sócrates, también fue uno de los treinta tiranos que derrocaron la democracia ateniense, y se cree que el hecho de haber sido alumno de Sócrates jugó en contra de este en su juicio por impiedad en el 399 a.C. Critias es mejor conocido por su argumento de que la religión fue creada por hombres fuertes e inteligentes para controlar a los demás. En un largo poema, describe una época de anarquía en la que los hombres razonables intentaron imponer el orden, pero no pudieron. Así que decidieron crear una ficción en la que existieran entidades sobrenaturales que pudieran ver dentro de los corazones de los hombres y juzgarlos, enviando castigos incalculables a quienes desafiaban el orden. Posteriormente, esta ficción se ritualizó como religión, pero en realidad, los dioses no existían, ni el más allá, y los rituales religiosos tampoco tenían significado.

Platón abordaría las afirmaciones de la mayoría de los presocráticos, en su totalidad o parcialmente, a lo largo de sus obras. El pensamiento de Pitágoras, especialmente, tuvo un impacto significativo en el desarrollo de la teoría de Platón sobre la inmortalidad del alma, el más allá y la memoria como recuerdos de una vida pasada. El relativismo de Protágoras, la antítesis del idealismo de Platón, inspiró y animó muchos de sus diálogos. Se podría argumentar, de hecho, que todo el trabajo de Platón es una refutación directa a Protágoras, pero los conceptos de todos los presocráticos nutren el trabajo de Platón en diversos grados y al hacerlo contribuyeron con la base subyacente para el desarrollo de la filosofía occidental.

 

Bibliografía

Aristotle & McKeon, R. Complete Works of Aristotle. Princeton University Press, 1994.

Baird, F. E. Philosophic Classics: Ancient Philosophy. Routledge, 2010.

Freeman, K. Ancilla to the Pre-Socratic Philosophers. Harvard University Press, 1983.

James, G. G. M. Stolen Legacy: The Egyptian Origins of Western Philosophy. Echo Point Books & Media, 2016.

Plato & Jowett, B. The Dialogues of Plato. Scribners Publishing, 2000.

Waterfield, R. Athens: A History From Ancient Ideal to Modern City. Basic Books, 2009.

Waterfield, R. The First Philosophers: The Presocratics and the Sophists. Oxford University Press, 2009.

Xenophon. The Whole Works of Xenophon. Andesite Press, 2015.

 

Sobre el traductor Diego Villa Caballero

Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.

Sobre el autor

Joshua J. Mark

Escritor independiente y ex-profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York. Vivió en Grecia y Alemania y ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Mark, J. J. (2020, octubre 15). Filósofos presocráticos [Pre-Socratic Philosophers]. (D. V. Caballero, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19219/filosofos-presocraticos/


https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19219/filosofos-presocraticos/

'Nosotros', de Yevgeny Zamiatin: 'el mejor libro de ciencia ficción jamás escrito'

  

La novela del escritor ruso inspiró títulos como ‘1984’ o ‘Un mundo feliz’ y alertó sobre el peligro de la hipervigilancia a través del algoritmo

  

Ernesto Calabuig


Cien años antes de que el filósofo Byung-Chul Han nos hablara de los riesgos de la sociedad de la transparencia y de que las plataformas televisivas ofrezcan distopías, el ruso Yevgueni Zamiatin (1884-1937) ya había escrito este texto fundacional, Nosotros, del que beberían el Huxley de Un mundo feliz y el Orwell de 1984, aunque este último negara haberlo leído antes de escribir su novela. Pocas obras tan visionarias como esta del ingeniero-escritor Zamiatin, que señala los riesgos de una sociedad que renuncie a la libertad individual en aras de garantizar una supuesta felicidad común.

Nosotros fue, para Ursula K. Le Guin, “el mejor libro de ciencia ficción jamás escrito”. Zamiatin padeció la persecución zarista y más tarde la leninista. Se quedó a las puertas de ser exterminado por Stalin, gracias a que decidió exiliarse en París. Por supuesto, aunque la obra de 1923 (ambientada en el siglo XXVI) se tradujo a multitud de idiomas, no pudo ver la luz en la URSS hasta 1988. Tal era su carga antitotalitaria y su denuncia, tejida con una hermosa historia de amor en un “Estado Unido” de edificios de cristal bajo la lógica estricta de su gobernante (“El Benefactor”).

Los ciudadanos son, directamente, números (en el caso del protagonista, D-503), un matemático que cumple las normas a rajatabla y con alegría mientras diseña una nave (la Integral) con la que piensan extender e imponer su idea de gobierno y de “felicidad matemáticamente infalible” por el universo (“nuestro deber es obligarles a ser felices, pero antes que las armas probaremos la palabra”).

