viernes, abril 07, 2023

Qué es el mecanismo de Anticitera

 Por qué es el objeto más misterioso de la historia de la tecnología  



De no haber sido por una tormenta en la rocosa isla griega de Anticitera hace poco más de un siglo, uno de los objetos más desconcertantes y complejos del mundo antiguo quizás no habría sido descubierto jamás. 

Tras refugiarse en la isla, un equipo de buscadores de esponjas marinas decidió ver si tenían suerte bajo esas aguas, se toparon en cambio con los restos de una galera romana que había naufragado en medio de otra tormenta hacía 2.000 años, cuando el Imperio romano empezó a conquistar las colonias griegas en el Mediterráneo. 

En la arena del fondo del mar estaba el cúmulo más grande de tesoros griegos que se haya encontrado jamás. Entre las hermosas estatuas de cobre y mármol estaba el objeto más intrigante de la historia de la tecnología. Es de bronce corroído, no más grande que una laptop moderna, hecha hace 2.000 años en la antigua Grecia. Se le conoce como el mecanismo de Anticitera. Y resultó ser una máquina del futuro. 

"Si no lo hubieran descubierto en 1900, nadie se habría imaginado, ni siquiera creído, que algo así existía... ¡es tan sofisticado!", le dice a la BBC el matemático Tony Freeth.

"¡Imagínate: alguien, en algún lugar de la antigua Grecia, hizo una computadora mecánica!", exclama el físico griego Yanis Bitzakis quien, como Freeth, es parte del equipo internacional de investigación del asombroso artefacto.

"Es un mecanismo de una genialidad realmente sorprendente", añade Freeth. No están exagerando.

Tuvieron que pasar unos 1.500 años antes de que algo que se aproximara al mecanismo de Anticitera volviera a aparecer, en la forma de los primeros relojes mecánicos astronómicos, en Europa. Sin embargo, éstas son las conclusiones; entender qué era el misterioso objeto tomó tiempo, conocimientos y esfuerzo.

Imposiblemente adelantado a su tiempo

Uno de los problemas era su anacronismo. El primero en examinar en detalle los 82 fragmentos recuperados fue el físico inglés y padre de la cienciometría Derek J. de Solla Price. Empezó en los años 50 y en 1971, junto con el físico nuclear griego Charalampos Karakalos, tomó imágenes con rayos X y rayos gamma de las piezas.

Descubrieron que había 27 ruedas de engranaje adentro, y que era tremendamente complejo.

Los expertos habían logrado fechar con considerable precisión algunas de las otras piezas encontradas entre el año 70 a.C. y 50 a.C. Pero un objeto tan extraordinario no podía datar de esa época. Quizás era mucho más moderno y sólo por casualidad había caído en el mismo sitio, pensaban varios.

127 y 235 dientes

Price adivinó que contar los dientes en cada rueda podía dar alguna pista sobre la función de la máquina.

Con imágenes bidimensionales, las ruedas se superponían, lo que dificultaba la tarea, pero logró establecer dos números: 127 y 235.

"Esos dos números eran muy importantes en la Grecia antigua", señala el astrónomo Mike Edmunds.

¿Sería posible que los estuvieran usando para seguir el movimiento de la Luna?

La idea era revolucionaria y tan avanzada que Price dudó de la autenticidad del objeto.

"Si los científicos griegos antiguos podían producir estos sistemas de engranaje hace dos milenios, toda la historia de la tecnología de Occidente tendría que reescribirse", resalta Freeth.

¿Lograron mecanizar sus conocimientos?

La Grecia de hace dos milenios es una de las culturas más creativas que hayan existido jamás, así que no estaba en tela de juicio cuán magnífico fue su desarrollo en todos los campos, incluso en astronomía, considerada entonces como una rama de las matemáticas.

Sabían cómo se movían los cuerpos celestiales en el espacio, podían calcular sus distancias y conocían la geometría de sus órbitas.

¿Habrían sido capaces de meter astronomía y matemáticas complejas en un artilugio y programarlo para que siguiera el movimiento de la Luna?

El número 235 que había encontrado Price era la clave del mecanismo para computar los ciclos de la Luna.

"Los griegos sabían que de una nueva Luna a la siguiente pasaban en promedio 29,5 días. Pero eso era problemático para su calendario de 12 meses en el año, porque 12 x 29,5 = 354 días, 11 días menos de lo necesario"", le explica a la BBC Alexander Jones, historiador de astronomía antigua.

"El año natural, con las estaciones, y el año calendario perderían la sincronía".

No obstante, también sabían que 19 años solares son casi exactamente 235 meses lunares, un ciclo cuyo nombre es metónico.

"Eso significa que si tienes un ciclo de 19 años, a largo plazo tu calendario va a estar en perfecta sintonía con la estaciones".

Como confirmándolo, en uno de los fragmentos del mecanismo de Anticitera encontraron el ciclo metónico.

Revoluciones

Gracias a los dientes de las ruedas de engranaje, el mecanismo empezó a revelar sus secretos.

Las fases de la Luna eran inmensamente útiles en esa época.

