sábado, abril 15, 2023

Experto pone fecha al fin de la humanidad a causa de la inteligencia artificial

 

El economista Bryan Caplan ha hecho una apuesta sobre el futuro de la IA, basándose en sus análisis.

Caplan, de la Universidad George Mason en Virginia, ha ganado un amplio reconocimiento al convertirse en un hombre que ha acertado en sus diferentes apuestas sobre una variedad de temas de interés general.

Caplan atinó con sus pronósticos sobre las posibilidades electorales de Donald Trump en 2016, las futuras tasas de asistencia a las universidades de EE. UU. y, curiosamente, el economista suele apostar contra predicciones que considera exageradas.

En el marco de todas las teorías y afirmaciones sobre los efectos catastróficos que desencadenará la acelerada evolución de las inteligencias artificiales, especialmente IA tan potentes como la que posee ChatGPT, Caplan ha decidido lanzar una apuesta que muchos desearían que no llegase a ganar.

En una entrevista con The Guardian, Caplan habló de su visión sobre el futuro de la IA y la evolución que podría tener en un par de años.

Cada vez se hace más estrecha la interacción entre humanos e inteligencias artificiales.

Inicialmente, el economista afirmó que todo progreso conlleva una situación negativa para alguien, por lo cual es imposible negar que el progreso que genere la evolución de las inteligencias artificiales terminará perjudicando a algunas personas.

“La regla general es que cualquier cosa que aumente la producción humana es buena para el nivel de vida humano. Algunas personas pierden, pero si vas y dices que solo queremos un progreso que beneficie a todos, entonces no podría haber progreso”, declaró Caplan en su entrevista.

En ese sentido, Bryan Caplan comentó que ya ha fijado una apuesta sobre las IA con Eliezer Yudkowsky, a quien señaló como el hombre con la visión más pesimista y extremista sobre las IA. Según el economista, él cree que esa tecnología funcionará con gran eficiencia, al punto que luego eliminará a la especie humana.

De manera que Caplan ha apostado que gracias a la inteligencia artificial la humanidad será borrada de la superficie de la Tierra para el 1.° de enero de 2030.

Crece el temor hacia la inteligencia artificial: “Moriremos todos, incluidos los niños que no escogieron esto”

¿Cómo sería aniquilada la humanidad por una inteligencia artificial?

El economista ha imaginado un escenario en donde una IA lograría ser tan inteligente que contaría con posibilidad de aumentar sus propias capacidades y en muy poco tiempo pasaría a ser una “inteligencia infinita”. En ese punto se daría el principio del fin para el ser humano.

Pese a que el propio Caplan ha reconocido que su apuesta es una estimación sumamente extrema, se trata de una conclusión a la que llegó a partir de considerar un escenario en donde una IA logre aumentar su propia inteligencia. Pero dicha situación no parece ser tan descabellada si se tiene en cuenta la presencia de GPT-4, IA que posee capacidades muy superiores a las que tiene ChatGPT.

No obstante, Bryan Caplan manifestó que su apuesta ha sido basada en su modelo de generar pronósticos en donde parece estar haciendo una afirmación sumamente exagerada, pero fingiendo que posee una gran confianza en lo que el futuro podría traer. “Hasta ahora, me ha servido perfectamente. He tenido 23 apuestas que se han concretado; he ganado los 23″, indicó para The Guardian.

 

¿Cómo usar ChatGPT para intentar conseguir los números ganadores de la lotería?

 

Pero el economista y catedrático también reconoció que su pronóstico puede fallar, puesto que es difícil imaginar que exista una inteligencia artificial infinita, teniendo en cuenta que nunca ha existido algo que sea infinito.

De hecho, Caplan afirmó que, debido a la naturaleza de su apuesta, él decidió pagar por adelantado la suma que acordó con Eliezer Yudkowsky y si el mundo no se acaba ya habrá saldado su deuda.

Esta IA ha sido entrenada con 604 tareas diferentes y con distintas modalidades

 

 

¿Cuál es la predicción de Yudkowsky sobre el futuro de las IA?

 

Eliezer Yudkowsky, experto en IA y a quien conocen en el medio como ‘activista del racionalismo’, afirmó que se está subestimando el poder de la inteligencia artificial. Yudkowsky considera que el problema no radica en el uso que las personas le den a herramientas como ChatGPT.

“Muchos expertos en estos temas, entre los que me incluyo, creen que el resultado más probable de construir una IA sobrehumanamente inteligente, en circunstancias remotamente parecidas a las actuales, es que literalmente todos los habitantes de la Tierra morirán. No como en el sentido de ‘tal vez exista alguna remota posibilidad’ [sino en el de] obviamente será lo que pase”, explicó.

Algunos futuristas no descartan futuras conexiones entre el hombre y la máquina.

Yudkowsky considera que las IA perciben a los humanos como objetos hechos de átomos y por ello el desafío es determinar qué tan sensible puede ser ante la humanidad, algo que, asegura, no va a pasar y que podría tener consecuencias desastrosas.

“Dicho esto, […] no tenemos ni idea de cómo determinar si los sistemas de IA son autoconscientes –ya que no tenemos ni idea de cómo descodificar nada de lo que ocurre en sus gigantescas matrices inescrutables– y, por lo tanto, puede que en algún momento creemos inadvertidamente mentes digitales”, precisó el experto en una entrevista para la prensa internacional.

 

https://www.semana.com/tecnologia/articulo/experto-le-pone-fecha-al-fin-de-la-humanidad-a-causa-de-la-inteligencia-artificial-ocurriria-pronto/202308/

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya empezó la era de la inteligencia artificial: los trabajos que más afectará

Aunque todavía se están introduciendo a los usuarios en general, expertos aseguran que la IA transformará muchos empleos.

Las grandes compañías como Microsoft y Google indican que los chatbots de inteligencia artificial (IA) son un copiloto o un asistente para los usuarios en general, pero son muchos los expertos que señalan que este tipo de tecnología cambiará muchas profesiones, ya sea haciendo sus trabajos más simples y rápidos, sustituyendo a los empleados o creando nuevas profesiones.

Telemarketing, contables, traductores, profesores, programadores e incluso inversores son algunas de las profesiones que los estudios han señalado que cambiarán a medida que se vuelva más popular la IA.