Los ciudadanos (un nosotros sin posibilidad de un “yo pienso”) escuchan con orgullo el frío himno nacional, pasean en fila de a cuatro y solo bajan las cortinas para mantener sexo los días permitidos, previa solicitud de un talón rosado. 

A los que salen de la norma se les liquida, literalmente, reduciéndolos a líquido con una máquina de descomposición atómica. Una mujer, disidente, I-330, que cultiva en secreto los viejos ideales (literarios, musicales…) del ser humano, hace que se tambalee la vida y las certezas del protagonista, que todo dé un tremendo giro radical, tan trágico como necesario. En esta sociedad futura, regulada con estrictos horarios, la música se produce en una fábrica y a la vieja inspiración creativa se la considera “una forma desconocida de epilepsia”.

Hoy en día estamos acostumbrados al Gran Hermano que todo lo ve y controla, pero como señala Margaret Atwood en uno de los tres prólogos del libro, debería preocuparnos algo más ser ya “carne de algoritmo”. Otra de las grandes críticas de la novela va dirigida a quien concibe el arte como servicio, oda o ensalzamiento del Estado, así como los peligros de la hipervigilancia y la denuncia de todos contra todos y el horror de no poder ser “uno” sino “uno de...”.

Zamiatin, ‘el visionario, señala los riesgos de una sociedad que renuncie a la libertad individual’.

Escribe Zamiatin: “El resto del tiempo lo pasamos entre nuestras paredes transparentes, como tejidas de aire resplandeciente. Vivimos siempre a la vista de todos, en un eterno baño de luz. No tenemos nada que ocultar a los otros. Además, esto facilita el duro y noble trabajo de los Guardianes. Si no, ¡quién sabe qué podría pasar!”.

Nosotros es un largo informe/advertencia que el protagonista dirige al lector desde el siglo XXVI de una forma paradójica: “Creo –comprenderán– que escribir para mí es más difícil que para cualquier otro escritor a lo largo de toda la historia de la humanidad: unos escribían para sus contemporáneos, otros para la posteridad, pero nadie ha escrito nunca para sus antepasados”. Plantea, en boca de la mujer que lo trastorna, una sencilla pregunta fundamental que nos apela: “¿y si en realidad no...?” obedeciéramos las reglas, delatásemos al diferente, etc. 

https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/novela/20230702/yevgeny-zamiatin-mejor-libro-ciencia-ficcion-jamas-escrito/773672862_0.html 

El "polvo mágico" que puede ayudar a combatir el calentamiento global

  

En una cantera rodeada por el estruendo de maquinaria pesada, Jim Mann se agacha y recoge un puñado de diminutas rocas negras.

"Este es mi polvo mágico", dice con una sonrisa, frotándolos suavemente entre sus dedos. 

Jonah Fisher

BBC, Corresponsal de medioambiente

 

Pero a través de un proceso conocido como 'meteorización mejorada de rocas' podría ayudar a enfriar nuestro sobrecalentado planeta.

Los científicos de la ONU tienen ahora claro que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por sí sola no será suficiente para detener los peligrosos niveles de calentamiento.

Dicen que será necesario eliminar algo de dióxido de carbono, sacándolo activamente de la atmósfera.

Plantar árboles es la forma más natural de hacerlo, pero tiene sus limitaciones; el CO que se captura se libera cuando la madera se pudre o se quema y hay límites respecto a cuántos se pueden plantar.

Otra opción es la captura directa de aire (DAC), que succiona mecánicamente el CO de la atmósfera y lo almacena bajo tierra.

Es permanente, pero ¿tiene sentido construir un proceso tan intensivo en energía cuando estamos tratando de alejarnos de los combustibles fósiles?

La meteorización mejorada de las rocas se encuentra en algún lugar entre lo natural y lo artificial.

Toma el proceso de envejecimiento natural pero muy gradual y lo turbocarga para eliminar el carbono más rápido.



Vine a una cantera desde Edimburgo, Escocia, para ver a Jim, cuya empresa mejorada de meteorización de rocas UNDO acaba de obtener US$15,5 millones de nueva inversión y está planeando ampliar sus operaciones.

A nuestro alrededor, la ladera negra de la colina está siendo carcomida constantemente, raspada por enormes excavadoras para hacer cemento y asfalto para las carreteras.

El paisaje parece más la escena de un apocalipsis posnuclear que un lugar en el que se trata de salvar el planeta.

Pero los diminutos trozos de roca basáltica que sobran son apreciados por la compañía de Jim.

