¿Reemplazará
la IA a los médicos?
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Principales razones
Los estudios en Filosofía
contribuyen a generar un pensamiento reflexivo y analítico y abren la puerta a
un amplio abanico laboral en el ámbito público y privado.
La filosofía es una de las
disciplinas académicas más antiguas y una pieza clave en la actualidad como vía
para analizar y comprender los fenómenos de la vida en sociedad, ya que aporta
herramientas de pensamiento crítico que ayudan a cuestionar la tradición o la
autoridad. Pese a todo, no es raro que haya gente que se pregunte por qué
estudiar Filosofía o si tiene salidas laborales. La respuesta está en su
esencia: esta disciplina invita a las mentes curiosas a conocer la razón de ser
de las cosas y los seres humanos, desde lo básico a lo más profundo y en todo
tipo de materias.
Por eso, aunque pueda parecer
que la filosofía ya no es necesaria, en un mundo complejo como el actual, una
de las razones para estudiar Filosofía es saber conectar factores que parecen
aislados a través de un pensamiento reflexivo y analítico que contribuya a
generar un diálogo constructivo para la sociedad.
Desde los filósofos de la
Antigua Grecia, como Sócrates o Aristóteles, hasta los grandes pensadores de
esta era, como Karl Popper, Simone de Beauvoir o Jürgen Habermas, la reflexión
sobre la esencia, causas y efectos de las cosas naturales, y sobre el rol del
ser humano en el universo, ha sido durante siglos el motor de la evolución
social, económica y cultural de las sociedades.
La carrera de Filosofía es
ideal para aquellas personas que tengan un interés y sensibilidad especial
hacia aquello que define al ser humano y marca su comportamiento y vida en
sociedad. Entre las razones para estudiar Filosofía destacan que una persona
quiera:
Conocer en profundidad las
diversas teorías y postulados que han servido de base a las teorías políticas,
económicas y sociales a lo largo de los siglos y aún guían el camino en la
actualidad.
Formarse en una disciplina que
permite desarrollar un pensamiento crítico con el que analizar y entender mejor
el contexto como vía para tomar mejores decisiones.
Tener la capacidad para
explicar fenómenos de forma individual y profunda, pero también de manera
sistémica por la aproximación holista que la filosofía proporciona ante los
distintos acontecimientos que concurren en el mundo.
Comprender mejor la sociedad
actual y conectar tanto con su yo como con el entorno al que pertenece.
Y, por último, con un sentido
más práctico, una razón para estudiar el Grado en Filosofía también puede ser
la de contar con una formación universitaria que permita acceder a otros
programas educativos o concurrir a un proceso de oposición.
Principales salidas tras
estudiar Filosofía
La filosofía ha servido de
base para el desarrollo de otras ramas más concretas del pensamiento que van
desde la metafísica, a la ética, la estética o la lógica, sin olvidar la
relevancia de ramas como la filosofía de la ciencia, de la tecnología o de la
política, por poner algunos ejemplos. Los estudios en filosofía son de gran
utilidad en profesiones y roles en el ámbito de las Ciencias Sociales y
Jurídicas -desde la investigación en ciencias sociales, políticas o económicas,
hasta los analistas y expertos en política-, pero también de gran relevancia en
otras disciplinas ligadas a las Ciencias Naturales y Tecnológicas.
Los estudios en Filosofía
abren la puerta a un amplio abanico laboral en el ámbito público y privado.
Algunas de las salidas profesionales tras estudiar la carrera de Filosofía
pueden ser:
Profesor de filosofía en los
distintos ámbitos (institutos y universidades)
Asesor político o económico
Analista político
Investigador ligado al ámbito
de las Ciencias Sociales
Consultor social o económico
Estudiar Filosofía requiere la
capacidad de razonar, y de observar y comprender que existen distintos puntos
de vista sobre una cuestión. Además, exige una buena capacidad de expresión,
tanto oral como escrita, para poder exponer argumentos de forma ordenada y
precisa.
Si estás pensando en iniciar estudios universitarios de grado, una carrera como el Grado en Filosofía, Política y Economía de UNIR permite a sus alumnos conocer los principios fundamentales de las tres disciplinas y comprender los fenómenos sociales, económicos y políticos que definen el contexto actual. La complejidad de la formación proporciona una sólida base de conocimientos transversales para conocer pertinentemente la sociedad contemporánea, así como los hitos que han conducido hasta ella.
https://www.unir.net/humanidades/revista/por-que-estudiar-filosofia/
Los
psicólogos de Harvard se ponen de acuerdo: por esta razón los jóvenes y
adolescentes están perdiendo la salud mental
Las
tasas de soledad entre los jóvenes han aumentado desde la aparición de los primeros
smartphones en 2007, según sugieren los especialistas de la Universidad de
Harvard. ¿Por qué ocurre?
Diana Llorens
Pasar tiempo a solas tiene algunas ventajas: mejora el autoconocimiento y la autorreflexión, fomenta la independencia y ayuda al desarrollo personal. Incluso puede despertar la creatividad. De hecho, muchos artistas, escritores e inventores encuentran en la soledad una valiosa fuente de inspiración. Pero la soledad también se ha vinculado con diversos problemas de salud, como un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Lo
cierto es que somos seres sociales y mantener relaciones e interacciones
sociales saludables es crucial para el bienestar general. Lo ideal es mantener
un buen equilibrio entre la soledad y las relaciones sociales. Sin embargo, de
acuerdo con una encuesta llevada a cabo en 2021 por investigadores de Harvard
en 950 estadounidenses, el 38% está en una situación de soledad grave y el 61%
de ellos tienen entre 18 y 25 años. Y una de las causas más importantes podrían
ser los smartphones y ordenadores.
