Preguntas de Selección Múltiple con Única Respuesta
1. Allí la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal, una sociedad opresiva, totalitaria
A. utopía.
Preguntas de Selección Múltiple con Única Respuesta
1. Allí la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal, una sociedad opresiva, totalitaria
A. utopía.
Responda lo siguiente y entregar en hojas de impresión según parámetros establecidos:
1. Seleccione y copie los Términos Específicos.
2. Determine las características del Mundo sensible.
3. Determine las características del Mundo inteligible.
4. ¿Por qué es importante la teoría de las ideas de Platón?
5. ¿Cómo se refleja la ignorancia del hombre en este mito?
6. ¿De qué depende la concepción que tenemos de la realidad?
7. ¿Cómo enfrentar nuestra propia e individual realidad cotidiana?
8. ¿Por qué este mito plantea dos problemas fundamentales filosóficos?
9. ¿Qué le llamó la atención de todo lo planteado en el Mito de la caverna?
10. ¿Acaso no es nuestra vida, en cierto sentido, una existencia encadenada?
11. ¿Debemos liberar a quienes están aún dentro de la ‘caverna de la ignorancia’?
12. ¿Y si quiénes continúan encadenados a la ignorancia se niegan a ser liberados de esta?
13. ¿Crees posible, que, como en la caverna, nos liberemos de las ‘cadenas de la ignorancia’?
14. ¿Y si nos toman por locos por intentar liberar de la ignorancia a quienes se han habituado a ella?
15. ¿Por qué se dice que acceder al conocimiento puede llegar a ser un proceso, un camino solitario?
16. Exprese su pensamiento sobre las inquietudes que se plantean en la interpretación antropológica del mito.
17. Explique el sentido antropológico y epistemológico como problemas fundamentales filosóficos que se plantean en el mito de la caverna.
18. ¿En la vida real tenemos el deber de regresar a la caverna para tratar de liberar a quienes continúan en la ‘oscuridad’ de la ignorancia?
19. ¿Es mejor y más cómodo dejarse llevar, manipular y engañar, seguir la corriente, no preocuparse por ciertas situaciones y cuestiones de la vida? Esto es seguir en la oscuridad.
Tipo Saber
Evaluación ‘La Naranja Mecánica’
1. El protagonista y líder de la banda violenta de desadaptados sociales era
2. La
pandilla de violentos jóvenes asaltantes, se les llama en la película
3. Una particularidad que identifica al líder la banda de violentos drugos es
¿Hemos aprendido a ejercer nuestra facultad para discurrir y discernir? Pensar es, sin duda, una gran cosa; pero es ante todo una exigencia de la naturaleza humana: no debemos cerrar voluntariamente los ojos a la luz.
¿Estamos dispuestos, en definitiva, a ser o llegar a ser "filósofos", a entusiasmarnos con la realidad y buscar el sentido último de nuestra vida?
Es verdaderamente impresionante pues fijándose un rato en la aguja, y observando cómo se mueven el segundero, el minutero... nos preguntamos, casi sin darnos cuenta:
¿Qué es el instante? ¿Qué significa el presente?
¿No me estoy moviendo ya en el futuro?
¿O aún estoy en el pasado?
En principio,
todo hombre está capacitado para reflexionar sobre las dimensiones más
profundas de la vida. ¿Significa esto que todos los hombres somos filósofos, en
el sentido estricto de la palabra? ¿Que no es necesario disponer de una
formación especial para ejercer esta ciencia? Nada de eso. Pero significa que
la filosofía es distinta a las demás ciencias, y que, en principio, todo
hombre capaz de razonar puede ejercer de filósofo.
Todo ser
humano, tarde o temprano, se plantea el por qué y el para qué de su existencia,
se pregunta de dónde viene y a dónde va, quién es y lo que podría hacer de su
vida. Una persona que filosofa, reconoce y admite su propia falta de
conocimientos; se abre a una verdad mayor y se deja fascinar por ella. La
admiración es, según los antiguos, el comienzo de la filosofía.
El filósofo se
admira. Descubre, en lo cotidiano y común, lo realmente extraordinario e
insólito. Sabe entusiasmarse con una brizna o un diente de león, tal y como lo
haría un poeta, un amante o un niño. Filosofar significa abrir horizontes,
dirigir la mirada hacia la totalidad del mundo; nuestro espíritu es, de alguna
manera, una "fuerza para lograr lo infinito".
¿Tendremos que hablar siempre de todo
al filosofar? Tener una postura crítica significa para el filósofo:
preocuparse de no pasar por alto conscientemente nada [Josef Pieper].
Un filósofo
auténtico trata simplemente de no excluir o sobrepasar nada intencionadamente.
Tiene amplios horizontes: ¡con él se puede hablar de todo! Para él no
existen tabúes. Ni tampoco sistematizaciones precipitadas que ignoran todo
aquello que no concuerde con el sistema, y que impidan cualquier nueva
conversación sobre ello. La filosofía no acepta limitaciones arbitrarias, pues
si lo hiciera, perdería su propia identidad, convirtiéndose en ideología.