Tienen una propiedad útil: cuando se desgastan bajo la lluvia, eliminan el dióxido de carbono de la atmósfera.

La roca de basalto de la cantera tiene una propiedad muy útil.

Durante milenios, las rocas volcánicas y los acantilados han estado eliminando carbono lentamente mientras se erosionan bajo la lluvia.

La meteorización mejorada de rocas utiliza pedazos diminutos para aumentar la superficie de la roca que esté en contacto con la lluvia y, por lo tanto, la cantidad de meteorización y eliminación de carbono.

Amontonado en una cantera o en forma de acantilado, el basalto se desgasta muy lentamente.

Para maximizar la eliminación de carbono, debe distribuirse en un área más grande.

Y ahí es donde intervienen los agricultores locales, que ayudan al planeta y reciben fertilizante gratis a cambio.

Además de retener el carbono, se ha demostrado en ensayos que el basalto mejora tanto el rendimiento de los cultivos como la calidad del pastoreo.

A media hora en coche de la cantera veo cómo se esparce por un campo.

No requiere equipo especializado.

Un remolque se carga con 20 toneladas de basalto antes de que un tractor lo arrastre hacia arriba y hacia abajo, mientras una rueda giratoria en la parte trasera dispersa las pequeñas rocas.

"Es gratis, lo cual es muy importante para un agricultor", me dice John Logan con una sonrisa mientras se pone el basalto en su campo. Había visto las pruebas de UNDO en una granja vecina.

"Parece que va a mejorar el pasto, así que eso solo puede ser bueno para el ganado porque come mejor pasto".

Según UNDO, un remolque de 20 toneladas de basalto absorbe alrededor de 5 toneladas de CO

A algunos expertos les preocupa que técnicas de eliminación de carbono como ésta puedan distraer a las personas de la prioridad más urgente de reducir las emisiones e incluso usarse como justificación para continuar viviendo nuestras vidas intensivas en carbono.

"La reducción de CO tiene que ser lo primero", me dice Jim mientras observamos al tractor yendo de aquí para allá guiado por GPS, "pero también debemos desarrollar estas tecnologías que pueden eliminar a escala.

"Y lo bueno de lo que estamos haciendo con la meteorización mejorada de las rocas es que es permanente".

Los números, hay que decirlo, son abrumadores.

Los científicos de UNDO calculan que se necesitan cuatro toneladas de roca basáltica para capturar una tonelada de CO.

UNDO tiene planes de expandirse rápidamente en los próximos años y ha atraído a algunos admiradores importantes.

Microsoft acordó pagar 25.000 toneladas de basalto que se esparcirán en los campos de Reino Unido.

Como parte del acuerdo, Microsoft también ayudará a auditar el proyecto y verificar que funcione según lo previsto.

"La química esencial tiene sentido", me dijo Steve Smith, experto en eliminación de carbono de la Universidad de Oxford.

"Medir cuánto CO se eliminaría y adónde se destinaría en última instancia es uno de los desafíos clave, y no existe un sistema estandarizado en este momento".

En última instancia, Smith cree que la idea podría terminar siendo parte estándar de la forma en que se cultiva la tierra.

"Es algo que puede integrarse en la forma en que usamos la tierra en este momento y brindar un beneficio de eliminación de carbono junto con otros beneficios", dice.

Todavía hay muchas preguntas sobre qué tan diseminable es.

Los proyectos de UNDO utilizan subproductos de la cantera local, pero si esto se expande masivamente, será necesario tener en cuenta la energía y las emisiones necesarias para triturar el basalto y luego transportarlo y dispersarlo.

"En este momento, no hay inconveniente, es una situación en la que todos los involucrados ganan", Jim Mann me dice.

Este año UNDO tiene previsto esparcir 185.000 toneladas de basalto y espera para 2025 haber eliminado un millón de toneladas de CO.

Todavía es una gota en el océano en comparación con las emisiones.

En 2022 se cree que el mundo descargó alrededor de 37.000 millones de toneladas de CO a la atmósfera. 

https://www.bbc.com/mundo/articles/c4n4y80e6kmo


El pueblo querrá comer, disfrutar, fiesta, pero saber no quiere

  

Tomás Abraham: “El pueblo querrá comer, disfrutar, fiesta, pero saber no quiere”

El filósofo argentino acaba de publicar “Diario de un abuelo salvaje”. En diálogo con Infobae Leamos, habló de los cambios que hubo a partir de la pandemia, de la vejez, de la “ternura fascista”, de la cancelación y de las redes sociales. “Ya no tengo ganas de pelear por pelear”, dice

Por Belén Marinone

 