Más
soledad en los jóvenes
La
pandemia y el confinamiento tuvieron un gran impacto en la salud mental y,
aunque sus efectos emocionales poco a poco van desapareciendo, sin duda algunos
de nuestros hábitos han cambiado, como el hecho de que nos comuniquemos más
desde las pantallas. Ejemplo de ello es el aumento del teletrabajo o de las
videollamadas. Pero las elevadas tasas de soledad entre los jóvenes no pueden
achacarse solo a la pandemia.
De
hecho, de acuerdo con un estudio sobre la soledad en jóvenes publicado en
Personality and Social Psychology Bulletin de 2015, las tasas de soledad entre
los estudiantes de secundaria y preparatoria de EE. UU. disminuyeron de forma
constante desde finales de la década de 1970 hasta 2007. A partir de ese año,
que coincide con el lanzamiento del primer iPhone, se observa un gran repunte
de las cifras. Y es que los smartphones y las pantallas en general tienen gran
parte de culpa en que los adolescentes salgan menos, duerman menos y se sientan
más solos.
No es
algo que se observa solo en EE. UU., un estudio sobre la soledad en las
escuelas publicado en Journal of Adolescence en 2021 muestra un aumento similar
a partir de 2012 en 36 de los 37 países estudiados.
"La
sensación de compromiso con los demás que pueden proporcionar las redes
sociales puede hacer que sea más fácil alejarse de las actividades
sociales", asegura Daphne Holt, profesora asociada de psiquiatría de
Harvard. “Y luego las comparaciones con los demás, los 'me gusta', etc., pueden
desencadenar sentimientos negativos sobre uno mismo, lo que puede exacerbar la
tendencia a aislarse”.
Aunque
los datos apuntan a las pantallas como una causa importante de la soledad en
los jóvenes, no es la única. Otras que han señalado los investigadores son: el
divorcio de los padres, un menor número de hijos, la separación geográfica de
la familia, la disminución de la inversión de tiempo en actividades sociales,
la pobreza, el bullying o la marginación debido a la orientación sexual.
Efectos adversos
de la soledad
Las investigaciones asocian la soledad con
diversos efectos negativos para la salud, como un aumento de hasta un
40% del riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco recurrente,
el triple de probabilidades de sufrir demencia o un aumento
de la incidencia de cáncer en etapas posteriores de la vida.
De acuerdo con Robert Waldinger,
profesor de psiquiatría de Harvard, “la soledad es un factor
estresante. Aumenta la inflamación crónica y hormonas como
el cortisol y la adrenalina y disminuye
la función inmunológica. Y, el hecho de que se correlacione con una actividad
social reducida puede significar que la persona no está expuesta ni accede
tanto a comportamientos saludables”.
Por otro lado, un estudio de 2006
publicado en el Journal of Research in Personality indica que
las personas solitarias tienen una autoestima más baja y
tienden a ser más tímidas, tener más ansiedad y
sentirse más incómodas en situaciones sociales.
¿Y cuál es la solución para evitarlo? Para aquellas personas que
se sienten solas, especialmente los jóvenes que se encuentran en etapas de
transición (como empezar a compartir la vida con la pareja, tener hijos…) en
momentos diferentes a los de sus amigos, una solución puede ser simplemente
salir y hacer algo: un voluntariado, asistir a clases de
algo que te guste, practicar un deporte... “Cada
vez que logras que las personas se unan a un grupo pequeño y se adhieran a él”,
asegura Jacqueline Olds, profesora asociada de psiquiatría de Harvard, “puede
sumar años a sus vidas”.
En los niños en edad escolar, un enfoque que
ha mostrado resultados positivos es la educación social y emocional,
mediante actividades adaptadas a la edad para enseñar habilidades sociales.
Kraftwerk, los cuatro tipos que sin cantar ni bailar ni tocar en
directo han sido más influyentes que los Beatles.
El grupo electrónico alemán inicia este lunes
una nueva gira que los traerá por cinco ciudades españolas para recordar a las
nuevas generaciones que hasta el Motomami Tour no sería posible sin lo que
ellos hicieron hace casi 50 años.
DAVID
SAAVEDRA
Cuando el
año pasado arrancó la gira de Motomami, de Rosalía, mucha gente se echó las
manos a la cabeza diciendo que aquello no era un concierto en directo, ya que
no se veía en el escenario a ningún músico tocando nada. Cuando Daft Punk
aparecieron ocultando su identidad bajo unos cascos y sin saber qué hacían
exactamente en sus conciertos, más de uno se aventuró a pensar que bajo esos
disfraces de robot podría estar cualquiera, simplemente haciendo el paripé, y
que, como una franquicia del tipo Cirque du Soleil, podría haber giras
simultáneas de Daft Punk en diferentes lugares del mundo al mismo tiempo y el
espectador no encontraría diferencia entre unas y otras.
El
concepto, la idea, era más importante que los músicos que estuvieran detrás.