Las capacidades de GPT-4, la última versión de OpenAI -creadores de ChatGPT-, pueden resolver “tareas nuevas y difíciles” con un “nivel de rendimiento humano” en campos como las matemáticas, la codificación, la medicina, el derecho y la psicología, según un artículo publicado en marzo por investigadores de Microsoft - compañía que ha invertido miles de millones en OpenAI. WhatsApp: así puedes saber si te han archivado o bloqueado.

 

Las profesiones más afectadas por los modeladores de lenguaje

El profesor de la Universidad de Nueva York Robert Seamans participó en un estudio sobre cómo afectarán los modeladores de lenguaje como ChatGPT, GPT-4, Bing y Bard a las profesiones.

“Telemarketing fue la ocupación que encontramos que está más expuesta a los cambios en el modelado del lenguaje o a los avances en el modelado del lenguaje, seguidas por otras profesiones como la enseñanza”, señala a EFE Seamans.

Las cinco profesiones que coronan la lista son vendedores por teléfono, profesores universitarios de lengua y literatura inglesa, profesores universitarios de lengua extranjera, profesores universitarios de historia y profesores universitarios de derecho.

 

Otros gremios no relacionados con la educación que estaban entre los veinte puestos más afectados eran sociología, ciencias políticas, mediadores y jueces.

No obstante, Seamans indica que esto no se traduce en que estos trabajos serán sustituidos por la IA, pero lo que se puede dar es que la sea “complementaria al trabajo que se está realizando”.

Otro estudio publicado la semana pasada, que también analizó el “impacto en el mercado laboral de los modelos de lenguaje”, indica que los administrativos se encuentran entre los profesionales cuyas carreras están más expuestas a las capacidades de la inteligencia artificial generativa, pues al menos la mitad de las tareas de contabilidad se podían completar mucho más rápido con esta tecnología.

Lo mismo ocurre con matemáticos, intérpretes, escritores y casi el 20 % de la fuerza laboral de Estados Unidos, según el estudio realizado por investigadores de la Universidad de Pensilvania y OpenAI.

Seamans destaca que la herramienta de IA generativa que le gustaría investigar sobre el efecto que tendrá en diversos trabajos es la aplicación de Copilot de GitHub, propiedad de Microsoft.

“Lo que hace el copiloto de GitHub es ayudar a los programadores de software sugiriéndoles ideas mientras escriben el código, les sugiere los comandos y el código que el programador podría querer seguir. Algo parecido a lo que hace Gmail en los correos”, explica. ¿Cayó usted en éstos pecados financieros en Semana Santa?

Según Seamans, esto permite a los informáticos hacer su trabajo de manera más rápida e incluso puede ayudar a los que estén estudiando este gremio.

Un cuarto estudio realizado por los investigadores de GitHub evaluó el impacto de la IA generativa en los desarrolladores de software.

En esta prueba los desarrolladores a los que se les asignó una tarea de nivel de entrada y se les animó a usar el programa Copilot, completaron su tarea un 55 % más rápido que aquellos que lo hicieron de manera manual.

 

Si bien es probable que falte aún bastante para que la IA administre por sí sola la bolsa el dinero de los inversores, un estudio llamado “¿Puede ChatGPT mejorar la decisión de inversión desde una perspectiva de gestión de cartera?” señala que ChatGPT ya es un mejor administrador de cartera que una persona sin experiencia.

La otra cara de la moneda

Por otro lado, en 2022 se dieron casi 800.000 ofertas de trabajo relacionadas con la IA en Estados Unidos, según datos recopilados por el Instituto de Inteligencia Artificial Centrada de la U. de Stanford.

California fue el estado con más contrataciones relacionadas con la IA -más de 142.000 en 2022- y, en promedio, el 1,5 % de las ofertas de trabajo en cualquier de los 50 estados estaba relacionada con la IA.

Preguntado por qué profesión le recomendaría a un adolescente, Seamans dijo que primero le aconsejaría buscar una profesión según sus gustos y pasiones.

“Dejando todo eso a un lado, le diría que piense en las habilidades que tenemos los humanos y piense en invertir en eso. Cosas como el juicio y el pensamiento crítico. Esas son habilidades que entran en muchos tipos diferentes de profesiones”, concluye.

https://www.eluniversal.com.co/tecnologia/ya-empezo-la-era-de-la-inteligencia-artificial-los-trabajos-que-mas-afectara-DE8125764

 

¡Cuidado! Esta inteligencia artificial podría descifrar tus contraseñas

 

Una herramienta basada en la inteligencia artificial que cuenta con la capacidad de dar con las contraseñas de los usuarios en un tiempo increíble.

Oscar Palacio Esquivel

La inteligencia artificial es una de las áreas de interés primordiales de la industria tecnológica en la actualidad. Contando con una presencia casi total en el internet, las inteligencias artificiales comprenden un funcionamiento ciertamente limitado a día de hoy pero contando a su vez con una amplia gama de oportunidades para el desarrollo de nuevas funciones y aplicaciones.

Actualmente, la carrera por desarrollar la inteligencia artificial definitiva está siendo encabezada por propuestas y avances innovadores en el campo, como lo son el ‘ChatGPT’ de la compañía OpenaAI o ‘Bard’ de Google, cuyo funcionamiento se basa en la interacción con los usuarios mediante la generación de respuestas a solicitudes puntuales. Lea también: Ya empezó la era de la inteligencia artificial: los trabajos que más afectará

Pero, conforme se incrementa la iniciativa por el desarrollo tecnológico, el funcionamiento de las inteligencias artificiales evolucionaría a un punto en el que podría representar una amenaza para la identidad y presencia de los usuarios en la red.

Un riesgo a la seguridad

Hoy en día existe una herramienta capaz de descifrar contraseñas en cuestión de minutos debido a que su funcionamiento se basa en el uso de la inteligencia artificial.

‘PassGAN’ es una red antagónica generativa de contraseñas en español, la cual cuenta con una lista que contempla más de 15 millones de contraseñas procedentes de la base de datos ‘RockYou’, compañía que desarrolló widgets para MySpace e implementó aplicaciones para varias redes sociales y Facebook.