Tomás Abraham vivió la Noche de los Bastones Largos y el Mayo Francés en el 68. Es filósofo, sociólogo, y ha publicado más de 25 títulos, entre ellos La guerra del amor, Historia de una biblioteca, La máscara Foucault, La matanza negada (autobiografía de mis padres), El deseo de revolución y Aburrimiento y entusiasmo (y otras cuestiones filosóficas) -que se puede adquirir de forma exclusiva en Bajalibros-. Pero la pandemia lo dejó “consternado”. El mundo se sacudió y su vida personal (una angioplastía, triple bypass y una operación a corazón abierto), también. Y del registro diario de esos años en que la vida se volvió intensa, entre el encierro y los cambios, nació su nuevo libro, Diario de un abuelo salvaje. 

Editado por El Ateneo, en este “libro mestizo, trans, entre autobiografía y ensayo de ideas”, tal como él mismo define, Abraham recreó una memoria filosófica, un recorrido entre la incertidumbre, el horror y las reflexiones sobre la vejez, la familia, el amor, el poder, el tiempo, los recuerdos y el “tiempo suspendido” de la internación.

En las casi 300 páginas de Diario de una abuelo salvaje, el intelectual da cuenta de los cambios a partir de la pandemia: deja de estudiar, extraña, llora, también es feliz. Y escribe con un registro distinto. “Me pasé la vida peleando, con fricciones, rispideces y no tengo ganas de estar como un francotirador”, dice Abraham a Infobae Leamos y sigue: “En este momento mi deseo es poder aportar algo”.

El filósofo también dirá en este diálogo que vivimos en una sociedad hipocondríaca, que durante la pandemia los adultos mayores eran tratados como idiotas y discapacitados, que hay una meritocracia existencial, que tratar de “abuelitos” y mandarlos a cocinar era una “ternura fascista”―tema que también exploró en el capítulo “Operación Ternura” de su libro Historias de la Argentina deseada―, que está en contra de los que acuñaron el término “infectadura”, que hay un desprecio por la libertad, y también sobre las redes sociales, el clima electoral y la democracia en crisis. Dijo mucho más, pero vamos por partes.

Abraham recibe a este medio en su oficina ubicada entre Palermo y Chacarita para conversar sobre Diario de un abuelo salvaje, sus escritos en primera persona, entre lo íntimo y lo público, que van desde junio de 2020 hasta febrero de 2023. En el título anida la referencia a Escritos de un salvaje, de Paul Gauguin, pero pronto cuenta que “abuelo salvaje” surge de la forma en que los periodistas y políticos denominaban a los adultos mayores y que el otro término tiene que ver con un “no jodan, estamos acá”. 

En el ambiente principal hay, lógicamente, una biblioteca con cientos de libros. En otros, también. Sobre la mesa ratona destaca el posavasos de Maradona y, si bajamos la vista un poco más, están los discos de Leonard Cohen y Luis Miguel con los que lograba relajarse y meditar durante la pandemia. 

“Camila Sosa Villada, la mejor prosa concebible en lengua castellana”

En el libro Abraham cuenta que está cansado, que deja de estudiar (¿y ahora, qué hace un profesor sin estudiar?), que llora y valora hacerlo acompañado por quien ama, que extraña los abrazos de sus nietos, organiza la Pascua judía por Zoom y que toma conciencia de la fragilidad. 

En Diario de un abuelo salvaje aparecen, inevitablemente, Michel Foucault ―a quien conoció en París y considera su “maestro”―, Jean Paul Sartre, Platón, Hegel, George Canguilhem, Paul Veyne, Walter Benjamin, Martin Heidegger, Gilles Deleuze, Friedrich Nietzsche entre otros. Entre Mario Levrero, Gustave Flaubert y Joseph Roth en su camino de lecturas, quien más lo conmovió fue Camila Sosa Villada con Las malas. “La mejor prosa concebible en lengua castellana”, dice y sigue: “Fue el único libro que provocó en mí alguna alteración, un cuestionamiento y me hizo pensar contra mí mismo”. Del caos de la pandemia, del no saber, surge el pensamiento y la escritura de Tomás Abraham. 

—En el libro dice que son tiempos de filosofía, que hay como una necesidad de pensar. ¿Por qué? ¿En qué? 

—Creo que eso me lo dije a mí mismo. Estaba en una situación de cambio, de incertidumbre. Personalmente y colectivamente son épocas en que hay puntos suspensivos y eso no significa gran cosa tampoco. El tema del pensamiento tiene que ver con no saber, porque cuando aparece algo que el hombre no puede incorporar porque no tiene antecedentes, porque no lo puede asimilar, piensa. Han pasado dos cosas, una a nivel personal y otra a nivel mundial. A nivel personal, mi operación de corazón, y a nivel mundial la pandemia. Y los dos me dejaron consternados. Sentí vulnerabilidad y el mundo en el que uno entra, cuando lo internan, es el del tiempo suspendido. 

