domingo, febrero 12, 2017

Colombia: el sistema político de la  corrupción

Por: Cristina de la Torre

Mutación extraordinaria del sistema político, cuyo mecanismo desentraña Juan Fernando Londoño. No ya como incidente fortuito sino como eje del modelo. En el naufragio de los partidos, se desplaza el mando desde la dinámica menuda de favores y contraprestaciones hacia un torrente de candidatos financiados por criminales o por contratistas que terminan apoderándose de los recursos públicos. Es éste el mango del abanico que se abre en astas de millonarios evasores, chupasangres de la salud y un enjambre de contratistas que hacen su agosto. Casi todos ellos esconden lo malhabido en paraísos fiscales. Revela la Sociedad Colombiana de Economistas que en las dos últimas décadas ha perdido el Estado $189 billones a manos de corruptos. Fernando Carrillo, que es en su pundonor antípoda del destituido Ordóñez, advierte: la corrupción hace más daño que la guerra; ¡tiemblen los corruptos! Dura cuesta habrá de remontar.
Para Londoño, como resultara insuficiente la financiación oficial de los partidos, los más avezados de la clase política buscaron en el crimen otra fuente de recursos: en el narcotráfico, en el paramilitarismo. Acudieron al mercado de empresas o de individuos interesados en contratos del Estado. Suministran los contratistas avances a los políticos para sus campañas y éstos les retornan con contratos la inversión. Y participan de las ganancias. Podrán evocarse como emblema de tales mañas los 61 parapolíticos que por asociarse con delincuentes pagan cárcel; miembros que fueron de la bancada uribista en tiempos de la Seguridad Democrática.
Colombia es lunar del continente. Prolifera aquí la parentela que releva al politicastro subjúdice, en curul del parlamento, en Alcaldía o Gobernación. O el familiar que hereda al funcionario enriquecido en la administración pública. Ni soñar con juicios por corrupción a tres expresidentes, como los que se siguen en El Salvador. Menos aún conque ponga su mano la justicia sobre ningún contratista. Nuestras eminencias del poder parecen inmunes a la acción de la justicia. Ahí está Alejandro Ordóñez, flamante cabeza del Ministerio Público destituido por abusar del cargo en provecho propio, libre y espetando frases lapidarias, como de ultratumba, contra la paz que el país anhela. Un sinvergüenza.
Privilegiadas de la contratación pública son las muy lucrativas entidades sin ánimo de lucro. Pululan entre ellas iglesias evangélicas que extorsionan a sus fieles y hasta lavan activos del narcotráfico. Pagan las entidades sin ánimo de lucro impuestos irrisorios, o ninguno; y se brincan los controles de la ley 80 de contratación pública. En los últimos cuatro años, departamentos y municipios cerraron contratos con ellas por $14.5 billones; 85% de ellos en forma directa, a dedo, sin licitación pública.
La corrupción es de doble vía: del funcionario y del empresario privado. Como en otros países, deberá la autoridad electoral contar con instrumentos de vigilancia y sanción. Abordar el financiamiento privado de las campañas. Publicarlo. Y marginar de la contratación al aportante cuando su favorecido corone en el poder.
Consuela comprobar que nada nos llega demasiado tarde. Si, mal que bien, se allanaron las Farc a los cambios que los del No pedían; si con ello podrá terminar la guerra, el relevo en la Procuraduría pone punto final a ocho años de desafueros en el órgano de control. Carrillo ofrece todas las credenciales para invitar a “superar la bancarrota ética” que agobia a Colombia. Para combatir sin miramientos este nuestro sistema político de la corrupción. Y no para tornar al clientelismo, sino para construir un país en paz y democracia.

http://www.elespectador.com/opinion/colombia-el-sistema-politico-de-corrupcion
La otra cara


Un contratista frustrado que no está en la rosca habla de su calvario


Yo busco contratos por todas partes, conozco cómo funciona este negocio en otros países y puedo decirle que el estado de corrupción en Colombia es masivo y generalizado. Y eso no pasa en todos lados. Aquí es una epidemia. Solo tal vez le ganan en gravedad vecinos como Venezuela, Perú y Panamá.        

Como todas las enfermedades contagiosas, cuesta mucho exterminarla. Esto requiere que el presidente de la República se meta de lleno. No solo decirlo. Hay que hacerlo. Están saqueando al país.     
Lo de Bogotá está pasado de moda. Pero eso de Bogotá pasa en todo el país. Se convoca, por ejemplo, a un concurso a las 6 de la tarde de un día y se fija para el día siguiente a las 8 de la mañana una visita con el consorcio constituido ¿Qué es eso?