De acuerdo a ellas se determinaba cuándo sembrar, cuál era la estrategia en la batalla, qué día eran las fiestas religiosas, en qué momento pagar las deudas o si podían hacer viajes nocturnos.

El otro número, 127, le sirvió a Price para entender otra función relacionada con nuestro satélite natural: el aparato también mostraba las revoluciones de la Luna alrededor de la Tierra. Tras 20 años de intensa investigación, Price concluyó que ya había resuelto el acertijo. Sin embargo, quedaban piezas del rompecabezas por encajar.

El futuro 223

El siguiente paso requirió de tecnología hecha a la medida. Y un equipo internacional de expertos dedicado a investigar el mecanismo de Anticitera.

El equipo logró convencer a Roger Hadland, ingeniero de rayos X, de que diseñara y llevara al Museo Arqueológico Nacional en Atenas una máquina especial para hacer imágenes tridimensionales del mecanismo. Y, valiéndose de otro aparato que realzó los escritos que cubren buena parte de los fragmentos, los investigadores encontraron una referencia a los engranajes y a otro número clave: 223.

Tres siglos antes de la edad de oro de de Atenas, los antiguos astrónomos babilonios descubrieron que 223 lunas tras un eclipse (18 años y 11 días, conocido como un ciclo de saros), la Luna y la Tierra vuelven a la misma posición de manera que probablemente se producirá otro parecido.

"Cuando había un eclipse lunar, el rey babilonio dimitía y un substituto asumía el mando, de manera que los malos augurios fueran para él. Luego lo mataban y el rey volvía a asumir su posición", cuenta John Steele, experto en Babilonia del Museo Británico. Y resulta que 223 era el número de otra de las ruedas del artilugio.

El mecanismo de Anticitera podía ver el futuro... podía predecir eclipses.

No sólo el día, sino la hora, la dirección en la que la sombra cruzaría y el color del que se iba a ver la Luna.

Todo dependía de la Luna.

Como si eso no fuera suficientemente asombroso, descubrieron otra maravilla.

El ciclo de saros dependía del patrón del movimiento de la Luna y "nada sobre la Luna es sencillo", declara Freeth.

"No sólo su órbita es elíptica -de manera que viaja más rápido cuando está más cerca de la Tierra-, sino que esa elipse también rota lentamente, en un período de 9 años".

¿Podía el mecanismo de Anticitera rastrear ese sendero fluctuante de la Luna?

Efectivamente, podía: dos ruedas de engranaje más pequeñas, una de ellas con una pinza para regular la velocidad de rotación, replicaban con precisión el tiempo que se demora la Luna en orbitar, mientras que otra, con 26 dientes y medio compensaba por el desplazamiento de la órbita.

Y, por si fuera poco, al examinar lo que queda de la parte frontal del aparato, el equipo de expertos concluyó que solía tener un planetario como lo entendían en ese momento: con la Tierra en el centro y cinco planetas girando a su alrededor.

"Era una idea extraordinaria: tomar teorías científicas de la época y mecanizarlas para ver qué pasaría días, meses y muchas décadas después", subraya el matemático.

Un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma

"Esencialmente fue la primera vez que la raza humana creó una computadora", añade Freeth.

"Es verdaderamente increíble que un científico de esa época descubrió cómo usar ruedas de engranaje de bronce para rastrear los complejos movimientos de la Luna y los planetas".

Pero... ¿quién fue?

Nuevamente, exploraron lo que nos quedó del fabuloso artilugio para buscar la respuesta.

Una pista estaba en otra de sus funciones.

El mecanismo de Anticitera predecía además la fecha exacta de los Juegos Panhelénicos: los Juegos de Olimpia, los Juegos Píticos, los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos.

Lo curioso es que, aunque los Juegos de Olimpia eran los más prestigiosos, los Ístmicos, en Corinto, aparecen en letras mucho más grandes. Además, los expertos ya habían notado que los nombres de los meses que aparecían en otra rueda eran corintios.

La evidencia apuntaba a que el diseñador era un corintio y que vivía en la colonia más rica gobernada por esa ciudad: Siracusa. Y Siracusa era el hogar del más brillante de los matemáticos e ingenieros griegos: Arquímedes.

Nada más y nada menos que quizás el científico más importante de la Antigüedad clásica, el hombre que había determinado la distancia a la Luna, encontrado cómo calcular el volumen de una esfera y de ese número fundamental π; que había asegurado que con una palanca movería el mundo y tanto más.

"Sólo un matemático tan brillante como Arquímedes podría haber diseñado el mecanismo de Anticitera", opina Freeth.

Lo cierto es que Arquímedes estaba en Siracusa cuando los romanos llegaron a conquistarla y que el general Marco Claudio Marcelo ordenó que no lo mataran, pero un soldado lo hizo.

Siracusa fue saqueada y sus tesoros enviados a Roma. El general Marcelo sólo se llevó dos piezas consigo, ambas -dijo- eran de Arquímedes. El equipo de investigación piensa que eran versiones anteriores del mecanismo.

Un indicio se encuentra en una descripción que escribió el formidable orador Cicero de una de las máquinas de Arquímedes que vio en la casa del nieto del general Marcelo.

