domingo, febrero 12, 2017

La corrupción en Colombia.

Cecilia López Montaño

La corrupción es el costoso y doloroso síntoma de un país que perdió el norte después de un sangriento conflicto.


Muchos no salimos del asombro ante una aberrante realidad: si no hubiera sido por un juez norteamericano, al menos un exviceministro y un exsenador de la República se habrían quedado con 11,5 millones de dólares, y nadie se habría dado cuenta. Se puso de moda el tema de la corrupción porque este desproporcionado escándalo se suma a otros que, acumulados, demuestran el costo que tendremos que asumir los colombianos. Todos los precandidatos presidenciales del 2018 han señalado la corrupción como el eje de su campaña. Pero antes de que esta sociedad caiga en la trivialización del tema, es hora de entender que se trata de mucho más que penalizar las grandes habilidades para apropiarse de los recursos del Estado.

Lo primero que sorprende, y que demuestra un problema muy profundo de este país, es que quienes rodean a los nuevos multimillonarios ilícitos sean los primeros sorprendidos. Es imposible que semejante crecimiento en riqueza pase desapercibido por aquellos que conviven con el ladrón. Como decía mi madre (q. e. p. d.), hay dos cosas que no se pueden ocultar: el dinero y el amor. Oh sorpresa, entonces, cuando el cónyuge, el hijo, el yerno y sus íntimos amigos se enfrentan a que han vivido o se han relacionado con un hampón. Eso no se lo cree nadie, porque es imposible ocultar grandes inversiones, aumentos inmensos en el patrimonio y derroche de dinero. Y los testaferros también se hacen los locos.

Esta situación demuestra una pérdida inmensa de valores y la desaparición de las mínimas reglas de comportamiento. Es decir, una crisis de ética y moral en la sociedad de unas proporciones gigantescas. A esto se agrega que en este país las cabezas de estos inmensos desfalcos pertenecen al estrato seis y que además se formaron en los mejores colegios y universidades. ¿Qué está pasando con nuestro sistema educativo, no solo el público, que, digan lo que digan, sigue siendo de mala calidad, con muy pocas excepciones? Pero la educación privada, a donde va la clase media, y la supercostosa, a la cual asisten los que terminan teniendo acceso al verdadero poder económico, político y social de este país, están en una crisis peor. ¿Qué tipo de dirigentes estamos formando: aquellos que creen que tienen libertad de hacer lo que les venga en gana? Y los ministros de Educación se siguen improvisando, sin medir las consecuencias que esto está teniendo en la formación de una clase media que asiste a unos colegios mediocres y unas universidades que están demostrando la poca importancia que les dan a la ética profesional y a la moral de sus estudiantes.

Además, qué diablos está pasando en la familia, desarticulada, con padres ausentes, con madres solas; y el Gobierno, mirando para otro lado. Sí, la paz es la mejor noticia, y su construcción es la oportunidad para repensar esta absurda y corrupta sociedad que tenemos. Donde el 90 por ciento de los empresarios aceptan pagar coimas para obtener contratos y los ladrones saben que la plata todo lo paga, inclusive sus penas.

Señores precandidatos: la corrupción es el costoso y doloroso síntoma de un país que perdió el norte después de un sangriento conflicto, de convivir con los vicios de la narcocultura. Por favor, no usen la corrupción como un mensaje vacío para conseguir votos. Miren la podredumbre que está saliendo a la luz y no se limiten a vender un tema “que se puso de moda”, y que finalmente se acabe el día que los elijan.

El o la que llegue a la presidencia en el 2018 no solo tiene el inmenso compromiso de construir un país en paz, sino una sociedad decente. La campaña presidencial no puede ser la ratificación de ese país corrupto que tenemos, de ese perverso ejercicio de la política, como si aquí no hubiera pasado nada.

CECILIA LÓPEZ MONTAÑO

cecilia@cecilialopez.com


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-corrupcion-en-colombia-cecilia-lopez-montano-columnista-el-tiempo/16798570






Lo que debe saber del  escándalo de corrupción de Odebrecht.