Cada día es más evidente que las licitaciones son hechas como un traje a la medida. Los que hacen los pliegos, sobre todo, utilizan el ítem de la experiencia para poner una característica que solo encaja en un proponente.        

Le voy a contar un caso, no de los míos, porque no puedo revelar mi identidad, pero sí de un colega. Se trataba de un contrato de 10.000 millones de pesos para una especie de monumento en los cementerios de Bogotá. La adjudicación la dejaron, no recuerdo bien, si para el 23 o 28 de diciembre del año pasado. 

Eran cinco proponentes y eliminaron a los tres que hicieron las ofertas más baratas y dejaron solo a dos: el elegido con anticipación para ganar y otro, que como tenía la oferta más cara, les servía de comparsa. Pero resulta que el que estaba destinado a ganar no había entregado uno de los documentos que es requisito para poder participar. Según me cuentan, los que iban a perder le exigieron a la funcionaria de la Secretaría de Gobierno que mostrara el documento. 

Ella no les hizo caso, llamó a la Policía para que sacara al proponente porque perturbaba el orden y adjudicó el contrato a una empresa santandereana a la que le fue muy bien cuando Iván Moreno, el hermano del alcalde de Bogotá, estaba de alcalde de Bucaramanga.   

Y así es todo. Por las zonas del país donde yo me muevo piden de entrada, como 'mordida', hasta la mitad del contrato. Es decir, si el contrato es de 80.000 millones de pesos, si uno acepta las condiciones que imponen en ese departamento, se lleva solo para ejecutar la obra 40.000 millones.     

Si usted me pregunta dónde se puede participar con méritos, lo único que se me ocurre es decirle que una entidad en la que se puede competir limpiamente es en Fonade. Y entonces allá se presentan cien proponentes. Gente que como yo no tiene cómo ni puede pelear en las otras ligas. Hay ciudades como Medellín y Cartagena en las que no he intentado concursar.        
Y esto se está agravando. A una firma privada, que desde hace 15 años colabora con una empresa pública de Bogotá, apenas ahora le empezaron a pedir 'mordida' por primera vez. Eso significa que los tentáculos crecen.

Y se dan cosas insólitas, como, por ejemplo, que un representante de una de las empresas de los Nule se les acercaba a los contratistas de la ciudad a venderles de a pedacito de la 26. La estaban vendiendo de a un kilómetro. Y para colmo, pedían el 10 por ciento.  

Yo he decidido que no voy a arriesgar mi vida, ni mi empresa, ni mi familia por algo que no voy a poder cumplir. Yo mejor me dedico a otro trabajo. A mí nadie me extorsiona.








“Derrotar la corrupción es  más difícil que acabar a las Farc”: Claudia López


 Después de denunciar la parapolítica llegó al Senado, donde ha defendido el proceso de paz. Ahora quiere llegar a la Presidencia porque cree que desde ahí se pueden cortar los lazos de la corrupción.


Por: Felipe Morales Mogollón                                                               El Espectador 


El mandato del presidente Juan Manuel Santos llega a la recta final y con el empiezan a salir los candidatos a sucederlo. Al final de la legislatura, mientras era ‘pupitreada’ la reforma tributaria, la senadora Claudia López, hastiada de la corrupción y clientelismo que vio en el Congreso, decidió postular su nombre con esa bandera: enfrentar la corrupción que asegura “carcome al país”. Crítica ácida como se ha dado a conocer, le contó a El Espectador su decisión y en que consiste su propuesta. López no dejó títere con cabeza.

Usted siempre había estado del lado crítico de la política, da el salto, se hace elegir y se vuelve una revelación ¿Por qué se metió si tanto le molesta la política y sus protagonistas?

Sigo en el lado crítico. Me he dedicado a renovar la política, a luchar para que los narcotraficantes no nos mataran, que acabáramos el frente nacional y el bipartidismo y a denunciar la parapolítica. Pero qué me trajo al Congreso: la paz, despegó el proceso con las Farc y no me hubiera perdonado haberme quedado en Chicago estudiando. Fue la decisión correcta.

¿Por qué da el paso y se lanza a la Presidencia?

El orden de prioridades era acabar la guerra porque el daño humano, moral y económico que genera es infinito. Reproduce la corrupción, desperdicia recursos, polariza y deshumaniza. Ahora la prioridad es derrotar la corrupción. Es un cuello de botella más duro que derrotar a las Farc. Esta gente tiene más poder, más influencia, más plata y están atrincherados en la sociedad, en la política, en la economía, en el gobierno, especialmente en el Congreso. Aferrados a la teta de la corrupción. ¿Desde dónde le podemos pegar duro a la corrupción? Desde la Presidencia.

