domingo, septiembre 03, 2023

El ser

 

El ser   

La ontología es la parte de la filosofía que aspira a darnos una descripción del ser, nos cuenta en qué consiste el ser y cuál o cuáles son los seres fundamentales. 

Sartre desarrolla su teoría ontológica en su obra fundamental “El ser y la nada”. 

En esta obra divide la realidad en dos regiones: el ser-en-sí y el ser-para sí (o de forma abreviada, lo en-sí y lo para-sí).  

El ser-para-sí es el ser de las personas, es la persona en tanto que subjetividad, en tanto que dotada de conciencia y libertad. El ser-en-sí es el ser de las cosas, de los objetos, de las realidades no humanas.


Sartre hace una presentación abstracta del ser-en-sí, presentación que recuerda al ser de Parménides: “El ser es. El ser es en-sí. El ser es lo que es”. Con la afirmación “el ser es” Sartre quiere señalar que el ser es positividad, realidad, actualidad; en el ser no está presente la nada, ni la diferenciación, ni el movimiento, simplemente es.

Por ser compacto, denso, homogéneo, no incluye en su interior duplicidad alguna; Sartre rechaza las nociones tradicionales de acto y potencia, apariencia y realidad; la nada no está presente en el ser, es un atributo que nosotros introducimos en la realidad, como cuando decimos que la semilla no es árbol pero puede serlo, o señalamos que un semicírculo es un círculo incompleto; en el ser-en-sí no hay duplicidad de potencia y acto: sólo desde nuestra perspectiva la semilla es árbol en potencia, puesto que noso­tros esperamos que así sea, nos representamos el futuro, ponemos la semilla en el futuro y la observamos como árbol; al representárnosla en el futuro como árbol, trasladamos esta forma de ser al presente e introducimos esa potencialidad en la realidad actual de la semilla; del mismo modo, en el caso del semicírculo interpretado como un círculo incompleto, es nuestra mente la que completa la figura y proyecta en lo real la ausencia. 

El ser-en-sí no es consciente, pues la consciencia exige una especie de escisión, de hueco en el ser, y el ser-en-sí es lleno. El ser en-sí es increado; la noción de creación de lo real le parece absurda a Sartre; pero por otro lado el ser-en-sí no es causa de sí, simplemente es. Y por ser de este modo, sin justificación, ni sentido alguno, sin poder ser explicado o deducido, está demás; es un puro hecho, sin causa, sin razón, su existencia es absurda.

¿Cuál es el sentido de la vida?

 La pregunta que se ha planteado es cuál es el sentido de la vida. Con ello se supone que se expresa el presupuesto de que tiene un sentido. Este presupuesto se basa en que la mayoría de nosotros considera que su propia vida tiene sentido y entonces la pregunta estaría dirigida a cuál pudiera ser ese sentido. 

Obviamente entonces el modo de averiguar cuál es el sentido de nuestras vidas es empezar con un trabajo profundo y sostenido de introspección. Sin embargo, muchas veces tenemos miedo que al mirar hacia adentro nos encontremos con aspectos de nuestra vida presente o pasada que no queremos recordar –situaciones penosas, actitudes de las que eventualmente no nos sentimos orgullosos y otros fantasmas. Por eso resulta mucho más fácil decir que el sentido de nuestras vidas no proviene de nosotros mismos, sino de algo externo como un determinismo religioso o histórico. Como habíamos dicho el modo más lógico de averiguar cuál es el sentido que asumimos que tienen nuestras vidas, es analizándonos nosotros mismos, entonces propongo que lo hagamos dividiendo el análisis en tres niveles, análogamente a la propuesta de Kierkegaard en su texto “O lo uno o lo otro” (Enten-eller), aunque en términos bastante distintos: es decir, que dividiremos el análisis en el nivel de los gustos, el nivel ético y el nivel trascendental. 

Empecemos con el nivel de los gustos primarios: Para comenzar somos seres materiales, biológicamente condicionados incluso en nuestros gustos, deseos y preferencias estéticas más primarias. 

Nuestra investigación tendrá que ser analizar este primer nivel de nuestro ser. ¿Qué nos gusta hacer? ¿Qué nos produce placer?, etc. Por ejemplo, si preferimos estar solos o en grupo, de qué clase de compañía disfrutamos y qué nos produce rechazo o aburrimiento. 