Una persona que
quiere pensar por su cuenta, ha de estar dispuesta al inconformismo.
Filosofar significa: distanciarse, de lo cotidiano, pero sí de las
interpretaciones comunes, de la opinión pública o publicada.
Los auténticos
filósofos siempre han ido contra corriente. Son los que ven lo que todos ven, y
se atreven a pensar lo que quizá nadie de su entorno piensa.
La filosofía reclama para sí la independencia. Tiene que poder desplegarse sin que ninguna normativa oficial lo impida. Sin
embargo, más importante aún que la libertad exterior es la libertad interior.
Significa querer incondicionalmente la verdad, y no dejarse ni adormilar, ni
manipular por nada. Las situaciones pueden estar en favor o en contra de la
libertad; pueden ser la razón para que ésta aumente o disminuya. Pero no
intervienen esencialmente en el acto libre.
"Hay algo
dentro de ti que no pueden alcanzar, que no te pueden quitar, es tuyo;". Un
hombre puede ser libre también en un sistema totalitario, aunque las amenazas y el miedo disminuyan la libertad. Puede mantener una creencia,
un deseo o un amor en el interior del alma, aunque externamente se decrete su
abolición absoluta. Así, Sajarov no sólo fue grande como físico; sobre todo fue
grande como hombre, como apasionado luchador por la libertad de cada persona
humana. Pagó por ello el precio del sufrimiento, que le impuso el régimen
comunista, cuya inhumanidad destapó ante los ojos del mundo. Otro disidente
famoso confesó públicamente: "¡Bendita prisión que me hace reflexionar,
que me hace hombre!" (Solzhenitsin)
La persona que
se admira es consciente de no saber nada. Es célebre la frase de Sócrates en
que admite: "Sólo sé que no sé." En cierta manera es aplicable a
cualquier científico. Hoy en día estamos muy sensibilizados respecto a que
ninguna persona puede "saberlo todo", ni siquiera en una
subdisciplina delimitada. Se comienza a estudiar algo, pero no se llega a un
fin; constantemente se descubren más campos de investigación.
¡Y Sócrates es tan actual! No dijo sólo: "Sólo sé que no sé nada", cosa que podemos comprender muy bien en nuestros tiempos; ahora, no es posible dividir la humanidad en dos "clases": "los que saben" y "los que no saben", el sabio y el necio.
Todos estamos
buscando la verdad, ninguno la posee completamente. Cada uno puede aprender de
los demás.
La admiración
no concede habilidades ni aumenta el sentido práctico, antes bien, admirarse
significa "conmoverse". Pero nadie puede pasarse la vida en la pura
contemplación de la verdad. Pues el hombre no puede vivir, a la larga, tan sólo
del sentirse conmovido. De hecho, al encontrar la verdad, surge el deseo de
transmitirla.
Un filósofo, suele vivir como un inconformista, a veces como un marginado, y puede ser considerado
como un loco. Es alguien que no se deja engatusar, ni utilizar para unos
objetivos estrechos, por ejemplo, para suministrar la ideología adecuada a un
régimen totalitario.
La capacidad de
admirarse forma parte de las máximas posibilidades de nuestra naturaleza. Nos
ayuda a darnos cuenta de que el mundo es más profundo, extenso, misterioso,
bello y diverso de lo que le parece al entendimiento cotidiano. Pieper habla de
la "intrínseca esperanza de la admiración”. La persona que se admira no se
queda encerrada en su pequeño mundo.
Cuando uno se
dedica a la filosofía, se va acercando a la iluminación de la realidad. Y,
aunque se alcance la verdad sobre la existencia, el hombre y el mundo, siempre
se podrá profundizar más, ¡porque el saber cerrado y la filosofía se excluyen!
(No se dan "recetas" en
filosofía) Pues mientras más profunda y extensa se hace la comprensión, más
aplasta la visión del campo inmenso de lo que aún queda por comprender.
Por eso, el comienzo y el final de la filosofía están caracterizados por el
escuchar: la realidad, el silencio, la "contemplación".
La filosofía,
pues, se encuentra camino de una meta que nunca alcanzará por sus propios
medios. "Sentimos que, aunque todas las preguntas científicas estuvieran
contestadas, aún no habríamos tocado nuestros problemas existenciales, "Pero
este poco que se gana con ella, no obstante pesa más que todo lo demás que se
conoce por las ciencias", afirma Tomás de Aquino. Por lo tanto, sólo se
puede invitar a toda persona de buena voluntad a ser un filósofo, aún
ante el peligro de ser considerado por nuestra sociedad consumista como un
extraño, un inconformista o "loco".
Al fin, nos
pueden animar las palabras de Russell: "Quien
jamás tuvo un ataque filosófico, pasa por la vida como si estuviera encerrado
en una cárcel: encerrado por prejuicios, las opiniones de su época y de su
nación". Quien no piensa por su propia cuenta, no es libre.
Fragmento: Jutta
Burgraff.
www.unav.es/cryf/hombrefilosofo.html . U.
de Navarra. Grupo Ciencia, Razón y Fe.