La empresa ‘Home Security Heroes’, especializada en seguridad informática, publicó una investigación realizada en base a la herramienta en cuestión, la cual arrojó resultados impresionantes, como que, según ‘PassGAN’, el 51 % de las contraseñas comunes se pueden descifrar en menos de un minuto, el 65 % en menos de una hora, el 71 % en menos de un día y el 81 % en menos de un mes. Lea también: Esta es la función para no perderse al usar Google Maps

En el contexto del estudio, se descubrió que la mayoría de contraseñas descifradas casi de manera instantánea se componían de seis caracteres o menos. Por otra parte, en cuanto a las contraseñas que llegan a los 18 caracteres o más se necesitaría al menos de diez meses.

El portal informático ‘Genbeta’ compartió tres consejos a tener en cuenta para proteger las contraseñas de cuentas personales frente al ataque de inteligencias artificiales, los cuales son:

- Combinar caracteres de todo tipo, como números, letras en mayúsculas y minúsculas, y símbolos para dificultar el proceso.

- La clave o contraseña debe tener 12 caracteres o más, teniendo como ideal un total de 15 caracteres.

- Evitar patrones como “1234″ o “ABCD”, entre otros, ya que hacer esto reduce la complejidad de la contraseña.

https://www.eluniversal.com.co/tecnologia/cuidado-esta-inteligencia-artificial-podria-descifrar-tus-contrasenas-DX8132270

 

 

 

Sócrates, la muerte y la filosofía: sobre un diálogo de Platón

Fedón dice que sí. Él mismo estuvo presente en la cárcel el día en que Sócrates bebió la cicuta.

Ha pasado tiempo ya. Fue un día memorable. Los amigos se reunieron más temprano que de costumbre en las inmediaciones de la cárcel de Atenas. Era el alba del último día. El portero los invitó a pasar. Jantipa, la esposa de Sócrates, se encontraba a su lado sosteniendo al hijo de ambos en los brazos.

Fedón cuenta que Jantipa profirió entonces uno de esos gritos típicamente femeninos, un alarido de pena, y dijo unas pocas palabras verdaderas: “Por última vez ahora te hablarán tus amigos, Sócrates, y tú les hablarás a ellos”.

Un bajorrelieve que muestra a un hombre despidiéndose de gente en la puerta.

La forma del Fedón

Algunos diálogos de Platón recurren a la técnica literaria de las enmarcaciones o las “muñecas dentro de muñecas”: el diálogo no ocurre de manera directa, sino que se llega hasta él mediante la narración de uno de los personajes. A veces el narrador participó en el diálogo y cuenta su recuerdo. Otras veces no estuvo presente y se basa en el relato de alguien que sí lo estuvo.

Lejos de ser gratuita, esta técnica tiene un significado filosófico esencial para comprender el proyecto de escritura que son los diálogos de Platón.

En el caso del Fedón, el cuerpo del diálogo lo constituye el relato de Fedón acerca del último día de la vida de Sócrates. Es un diálogo indirecto, pues los discursos de Sócrates y sus amigos aparecen enmarcados en la conversación que Fedón sostiene con Equécrates, el interlocutor no informado que pregunta “qué dijo el varón frente a la muerte y cómo acabó” (el griego comprende el morir como acabar y terminar).

No solo el marco es parte esencial de la forma del diálogo, sino que el desdoblamiento de niveles permite efectos que no podrían darse de otro modo. Fundamentalmente, la observación desde fuera y el examen crítico, que resultan de la réplica interna de la relación externa entre el libro y sus receptores: la atención de los lectores es al diálogo Fedón lo que la atención de Equécrates es a la narración del propio Fedón.

El sol se está poniendo

El grito de pena de Jantipa debe escucharse: es la música fúnebre, peculiar de este diálogo, contra la que medir el peso y calibrar el mérito de lo que viene a continuación.

Ni Sócrates ni sus amigos se abandonarán a las lágrimas, esas grandes enemigas del discurso que ciegan la visión y bloquean las palabras. Jantipa es despedida. Durante el último día en la cárcel, con la cicuta en la mesa, no reinará el silencio sino los decires (lógoi). Sócrates y sus amigos hablarán de en qué consiste estar muerto. Son las hazañas de la filosofía: domesticar la muerte no subyugando al monstruo que guarda el Hades, como hizo Heracles, sino diciéndola.

Lo cual en este caso es tanto más significativo porque ahí está la cicuta, ahí está el sol, declinando en el cielo, y se hace más evidente que nunca la importancia de discernir lo valioso de lo superfluo y elegir siempre lo primero, nunca lo segundo.

Si al comienzo del recuerdo de Fedón el grito de Jantipa debía oírse para silenciarlo, al final el ruego iluso de Critón es lo que, por contraste, permite percibir cuán difícil es asumir eso que Sócrates está asumiendo.

Critón dice: “Espera, Sócrates, todavía queda tiempo. No bebas el veneno todavía. Mira el cielo, el sol aún no se ha puesto”.

Es la actitud de la mayoría, aplazar la confrontación con la muerte.

Sócrates contesta: “Querido Critón, sentiría vergüenza ante mí mismo si demostrase ahora el apego al vivir contra el que he hablado siempre. Sería mezquino apurar el trago cuando ya no queda nada. No hay que engañarse. El sol ya se está poniendo. Es preciso pagar la deuda y morir con integridad”.

¿Qué es el “alma”?

Mientras vivimos, todo en nosotros y a nuestro alrededor (el color del cielo, el calor del aire, las sensaciones y los sentimientos) cambia sin cesar. Lo que le falta a la vida es la unidad, la congruencia, la estabilidad, el sentido. Preocuparse por la muerte es preocuparse por ese sentido. Sin esta inquietud, la vida no sería más que una secuencia disparatada de episodios incoherentes.

A la unidad de sentido de la vida un griego puede llamarla “alma” (psykhé). Quien filosofa se ocupa no de la vida y el “cuerpo” (lo que cambia, confunde y zarandea), sino de la muerte y el “alma”, nombre de la separación y el desprendimiento frente a lo primero. La filosofía, como el arte, se aparta de la vida para comprehenderla.

Fedón recuerda que en mitad de aquellos discursos tan valientes se hizo un largo silencio. Los cisnes, dijo Sócrates, cantan sus cantos más bellos en la antesala de la muerte. Y no son cantos de tristeza, como cree la mayoría, sino de gozo.