La corrupción se emana desde la presidencia…

La política en Colombia consiste en que unos políticos corruptos compran votos y se eligen. El gobierno compra a los políticos, que compran votos. Si no rompemos ese círculo vicioso, si no llevamos a la presidencia a alguien que no haya comprado votos y que no esté dispuesto a comprar congresistas, nada va a cambiar.

¿El prestigio y la inconformidad ciudadana le alcanza para llegar a la presidencia por encima de los intereses políticos?

El 80% de los colombianos que sí son la mayoría odian los partidos y a los políticos con justa causa y están dispuestos a hacer algo decisivo para derrotar a los corruptos. La mayor arma de esta democracia no son los fusiles, sino el voto libre de los ciudadanos.

Pero también es consciente que sola no puede…

Si queremos llegar a la presidencia tenemos que coger al Verde, a Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, a los mejores sectores del Polo Democrático, a inmensos sectores de la ciudadanía que quieren trabajar. Es necesario organizar una coalición de acción colectiva. No va a venir una virgen santísima a salvarnos, nos toca sumar diez millones de votos.

¿Por qué los ciudadanos deberían optar por apoyar esta coalición?

Acá hay gente que la lleva de la mala, cuando no es que lo roban en la calle, es que lo atracan, que hay un grupo armado, que hay políticos corruptos, que reciben la educación de mala calidad, no tienen sistemas de transporte público y se gastan tres horas en un bus. Eso le pasa a 30 millones de colombianos. Yo sí creo que vamos a ganar. ¿Hay alguien que no esté desesperado con la corrupción? Quiero verlo.

Usted defiende ha sido una de las defensoras del proceso de paz con las Farc, ¿haría política con ellos?

No. Yo no pretendo, aspiro, ni quiero, ningún tipo de alianza con lo que sea que las Farc formen. No por lavarme las manos, la paz se trataba de que dejaran de dar plomo. Ellos no son ninguna ong, son un ejército que mataron y secuestraron. Tienen que cumplirles a las víctimas, decir la verdad, someterse a la justicia, reparar y reconciliarse con la sociedad.

Usted tiene puesto el ojo en la corrupción ¿Por qué la importancia de este tema?

A los colombianos nos roban políticos corruptos, su círculo de contratistas y empresarios elegantísimos poderosos que evaden impuestos. Entre toda esa calaña nos roban $60 billones al año. No hay posibilidad de que este país genere una economía moderna, mejor empleo, mejor educación, con semejante nivel de corrupción. No hace falta sino estar sentado en el Congreso y ver el nivel de abuso de poder, de cinismo y de corrupción.

¿El gobierno Uribe y el gobierno Santos se tiran la pelota en temas de corrupción, son igualmente responsables?

Los dos son campeones. Este es un tema de cómo funciona el sistema. Es a punta de clientelas partidistas que se roban el Estado para poder hacer política comprada. Pero no es Santos, no es Uribe, no son las Farc, de esos tipos ya logramos salir y los otros se desmovilizaron. Entonces, cogemos ese toro por los cachos y domesticamos esa clase política o no hay manera de que esta sociedad se desarrolle.

¿Usted ha sido una contundente crítica de la reforma tributaria?

Vuelven y aprueban una reforma tributaria que le saca 7.5 billones de pesos del bolsillo a los colombianos en plena navidad. Mientras tanto, los ciudadanos más ricos van a aportar solo 0.4 billones vía dividendos que pueden evadir. Ese es el nivel de inequidad. He salido con lágrimas en los ojos, no puede ser que se aprovechen de que no los están viendo, de que es navidad y la pupitrean de forma vulgar. No basta con indignarse, tenemos que sacarlos.

¿Qué diferencia hay entre esta propuesta y la Ola Verde de Mockus, él tampoco tenía cuestionamientos éticos?

No hay una ola de emoción de un mes que haya hecho una transformación sustantiva. Queremos mucho haciendo muy poco. Se requiere más trabajo, más acción colectiva, estructura, haber apoyado a la gente buena que quiso entrar a los concejos, a las mujeres que querían se alcaldesas. No es una acción individual.

¿Esta Colombia listo para una mujer presidente?

