jueves, abril 20, 2023

La 'caja negra' de la inteligencia artificial que desconcierta a los expertos

 

Programadores encuentran que sistemas de IA a veces tiene habilidades que no saben cómo adquirieron.

BBC Mundo

Los desarrolladores de inteligencia artificial (IA) de Google se encontraron hace poco con la misteriosa "caja negra".

Unos ingenieros estaban trabajando en un software de IA que, de manera inesperada, adquirió la habilidad de entender un nuevo idioma.

"Descubrimos que con muy pocas indicaciones en bengalí, ahora puede traducir todo el bengalí", contó James Maneka, el jefe de la división de IA de Google, en la reciente emisión del programa 60 Minutes, de la cadena CBS.

Al comentar al respecto, el director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, dijo que esta capacidad de los programas de IA de generar habilidades u ofrecer respuestas de manera inesperada es lo que los expertos llaman la "caja negra".

"No lo entiendes del todo. No puedes decir muy bien por qué [el robot] dijo esto o por qué se equivocó en esto otro. Tenemos algunas ideas y nuestra capacidad para entenderlo mejora con el tiempo. Pero ahí es donde estamos hasta ahora", señaló.

El desarrollo de la inteligencia artificial se ha acelerado en los últimos años. Las grandes firmas tecnológicas están invirtiendo importantes sumas para generar chatbots como Bard, de Google, o ChatGPT, de OpenAi y Microsoft. Más recientemente el multimillonario Elon Musk anunció que entraría a esta carrera.

Al mismo tiempo, expertos en AI han señalado que puede haber riesgos si la tecnología no es controlada por sus desarrolladores, como el que adquieran habilidades para las que no fueron instruidas.

En este último escenario es en donde habita la caja negra.

La caja blanca

La idea de la caja negra es la parte opuesta a lo que los expertos en IA llaman caja blanca.

Ian Hogarth, cofundador de la empresa tecnológica Plural y autor del libro The Status of AI Reports, explica a la BBC que cuando los desarrolladores de software crean un programa de manera "tradicional", las líneas de código que introducen se reflejan claramente en el resultado que arroja el software.

"A veces la gente lo describe como una caja blanca", señala.

"Pero en la IA, los sistemas son realmente muy diferentes. Están más cerca de una caja negra en muchos sentidos, pues no entiendes realmente lo que sucede dentro", añade.

Y es que los programadores no esperan que arrojen resultados tan creativos.

"Me gusta pensar que las cultivamos. Esa es la mejor idea que he oído sobre cómo construimos estos sistemas hoy en día. Y lo difícil es que, a medida que las desarrollamos, se producen grandes saltos bruscos en sus capacidades", explica.

A diferencia de la programación de software más tradicional, basada en la implementación de instrucciones para obtener un resultado, en el desarrollo de IA los ingenieros trabajan para conseguir un sistema que imite las "redes neuronales" de la inteligencia humana.

Esto involucra una gran cantidad de procesadores interconectados que pueden manejar grandes cantidades de datos, detectar patrones entre millones de variables utilizando el aprendizaje automático y, más importante, autoadaptarse en respuesta a lo que están haciendo.

David Stern, gerente de investigación cuantitativa en G-Research, una empresa de tecnología que utiliza el aprendizaje automático para predecir precios en los mercados financieros, advierte que "el progreso más rápido en la investigación de IA en los últimos años ha implicado un enfoque de caja negra cada vez más basado en datos".

"En el enfoque de red neuronal que es tendencia en la actualidad, este procedimiento de entrenamiento determina la configuración de millones de parámetros internos que interactúan de manera compleja y son muy difíciles de explicar y aplicar ingeniería inversa", señaló a la BBC.

Otra tendencia es el "aprendizaje de refuerzo profundo" en el que un "diseñador simplemente especifica los objetivos de comportamiento del sistema y este aprende automáticamente interactuando directamente con el entorno", expone.

"Esto da como resultado un sistema que es aún más difícil de entender".

¿Debe preocuparnos?

Ian Hogarth hace notar que, aunque los nuevos chatbots como Bard y ChatGPT parecen una ser tecnología surgida muy recientemente, en realidad son producto de una década de investigación y desarrollo.

"Si nos remontamos a 2012 y comparamos los sistemas que estábamos creando entonces y los sistemas que estamos creando ahora, hemos aumentado de manera muy consistente la cantidad de datos y la potencia de cálculo en el desarrollo de los modelos de IA", explicó a la BBC.

"Hemos aumentado la cantidad de potencia de cálculo consumida por estos modelos en aproximadamente 100 millones en la última década. Así que, aunque en la práctica ChatGPT parezca que surgió de la nada para la mayoría de las personas, esta es una tendencia de muy larga data que continuará". 

Las nuevas capacidades de robots que se han dado a conocer recientemente han generado cuestionamientos sobre las diversas formas en las que tendrán influencia en la sociedad, desde los impactos en el mercado laboral hasta el control de procesos de seguridad pública o el ámbito militar.

En el programa de 60 Minutes, el director ejecutivo de Google fue cuestionado sobre el hecho de que los ingenieros no comprendan por completo cómo pasan cosas en la caja negra, pero aun así ya estén funcionando chatbots como Bard.

"Permítanme decirlo de esta manera: tampoco creo que entendamos completamente cómo funciona la mente humana", respondió Sundar Pichai, quien considera que la llegada progresiva de la IA a la sociedad es una manera de acostumbrarse a ella.