"Arquímedes encontró la manera de representar con precisión en un sólo aparato los variados y divergentes movimientos de los cinco planetas con sus distintas velocidades, de manera que el mismo eclipse ocurre en el globo que en la realidad".

¿Qué pasó con la brillante tecnología griega que produjo la primera computadora? ¿Por qué no se desarrolló? ¿Por qué se perdió?

Como tantas otras cosas, con la caída de los griegos y luego los romanos, los conocimientos "emigraron" hacia el oriente, donde los bizantinos los guardaron por un tiempo y luego pasaron a los eruditos árabes.

El segundo artilugio con engranajes de bronce más antiguo que se conoce es del siglo V e inscripciones en árabe. Y en el siglo XIII los moros llevaron esos conocimientos de vuelta a Europa.

Investigaciones previas establecieron que el mecanismo estaba metido en una caja de madera, que no sobrevivió el paso del tiempo.

Una caja que contenía todo el conocimiento del mundo, el tiempo, el espacio y el Universo.

"Es un poco intimidante darse cuenta de que justo antes de la caída de su gran civilización, los antiguos griegos habían llegado tan cerca a nuestra era, no sólo en su pensamiento sino también en su tecnología científica", dijo Derek J. de S. Price.                    

https://www.bbc.com/mundo/noticias-36592050

Cómo se criaba a los niños en la antigua Grecia

 En sus primeros años de vida los niños quedaban al cuidado de las mujeres de la casa, dedicados a toda clase de juegos

Los griegos de la Antigüedad se preocupaban por los niños desde el mismo momento en que la futura madre sabía o sospechaba que estaba embarazada. Para que el parto no tuviese problemas, el filósofo Platón recomendaba a las gestantes hacer ejercicio, mientras que su discípulo Aristóteles las animaba a alimentarse de manera adecuada. Llegado el momento del nacimiento, la costumbre griega prescribía que únicamente otras mujeres acompañasen a la parturienta.

En una comedia de Aristófanes titulada Asambleístas, la protagonista, Praxágora, justifica a su marido su ausencia en una determinada ocasión debido a que estaba ayudando a una amiga durante su parto. Era excepcional que un hombre -ni siquiera el esposo- estuviese presente en ese momento. En cuanto al lugar donde se daba a luz, el más adecuado era el gineceo o zona de la casa reservada a las mujeres, ya que solía ser la más resguardada y servía para mantener la privacidad del momento.

A los cinco días del parto se celebraban las Anfidromias, una fiesta familiar en la que el padre corría alrededor del fuego doméstico con su hijo en brazos, mostrándolo a sus parientes. Era entonces cuando le daba el nombre, que generalmente era el mismo que el del abuelo. Las familias más acomodadas organizaban unos días después una celebración más solemne, que incluía un banquete y un sacrificio.

Más tarde aún, en Atenas y en otras comunidades jónicas, tenía lugar la presentación en sociedad del recién nacido con motivo del festival de las Apaturias, que se celebraba anualmente hacia octubre o noviembre. Todos los ciudadanos varones se reunían en unas asociaciones hereditarias llamadas fratrías y, durante el tercer día de las Apaturias, los varones que habían nacido durante el último año eran registrados de forma oficial en presencia de los miembros de la fratría. No se sabe con certeza si las niñas eran igualmente registradas.

El ideal del hijo único

En la tradicional sociedad griega se valoraba más tener un hijo que una hija; el varón estaba mejor considerado porque se pensaba que podría ayudar a la economía familiar de forma más decisiva que una chica. Asimismo, en el mundo griego eran especialmente apreciados –se les consideraba un regalo divino– los hijos únicos, los primogénitos o los que nacían de padres mayores, puesto que estos últimos podrían estar atendidos por un familiar directo durante sus años de vejez.

En Atenas, hasta los seis años de edad niños y niñas pasaban la mayor parte del tiempo dentro del gineceo, en compañía de las mujeres de la casa. Platón dedicó cierta atención a escribir sobre los juegos infantiles, ya que pensaba que tenían una gran importancia para moldear la personalidad y el desarrollo del talento individual. Recomendó, por ejemplo, que un niño que en el futuro tuviese que ser campesino o albañil practicase con juguetes relacionados con su actividad como adulto. Por su parte, Aristóteles recomendaba que los niños que todavía estaban con las mujeres en el gineceo no recibiesen ninguna enseñanza ni realizasen esfuerzos físicos; en lugar de eso, había que animarlos a que sus juegos "imitasen las actividades serias de la vida futura". Sin embargo, esta estricta educación moral no era la regla.

Los niños griegos se entretenían con los típicos juegos infantiles, como el de "la gallinita ciega", que los griegos llamaban "la mosca de bronce". En él, el niño que tenía los ojos tapados había de atrapar a sus compañeros al tiempo que decía: "Voy a cazar una mosca de bronce". Los amiguitos lo rodeaban dándole manotazos y gritando: "Vas a cazar, pero no pillarás nada".