―¿Cómo está ahora? 

―Estoy muy bien. Para alguien que no es negligente con su salud, porque yo me hacía mis chequeos, tenía mi médico y todo estaba bien, fue difícil. Era alguien que hacía deporte, que tenía un relojito. ¿Y esto qué? ¿Cómo me cuido?, ¿Qué cambios de vida tengo que hacer?¿Otra vida? ¿En dónde se compra? ¿Qué góndola? ¿Qué hice mal? Los médicos te dicen que hiciste las cosas mal. 

―En un pasaje del libro menciona cuando Foucault analiza la filosofía de los estoicos romanos, cuya cultura creía que había una disciplina que ayudaba a vivir y a morir. ¿Por qué buscamos constantemente recetas y fórmulas para vivir? 

―Vivimos en una sociedad de dietología absoluta y una sociedad hipocondríaca, siempre está fuera de índice. Te dicen que la harina hace mal o la yema del huevo te aumenta el colesterol o te dicen lo contrario. Por lo tanto, estamos bajo prescripción permanentemente. Los dietólogos son tan numerosos como los psicoanalistas. Ahora, parece que en Argentina y en el mundo la pandemia ya pasó.

 ―¿Y pasó? 

―Nosotros la hacemos pasar, porque hay una voluntad de vivir y porque hay una voluntad de vivir hay de olvidar, que es bastante parecido. El famoso tema de la memoria es un tema muy plástico, flexible. Como decía Nietzsche, es una división activa que nosotros necesitamos para incorporar la novedad porque si no estaríamos a pleno pasado. El tema de la pandemia es que no sabemos qué pasó. El pueblo no quiere saber de qué se trata. Querrá comer, disfrutar, la fiesta, lo que quiera pero saber no quiere. Así que no esclarezcas, no ilumines, porque no hay receptividad. La ignorancia es algo muy sutil, no es simplemente una ausencia de conocimiento. La ignorancia puede ser una voluntad de no saber. Es decir, ¿no hablamos más del tema? Fue muy intenso y ahora hacemos como si no hubiera pasado nada. 

―Uno de los grandes temas del libro es la vejez y cómo los adultos mayores eran considerados “abuelitos”, “nonos”, ¿hay gerontofobia? 

―Hay un desprecio por la vejez. En general a los viejos los mandan al fondo a la derecha. No es nuevo, no tiene que ver con la pandemia pero al haber un tema de mortandad, se planteó este problema de si hay dos camas y tres personas, un anciano y dos jóvenes, ¿qué hacemos con el anciano? Una meritocracia existencial. Yo estaba triste y no tuve en ningún momento, ya que estamos, una animosidad por las medidas oficiales, gubernamentales. Estuve muy en contra de todos lo que hablaban de “infectadura”. Yo no vivía una dictadura de la salud. Este asunto de que nos trataron de nonos, de abuelitos, de abuelitas, esta ternura fascista, te hace discapacitado, inferior e instaura una jerarquía, en este caso biológica. Son betas del fascismo y nosotros, los viejos, éramos inferiores, merecíamos menos vivir. Y además lo disfrazaban con esta ternura.

―¿Qué observó durante esa etapa? 

―Aparecían estas especies de “Foucaultitos”, que decían que nos estaban manipulando, aprovechando para vigilarnos, para disciplinar y someter a la población a una observación permanente y controlarla, aprovechaban la salud para instalar un poder omnímodo. Y yo digo, ¿cuántos años tiene, 12 años? Hay una infantilización en la sociedad. Un día me crucé con uno de los que hablaba de la “infectadura”. Yo con barbijo, había medidas de distanciamiento y él estaba tomando un café, le digo que podríamos estar mejor y me contesta: “Después de Auschwitz...”. Que la medida sean los campos de exterminio es una locura. Me pareció que el encierro fue usado en forma oportunista. Los chicos, por ejemplo, estuvieron demasiado tiempo aislados. 

―En uno de los pasajes también cuenta sobre el escritor colombiano Fernando Vallejo, el primero que le menciona la palabra cancelación. Recién hacía referencia a Auschwitz, los campos de exterminio, y está instalada la idea de que vivimos en una época fascista. ¿Qué opina? 