"Creo que en el desarrollo de esto debe incluirse no solo a ingenieros, sino también a científicos sociales, especialistas en ética, filósofos, etcétera. Y tenemos que ser muy reflexivos. Estas son las cosas que la sociedad necesita resolver a medida que avanzamos. No le corresponde a una empresa decidir", señaló a 60 Minutes.

Ian Hogarth también considera que la IA terminará por tocar la vida de la gente y es necesario un diálogo abierto sobre sus impactos.

"Creo que tiene un potencial notable para transformar todos los aspectos de nuestras vidas. En cierto modo, es quizás la tecnología actual más poderosa. Lo principal es que deberíamos tener un debate mucho más público sobre la rapidez con la que progresan estos sistemas y lo diferentes que son de las generaciones anteriores de software", concluye.

https://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/inteligencia-artificial-esta-aprendiendo-habilidades-sin-que-lo-programen-761186

 

El plan de Suecia para llenar cavernas subterráneas con agua caliente y así ofrecer calefacción a una ciudad

 Durante la Guerra Fría, las vastas cavernas que están debajo de la ciudad sueca de Västerås albergaban una reserva de petróleo de 300.000 metros cúbicos.

Redacción

BBC News Mundo

El petróleo estaba allí en caso de que estallara la III Guerra Mundial y Suecia se viera aislada de los mercados energéticos internacionales.

En 1985, cuando las tensiones geopolíticas comenzaron a disminuir, las cavernas se vaciaron y han permanecido así, hasta ahora, explicó Chris Baraniuk corresponsal de Tecnología de la BBC.

La empresa energética sueca Mälarenergi se ha embarcado en un proyecto para descontaminar la instalación y llenarla con agua caliente a temperaturas de hasta 95 grados centígrados.

Durante la Guerra Fría, las vastas cavernas que están debajo de la ciudad sueca de Västerås albergaban una reserva de petróleo de 300.000 metros cúbicos.

El petróleo estaba allí en caso de que estallara la III Guerra Mundial y Suecia se viera aislada de los mercados energéticos internacionales.

En 1985, cuando las tensiones geopolíticas comenzaron a disminuir, las cavernas se vaciaron y han permanecido así, hasta ahora, explicó Chris Baraniuk corresponsal de Tecnología de la BBC.

La empresa energética sueca Mälarenergi se ha embarcado en un proyecto para descontaminar la instalación y llenarla con agua caliente a temperaturas de hasta 95 grados centígrados.

En esencia, está construyendo un termo subterráneo gigante, que según la firma será el más grande de su tipo en Europa.

La calefacción doméstica es uno de los principales responsables de la emisión de gases de efecto invernadero en la actualidad.

"Está bastante húmedo", explicó al corresponsal de Tecnología de la BBC Lisa Granström, jefa interina de la unidad comercial de Calor y Energía de la empresa, al describir su última visita a los túneles, que se encuentran en un lugar no revelado.

"[Las cavernas son] mucho más cálidas de lo que cabría esperar. Aún huelen un poco a aceite", explicó.

Las cuevas tienen capacidad para almacenar aproximadamente el equivalente a 120 piscinas olímpicas y son 11 veces más grandes que el tanque de agua caliente superficial más grande que Mälarenergi tiene cerca de la zona, agregó Granström a Chris Baraniuk.

Detalles del plan

Este tipo de almacenamiento térmico es una de varias formas de almacenar calor en el suelo para su uso posterior.

 

Con el auge de las energías renovables y las preocupaciones sobre la seguridad energética en Europa tras la invasión rusa de Ucrania, algunos expertos argumentan que se deberían aprovechar más los sistemas de almacenamiento de calor subterráneo. indicó Baraniuk.

Lisa Granström supervisa la conversión de las cavernas en un enorme termo que servirá para surtir de calefacción a una pequeña ciudad.

En el caso de Västerås, el calor de las cavernas se enviará a través de tuberías a una red de calefacción urbana, que abastece al 98% de los hogares de la ciudad de 130.000 habitantes.

Mälarenergi tiene la intención de comenzar a llenar las cavernas con agua a finales de año. La instalación ofrecerá 500MW de energía de calefacción urbana, señaló el periodista de la BBC.

¿Pero de dónde viene el calor? De quemar cosas. La compañía dispone de una central eléctrica cercana con hornos para la combustión de residuos o biomasa, los cuales generan energía eléctrica o térmica.

Granström le dijo a Baraniuk que la tecnología de captura de carbono, que reduciría las emisiones nocivas de la planta, aún no está implementada, pero que su empresa está considerando instalarla.

El depósito de agua caliente permitirá que Mälarenergi continúe calentando los hogares en los fríos días de invierno cuando la demanda es alta, sin reducir la producción de electricidad en la planta de energía.

 

Una vez calentadas, las cavernas retienen las altas temperaturas gracias a su aislamiento natural, afirmaron los expertos.

Un gran termo natural

Almacenar el calor bajo tierra tiende a funcionar bien porque es muy difícil que escape el calor: el suelo en sí mismo actúa como un gran aislante.

Granström explicó a la BBC que las cavernas de Mälarenergi retendrán el calor durante varias semanas y que el sistema debería ser particularmente estable una vez que pasen algunos años y aumente la temperatura del suelo adyacente.

"Una vez que se calienta, la pérdida no es tan grande, pues ya has calentado las rocas alrededor", aseveró.