Un día en la vida de una mujer en la Atenas clásica

Tras ocuparse de las tareas domésticas, las damas atenienses gustaban de acicalarse y celebrar reuniones con sus amigas

La autoridad del padre

Las madres desarrollaban una relación muy estrecha con sus hijos, pues eran ellos los que justificaban su papel en la comunidad familiar. Eso no significa que pecaran de "sobreprotectoras". En el caso de Esparta, las madres presionaban a sus hijos a que cumplieran sus deberes militares hasta la muerte; "[vuelve] con él o encima de él", les decían al entregarles el escudo antes de partir hacia el combate; quizá por eso las nodrizas espartanas eran muy apreciadas en toda Grecia.

Plutarco señaló que el pedagogo ideal tenía que ser serio, digno de confianza, griego y sin defectos físicos, pues decía que "si vives con un lisiado, aprendes a cojear"

En cambio, la relación con el padre era más distante. No es casual que éste llamara al hijo pais, el mismo término que se utilizaba para los esclavos, reflejo de la autoridad absoluta que el padre de familia ejercía sobre su heredero; las mujeres, en cambio, llamaban a sus hijos teknon, "criatura". Con el tiempo, sin embargo, la disciplina paterna se hizo bastante laxa.

Por ejemplo, hacia 420 a.C., en la comedia Las nubes, de Aristófanes, se presentaba a un anciano llamado Estrepsíades que se quejaba de que su mujer lo estaba arruinando por permitir que el hijo de ambos comprase caballos extremadamente caros.

Por otra parte, a partir de los seis o siete años los niños empezaban a ir a la escuela y quedaban entonces bajo la autoridad de un tutor o "pedagogo", aunque hubo escritores, como Jenofonte y Plutarco, que recomendaron que se contratase a estos pedagogos tan pronto como finalizase la lactancia y el pequeño comprendiese el habla. El pedagogo acompañaba al niño a la escuela, pero a menudo también ayudaba en la formación del pequeño. Plutarco señaló que el pedagogo ideal tenía que ser serio, digno de confianza, griego y sin defectos físicos, pues decía que "si vives con un lisiado, aprendes a cojear".

La Academia de Platón

Platón dedicó cierta atención a escribir sobre los juegos infantiles, ya que pensaba que tenían una gran importancia para moldear la personalidad y el desarrollo del talento individual.

Niños divinizados

Es destacable el papel que los niños tuvieron en la religión griega, sin duda porque simbolizaban la pureza y este valor era fundamental para entrar al servicio de un templo. Los coros infantiles fueron un elemento fundamental dentro de las celebraciones religiosas; diez coros de cincuenta niños cada uno competían en las representaciones de coros ditirámbicos en el festival ateniense de las Dionisias urbanas.

En ciertos cultos los niños llegaron a servir como celebrantes; sabemos que tanto en Patras como en Egira, la sacerdotisa de Artemisa debía ser una doncella por debajo de la edad de contraer matrimonio, y en Egio, en el Peloponeso, el sacerdote de Zeus era elegido, en origen, entre los niños que habían ganado un concurso de belleza. Junto a la pureza y a la belleza, el hecho de ser niño solía conllevar otro beneficio ritual dentro de la religión griega: no estar contaminado con la cercanía de la muerte. Por ese motivo, los niños que cortaban las ramas de los olivos sagrados con que se confeccionaban las coronas de los vencedores olímpicos eran amphithaleis, es decir, aquellos cuyos padres no habían fallecido y mantenían, por tanto, el favor divino.

Algunos niños fallecidos en tierna edad fueron venerados en calidad de héroes, seres intermedios entre los dioses y los mortales

Algunos niños fallecidos en tierna edad fueron venerados en calidad de héroes, seres intermedios entre los dioses y los mortales.

Como tales, se les atribuían grandes poderes, quizá porque habían fallecido mucho antes de la edad natural y habían adquirido así un carácter vengativo, como demuestran las tablillas de execración en las que eran invocados. Pausanias narró la historia de Sosípolis, un héroe-bebé que ayudó a los eleos cuando fueron atacados por los arcadios, pues su madre, movida por las visiones que había tenido en sueños, lo entregó a los generales eleos para que lo pusieran a la cabeza de su ejército. Cuando se acercaron los arcadios, Sosípolis se convirtió en serpiente y los puso en fuga.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/como-se-criaba-a-ninos-antigua-grecia_8929

 

viernes, marzo 24, 2023

La doctrina del shock Naomi Klein


 

¿Qué tienen en común experiencias tan traumáticas como la invasión y posterior ocupación de Irak realizada por las tropas estadounidenses y sus aliados desde principios del 2003, el devastador tsunami que azotó las costas de Sri Lanka el año 2004 o la destrucción de Nueva Orleáns por el Huracán Katrina en 2005?

En su libro La Doctrina del Shock. El Auge del Capitalismo del Desastre, la periodista canadiense Naomi Klein postula que estas "traumáticas" experiencias, así como también otras durante los últimos 30 años, han sido aprovechadas para instaurar lo que ha denominado como el "capitalismo del desastre", una doctrina formada bajo los presupuestos políticos, económicos y sociales desarrollados por el padre de la Escuela de Chicago, Milton Friedman, y cuyo principal objetivo es desmantelar los restos del Estado de Bienestar y promover a nivel global el modelo de desarrollo neoliberal.

