
¿Quiénes fueron los sofistas?
Fueron un grupo de pensadores griegos que aparecen en la segunda mitad
del siglo V a. C. Eran hombres de una vasta cultura, por poco, diríase que
enciclopédica, que habían venido atraídos por el esplendor cultural de la polis
de Atenas. Por lo general eran extranjeros, metecos, es decir, no habían nacido
en Atenas.
¿Qué tenían en común? Al menos tres rasgos:
1°. Incluyen en sus enseñanzas un conjunto de
disciplinas humanísticas: retórica, política, derecho, moral.
2°. Son los primeros profesionales de la enseñanza,
para ganarse la vida, alquilan pequeños locales y se dedican a enseñar a los
hijos de los ricos y los acomodados - sobre todo comerciantes - pero cobrando,
cosa inaudita en aquellos tiempos, lo que llegó a escandalizar a la gente culta
y a ciertos sectores de la población.
3°. Son críticos con la cultura y la educación
tradicional, que, según ellos, resultaba inadecuada para las exigencias de la
época en que vivían.
¿Por qué surgen los sofistas? Inciden en su aparición, esencialmente dos
factores:
1. La evolución del pensamiento filosófico desde los
primeros pensadores (filósofos de la naturaleza).
2. Las circunstancias políticas que llevan a la
instauración de un sistema democrático en Atenas.
En relación con lo que es la naturaleza y el universo, los filósofos
habían ido desarrollando distintas teorías que afirman tesis enfrentadas entre
sí: para unos solo hay un único principio (Heráclito y Parménides), para otros
son varios (los pluralistas); para unos el movimiento es imposible
(Parménides), para otros la realidad está en continuo movimiento (Heráclito);
para unos el universo está regido por una inteligencia ordenadora (el Nous de
Anaxágoras), para otros es fruto de una necesidad ciega y azarosa (Demócrito).
Es un espectáculo fascinante, pero a la vez descorazonador: la filosofía
de la naturaleza se había mostrado incapaz de producir un sistema aceptable
para todos.
El principal sofista, Protágoras ejemplifica el clima intelectual
generado por esta evolución de la filosofía; clima que se refleja en la defensa
del relativismo (no hay una verdad absoluta) y el escepticismo (si la hay (la
verdad), es imposible conocerla).
Al abandono de la investigación natural no sólo contribuyó la
circunstancia filosófica arriba descrita sino también las necesidades
planteadas por la práctica democrática de la sociedad ateniense.
Circunstancias políticas: la democracia ateniense.
1. La victoria frente a los persas y la extensión de la
democracia.
Las guerras médicas concluyeron con triunfo de
Atenas sobre el régimen tiránico de los persas, pero a ello han contribuido
todos los ciudadanos: las clases no aristocráticas habían sido convocadas para
el sangriento enfrentamiento en la guerra. Consecuentemente, reclaman ahora,
con todo derecho, un puesto en la sociedad ateniense. Esa irrupción de las
clases populares en la vida pública es lo que hoy denominaríamos: democratización de la sociedad. Esta se
concreta en lo siguiente:
a) El gobierno de la ciudad se realiza a través de la
participación de los ciudadanos libres - quedan excluidos los extranjeros, los
esclavos y las mujeres.
b) Las decisiones se toman en la asamblea, en el
ágora, donde reunidos los ciudadanos con derecho a voto, exponen sus distintas
posiciones.
c) Hay una gran identificación de los ciudadanos con
la polis y el gobierno, participan por turnos -a veces por sorteo otras por
elección- en todos los asuntos de la ciudad: administración de justicia, cargos
gubernativos, defensa, etc. A partir de ahora ya no es el factor herencia -el
linaje- el valor predominante ni el único que da derecho a participar en la
vida pública. Ésta está abierta a todos los ciudadanos.
2. La necesidad de prepararse para el liderazgo: saber
es poder.
Con la democracia, el liderazgo político no pasa por el linaje sino por
la aceptación popular. Cuando las decisiones las toma la asamblea, si se desea
el triunfo y el poder, el político debe ser un buen orador para dominar la
masa; para ello habrá de prepararse y poseer ciertas ideas acerca de lo justo,
lo conveniente, la ley, la administración, el Estado, etc. Saber y saber
expresarse se convierte en algo fundamental para tener éxito en la vida
política, y son precisamente estas enseñanzas las que ofrecen los sofistas.