Cuando se comenzaron a generalizar los conciertos de música electrónica en los
que solo se ve una mesa, un ordenador portátil y una persona mirándolo y
manipulándolo con cara de concentración, con más aspecto de oficinista que de
estrella del pop, gran parte del público predijo un fraude al no tener nunca la
certeza de si aquella persona estaba haciendo algo musical o estaba revisando
su correo electrónico.
Pero, a
quien haya visto alguna vez un concierto de Kraftwerk, nada de esto le
resultará extraño. Todo ya estaba inventado o anticipado desde los años setenta
del siglo pasado por unos visionarios procedentes de Dusseldorf (Alemania) que
rompieron todos los esquemas preconcebidos y allanaron el camino para que
centenares, miles, tal vez millones de artistas posteriores, lo tuvieran más
fácil. Si hay un consenso en la música popular que apunta a que The Beatles ha
sido el grupo más influyente de la historia, esa idea solo ha sido refutada por
quienes piensan que Kraftwerk, con más de 50 años en activo, poseen una importancia
superior. Los de Liverpool innovaron sobre algo que ya se estaba haciendo,
mientras que los de Dusseldorf rompieron con todo lo que existía antes y
crearon algo completamente nuevo.
Una
prueba: circula en Youtube un vídeo datado en 1970 en el que los dos miembros
fundadores de la banda alemana, Ralf Hütter y Florian Schneider (fallecido en
2020), emiten unos desconcertantes ruidos con una batería que suena como una
caja de ritmos y una especie de guitarra-teclado con efectos indefinibles
mientras que el atónito público observa o aplaude preguntándose, probablemente,
qué demonios era eso, incluso sin tener claro si molaba o no. Era solo el
comienzo.
Cuando salieron de gira fuera de Alemania por primera vez, en 1975, Kraftwerk ya era un cuarteto —completado por Karl Bartos y Wolfgang Flür— que utilizaba solamente instrumentos electrónicos, mientras que las voces eran procesadas por un sintetizador denominado Vocoder.
Pocos lo comprendieron en su momento, como demuestran algunas de las crónicas que se publicaron de sus conciertos. Un ejemplo: en 1976, el periodista británico Barry Miles, tras verlos en la sala Roundhouse de Londres, tituló así su crítica para la revista Melody Maker: “Vuestros padres lucharon en la guerra para salvaros de esto”.
Pero otras mentes más abiertas les rindieron pleitesía automáticamente. Fue el caso de David Bowie, quien, además, contribuyó a popularizar a la banda. “Bowie solía decirle a todo el mundo que éramos su grupo favorito y, a mediados de los setenta, la prensa de rock se aferraba a cada palabra que salía de su boca”, declaró Ralf Hütter a la revista Mojo. El autor de Ziggy Stardust descubrió la música electrónica gracias a Autobahn (1974), el cuarto álbum de Kraftwerk, y siempre reconoció que el influjo de ellos fue un acicate para emprender su etapa berlinesa. Hütter y Scheneider le devolvieron el favor rindiéndole homenaje en la letra de Trans-Europe Express (1977), que decía “de estación en estación y de regreso a Dusseldorf, nos reunimos con Iggy Pop y David Bowie”.
La explosión punk y, sobre todo, la del post-punk, cambiaron el clima cultural y lo hicieron más receptivo para acoger a los de Düsseldorf. Desde entonces, su influencia no ha dejado de crecer.
De
concepto visionario a pieza de museo
“El
cambio de paradigma que representó su música es similar al que puede propiciar
la Inteligencia Artificial en estos momentos”, afirma Luis Lles, crítico
musical y ex director del Festival Periferias de Huesca. “Sacar la
experimentación electrónica del terreno inhóspito de la música clásica
contemporánea en el que se encontraba para llevarla al territorio del pop fue
revolucionario y derribó muchos esquemas. Todo ello por no hablar de la
mastodóntica influencia que Kraftwerk ha tenido en todo lo que ha venido
después: el synth pop, los nuevos románticos, el electro, el house el techno y
cualquier corriente electrónica surgida a partir de los ochenta. Y a ello hay
que añadir la fascinación creada por su imagen conceptual: el hombre-máquina,
el mutante hombre-robot, el hombre biónico; de alguna forma, una concepción
visionaria muy adelantada a su época”.
Realmente la época que marca el canon kraftwerkiano, el que atesora su mayor influjo, se puede comprimir en siete años: los transcurridos entre el citado Autobahn, Radio-Activity (1975), Trans-Europe Express (1977), The Man-Machine (1978) y Computer World (1981). Su caudal creativo en el estudio (otro mito, el de su base de operaciones, denominada Kling Klang, y cuya localización siempre han mantenido en secreto) era impresionante, pero la banda se mostraba mucho más reacia a tocar en directo. Un factor clave eran las dificultades tecnológicas con las que se encontraban para hacerlo. En su gira de 1981 —que pasó por el Palau Blaugrana de Barcelona, su primera vez en España— tuvieron que llevar su estudio pieza por pieza para poder reproducir su sonido.