―No hay época fascista, salvo en la década del 30. Es una época en donde la democracia representativa está en crisis y que seguirá en crisis. Y que quizás su modalidad es esa. No vivimos una época como cuando el fascismo era una alternativa de gobernabilidad como con Hitler, Mussolini, Salazar, Franco. Los jóvenes de ahora no conocen lo que es una dictadura y eso tuvo un costo, que fueron las Malvinas. No conocen la censura. Con la cancelación están jugando con hacer callar la boca, hacer desaparecer del horizonte a quien no adscribe a un cierto tipo de posición ideológica o la que fuere. Contra eso hay que luchar, porque tuvo un costo. Y la democracia es frágil. 

―¿Qué implica? 

―Juegan con la libertad y hay muchos que por no saber desprecian lo que significa la convivencia en democracia. Por una especie de autointoxicación ideológica, empujan y dicen que los diputados son una mierda, la Corte Suprema es una mierda, la Justicia está paga, que lo único que importa es el poder. Tampoco importa si roban mientras sea uno de los míos. El desprecio por la libertad, por la posibilidad de expresión viene de la izquierda y de la derecha, usando términos anacrónicos pero que sirven para orientar. Y se lucha advirtiendo el peligro, manifestándolo, no teniendo miedo a ser minoría. Porque no es el miedo de los tiempos de la dictadura que es a que te maten, el costo sería estar un poco solo, que no te saluden, que te cancelen. 

―¿Es un caldo cultivo para el fanatismo? 

―Es fanatismo. Lo que nosotros llamamos casi con coquetería “la grieta”…; estamos haciendo una especie de elegancia con eso. Opinar en este momento es recibir una rúbrica: no importa lo que decís, importa a quién pertenecés. O sea, la cuestión de la identidad, que siempre tiene algo de fascista. Los que mejor saben de identidad, los que te pueden dar una clase, son los racistas.

―En un pasaje del libro ubica al lector en las vísperas de las PASO y estos días cerraron las listas para esa misma instancia. En ese momento lo caracterizaba como “una atmósfera forzada y oportunista de superación y futuro bienestar”. Y menciona la muerte y los cientos de cuerpos. En la actualidad podríamos reemplazar eso por la inflación y la pobreza. ¿Cómo es la atmósfera que vivimos hoy? 

―La atmósfera general es de preocupación y de cierto temor. ¿A qué? A la violencia, descontrol, falta de trabajo, que la inflación siga, gane quien gane. Temores a que no haya en la oferta electoral alguien que dé esperanzas. Se vota en rechazo y eso genera un clima. Mi posición política es privada y no quiero contribuir con el clima negativo. Si no contribuyo me callo. Si no tengo algo para aportar me callo, porque en este país van a vivir los que me siguen, las nuevas generaciones, y mi familia también, entonces que sea el mejor país posible. 

―En el libro menciona a las redes sociales y dice que son un gesto ridículo para ser mirado. ¿Por qué? ¿Modifican la subjetividad? 

―Necesitamos la mirada del otro siempre, pero las redes tienen la particularidad de que exigen permanentemente el cambio. Hay distintos modos de creerte inmortal: uno es escribir libros -la inmortalidad del estante-, amar, porque uno no se enamora por un rato, y las redes tienen algo del llenado por miedo a desaparecer. Las redes cambian los hábitos de vida y la forma de pensar. 

Quién es Tomás Abraham

♦ Nació en Timișoara, Rumania, en 1946. Es ciudadano argentino.

♦ Es filósofo, profesor universitario y escritor.

♦ Escribió libros como La matanza negada (autobiografía de mis padres), El deseo de revolución, Los senderos de Fucault, Shakespeare, el antifilósofo, La lechuza y el caracol y Platón en el callejón.

♦ Es profesor honoris causa de la Universidad Nacional de Salta y doctor honoris causa de la Universidad Tibiscus (Timisoara, Rumania). Además, es fundador del Colegio Argentino de Filosofía (CAF) y en 2004 fue distinguido con el Premio Konex al Ensayo Filosófico.

 

https://www.infobae.com/leamos/2023/07/02/tomas-abraham-vivimos-en-una-sociedad-de-dietologia-absoluta-bajo-prescripcion-permanente/ 

Liberarnos de rencores y resentimientos es esencial

 

Liberarnos de rencores y resentimientos es esencial para cultivar una mayor paz interior 

 

En su nuevo libro ‘Autocuidarse. 12 hábitos infalibles para vivir con salud, energía y armonía’, Pilar Benítez da las claves para cuidar de nosotros mismos para optimizar nuestra naturaleza y hacer frente a lo que se nos presenta con serenidad y energía. 