3. La importancia de la palabra: el
poder de la asamblea.
"El que sabe y no se explica claramente, es
como si no pensara" afirma Pericles.
Se adquiere conciencia de la importancia y del poder de la palabra. La
oratoria, la elocuencia, la retórica son instrumentos fundamentales tanto para
convencer como para poder desenmascarar los intereses privados o de grupo, que
puede esconder tras los discursos y leyes establecidas.
“La palabra es una gran dominadora, que, con una sutil y poco perceptible
intención, sirve para lograr y conseguir determinados objetivos importantes,
pues puede hacer cesar el temor y quitar los dolores, infundir la alegría e
inspirar la piedad...El discurso, persuadiendo al alma la conduce convencida, a
tener fe en las palabras y a consentir en los hechos... La persuasión, unida a
la palabra impresiona al alma como ella quiere. La misma relación tiene el
poder del discurso con respecto a la disposición del alma que la disposición de
los remedios respecto a la naturaleza del cuerpo.” Gorgias, Elogio de
Elena.
4. El giro antropológico y político: los asuntos del ser
humano en la ciudad.
De esta manera en la filosofía se produce un giro en
sus preocupaciones temáticas y se centra en las preocupaciones de los propios
ciudadanos atenienses en sus discusiones en la plaza pública.
Los sofistas inician una reflexión sobre las estructuras políticas y
jurídicas de la sociedad helénica y sobre los comportamientos morales de sus
ciudadanos. Temas marginados hasta ahora - por los regímenes políticos
anteriores- y que ahora son tema central y objeto de la crítica racional.
5. De los problemas abstractos a la problemática
cotidiana.
Más que un saber universal o problemas de carácter
abstracto interesa ahora estudiar lo cotidiano - de carácter político -.
Interesan aquellos saberes que sirvan para la realidad problemática que el ser
humano vive cada día: qué educación ha de darse a los ciudadanos, cómo se ha de
organizar la sociedad, cómo se ha de distribuir el poder en ella, qué relación
debe existir entre la sociedad y el individuo, qué leyes han de regular esas
relaciones, etc. Se busca lo mejor para la ciudad y el ciudadano.
6. Los filósofos toman un papel público y activo.
El
sabio, el filósofo, hasta ahora recluido en círculos minoritarios y centrado
sobre la especulación teórica, hace su entrada en la vida social como alguien
que es capaz de prevalecer sobre el contrario gracias a su saber y la fuerza de
su discurso -fruto de su dominio del arte de la oratoria -. Esto es lo que hará
que algunos sofistas sean temidos y criticados por la forma en que utilizan su
saber.
El estilo y las intenciones de los sofistas.
Puesto que las decisiones se tomaban en la asamblea y en ella eran los
mejores oradores los que
conseguían éxitos y el mejor reconocimiento social, los sofistas
aprovechan el momento eufórico para ofrecer su saber y las técnicas para saber
hablar bien.
“El arte sofístico es preciso considerarlo como una filosofía
retórica. El sofista comienza sus discursos con frases como "yo sé",
"conozco", "ya hace mucho tiempo que he observado",
"no hay nada seguro para el hombre". Algunos dicen que el modelo a
imitar fue el mismo Pericles que dominaba el arte de la improvisación, otros
dicen que fue Gorgias porque cuando se presentaba en el teatro tenía la osadía
de decir: "Proponerme un tema" y ninguno le ganaba a hablar y
refutaba a todos. Así pues, los antiguos denominaban sofistas a aquellos
filósofos que sabían exponer sus doctrinas con elocuencia. La ciudad de Atenas
comenzó a temerlos porque ganaban todos los pleitos, tanto si tenían razón como
si no, ya que dominaban el arte de la improvisación para saber defender el sí y
el no de una misma cuestión según las circunstancias y las necesidades de los
clientes.” Filostrato, Vidas de
los Sofistas, I
El discurso sofista es un tipo de discurso grandilocuente. Pero hablar
bien no siempre quiere decir querer razonar para llegar a la verdad o defender
causas justas. En muchas ocasiones la intención es la búsqueda del aplauso, del
reconocimiento social, la demostración del poder y el dominio en el arte de
convencer. Un ejemplo claro de esta utilización del saber sofístico es lo que
se denomina el Doble discurso, éste consiste en saber defender el sí y el no de
una misma cuestión con el mismo poder de convicción.