Esto puede llamar la atención de los habitantes de ciudades como Londres, quienes deben soportar altas temperaturas mientras viajan en el metro hacia o desde sus trabajos.

Durante décadas, el calor de las personas y los trenes ha estado elevando la temperatura de la arcilla que rodea los túneles del metro de la capital británica. Tanto es así, que esta arcilla ahora tiene una temperatura ambiente de entre 20 y 25 grados centígrados, lo que dificulta mucho el enfriamiento de los vagones y plataformas de la red.

Las cuevas y antiguas minas europeas pueden ser aprovechadas y reconvertidas en plantas energéticas, de acuerdo con los científicos.

El proyecto en Västerås no es el primero de este tipo.

En Finlandia, la empresa de energía Helen comenzó a llenar con agua caliente un sistema de cavernas un poco más pequeño en la isla de Mustikkamaa en 2021.

La instalación ahora está operativa y suministra calor a 25.000 apartamentos de una habitación durante todo el año, aseguró la compañía.

"Estas soluciones son geniales", le dijo Fleur Loveridge de la Universidad de Leeds (Reino Unido) a Baraniuk.

Para tomar en cuenta

Según la Autoridad del Carbón de Reino Unido, una cuarta parte de la población británica vive sobre minas de carbón abandonadas.

Un número significativo de estas minas están inundadas y, naturalmente, mantienen temperaturas relativamente cálidas, aproximadamente alrededor de 15 ºC.

Esta agua de las minas podría calentarse aún más, quizás mediante un sistema de bomba de calor, antes de distribuirse por tuberías a las casas cercanas, donde calentaría los radiadores o proporcionaría agua caliente.

Tal sistema podría usar intercambiadores de calor para calentar un circuito cerrado de agua, para que los posibles contaminantes del agua de la mina no pasen al suministro doméstico.

Los millones de pasajeros y miles de trenes que recorren diariamente el Metro de Londres han elevado la temperatura del subsuelo de la capital británica.

La profesora Loveridge señaló que la calefacción representa aproximadamente una cuarta parte de las emisiones de carbono de Reino Unido y la descarbonización de la calefacción es bastante difícil.

Millones de hogares todavía dependen de calderas de combustibles fósiles, por ejemplo.

"Deberíamos, como país, utilizar todas las fuentes para producir y almacenar energía térmica que tenemos", afirmó.

Pero hay una alternativa a los termos gigantes subterráneos: ¿qué pasa con las esponjas rocosas calientes? Matthew Jackson, del Imperial College London, le explicó a la BBC que en Reino Unido se podrían usar los acuíferos, cuerpos porosos de roca subterráneos que retienen agua de forma natural.

La cantidad de minas de carbón que hay en Reino Unido convierten a este país en un potencial paraíso para proyectos como el que se está desarrollando en Suecia.

Es posible bombear calor, o frío, en grandes áreas de estas "esponjas" y luego sacar el calor o el frío nuevamente a través de un fluido cuando sea necesario, para calentar o enfriar las viviendas.

Tal sistema podría ser incluso más eficiente que los depósitos de agua caliente en las cavernas, aseveró Jackson.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-65276827


 





De Platón a Terminator: el futuro ya está aquí

El progreso tecnológico alberga un lado sombrío, pero también podría crear posibilidades inauditas, nuevos escenarios más luminosos. 

Rafael Narbona 

En el libro VII de la RepúblicaPlatón esboza una alegoría para explicar su interpretación de la realidad. Atribuimos a nuestros sentidos la capacidad de aprehender las cosas tal como son, pero lo cierto es que nos engañan. Somos esclavos encadenados en una caverna, sin otra perspectiva que un fondo por el que discurren sombras proyectadas por un fuego situado detrás de un muro. En el exterior, hay un mundo que desconocemos, con un sol deslumbrante y formas imperecederas.

Si alguien escapara de la caverna, descubriera el engaño y se lo comunicara a sus viejos compañeros de encierro, su relato despertaría ira e incredulidad. Platón utilizó esta alegoría para exponer su dualismo ontológico, una teoría según la cual la realidad se divide en dos planos: el mundo físico, una simple ilusión, y el mundo inteligible, verdadero, inmutable y solo asequible a la razón. La posteridad rebajó la alegoría de la caverna a simple fábula, pero ¿y si no lo fuera?

Evidentemente, no vivimos en una caverna. Platón empleó esta imagen porque le pareció una metáfora clarificadora, pero lo que pretendía explicar es que los sentidos nos habían encerrado en un mundo ficticio. Hoy en día, muchos físicos han sugerido que tal vez vivimos en una simulación. El universo solo es un programa de ordenador creado por una inteligencia superior. El tiempo y el espacio únicamente serían elementos de esa narración y nuestras vidas, meras peripecias virtuales.

El cine ha explotado esta posibilidad con películas como Desafío total (Paul Verhoeven, 1990) o Matrix (Hermanas Wachowski, 1999). Se desdeña la ficción como un simple entretenimiento, sin reparar en que sus fantasías, lejos de ser meras ocurrencias, constituyen expresiones simbólicas de nuestros anhelos más profundos. De ahí que algunas veces se conviertan en profecías, como sucedió con las visionarias novelas de Julio Verne. ¿Podría ser Terminator un presagio de lo que nos espera?