Luego grabarían dos álbumes más, que evidenciaban una decadencia compositiva: Electric Café en 1986, y Tour de France Soundtracks en 2003. En realidad, obtuvo mucha más relevancia su primer álbum en directo: Minimum-Maximum, que se publicó en 2005 con aclamación de la crítica especializada. Y también marcaba un cambio importante en la filosofía del grupo: “En los años setenta, Kraftwerk era el hombre manejando la máquina, y no una pieza de museo”, declaraba recientemente Hütter, quien siempre ha definido a su proyecto como un concepto multimedia y no un mero grupo de música.
En los últimos 20 años, Kraftwerk no ha dejado de tocar en directo por todo el mundo, sin publicar material nuevo. Celebran su legado pero, al tiempo, lo reinventan ligeramente con las nuevas tecnologías, incluido el concepto 3D que llevan desde hace unos años. El público no es muy consciente de lo que hacen en directo pero, según ellos, hay cierta manipulación manual y siempre se transforman un poco las canciones sobre la marcha, aunque el mayor trabajo está verdaderamente en los visuales. Su formación actual la lidera Hütter a la voz y sintetizadores (el único superviviente desde los inicios del grupo, con 76 años) junto a Henning Schmitz, que se encarga de los teclados y efectos sonoros, y dos técnicos de vídeo en directo: Falk Grieffenhagen y Georg Bongartz.
Lo de la pieza de museo, por cierto, no es un eufemismo. En 2004, Kraftwerk tocaron al completo sus ocho últimos álbumes, desde Autobahn en adelante, uno cada noche y en orden cronológico, en la Tate Modern de Londres. En 2012 hicieron lo propio en el MoMA de Nueva York y, en 2019, en el Guggenheim de Bilbao. Eso lo han ido alternando con su show en 3D, que reproduce, básicamente, el mismo repertorio de Minimum-Maximum, y que desarrollan en festivales y grandes recintos.
[…]
Antonio Damasio, neurólogo: “Nuestras emociones pueden guiarnos bien, pero a veces nos hacen descarrilar”.
El científico portugués habla sobre los sentimientos, su papel en la aparición de la consciencia y cómo nos unen al resto de seres vivos.
Daniel Mediavilla
Charles
Darwin, en El origen del hombre, concretó aquella percepción al expresar sus
temores por la irritación que produciría a mucha gente la principal conclusión
de su libro, “que el hombre desciende de una forma orgánica de rango inferior”.
Antonio Damasio (Lisboa, 79 años) ha ido más allá y afirma que existe un
vínculo entre nuestra vida cultural y los primeros microorganismos, que nuestra
consciencia no surgió de súbito, sino que forma parte de un camino que nos une
con las bestias a través de los sentimientos.
Cosas
tan básicas como el hambre, la sed o el dolor están detrás del arte más sublime
o de los avances tecnológicos más sofisticados. Dice Damasio que los
sentimientos fundamentales nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno y son el
primer paso hacia la consciencia que durante milenios fue el rasgo definitorio
de la humanidad. Director del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la
Universidad del Sur de California (USC), sus teorías han inspirado a
neurocientíficos e intelectuales y algunos de sus libros, como El error de
Descartes, son una referencia en la divulgación de la ciencia y la filosofía.
Recientemente, visitó Madrid, invitado por la Fundación Bankinter, para hablar
sobre cómo el progresivo conocimiento del cerebro está facilitando la conexión
máquina-hombre y los últimos avances de la inteligencia artificial.
Pregunta/. Usted
hizo la tesis en Lisboa en los años sesenta. Si pudiese viajar al pasado y
encontrarse con su versión juvenil, ¿cuáles serían los avances más chocantes de
las últimas décadas para ese otro Antonio Damasio?
Respuesta/. Hice
el doctorado en neurociencia, pero también era neurólogo y practiqué las dos
disciplinas. Como neurólogo, le hablaría a aquel joven sobre los grandes
avances en la forma de tratar las enfermedades neurológicas. En Lausanne, en
Suiza, hay un grupo que ha logrado devolver la capacidad de andar a una persona
parapléjica con implantes eléctricos que estimulan su médula espinal. Esa
persona puede transmitir la intención de moverse a través de implantes en la corteza
cerebral y hacer que sus piernas se muevan. Nadie habría esperado eso cuando yo
hacía la tesis y ni siquiera hace 20 años.
Otra
cosa que le contaría a aquel chaval es algo que asombra y, también, da un
poquito de miedo: la posibilidad de tener implantes en el cerebro que actúen
sobre nuestra función cerebral y en la forma en que tomamos decisiones. Hay
implantes que pueden ayudar a personas con párkinson con el movimiento, o
recuperar la memoria en personas que la están perdiendo por el alzhéimer. El
problema es que cada vez que implantas algo en tu cerebro te enfrentas a muchos
riesgos, de infecciones, de daños, porque estamos entrando en territorio
inexplorado. Esto es como lanzar un cohete a la Luna, no sabes dónde vas a
aterrizar. La tecnología tiene mucho potencial para el bien, pero tenemos que
pensar bien cómo las aplicamos para no cometer errores.
P/. A veces los avances
tecnológicos van en direcciones frustrantes: tenemos móviles para ver vídeos de
gatitos, pero nada de coches voladores, y quizá desarrollamos implantes para
ver esas imágenes sin tocar el móvil, pero no avanzamos en el tratamiento del
alzhéimer.