Semana.com explica de forma detallada y sucinta el caso de sobornos a funcionarios más grave de los últimos tiempos en Latinoamérica.


¿Qué es el escándalo Odebrecht?

El escándalo se desató en el momento en que las autoridades descubrieron que la constructora Odebrecht hizo pagos millonarios en calidad de sobornos para poder quedarse con concesiones en Latinoamérica y el mundo. Durante más de 15 años, la firma entregó plata e inmuebles a gobernantes, partidos políticos, empresas y personas naturales, relaciones que le significaron ganancias y contratos multimillonarios. En total, entregó 788 millones de dólares en coimas a funcionarios en Angola, Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú y Venezuela.

¿Cómo realizaban las actividades ilícitas?

La forma delictiva de las operaciones de la empresa Odebrecht evolucionó con los años, a través de lo que ellos mismos denominaron "división de operaciones estructuradas", un sistema mediante el cual miembros de la firma podían comunicarse de manera particular con socios, aliados y operadores financieros. Se trataba de un sistema de correos electrónicos, mensajes directos con códigos y contraseñas cerradas.

¿Cuándo estalló el tema en Colombia?

El 21 de diciembre del 2016 se firmó un acuerdo entre Odebrecht, la Procuraduría de Brasil, el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Procuraduría General de Suiza, en el que altos directivos de Odebrecht reconocieron los delitos. En esa ocasión, en un informe revelado por el Departamento de Justicia de EE. UU., se conoció que en Colombia los sobornos sumaban 11 millones de dólares.

¿Quiénes fueron los primeros en ventilar el escándalo en Colombia?

Fue una persona clave para los avances de la investigación en Estados Unidos. Dio información detallada de los funcionamientos de la empresa brasilera en Colombia. Es recordado por haber dicho, en el 2011, que le interesaba ser un "parcero del gobierno colombiano". 

Para cuando hizo esa afirmación, la firma ya había conseguido el contrato de la Ruta del Sol tramo Dos. Según declaró a las autoridades, las intenciones de Odebrecht eran tan ambiciosas, que pretendían quedarse con todos los proyectos de APP o por concesión que se estaban realizando en el país. El empresario brasilero solicitó un principio de oportunidad para conseguir beneficios judiciales por su colaboración con la justicia.

Martorelli afirmó que el exsenador Otto Bula le prometió utilizar su relación política con gobernadores, alcaldes, líderes locales y parlamentarios para influir de manera concreta en distintos 
funcionarios de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el 
Ministerio de Transporte, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Por su trabajo, Bula habría cobrado a Odebrecht, supuestamente, “un valor en pesos equivalente al 1% de lo previsto para las obras”, lo que se conoce como “succes fee” o comisión por éxito.

¿A través de qué contratos se cometieron actividades ilícitas en Colombia?

En el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe:

Ruta del Sol, sector Dos:

El contrato se suscribió el 14 de enero del 2010 con la concesionaria Ruta del Sol S.A.S. por un valor de $2,4 billones de pesos. Los accionistas de la contratista son:

*Constructora Norberto Odebrecht
*Odebrecht Latinvest Colombia S.A.S.
*Estudios y Proyectos de Sol Episol (Del Grupo Sarmiento Angulo).
*CSS Constructores S. A.

¿Cómo se adjudicó?

Mediante licitación pública que adjudicó el Instituto Nacional de Concesiones (INCO).

Así lo descubrieron

El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que Odebrecht habría pagado la suma de 6,5 millones de dólares a un alto funcionario del gobierno colombiano durante el 2009 para la adjudicación del contrato. Después de tres semanas de pesquisas, la Fiscalía anunció que quien recibió el soborno fue el ex viceministro de Transporte Gabriel García Morales, quien para para la fecha de la adjudicación de la millonaria obra ejercía como director del extinto Instituto Nacional de Concesiones (INCO).

En el Gobierno de Juan Manuel Santos:

Ampliación vía Río de Oro-Aguachica-Gamarra

En marzo del 2014 se autorizó la adición a la concesionaria Ruta del Sol S.A.S. -de la cual hace parte Odebrecht- para la construcción y la rehabilitación de transversal Río de Oro-Aguaclara-Gamarra. Esta tuvo un valor de 900.000 millones de pesos.