“Sobre lo bello y lo feo también podemos formular un doble discurso.
Pues unos dicen que una cosa es lo bello y otra lo feo, que la diferencia, como
en el nombre, también existe en la realidad; otros en cambio, mantienen que es
lo mismo lo bello y lo feo. Pienso que si alguien, en un momento, diera la
orden de que todo el mundo reuniera en un solo lugar aquello que cada uno
considera feo, y después mandara tomar de este montón aquello que cada uno
considera bello, no quedaría ni una sola cosa, sino que entre todos habrían
recogido todo. Esto es así porque ninguno piensa lo mismo.” Anónimo, Dobles
razonamientos.
Hubo sofistas con distintas actitudes, unos buscaron lo mejor para la
ciudad, pero otros simplemente se vendieron al mejor postor simplemente por
dinero defendiendo, a sabiendas que lo eran, causas injustas. Su brillantez en
los discursos y su éxito les lleno las aulas de los jóvenes de las mejores
familias, todos ellos aspirantes a triunfar en política; pero también les
proporcionó un buen número de detractores ante la falta de honestidad y el
ejercicio de manipulación que algunos de ellos habitualmente practicaban. Otras
veces sus detractores -como en el caso de Platón- lo que no les aceptan es la
crítica que hicieron de los valores tradicionales. De la utilización
manipuladora del lenguaje proviene el término sofisma. Con esta palabra se
designa el argumento que reviste apariencia lógica y de verdad, a pesar de que
quien lo formula es consciente de su falsedad.
Épocas y autores
Sus integrantes no defienden una postura unitaria. No se trata de una
escuela homogénea en sus planteamientos ni en sus soluciones. Si alguna nota
común cabe destacar es la de constituir un movimiento intelectual, fruto y
exponente de una crisis moral y social, de carácter crítico de la propia
sociedad en la que nace y se desenvuelve. Se distinguen dos épocas:
1. Primera sofística: Sofistas de la cultura.
Está
formada por los más destacados y auténticos creadores del movimiento sofista.
Buscar dar una base racional a la sociedad y a los valores de su tiempo
más allá de la aceptación por tradición. La ley y la moral son convencionales,
pero cabe hacerlas acordes con la naturaleza.
Representantes: Protágoras de Abdera, Gorgias de Leontini, Hippias de
Elis y Pródico de Ceos.
2. Segunda sofística:
Sofistas posteriores. Se
presenta un cambio en la situación política, es mucho más conflictiva.
Características
- Estos sofistas son menos creativos, reflexionan sobre ideas de los
anteriores
- Les atribuyen la degeneración y decadencia de la sofística
- Sofista adquiere una significación peyorativa, aquel que da razones que
sabe falsas, que las reviste de falso rigor lógico.
- No le importa el objeto que defiende, sino el juego intelectual con que
pueda vencer al contrario, llevarlo a confusión.
- Acentúan la oposición entre naturaleza y leyes (que son consideradas
fruto de la voluntad de dominar mediante ellas a los otros, donde la mayor
parte son contrarias a la naturaleza).
Valoración y conclusiones
1. Su crítica no pretende ser puramente destructiva
(al menos en la primera época), más bien tiende a ser clarificadora, de someter
toda verdad a una verificación racional.
2. Tienen un rasgo positivo: el impedir la
absolutización de verdades que se pretendían tales. Se hace imposible seguir
afirmando que la ley es de carácter sagrado e inamovible, sólo cabe el
establecimiento de normas variables de conducta.
3. En el lado negativo y contrapartida tenemos que el
relativismo a que llevó el abuso de la práctica como legitimadora de la verdad
imposibilitó el establecimiento positivo de unas bases sobre las que construir
el orden nuevo que sustituyera al por ellos criticado. No existían valores
comunes en que apoyar el convencimiento del comportamiento colectivo. La verdad
se había vuelto tan variable que lleva al individuo a actuar según las
circunstancias de forma también variable.
Esto explica que la retórica, arte de la exposición y comunicación entre
ciudadanos, se convirtiera en puro ejercicio dialéctico para vencer al
contrario.