Sara Andrade

Periodista

 

La vida de Pilar Benítez es una de esas que nos devuelven a la realidad, que nos dan ejemplo y, sobre todo, que nos hacen reflexionar. Pilar lo había tenido prácticamente todo en su juventud para considerarse una afortunada. Sin embargo, en su adultez todo cambió. Era madre de dos hijas, una de tres años y otra de once, cuando un día en el trabajó recibió una llamada de su vecina, a su hija pequeña le pasaba algo grave. Muerte súbita. De pronto, su vida se desmoronó, pero se aferró a la vida de su otra hija de tres años, a la meditación y a ciertos cambios de hábitos.

 

Después del nacimiento de sus dos otros hijos, surgió otro imprevisto: una fisura intestinal que le debilitó muchísimo. Transformó su vida por completo con una nutrición consciente y más saludable y consiguió sanar.

 

Tras 20 años de trabajo, esta consultora en hábitos de autocuidado, publica su quinto libro ‘Autocuidarse. 12 hábitos infalibles para vivir con salud, energía y armonía’ (editorial Práctica), una guía con la que ayuda a aquellas personas que quieren integrar hábitos de autocuidado para llevar una vida sana y equilibrada. Hablamos con ella para conocer algunos de ellos y ver cómo ponerlos en práctica.

 

–Tu experiencia de vida puede ayudar a muchas personas a salir de situaciones difíciles, pero para ello es importante la actitud. ¿Cómo podemos salir de la tristeza más absoluta?

 

–La tristeza más absoluta puede superarse con tiempo y paciencia. Es importante ser amable hacia uno mismo, practicar actividades que nos hagan sentir bien y cuidar la salud física. También ayuda buscar apoyo en personas que nos quieren y comprenden. Buscar sentido en pequeños momentos de felicidad y recordar que somos más fuertes de lo que creemos. Y nunca perder la esperanza.

 

–¿Por qué nos cuesta tanto autocuidarnos?

 

Nos cuesta autocuidarnos porque a menudo priorizamos las necesidades de los demás antes que las nuestras. También puede haber miedo al cambio y a salir de la zona de confort. Además, la falta de autoestima y la creencia de que no merecemos cuidarnos pueden obstaculizar el autocuidado.

 

–El autocuidado llega después de un proceso de consciencia de lo qué necesitamos, de marcar límites, de trabajar nuestro interior, ¿no crees?

 

Así es, el autocuidado requiere de un proceso de autoconsciencia para identificar nuestras necesidades y deseos. También implica establecer límites saludables que protejan nuestro bienestar emocional y físico. Trabajar en nuestro crecimiento personal y atender nuestro mundo interior nos permite cultivar una relación sólida con nosotros mismos, facilitando así el autocuidado.

 

–Tal y como explicas, no es tan sencillo aplicar nuevos hábitos en nuestra vida. ¿Cómo ayudas tú a que se vayan implementando?

 

–Para facilitar la implementación de nuevos hábitos de autocuidado, es importante establecer metas realistas y específicas, dividiendo el proceso en pasos alcanzables. Apoyarse en una comunidad de apoyo, como grupos de autocuidado o contar con un mentor, puede brindar motivación y acompañamiento. Crear rutinas y recordatorios visuales, como alarmas o notas, puede ayudar a mantener el enfoque en la práctica del autocuidado. Celebrar los logros y recompensarse de manera saludable refuerza la motivación y el compromiso. Ser compasivo con uno mismo y permitir la flexibilidad para ajustar los hábitos según las necesidades personales es esencial para mantener el proceso a largo plazo.

 

–¿Cómo está planteado el libro? ¿Hay un orden?

 

–Sí, un orden que procura empezar a optimizar el estado físico para conseguir una base biológica que promueva el buen estado emocional y las buenas funciones cognitivas.

 

–¿Cómo has creado estos 12 hábitos? ¿Nos los puedes explicar brevemente?

 

–Después de 20 años dedicada a la consultoría en autocuidado y nutrición adaptada a diferentes estados, he desarrollado una metodología basada en mi experiencia con diversos casos. Estos 12 hábitos se han creado a partir de observar qué prácticas y enfoques funcionan de manera efectiva para mejorar el bienestar personal. Cada hábito se ha refinado a lo largo del tiempo, incorporando ajustes según las necesidades individuales y los resultados obtenidos. Estos hábitos representan una combinación de conocimientos científicos, prácticas comprobadas y enfoques personalizados que han demostrado ser efectivos en promover el autocuidado integral.

 

–En el libro empiezas con el azúcar. ¿Es una batalla imposible luchar contra este hábito de consumo? ¿Por qué cuesta tanto dejarlo o moderar su consumo?