R/. El interés económico puede
condicionar por dónde van esos avances, porque los humanos hacen muchas cosas
pensando en los beneficios. Pero también tiene que ver con que hay cosas que
fascinan a la gente más que otras. Curar algo simple como un problema del
estómago o de la piel puede ser menos sugerente que lanzar un cohete a la Luna,
aunque ayude a mucha gente.
P/. Habla de motivaciones, y las
motivaciones tienen mucho que ver con los sentimientos, algo de lo que ha
investigado y escrito mucho a lo largo de su carrera. Si los sentimientos son
una herramienta para adaptarnos a nuestro entorno, ¿es buena idea seguir
siempre lo que nos dictan los sentimientos?
R/. Hay algunos sentimientos que
tenemos que seguir, que son los homeostáticos [la homeostasis es la capacidad
del organismo para mantener estable su interior pese a los cambios en el
entorno]. Esos están en la raíz de nuestra consciencia. Por ejemplo, el
sentimiento de la temperatura corporal. Te está monitorizando todo el tiempo y
te indica cómo vestir o que si notas fiebre hay algo que no va bien. Así que la
temperatura, el hambre, la sed, el dolor, el malestar... son sentimientos homeostáticos
porque nos permiten mantener ese estado de equilibrio.
Esos
sentimientos, por lo que he visto en mi investigación, están en la génesis de
la consciencia. Pero hay otros sentimientos que no siempre son buenas guías.
Los sentimientos de ambición, de inmensa excitación, de envidia, de ira o de
tristeza. Eso son sentimientos emocionales y nuestras emociones pueden guiarnos
bien, pero a veces nos hacen descarrilar. La emoción de la ambición puede ser
muy destructiva y la ira también. Una de las coas que tenemos que gobernar como
individuos y como sociedad y como agentes políticos es controlar las cosas
terribles que nos pueden llevar a hacer las emociones.
P/. Pero si miramos a la
educación clásica, en parte, consiste en luchar contra sentimientos como el
hambre o la búsqueda del bienestar inmediato para conquistar la libertad. Es un
uso de la razón contra los sentimientos para tener beneficios a largo plazo.
R/. Los sentimientos
homeostáticos son siempre positivos porque te dicen qué hacer en un momento
concreto, pero también sugieren un proyecto social o político que te permita
superar problemas como el hambre o la sed. En lo inmediato te pueden salvar la
vida, pero como motivación para la acción política o social pueden hacer que se
lleven a cabo los desarrollos adecuados para que la gente tenga comida y agua.
En general creo que son buenos consejeros.
P/. En política también parece
que las emociones tienen cada vez más peso. ¿Tiene esto que ver con un
incremento de la complejidad de la realidad en que vivimos y que nos llega a
través de internet? ¿Nos refugiamos en las intuiciones emocionales cuando nos
confunde la realidad?
R/. No tiene que ver tanto con lo
que podemos hacer en términos de controlar las emociones, como de intentar
controlar los efectos sociales de nuestro éxito. Internet es un gran desarrollo
en nuestras vidas. Cuando yo estaba en la universidad, tenía que ir a una
biblioteca para encontrar cualquier cosa, y si quería un artículo de un
científico de otro país, a veces tenía que escribir para pedirlo. Pero hoy
tengo todo eso en la punta de los dedos. El acceso que tenemos ahora a la
información es maravilloso. Por otro lado, internet hizo posible las redes
sociales, y ahí entra lo que describes, que es un efecto secundario del brutal
desarrollo de las redes sociales, que nos permiten confrontar constantemente
las posiciones políticas y en lugar de tener un poco de tiempo para pensar y
analizar los hechos, puedes responder inmediatamente.
La
tecnología ha traído muchas cosas buenas, pero otras no lo son. Dedicamos muy
poco tiempo, por ejemplo, en una imagen. Antes podías dedicar tres minutos y
ahora no pasas de 30 segundos, como mucho. Se ha producido una aceleración en
nuestra forma de afrontar la realidad que se ha trasladado en gran parte a unos
aparatos que se llevan encima. Recuerdo un momento, especialmente después de la
covid, paseando por el campus de la Universidad del Sur de California, que es
muy bonito, con hermosos edificios, parques, árboles... y veía a todos estos
estudiantes absortos en sus teléfonos y chocándose contra mí. Hay días en que
es imposible ver a una sola persona sin estas cosas entre las manos. Es
increíble que se pueda ir así por la vida.
P/. Hay un libro que se llama
Divertirse hasta morir, de Neil Postman, de 1985. Habla de cómo la cultura
audiovisual y la dependencia de la ciudadanía estadounidense de la televisión
está idiotizando a la gente, haciéndoles incapaces de prestar atención a discursos
complejos. Se podría cambiar televisión por internet o redes sociales en el
libro y los argumentos serían idénticos a los que se utilizan hoy para
criticarlas y, sin embargo, no parece que desde 1985 nos hayamos vuelto tontos.
El avance científico es mucho más rápido ahora que entonces.
R/. Creo que el impacto no es
igual para todo el mundo. Hay ciertas personas capaces de sobrevivir en este
entorno acelerado y ser creativos pese a las distracciones, pero otros no. Hay
gente para la que es desastroso.
P/. Cuando usted era estudiante,
estaba bastante más clara la separación entre humanos y animales. Solo nosotros
éramos conscientes y había menos preocupación por los sentimientos de otros
animales. Ahora pensamos que todos formamos parte de un continuo, que en el
tema de la consciencia no hay un salto de la nada animal al todo humano.
