lunes, agosto 21, 2023
Filósofo Darío Sztajnszrajber habla de la 'tusa': 'Hay que repensar la pérdida amorosa'
El misterio del amor, el desamor y los conflictos emocionales se
analizan en una obra literaria.
Darío Sztajnszrajber habla de cuál es la mejor manera de lidiar
con el fin de una relación.
Para el filósofo argentino Darío Sztajnszrajber, la sociedad debería replantearse el concepto de pérdida cuando se rompe una relación de pareja, lo cual es probable si no se ve al otro con un sentido de propiedad. "Hay que repensar la idea de pérdida en el amor. Solo me genera dolor el desamor, suponer que el otro me pertenecía. Si uno desarma esa creencia, no pierde en el sentido de que perdí lo que tuve", explicó Sztajnszrajber.
En estos días el también escritor y conductor de televisión
presenta en México "El amor es imposible", un ensayo con ocho tesis
que propone deconstruir conceptos acerca del amor, con propuestas filosóficas a
partir de anécdotas humanas. "A mí me gusta hacer filosofía poniendo el
cuerpo. Es un libro que habla desde la filosofía, pero se mete con cuestiones
biográficas porque para mí una filosofía que no parta del lugar más
estremecedor se queda corta", expresó el autor.
El libro, publicado por Paidós, debate sobre la imposibilidad
del amor por varias razones, entre ellas que todos los amores son una copia del
primero, el amor es inefable, siempre llega a destiempo, es incalculable y
siempre es un desamor.
A partir de años de lecturas, diálogos y vivencias, la obra de
376 páginas mira el amor desde distintos ángulos, también el de la carencia,
representada por una teoría repetida en las tarjetas postales y las redes
sociales: la de la media naranja.
"Si uno es media naranja y va en busca de otra mitad es porque antes era una naranja entera; entonces hubo un castigo previo, un corte. Por eso en mi libro planteo que el amor siempre viene después del desamor", expuso.
A la manera de "Rayuela", la canónica novela de Julio
Cortázar, "El amor es imposible" puede leerse del primer capítulo al
último, o con saltos adelante y hacia atrás. Cada apartado pertenece a una
tesis sobre el amor y puede asumirse por separado, como en los cuadernos de
cuentos. "Al que le interesa leer que el amor es imposible porque es
incalculable, puede leer eso y dejar las otras siete tesis. Es claro el libro
al demostrar que el amor es imposible, a partir de determinar disparadores, el
desamor, el destiempo, la monogamia, el primer amor y se da al lector la
libertad de elegir", contó.
A mitad de la escritura de su libro, Sztajnszrajber sufrió la
muerte de sus padres; fue un golpe que alteró el proceso de creación. El
escritor quitó el polvo a las historias humanas guardadas en su recuerdo y a
partir de ellas hizo filosofía. Darío defiende el concepto de "te amo,
pero no te necesito" en una relación de pareja, aunque acepta que es
difícil llevarla a la práctica en una sociedad que mercadea con los
sentimientos. "Sería importante si se planearan estas cuestiones. Después,
cómo sostenerlas en la vida cotidiana, es un proceso".
Sztajnszrajber mira hacia atrás. Se ve a sus nueve años en una
fiesta de cumpleaños frente a una niña llamada Silvia. Es el primer amor,
inocente, sin besos, que terminó difuminado en la niebla del peor diluvio: el
paso del tiempo.
"Si hoy la viera, tal vez podríamos tomarnos un café, no más porque las historias no se redimen en el futuro. Si las historias de amor de niños alcanzan su redención de grandes, eso nunca nos satisface porque lo que a uno lo motiva e inspira es lo pendiente, no lo consumado", relató. Lo dice con una idea recreada con frecuencia por los poetas, que consideran benditos son los besos que jamás se dieron porque quedaron protegidos por el misterio de lo que pudo ser. "Es un poco la lógica del deseo. Cuando se alcanza lo que se desea, esa especie de ardor del deseo se pierde. (Lo que pudo ser) da un encanto porque lo propio del amor tal vez sea lo inconsumado. No olvidemos que amar es ir en busca de algo que no sabemos qué es", aceptó.