¿Cómo se adjudicó?

No hubo licitación pública. La ANI autorizó a la concesionaria Ruta del Sol S.A.S. una adición al anterior contrato.

Así lo descubrieron

Según la Fiscalía, esta adición fue entregada a la concesionaria (de la cual es socia Odebrecht) gracias a las gestiones del exsenador de la República Otto Bula, quien presuntamente habría recibido sobornos que ascendieron a 4,6 millones de dólares. Según la Fiscalía General de la Nación, Bula habría influido ante la ANI, ante funcionarios del gobierno de Juan Manuel Santos y ante congresistas para que la adición, en los términos que pretendía Odebrecht, fuera una realidad.

¿Quiénes resultaron involucrados, según la Fiscalía?

Ex viceministro Gabriel García Morales 

Economista, con una especialización en Estados Unidos. De origen de cartagenero, en su momento fue calificado por el expresidente Álvaro Uribe como “una de las personalidades jóvenes más importantes del Caribe y de la patria”. Se desempeñó como viceministro de Transporte durante el primer gobierno de Uribe y luego fue el director del extinto INCO. En este momento se encuentra detenido en la cárcel La Picota, a donde llegó después de aceptar cargos por interés indebido en la celebración de contratos, cohecho y enriquecimiento ilícito.

Exsenador Otto Nicolás Bula Bula

Antes de ser capturado por el escándalo de corrupción de Odebrecht, fue un personaje reconocido por haber ocupado en el senado la curul de Mario Uribe, el primo del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo, no es la primera vez que sale relacionado en un proceso de investigación por actos ilícitos. En el 2013 fue mencionado en una investigación por dos propiedades que salían a su nombre y que al parecer tenían alguna relación con los narcotraficantes Ignacio y Juan Fernando Álvarez Meyendorff. En este momento se encuentra capturado también en La Picota. No aceptó cargos de cohecho (soborno) y enriquecimiento ilícito.

¿Cómo le habrían pagado el soborno a Bula?

En su declaración, Antonio Martorelli aseguró que "en las reuniones con Bula, él dijo que podría influir para acelerar la obtención del otrosí”. En el testimonio de Martorelli, revelado a la Fiscalía por Yesid Arocha, director jurídico de la compañía, se lee que el dinero que se le dio a Otto Bula se pagó a través de siete compañías.

En el texto de la confesión también dice el señor Martorelli que durante sus reuniones "Otto Bula le contaba que las comisiones permanentes del Congreso (tercera, cuarta y sexta) en las cuales él tenía influencia convocarían a Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI, y a Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, para reuniones de control político con el objetivo de presionarlos para dar celeridad al otrosí que viabilizaría el proyecto".

¿A quiénes han llamado a entrevista?

Las personas que han sido citadas a entrevista por la Fiscalía no están vinculadas al proceso penal. Fueron llamadas para que brinden
información que logre dar luces sobre el escándalo de corrupción.

Empresario Juan Manuel Barraza: Uno de los primeros en comparecer fue el empresario cartagenero Juan Manuel Barraza por reconocer que había sido socio del ex viceministro García Morales, en una inversión realizada en una zona franca de 42 hectáreas ubicada en Mamonal, sector industrial de Cartagena. Según las autoridades, Barraza habría invertido dinero de García en la obra del Parque Industrial TLC de las Américas S. A.

Ex ministra Cecilia Álvarez: La exfuncionaria fue citada para que brinde mayor información sobre la adición aprobada en el período en el que fue ministra. Deberá contar por qué, pese a haber hecho reparos, se dio la autorización. 

¿Qué tiene que ver en el escándalo la exministra Gina Parody?

El expresidente Álvaro Uribe Vélez aseguró que la adición (por la cual está preso Bula) "habría necesitado contrato independiente y licitación pública. Se ha denunciado que en un principio la ministra Cecilia Álvarez y los directivos de la ANI estuvieron en desacuerdo, pero finalmente aceptaron la adición y por monto muy superior al inicialmente propuesto de 300.000 millones”, dijo Uribe.