Este nivel básico del ser humano no permite sin embargo una realización plena del ser humano, ya que a este nivel el ser humano es aun totalmente dependiente de las circunstancias externas, arbitrarias e inciertas y que muchas veces se tornan en su contra. Por ello el ser humano necesita autoafirmarse frente al albedrío y esto lo hacemos todos en el nivel ético. En el nivel ético tomamos las decisiones sobre nuestras acciones en base a lo que consideramos bueno o malo, correcto o incorrecto. Es el nivel del ejercicio de la libertad. Acá afirmamos quienes somos. Y somos lo que hacemos, como diría Sartre en “El Existencialismo es un Humanismo”. 

Nuestra tarea, si queremos enfrentar la vida o desarrollar un proyecto de vida con cierto éxito y satisfacción es conocernos primero bien a nosotros mismos.  Por ejemplo: Si considero que debo estudiar, es decir si elijo que estudiar es importante, para ser una persona más plena, hay diferentes modos de lograr realizar el objetivo del estudio de manera exitosa, por ejemplo, satisfaciendo o inhibiendo, mis temores y mis necesidades biológicas de manera consciente y según las circunstancias y posibilidades. Ahora, también puede ser que yo elija estudiar motivado por causas externas al estudio mismo, como, por ejemplo, por el prestigio social, para lucirme ante los demás o poder ganar mucho dinero en el futuro, etc. En ese caso, cuando el estudio no es fin sino medio. 

Para saber entonces qué somos y qué pensamos, no hace falta escuchar lo que decimos de nosotros, sino observar más bien nuestras acciones. La filosofía nos brinda las herramientas para distinguir estos presupuestos filosóficos que se esconden detrás de las decisiones que tomamos al actuar. Lo que está bien y lo que está mal no lo puede decidir el individuo, sino que deben decidirlo los intérpretes más reconocidos institucionalmente de la voluntad divina.  En tanto todo ser humano se maneja en estos dos niveles de ser, está demás decir que las personas que aparentemente solo se dejan llevar por sus deseos y temores más inmediatos, también están eligiendo éticamente según una clara escala de valores, en la que el placer inmediato ocupa una de las posiciones más altas. 

Tenemos entonces estos dos niveles primarios. El de los deseos y temores y el nivel ético. Si nos quedamos en estos dos niveles vemos que el sentido de la vida se limita a decidir según determinada escala de valores que varía de persona a persona sobre cómo sobrevivir de la mejor manera, logrando la mayor cantidad de placer y la menor cantidad de sufrimiento (independientemente de que se lo logre o no) en el paso de nuestra existencia por este planeta. Sin embargo, hay un nivel más, que es el nivel de lo trascendental. 

En este nivel se encuentra nuestro sentido de ser parte de la humanidad. Y en tanto somos seres sociales, este sentido es común entre todos los seres humanos, salvo que se lo anule o reprima a través de argucias argumentativas. Y es que resulta que el individuo le pone sentido a su vida entendiéndose justamente como individuo dentro de su sociedad y dentro de la humanidad. Y a partir de esta situación se proyecta y se imagina el papel que juega en la historia de la humanidad. A esto el ser humano le llama el sentido de su vida. 

No todos los seres humanos suelen distinguir con cierta claridad entre sus deseos más primarios y lo que desean por presión social y la propaganda de consumo. También suele ser difícil distinguir entre lo que uno declara que desea y lo que las acciones nos muestran que la persona realmente desea. En este sentido el análisis del sentido que le estamos dando a nuestras vidas, se impone como un paso para la superación del individuo y de las sociedades. 

Este análisis no sirve, ni puede servir para cambiar nuestros deseos primarios y valoraciones éticas, sino que nos sirve para enriquecer nuestra perspectiva frente al mundo que nos rodea y así enriquecernos como seres humanos. En este sentido viviremos una vida más plena y podremos lograr nuestros objetivos trazados con mayor éxito.


Cuestionario

Luego del Análisis del Texto

Responder las Siguientes Preguntas

1. ¿Qué significa estar ahí? 

2. ¿Cuáles características pueden atribuírsele al ser-en-sí? 

3. ¿Qué desarrolla Sartre en su obra fundamental “El ser y la nada”? 

4. ¿Cómo cree que se pueda lograr establecer cuál es el sentido de la vida? 