Fedón confiesa que nunca la admiración por Sócrates le sobrecogió tanto como en aquel momento. Los animaba a no desfallecer y mantener viva la llama de las conversaciones mientras acariciaba su cabeza y jugaba con su pelo: “Mañana, Fedón, te cortarás quizá esta bella melena. O tal vez no, si me haces caso”.

Es entonces cuando los discursos se hacen más que nunca ensalmos, hechizos, encantamientos; historias y cuentos capaces de consolar al niño lloroso que en nosotros sigue temiendo la muerte.

Un hombre bebe de un vaso mientras otros hombres alrededor lo miran aterrorizados.

Decir lo indecible

Es habitual que en Platón el mito substituya al argumento cuando se ha alcanzado un límite de comprensibilidad y expresabilidad. No hay conocimiento ni discurso sobre la muerte. Para lidiar con esta situación, el diálogo introduce historias que son deliberadamente disparatadas, inadecuadas, locas; precisamente por eso no pueden fracasar, porque ya han fracasado de antemano.

El Fedón, el Gorgias y la República son diálogos que incluyen ciertos mitos llamados “escatológicos”, relatos fantásticos sobre la frontera más allá de la cual no hay nada.

Solo un decir inadecuado resulta adecuado cuando se trata de hablar del estado de no ser, no vivir, no ver, no saber que, sin embargo, es lo único imborrable e inmortal: qué he hecho en total, quién he sido en definitiva.

https://theconversation.com/socrates-la-muerte-y-la-filosofia-sobre-un-dialogo-de-platon-200589?utm_medium=ampwhatsapp&utm_source=whatsapp

  


Cómo ser un estoico

 


En Cómo ser un estoico, el italiano Massimo Pigliucci recurre a una vieja tradición para contrarrestar estos tiempos de angustia

Nicolás Mavrakis

Para La Nación

¿Saben los idiotas que son idiotas? ¿Y saben los que hacen el mal que hacen el mal? Quienes ignoren la aplicación práctica de estas preguntas serán los mejores candidatos a la sabiduría estoica. Al menos, es la invitación que el filósofo italiano Massimo Pigliucci (Roma, 1964) propone en Cómo ser un estoico a quienes estén dispuestos a “utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna”, siempre y cuando acepten que las premisas para lograrlo no surgieron en un aséptico laboratorio social dirigido por tecnócratas contemporáneos, sino en la Grecia del 300 a. C. Fue entonces cuando Zenón, un fenicio nacido en lo que hoy es Chipre, abandonó su vida como mercader para convertirse en Atenas en discípulo del filósofo cínico Crates.

Zenón llegaría a convertirse en el maestro de su propia filosofía y “aunque inicialmente sus seguidores recibieron el nombre, muy previsible, de zenonianos”, relata Pigliucci, “al final se los empezó a llamar estoicos porque se reunían bajo la Stoa Poikilé, o pórtico pintado, un lugar público en el centro de la ciudad”. Lo importante es que, a partir de la clasificación de Sócrates de los cuatro aspectos de la virtud, la filosofía estoica, que tendría entre romanos como Cayo Musonio Rufo, Epicteto, Séneca y Marco Aurelio a sus máximos difusores, basó su comprensión de la existencia en la sabiduría, el valor, la templanza y la justicia. 

Estas virtudes no pueden practicarse de manera independiente, y es por eso por lo que el estoicismo requiere una exigencia intelectual y física que nada tiene que ver con la parca resignación a la que suele asociarse habitualmente. “Una de las primeras lecciones de los estoicos consiste en concentrar nuestra atención y nuestros esfuerzos en lo que tenemos mayor poder y después dejar que el universo siga su propio camino respecto a aquellas cosas que no podemos controlar”, explica Pigliucci. Y tratándose de una filosofía practicada en la Antigüedad por políticos, militares y emperadores, la aclaración es importante: el estoicismo no arrastra ningún letargo fatalista, sino que demanda una alta dosis de fortaleza racional para aceptar la distinción entre los objetivos que uno se plantea y los resultados concretos que logra. Quizá sea por esto por lo que el “estoicismo moderno” adquiere entre sus grandes atractivos la posibilidad de contrarrestar, mediante una lúcida disciplina del deseo y la acción, el angustiante caos subjetivo provocado por la liberalización absoluta de todos los parámetros de lo que es o no es adecuado desear. 

Llevado al territorio de lo cotidiano, por otro lado, el estoicismo demuestra su pertinencia ante preguntas como las iniciales: ¿saben los idiotas que son idiotas? ¿Y saben los que hacen el mal que hacen el mal? Esta diferencia es vital, ya que marca el abismo entre el conocimiento y el desconocimiento de lo que la idiotez o la maldad son y provocan. Dicha “falta de sabiduría”, como se traduce la palabra griega amathia, instituye para el estoico una barrera fundamental entre la incapacidad del individuo para saber lo que hace (lo cual rectificará como lástima lo que, de manera irreflexiva, al inicio podría provocar ira en quien atestigua la idiotez o la maldad) y la negativa a saber, que involucra una deficiencia de carácter provocada por una mala combinación de instintos, influencias ambientales y razonamiento pobre (lo cual no solo requerirá paciencia o castigo, sino que será un recordatorio de la importancia de la razón en la mejora de la vida social). 

De esta manera, la disposición a no malgastar el espíritu en lo que, al fin y al cabo, no vale la pena puede leerse como una suerte de fuerza inagotable anclada en lo verdaderamente sencillo. ¿Y no es aquello que, por el contrario, se esconde bajo la falsa máscara de lo sencillo lo que más rápido devela la tendencia ociosa a malgastar nuestro espíritu en lo que vale poco y nada? En este punto, los escépticos no deberían buscar indicios de falsedad en la vieja Roma o Grecia, sino en las pantallas digitales que nos rodean. Sólo hace falta pensar en el cúmulo absurdo tanto de odio como de amor inútil y en el frenetismo disparatado (lo que el filósofo Byung-Chul Han llama “indignación”) en circulación constante en las redes sociales. 