Pero además, el expresidente fue más allá y aseguró que la obra
"favorece el puerto cercano a Gamarra, en el cual tiene intereses la exministra Gina Parody (pareja de la exministra Álvarez). 

El documento Conpes se aprobó sin que las ministras se declararan impedidas, lo que presuntamente constituiría otra irregularidad”.

Las consecuencias en Colombia

La ANI pidió que se declare la nulidad del proyecto de infraestructura conocido como Ruta del Sol tramo Dos. Esto significa que habría que esperar a que se abra una nueva licitación para terminar los 528 kilómetros ubicados entre Puerto Salgar y San Roque.

Lo que viene

Se pueden presentar más capturas, dependiendo de lo que declare el ex viceministro García Morales (quien se espera coopere con la Justicia) y de las entrevistas, e investigaciones que adelanten las autoridades. El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, manifestó que el ente acusador trasladó copias para que se investigue la licitación del sector 3 de la Ruta del Sol, al advertir la existencia de evidencias que podrían exponer un nuevo delito que no es objeto de investigación actualmente.

¿Qué más países resultaron salpicados?

En 12 países la empresa Odebrecht realizó pagos en efectivo o a manera de consignaciones en las cuentas de sus socios. El dinero salía de fondos secretos de la compañía.

Angola
Odebrecht entregó allí 50 millones de dólares por sobornos durante el 2006 y el 2013. La empresa se vio beneficiada con 261,7 millones de dólares.

Argentina
En este país la firma entregó 35 millones de dólares por sobornos durante el 2007 y el 2014. Los beneficios de Odebrecht en este caso fueron de 278 millones de dólares.

Colombia
Entregaron 11,5 millones de dólares por sobornos durante el 2009 y el 2014. Odebrecht logró beneficiarse con alrededor de 50 millones de dólares.

República Dominicana
La firma entregó 92 millones de dólares por sobornos durante el 2001 y el 2014. Odebrecht se benefició con 163 millones de dólares.

Ecuador
Durante el 2007 y el 2016, Odebrecht pagó 33,5 millones de dólares en sobornos a funcionarios del Estado para la adjudicación de contratos de obras públicas. Los beneficios de la constructora en este caso fueron de 116 millones de dólares. En este caso la constructora pagó para obtener contratos y arreglar obras públicas. También hubo desembolsos en efectivo al gobierno ecuatoriano.

Guatemala
Allí entregaron 18 millones de dólares por sobornos. Los beneficios para la constructora en este caso fueron 34 millones de dólares. En este caso Odebrecht le pagó a un alto funcionario del gobierno guatemalteco un porcentaje del valor del contrato durante la realización de las obras públicas a cambio de que éste le asegurara la adjudicación de dichos contratos.

México
Recibió 10,5 millones de dólares por sobornos durante el 2010 y el 2014. Los beneficios obtenidos para la empresa brasilera fueron de 39 millones de dólares.

Mozambique
Odebrecht entregó en ese país 900.000 dólares por sobornos durante el 2011 y el 2014.

Panamá
Funcionarios de ese país recibieron 59 millones por sobornos durante el 2010 y el 2014.  Las ganancias para la empresa brasilera después de realizados los trabajos sumaron 175 millones de dólares.


 http://www.semana.com/nacion/articulo/odebrecht-escandalo-de-corrupcion/513209





 ¿Odebrecht pagó gastos de campaña de Zuluaga?


Revista brasileña revela en qué consiste la colaboración del publicista Duda Mendoça con la justicia y deja mal parada la campaña del excandidato presidencial. El Centro Democrático asegura que es Mendoça quien debe responder por pagos de Odebrecht.

La financiación de campañas políticas promete ser el siguiente capítulo dentro del escándalo de corrupción que sacude el continente por los tentáculos de la firma de ingeniería Odebrecht. Y nuevas revelaciones apuntan a Colombia.

La revista brasileña Veja dedicó un artículo a los famosos “marqueteiros”, Duda Mendoça y Joao Santana, piezas clave de lo que será este episodio que toca las altas esferas de la política en Brasil, pero también en otros países latinoamericanos a los que exportaron sus servicios. A ambos se les atribuye un papel central para que Luiz Inácio Lula da Silva pudiera llegar al poder, a la vez que fueron el eje de diversas campañas del Partido de los Trabajadores.

