viernes, mayo 15, 2015

El  eterno misterio del insecto de La Metamorfosis

Cultura | 2015/05/13 00:00                                                                                   SEMANA.COM

Este año la máxima obra de Franz Kafka cumple 100 años desde su primera impresión. ¿En qué insecto se transformó Gregor 1 Samsa?

Este año el libro La Metamorfosis, joya de la literatura universal del escritor checo Franz Kafka, cumple 100 años desde que se imprimió por primera vez. Kafka, quien no se consideraba un buen escritor, jamás hubiera imaginado que esta novela corta en la que expresó su dolor y angustia frente a situaciones reales de su vida, hoy sería considerada un referente cultural.           

“Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Las primeras frases de la novela son quizás las más recordadas cuando alguien piensa en este escritor europeo de principios del siglo XX.

Dependiendo de la traducción que se esté leyendo, ese insecto indeterminado es considerado un cucarrón, una cucaracha, un escarabajo, o cualquier ‘bicho desagradable’, algo que en su genialidad Kafka nunca confirmó.

El escritor checo escribió La Metamorfosis a finales de 1912. El 17 de noviembre de ese año Kafka le dijo a su prometida que iba a trabajar en una historia que llegó a su cabeza mientras estaba en su “miserable lecho de muerte”. La quería escribir rápido, pero tuvo tantas interrupciones que llegó a pensar que su obra terminaría siendo un fiasco. El 7 de diciembre de 1912 la terminó. Se la leyó a algunos amigos y gustó tanto que los comentarios positivos llegaron a oídos de tres editores que querían tener los derechos de la novela. En la primavera de 1915 las primeras páginas de la grandiosa obra literaria ya hacían fila en la imprenta de Die weissen Blätter.

Gregor Samsa, protagonista de la Metamorfosis, es una de las mejores versiones de antihéroe. En los escritos de Max Brod, amigo de Franz Kafka, queda claro que este último no quería que el insecto fuera dibujado en la portada del libro. El misterio detrás del “bicho” resultaba apasionante para el escritor, de hecho, el lenguaje utilizado para referirse a él está seleccionado de tal manera que se evita dar cualquier detalle que permita establecer con claridad de qué animal se trata. 

La edición original se refiere al insecto como “ungeheueres Ungeziefer”, lo cual ha sido considerado por muchos expertos en lenguaje como un gran reto para los traductores. El adjetivo ‘ungeheueres’ significa monstruoso o enorme y ‘ungeziefer’ es una negación de la palabra antigua alemana ‘zebar’ que significa sacrificio de animal, por lo que al final podría decirse que ‘Ungeziefer’ es un animal no apto para sacrificio. Esta palabra hoy es utilizada para referirse a un bicho desagradable y espeluznante.        

El problema con las traducciones es que muchas veces no se encuentra una palabra con el mismo significado en otro idioma, es decir, no existe una palabra que transmita el mismo sentido.     

La Metamorfosis es una obra que tiene boquiabiertos a muchos, ha sido traducida a múltiples idiomas, pero sus particularidades en el lenguaje desvelan a los académicos. Solo su título, lo más esencial de la obra, genera controversia. La palabra alemana 'Verwandlung' no sugiere un cambio de estado natural asociado al reino animal, habla de una transformación. Lo mismo ocurre con la palabra en español metamorfosis: “transformación de algo en otra cosa”. Es decir, no necesariamente se trata del cambio hacia una forma animal, lo cual tiene sentido, pues solo Franz Kafka supo en realidad en qué se transformó Gregor Samsa.

Quizá sean esos acertijos, cuidadosamente escogidos, los que aún hoy hacen de Kafka el preferido por muchos lectores y escritores contemporáneos. 


1 Gregorio
La  era de la medicina “electrónica”

El concepto de e-Salud abarca tecnologías de información y comunicación para los aspectos relacionados con el diagnóstico, tratamiento, monitoreo de pacientes y también para la administración de los sistemas sanitarios.

La medicina electrónica o digital aplica la tecnología a la salud con el fin de optimizar las herramientas de los usuarios y así mejorar la calidad de la atención a los pacientes.

Apps recomendadas

Algunos aparatos electrónicos como tabletas y teléfonos inteligentes se han convertido en las herramientas de mayor uso por el equipo médico y por sus pacientes, ya que proporcionan aplicaciones que se destacan por su calidad, utilidad médica y contribución a la mejora de la salud.