R/. Exacto.
P/. ¿Cree que eso nos impone alguna
decisión ética al respecto?
R/. Creo que es evidente que hay
muchos animales que son conscientes del mismo modo que nosotros. Si miras a los
mamíferos, los peces o las aves, no tienes que ser demasiado reflexivo o querer
mucho a los animales para darte cuenta de que son conscientes de sí mismos, de
que se protegen entre ellos y se comportan de una forma muy similar a la nuestra.
Son capaces, como nosotros, de sentir dolor, placer, hambre o sed. Y operan de
acuerdo a principios de regulación similares. Creo que respecto a esos animales
deberíamos tener un comportamiento muy amable. No soy partidario de
sobrelegislar, pero quizá con una buena educación nos diésemos cuenta de que no
deberíamos torturar a esos animales. Investigar la consciencia debería hacerte
tener más presentes a estas criaturas.
P/. Pero en estas decisiones
éticas y políticas también hay mucha arbitrariedad, que quizá tiene que ver con
la parte emocional de decisiones supuestamente racionales. Hay gente que acepta
fácilmente ese continuo entre los animales y los humanos y concluye que hay que
respetar su vida, pero luego acepta que antes de los tres meses de gestación el
aborto es aceptable y después no, cuando también existe una continuidad que se
rompe de forma arbitraria.
R/. Somos muy listos compartimentando. Acepto que comas perros, pero no te comas a mi perro.
Las ventajas de una actitud mental positiva y 20 hábitos para conseguirla
La positividad puede marcar
una gran diferencia en nuestra relación con otras personas así como también, en
la interacción con el mundo y en la forma en que vivimos. Por eso, te mostramos
las ventajas de una actitud mental positiva y 20 hábitos para conseguirla.
Los
beneficios de ser positivo
Napoleón
Hill era asesor del presidente Franklin Roosevelt y uno de los referentes en
filosofía del éxito personal, que con su testimonio y experiencia de vida ha
demostrado la influencia del pensamiento positivo y la creencia personal en
nuestra vida diaria.
Este
señor ha sido fuente de inspiración para innumerables personas de todo el
mundo, y aun hoy continúan vigentes sus enseñanzas que contribuyen a alcanzar
el éxito personal y la felicidad comenzando por adoptar una actitud mental
positiva que por supuesto, no niegue que podemos sentirnos mal.
La
positividad ayuda a reducir el estrés, a tener resiliencia en la vida diaria y
a fomentar relaciones más sólidas, mejorando entre otras cosas la salud física,
mental y emocional.
Numerosas
personas atribuyen sus logros o su éxito a la adopción de una actitud mental
positiva; como, por ejemplo, Oprah Winfrey que creció en medio de la adversidad
o atletas como Serena Williams que superó desafíos y alcanzó la cima de su
carrera siendo ante todo positiva.
Por
otro lado, hay estudios que hablan de la positividad y su relación con una
inferior probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. Por lo que
adoptar una actitud mental positiva, aunque no es algo que se logre de la noche
a la mañana, sino que requiere un proceso y un trabajo interno que necesita
esfuerzo, puede ser de gran ayuda para optimizar nuestra salud en general.
20 hábitos para conseguir una actitud
mental positiva
Para adoptar un enfoque de vida más saludable y exitoso que influya favorablemente en nuestra salud, Napoleón Gil señala cuáles son los 20 hábitos que pueden ayudarnos:
Para fomentar la positividad
Para fortalecer nuestra actitud
Para mantener la positividad
Para
avanzar a casa firme hacia el camino de una actitud mental positiva
Estos
son 20 hábitos que ayudan a lograr una actitud mental positiva y beneficiar
considerablemente nuestra salud tanto a nivel mental como a nivel físico y
emocional.
https://www.vitonica.com/wellness/ventajas-actitud-mental-positiva-20-habitos-para-conseguirla
Investigadores de Sevilla y Cádiz hallan una nueva molécula que mejora la memoria
La neurogénesis, o formación de neuronas nuevas a partir de células madre, es un fenómeno que ocurre de forma natural en el cerebro adulto
Por
Europa Press
Un grupo multidisciplinar de investigadores pertenecientes a las áreas de Fisiología, Química Orgánica y Anatomía de las universidades de Sevilla y Cádiz, adscritos al Instituto de Investigación e Innovación en Biomedicina de Cádiz (Inibica), y coordinados por la profesora Carmen Castro, ha publicado un "importante hallazgo" --una nueva molécula que mejora la memoria-- en la prestigiosa revista internacional de geriatría Aging Cell.
El estudio, en el que participa el grupo de investigación del profesor Pedro Núñez-Abades de la US, está centrado en una nueva molécula que promueve la formación de nuevas neuronas en regiones cerebrales implicadas en el aprendizaje y la memoria, mejorando estas funciones, según ha detallado la Universidad de Sevilla (US) en un comunicado de prensa.
En el trabajo ha participado el grupo de investigación del profesor Pedro Núñez-Abades de la Universidad de Sevilla y los equipos liderados por las profesoras de la UCA, Carmen Castro, Rosario Hernández-Galán y, Mónica García-Alloza.