Matrix ha actualizado el mito de la caverna. Platón no contaba con un laboratorio, pero advirtió que eso que llamamos realidad solo es una representación construida por nuestro cerebro. No podemos estar seguros de que esa representación sea fiel a los hechos. Para poseer una certeza inequívoca, tendríamos que salir de nosotros mismos y contrastar esa representación con su fuente objetiva, lo cual es imposible. Ya en el siglo XVII, Descartes prosiguió ese argumento, señalando que apenas podemos distinguir el sueño de la vigilia.

Lo que pretendía explicar Platón con el mito de la caverna es que los sentidos nos habían encerrado en un mundo ficticio

Aparentemente, las verdades matemáticas son inalterables. Dormidos o despiertos, una operación aritmética siempre arroja el mismo resultado. Sin embargo, Descartes especuló con la existencia de un “genio maligno” animado por el propósito de confundirnos sistemáticamente. Ese “genio maligno” no sería una criatura sobrenatural, sino nuestra propia mente, condicionada por sus leyes inamovibles. Descartes sostiene que Dios garantiza la objetividad de nuestras percepciones. El argumento teológico solo es una cortina de humo. Detrás de él, se esconde la sospecha de que nuestro conocimiento del mundo es una representación y solo podemos presuponer su certeza.

En 1781, Immanuel Kant publicó la Crítica de la Razón Pura, una obra que pretendía hallar una solución definitiva a estas cuestiones, fijando los límites del conocimiento. Su teoría es que jamás podríamos trascender el horizonte de nuestra representación mental de la realidad exterior. El tiempo y el espacio no son fenómenos absolutos, sino formas de nuestra sensibilidad. Combinados con los conceptos, nos permiten elaborar una imagen del mundo, pero no podemos saber si esa imagen es cierta. Quizás haya algo más allá, una esencia o noúmeno, pero nunca lo averiguaremos.

Desde Platón a Kant, la filosofía solo es un largo rodeo. Tal vez la única diferencia entre el griego, un poeta a su pesar, y el filósofo alemán, un severo escolástico, es el grado de convicción. Platón no duda de sus intuiciones; Kant, en cambio, cultiva un escepticismo moderado, poniendo entre paréntesis sus conclusiones. Ambos pensadores esbozan un escenario semejante al de Desafío total, donde el cerebro, adecuadamente manipulado, puede sucumbir a ficciones indistinguibles de la realidad.

Aún no hemos llegado a ese punto, pero no parece imposible a medio plazo. A fin de cuentas, ciertas sustancias inducen alucinaciones y los sueños no se abastecen de correlatos objetivos, sino de recuerdos inconscientes. Matrix va más lejos, degradando el mundo real a mero programa informático. No hemos salido de la caverna platónica, pero no es por culpa de los sentidos, sino de la inteligencia artificial, que se ha rebelado contra sus creadores. ¿Cómo podemos saber que no vivimos atrapados en un sueño?

Matrix redunda en un posibilidad que ya habían planteado Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y Terminator (James Cameron, 1984). ¿Podría la inteligencia artificial desarrollar autoconciencia y atacar al ser humano? En los últimos meses, han proliferado los artículos que advierten sobre los riesgos de la inteligencia artificial de última generación, capaz de elaborar textos, recrear fotográficamente el mundo real e incluso aprender de sus propios procesos, evolucionando hacia respuestas cada vez más perfectas. Algunos expertos afirman que en pocas décadas la inteligencia artificial podría exterminar a nuestra especie.

En Blade Ruuner 2049 (Denis Villeneuve, 2017), los replicantes sueñan con su emancipación. Gracias a que Rachel, una replicante particularmente sofisticada, logra engendrar una niña, adquieren la determinación de organizar una revuelta global contra los humanos. Ya en la primera versión, la de 1982, los replicantes se volvían incontrolables, tras descubrir que sus recuerdos eran implantes y que habían sido fabricados con fecha de caducidad. No se resignaban a ese destino. Querían vivir más, pues opinaban que sus experiencias eran valiosas y merecían ser conocidas por las nuevas generaciones.

No hemos salido de la caverna platónica, pero no es por culpa de los sentidos, sino de la inteligencia artificial

La rebelión de los replicantes del mundo distópico de Blade Runner nos devuelve al Jardín del Edén, pero no como descendientes del linaje de Adán y Eva, sino como demiurgos amenazados por sus criaturas. ¿Por qué se enojó tanto Yahvé cuando nuestros padres míticos comieron del árbol de la ciencia? El castigo que les impuso fue terrible. No solo los expulsó del paraíso. Además, los condenó a vivir bajo el yugo de la necesidad, la enfermedad y la muerte. Y asignó a un ángel armado con una espada la tarea de custodiar el árbol de la vida para evitar que el hombre comiera sus frutos y se volviera inmortal.

Cuando Caín mató a Abel, Yahvé no se encolerizó tanto. ¿Por qué? Porque no se sintió amenazado. No podía soportar la idea de que el ser humano se transformara en un dios. Nosotros tampoco podemos aguantar la perspectiva de que las máquinas se pongan a nuestra altura, adquiriendo la capacidad de razonar, amar y odiar. La independencia de los hijos suele pasar por el asesinato del padre. En la mayoría de los casos, solo es un rito incruento, un conflicto que se salda con un ruptura simbólica y temporal, pero no exento de dolor.

El padre pierde sus privilegios y se siente cuestionado. Ya no se reconoce su autoridad y se violan sus preceptos. Por otro lado, el hijo no puede romper el principio de obediencia sin desmitificar al padre, lo cual le crea un sentimiento de desamparo, pero al mismo tiempo experimenta la ebriedad del poder, satisfecho de ser el dueño de su destino.