EFE
https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/filosofo-habla-de-la-tusa-hay-que-repensar-la-perdida-amorosa-789927?_gl=1*d0soae*_ga*YW1wLXZOUVdwcHNhN3RiQkZGR3NfUldvTHMtbHhaWERvRGZKbDBSVW9PV1g3NmUwOEVtNzZnWXBBQkJFS3htelZSSDk
«La consciencia no nos permite ver la realidad tal como es, sino tal como somos nosotros»
Nunca imaginó que acabaría dedicándose a estudiar los límites de la mente humana. Tampoco que uno de sus discursos superaría las 14 millones de visitas en internet. Y, probablemente, tampoco imaginó que algunos -especialmente estudiantes de psicología- lo reconocerían como «ese genio que medita y hace surf».
Jorge Ratia
Anil Seth es profesor de neurociencia cognitiva y computacional en la Universidad de Sussex, un cargo que, por si fuera poco, combina con otros proyectos como el Sussex Centre for Consciousness Science, donde investiga la base biológica de la conciencia, y con la escritura. En 2021, Seth publicó uno de los libros del año según los medios británicos. Ahora, en 2023, la editorial Sexto Piso lo ha publicado en español. Se titula ‘La creación del yo’ y, en él, el científico inglés pone patas arriba todo lo que creíamos saber sobre nuestra percepción.
¿Para qué tipo de lector escribió La creación del yo?
En parte fue para mí mismo. Fue una forma de organizar mis pensamientos, un ejercicio de desarrollo intelectual. Cuando lo escribí, ni siquiera estaba seguro de que alguien lo leería, pero sí sabía –o creía saber– que había un interés por los misterios de la consciencia. Yo ya había publicado artículos y dado conferencias antes, como la charla TED que se volvió muy popular en su momento. Supongo que fue entonces cuando noté que había gente dispuesta a aprender sobre el cerebro y la cognición, y que, por ello, yo podía escribir para un público real. Además, creía que podía decir cosas que no se habían dicho antes, o por lo menos desde otra perspectiva.
¿Encontró la forma de aportar esa «otra» perspectiva?
Creo que sí, especialmente si el lector busca una combinación de
ciencia y filosofía. El libro empieza con ideas que son familiares para
cualquiera, y poco a poco va introduciendo detalles, pero detalles que van en
contra de la intuición, giros de guion que desafían las creencias del lector.
Al final, la noción del «yo» es algo sobre lo que todos tenemos opinión. Es
relativamente sencillo hablar desde el sentido común, ¿no? Todos experimentamos
la propia existencia, y lo bonito es que la ciencia a veces pone en entredicho
ese sentido común.
Si buscamos su nombre en internet, muchas entradas destacan su definición de consciencia, lo que usted considera «una alucinación controlada».
¿Cree que su definición es muy distinta a la que tiene cualquier otro ciudadano?
Hay tantas definiciones de consciencia como personas en el mundo, y eso está bien porque cada uno es la autoridad de su propia experiencia. Aunque busques en todos los diccionarios y enciclopedias, es muy complicado encontrar una definición común. Dentro de ese paradigma de desacuerdo general, mi definición es una más.
¿Y qué significa?
Muchos malinterpretan esta definición y dicen: «Ah, si mi consciencia es una alucinación, entonces nada es real». ¡No es así paran nada! La forma en que experimentamos la realidad, nuestra realidad, es la interpretación que nuestro cerebro hace de los estímulos del exterior. Nuestro alrededor es real. Las cosas son reales. Nuestra consciencia es real. Pero la consciencia no permite ver la realidad tal como es, sino tal como somos nosotros.
¿Para qué sirve la consciencia?
Si te das cuenta, lo que hace la consciencia es recopilar, organizar y combinar un montón de información de diferentes modalidades, por ejemplo, mediante los cinco sentidos. Los coge todos y los resume en un formato único que dan pie a comportamientos. La consciencia ofrece al ser humano una manera de interacción con el mundo y propuestas para que se comporte lo suficientemente bien como para seguir vivo en el futuro. La consciencia saca lo mejor de cada sentido, no solo de los cinco clásicos sino también de otros como la memoria. En resumen, la consciencia es un conector de percepción para que el organismo permanezca en buen estado.
¿Es la consciencia un mero cableado neuronal o hay algo dentro de nosotros que trasciende el mundo físico?
El dualismo forma parte de nuestra cultura por lo menos desde Descartes. Parece que cuando la gente se autoanaliza percibe que hay cosas que no son materiales, como los pensamientos. Yo soy un poco agnóstico sobre eso porque es muy difícil de demostrar. De momento, esa pregunta es un misterio y lleva siéndolo muchos siglos. ¿Cómo se relacionan materia y pensamientos? Para abordar estas preguntas, la filosofía es muy útil, dado que plantea preguntas que pueden generar puntos de inflexión en el desarrollo humano. Sin embargo, la misma filosofía busca respuestas con tanto ímpetu que en ocasiones sesga sus propias conclusiones.