Santana fue a prisión acusado de recibir pagos ilegales de 
Odebrecht y, como muchos de los implicados en Lava Jato, negoció un acuerdo de delación. Según narra el artículo de Veja, Duda entró en pánico al enterarse de que Odebrecht también cerraría un acuerdo de delación con la Justicia, pues temía acabar también tras las rejas, de modo que buscó a las autoridades para empezar a ‘cantar’.

El reportaje de Veja, firmado por Thiago Bronzatto, aborda las revelaciones que los dos publicistas harán ante las autoridades, que entre otras enlodan a Lula y a la destituida Dilma Rousseff.

En particular Duda Mendoça se refirió a la intervención clandestina de Odebrecht en las elecciones colombianas, en un breve capítulo titulado “El dinero sucio en la campaña de Colombia”.

La información de Mendoça apunta a que en el 2014 un ejecutivo de Odebrecht en Sao Paulo sirvió de puente entre Mendoca y la campaña de Óscar Iván Zuluaga, que quería contratar sus servicios. Veja revela la versión del publicista en la que asegura que se reunió en Sao Paulo con David Zuluaga, el hijo del candidato, y con un director de Odebrecht.

Tras ese encuentro, Mendoça presentó una propuesta por 4,3 millones de dólares, pero la campaña de Zuluaga consideró la cifra demasiado elevada y entonces Odebrecht se ofreció a pagarle por medio de depósitos en cuentas bancarias en el exterior. Así se cerró el negocio.

Según el publicista, al final de la campaña en Colombia, que como se sabe se saldó con el triunfo del presidente Juan Manuel Santos en la segunda vuelta, la constructora sólo le transfirió 1,6 millones de dólares.

A la publicación contestó de inmediato el excandidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, quien aseguró a través de un comunicado que su campaña no puede hacerse responsable de los acuerdos y pagos que la empresa Odebrecht tuviera con Duda Mendoça al margen de lo convenido con su campaña. Sostiene que la negociación con Duda y su equipo concluyó en el mes de marzo del 2014 y que se acordó el pago de $ 2.859.075.716 (es decir 1,2 millones de dólares) por servicios de asesoría para primera y segunda vuelta, los cuales comprendieron un período de dos meses (del 15 de abril al 15 de junio).

El tema saltó a los medios de comunicación a comienzos de este año por el periodista y columnista de la revista Semana Daniel Coronell, quien reveló el contenido de un reporte de la Policía Federal brasileña que daba cuenta del recibo de dineros ilícitos de Odebrecht a la campaña del candidato Óscar Iván Zuluaga; el dinero, dice el documento, habría sido recibido por parte del jefe financiero de las empresas de Mendoça en un hotel de São Paulo.

En ese momento Zuluaga explicó que nunca tuvo contacto directo con los funcionarios de Odebrecht y que fue el exdirector del Invías Daniel García Arizabaleta, miembro del comité político de su campaña, quien buscó la ayuda de la constructora. García Arizabaleta -reseña la columna- fue destituido e inhabilitado por 15 años, entre otras cosas por usar papeles falsos para acreditar experiencia y cambiar manuales de funciones en su propio beneficio.

Zuluaga viene insistiendo en que Odebrecht para ese momento no tenía cuestionamientos y que Daniel García, quien tuvo contratos con Odebrecht, ofreció investigar si Odebrecht tenía contacto con firmas como la de Mendoça en Brasil. En un comunicado del excandidato presidencial aseguró que conoció personalmente a Mendoça en un viaje a Brasil en febrero del 2014. En esta reunión, dice, no se discutió ninguna propuesta económica.

A través de su cuenta de Twitter, el expresidente Álvaro Uribe reclamó el que el asesor brasileño diga a “título de qué y por qué hubo pagos adicionales de Odebrecht sin que hubiera informado a Zuluaga o a directivos de su campaña”.