 

–Luchar contra el hábito de consumir azúcar puede parecer difícil, pero no es imposible si estás bien guiado. Muchos casos de éxito demuestran que es posible reducir y moderar su consumo. El azúcar puede generar adicción y está presente en muchos alimentos procesados, lo cual dificulta su eliminación. Sin embargo, con apoyo adecuado, educación sobre alternativas saludables y motivación personal, es posible adoptar hábitos más saludables y disfrutar de una vida con menos dependencia del azúcar.

–Consumir menos azúcares refinados, dejar de lado la comida basura... ¿qué beneficios nos aportan a corto plazo?

 

–Reducir el consumo de azúcares refinados y dejar de lado la comida basura aporta beneficios a corto plazo, como mayor energía y claridad mental. También se pueden experimentar mejoras en la calidad del sueño y una disminución en los antojos de alimentos poco saludables. Además, se promueve una mejor digestión y se favorece la pérdida de peso, mejorando así la sensación de bienestar general

 

–¿Cómo podemos tomar el hábito de incluir verduras en nuestro menú?

 

–Para incluir verduras en nuestro menú, es útil comenzar por establecer metas realistas y graduales, incorporando gradualmente más verduras en las comidas. Se pueden probar diferentes recetas y preparaciones para descubrir formas deliciosas de disfrutar las verduras. Planificar las compras de alimentos y tener siempre verduras frescas disponibles en casa facilita su inclusión en las comidas. Además, el libro proporciona instrucciones claras y consejos prácticos sobre cómo preparar y combinar las verduras de manera apetitosa, brindando una guía útil en este proceso de incorporación de hábitos saludables.

–Una de tus propuestas para mantener a raya el colesterol es aumentar el consumo de proteína vegetal. ¿Nos podrías explicar un poco qué diferencia hay y por qué lo crees oportuno?

 

–Aumentar el consumo de proteína vegetal como alternativa a la proteína animal puede ser beneficioso para controlar el colesterol debido a que las proteínas vegetales suelen ser bajas en grasas saturadas y libres de colesterol. Además, muchas fuentes de proteínas vegetales, como legumbres, frutos secos y semillas, contienen fibra, fitoquímicos y esteroles vegetales que pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol. Al elegir proteínas vegetales, se promueve una alimentación más variada y se disminuye la dependencia de productos de origen animal, lo cual puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular.

 

–Otro de los hábitos más arraigados que tenemos es el consumo de café. ¿Por qué es importante eliminarlo para cuidarnos?

 

–Es importante considerar la eliminación o reducción del consumo de café para cuidarnos debido a que el exceso de cafeína puede afectar la calidad del sueño, generando insomnio y alteraciones en el descanso. Además, el café puede tener efectos estimulantes y desencadenar ansiedad en algunas personas. Reducir su consumo permite regular mejor la energía, promover un sueño reparador y fomentar un equilibrio emocional más estable. 

 

–De la alimentación pasas a otro tipo de autocuidados importantes como priorizar lo importante, ser más eficientes y rendir más, mantener nuestra mente activa. ¿Cuáles dirías que son los más importantes?

 

–Dentro de los autocuidados importantes, destacaría la capacidad de priorizar lo importante, ya que nos permite enfocar nuestra energía en aquello que realmente nos aporta valor y bienestar. Ser más eficientes y rendir más nos ayuda a gestionar nuestro tiempo de manera efectiva, evitando el estrés y logrando un equilibrio entre trabajo y descanso. Mantener nuestra mente activa mediante la lectura, el aprendizaje continuo y el ejercicio cognitivo nos permite mantenerla ágil y prevenir el deterioro cognitivo. Además, el cuidado emocional, a través de la gestión del estrés, la expresión emocional y la búsqueda de actividades que nos generen satisfacción, es fundamental para nuestro bienestar integral.

 

–Hablemos del último hábito para autocuidarnos: sentir ligereza emocional y nutrir nuestras relaciones. ¿Nos podrías explicar un poco más en qué consiste?

 

–Sentir ligereza emocional y nutrir nuestras relaciones implica liberarnos de cargas emocionales negativas, como rencores y resentimientos, para cultivar una mayor paz interior. Además, implica fortalecer los lazos afectivos con las personas que nos rodean, practicando la empatía, la comunicación asertiva y el apoyo mutuo. Este hábito nos brinda una sensación de bienestar emocional y nos permite construir relaciones más saludables y significativas. 

https://www.cuerpomente.com/nos-inspiran/nos-cuesta-autocuidarnos-porque-a-menudo-priorizamos-necesidades-demas-antes-que-nuestras_11665