Por eso existe la ciencia…
Así es, por eso existe la ciencia.
¿Es usted una persona espiritual?
Hasta cierto punto. Igual que con la idea del «yo», el término
«espiritual» también tiene millones de significados. Para mí, espiritualidad es
el sentido de conexión con el resto de personas, con el mundo, con el universo…
Mi espiritualidad es reconocer que hay elementos de nuestra existencia que van
más allá de la satisfacción de necesidades básicas. El pensar cuán antiguo es
el universo, quiénes son nuestros antepasados biológicos, qué y por qué está
pasando en mi cabeza ahora mismo… Todo eso es parte de mi espiritualidad.
También medito, y eso me permite tener una conexión conmigo mismo más especial,
o por lo menos me ayuda a prestar atención a los mecanismos de mi propio
organismo.
¿Es posible combinar ciencia
y espiritualidad?
Creo que pueden ser complementarias. Por ejemplo, hay una organización con la que participé que se llama Mind & Life Institute y tiene tres pilares: la neurociencia, la filosofía y el budismo (y los procesos comunes entre los tres). Tanto en ciencia como en espiritualidad se ha hecho muchas veces hincapié en el rol ilusorio de la consciencia, y por eso se puede estudiar desde distintos ángulos. Evidentemente, también hay áreas de tensión entre disciplinas, pero está bien que existan porque cada una a su estilo intenta hacer predicciones de cómo funciona el mundo. En definitiva, se puede ser espiritual, científico, dualista, materialista o lo que sea sin ser radical, manteniendo el escepticismo y abierto a posibles descubrimientos. ¿Por qué? Porque no siempre se puede analizar el cerebro a nivel molecular, sino que se necesita adoptar una visión holística. Si no se puede analizar un poema revisando cada una de sus palabras por separado, no se puede entender el cerebro estudiando sus neuronas individualmente. Para esas cosas, el budismo puede ser útil, aunque tiene el riesgo de que las premisas de muchas corrientes espirituales se toman de forma literal. Es como la religión: es compatible con la ciencia según cómo de religioso quieras ser. ¿Crees que el mundo fue creado de repente hace unos cuantos miles de años? Si aceptas este tipo de afirmaciones dogmáticas, es complicado tener al mismo tiempo una visión científica del mundo. Pero bueno, el ser humano, yo incluido, es contradictorio por naturaleza.
Cuando llega cada mañana a la universidad o al laboratorio, ¿qué le hace pensar que el estudio de la consciencia humana es útil?
La curiosidad, esa es la primera razón. Pertenecemos a una especie de curiosos, pues tenemos la capacidad no solo de preguntarnos cosas si no de buscar su solución. La consciencia es un misterio global, porque en todo el planeta existen las mismas incógnitas, y es individual porque cada persona lo vive en sus propias carnes. ¿Por qué yo soy yo? ¿Qué era antes de nacer? ¿Qué seré después de morir?
¿Tiene el estudio de la consciencia aplicaciones prácticas más allá de la mera satisfacción de curiosidad?
Indudablemente. A nivel médico es superrelevante porque permite mejores diagnósticos en trastornos degenerativos como el Parkinson, permite entender los trastornos que incluyen alucinaciones o pérdidas de consciencia, permite entender cómo funciona la anestesia…Tiene muchísimas aplicaciones en terreno clínico. Por otro lado, muchos científicos estudian la consciencia para entender cómo funciona nuestros sentidos, para entender el bienestar animal y su percepción de dolor, para desarrollar los sistemas de inteligencia artificial, incluso para entender nuestros propios sesos cognitivos del día a día. También contribuye a entender mejor las relaciones interpersonales, la comunicación… O sea, que la curiosidad es solamente el motor para conseguir otras grandes cosas.
¿Cree que la cultura occidental, en la que usted ha trabajado principalmente, influye en la forma que tenemos de percibir el mundo físico y el de las ideas?