Más allá de permitir un acercamiento entre paciente y doctor, las aplicaciones son una herramienta digital de fácil uso y manejo, que almacenan la información del usuario de una forma ilustrativa y comprensible, además de brindar a los prestadores de salud soluciones en su gestión, como la solicitud de citas y la descongestión en laboratorios y EPS.

Clínica Travel (Android)

Es un portal web para colombianos residentes en el exterior que ayuda a encontrar los mejores servicios médicos en el país. Promociona los procedimientos médicos en diferentes países y ayuda a coordinar el viaje de salud. Clínica Travel registra instituciones médicas certificadas y acreditadas por organizaciones reconocidas en el mundo.
Doctoralia (IOS / Android)

Este aplicativo maneja una base de datos de médicos especialistas alrededor del mundo. Permite localizar profesionales y centros médicos ubicándolos en el mapa y cuenta con una espacio para dar o recibir opiniones de otros usuarios.

Citas y Expediente clínico (Android)

Esta aplicación permite que los médicos registren a sus pacientes y mantengan la información de su estado de salud en el expediente clínico, así como también el control de las citas pues registra la hora en que se lleva acabo y a qué paciente se le realiza.

SocialDiabetes (iOS / Android)

Permite a los pacientes administrar la diabetes de tipo uno y dos.  Calcula las dosis de insulina que se necesitan, recuerda la comida ingerida durante el día y los niveles iniciales de azúcar en la sangre.








El periodismo del futuro. Utopías posibles

https://vimeo.com/25125561


Mesa redonda celebrada el 11 de mayo en La Casa Encendida junto a Le Monde diplomatique en español. 'El periodismo del futuro', con la participación de las periodistas Rosa María Calaf, Olga Rodríguez y Mayte Carrasco, que reflexionarán sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad actual, su responsabilidad en los sucesos de nuestra historia reciente, la ética periodística y las exigencias de información en una sociedad que cada vez dispone de más recursos, pero que manifiesta menor espíritu crítico.

jueves, mayo 14, 2015


Colombia  Invisible

https://vimeo.com/99620123



La Colombia invisible, dirigido por Unai Aranzadi , producido por Independent Docs para la Mundubat Fundazioa.
Más me informo, y las cifras y el horror me lo confirman: quizás no ha existido en la historia humana un Estado tan violento como el colombiano. Tan solo desde la década de 1980, se contabilizan 5 millones de desplazados, más de 100.000 desaparecidos, 3.000 sindicalistas asesinados, y un promedio de 10.000 asesinatos con tinte político al año. Cifras que superan la criminalidad que vivieron los países del cono sur latinoamericano bajo las terribles dictaduras de los años 1960 y 1980.

Recordemos que Colombia, aparentemente, es una democracia. 

Lo dicen la ONU y otras organizaciones internacionales de derechos humanos: la casi totalidad de muertes son producidas por agentes del Estado y sus paramilitares. La inmensa mayoría de asesinados no son guerrilleros ni sus posibles colaboradores. Bien lo expresa Unai Aranzadi, el director del documental La Colombia invisible: “Si superponemos el mapa de la presencia de las multinacionales y de los grandes megaproyectos económicos, sobre el mapa de la presencia paramilitar, veremos que coinciden perfectamente.” Además de tener más efectivos en sus Fuerzas Armadas que cualquier otro país de América Latina, se calcula que 20.000 paramilitares están bajo su mando, sembrando el terror, haciendo el trabajo sucio y financiándose con el tráfico de cocaína.


El trabajo de Unai se titula La Colombia invisible porque muestra una Colombia que no existe para los grandes medios hegemónicos de comunicación. Ellos relegan a la insignificancia el dolor y la muerte de miles y miles de humanos, quizás porque casi todos son pobres. Nada importa que se descuarticen mujeres, bebés, adolescentes y ancianos a machete o motosierra; que para desaparecer los cuerpos sean arrojados a lagunas repletas de cocodrilos, criados para tal fin, o quemados en incineradores, como lo hizo el nazismo. Hace pocos años se encontraron más de dos mil cadáveres en una fosa: el Ejército nada sabía, aunque pocos metros la separaban de una instalación militar. Esto no existe para el mundo, porque la gran prensa oculta o tergiversa. O las dos cosas.

Unai fue a Colombia, y por poco no se recupera de lo que vio y filmó. Recuerdo cuando me contó que ya tenía ese testimonio listo para ser mostrado, pero, ¿dónde? ¿En qué sala? ¿A quién le podría importar el tema? Quería hacer copias y regalarlas. Pero el contenido de su obra es tan humanamente terrible y, en especial, honesto, que ha ganado ya varios premios internacionales.