Un grupo multidisciplinar de investigadores pertenecientes a las áreas de Fisiología, Química Orgánica y Anatomía de las universidades de Sevilla y Cádiz, adscritos al Instituto de Investigación e Innovación en Biomedicina de Cádiz (Inibica), y coordinados por la profesora Carmen Castro, ha publicado un "importante hallazgo" --una nueva molécula que mejora la memoria-- en la prestigiosa revista internacional de geriatría Aging Cell.
El estudio, en el que participa el grupo de investigación del profesor Pedro Núñez-Abades de la US, está centrado en una nueva molécula que promueve la formación de nuevas neuronas en regiones cerebrales implicadas en el aprendizaje y la memoria, mejorando estas funciones, según ha detallado la Universidad de Sevilla (US) en un comunicado de prensa. En el trabajo ha participado el grupo de investigación del profesor Pedro Núñez-Abades de la Universidad de Sevilla y los equipos liderados por las profesoras de la UCA, Carmen Castro, Rosario Hernández-Galán y, Mónica García-Alloza.
En este estudio, se toma como punto de partida el hecho de que las células madre neurales requieren de factores de crecimiento para su activación previa a la generación de neuronas. El compuesto encontrado media la liberación de estos factores de crecimiento que participan en diferentes etapas del proceso neurogénico, facilitando la formación y desarrollo de nuevas neuronas. Los investigadores de la US y la Universidad de Cádiz (UCA) han observado que en el cerebro envejecido de ratones (modelo de envejecimiento) la capacidad cognitiva está reducida, así como la formación de nuevas neuronas. Además, las neuronas que se forman de nuevo no están completamente desarrolladas.
Los investigadores han extraído una sustancia química (un diterpeno) de una planta del género Euphorbia y han demostrado que el tratamiento de estos ratones con esta sustancia, favorece la formación de neuronas en el hipocampo de ratones adultos, previniendo el deterioro de la memoria espacial de estos animales.
Estos efectos beneficiosos se han obtenido sin que se hayan detectado efectos secundarios en animales, lo que abre la posibilidad de que en un futuro pueda utilizarse en terapia regenerativas. Además, cabe señalar que, en esta investigación se ha logrado conseguir reemplazo neuronal en las lesiones cerebrales mediante un método de administración intranasal, eficaz y no invasivo, en el que el compuesto logra pasar la barrera hematoencefálica, lo que facilitará su ensayo en futuros estudios que aborden la regeneración neuronal en cerebros de adultos.
Ana Ibáñez o cómo entrenar el cerebro para transformar tu vida: "Desactiva el estado de emergencia"
Jorge
Luis García
La ingeniera especializada en el alto rendimiento cerebral desgrana en 'Sorprende a tu mente' las pautas para desarrollar el cerebro al máximo
"Si ejercitamos el cerebro se vuelve más fuerte, generamos conexiones neuronales nuevas y retrasamos el envejecimiento".
"El amor hace que nuestro cerebro desconecte el circuito cerebral de alarma y conecte muy bien nuestro córtex prefrontal derecho".
El 95% de nuestro funcionamiento cerebral es inconsciente. Desde respirar a dormir, pasando por la capacidad para razonar, enamorarnos o discutir, todo pasa por nuestro cerebro.
Nos dirige y define quiénes somos, pero también podemos dirigirlo, o entrenarlo, para sacarle el máximo partido posible, de la misma forma que entrenamos el cuerpo para mantenernos en forma. Si conocemos cómo funciona este órgano, podemos aprender a desarrollarlo y controlarlo, al tiempo que potenciamos su salud y rendimiento.
La ingeniera especialista en neurociencia Ana Ibáñez se propone en 'Sorprende a tu mente' (Planeta) explicar "de manera sencilla y científica los grandes temas de nuestra mente, como el estrés bueno y el estrés malo, la energía vital, el miedo, la autoestima, el perfeccionismo o la concentración" para acercar al lector a pautas que le permitirán "jugar" más con su cerebro para vivir mejor.
La autora, que también es exnadadora de alto rendimiento y piloto de helicóptero, es de las pocas trainers en España especializada en el alto rendimiento cerebral, tanto en niños como adultos. Con ella hablamos sobre los problemas que más a menudo ocupan nuestro cerebro.
¿Por qué deberíamos entrenar nuestro
cerebro a diario?
Al igual que ocurre con nuestro cuerpo cuando lo ejercitamos de manera específica (más allá de los movimientos que realizamos en el día a día por el mero hecho de vivir), que se vuelve más fuerte, desarrolla músculos, retrasa el envejecimiento y previene lesiones, lo mismo ocurre con nuestro cerebro. Si lo ejercitamos se vuelve más fuerte, utilizamos y desarrollamos más capacidad cerebral, generamos conexiones neuronales nuevas, retrasamos el envejecimiento, prevenimos enfermedades mentales y degenerativas y, sobre todo, nos sentimos mucho más fuertes y más felices.
¿Cuál es el primer paso para que nuestro
cerebro mejore?
Que no funcione desde sus estructuras de emergencia sino desde una buena conexión entre los distintos sistemas cerebrales, en particular el sistema límbico y las áreas del córtex prefrontal. Eso supone que nuestro cerebro no esté sometido a demasiada tensión y que puede hacer un riego adecuado a todas las áreas cerebrales. El punto de partida es que nuestro cerebro no se “sienta amenazado”, lo que provoca una excesiva activación de la amígdala (sistema de supervivencia cerebravo) que cuando se sobre activa disminuye e inhibe el funcionamiento de nuestro cerebro más sofisticado (el que nos permite la reflexión, toma de decisiones, creatividad en encontrar soluciones, pensamiento abstracto y toda nuestra capacidad cognitiva). Así que el primer paso es siempre calmar a nuestro cerebro.