La democracia (demos: pueblo - cratos:
poder), favoreció la participación de los ciudadanos, tomando importancia las
Asambleas (debates, las discusiones), la cual llevó al surgimiento de una nueva
cultura. Ésta estaba orientada a las cuestiones prácticas del gobierno de la
ciudad y de la administración de la justicia. Surge el desarrollo de tendencias
y teorías contrapuestas entre sí, que ayudó notablemente a la habilidad
dialéctica, como medio de intervención en las diversas instituciones. Esta
situación, propició la aparición de pensadores especializados en la enseñanza
de la retórica y de la dialéctica: Los sofistas.
Los sofistas
se establecen en Atenas, fueron un grupo de pensadores griegos que vivieron
entre la 2ª década del siglo V a. C. y la 2ª década de la centuria siguiente.
Aunque la mayoría de ellos nacieron en colonias griegas y enseñaron en muchas ciudades
helénicas, su labor intelectual la desarrollaron principalmente en Atenas, el
centro cultural indiscutido de la Hélade. Fueron: Protágoras, Gorgias, Pródico,
Hipias, Trasímaco, Antifón, Critias, Licofrón, Alcidamante y Calicies.
La palabra sofista surge de “sophistés”, que al principio poseyó un
significado y valor positivo, significabaexperto, entendido, sabio en las cosas
de la vida. Pero a partir de finales del siglo V, dicha palabra adquiere un
fuerte tono peyorativo, pasando a tener otra connotación de “falso sabio, embaucador, constructor de
sofismas”. ¿Por qué surge este matiz negativo? Podría argumentarse que: 1°.
eran escépticos religiosos, por lo
tanto, indirectamente, pregonaban la tolerancia religiosa; 2°. desarrollan
ciertas ideas y actitudes que incidían notablemente en las creencias de los
griegos. En este sentido, los sofistas tendieron a defender el relativismo de
las normas, de las
costumbres y de las creencias
que propugnaron ciertas posturas agnósticas: cuestionando la eficacia y la
realidad de los dioses, insistiendo en la imposibilidad de resolver
racionalmente los enigmas de la religión.
Un rasgo común con los filósofos
de la naturaleza; era que asumían una postura crítica ante los mitos
tradicionales, recibían retribuciones económicas por su actividad pedagógica,
opinaban que, aunque existieran respuestas a las preguntas filosóficas, los
seres humanos no serían capaces de encontrar respuestas seguras a los misterios
de la naturaleza y del universo. Esto es, escepticismo en filosofía. Pero, aunque no seamos
capaces de encontrar la respuesta a todos los enigmas de la naturaleza, sabemos
que somos seres humanos obligados a convivir en sociedad. Los sofistas optaron
por interesarse por el ser humano y por su lugar en la sociedad.
Los sofistas son
los creadores del arte retórico, el cual surge de la conciencia de un hecho
aparentemente trivial: la relación entre el habla y el mundo es, sobre todo,
una representación. Esta representación o logos puede ser siempre superior a
otra si posee ciertas características.
El estudio de estas cualidades tenía como disciplinas fundamentales a la
retórica propiamente dicha (el arte de la persuasión a través de la palabra), a
la oratoria (arte de la elocuencia) y a la dialéctica (arte de refutar y
discutir).
El desarrollo
y profundización de dicho estudio implicaron la creación de la lógica, la
gramática y la lingüística. Asimismo, la retórica sofista trajo consigo el
surgimiento y desarrollo de una amplia gama de ciencias de la cultura: la
epistemología, la ética, la psicología, la estética, la teoría de la religión,
la sociología y la ciencia política.
Es decir, la revolución
sofista no fue sólo, ni primordial-mente una revolución formal, sino una
serie de innovaciones con contenidos diferentes en muchas áreas del
conocimiento. Podríamos definir a la sofística como una filosofía crítica de la
cultura cuyo origen, objetivo y recurso es el cuestionamiento permanente de
todo lo humano. La lista de las áreas del saber que se desarrollaron a raíz de
la sofística refleja claramente que el ser humano se había convertido en el
centro del pensar filosófico, dejando en un segundo plano a la naturaleza,
preocupación principal de las escuelas presocráticas. Con la sofística, el
hombre, como individuo moral y como ser social, como sujeto cognoscente capaz
de incidir sobre su circunstancia a través del conocimiento adquirido, se
convierte en la problemática fundamental.