5. ¿Cómo se podría establecer una relación filosófica entre Sartre y Parménides?


viernes, septiembre 01, 2023

Colombia: paradoja y distopía de una compleja realidad

 

En un país con equidad y decencia, el sistema permite que la gente, hombres y mujeres, puedan tener una existencia digna, crea posibilidades reales para que puedan llegar a ser profesionales, con universidades públicas, con programas de acuerdo a la demanda de cupos 1, y se preparen para la vida laboral, de manera que obtengan empleos y gocen de un relativo buen salario, y que cuando se enfermen vayan al médico y los atiendan, que logren adquirir vivienda digna 

En un país de ilusos soñadores y pervertidos como el nuestro, de pésimos salarios para la gran mayoría de trabajadores y empleados; de excluidos, desprotegidos; e ignorados y abusados; enfermos o amenazados o desplazados o desempleados, o todo esto junto, tienen que hacer inmensos sacrificios a cualquier costo (lo poco que les queda), o concursar en un oprobioso reallitie (1) para que entre millones de excluidos por el sistema o víctimas de él, se logre el sueño de salir adelante y cumplir el sueño colombiano,  aquel que el bárbaro, terrible e inhumano sistema le ha negado por siglos enteros.  

En esto se han convertido los derechos humanos en nuestro país de sofismas, son un sueño, en algo prácticamente inalcanzable para millones de colombianos. ¿Derecho a la educación? Sólo hasta el bachillerato (2) ¿Derecho a una vivienda? bastante complicado, ¿Derecho al trabajo? es casi un privilegio ¿Derecho a un salario justo? los trabajadores no pueden ganarlo, porque hay hiperinflación, pero quienes ganan millones, y por ende con muchísima mayor capacidad de consumo no generan inflación, vaya paradoja. 

Sin asomo de vergüenza, ni sentido humanitario, grandes comerciantes, empresarios, industriales, multinacionales y banqueros llevan años con pingues y enormes ganancias, pero niegan la posibilidad de mejorar la calidad de vida de sus trabajadores, más aún, evaden impuestos con la estúpida disculpa de que se los van a robar, o simplemente, no los pagan, como hizo Santo Domingo al vender a Bavaria al Grupo SABMiller, (la segunda cervecera por volumen en el mundo en el momento del negocio con Bavaria). 

Mientras tanto, los gobiernos de turno se apuran a vender todo cuanto pueden, baratijas del mercado: ¿Quién quiere comprar?

"Privatizando, al país lo van feriando": 

telefónicas,

hidroeléctricas, 

carreteras, 

minas,

carbón, 

gas natural, 

petróleo, 

Todo lo que se pueda, ¡pero apúrele, que se nos acaba el tiempo! 

 

El caos gracias a los desgobiernos es innegable, inocultable, para la muestra…  la corrupción. 

Pero… ¿Cuál de todas? 

¿La pública? 

¿La privada? 

¿La de los contratistas, empleados estatales, politiqueros, o la de los representantes del orden? 

¿La del sistema judicial? 

¿Quiénes garantizan el cumplimiento de las leyes?  

Como es el caso de Odebrecht, conglomerado brasileño, considerado uno de los casos más representativos de corrupción en América Latina. 

Todo hace parte de un proyecto dominante, de manipulación y desprecio por el otro. Ellos nos dicen a diario que las cosas van bien, que Colombia es toda una pasión, se publican propagandas irrisorias, se cambian las metodologías para componer los porcentajes, las cifras de los informes de entidades y organismos oficiales, y todos contentos. 

Es una especie de plan macabro que distrae la atención de los asuntos realmente importantes para involucrarnos en falsas decisiones que menosprecian nuestra inteligencia, que nos vende asuntos inocuos, orates y ridículos mientras nos invitan a votar por la estupidez de turno, y nosotros, bajo el bazuco digital de nuestra pantalla, corremos como simios a agitar exaltados nuestros… pero luego, a pagar, a pagar y a pagar.   

Ya embotados, en el frenesí, llegamos a pensar que algunas empresas son fundaciones altruistas, compuestas por socios y accionistas filántropos, con intenciones de mejorar la calidad de vida y de promover  el bienestar de los parroquianos, no logramos percatarnos que las únicas tragedias que llaman la atención de los emporios económicos son aquellas  que se pueden mercantilizar, miseria y dolor, hechas un producto que vende millones, sórdida mercancía que estampa sobre las cicatrices de la realidad colombiana las marcas publicitarias de un sistema que como en una espeluznante broma genera las ganancias que perpetúan el oprobio y la desigualdad, esas que producen excelentes réditos y aumentar excesivamente sus enormes ganancias, fortaleciendo sus portafolios. Absurdas ganancias, que paradójicamente, han convertido a Colombia en uno de los países más inequitativos del mundo, con altos índices de niveles de pobreza absoluta.     