Serán las palabras del propio Séneca, seleccionadas hoy en “manuales” como El arte de mantener la calma, las que, en este sentido, nos recuerden que “el iracundo se parece a un edificio que, al derrumbarse, se hace pedazos sobre aquello mismo que sepulta”. Condenado al suicidio por su discípulo Nerón en el 65 d. C., Séneca avanza contra la ira como mera “locura breve” y en una época como la presente, teñida de exigencias públicas y privadas permanentes, su noción de la “demora” como remedio contra la ira cobra especial vigencia. Escribe Séneca: “Los primeros impulsos de la ira son muy intensos, pero si la haces esperar, lo más seguro es que se calme. Y no trates de deshacerte de ella de un tirón. Atácala por partes y la derrotarás”.

Si la ira es aliada de la inmediatez automática y el engreimiento narcisista, el estoico no la reprime ni la silencia, sino que la desarma con tiempo y racionalidad. De esta manera, como contracara de la actual libertad irrestricta para elegir o hacer al instante, el estoico se demora en entender y asumir lo que elige o hace. En el también recientemente editado El arte de ser libre es también Epicteto quien apunta a esta esencia de la vida estoica: “Al igual que al pasear tienes cuidado de no pisar un clavo, pon también cuidado en no dañar tu principio rector. Si cuidas de él en cada acción, la emprenderás con mayor seguridad”.

https://www.lanacion.com.ar/ideas/lecturas-la-filosofia-antigua-para-vivir-una-vida-moderna-nid08042023/

 

 


Sócrates y su método dialéctico: La expansión de la moral a través del diálogo

Conocido por su inteligencia, el filósofo clásico expandió sus ideas en torno a la moral a través de un método argumentativo novedoso: el diálogo.

Jonathan Lavilla

Junto a Aristóteles, se le considera uno de los más grandes filósofos de la Antigüedad.

Sócrates era un hombre poco agraciado, bastante gordinflón y de ojos saltones. Pero tenía una mente privilegiada. Nunca luchó por obtener riqueza o prestigio social. Aquel hombre sabio y austero llevaba siempre la misma capa y apenas comía y bebía.

Su inconformismo le hizo enfrentarse a la ignorancia popular y a las autoridades, que, poco a poco, fueron señalándole como un individuo ajeno a las convenciones sociales, lo que le hacía peligroso a sus ojos.

Influencia nociva. Se le acusó de corromper a la juventud y de no reconocer a los dioses atenienses, por lo que fue condenado a muerte en el Areópago o colina de Ares, un monte situado al oeste de la Acrópolis de Atenas donde tenía su sede el tribunal que juzgaba los asuntos criminales.

Su defensa ante ese tribunal nos descubre la grandeza moral de Sócrates, su gran elocuencia y su profundo civismo.

Platón, que no pudo asistir a los momentos finales de su maestro, cuenta que Sócrates pudo haber eludido la condena, pero que prefirió acatarla.

Con 70 años de edad, el filósofo ingirió una dosis mortal de cicuta, método usado por los griegos para quitar la vida a los reos que tenían que ser ajusticiados.

Inteligencia natural.

Sócrates nació en Atenas en el seno de una familia bien asentada. Su padre era cantero y su madre, comadrona. Cuando aún no se había convertido en un adolescente, los ancianos de la ciudad quedaron prendados con su inteligencia natural y su agudeza de razonamiento.

Se casó con la noble Xantipa, una mujer de carácter que según la tradición le trató con dureza.

A lo largo de su vida, Sócrates tuvo el privilegio de disfrutar el mayor esplendor cultural e intelectual de su amada ciudad.

El pensamiento del filósofo ateniense brilló gracias a Platón y a otros discípulos. A través de ellos, Sócrates ejerció una gran influencia en el pensamiento occidental.

La importancia del diálogo. El filósofo estaba convencido de que la discusión era mucho más importante que la escritura. Por eso pasó la mayor parte de su vida en las plazas públicas de Atenas provocando diálogos con sus conciudadanos.

Pese a haber tenido numerosos seguidores, no fundó ninguna escuela de filosofía ni tampoco escribió ningún libro. Creía que el primer deber del hombre es ser virtuoso y evitar la injustica y el mal. “El que obra mal se perjudica a sí mismo”. Afirmaba que la maldad y los vicios eran producto de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal de forma natural.

La ironía socrática

Este maestro de la elocuencia opinaba que el verdadero conocimiento radica en principios universales válidos para todo el mundo. Empleaba la ironía para dialogar con sus ciudadanos.

Les dejaba hablar y fingía querer aprender de ellos, aparentando ser un hombre ignorante, para luego poner en evidencia la incongruencia de sus afirmaciones. Era el método que se conoce como “ironía socrática”, la cual queda expresada con su célebre frase: “Yo sólo sé que no sé nada”. De esa forma lograba que sus interlocutores aprendieran a pensar correctamente.

Sócrates criticó a los relativistas por afirmar que la virtud, la justicia o cualquier otro concepto moral no podían ser susceptibles de una definición universal. Según los relativistas, esos conceptos morales eran una convención. Decían que la justicia en una ciudad no tiene por qué ser igual en otra. Por el contrario, Sócrates creía que la justicia y otras categorías morales debían ser lo mismo en todas las ciudades y que su definición tenía que ser universal.

https://www.muyinteresante.es/historia/60084.html




Sócrates, la muerte y la filosofía: sobre un diálogo de Platón

Fedón dice que sí. Él mismo estuvo presente en la cárcel el día en que Sócrates bebió la cicuta.

Ha pasado tiempo ya. Fue un día memorable. Los amigos se reunieron más temprano que de costumbre en las inmediaciones de la cárcel de Atenas. Era el alba del último día. El portero los invitó a pasar. Jantipa, la esposa de Sócrates, se encontraba a su lado sosteniendo al hijo de ambos en los brazos. 

Fedón cuenta que Jantipa profirió entonces uno de esos gritos típicamente femeninos, un alarido de pena, y dijo unas pocas palabras verdaderas: “Por última vez ahora te hablarán tus amigos, Sócrates, y tú les hablarás a ellos”. 

La forma del Fedón

Algunos diálogos de Platón recurren a la técnica literaria de las enmarcaciones o las “muñecas dentro de muñecas”: el diálogo no ocurre de manera directa, sino que se llega hasta él mediante la narración de uno de los personajes. A veces el narrador participó en el diálogo y cuenta su recuerdo. Otras veces no estuvo presente y se basa en el relato de alguien que sí lo estuvo.