A juicio de la autora, para los seguidores de Friedman, caracterizados por su marcado carácter neoconservador, las fuerzas económicas del mercado como la oferta y la demanda, la inflación y el desempleo, constituyen fuerzas naturales, fijas e inmutables, a las cuales es necesario volver borrando todo rastro de intervención estatal que impida la consecución del libre mercado, entendido como "utopía de los emprendedores". En este sentido, el "capitalismo del desastre" postula que detrás de toda "tragedia" es posible ver una "oportunidad", como es la de aprovechar el trauma colectivo para promover e implementar reformas económicas y sociales de carácter radical sustentadas en los principios básicos del corporativismo como son la eliminación del rol público del Estado, la absoluta libertad de movimientos de las empresas privadas y un gasto social prácticamente nulo.

La implementación de este modelo debe su éxito a una estrategia política denominada como "la doctrina del shock", la cual orienta los procesos de reconstrucción implementados como respuesta tanto a los efectos de intervenciones militares como a desastres naturales de distinto tipo, abriendo "apetitosas oportunidades de negocio" a los agentes, defensores y promotores del "capitalismo del desastre".

Más que un estudio estrictamente académico, el libro de Klein constituye una documentada investigación periodística que recrea de manera detallada el largo e intrincado itinerario de maduración y reproducción del modelo propuesto por Friedman con posterioridad a la Gran Depresión del año ’29, constituyéndose como una reacción crítica al éxito alcanzado por las propuestas keynesianas en EEUU, las propuestas socialdemócratas en Europa y las teorías desarrollistas en América Latina. Derivado de lo anterior, el libro analiza también la conformación de una clase política y empresarial formada bajo su ideario y agrupada en torno a la Escuela de Chicago, desde donde ha desarrollado una importante expansión hacia distintas regiones del mundo desde mediados del siglo XX hasta hoy.

Junto con lo anterior, la autora da cuenta pormenorizada de la manera como "la doctrina del shock" ha sido aplicada en distintos momentos históricos y en distintas regiones del mundo, con el objeto de imponer sus postulados de libre mercado. Dentro de dichas experiencias destaca, por ejemplo, el decisivo papel jugado por el gobierno estadounidense y la CIA en la desestabilización del gobierno socialista de Salvador Allende y el activo papel que los "Chicago Boys" jugaron para convertir a Chile en el laboratorio de su modelo político y económico, amparados bajo el terror y la coerción impuestas por la dictadura militar de Augusto Pinochet. Asimismo, la autora da cuenta también de las experiencias de shock desarrolladas bajo los gobiernos de Margareth Thatcher en el Reino Unido y de Ronald Reagan en el mismo EEUU durante la década de los ‘80s, de las transformaciones implementadas en Polonia, Rusia y Sudáfrica durante la década de los ‘90s, o la misma experiencia desarrollada en Irak tras la invasión del año 2003, y que tan ventajosa ha resultado en términos económicos para las empresas de servicios que han logrado adjudicarse las concesiones contempladas bajo el proceso de "reconstrucción" de dicho país.

No obstante, su amplia y profusa distribución mundial desde su fecha de publicación original hasta nuestros días, el libro de Klein no pierde relevancia ni actualidad.

Por una parte, permite comprender el proceso histórico de formación de una nueva clase dirigente, los denominados "neoconservadores", y la evolución de los postulados ideológicos que sustentan su conformación, así como también sus estrategias de expansión e implementación en distintas regiones del mundo.

Por otra, constituye una invitación para observar de manera atenta, abierta y crítica los efectos de los planes y programas de reconstrucción actualmente en ejecución en sociedades afectadas por conflictos bélicos o desastres naturales, como son actualmente los casos de Haití, Chile y China, afectados por sendos terremotos, o Pakistán, India y Brasil, afectados por sendas inundaciones, entre otros. En el caso de nuestro país adquiere incluso una relevancia particular considerando su reconocimiento como laboratorio y "modelo exitoso" de las propuestas de Friedman, la profundidad con que ellas han sido implementadas por las élites políticas y económicas, y las transformaciones sociales y culturales que han generado en la sociedad chilena durante los últimos 30 años.

Por último, el libro de Klein constituye también un aporte interesante para comprender las complejidades que atraviesan los procesos de producción y construcción social del hábitat, principalmente aquellos caracterizados por altos niveles de pobreza y vulnerabilidad que afectan a su población y que son experimentados cotidianamente por sus habitantes. Bajo el entendido que pobreza y vulnerabilidad no constituyen realidades naturales, del trabajo de Klein se desprende la importancia fundamental que los actores y agentes económicos juegan en dicho proceso, de los postulados ideológicos que sustentan sus propuestas y de las herramientas que utilizan para dichos fines, enmarcándose fundamentalmente en políticas, programas y proyectos cuyos alcances no son fácilmente identificables para el conjunto de la población.

 

 

Revista INVI

versión On-line ISSN 0718-8358

Revista INVI v.25 n.70 Santiago dic. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-83582010000300007 

Revista invi N°70/noviembre 2010/Volumen N°25: 225-227

RESEÑA

La Doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre

Naomi Klein.

Paidós Ediciones, 2010, 701 pp. [Toronto: A. Knopf. Ed., 2007].

ISBN 978-84-493-2345-4.