El asco social debería ser absoluto, pero ya no hay ciudadanos, sólo títeres (y hasta mascotas) que compulsivamente oprimen un botón, una tecla o un clic, para entrar en una sensación de inclusión, la de la red social globalizada e idiotizada, que sólo hace parte de esa alucinación colectiva de libertad en medio del dominio hegemónico de la poderosa maquinaria aristócrata bilderbergniana, y la déspota criolla y la sanguinaria y cruel europea. 

Sigamos participando de la idiotez colectiva, para vivir y disfrutar del mundo real, el que nos venden, el del reparto corrupto del Estado, el del "para lo que sea"; garrote y represión para el de a pie, impunidad, absolución y privilegios para los corruptos y bandidos.    

Bienvenidos al país de ellos, el de unos pocos privilegiados, magnates de la tierra del olvido, la del oprobio sin memoria histórica; la del pueblo de la amnesia colectiva, aquel el de los servicios dispuestos al mejor postor... ¿Quién da más? 

Y todos como si nada, campantes y estirados, envueltos en sus túnicas satín, vestidos con sus camisas de seda y sus sacos de paño inglés.

La lluvia lo cubre todo, lo empapa todo”.

  

Adrián Zek

Análisis y Comprensión Lectora

 

1. ¿Qué fue lo que más le llamó la atención del artículo?

2. ¿Cuáles serían para usted las problemáticas nacionales?

3. ¿Cree que refleja la realidad de la sociedad colombiana?

4. Escriba términos específicos cuyo significado desconoce.

5. ¿Cuál párrafo le inquietó más? ¿En qué sentido y por qué?

 

 

1. Ignominia: Deshonor, descrédito de quien ha perdido el respeto de los demás a causa de una acción indigna o vergonzosa.

2. En la Universidad de Antioquia se han llegado a presentar 3.750 aspirantes a competir por 45 cupos a un programa de pregrado; es decir que obtienen cupo solo el 1,2 % del total de aspirantes, absurdo e irrisorio.

 

Entre 38.923 bachilleres inscritos para presentar el examen de admisión (58 % mujeres y 42 % hombres), se asignarán los 6328 cupos de pregrado habilitados por parte del Consejo Académico para que estudiantes nuevos ingresen a la Universidad de Antioquia para el semestre 2023-1.

 

3. Harían parte de lo que se denomina como Estrategias de Manipulación Mediática.

 

 

 

 

 

 

https://www.udea.edu.co/wps/portal/udea/web/inicio/udea-noticias/udea-noticia/!ut/p/z0/fU4xDsIwEPsKS0d0IS0BxooBCTEwINTegk5JRA_aXEsD4vm0MCAWFsu2bMuAUAAGevCZIkugetAlmtNytdazPFM7ZTKjcrPP5gu9SQ9HBVvA_4FhgS9dhzmglRD9M0LRyi1SfXeeEkX9r6qk8R8-4iRIZMvUJ-rdDuxkTH1tsuR8w2PXNdwPt7XS6VRs1BraK5YvCJ2TIA!!/#:~:text=Entre%2038%20923%20bachilleres%20inscritos,para%20el%20semestre%202023%2D1.

 

 

 

Las Escuelas de Éfeso y de Elea

 



Dos escuelas opuestas

Después de los pitagóricos aparecen dos importantes figuras del pensamiento presocrático: Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea. 


Estos dos filósofos también buscaron el fundamento de la naturaleza.

Heráclito estudió la naturaleza teniendo como base los datos que dan los sentidos. Observó detenidamente el ciclo evolutivo que siguen los seres vivientes: Nacen, crecen y mueren. Observo también, que cada persona es distinta a las demás y que está en permanente evolución.

Entonces llego a la conclusión de que todo se mueve, todo fluye, nada permanece inmóvil y fijo, todo cambia y se modifica. Este descubrimiento del cambio que sufre la naturaleza, Heráclito lo resumió en su frase más famosa: “No podemos bañarnos dos veces en el mismo río”.

El sentido de esta frase es claro: El rio es aparentemente el mismo, pero en realidad está constituido por aguas siempre nuevas y distintas que llegan y se van. Por eso, no se puede bajar dos veces a la misma agua del rio, porque cuando se baja por segunda vez es otra agua la que está llegando. Según Heráclito, esto se aplica a toda la realidad sin excepción ninguna.