Cada cultura tiene su mirada, sí, pero creo que en las últimas décadas se ha trabajado para tener una buena interacción entre las dos grandes culturas del mundo, la oriental y occidental, o sea, la individualista y la colectivista. Lo mejor de todo es que sabemos que estas diferencias existen, antes no. Antes, lo correcto era lo de casa y lo ajeno no había ni que tenerlo en cuenta. Ahora, afortunadamente, aceptamos que podemos estar equivocados o que un mismo caso puede observarse desde múltiples ángulos. En Occidente, por ejemplo, ponemos siempre al humano por encima de todo, y eso no ocurre en todos lados. Hay países que valoran mucho más a los animales y a su forma de consciencia. En el hinduismo, por ejemplo, la idea del alma es distinta a la del cristianismo. Lo mismo sucede con la idea de la muerte. Por todo esto es importante realizar estudios en todas las condiciones, aceptando todas las miradas. A nivel personal, actualmente estoy involucrado en un proyecto que se llama The Perception Census, que es un estudio a gran escala para entender cómo cada individuo entiende el concepto de consciencia. ¡A ver qué descubrimos!
¿Dedicarse a la exploración científica y filosófica de la mente humana puede conducir a la frustración profesional (o existencial)?
[Suspira, se entrelaza las manos por detrás de la cabeza, se escurre ligeramente de la silla y se ríe].
No hace falta más [le devuelvo la risa].
¿Cómo consigue sobrellevarla?
Realmente es difícil. A veces siento envidia de algunos científicos. Sacan el telescopio y ven cosas que no han visto antes. Descubren cómo funciona determinado virus. Son hallazgos directos y sin controversia. En el estudio de la mente todo es más metafórico, más abstracto, y a menudo da la sensación de que no hay ningún tipo de progreso.
¿Y es verdad que no se ha avanzado nada?
No, no es verdad. Cuando echo la vista atrás me doy cuenta de la increíble evolución durante las últimas décadas. Se han propuesto miles de ideas nuevas, nuevos modelos de lenguaje… ¡La inteligencia artificial! Buena parte de los avances que han acabado en ChatGPTs, por decir uno obvio, se han logrado gracias a la comprensión del cerebro humano. Además, aunque sí es verdad que pocas veces llegamos a conclusiones firmes en relación a la consciencia, por lo menos vamos descubriendo los porqués de nuestra mente, y eso, para mí, es más que suficiente.
https://ethic.es/2023/06/entrevista-anil-seth/
La primera antipartícula
Héctor
Rodríguez
Editor
y periodista especializado en ciencia y naturaleza
El
descubrimiento del positrón, una partícula subatómica con una carga eléctrica
positiva de igual magnitud a la del electrón, marcó un hito importante en la
historia de la física de partículas. El hallazgo, realizado en la década de
1930, tuvo profundas implicaciones para la comprensión de la estructura del
átomo y abrió nuevas puertas para el estudio del mundo subatómico.
En
este contexto, el físico estadounidense Carl D. Anderson desempeñaría un papel
fundamental en la confirmación experimental del positrón. En 1932, Anderson
llevó a cabo experimentos utilizando una cámara de niebla, un dispositivo que
permitía la visualización de partículas cargadas al interactuar con el vapor de
agua sobreenfriado. Durante sus experimentos, Anderson observó trazas de
partículas que tenían una curvatura inusual en un campo magnético. Estas trazas
revelaron la existencia de partículas con carga positiva y masa similar a la
del electrón, lo que confirmó la predicción de Dirac y señaló la presencia del
positrón.
La que
vemos aquí es, de hecho, la fotografía del primer positrón jamás observado. La
línea horizontal gruesa es una placa de plomo. El positrón entró en la cámara
de niebla por la parte inferior izquierda, fue frenado por el plano principal y
se curvó hacia la parte superior izquierda.
El descubrimiento del positrón, por el cual Anderson recibió el premio Nobel del Física en 1932, tuvo un impacto profundo en la física de partículas y en la comprensión general de la estructura atómica. Se convirtió en un ejemplo clave de la simetría entre la materia y la antimateria, lo que llevó a investigaciones posteriores sobre partículas como el antiprotón y antineutrón. Además, el positrón desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la tecnología, por ejemplo, de la tomografía por emisión de positrones (PET), una técnica médica que utiliza la radiación de positrones para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo humano.
https://www.nationalgeographic.com.es/fotografia/foto-del-dia/primera-antiparticula_20544
10 inventos de la antigua Grecia que aún utilizamos
La
herencia de la antigua Grecia en nuestra sociedad cubre disciplinas tan amplias
como las matemáticas, la geografía o la astronomía.
publicado
por Sarah Romero
Periodista
científica
La antigua Grecia abarca desde el año 1200 a.C. hasta el año 146 d.C. En todo este tiempo, ha realizado importantes contribuciones a la sociedad moderna. Muchos de sus descubrimientos e invenciones, los seguimos utilizando hoy día.