Cuando vi el documental me volvió a doler mi Colombia, repleta de riquezas como pocos países en el mundo, y con millones de sus gentes que huelen a pobreza y sufrimiento. Pero que ante cualquier esperanza de una vida mejor sonríen optimistas.


Hernando Calvo Ospina, periodista colombiano. Autor de Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado, prólogo de Ignacio Ramonet, Foca, Madrid, 2008.


“Es un problema social no reconocer la importancia de los docentes”

Dice el neurofisiólogo Rodolfo Llinás              EDUCACIÓN    3 MAYO 2015 - 9:00 PM

El científico asegura que la educación en el país no es buena, que la metodología para enseñar está poco desarrollada y que los maestros no son respetados, sino tratados como cuidadores de niños.

Por: RICARDO OSPINA*

Uno de los más destacados científicos colombianos, el neurofisiólogo Rodolfo Llinás, quien desde hace varios años trabaja en el laboratorio de la Universidad de Nueva York, habló con El Espectador y Blu Radio sobre las preocupaciones que tiene frente a nuestro modelo educativo.
Llinás lideró en 1994 la Misión de Sabios, un grupo de colombianos destacados en ciencia, literatura e historia que presentaron un informe para transformar la educación e impulsar el desarrollo del país.
Ese documento quedó sólo en el papel. Ahora el científico se declara dispuesto a volver a apoyar a Colombia para buscar cambios en el sistema de educación para millones de niños y jóvenes.
Llinás también revela avances en las investigaciones que adelanta sobre el posible uso del “agua potenciada” para la cura de enfermedades degenerativas como el alzhéimer.
Usted ha sido un convencido de que en Colombia debe haber un cambio en el modelo educativo. ¿Cómo ve desde la distancia lo que pasa con la educación en nuestro país?

La educación en general está muy mal, no solamente en Colombia sino en el resto del mundo, y tiene que ver con el hecho de que no entienden que educar es dar información en contexto, información que pueda servir.
La educación de los colombianos no es buena, el problema es que la metodología para enseñar está poco desarrollada y los maestros son personas que no son tan respetadas como deberían ser. Es decir, en el resto del mundo un maestro de escuela es una persona importante, que les está enseñando a nuestros hijos a pensar; en Colombia es como si los maestros fueran simplemente cuidadores de niños. Es un problema social no reconocer a los docentes.
Uno de los puntos que originaron el paro de maestros oficiales que hoy afronta el país tiene que ver con los bajos salarios que reciben. ¿Cómo analiza esa situación?

Los maestros tienen toda la razón. Dada la responsabilidad que tienen, simplemente no se les reconoce, y eso es obvio, por el hecho de que no se les paga lo que debería costar ese trabajo. Es algo socialmente problemático porque no se reconoce a gente que es absolutamente central en la organización de un país.
Usted lideró la Misión de Sabios que en 1994 hizo una serie de recomendaciones para cambiar el modelo educativo del país para el desarrollo. ¿Hoy volvería a apoyar al Gobierno si se lo pide?

Claro que lo apoyaría. El problema grave es que en ese momento, hace 20 años, dijimos que para que la educación pudiera desarrollarse había que aumentar la cantidad de dinero invertido en el sector. Hablamos del 1% del PIB, en lugar del 0,1%, porque esa es la inversión más importante que puede hacer un país. Un pueblo que no está educado es un pueblo que no puede competir con el resto de mundo. Hoy la competencia no es con Venezuela, es entre Colombia y Estados Unidos y los países de Europa.
Hablemos del agua potenciada. ¿Cómo van las investigaciones?

La investigación se está moviendo a gran velocidad. Empezamos a entender qué hace y cómo funciona. Lo que se está haciendo es moler el agua a una gran velocidad, de modo que se generen pequeñas burbujas que adentro tienen oxígeno; son burbujas que tienen una carga eléctrica y pueden atravesar las membranas de las células, y las mitocondrias las toman y producen ATP, que es fundamental para optimizar la vida. La posibilidad de utilizarlo para el tratamiento de enfermedades como el alzhéimer se está desarrollando rápidamente; hemos publicado trabajos. No se ha hecho todavía un estudio humano ni se puede hacer mientras no tengamos el mecanismo.
¿En cuánto tiempo tendremos datos ciertos, sobre si este método funciona contra el alzhéimer?

A finales del año entrante tendremos unos números buenos, es decir, nos demoramos al menos dos años más. La verdad es que se está trabajando continuamente, casi todas las enfermedades degenerativas podrían ser mejoradas. Enfermedades como cáncer posiblemente van a tener por lo menos una disminución, sino una reducción total. Por eso hay que tener un cuidado inmenso.