Lo cierto es que el escándalo apenas comienza. Duda Mendoça cayó en desgracia envuelto en el “mensalao”, como se conoce el escándalo que sacudió al partido gobernante en el 2005 por el supuesto soborno a diputados para que votaran los proyectos del gobierno, pero siguió cultivando contratos en Latinoamérica. Santana era su alumno aventajado y tomó el relevo. Ambos ayudaron a elegir presidentes, gobernadores, alcaldes y senadores tanto en Brasil como en el exterior.

La pareja de publicistas ayudó a sostener al PT en el poder del 2002 al 2014, y la operación Lava Jato, como se conocen las investigaciones que dieron origen al escándalo Odebrecht, volvió a unir sus destinos.

La investigación Lava Jato ha ido creciendo a punta de acuerdos de delación, y crece rumbo a un nuevo capítulo que incluye las confesiones de 77 altos ejecutivos de Odebrecht, avaladas este lunes por la corte suprema de Brasil. Una pieza clave de ese efecto dominó es la campaña presidencial de Zuluaga en Colombia. Sus nexos con los implicados publicistas brasileños apenas se comienzan a aclarar.











Delincuencia estrato 6


Los tiempos han cambiado. Hoy estamos frente a megadelincuentes pertenecientes a "familias de bien".


¿Te gustan las películas? pregunta el negrísimo jefe del hampa de la ciudad de Kansas. Sí, no me disgustan, responde el blanquísimo joven delincuente. No te las recomiendo, agrega el jefe mafioso, porque han contado mentiras de cómo son los negros. El asimétrico diálogo entre maleantes ocurre en Kansas City, el inquietante filme de Robert Altman y uno de los favoritos de Martin Scorsese que, a ritmo de jazz, recrea el listón de valores de los bajos fondos durante «La Gran Depresión» ocurrida en los Estados Unidos en los años treinta. Mientras los de abajo pagaban la crisis, los de arriba amañaban elecciones y usufructuaban las ventajas del poder.     

La película que nos venían enseñado en Colombia era la de unos honorables políticos y empresarios que estaban «haciendo patria». En la película los culpables de todos los males de la república eran los «malpararidos» guerrilleros o los cientos de raponeros que flagelan las calles del país. De un día para otro nos anunciaron -como decía el jefe del hampa de Kansas- que todo lo que se veía en la película era mentira y que la verdad es que en Colombia hay unos ladrones que, disfrazados de políticos o de «gentes de bien», vienen saqueado las arcas públicas.  

Los guerrilleros, lógicamente, no pintan nada en esta película porque las cuantiosas licitaciones las realizan los ministros de Estado, viceministros, gobernadores y alcaldes. Se necesitarían, además, miles de carteristas callejeros para juntar los 6.5 millones de dólares que, según las pesquisas de la Fiscalía, recibió como soborno y de un solo contado, el ex viceministro de transporte, Gabriel García Morales, para beneficiar a un clan de empresarios que estaban «haciendo patria».

Hace unos años los megadelincuentes colombianos venían de la barriada. Gente a pie de calle. Como Pablo. Como tantos otros que murieron en su ley. Eran mal hablados y se alimentaban con comida de vagabundos. Asaltaban bancos y joyerías. Traficaban. Mataban a quien se interpusiera en su camino. Repartían billete entre la gente de las barriadas. Sobornaban a policías y políticos. Salvaban a empresarios quebrados. Financiaban reinados de belleza. Entraban y salían de las prisiones. Sus existencias transcurrían sobre el filo de un puñal. Llevaban un escalofriante tren de vida con el dinero obtenido en el tráfico de drogas.

Los tiempos han cambiado. Hoy estamos frente a megadelincuentes pertenecientes a «familias de bien» que, a troche y moche, se han graduado en las más caras universidades del país y han conseguido, a troche y moche, algún cartón en el extranjero. Viven en lujosos condominios. Visten y comen bien. Son miembros de número de los más elitistas clubes privados. Salen retratados en las páginas sociales de la prensa nacional y de provincia. Opinan en los programas de radio y televisión. Cuando algo se mueve contra ellos se muestran indignados y hablan de «persecuciones políticas». Llevan un lujoso tren de vida con el dinero de los contribuyentes. 