Molino
de agua
El
molino de agua es uno de ellos. Es un dispositivo mecánico que utiliza agua que
fluye o cae para generar energía y fue inventado por los antiguos griegos. De
hecho, el primer molino de agua registrado data del siglo III a.C. y hoy día se
siguen empleando generar electricidad en las centrales hidroeléctricas.
Juegos
Olímpicos
Este
festival deportivo celebrado en honor del dios griego Zeus, se organizó por
primera vez en Olimpia en el año 776 a.C. Los juegos originales presentaban
solo un evento, una carrera a pie llamada stadion, pero luego se expandió para
incluir otros eventos deportivos. Los Juegos Olímpicos modernos, inspirados en
la antigua tradición griega, se celebraron por primera vez en 1896 en Atenas,
Grecia, y siguen siendo uno de los eventos deportivos más importantes del
mundo.
Despertador
Los
antiguos griegos inventaron el primer despertador mecánico, que utilizaba agua
para medir el tiempo. Ctesibio, un inventor y matemático griego de Alejandría
fue quien creó un reloj despertador que utilizaba un sistema de agua corriente
y engranajes para hacer sonar un silbato a una hora predeterminada.
Democracia
El
sistema de gobierno que otorga poder al pueblo, se introdujo por primera vez en
la ciudad-estado de Atenas en el siglo V a. C. Al estadista ateniense Clístenes
se le atribuye el establecimiento de instituciones democráticas, que incluían
la Ecclesía (asamblea popular) y la Boulé (consejo de ciudadanos).
Teatro
A los
antiguos griegos se les atribuye la invención del teatro, específicamente los
géneros de tragedia y comedia. La primera representación teatral registrada
tuvo lugar en Atenas en el 534 a. C., durante el festival de Dionisia (donde el
éxtasis creativo, aparte del vino, eran protagonistas). Hoy en día, el teatro
sigue siendo una forma popular de entretenimiento y expresión artística, con
representaciones que van desde obras clásicas hasta producciones
contemporáneas.
Grúa
Los
antiguos griegos desarrollaron la primera grúa, un dispositivo de elevación que
facilitó la construcción de grandes edificios y monumentos. El arquitecto e
ingeniero griego Marco Vitruvio (c. 80-15 a. C.) documentó el uso de grúas en
su obra 'De Architectura' del siglo I a.C. Bien sabemos que las obras de
construcción modernas todavía dependen de grúas para mover cargas y materiales
pesados.
Cuentakilómetros
El
odómetro o cuentakilómetros, un dispositivo utilizado para medir la distancia,
fue inventado por los antiguos griegos. El matemático e ingeniero griego, Héroe
de Alejandría (c. 10-70 d. C.) fue quien diseñó un dispositivo que utilizaba un
sistema de engranajes y palancas para calcular la distancia recorrida por un
vehículo. Hoy en día, podemos encontrarlos en todo tipo de vehículos para
realizar un seguimiento del kilometraje.
Faro
Los
antiguos griegos fueron los primeros en construir faros, estructuras altas que
emiten luz para guiar a los barcos en el mar. El faro más famoso de la
antigüedad, el Faro de Alejandría, fue construido en el siglo III a. C. y tenía
más de 100 metros de altura (es una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo).
Los faros modernos continúan sirviendo como ayudas a la navegación para las
embarcaciones marítimas.
Astrolabio
También
el astrolabio es un invento griego antiguo utilizado para medir las posiciones
de los cuerpos celestes. Al astrónomo y matemático griego Hiparco (c. 190-120
a. C.) se le atribuye el desarrollo del astrolabio, que luego fue refinado por
Ptolomeo (c. 100-170 d. C.). Hoy en día, los astrónomos y navegantes todavía
usan astrolabios para observaciones y navegación celestes.
Geometría
Los
antiguos griegos hicieron contribuciones significativas al campo de la
geometría, particularmente a través del trabajo del matemático Euclides. Su
libro, Elementos (formado por 13 volúmenes), sigue siendo la base de la
geometría moderna y todavía se usa en la enseñanza y la investigación.
Referencias:
Dillon, M., & Garland, L.
(1994). Ancient Greece : social and historical documents from archaic times to
the death of Socrates (c. 800-399 BC). , 3, 204.
https://doi.org/10.2307/25528299.