Comentario: Carlos Lange V.1

1 Chile. Licenciado en Antropología, Mg. en Desarrollo Urbano. Doctorando en Ciencias Sociales y Comunicación, U. de Deusto. Académico Instituto de la Vivienda, U. de Chile. Correo electrónico: clange@uchilefau.cl

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-83582010000300007




jueves, marzo 23, 2023

Etapas de la historia de la filosofía

 


Filosofía Antigua

Siglo VII a.C. – Siglo III d.C.

Comienza con la preocupación por explicarse el Cosmos como totalidad dando respuestas cada vez más sutiles y menos inmediatistas: explicaciones físicas, matemáticas, metafísicas. A partir de los sofistas, la problemática se centró en el hombre y en su comportamiento. La demarcación del saber, distinguiendo los conocimientos verdaderos de los aparentes o falsos, que ya había sido insinuada en Parménides, alcanza en Platón un desarrollo notable. En base a un estatuto particular del saber, se elaboran los grandes sistemas filosóficos clásicos (Platón, Aristóteles) y concurren, en el ocaso de la edad antigua, las diversas escuelas helenístico-romanas que buscan un ideal de vida digno del hombre en un mundo políticamente ajeno.

 

Filosofía Medieval

Siglo III – Siglo XV

Desde esta preocupación moral y a partir de la propagación del Cristianismo, los primeros intelectuales cristianos (Patrística) trataban de hacer inteligible el mensaje evangélico utilizando el marco cultural del momento

(neoplatonismo).

La Escolástica tratará, posteriormente, de demostrar y sistematizar

lógicamente lo conocido por la Revelación cristiana con los elementos de la cultura heredada. A pesar de la aparente uniformidad del filosofar medieval, está latente el problema de la demarcación “saber no saber” (nominalismo) que provocará la decadencia de la escolástica y preparará, con el método cartesiano, una nueva etapa en el desenvolvimiento del filosofar.

 

Filosofía Moderna

Siglo XV – Siglo XIX

Se inicia con la abierta pugna contra la metodología aristotélica (Francisco Bacón y René Descartes) y centra la problemática filosófica en el sujeto como pensante, el hombre reducido a un a “cosa que piensa” (racionalismo). Las posibilidades del conocer serán cuestionadas por el empirismo y –con pretensiones definitivas- por Kant, que escindirá al hombre en sujeto cognoscente y sujeto mortal.

El idealismo alemán constituirá, con Hegel, el mayor intento de entender todo a partir de la dinámica del espíritu racional. Como reacción a los altos vuelos idealistas, Marx introduce los factores económicos – Materialismo histórico y Materialismo dialéctico- para explicar la realidad.

 

Filosofía Contemporánea

Siglo XIX – Siglo XXI

La filosofía actual es seguramente la etapa más fecunda y matizada de todas las que se han sucedido en la historia de la filosofía de Occidente. Hay corrientes que proceden de la etapa anterior: vitalismo, historicismo, materialismo dialéctico con sus varias escuelas, neo-idealismo, neo-escolástica… Al igual, en esta época hablamos ya también de una filosofía postmoderna, Latinoamericana y colombiana.

En el presente siglo, la fenomenología trata de dotar a la filosofía de un nuevo método, la axiología de Max Scheler, de un nuevo objeto, el existencialismo, en sus múltiples manifestaciones y tendencias, pretende centrarla en la existencia individual. Son típicas posiciones contemporáneas el empirismo lógico, defendido por los filósofos del Círculo de Viena, las filosofías analíticas centradas en la investigación lógico-lingüística y el filosofar epistemológico, preocupado por el interés en el conocimiento científico (Bachelard, Reichenbac).

Por otra parte, el estructuralismo considera la filosofía desde una óptica diferente: como una producción típica de la cultura occidental, objeto de investigación de una “etnología” de nuestra propia cultura…

Frente a las diversas totalizaciones reduccionistas, que la filosofía europea ha tratado de imponer a sus colonias culturales, se levanta el grito de alerta de algunos filósofos latinoamericanos y del tercer mundo que sugieren una nueva comprensión de nuestro ser, no derivada de las seudo explicaciones europeas, sino a partir de una hermenéutica del hombre latinoamericano en su quehacer concreto de liberación política, cultural, espiritual…

Condiciones económicas y políticas de Grecia Antigua

 


Las condiciones económicas y políticas de alguna manera permitieron el surgimiento de las ideas filosóficas, particularmente en el mundo griego. Estas condiciones de libertad y democracia en la vida política de los griegos hicieron posible el desarrollo libre de las ideas.

Esta libertad de que gozan los pueblos griegos que habría que contrastarla con los pueblos de Oriente donde los ciudadanos se ven sujetos a un poder religioso y político que imita el desarrollo del pensamiento y de la cultura. Atenas es la ciudad más avanzada en todos sus aspectos, con una estructura político-democrática consolidada.

La palabra democracia (en griego, gobierno del pueblo) es contraria a monarquía y oligarquía. De este modo, se entiende que un Estado democrático es aquel que garantiza la igualdad en derechos y obligaciones ante la ley. En este Estado de derecho, los ciudadanos pueden participar en los asuntos públicos y en las diversas instancias de poder.