Al cambio que sufre la naturaleza Heráclito lo llama devenir. Este devenir, o cambio, ocurre por la lucha de contrarios, ya que sin oposición ninguna vida es posible. Sin hambre no hay saciedad, sin fatiga no hay reposo. Para Heráclito el símbolo del cambio eterno o devenir de las cosas es el fuego, el más variable de los elementos.

Parménides no estaba de acuerdo con la explicación de Heráclito, que fundamentó que la realidad era el cambio, para Parménides el fundamento es el ser que no cambia. Se dio cuenta de todas las cosas que existen tiene en común el ser. Las rocas tienen ser, es decir, son, las plantas son, el hombre es, etc. El ser no se agota en cada una de las cosas, sino que las cobija a todas, Por ejemplo, el término hombre se aplica a todas las personas, por muy distintas que sean y aunque cambien radicalmente. Por eso se habla del ser humano.

Parménides profundizó más su estudio sobre el ser y llegó a la siguiente conclusión: el que sabe que le ser existe es el hombre, ya que lo descubrió gracias a su capacidad de pensar, por eso todo lo que uno piensa y dice, es. Por lo tanto, el pensar y el ser son lo mismo. El ser es inmutable; es uno, continúo y macizo; es eterno. 

Analizar y Responder 

1. ¿Qué es el ser de las cosas? 

2. ¿Podemos pensar en el ser como algo independiente de las cosas? ¿Cómo? 

3. ¿Es imposible que la realidad cambie constantemente? ¿Por qué?    

El devenir

Término con el que se designa el proceso de ser, bajo el que se incluyen todos los tipos de cambio, (movimiento, alteración, generación, corrupción) y que suele ir asociado a expresiones como "llegar a ser".  En general, y a partir de la filosofía griega clásica, el hablar del ser como devenir marca la oposición a una concepción del ser como algo estático, y se suele considerar las posturas defendidas por Heráclito y Parménides como representativas de una y otra posición, respectivamente. 

Se ha entendido, pues, que el "devenir" sea oponía al "ser", en el sentido de que el proceso de ser, o de "llegar a ser" algo, se opone a la inmovilidad del ser. 

La afirmación del devenir, del ser como proceso, se identifica con una concepción dinámica de la realidad, de la que suele considerarse a Heráclito como su más representativo defensor. 

“No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, pues siempre correrán aguas distintas en torno a nosotros. Además, en el momento en que hemos acabado de sumergirnos en el río, nos hemos convertido en alguien distinto al que éramos en el momento en que comenzamos a sumergirnos. De modo que somos y no somos. Igual cosa ocurre con el mundo. Este mundo no lo hizo ningún dios, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que cambia, constantemente, se enciende y se apaga”.               

Monismo dinámico de Heráclito: 

- Todo es devenir. 

- El logos es la razón intrínseca del devenir. 

- La lucha de contrarios es la ley del logos. 

- La unidad y la armonía son la lucha misma. 

- La razón humana es un momento del logos Universal. 

- Las leyes positivas son encarnaciones imperfectas del mismo. 

- El hombre debe conocer la naturaleza y vivir conforme a ella.   

Recordemos que, para Heráclito, no es posible pensar la realidad si no es dialécticamente, es decir: afirmando, negando y conciliando afirmación y negación. 

A la pregunta ¿Qué soy en este momento? 

Debo responder dialécticamente. Soy mi pasado, porque sin él no sería lo que soy, pero el pasado ya no, es más; soy mi futuro porque precisamente no he dejado de ser, pero el futuro aún no es. 

En consecuencia, en el presente, que es el único momento que me importa, soy y no soy: soy pasado que ya no es, y soy futuro que aún no ha comenzado. Lo mismo se puede decir de las demás cosas, que son y no son, es decir, la realidad es puro devenir. 

El ser proviene del no ser, algo de nada. Si pensamos una cualidad y su contraria como dos entes, dos realidades ya hechas, como si permanecieran idénticas a sí mismas un solo instante, esto sería imposible. Pero si pensamos las dos realidades de una manera dialéctica, como manifestación de una realidad que no permanece idéntica a sí misma, que es y no es, que es lucha y armonía de contrarios, que ambas cualidades opuestas coexisten en tensión y armonía. Heráclito de Éfeso, Sobre la naturaleza.