Angelakis, A., & Spyridakis,
D. (2010). A brief history of water supply and wastewater management in ancient
Greece.. Water Science & Technology: Water Supply, 10, 618-628.
https://doi.org/10.2166/WS.2010.105.
Spivey, N. (2006). Greek Vases in
Etruria. American Journal of Archaeology, 110, 659-661.
https://doi.org/10.3764/AJA.110.4.659.
Roberts, B., & Radivojević, M.
(2015). Invention as a Process: Pyrotechnologies in Early Societies. Cambridge
Archaeological Journal, 25, 299 - 306.
https://doi.org/10.1017/S0959774314001188.
Los neutrinos estériles
Los
neutrinos estériles son uno de los últimos cabos sueltos para entender el
universo. Y ahora estamos más cerca de ellos
Por Juan
Carlos López
Los neutrinos vuelven a reclamar su dosis de protagonismo. Y lo hacen por un buen motivO.
No
obstante, antes de seguir adelante nos interesa repasar brevemente qué hace tan
especiales estas partículas. Los neutrinos fueron descritos por primera vez
desde un punto de vista teórico en la década de los años 30 por Wolfgang Pauli,
uno de los padres de la física cuántica (le debemos, entre otras aportaciones,
el principio de exclusión). Sin embargo, su descubrimiento experimental se
produjo dos décadas y media más tarde, a mediados de los años 50.
El
problema es que son extraordinariamente difíciles de identificar por una razón:
apenas interaccionan con la materia ordinaria. Además, su masa es pequeñísima,
su carga eléctrica es neutra y no se ven influenciados por la interacción
nuclear fuerte ni por la fuerza electromagnética, aunque sí por la gravedad y
la interacción nuclear débil. No cabe duda de que son unas partículas
irresistibles, y muchos científicos están decididos a darles caza.
Los
científicos tienen una herramienta más a su disposición: las supernovas
Los
físicos que están desarrollando su actividad investigadora en el ámbito de los
neutrinos han logrado poner a punto observatorios diseñados específicamente
para capturarlos. El más imponente de todos ellos es el Super-Kamiokande
japonés, una mole alojada en Hida, una ciudad ubicada en el área central de
Honshu, la mayor isla del archipiélago nipón. Está construido en una mina, a 1
km de profundidad, y mide 40 metros de alto y otros 40 metros de ancho, lo que
le da un volumen parecido al de un edificio de quince pisos.
Los
neutrinos dan lugar a una estructura con las propiedades de un fluido cuya
expansión puede ser descrita por la hidrodinámica relativista.
Afortunadamente
en adelante los investigadores van a tener otra herramienta a su disposición
con la capacidad de entregarles nuevo conocimiento acerca de los neutrinos. Y
es que un grupo de físicos de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, ha
publicado un interesantísimo estudio en el que defiende que las supernovas
pueden revelar información crucial acerca de los mecanismos empleados por los
neutrinos para interactuar entre ellos.
Las
supernovas son unas explosiones extraordinariamente energéticas que tienen
lugar cuando una estrella agota su reserva de combustible y pierde el balance
hidrostático que la ha mantenido en equilibrio hasta ese momento (os explicamos
este proceso con cierto detalle en el artículo que hemos dedicado a la vida de
las estrellas). Lo sorprendente es que los autores de este estudio defienden
que los neutrinos emitidos durante una supernova interaccionan entre ellos,
dando lugar a una estructura que tiene las propiedades de un fluido cuya
expansión puede ser descrita por la hidrodinámica relativista.
Una
forma sencilla de entender de qué estamos hablando consiste, simplemente, en
observar esta idea como la posibilidad de obtener nuevo conocimiento acerca de
las propiedades de los neutrinos estudiando la manera en que interaccionan como
un conjunto con los cuerpos sólidos con los que se topan cuando viajan a través
del falso vacío cósmico.
Por el
momento esta es solo una propuesta teórica, pero, eso sí, es una idea
apasionante
Parece algo complicado, y lo es, pero de alguna forma lo que proponen estos físicos es buscar la huella que dejan en el espacio gracias a la manera en que se relacionan entre ellos y con otros objetos. Por el momento esta es solo una propuesta teórica, pero, eso sí, es una idea apasionante. Ojalá fructifique y se consolide como una nueva técnica de análisis de los neutrinos. Crucemos los dedos.