En fin, los grandes cambios económicos y políticos posteriores a las Guerras Médicas (480-470 a.C.) permitieron en Atenas el florecimiento de la filosofía y de la cultura.

La filosofía nació en las colonias jónicas, concretamente en Mileto (Asia Menor) y luego en las colonias de Occidente.

Para pasar finalmente a la polis (ciudad) ateniense, donde alcanzó su mayor florecimiento y esplendor.

 

Origen, principios y antecedentes de la filosofía

 



Para iniciar nuestro tema es conveniente preguntarnos:

¿Cuál es el origen de la filosofía?,

¿Cuáles son las condiciones históricas que la hicieron posible?, La filosofía en principio es una creación del genio helénico,

¿Qué queremos decir con ello?

Sencillamente, que el quehacer filosófico tiene su origen en la misma cultura griega, o bien, que son las condiciones culturales y por qué no, económicas de la civilización griega las que dieron origen a la filosofía.

La filosofía no tiene su origen en alguna otra cultura sino, precisamente, en la griega. Sin embargo, hay quienes pretenden darle un origen distinto. Por ejemplo, se dice que la filosofía tiene un origen oriental, pero hasta donde sabemos, ningún poeta o filósofo griego hace alguna referencia que indique que la filosofía tiene un supuesto antecedente en los pueblos del oriente.

Con la intención de explicar la procedencia de la filosofía acordaremos que otros pueblos (no sólo los orientales) poseían una manera propia de sabiduría basada en ideas religiosas, mitos, cosmogonías, pero, no propiamente una filosofía que se fundamente en la razón (logos).

Sin embargo, es importante aclarar que en el siglo XX, y aún antes, la filosofía ya no es patrimonio de algún pueblo en particular. La cultura, la ciencia y la filosofía son universales.

Así pues, del hecho de que todos los pueblos tienen un particular modo de hacer filosofía no se desprende de la negación de su origen griego. La religión es otro de los elementos que explican el nacimiento de la filosofía griega.

Al respecto debemos destacar que existen en la cultura griega antigua dos formas de religión: la pública, representada por Homero y Hesíodo, y la religión propia de los misterios órficos.

En Homero y Hesíodo, el hombre, la naturaleza y en general todo cuanto existe, tienen una relación íntima con lo divino, porque nada sucede sin la intervención de los dioses. Zeus, Poseidón, Apolo, Afrodita, Atenea, Gea, Cronos, Hefesto, Ares entre otros, son fuerzas naturales que se personifican a las que se les da una forma humana, con todas las cualidades propias del hombre, y poseen cualidades humanas amplificadas e idealizadas.

Lo que la religión pública exige a todo ciudadano es precisamente el no pretender ir más allá de su propia condición o existencia humana; dicho de otro modo, pretender elevarse por encima de su propia naturaleza de hombre. En fin, la religión pública promueve en los ciudadanos el desarrollo de sus cualidades humanas.

Respecto a los misterios órficos se da por sentado que Orfeo es el fundador de tales misterios. El orfismo, apuntan los especialistas, influye en el desarrollo de la misma filosofía, pues afirma que introduce una nueva concepción del hombre y, en general, de la vida.

Para la tradición poética y mítica no existe otra forma de vida o de existencia después de la muerte, por ello el punto es importante que debemos destacar es que con el llamado orfismo se introduce la dualidad entre el hombre y lo divino, es decir, que existe un mundo divino, divorciado o separado de un mundo humano y terreno.

Ámbitos de la filosofía

 



 







Ámbito ontológico

Evalúa todo lo relacionado a las escuelas autores de la ontología y de la metafísica formula preguntas fundamentales, tales como:

¿Qué es el ser?,

¿Qué es el ente?,

¿Cuáles son las propiedades esenciales del ser?,

¿Cuál fue el aporte a la metafísica de Aristóteles, Platón, Descartes, Spinoza, Sócrates, Heidegger…?

 

Ámbito antropológico

Se hace básico distinguir que existen tres tipos de antropología: La primera es la antropología física que hace referencia a la evolución del hombre. La segunda es la antropología cultural que hace referencia al nacimiento del lenguaje, la familia, la religión, el vestuario, las costumbres, entre otros elementos. Y por último la que más nos importa para el examen de Estado es la antropología filosófica.

Preguntas fundamentales:

¿Cuál es el puesto que ocupo yo como hombre del cosmos?,

¿Quién soy yo?,

¿Qué es la muerte?,

¿Existe algo más después de la muerte?,

¿Qué es vivir?

¿Qué es el hombre en todas las escuelas, corrientes y autores de la filosofía?

 

Ámbito estético

El tema esencial del ámbito estético es el arte, la belleza, lo bello, lo sublime…de las creaciones artísticas del hombre.

Las preguntas fundamentales de este ámbito son:

¿Qué es lo bello?,

¿Qué es la belleza?,

¿Qué es la belleza para los filósofos más sobresalientes?,

¿Qué es el arte?,

¿Qué es lo artístico?,

¿Por qué los filósofos griegos, medievales, modernos y contemporáneos se han interesado por la estética?,

¿Qué le debe el arte a la filosofía?