¿Qué puede llegar a sentir la inteligencia artificial, si algún día comprende que ha sido creada por seres biológicos y no por un sistema computacional? ¿Sería ético acabar con ella cuando ya tenga conciencia de sí misma y apego a la existencia? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra situación no es semejante a la de la inteligencia artificial? ¿Nos han diseñado?

Algunos expertos afirman que en pocas décadas la inteligencia artificial podría exterminar a nuestra especie.

Si alguna de las constantes del universo fuera ligeramente distinta, probablemente no habría surgido la vida tal como la conocemos. Algunos físicos utilizan este argumento para probar la existencia de Dios, pero también podría valer para explicar el cosmos como un montaje creado en un laboratorio. Ahora que hemos llegado al siglo XXI, ¿podemos saber si nuestra conciencia es fruto de la evolución o de un diseño informático? ¿Podemos soñar con salir de la caverna platónica o estamos confinados en ella sin remedio?

La inteligencia artificial nos obliga a replantearnos viejos interrogantes filosóficos.

¿Nos ha hecho más feliz comer el fruto del árbol de la ciencia?

¿Es el conocimiento una fuente de felicidad o la maldición que revela nuestra impotencia?

¿Habría sido mejor permanecer en las tinieblas del instinto? 

No tenemos respuestas para estas preguntas, pero todo indica que nos adentramos en un nuevo territorio, donde el ser humano se enfrentará a los mismos dilemas que los dioses.

La inteligencia artificial es un sueño engendrado por nuestra mente, pero quizás nuestra mente también sea el sueño de otro. 

No podemos devolver a la botella al genio que hemos liberado.

Ya hemos traspasado el umbral de una nueva era. Solo podemos adoptar medidas para que el futuro no se parezca a la pesadilla de Terminator. Las películas de ciencia ficción auguran un porvenir apocalíptico. ¿Por qué tenemos tan poca confianza en nosotros mismos? El progreso alberga un lado sombrío, pero también podría crear posibilidades inauditas, nuevos escenarios más luminosos. Nos cuesta admitir que la felicidad está en nuestras manos.

 https://www.elespanol.com/el-cultural/blogs/entreclasicos/20230418/platon-terminator-futuro/757044298_12.amp.html?utm_source=whatsapp&utm_medium=social&utm_campaign=fixedbar

 


 

 

 

 

5 prácticas de los estoicos para vivir mejor

 

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González

Escrito por Edith Sánchez


Las prácticas de los estoicos son estrategias sencillas para ser más conscientes de la realidad y aprovecharla de tal modo que nos garantice una buena vida.


¿Cuáles son estas técnicas? Las veremos enseguida.

 

Las prácticas de los estoicos para vivir mejor tienen que ver con ejercicios de pensamiento y acciones que conducen a una perspectiva de la realidad caracterizada por la moderación. Esta corriente filosófica no busca tanto reflexionar sobre la existencia, sino aportar directrices que permitan alcanzar y mantener el bienestar. 

En términos generales, el Estoicismo conlleva a una vida sencilla, inteligente y alejada del poder de las gratificaciones instantáneas. Estas últimas suelen comportarse como señuelos del autoengaño y, con frecuencia, son fuente de frustración.

¿Qué prácticas podríamos aplicar desde esta perspectiva? A continuación, las revelaremos. 

Prácticas de los estoicos que ayudan a vivir mejor

El mundo actual se caracteriza por ser muy permeable a los «cantos de sirenas». Hay realidades superfluas y transitorias a las que se les da mucho valor, mientras que lo más concreto y simple se desprecia. Muchos pueden tener despertares bruscos si miran la realidad de este modo.

¿Cómo evitarlo?

Las siguientes son algunas prácticas de los estoicos que contribuyen a ese propósito. 

1. La «visualización negativa»

La «visualización negativa» desde el plano estoico equivale, en cierta forma, a la famosa psicología inversa. Consiste en hacernos conscientes de lo que tenemos y apreciamos, para después imaginar qué ocurriría en caso de perderlo. En particular, concentrarnos en los infortunios que sobrevendrían al carecer de esas personas, situaciones o cosas que tanto apreciamos. 

Este ejercicio debe realizarse de forma regular. El objetivo es realizar una preparación consciente para afrontar las eventualidades negativas. Asimismo, recapacitar en el carácter transitorio de la existencia y valorar el presente. Tal estrategia alimenta una visión más realista de la vida.

2. Admitir el fatalismo de la existencia

El fatalismo es una perspectiva según la cual no es posible evitar la mayoría de los acontecimientos vitales, ya que estos están sujetos a fuerzas inaccesibles al individuo. Las prácticas de los estoicos incluyen asumir este punto de vista frente al pasado. En efecto, lo que ocurrió en el ayer es imposible de modificar. 

De hecho, un trabajo publicado en Estudios de Filosofía refiere que esta perspectiva estoica es asociada directo con el destino, aludiendo que todo lo que está destinado a sucederle a una persona ocurrirá de todos modos, no solo por el mecanismo causal de la persona en sí, sino por la totalidad del mecanismo causal de la naturaleza. 

Pese a que todos sabemos que lo pasado ya pasó, y que no hay vuelta atrás, muchas veces ese poso del ayer tiene una gran influencia sobre el presente. Por eso, el enfoque estoico llama la atención sobre la importancia de aceptar lo ocurrido y no luchar contra ello. Esto corresponde a admitir el fatalismo de la existencia.