Arranca la construcción del motor de fusión nuclear que puede llevarnos a Marte
El cohete de la compañía británica Pulsar puede acortar el
tiempo de viaje a Marte a la mitad. Su plan es comenzar las pruebas en 2025 y
alcanzar temperaturas de fusión en 2027
Por Omar Kardoudi
La empresa aeroespacial británica Pulsar Fusion ha iniciado ya
la construcción de su motor de fusión nuclear que promete velocidades de hasta
800.000 km/h, o, lo que es lo mismo, viajes a Marte en la mitad de tiempo. Si
lo consiguen, no solo podremos alcanzar con más facilidad todos los rincones
del sistema solar, sino que también lo haremos usando solo una pequeña parte
del combustible del que emplean ahora los propulsores tradicionales.
Los motores de los cohetes que usamos ahora necesitan usar una
gran cantidad de combustible para poder escapar de la gravedad terrestre y
salir al espacio. Además, tampoco son demasiado rápidos. Un viaje a Marte puede
llevar unos siete meses por trayecto, lo que hace que los astronautas que
participan en las misiones tengan que pasar largos periodos de tiempo en el
espacio, jugándose la salud y, en muchos casos, la vida. La tecnología de
propulsión por fusión nuclear que propone Pulsar puede cambiar nuestra manera
de plantearnos la exploración espacial, ayudando a ampliar el radio de nuestras
misiones espaciales al sistema solar, tanto la de las tripuladas como la de las
de las sondas, a un coste mucho menor. Aunque la compañía asegura que sus
potentes motores permitirán también viajes interestelares.
"Hay que preguntarse: ¿puede la humanidad hacer fusión? Si
no podemos, entonces todo esto es irrelevante", afirma el director general
de Pulsar, Richard Dinan, en declaraciones para TechCrunch. Si podemos, y
podemos, entonces la propulsión por fusión es totalmente inevitable. Es irresistible
para la evolución humana del espacio. Esto está ocurriendo, porque la
aplicación es irresistible".
"Hay que preguntarse: ¿puede la humanidad hacer fusión? Si
no podemos, entonces todo esto es irrelevante", afirma el director general
de Pulsar, Richard Dinan, en declaraciones para TechCrunch. Si podemos, y
podemos, entonces la propulsión por fusión es totalmente inevitable. Es
irresistible para la evolución humana del espacio. Esto está ocurriendo, porque
la aplicación es irresistible".
Pero, para que eso suceda, primero tienen que acabar de
desarrollar el motor y demostrar que funciona. Pulsar ya ha comenzado la
construcción de la cámara de fusión de ocho metros en Bletchley, un pueblo
inglés ubicado al norte de Londres. "Nuestros motores de satélite actuales
que fabricamos hoy en Pulsar, producen hasta 40 kilómetros por segundo en
velocidad de escape. Esperamos alcanzar más de 10 veces esa velocidad con la
fusión", asegura el director general de Pulsar. Uno de los retos más
importantes es entender cómo controlar el plasma en su reactor de confinamiento
magnético. Para hacerlo, la compañía se ha asociado recientemente con la
empresa estadounidense Princeton Satellite Systems, que les permitirá utilizar
las simulaciones con inteligencia artificial de su superordenador para
comprender mejor cómo se comportará el plasma bajo confinamiento
electromagnético y en su salida del cohete. El plan es comenzar las pruebas de
encendido del reactor en 2025 y lograr la temperatura de la fusión -al menos
100 millones de grados Celsius- para 2027.
"Mantendremos informados a nuestros socios actuales a cada
paso, incluso cuando comencemos las primeras pruebas de encendido en 2025,
podremos saber si vamos por el buen camino", asegura Dinan en
declaraciones recogidas por Space Daily. "Pulsar necesitaría entonces
realizar un lanzamiento de prueba a órbita. Para la comunidad de la fusión, la
IA tiene realmente el potencial de permitirnos lograr motores capaces de
realizar viajes espaciales interestelares".
Una vez logrado esto, el motor se probará en órbita, donde el
vacío del espacio y sus bajísimas temperaturas pueden ser más favorables para
mantener una reacción de fusión que en las condiciones de la Tierra, según la
compañía. Si Pulsar lo consigue, será el primer sistema de propulsión
alimentado por fusión nuclear que veamos en el espacio. "La humanidad
tiene una enorme necesidad de aumentar la velocidad de propulsión en nuestra
pujante economía espacial, y la fusión ofrece 1.000 veces más potencia que los
propulsores iónicos convencionales que se utilizan actualmente en órbita",
explica Dinan. "Creemos que la propulsión por fusión se demostrará en el
espacio décadas antes de que podamos aprovechar la fusión para obtener energía
en la Tierra."