Lejos de ser gratuita, esta técnica tiene un significado filosófico esencial para comprender el proyecto de escritura que son los diálogos de Platón.

En el caso del Fedón, el cuerpo del diálogo lo constituye el relato de Fedón acerca del último día de la vida de Sócrates. Es un diálogo indirecto, pues los discursos de Sócrates y sus amigos aparecen enmarcados en la conversación que Fedón sostiene con Equécrates, el interlocutor no informado que pregunta “qué dijo el varón frente a la muerte y cómo acabó” (el griego comprende el morir como acabar y terminar). 

No solo el marco es parte esencial de la forma del diálogo, sino que el desdoblamiento de niveles permite efectos que no podrían darse de otro modo. Fundamentalmente, la observación desde fuera y el examen crítico, que resultan de la réplica interna de la relación externa entre el libro y sus receptores: la atención de los lectores es al diálogo Fedón lo que la atención de Equécrates es a la narración del propio Fedón.

El grito de pena de Jantipa debe escucharse: es la música fúnebre, peculiar de este diálogo, contra la que medir el peso y calibrar el mérito de lo que viene a continuación. 

Ni Sócrates ni sus amigos se abandonarán a las lágrimas, esas grandes enemigas del discurso que ciegan la visión y bloquean las palabras. Jantipa es despedida. Durante el último día en la cárcel, con la cicuta en la mesa, no reinará el silencio sino los decires (lógoi). Sócrates y sus amigos hablarán de en qué consiste estar muerto. Son las hazañas de la filosofía: domesticar la muerte no subyugando al monstruo que guarda el Hades, como hizo Heracles, sino diciéndola.

Lo cual en este caso es tanto más significativo porque ahí está la cicuta, ahí está el sol, declinando en el cielo, y se hace más evidente que nunca la importancia de discernir lo valioso de lo superfluo y elegir siempre lo primero, nunca lo segundo.

Si al comienzo del recuerdo de Fedón el grito de Jantipa debía oírse para silenciarlo, al final el ruego iluso de Critón es lo que, por contraste, permite percibir cuán difícil es asumir eso que Sócrates está asumiendo.

Critón dice: “Espera, Sócrates, todavía queda tiempo. No bebas el veneno todavía. Mira el cielo, el sol aún no se ha puesto”.

Es la actitud de la mayoría, aplazar la confrontación con la muerte.

Sócrates contesta: “Querido Critón, sentiría vergüenza ante mí mismo si demostrase ahora el apego al vivir contra el que he hablado siempre. Sería mezquino apurar el trago cuando ya no queda nada. No hay que engañarse. El sol ya se está poniendo. Es preciso pagar la deuda y morir con integridad”.

¿Qué es el “alma”?

Mientras vivimos, todo en nosotros y a nuestro alrededor (el color del cielo, el calor del aire, las sensaciones y los sentimientos) cambia sin cesar. Lo que le falta a la vida es la unidad, la congruencia, la estabilidad, el sentido. Preocuparse por la muerte es preocuparse por ese sentido. Sin esta inquietud, la vida no sería más que una secuencia disparatada de episodios incoherentes.

A la unidad de sentido de la vida un griego puede llamarla “alma” (psykhé). Quien filosofa se ocupa no de la vida y el “cuerpo” (lo que cambia, confunde y zarandea), sino de la muerte y el “alma”, nombre de la separación y el desprendimiento frente a lo primero. La filosofía, como el arte, se aparta de la vida para comprehenderla.

Fedón recuerda que en mitad de aquellos discursos tan valientes se hizo un largo silencio. Los cisnes, dijo Sócrates, cantan sus cantos más bellos en la antesala de la muerte. Y no son cantos de tristeza, como cree la mayoría, sino de gozo.

Fedón confiesa que nunca la admiración por Sócrates le sobrecogió tanto como en aquel momento. Los animaba a no desfallecer y mantener viva la llama de las conversaciones mientras acariciaba su cabeza y jugaba con su pelo: “Mañana, Fedón, te cortarás quizá esta bella melena. O tal vez no, si me haces caso”.

Es entonces cuando los discursos se hacen más que nunca ensalmos, hechizos, encantamientos; historias y cuentos capaces de consolar al niño lloroso que en nosotros sigue temiendo la muerte.

Un hombre bebe de un vaso mientras otros hombres alrededor lo miran aterrorizados.

Decir lo indecible

Es habitual que en Platón el mito substituya al argumento cuando se ha alcanzado un límite de comprensibilidad y expresabilidad. No hay conocimiento ni discurso sobre la muerte. Para lidiar con esta situación, el diálogo introduce historias que son deliberadamente disparatadas, inadecuadas, locas; precisamente por eso no pueden fracasar, porque ya han fracasado de antemano. 

El Fedón, el Gorgias y la República son diálogos que incluyen ciertos mitos llamados “escatológicos”, relatos fantásticos sobre la frontera más allá de la cual no hay nada. 

Solo un decir inadecuado resulta adecuado cuando se trata de hablar del estado de no ser, no vivir, no ver, no saber que, sin embargo, es lo único imborrable e inmortal: qué he hecho en total, quién he sido en definitiva.

https://theconversation.com/socrates-la-muerte-y-la-filosofia-sobre-un-dialogo-de-platon-200589?utm_medium=ampwhatsapp&utm_source=whatsapp

 

Sobre el nombre de la rosa y Umberto Eco

 


Confieso que me cuesta un esfuerzo empezar un artículo sobre El nombre de la rosa y Umberto Eco, un libro y un autor que me acompañan desde hace ya muchos años, por lo menos desde 1992, que fue cuando llegó esta novela prodigiosa a mi casa, a mi vida. La ofrecía como número uno de su colección de Narrativa Actual la editorial RBA. Recuerdo que se vendía en quioscos, con una gran tirada, y que se publicaba, si no recuerdo mal, junto a El perfume, de Patrick Süskind, que era el número dos de la colección. Es posible que hasta lo anunciaran en televisión.