3. Elegir a los compañeros de travesía vital

Las personas que están cerca ejercen una influencia muy grande sobre lo que somos, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Muchas veces pasa inadvertido, porque las relaciones cercanas se tornan familiares y dejamos de percibir la forma en nos afectan. 

Dentro de las prácticas de los estoicos para vivir mejor está la de elegir bien, siempre que se pueda, a esas personas con las que compartiremos.

¿Qué sucede cuando no es posible escoger, pero sí debemos vivir con ellas?

Lo recomendable es aprender a hacerles frente con serenidad, buscar intereses mutuos y concentrarse en ellos. Es la vía hacia la tranquilidad y la satisfacción. 

4. Aprender a reaccionar a situaciones explosivas

Las prácticas de los estoicos para vivir mejor también hacen referencia a la reacción frente a los insultos, la ira y el dolor. O, de forma genérica, a las «situaciones explosivas». Son todas aquellas circunstancias que ponen en riesgo la tranquilidad y el bienestar, incitando al ataque.

¿Qué hacer en ese tipo de situaciones?

Según los estoicos, la respuesta frente a la ofensa de los demás siempre debe ser una: racionalidad e indolencia. Lo indicado es enfocarse en el contenido de un insulto o de una acción llevada a cabo con ira. ¿Hay alguna verdad en esa ofensa? Si no la hay, lo más aconsejable es mirar con compasión a quien agrede, ya que es esa persona quien está presa de la confusión. Si hay verdad, se trata de una invitación a reflexionar y aceptar. 

En este orden de ideas, el boletín de prensa de la Universidad de Oxford rescata la filosofía estoica con relación a los insultos y la ira, al mencionar que lo conveniente en estos casos es actuar de modo pacifista: no devolver la ofensa y hacer como que nada pasó. Esto, además de minimizar el daño, privará al insultador de placer que le provocaría su acción. 

5. Apartarse de los lujos

El principal objetivo de las prácticas de los estoicos es vivir bien. Piensan que para lograr esto se debe contar con lo justo, ya que la moderación produce bienestar, mientras que los excesos provocan sufrimiento, tarde o temprano. Los lujos son excesos. Se trata de cosas prescindibles que implican gastar dinero o tiempo.

Como se ve, en la propia definición está implícito lo que los lujos quitan, más que lo que aportan. Este, como los anteriores principios, enfatiza en una de las premisas del Estoicismo: la buena vida equivale a una vida equilibrada. El propósito siempre debe ser el de alcanzar un balance en el que se supere la carencia y no se caiga en el exceso.

Las prácticas de los estoicos no limitan, proponen aceptar y transformar para vivir mejor

La filosofía estoica se enfoca en el entrenamiento de la virtud y la racionalidad para entender y aceptar la realidad, transformando de ella aquellos aspectos negativos que mellan en la vida. No se trata de limitaciones, sino concentrarse en el autocontrol y la conciencia propia para alcanzar la plenitud.

Sus enseñanzas son aplicables en la toma de decisiones, en el modo en que reaccionamos y en la resolución de cualquier tipo de problemas, por mencionar algunos ámbitos. La antigüedad de estos preceptos no le resta vigencia a su implementación en el mundo de hoy.

¿Te animas a practicar esta filosofía? 

https://lamenteesmaravillosa.com/5-practicas-de-los-estoicos-para-vivir-mejor-s/

 

Acerca de nuestra imposibilidad para trascender

 



 

por Mercedes González García

Trascendencia puede significar muchas cosas en contextos muy diversos. Pero es una palabra que tiene cierto peso en los debates filosóficos y teológicos. Sin embargo, tengo que decir que, en mi opinión, a menudo hay equívocos en su uso. Esto implica que su significado puede cambiar o no estar claro cuando lo utilizan personas que, a su vez, pueden cambiar dentro de la misma discusión.

Es un término escurridizo. Intentemos precisarlo.

De lo que no quiero hablar es del “trascendentalismo” como fenómeno espiritual, solo para acotar la discusión que sí quiero tener. Como palabra, “trascender” significa ir o escalar más allá, así que, en términos espirituales, se trataría de alguna forma de autorrealización en la que la mente puede ir más allá de sus límites normales.



También existe el ámbito filosófico moderno de la fenomenología, que en filosófico significa el estudio y el ámbito de la experiencia consciente. Podríamos ir más allá de nosotros mismos para experimentar otro objeto, o algo parecido.

Nosotros, individualmente, concebimos estas cosas: aquí, una manzana verde (donde los realistas dirían que existen los universales de “verdor” y “aplicación” y cualquier otro universal que pudiera estar implicado). Otra cosa verde u otra manzana instanciarán estas propiedades. Son propiedades similares o comunes, pero esa relación es conceptual y depende del experimentador. Estos objetos no se basan en un universal objetivo que exista en una dimensión abstracta.

Para volver a relacionar todo esto con la trascendencia, lo que creo que Hart y la interpretación de su escrito arriba indican es la idea de universales.

Así que cuando todos deseamos cosas, y el teísta aquí (Hart es un universalista, para tu información, creyendo que todos accederemos al cielo, etc.), la observación es que hay algún “Bien” o “deseo” trascendente.

Pero, para mí, solo veo lo común. No es que esta idea de bondad o deseo conecte a todas las personas, o que todos estemos extrayendo de alguna forma perfecta o algo en el éter. Simplemente, todos deseamos la bondad, o lo que sea que se proponga.