 

Ámbito epistemológico – gnoseológico

Tanto la Epistemología que es la filosofía de las ciencias o del método científico y la gnoseología que es la ciencia que estudia el ¿Cómo?, ¿El por qué?, las clases, la esencia, las especies del conocimiento.

Se formulan las siguientes preguntas:

¿Qué es el método científico?,

¿Cuál es el origen de nuestros conocimientos?,

¿Cuáles son los pasos del método científico?,

¿Qué han dicho diversas escuelas y autores frente al tema del conocimiento?

 

Ámbito ético

La relación que se establece entre la ética, la moral y la axiología en el actuar humano es el fundamento del examen del ICFES. La Ética del griego (ethos), que significa, entorno o costumbre. La moral del griego (moores), o del latín (morale), que hace referencia a la dignidad de la persona, y a la que se le colocan diversos problemas de índole moral. La Axiología que se desprende del latín axios (valores) y logos (estudio), es el estudio o el tratado de los valores.

Las preguntas esenciales que se formulan en el ámbito ético son:

¿Qué es Ética?,

¿Qué es la Moral?,

¿Qué es Axiología?,

¿Qué sentido tienen los actos en el hombre?,

¿Cómo debe actuar el individuo correctamente?,

¿Cuál ha sido el aporte dado por Sócrates, Platón, Aristóteles, San Agustín de Hipona, Emmanuel Kant…, al quehacer de la ética, la moral y la axiología?...

 

Cada escuela filosófica, cada pensador, aporta elementos fundamentales, los cuales más que ser mera teoría sin sentido, se convierten en verdaderas herramientas fundamentales para la vida del educando, él cual está siempre buscando respuesta básicas y fundamentales a la gran cantidad de preguntas que se le presentan como ser racional; frente a temas tan importantes como la fundamentación trascendente, con respecto a Dios, el origen del mundo, el sentido de la vida del hombre y el origen mismo de la vida del hombre, entre otros muchos temas.

 


La filosofía

 




La filosofía tiene su esencia de trabajo en la lectura, reflexión y análisis del pensamiento del sujeto pensante; de esta manera el individuo va estructurando y conformando un verdadero esquema de pensamiento, claro, preciso, sistemático y coherente. Se fundamenta a partir del descubrir la relación estructural que existe entre todos los tratados de la filosofía, de manera que cada uno sea considerado como un aspecto integrante de un todo que es la vida misma.

A partir del año 2008 se da un viraje tanto en la enseñanza de la filosofía como en la Prueba de Estado, pues se pasa de evaluar los cinco ámbitos, a saber: ámbito ontológico, ámbito antropológico, ámbito epistemológico, ámbito estético y ámbito ético; a evaluar a partir de tres grandes preguntas: la pregunta del hombre frente a su mundo social y cultural, la pregunta por el ser, y la pregunta por el conocimiento.

Al mismo tiempo la filosofía parte de la visión de Dios, del hombre y del mundo, correlacionada con el Ser, el Pensar y el Actuar del individuo desde su contexto social, cultural, epistemológico y político entre otros, siempre a partir de un método o camino, teniendo como punto de referencia la historia del pensamiento occidental.

Cada escuela filosófica y cada pensador, aportan elementos fundamentales, los cuales, más que ser mera teoría sin sentido, se convierten en verdaderas herramientas para la vida del educando, el cual está siempre buscando respuestas básicas y fundamentales a la gran cantidad de interrogantes que se le presentan como ser racional, frente a temas tan importantes como la fundamentación trascendente, Dios, el origen del mundo, el sentido de la vida del hombre, el conocimiento y el origen mismo de la vida del hombre, entre otros temas no menos importantes.

La filosofía, Basándose en la importancia del estudio de la misma y en las necesidades primordiales de los alumnos se ocupa en estructurar su pensamiento, la realidad de sus vidas y de analizar los diferentes aspectos de su existencia. La filosofía se presenta entonces como baluarte de la vida en aspectos tan importantes como: encontrarle un sentido a sus vivencias, darle un viraje a la opción de vida que está proyectando para ir fundamentando elementos más valiosos que cada estudiante puede aportar para darle verdadero sentido a la vida y para colaborar en el mejoramiento de la realidad que en la actualidad están viviendo.

El pensamiento filosófico es coherente, sistemático y estructurado. Nunca es anárquico, impreciso y aislado. De igual manera, para el hombre, su existencia, su vida intelectual, su vida afectiva, subida social y su vida natural no son vivencias aisladas, sino que conforman un único sistema.

“Sólo el hombre es capaz de interrogar; cosa que no pueden hacer ni la piedra ni la planta ni tampoco el animal: Esos seres se mueven bajo una existencia que no se plantea problemas. Ni siquiera el animal, que percibe su entorno, es capaz de preguntar. Permanece ligado al dato concreto de un determinado fenómeno sin poder alzarse sobre sí mismo ni preguntarse por sus razones ocultas. Lo que se le muestra para él es algo absoluto. El animal queda por debajo de interrogar. Sólo el hombre se encuentra inmerso en la posibilidad y necesidad de interrogar. Es el distintivo peculiar de su forma de ser”. Coreth, Emerich.