Los megadelincuentes de estrato seis no aparecían en las películas que nos exhibían, o sí aparecían en alguna, era en el papel de «buenos». Esta banda de megadelincuentes se apoderaron del dinero público porque los órganos de investigación y control (Fiscalía, Procuraduría, Contraloría y Defensoría) estaban mirando para otra parte. Mientras los megadelincuentes hacían de las suyas, los funcionarios -como el ex procurador Alejandro Ordoñez- buscaban «castrochavistas» hasta en la sopa para represaliarlos o abrían «trascendentales» debates sobre los pájaros preñados o si los ángeles eran varones o hembras.
El coto de caza de los megadelincuentes estrato seis ha sido extenso: Agro Ingreso Seguro, Coomeva EPS, Caprecom, Transmilenio Calle 26, Reficar, SaludCoop EPS, Interbolsa y un largo etcétera. Estos casos apenas son la punta del iceberg puesto que en Colombia se ha entronizado y aceptado por la mayoría de los operadores políticos tradicionales, una estructura corrupta que comienza en las altas esferas gubernamentales y se extiende hasta los ámbitos departamentales y municipales. Este prontuario de la infamia encuentra también su parte macabra: la violación, tortura y asesinato de la niña Yuliana Samboní a manos de Rafael Uribe, un verdugo de estrato seis.      

La situación de Colombia puede verse reflejada en el espejo de España. Banqueros, exministros, presidentes de comunidades autónomas, empresarios, lobistas, alcaldes y políticos profesionales que actuaban a sus anchas durante la época de las vacas gordas, cayeron en desgracia y fueron puestos tras las rejas cuando la crisis económica tocó fondo y la opinión pública despertó de una quimera. Cuatro factores se vienen juntando en España contra la corrupción: indignación popular callejera, voceros políticos anticorrupción, prensa implacable contra los corruptos y jueces que actúan sin miedo y con independencia. Colombia entra en un periodo de desaceleración económica y crisis que, sumado a la reforma tributaria, atacará los bolsillos de las capas medias y populares. Poca plata y unos saqueadores estrato seis llevándosela. ¡Vaya película! 

La campaña electoral que se avecina en Colombia es una oportunidad excepcional para desenterrar a todos los operadores políticos que están untados de fango hasta las orejas. El Fiscal, el Procurador, el Contralor y el Defensor que, fueron elegidos a través de acuerdos entre políticos, tienen la oportunidad de sacudirse de sus mentores y formar una especie de cuarteto que al igual que «Los Intocables» actúen a saco contra los megadelincuentes de estrato seis. Medios de comunicación y jueces: ¡Destapen! ¡Juzguen!    

Remate: Puerto Rico y el Caribe están de júbilo. Después de 35 años de cárcel el presidente Obama indultó al prisionero político Oscar López Rivera. La alcaldesa de San Juan de Puerto Rico, mediante orden ejecutiva, prepara un apoteósico recibimiento del patriota puertorriqueño, cuya libertad fue reclamada por Calle 13, Ricky Martín, Rubén Blades, Danny Rivera y centenares de personalidades del Caribe y el mundo.

* Escritor y analista político 

http://www.semana.com/opinion/articulo/yezid-arteta-davila-la-corrupcion-de-altos-estratos/512491



 El  veneno de la corrupción

EL ESPECTADOR EDITORIAL  14 ENE 2017


En respuesta a la detención, el expresidente Álvaro Uribe dijo que García lo traicionó y en seguida pidió que se aclaren los hechos que involucran a funcionarios del gobierno de Juan Manuel Santos. Calma, no tanta prisa para despojarse de responsabilidad.

El pasado jueves, en efecto, la Fiscalía capturó a Gabriel García Morales, viceministro de Transporte durante la administración del presidente Álvaro Uribe Vélez, bajo la sospecha de haber recibido US$6,5 millones (¡nada más!) para favorecer a la multinacional brasileña en la adjudicación del tramo 2 de la Ruta del Sol, que, como se recordará, al final quedó con un único proponente admitido por el Instituto Nacional de Concesiones (Inco), dirigido en él.