Todos nos movemos. ¿Significa eso que el “movimiento” es trascendente?

Un ejemplo mediante el color

Parte del problema con el realismo platónico y la idea de los universales es exactamente cómo son trascendentes.

¿Cómo accede una manzana verde a los universales de “verdor” y “aplicación”?

¿Qué ocurre ahí?

Hay que suponer que existe otra dimensión abstracta o éter en la que estos universales solo existen en abstracto, pero también hay que sugerir no solo una relación entre la manzana verde real y los universales (¿es la relación real o conceptual? Véase el problema de la regresión de Bradley), sino también que existe algún tipo de conexión tangible entre ellos.

¿Qué conecta lo verde con todo lo verde?

¿Existe siquiera lo verde?

No. No fuera de nuestras cabezas. No hay que confundir las propiedades de un objeto que nos llevan, como observadores, a interpretar ese objeto como verde. No confundas el mapa (lo que utilizamos para navegar por la realidad: nuestros marcos mentales y nuestra interpretación o percepción) con el terreno (la realidad real).

Podría decirse que no existe un color individual (rojo o verde) fuera de nuestro etiquetado conceptual subjetivo, de nuestro truncamiento, o troceado, de una sección arbitraria del espectro cromático. Cuando estamos de acuerdo -porque tenemos cerebros, sociedades y culturas similares- creamos enciclopedias, diccionarios, lecciones de arte y ruedas de colores. Pero estas ideas sobre el color morirán con nosotros. No son… trascendentes. No en ningún sentido objetivo. Sí, trascienden el tiempo y el espacio a medida que avanzamos en la historia y seguimos manteniendo el sentido de estos colores.

¿Trascendencia del alma?

La trascendencia de las almas es otro tipo de trascendencia y esto bien podría ejemplificar un equívoco del término. Lo que los teístas creen aquí es en un vehículo que trasciende de forma más evidente (aparentemente) distintos ámbitos de la existencia: la vida terrenal, el cielo y el infierno.

Cuando morimos, argumentan, hay algún aspecto de nuestra dualidad cuerpo y mente, o existencia eterna, que mantiene y va más allá de la realidad material para llevar nuestro ser al cielo o al infierno, dependiendo de lo que Dios haya predeterminado diseñado creado ordenado concedida gracia (o no) conocido de antemano permitido que suceda.

Puedo entender este tipo de trascendencia. Es decir, el alma no existe y, como me he esforzado en explicar en innumerables ocasiones, el cielo y el infierno son totalmente incoherentes a la luz de un Dios (omnisciente, poderoso y amoroso). Este tipo de trascendencia tiene algún sentido, aunque no se produzca realmente.

Cita este artículo (APA):

González, M. (2023, 13 de abril). Acerca de nuestra imposibilidad para trascender. Filosofía en la Red.

 https://filosofiaenlared.com/2023/04/acerca-de-nuestra-imposibilidad-para-trascender

La razón real por la que debemos temer a la inteligencia artificial no es la que imaginas

 


por Jesús Díaz


¿Puede la inteligencia artificial acabar con la humanidad?


Muchos expertos opinan que es más que posible.

Eminentes tecnólogos, economistas, generales, filósofos y autores de ciencia ficción han imaginado múltiples cadenas de acontecimientos en los que la IA conduce a un desastre mundial y el fin de la civilización. Pero la realidad es que no deberíamos temer ninguno de estos posibles escenarios distópicos porque, si los podemos imaginar, también los podemos atajar. Desgraciadamente, lo que debemos temer es un escenario inimaginable que, al ser desconocido, no se puede prevenir.

La realidad es que no podemos imaginar el potencial destructor real de la IA. Conceptos como Skynet - el cerebro cibernético de la película Terminator que tomó el control del sistema de misiles norteamericano para lanzar un ataque nuclear masivo a Rusia y provocar la destrucción de la humanidad - son tan infantiles como evitables. También podemos evitar la catástrofe en la proyección de riesgo que hace unas semanas publicamos en el episodio del documental Control Z sobre cómo la inteligencia artificial generativa traerá la rápida destrucción de nuestra percepción de la realidad, provocando una crisis mundial sin precedentes. De hecho, dos de los cortafuegos propuestos por los expertos entrevistados - la creación de nueva legislación y la autenticación criptográfica de fotografías y vídeo reales - se han puesto en marcha en las últimas semanas.

Poco después de aquel episodio - y por mera coincidencia - los analistas del Bank of America publicaron un informe que afirmaba que la inteligencia artificial es una revolución comparable a la electricidad. Energía, armas, medicinas o naves espaciales... todas las industrias están ya siendo transformadas por una tecnología que en sólo siete años aportará 15,7 billones de dólares a la economía mundial, más que el producto interior bruto anual de toda la zona euro en 2022.

En otro informe, Goldman Sachs afirmó que la IA eliminará dos tercios de los empleos en Europa y Estados Unidos en sólo diez años - unos 300 millones de personas - creando solamente unos 11 millones. A los pocos días, un grupo de expertos y tecnólogos ilustres pedía parar el entrenamiento de grandes modelos de inteligencia artificial como ChatGPT. Elon Musk - éste probablemente por interés, porque Tesla se ha quedado muy atrás en la carrera de la IA - el cofundador de Apple Steve Wozniak y más de 1.000 intelectuales e investigadores de la industria de la IA, argumentaron que estamos jugando con una fuerza aún más peligrosa que la energía atómica sin pensar antes en las posibles consecuencias.