Si acaso
existe algo en la filosofía que pueda considerarse enseñanza, sólo puede ser el de enseñar a pensar por uno mismo. Leonard Nelson.
La filosofía está volviendo a la luz del día,
las personas corrientes pueden entenderla y aplicarla. Las ideas sobre la
condición humana son más accesibles; y esto puede ayudar a las personas a
comprender con qué clase de problema se enfrentan, desenmarañarlo y clasificar sus componentes e
implicaciones.
Las personas cuyos problemas son de naturaleza física, van al médico, o en tal caso al psiquiatra. A algunos les será tan poco útil Platón como a otros el Prozac. Habrá quien precise primero el Prozac, y luego a Platón, o una combinación de ambos. Aparte que pueden salir más desubicados de esos tratamientos, si la raíz de su problema es de carácter filosófico y el profesional al que acuden no lo entiende así. Así que puede surgir un sentimiento de desesperación si se empieza a creer que nadie será capaz de ayudarnos a enfrentar y resolver un problema, lo que podría definirse como un vacío existencial. Además, muchas personas no aceptarían una psicoterapia, encuentran interesante, atractiva y aceptable la idea de conversar con alguien sobre ideas y puntos de vista.
Librarse del exceso de equipaje quizá exijas
asesoramiento filosófico. La idea es viajar tan ligeros de equipaje como sea
posible.
Si usted es curioso, reflexivo, analítico y
elocuente, puede beneficiarse en gran medida del asesoramiento filosófico. De
hecho, cualquiera con una mente inquieta está preparado para ese examen de la
vida que es el objetivo común de la filosofía. Cuando Sócrates declaró que una
vida sin reflexión no merecía la pena ser vivida, abogaba por la evaluación
personal constante y el esfuerzo por mejorarse a sí mismo como la más alta de
las vocaciones. Tener problemas es normal, y la congoja emocional no constituye
necesariamente una enfermedad. Las personas que luchan por hallar una manera de
comprender y manejarse en un mundo que cada día es más complejo no tienen por
qué verse etiquetadas con un trastorno, cuando lo que en realidad están
haciendo es avanzar por caminos consagrados a la búsqueda de una vida más
virtuosa y satisfactoria.
Con un consejero filosófico, una sesión puede seguir tres derroteros distintos: Se puede debatir su problema en términos generales, sin mención de ningún filósofo o filosofía concretos. Se trata de la clase de conversación que, con toda seguridad, mantendría con un amigo, pariente, camarero o taxista, y a veces es la mejor manera de abordar el asunto en cuestión. Usted piensa, empleando sus facultades críticas y analíticas, recurriendo a las ideas que tiene sobre sí mismo, y conversando filosóficamente sin intentar adoptar a conciencia una actitud filosófica.
Otro derrotero habitual, consiste en que se soliciten unas enseñanzas filosóficas específicas. En esta variante, quizás usted haya reinventado un planteamiento filosófico y le tranquilice saber que alguien ya se ha adentrado en ese territorio con anterioridad. Entrar un poco en contacto con las escuelas de pensamiento tradicionales tal vez le ayude a atar cabos o a llenar espacios en blanco, aunque su consejero no acostumbrará darle una disquisición completa sobre cada tema, a no ser que usted se la pida.
La tercera alternativa es más dura para quienes ya han indagado en sus problemas de esta manera pero tienen interés en seguir adelante. Esto conlleva un compromiso mayor y es posible que le remitan a otro consejero o a explorar la biblioterapia, abordando en profundidad determinados textos filosóficos. Quizá le haya resultado útil un punto de vista budista y quiera aprender más sobre la práctica del Zen. O quizá le ayudara una idea de Aristóteles y desee ahondar en su sistema ético.
Esta clase de trabajo
puede llevarle a abrazar otros temas de un modo más concienzudo que la mera
experiencia de trabajar sobre un problema concreto, pero no es más que una
opción y, sin duda, no será la adecuada para todo el mundo.
La cuestión está en formular el problema y estar dispuesto a investigarlo desde un punto de vista filosófico. El diálogo (sea interior o exterior) resultante será de gran ayuda para interpretar, resolver o abordar cualquier asunto que le ataña. La misión específica es conectarlo, ponerlo en contacto con la filosofía, guiarlo para adentrarse en sus ideas, sistemas y posturas. En cuanto las haya conocido, le prestarán un buen servicio para manejar la situación que surja en su camino.
Hubo un tiempo en que dirigíamos nuestras preguntas sobre el sentido de la vida a una autoridad tradicional, pero dichas autoridades se han venido abajo. Cada vez hay más personas que no se conforman con aceptar pasivamente los dictados dogmáticos de una deidad inescrutable o las frías estadísticas de una ciencia social imprecisa.
Nuestros más profundos interrogantes siguen sin respuesta, ni siquiera reflexionamos sobre nuestras creencias y actitudes, la alternativa reside en la práctica de la filosofía.
Ha llegado el momento de una nueva forma de ver las cosas,
bienvenidos.