Dos mujeres en las pasadas elecciones sacaron 4 millones de votos. El problema no es que una mujer pueda aspirar a la Presidencia. El problema es que matan a 21 mil mujeres violadas al año, a 19 mil niñas como Yuliana Samboni. Ese es el real problema de esta sociedad.

Pero lo que sí quedo claro con el plebiscito es que Colombia es la discusión de género ¿cree que eso puede afectar su aspiración?

Eso no es ninguna novedad. Yo agradezco la generosidad, el apoyo, el afecto, las ideas. La gente tiene prejuicios, pero eso no lo va transformar la política, lo transforma la cultura, la educación, la convivencia, reconocernos como iguales, respetarnos. El prejuicio está fundado en la distancia y en la desconfianza. Pero francamente no creo que ese vaya a ser el gran tema de la campaña. 


http://www.elespectador.com/noticias/politica/derrotar-corrupcion-mas-facil-acabar-farc-claudia-lopez-articulo-673658
Editorial: La Guajira, otra vez acéfala

Esta región continúa capturada por castas corruptas que se niegan a soltar el presupuesto.

Por:  EDITORIAL

La próxima semana, la Fiscalía General le revelará al país más de 800 horas de grabaciones en las que quedó al descubierto el plan corrupto que se desplegó el pasado 6 de noviembre para que saliera elegido como gobernador de La Guajira Wilmer David González Brito.   

Su elección, fruto de una coalición entre el partido de ‘la U’ y los conservadores, fue vista inicialmente como una salida democrática de la postración política en la que estaba sumido ese departamento luego de que sus cuatro últimos gobernadores terminaran investigados o condenados por delitos que van desde homicidio hasta el robo de las arcas de este ente territorial.

Pero lo que se confirmó en esa oscura jornada electoral es que esa región continúa capturada por castas corruptas que se niegan a soltar el presupuesto. Ríos de dinero en una zona que se muere de sed y camiones repletos de votantes comprados, que venían de la frontera con Venezuela, fueron los protagonistas de esas elecciones, en las que fracasaron los esfuerzos por liberar a La Guajira de las garras de la corrupción y de los grupos políticos.        

González, quien se atrevió a firmar un convenio de transparencia, será imputado el 9 de febrero por cargos de cohecho y corrupción al sufragante. Lo más grave es que Riohacha también quedó acéfala. Desde hace 5 días, Fabio Velásquez Rivadeneira, su alcalde, está privado de la libertad por irregularidades en un contrato de raciones escolares que costó más de 5.000 millones de pesos y que supuestamente iba a beneficiar a más de 25.000 pequeños. Y aunque el mandatario no aceptó cargos, el fiscal Néstor Humberto Martínez enumeró al menos seis graves irregularidades, entre ellas que la comida no les llegó a todos los niños a quienes iba destinada.      

Por un contrato similar deberá responder Oneida Pinto, la destituida gobernadora, quien, al igual que el alcalde preso, obtuvo el aval político de Cambio Radical. Pinto ya venía siendo procesada por participar en un plan para atentar contra Jorge Enrique Vélez, el valiente funcionario que se hizo cargo del departamento mientras elegían un gobernador en propiedad.

Acosado y amenazado, Vélez denunció algunos de estos contratos y frenó el de la investigación para la reducción del dengue en La Guajira, tasado en más de 17.000 millones de pesos. Lo paradójico es que cuando anunció que congelaba ese y otros contratos, varios diputados del departamento lo tildaron, incluso, de loco.

Hoy, la evidencia no admite duda sobre la salud mental de Vélez ni en cuanto a que el Ejecutivo acertó al llevar a funcionarios ajenos al entorno político local para sanear una región que no se puede dejar morir por la codicia política de unos pocos. Es evidente que la solución no es nombrar a otro encargado y volver a convocar elecciones atípicas para que la historia se repita. 

Además de establecer responsabilidades judiciales, conviene pasar una cuenta de cobro ética a quienes siguen firmando avales sin responsabilizarse por la conducta de sus militantes. La Fiscalía y la Contraloría están haciendo una gran labor de depuración. Resta acompañar a la justicia, para llegar hasta el fondo, y tomar correctivos a fin de que La Guajira no quede de nuevo acéfala por culpa de la rampante corrupción.
editorial@eltiempo.com




Capturado exalcalde de Florida (Valle) por presunto peculado.


 Se trata de Hugo Venancio Córdoba, por presunto        peculado con recursos para afectados por invierno.