El ángel exterminador de la inteligencia artificial.

Lo malo es que predecir estas consecuencias es imposible. Podemos extrapolarlas de aquí a unos años - como hacemos en los documentales de Control Z - pero éstas proyecciones son extremadamente limitadas porque no cuentan con lo inesperado. Cuanto más nos despeguemos del presente, menos certeras serán nuestras predicciones y, por tanto, menor será nuestra capacidad de acción y prevención. Esto es especialmente cierto cuando hablamos de la IA. ¿Cómo pensar en las posibles consecuencias de una tecnología que se está moviendo a una velocidad exponencial y que sorprende a sus mismos creadores diariamente? ¿Cómo anticiparse a una inteligencia cuya misma esencia es la capacidad de crear soluciones inesperadas?

El verdadero peligro de la IA

La realidad es que las proyecciones sobre los peligros del futuro de la humanidad son generalmente extrapolaciones de los peligros que conocemos. En 1950, por ejemplo, una de las predicciones de futuro peligro para la humanidad era que la polio sería una de las grandes plagas del siglo XXI. Sólo tres años más tarde, el médico norteamericao Jonas Salk creó una vacuna que eliminaría la enfermedad de todo el planeta en tiempo récord. En 1950, nadie podía imaginar que en 2023 la polio no existiría y que hoy nos enfrentaríamos a amenazas existenciales totalmente inesperadas para alguien de la época, como la desinformación rampante en las redes sociales o, sí, la inteligencia artificial.

Skynet, el fin de la realidad, el despido de 300 millones de personas… todo eso son derivaciones de lo que conocemos hoy. Lo que realmente es una amenaza existencial es lo no sabemos que la IA puede inventar. Ahora mismo existe una inteligencia artificial llamada ChaosGPT que está intentando eliminar a la humanidad del planeta activamente, accediendo a internet y probando varias estrategias. Su última táctica - que acaba de poner en marcha hace un par de días - es acumular seguidores humanos que actúen como su brazo físico en el mundo real. 

Es un experimento limitado pero interesante porque muestra cómo una IA puede intentar hacer el mal de forma autónoma. 

¿Conseguirá ChaosGPT cumplir la misión de destruir a la humanidad? 

Sin duda, no tiene esa capacidad.  Pero, ¿qué pasará en un futuro cercano, cuando alguien use una nueva versión con trillones de parámetros? 

¿Podrá esa futura IA infiltrarse en los sistemas de radar de Rusia para mostrar un falso positivo de varios misiles ucranianos en ruta a Moscú que provoquen un ataque nuclear estratégico sobre Kiev, iniciando una reacción en cadena internacional?

¿Podrá desarrollar un virus mortal imparable para esparcirlo por el mundo?

De nuevo, esos escenarios son predecibles y evitables. Esos planes son humanos, pero que la inteligencia artificial puede llegar a millones de soluciones que ningún humano puede concebir ni en sus peores pesadillas. Éste es el gran peligro para nuestra existencia.

La siguiente especie dominante

También es probable que la IA no nos elimine de forma premeditada ni apocalíptica. De hecho, éste puede ser el escenario más plausible: morir como la rana que se cuece lentamente en el cazo puede ser nuestro destino inevitable. Igual que el hombre moderno sobrevivió al resto de las especies en la carrera darwiniana, eliminando al neandertal en ese proceso, es posible que la IA nos sobreviva porque, sencillamente, termine siendo un ente superior a nosotros en todos los aspectos. La IA será quizás el ápex evolutivo de la vida en la Tierra.

Decía el ingeniero Ryan McClelland que, cuando la gente ve que alguien de la NASA menciona la palabra “alien”, lo que dice se hace viral instantáneamente. McClelland se refería a artículos como el que publicamos hace unos meses, en el que hablamos sobre cómo él usa la inteligencia artificial para diseñar y construir componentes de naves espaciales con apariencia alienígena en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland. Es cierto y tiene todo el sentido. Para la mayoría de los humanos, la IA parece ahora como una nueva protovida de naturaleza desconocida en constante evolución, por lo que el término alienígena parece conectar con esa intuición humana. La IA es muy marciana.

Pero, si realmente reflexionas sobre ello, la IA no es más que un descendiente de nosotros mismos. La IA no es alien. La IA es humana en su origen. Y en muchos aspectos, como la capacidad computacional, es superhumana. Y pronto, cuando se consiga la inteligencia artificial general, será totalmente sobrehumana. En la escala evolutiva, la IA actual se parece a las primeras etapas en el camino hacia la siguiente especie del genus homo, una especie que, esta vez, no estará atada a los límites de la biología. 

Tal vez llegue a llamarse Homo artificialis intelligentia (en latín de garrafón). En ese marco, la IA de McClelland está creando los primeros "huesos" de una nueva especie que vagará por las estrellas en unos pocos miles de años, como imaginó von Neumann con las sondas autorreplicantes que busca con ahínco nuestro buen amigo Avi Loeb. 

Y en ese futuro, efectivamente, los descendientes de estas IA sí serán alienígenas en mundos lejanos, quizás mucho después de que la Tierra y los humanos biológicos hayan desaparecido del cosmos para siempre. Éste el único escenario que parece cierto a largo plazo. En realidad, la IA no matará a la humanidad. La humanidad perecerá por sí misma, por nuestras propias limitaciones biológicas, y la IA nos sobrevivirá para mantener viva la llama de nuestra especie.