Este cambio
radical de perspectiva filosófica y la postura crítica frente a todo lo
heredado son características comunes de los sofistas, así como su utilización
de técnicas retóricas de diversa índole, su empirismo y escepticismo
epistemológicos y, por último, su confianza en la utilidad de la labor
pedagógica que realizaban. Sin embargo, aquí terminan las coincidencias. Tanto
en el plano como ético como en el político, es posible encontrar posiciones muy
diversas al interior del movimiento sofista; a ello se agrega el marcado
individualismo que caracterizaba la conducta personal de los sofistas.
Los sofistas
trastocaron los valores fundamentales de la polis griega a través de un
cuestionamiento muy profundo de los principios que la habían sostenido hasta
entonces. Sin embargo, en diversos campos, pensadores griegos de distintas
escuelas presocráticas habían ya abierto el camino para el arribo de la
sofística a Atenas hacia mediados del siglo V.
La serie de transformaciones intelectuales provocadas por los sofistas
son esenciales para entender el apogeo de Atenas, ciudad que encarna, casi por
sí sola, lo que se denomina comúnmente Ia Grecia clásica".
En el plano
epistemológico,
los sofistas pusieron en duda la posibilidad de un conocimiento objetivo.
Siguiendo a Heráclito en su polémica con Parménides, consideraban a la realidad
como algo en constante cambio; "al estar comprendidos dentro de esa
realidad, no sólo los objetos de conocimiento, sino también el mismo sujeto que
conoce, no puede admitirse nada inmutable, universal y necesario
El más famoso de los sofistas
fue Protágoras, cuya única forma de conocimiento que acepta son las sensaciones,
éstas poseen necesariamente un carácter subjetivo, es decir, relativo, como se
refleja en su célebre frase: "El hombre es la medida de todas las
cosas, de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no
son." Niega la existencia de un absoluto situado detrás de los
fenómenos del mundo de los sentidos, así como detrás del mundo de los valores:
ninguna representación puede pretender con mayor derecho ser verdadera, ya que
todas lo son igualmente. No cree que los usos y costumbres de un pueblo sean
mejores que los de otro. No existe, para él, una instancia que pueda decidir
cuáles son los valores verdaderos; todos ellos son productos culturales
humanos: la moral, el arte, la religión y el Estado. El relativismo el
sistémico de Protágoras deriva pues en un relativismo sociológico.
La conclusión a la que llegan los
sofistas es simple: ya que las leyes humanas son arbitrarias, convencionales y susceptibles de
ser cambiadas, y debido al hecho de que nunca vamos a llegar a la concepción de
unas leyes universalmente válidas, lo mejor que podemos hacer es tratar de
cambiar esas leyes en nuestro propio beneficio y procurar que estas siempre se
orienten hacia nuestros intereses (cosa que era posible en una sociedad
tan participativa en el poder político como la ateniense);si no hay ninguna verdad absoluta y
universalmente válida, cada individuo tiene derecho a seguir su arbitrio e
inclinaciones, y si las leyes de la polis se lo impiden, entonces se agrede
contra su derecho natural y supone una coacción que nadie está obligado a
aceptar, al menos moralmente hablando. Desde este punto de vista, las leyes
positivas (humanas) son preceptos arbitrarios para el beneficio de los que
ostentan el poder: los gobernantes.
Los sofistas también incluirían como preceptos y prejuicios arbitrarios toda
creencia religiosa. Si nada en este mundo puedo saber con certeza, doblemente
imposible será llegar hasta las recónditas y escondidas causas de las cosas.
Protágoras y Critias defendieron que si las cosas que vemos son para
nosotros aquello que queremos que sean, aquello que no vemos con más razón será
puesto por el sujeto. Su postura al respecto era radicalmente atea: el hombre
no es la criatura, sino el creador de los dioses.
Sofistas
Cobraban por enseñar
El conocimiento es relativo
Eran escépticos y relativistas
Discutían temas sobre política
Perseguían la reacción afectiva
Enseñaban para triunfar en la
vida
Se expresaban mediante monólogos
Dirigen su discurso a las emociones para persuadir