Estamos hablando de cosas posibles, pero no de cosas reales hoy.

                      http://www.elespectador.com/noticias/educacion/un-problema-social-no-reconocer-importancia-de-los-doce-articulo-558394





Las personas tóxicas

Son personas que tienen un alto sentido de egocentrismo, egolatría y frustración; su felicidad está en contagiar sus emociones negativas, nada les sirve, se quejan de todo y de todos. Tienen disculpas con flojos argumentos para justificar su ineptitud, pereza, negligencia e irresponsabilidad. Jamás se equivocan, por lo que no admiten razonamiento alguno, pues siempre tienen la razón, además de considerarse cuasi perfectos, y son los eternos incomprendidos.

Poco les satisface en la vida, son desagradecidos e ingratos, por lo que creen merecerlo todo. Así que no valoran el esfuerzo de sus padres y menos de quienes inciden y aportan de alguna manera, circunstancial-mente a su existencia.

Son víctimas del supuesto ensañamiento de la cruel sociedad en la cual les toca convivir y donde todo les sale mal porque están perversamente salados.

No llegan a tiempo nunca a ninguna parte, además de  incumplir con sus responsabilidades y compromisos.

Irrespetuosos, temerarios, exigentes con los demás pero muy mediocres consigo mismos, de pocos esfuerzos y nulos sacrificios.

Despreciativos con el saber, egoístas con sus sentimientos, víctimas de horribles injusticias de los demás.

Su soberbia, irreverencia y obstinación no tienen límites.

La pregunta que uno se plantea siempre, después de pasar un rato con estas personas tóxicas o víricas es: “¿Qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”.

Este tipo de personas, llegan y contagian su frustración, su mal humor, su tristeza, miedo, envidia y otras emociones negativas. Es como un virus: llega, se extiende y hace sentir mal.

La persona tóxica mantiene viva su envidia, su falta de consideración, su egoísmo y estupidez, además de la falta de tacto. Estas personas tóxicas, son dañinas y malévolas, y dejan de memoria una enorme y dolorosa cicatriz.

Los tóxicos le echan la culpa de todo lo que les sucede a los que tienen alrededor, por lo que no se hacen responsables de sus actos, porque son los demás o las circunstancias los que tienen la culpa de su situación.

Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte, y hacen sentir mal a quien no les presta la atención de la que se creen merecedores. 

No son capaces de estar atentos a sus necesidades, tampoco logran mantener relaciones bidireccionales, en las que entreguen tanto como reciben.

Son aprovechados y toman de otros lo que necesitan para satisfacer sus necesidades y caprichos, pero no retornan en la misma medida; y cuando logran satisfacer sus necesidades, desechan al otro sin más, como si fuera un objeto, que se utiliza y luego se desecha.

Se creen abusados, inocentes, perseguidos, impotentes, maltratados, ingenuos e impolutos.
Su vida es demasiado gris, aburrida y frustrada.  
No expresan palabras de reconocimiento ni de agradecimiento hacia los demás, ni valoran la dedicación, los esfuerzos y el sacrificio que se hace por ellos. Tampoco reconocen sus errores.

Están resentidos con la vida, con sus padres, familiares, profesores, compañeros y amigos, y arrecian con críticas poco objetivas hacia ellos. 

Han sido incapaces de gestionar su vida y justifican su incompetencia con la disculpa de que no han contado con suficiente suerte para desenvolverse en ella.

Todo lo interpretan de forma negativa, y a todo el mundo le ven solo malas intenciones.

Como su negligencia no les permite solucionar sus problemas, les gusta que los demás se los resuelvan y solucionen, disfrutando ser el centro de atención.

Es una persona manipuladora, malintencionada, falaz, murmuradora y pendenciera. 
Le encanta y disfruta enfrentando a las personas, crear ponzoña y división.   

Es de los que siempre le dan la vuelta a la tortilla para poder tener razón en su actuar.

El tóxico niega las cualidades, valores y fortalezas de los demás, y si alguien consigue sus logros, metas u objetivos, es incapaz de reconocer que se debe a sus méritos personales, que es fruto del esfuerzo y sacrificio, ya que es solo pura suerte.

Tal vez usted se ha visto alguna vez en esta situación, en la que después de mantener una conversación con alguien tóxico, se ha sentido desolado, contempla el mundo con tristeza y con menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “este joven no la ha pasado bien, nada le sirve, casi siempre tiene una disculpa cuando se trata de sus responsabilidades, y se queja siempre de todo y aporta poco”.

Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general: su “desgracia”.

                                                                                         http://www.formarse.com.ar



miércoles, mayo 13, 2015

martes, mayo 05, 2015





Francisco Cajiao                                                      El Tiempo

¿Y después del paro...?
A esta discusión deberían concurrir de manera permanente otros 
ministros, el Congreso de la República, los gremios económicos y
los líderes del desarrollo de las regiones.
9:16 p.m. | 4 de mayo de 2015







En el momento de escribir esta columna no se conoce el resultado de las negociaciones entre Fecode y el Gobierno. Y digo el Gobierno porque los temas de discusión no los puede resolver solo el Ministerio de Educación, sin contar con los del Trabajo, Hacienda y Planeación, por lo menos.

Lo que la Federación de Educadores pide a través de los mecanismos legítimos que consagran la Constitución y las leyes tiene profundas implicaciones en todo el aparato social y, por tanto, a esta discusión deberían concurrir de manera permanente otros ministros, el Congreso de la República, los gremios económicos y los líderes del desarrollo de las regiones.

En los pliegos de peticiones no solo aparecen aspiraciones salariales y laborales, sino numerosas iniciativas de política pública, cuyo ámbito de discusión tendría que darse en instancias diferentes de las mesas de negociación, pues ellas involucran a muy diversos actores sociales que no están representados ni por los maestros ni por el Gobierno.

Ya decía Aristóteles, en el libro quinto de La política, que “dondequiera que la educación ha sido desatendida, el Estado ha recibido un golpe funesto. (...) Las costumbres democráticas conservan la democracia, así como las costumbres oligárquicas conservan la oligarquía, y cuanto más puras son las costumbres, tanto más se afianza el Estado. (...) En nuestra opinión, es de toda evidencia que la ley debe arreglar la educación y esta debe ser pública”. Y es precisamente esto lo que reclaman los maestros.

Pero nuestra realidad no es la que soñaba el filósofo griego. Por el contrario, desde los primeros años de la independencia la educación privada se estableció como un mecanismo eficaz para la conservación de los privilegios de los grupos de poder, y con el transcurrir de los dos siglos de vida republicana esta no solamente se ha fortalecido, sino que se ha convertido en una aspiración de todos aquellos que quieren ascender en la escala social. Entre tanto, la educación pública, que cubre cerca del 80 por ciento de la población, no ha logrado consolidar unos niveles de calidad que permitan asegurar el progreso de los más pobres, dándoles herramientas para acceder a las posiciones de dirección y liderazgo de la sociedad.

Aunque en las últimas décadas el Estado ha aumentado mucho la cobertura de la educación básica, propendido a la calificación de los educadores y buscado estrategias para mejorar la calidad, los resultados en el desempeño académico de nuestros niños y jóvenes parecen estancados y cada vez más distantes de lo que consiguen otros países de la región.

De otro lado, los planteamientos del magisterio parecen coincidir en la necesidad de mejorar la calidad, asociada en gran parte a las condiciones laborales y a la adopción de políticas que incrementen el presupuesto del sector, pero sin avanzar en la necesidad de contar con mecanismos de evaluación profesional que permitan dinamizar nuevas alternativas de reconocimiento y estímulo a los mejores desempeños individuales y colectivos.

Tal vez sea el momento de explorar otros caminos de análisis de la estructura del sistema educativo, convocando a los profesionales de la educación a la discusión de las grandes transformaciones que requiere el país en esta materia, junto con representantes de los partidos políticos, la academia, los gremios económicos y, desde luego, el Gobierno. En mesas de trabajo ampliadas es posible que quienes se sienten indiferentes al destino de millones de niños y jóvenes empiecen a comprometerse y puedan reconocer a los educadores como interlocutores válidos e indispensables en los procesos de reconstrucción de una sociedad profundamente escindida. A su vez, los educadores tendrán mejor oportunidad de defender sus iniciativas y mostrar sus legítimos intereses profesionales y políticos en escenarios en los que primen los argumentos y no la fuerza.


Francisco Cajiao
fcajiao11@gmail.com






http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/y-despues-del-paro-francisco-cajiao-columnista-el-tiempo/15688436


Licenciado en Filosofía de la Universidad Javeriana y M.A. en Economía de la Universidad de los Andes. Fue rector de la Universidad Pedagógica Nacional y de la Universidad Distrital. Director del Departamento Administrativo de Bienestar Social de Bogotá y subdirector de Planeación del SENA.