Creo que leí entonces por primera vez El nombre de la rosa, entendiendo lo que podía, porque no me parecía un libro fácil en absoluto, y eso que yo ya había leído bastantes libros extensos y no fáciles, además disfrutándolos, aprendiendo mucho de ellos. De El nombre de la rosa aprendí mucho, siempre aprendí mucho, pero estoy seguro de que he aprendido más después. Por ejemplo cuando impartí un curso de novela histórica en el Colegio de Farmacéuticos de Madrid e incluí este libro. Ahí volví a leerlo entero, subrayando y buscando información por aquí y por allí sobre él. Me temo que sobre El nombre de la rosa y sobre Umberto Eco se habrán escrito ya muchos libros y tesis doctorales. Pero eso no quita para que yo sienta un gran placer escribiendo estas líneas.

Ahora, gracias a otro tema, digamos académico, literario desde luego, vuelvo a El nombre de la rosa; vuelvo a mi viejo ejemplar de RBA Editores, que ya va estando fatigado, como me parece que dicen los libreros, pero cada día más sabio, con más subrayados —que ya sabe el lector que me gustan y me ayudan—, y más anotaciones. Si El nombre de la rosa es una novela magistral, en mi opinión, mi edición personal del libro es además un profesor, un maestro para mí, por lo que escribió Eco y por lo que yo voy subrayando y anotando después, a lo largo del tiempo. Los libros son un itinerario, señales de vida. Luis Alberto de Cuenca siempre dice que su biblioteca es su biografía.

Aprovecho para leer por aquí y por allí El nombre de la rosa, para releer las Apostillas a El nombre de la rosa, que me están gustando ahora más que nunca, aparte de otros textos de Umberto Eco. Hojeo también libros que leí en su día de él, como El péndulo de Foucault, que compruebo que es un texto polémico entre bastantes autores, o Cómo se hace una tesis, un libro que me gustó muchísimo cuando hice mi propia tesis doctoral, que me acompañó y me guió, una verdadera brújula, sabia y además muy amena.

Yo siempre decía que mi libro favorito de Umberto Eco era ése, Cómo se hace una tesis, por muchas razones, por lo vivido, también por lo afectivo, pero ahora debo reconocer que El nombre de la rosa va adelantando a muchos otros de Eco, aunque también vaya descubriendo otros del autor. El péndulo de Foucault, entre muchos, tiene fama de pretencioso -al mismo Luis Alberto no le gusta, gustándole mucho El nombre de la rosa-, de excesivamente complejo, supongo, pero yo lo disfruté en su día, recuerdo, leyéndolo en unos días de vacaciones con amigos en la playa, en el sur, con esa fe que ponemos en algunos libros, sobre todo en algunos. Hay libros, pienso, que no hace falta entenderlos del todo para disfrutarlos mucho, y eso me pasó en su día con El nombre de la rosa, y también con El péndulo de Foucault, y con otros. Ahora que creo que comprendo mucho mejor esos libros no estoy seguro de disfrutarlos más, aunque sí de otra manera. Los libros no son para mí una gozosa asignatura, sino algo diferente, algo que tiene que ver con la magia y con la Vida, con mayúscula, con una especie de ideal inalcanzable que paradójicamente alcanzamos con los libros, leyendo y escribiendo.

Mi viaje, este viaje literario que hoy cuento y transformo en artículo, empezó por la película de El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud, que he visto muchas veces y que no me cansa nunca, como los grandes clásicos. Lo cierto es que lo mismo me ocurre con la novela. Éstas son obras que siempre están dispuestas a hacernos gozar, sí, pero también a enseñarnos, siempre. Están cuidadas hasta el más mínimo detalle y el lector/espectador lo percibe y se regocija de ello, aprendiendo muchísimo por si fuera poco.

Es más, en este mi retorno, enésimo retorno al libro El nombre de la rosa, pienso, intuyo, que esta novela en el futuro será tratada como un gran clásico. Luis Alberto de Cuenca me dice en un WhatsApp que de eso no hay ninguna duda. Seguramente ya es un gran clásico. Yo creo que en el futuro tendrá un puesto de privilegio, al nivel más alto. El editor venezolano Harrys Salswach me dijo muy recientemente que estaba de acuerdo, y que también las otras novelas de Eco eran extraordinarias, como El péndulo de Foucault, La isla del día de antes y otras. Me dijo también que en su opinión el problema con El nombre de la rosa es que lo ha leído mucha menos gente de lo que parece, de lo que se vendió, y que si en un primer momento se pudieron vender 400.000 ejemplares sólo el diez por ciento, 40.000, leyeron de verdad el libro. A mí siempre me ha extrañado mucho que un libro tan complejo, tan difícil de leer, con tanta cultura y tanto latín, hubiera alcanzado la categoría de best seller, en cuanto a ventas. En cuanto a la calidad, para mí la tiene más que sobrada, y ahí no entro. Eco, que declaró en su día que escribía para otros, y que no cree en los escritores que dicen que escriben para sí mismos, parece como si hubiera desarrollado un inmenso, complejísimo juego, primero para él, luego para todos los lectores. Es un libro maravilloso, seguramente de los mejores que conozco, aunque no me gustaría mucho hacer una lista con los mejores libros que conozco. Recuerdo que mi profesor Antonio Prieto decía que a su juicio las listas de obras y escritores eran propias de intelectual malo. La literatura es un terreno abierto, rico, libre y cambiante. Inconmensurable. Un magnífico océano, un vibrátil Universo.

Ahora pienso que poco podré decir que no haya sido dicho ya sobre estas obras maestras, sobre el propio Umberto Eco, que tantos lo sentimos como maestro y amigo de tantas cosas, pero aun así, ¿por qué no tomar la pluma y garabatear algunas impresiones personales? Lo que significa para uno El nombre de la rosa y su autor. Eso es lo que he tratado de hacer estos días de Semana Santa, leyendo y documentándome, y hoy escribiendo, en Domingo de Pascua.

https://www.zendalibros.com/sobre-el-nombre-de-la-rosa-y-umberto-eco/

«Apagad la IA o moriremos todos»

Avisa uno de los mayores expertos en la materia

 

Eliezer Yudkowsky explica en un artículo sus motivos para no firmar la carta que pide pausar el desarrollo de la IA porque la considera insuficiente.

www.elespanol.com                                                   Marta Sanz Romero

La explosión creativa que ha experimentado la inteligencia artificial, más en concreto los sistemas de aprendizaje profundo como ChatGPT, han creado una gran división entre sus principales expertos, también en España. Frente a las voces que ven como una revolución el momento que se está viviendo, hay otras que piden tomar con cautela estas nuevas herramientas. Incluso están surgiendo voces que adoptan una postura mucho más drástica y lanzan catastróficos presagios. "Todos moriremos, incluidos los niños que no eligieron esto y no hicieron nada malo", indica Eliezer Yudkowsky, uno de los pioneros de esta tecnología, en un reciente artículo publicado en la revista Time.