El ser 

La noción de ser es una de las más complejas que podamos encontrar en filosofía.  Podemos distinguir dos usos del término "ser": un uso como verbo y otro como sustantivo. En cuanto verbo, tendría una función meramente copulativa al relacionar un sujeto con un predicado, función que, al no haber sido observada convenientemente, causó muchos malentendidos. 

En la historia de la filosofía ha prevalecido, preferentemente, su consideración como sustantivo, como nombre abstracto, adquiriendo un valor existencial, absoluto, que ha sido objeto de distintas especulaciones metafísicas.       

En esta última acepción, como nombre abstracto, podemos considerar de un modo muy general que el ser (en singular) remite a "lo que es", a cualquier realidad individual a la que llamamos ente, y a la que consideramos un "ser", independientemente de que su existencia sea o no física, material; pero también podemos considerar que remite a lo que hace que una cosa sea, es decir, al elemento común que comparten todas las cosas que son, de las que decimos que "tienen ser", y en este sentido consideramos al ser como el fundamento último de la realidad. 

En este sentido, es el objeto de estudio tradicional de la metafísica, el estudio "del ser en cuanto tal", considerando que el ser es la categoría suprema de la realidad, o que es algo más que una categoría de la realidad, a la que necesariamente han de referirse todos los seres que existen.    

Son muchas las interpretaciones del ser, a lo largo de la historia de la filosofía, de Parménides a Heidegger. Y también las críticas a dichas concepciones, entre las que destacan, entre otros, las de la filosofía analítica y el positivismo lógico, que consideran esas elaboraciones como el resultado de equívocos lingüísticos. 

“El ser no fue engendrado y además es imperecedero: es un todo inmóvil y sin final ni comienzo. El ser no ha cambiado, siempre ha sido el mismo; es ahora todo a la vez: uno y continúo. El ser está perfectamente acabado. Semejante a la masa de una redonda bola, es equilibrado por todas partes a partir del centro”. El fundamento de la naturaleza es el ser que es continuo, macizo e inmutable.   

Parménides fue el fundador de la escuela eleática y el máximo exponente de ella. Ha llegado hasta nosotros buena parte de su poema alegórico “Sobre la naturaleza”. 

Niega que sólo exista el puro fluir como quisiera Heráclito, y afirma, en cambio, que sólo existe el ser uno, homogéneo, eterno, indestructible. 

Veamos algunos de sus planteamientos fundamentales. Al contrario de lo que dice Heráclito, Parménides sostiene que no se piensa afirmando, negando y conciliando, no hay término medio. La misma cosa es el pensar y pensar que es. Pienso que lo blanco es blanco y que lo negro es negro.  Pero no pienso que lo blanco es negro y que lo negro es blanco. 

Cuando Heráclito piensa que una misma cosa es y no es, que en nosotros es una misma cosa el vivo y el muerto, el despierto y el dormido 

¿no están afirmando que no es como pensamos que es, que podemos pensar que no es vivo lo que pensamos que es vivo? 

¿Hay algo más absurdo, que pretender pensar que no es lo que es y qué es lo que no es? 

De este modo no podemos llegar a ninguna parte. Este es un sendero en el que nadie aprenderá nada. Parménides de Elea.  

Leer, Analizar y Responder 

1°. ¿Por qué se dice que Heráclito se basó en los datos de los sentidos para explicar la realidad? 

2°. ¿Para Parménides cuáles son las características del ser? 

3°. ¿Está de acuerdo con el devenir de Heráclito? o ¿Con el ser de Parménides? ¿Explique por qué?



Textos y Referencias de:

Filosofía 10° Santillana: Bogotá, 2007, págs. 11 a 23. 

http://es.calameo.com/books/00095467075b543c7941e 

http://cardenascentro.edu.co/nocturno/ciclo%20v/MODULO%20FILOSOFIA%20CICLO%20V%20GRADO%20DECIMO.pdf


martes, agosto 29, 2023

11° Tercer Periodo Académico 2023













 

11°2 Resultados Evaluación Cuaderno Filosofía 2


 




Evaluación

Seguimiento, Anotaciones, Contenido y Evidencias Registradas en el cuaderno de filosofía del Estudiante.

Aplicada en la clase del martes 22 de agosto de 2023.


































11°2 Resultados Evaluación Cuaderno Filosofía

 



 

Evaluación

Seguimiento, Anotaciones, Contenido y Evidencias Registradas en el cuaderno de filosofía del Estudiante.

Aplicada en la clase del martes 22 de agosto de 2023.