En Colombia hay dinámicas buroctáricas afianzadas, tanto en el nivel nacional como en el local, que han normalizado el hecho de pedir sobornos a cambio de la adjudicación de los contratos públicos. Rara vez, lastimosamente, las autoridades logran penetrar esos intercambios perversos y ponerlos en evidencia. Aunque suena a lugar común desgastado, la realidad es que la corrupción sí es el principal obstáculo para el desarrollo del país y uno de los motivos para que los ciudadanos desconfíen de las instituciones (y entre ellos mismos, por cierto), con todas las pésimas consecuencias que eso conlleva. Por eso, los resultados que ha comenzado a mostrar la Fiscalía General de la Nación en la investigación por los pagos de Odebrecht son muy bienvenidos, y sólo queda esperar que se destape el nombre de todos los involucrados y que paguen por ello.
El pasado jueves, en efecto, la Fiscalía capturó a Gabriel García Morales, viceministro de Transporte durante la administración del presidente Álvaro Uribe Vélez, bajo la sospecha de haber recibido US$6,5 millones (¡nada más!) para favorecer a la multinacional brasileña en la adjudicación del tramo 2 de la Ruta del Sol, que, como se recordará, al final quedó con un único proponente admitido por el Instituto Nacional de Concesiones (Inco), dirigido en ese momento en calidad de encargado por García Morales. El ente investigador le imputará los delitos de cohecho, interés indebido en la celebración de contratos y enriquecimiento ilícito. Odebrecht realizó los pagos en Brasil por medio del Departamento de Operaciones Estructurales, brazo de la empresa que se encargaba de tramitar los sobornos.
En respuesta a la detención, el expresidente Álvaro Uribe dijo que García lo traicionó y en seguida pidió que se aclaren los hechos que involucran a funcionarios del gobierno de Juan Manuel Santos. Calma, no tanta prisa para despojarse de responsabilidad. Y no sólo la obvia que le cabe a la cabeza de un gobierno por no asegurarse de nombrar a las mejores personas en los cargos, pues en este caso en particular faltan además varios elementos por descifrar. Primero, porque el monto del soborno es exorbitante como para decidir sin más pesquisas que solamente llegó a untar a un único funcionario aislado. Pero también porque esta misma compañía, como lo ha reconocido el propio candidato uribista, promovió -y falta comprobar si pagó- una multimillonaria asesoría para que Óscar Iván Zuluaga ganara la Presidencia de la República en 2014.
Todo lo cual no quiere decir que no sea urgente la petición del expresidente Uribe: que se investiguen en profundidad los sobornos que por otros US$4,6 millones ha aceptado Odebrecht que pagó en Colombia para, en palabras de la Fiscalía, “obtener otras obras públicas con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) durante la actual administración”. Porque no estamos ante un caso aislado sino, nos repetimos, ante una dinámica afianzada que, puesto que rara vez caen los implicados y de ahí la importancia de que este caso avance, se ha convertido en la manera normal de hacer las cosas.
El fiscal Martínez ha dicho que “vamos a llegar a todos los implicados e involucrados en estos hechos; no se trata solamente de contratos del orden nacional. La Fiscalía General ha identificado igualmente contratos que se han realizado del orden local con entidades territoriales”. Esperamos que así sea y que se aproveche la colaboración de Odebrecht con la justicia (se ha hablado de una retribución al país por $32.000 millones) para sacar a la luz los nombres de todos los que estuvieron cercanos a esta red de corrupción. Las sanciones, además, tienen que ser ejemplares, para enviar así un mensaje contundente: en Colombia no todo vale.
Hemos celebrado en varias ocasiones el compromiso de la Contraloría, la Fiscalía y la nueva Procuraduría de Fernando Carrillo con la lucha anticorrupción. Ese compromiso debe renovarse a diario y seguir dando resultados concretos. La única opción para desarraigar la “normalidad” de estas prácticas perversas es mediante una guerra frontal que demuestre las consecuencias de hacerle trampa al país.

http://www.elespectador.com/opinion/editorial/el-veneno-de-corrupcion-articulo-674684