Los importantes beneficios que aporta esta tecnología y todos sus avances contrastan con los distintos peligros que se están manifestando y que han animado a académicos y personalidades como Elon Musk o Steve Wozniak a firmar un manifiesto en el que piden una moratoria, una pausa en el desarrollo de estas IAs. Lo que piden Musk y otros expertos es frenar unos meses el desarrollo de herramientas como GPT-4 para regular y analizar el posible impacto negativo que se avecina.

No todo el mundo dentro de la comunidad de expertos en tecnología está de acuerdo con esta carta publicada hace unos días. Los hay que la consideran exagerada, pero también quien considera que se han quedado muy cortos. Es el caso de Yudkowsky, que afirma que no la ha firmado porque no avisa del verdadero peligro: la creación de una IA más inteligente que los seres humanos.

Yudkowsky es responsable del Machine Intelligence Research Institute y lleva desde 2001 estudiando la Inteligencia Artificial General (AGI, por sus siglas en inglés) la que superaría a la mente humana en el futuro. Este investigador es considerado como uno de los fundadores de este campo de investigación y expresa su mayor miedo con contundencia: "Para visualizar una IA sobrehumana hostil, no te imagines a un intelectual sin vida que habita en Internet y envía correos electrónicos malintencionados. Imagina toda una civilización alienígena, que piensa a una velocidad millones de veces superior a la humana, confinada inicialmente en los ordenadores [...] en un mundo de criaturas que, desde su perspectiva, son muy estúpidas y muy lentas".

Este experto no le tiene miedo a los próximos progresos que pueda hacer OpenAI (empresa responsable de ChatGPT) o las demás compañías con sus actuales modelos de machine learning, cuyos principales riesgos son el mal uso de los usuarios creando fake news o ciberataques, por ejemplo. Yudkowsky habla de un salto mayor: "El progreso en las capacidades de la IA es enorme, muy por delante del progreso en la alineación de la IA o incluso del progreso en la comprensión de qué diablos está pasando dentro de esos sistemas".

La alineación de la IA se refiere a que el sistema persiga los objetivos marcados por sus desarrolladores y no otros. El propio Sam Altman, CEO de OpenAI, ha marcado este como uno de sus objetivos de seguridad, perseguir la capacidad técnica para "alinear una superinteligencia" y la coordinación entre la mayoría de agentes en la industria para crear medidas de protección para la humanidad.

"Si alguien construye una IA demasiado poderosa, en las condiciones actuales, es de esperar que todos los miembros de la especie humana y toda la vida biológica de la Tierra mueran poco después", asegura Yudkowsky. Y es que su principal advertencia tiene que ver con las capacidades de la inteligencia artificial para extender su poder al mundo real. "Una IA suficientemente inteligente no permanecerá confinada a los ordenadores durante mucho tiempo. En el mundo actual se pueden enviar cadenas de ADN por correo electrónico a laboratorios que producirán proteínas a la carta, lo que permitirá a una IA inicialmente confinada en Internet construir formas de vida artificial o pasar directamente a la fabricación molecular postbiológica".

Por este motivo, en lugar de pausar unos meses el trabajo en la IA, lo que pide es detener totalmente su evolución de forma inmediata, indefinida y a nivel mundial, para que no se produzca un desequilibrio entre unos países y otros. Mientras tanto, otros expertos menos catastrofistas recuerdan que esta tecnología sirve también para crear nuevos medicamentos, estudiar enfermedades y proteger a la humanidad de los efectos del cambio climático, entre otros beneficios que se perderían si se deja de trabajar en este campo.

https://www.elespanol.com/omicrono/software/20230405/apagad-ia-moriremos-avisa-mayores-expertos-materia/753924919_0.html

 

viernes, abril 14, 2023

Criterios Autoevalución Estudiantes

INSTITUCIÓN EDUCATIVA 

OCTAVIO HARRY - JACQUELINE KENNEDY

Basados en el Artículo No 11 del Sistema Institucional de Evaluación, donde se establecen las orientaciones sobre el proceso de autoevaluación de los estudiantes, el cual es una estrategia evaluativa de gran importancia en la formación del estudiante, donde se busca la comprobación personal del propio aprendizaje, el descubrimiento y reconocimiento de las dificultades. 

Se definen los siguientes criterios para este proceso, teniendo en cuenta que, es de carácter obligatorio por parte del estudiante, donde el resultado hace parte del proceso evaluativo del periodo.

Instrucciones

1. Apreciada(o) estudiante, valore sincera y honestamente los indicadores de desempeño que a continuación se detallan, en una escala de 1 a 5. 

2. Sume el total de las notas y divida el resultado por el número de indicadores: siete (7) 

3. El resultado de la división el promedio, este debe escribirlo en la casilla Nota definitiva.

 

N°     Criterio Indicador de desempeño.                         Nota

1.  Presenta las tareas, talleres y trabajos a tiempo. 

2. Atiende las explicaciones de clase. 

3. Respeta la opinión de los compañeros. 

4. Trabaja en equipo de manera responsable. 

5. Participa activamente en el desarrollo de las clases. 

6. Asiste puntualmente a las actividades planeadas por la institución. 

7. Presenta diariamente el material necesario para el desarrollo de las actividades.

                           Resultado suma de los 7 criterios. 

                    Este se divide entre 7

                           Resultado de la división                                                                                                                                                                                                   NOTA DEFINITIVA:


Notas aclaratorias: 

1. El presente registro es una orientación para ser utilizada en el proceso al finalizar el periodo escolar. 

2. La nota definitiva es la que debe ser registrada por el docente en la planilla de resultados del master 2000. 

3. Exhortar al estudiante para que realice este proceso con toda la autonomía, responsabilidad, honestidad y sinceridad. Muchas gracias por la responsabilidad en el desarrollo del proceso. 

Coordinación Académica