Científicos demuestran la existencia de la 'partícula del Demonio'
La partícula fue teorizada hace
más de 60 años
El mundo de la física está de
enhorabuena tras el sorprendente hallazgo de unos científicos de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign. Durante una
investigación, este grupo de expertos ha observado una partícula en un material
exótico que ha resultado ser la llamada 'Demonio'. Un avance sin precedentes
desde que David Pines la teorizara en
1956 y que supone una revolución en el campo científico.
Según la versión del científico hace
67 años, los electrones pueden comportarse
de manera extraña en un sólido y que pueden juntarse para formar una partícula compuesta sin masa, sin interacción con la luz y
que en su día llamó 'Demonio'. Hasta ahora, este elemento había permanecido
sólo en la teoría, hasta que en este 2023 se ha dado un paso adelante.
Así se
encontró la increíble 'partícula del Demonio'
En una publicación en la revista Nature, el científico Peter Abbamonte lideró a
este grupo de investigadores que "utilizaron una técnica experimental no
estándar" al observar el rutenato
de estroncio metálico. "Los demonios se han conjeturado
teóricamente durante mucho tiempo, pero los experimentadores nunca los
estudiaron", explican.
"De hecho, ni siquiera lo
estábamos buscando. Pero resultó que estábamos haciendo exactamente lo
correcto, y lo encontramos", añaden. En la publicación argumentan cómo han
logrado un hito semejante en la física y
cuentan que, dadas las particularidades que presenta, el 'Demonio' puede estar
en cualquier temperatura. Esto es debido a que, si un
sólido tiene electrones en más de una banda de energía, los plasmones
se pueden combinar en un patrón fuera de fase para formar un plasmón demonio.
"La gran mayoría de los experimentos se realizan con luz y miden las propiedades ópticas, pero ser eléctricamente neutro significa que los demonios no interactúan con la luz (...). Se necesitaba un tipo de experimento completamente diferente", sostiene Peter Abbamonte.
https://www.marca.com/tiramillas/actualidad/2023/08/18/64df17fa46163fee618b458c.html
Lyngurium, la mítica piedra del filósofo Teofrasto
Lyngurium, la mítica piedra del filósofo Teofrasto que todos buscaban en la Antigüedad y la Edad Media.
Los precios
especulativos del lyngurium que
se citan en antiguos textos lapidarios muestran que se la valoraba incluso por
encima de gemas preciosas como el rubí o el zafiro. Pero a pesar de su fama, la
mayoría de eruditos modernos coinciden en que el lyngurium no existió nunca
como tal, y forma parte de la tradición folclórica y las supersticiones
medievales en torno a minerales con supuestas propiedades mágicas.
La leyenda del lyngurium se expandió en bestiarios, enciclopedias y compendios de mineralogía a lo largo de toda la época medieval y el temprano Renacimiento. Pero en ninguno de estos textos se describe la piedra a partir de una observación o evidencia real, sino únicamente repitiendo el mismo folklore y tradiciones populares que se transmitieron acríticamente de generación en generación.
Finalmente,
con el desarrollo del escepticismo científico y el empirismo a partir del siglo
XVII, la mayoría de eruditos serios descartaron de plano al legendario lyngurium, junto a otras piedras preciosas “mágicas” de
dudosa procedencia, como meros elementos folclóricos sin base real; productos
imaginarios de viejas creencias supersticiosas sobre propiedades de minerales.
Algunos
estudios identifican hoy el lyngurium de
Teofrasto con variedades de turmalina amarilla y marrón, ya que la descripción
que hizo de sus propiedades como atraer la paja, la ceniza o
pequeños pedazos de madera cuando era calentada, coinciden con las
cualidades piroeléctricas de la turmalina.
Fuentes
Steven A. Walton (2001) Theophrastus on Lyngurium:
Medieval and Early Modern Lore from the Classical Lapidary Tradition, Annals of
Science, 58:4, 357-379, DOI: 10.1080/000337900110041371.
John Beckmann, A History of Inventions, Discoveries,
and Origins.
Eichholz, D. E. (1967). Some Mineralogical Problems in
Theophrastus’ De Lapidibus. The Classical Quarterly, 17(1), 103–109.
jstor.org/stable/637766
Wikipedia