¿Cómo influye el amor en el cerebro?
El amor hace que nuestro cerebro desconecte el circuito cerebral de alarma y conecte muy bien nuestro córtex prefrontal derecho. Esto significa que ampliamos nuestra capacidad para conectarnos con los demás, estar también más conectados y contentos con nosotros mismos, así como que podamos despejar mucho más de nuestra capacidad cerebral. Cuando nuestro cerebro se siente a salvo, que es lo que ocurre cuando sentimos amor, producimos más cantidad de frecuencias alpha cerebrales, con lo que generamos también más oxitocina (la hormona del amor) y nuestro sistema se relaja y expande.
¿Cómo podemos aprovechar el miedo a
nuestro favor?
El miedo aparece siempre, en mayor o menor grado, frente a un evento que es nuevo. Nuestro cerebro quiere protegernos de amenazas y todo lo que es nuevo lo es porque no puede anticipar el resultado (algo que no puede hacer frente a algo que no hemos vivido antes). Por eso, el miedo es un mecanismo de protección que lo que busca es alejarnos del peligro.
Pero no debemos olvidar que el ser humano necesita progreso y novedad, así que no podemos evitar enfrentarnos a situaciones nuevas y desconocidas, es parte de nuestra evolución. Tenemos que saber que estas situaciones nuevas nos van a generar miedo, contar ya con ello y no verlo como un sinónimo de que no debamos hacerlo sino como un sinónimo de que tenemos algo nuevo por delante, posiblemente un reto que nos llevará a un lugar distinto que muy seguramente nos hará evolucionar.
¿Hay
alguna forma de hacer que el cerebro deje de fabricar ansiedad?
Una de las técnicas que enseño a mis pacientes para rebajar ansiedad es hacerse a la idea de que el cerebro es como un niño asustado que está haciendo una pataleta para demostrártelo. ¿Y qué haces para calmar a un niño asustado? Lo despistas con otra cosa. Cuando un niño aparta su foco de atención de la situación que le asusta y ve otra que le motiva, se calma instantáneamente. Y eso es exactamente lo que tienes que hacer con el cerebro después de aceptar los síntomas que te provoca. Vas a ponerte una canción que te guste, vas a coger el teléfono y llamar a alguien, vas a salir a dar un paseo, te vas a poner a hacer algo manual, vas a hacer deporte... Lo importante es hacer cualquier cosa salvo quedarte más tiempo mirando la "pataleta" de tus síntomas. Si dejas de prestar atención a esos síntomas y llevas tu atención a otro lugar, empiezan a pasar cosas muy interesantes. No se trata de ignorar un sentimiento, sino de mover el foco hacia otro lugar mucho más agradable.
¿Podemos emplear el estrés de forma
positiva?
Sí, por supuesto. El estrés es lo que nos permite hacer algo más allá de lo que es lo que hacemos normalmente. Nos inyecta de frecuencias cerebrales y neuroquímicas específicas que permiten que nuestro organismo funcione por encima de lo que hacemos normalmente. Sin estrés un deportista no puede alcanzar nuevas marcas o sin estrés evitaríamos enfrentarnos a nuevos retos.
¿Por
qué nos cuesta tanto comprender nuestros sentimientos y emociones?
Porque son muy cambiantes y muchas veces operan en el inconsciente. Responden a memorias emocionales que hemos ido guardando en nuestro cerebro y que en gran medida se hacen fuera de nuestra parte racional. No podemos explicar racionalmente por qué sentimos lo que sentimos y eso nos confunde mucho. Si bien no podemos cambiar las emociones que sentimos, sí podemos evitar que aniden o se queden en nosotros, por un tiempo largo, emociones que no queremos para evitar que se conviertan en estados emocionales.
¿Cómo podemos controlar nuestros estados
emocionales?
Los estados de ánimo son la consecuencia de una emoción predominante que se ha quedado alojada en ti durante un tiempo. Cuando tu estado de ánimo principal es de agobio y estrés es porque durante largo tiempo las emociones que han predominado en tu sistema han sido la angustia, el estrés, el miedo o la inseguridad. Para cambiar de un estado de ánimo a otro simplemente fíjate en la energía que sientes. Mira si es pesada, si es ligera, si es lenta, si es fría, si es caliente. Suena un poco raro, ¿verdad? Pues te aseguro que es la manera más directa para que entiendas y cambies tu tipo de energía y, con ello, tu estado de ánimo.
Es muy intuitivo. Si te sientes triste, estarás sumido en una energía lenta, pesada, oscura. Si tu cerebro y tu cuerpo generan energía más rápida, ligera y colorida, te sentirás mejor. Pero al principio no la generan ellos: eres tú quien tiene que generarla. Ellos están ocupados produciendo energía triste. Tienes que sorprenderlos y recordarles que también pueden generar otra energía más alegre, la energía propia de emociones más positivas. En definitiva, para salir de un estado de ánimo lo primero es querer salir de ese estado de ánimo. Sé que cuesta, pero se es capaz de lograrlo.