La investigación se relaciona con un contrato que Córdoba Bastidas suscribió para la construcción de 95 viviendas por un valor de 700 millones del proyecto La Hacienda I etapa, destinada a las familias damnificadas por una avalancha del río Fraile en 1994.
En noviembre de 2003, el Ministerio del Medio Ambiente y Vivienda asignó la suma de siete millones ciento siete mil pesos ($ 7'107.000) por familia para una vivienda de interés social en la urbanización La Hacienda I etapa de Florida.
En el 2007, integrantes de la Veeduría Ciudadana 'Simón Bolívar' en representación de familias afectadas por la avalancha, denunciaron presuntas irregularidades en el manejo del proyecto habitacional.
"Se han encontrado falencias en la construcción del proyecto, al que no se la he dado cumplimiento total a las obras, dejando a varias familias a la intemperie, sin su techo. Otros beneficiarios confiando en la buena fe de los administradores de este municipio y de los ejecutantes del proyecto, por la demora en el inicio de las obras y haciendo uso de un documento público, construyeron sus viviendas de su propio bolsillo, confiados en el desembolso de su subsidio en efectivo como se les había prometido”, señala la denuncia.
Agrega que “la alcaldía incumplió con la vigilancia y control del proyecto La Hacienda I etapa, para los damnificados del río Fraile, timándolos para que les firmaran los documentos con los que se legalizaron el desembolso de los subsidios ($ 7'107.000)".
De acuerdo con la Fiscalía “con relación al delito de peculado, que este ofrece como denominador común el atentar contra el caudal de Estado a través del incumplimiento de los deberes que tiene aquel que ejerza la función pública, como en este caso el señor Hugo Venancio Córdoba Bastidas, quien habiendo asumido como la primera autoridad administrativa y policiva del municipio de Florida, estaba obligado a garantizar la efectividad de las obras, bien que vinieran pactadas por la otra administración o las que surgieran dentro de su administración”.
El excalde Córdoba Bastidas fue capturado en su casa en el municipio de Florida en cumplimiento de una medida de aseguramiento de detención preventiva por el delito de peculado por apropiación. La medida de aseguramiento fue expedida por la Fiscalía 28 Seccional bajo los términos de la ley 600 de 2000.
Resultados
La Fiscalía precisa que "a diciembre de 2015, la investigación del Cuerpo Técnico de Investigación, (CTI) de Cali, permitió establecer que de los recursos autorizados por el alcalde Venancio Córdoba solo se invirtió la suma de $165 millones. Al parecer, faltó vigilancia y control directo, por parte del mandatario local, facilitando que el contratista de la obra se quedara con los dineros, aportados por el PNUD, depositados en Fiduagraria".
Y se precisa que el entonces alcalde fue informado y quedaron soportes escritos de funcionarios de su administración sobre las dificultades por las que atravesaba el proyecto de viviendas para los damnificados, el progresivo retraso y la negativa para nombrar un interventor.
“Facilitó (Hugo Venancio Córdoba) que se hiciera una inversión insuficiente y se apoderaran de una fuerte suma de dinero, sin considerar en la situación de calamidad en que se dejaría a unas familias, afectadas gravemente por esa tragedia natural”, dice la Fiscalía.
Y señala el ente investigador: "El mandatario local certificó, además, haber recibido a entera satisfacción las casas que se comprometió entregar el contratista para reubicar de las familias damnificadas, “cosa que no fue cierta, no ejerció ninguna vigilancia efectiva y de haber atendido como era su deber constitucional y legal”.
Decisión
La Fiscalía 28 Seccional de Ley 600 resolvió proferir medida de aseguramiento de detención preventiva en contra el exalcalde Córdoba Bastidas por el delito de peculado. Fue detenido en su casa en Florida y este lunes permanece en la Estación de Policía del barrio El Guabal, en el oriente de Cali, de donde será trasladado en las próximas horas a la cárcel de Villahermosa, para dar cumplimiento de la medida de aseguramiento.
CALI

http://www.eltiempo.com/colombia/cali/corrupcion-capturado-exalcalde-de-florida-valle-por-presunto-peculado/16804464
¿Colombia se acostumbró a la corrupción?


Camilo Vega Barbosa

El 36 % de los empresarios encuestados por la Andi indican que en el país hay alta tolerancia frente a los sobornos.             
La Costa es en donde más se presenta.

“Lo peor que puede pasar con casos como el Odebrecht es que pase el tiempo y a la gente se le olviden. Es decir, que se acostumbre a este tipo casos”, explicó Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), durante la presentación de la encuesta de percepción de corrupción. Se trata de un sondeo realizado a 89 empresas de diferentes sectores y tamaños y que operan en varias regiones del país, con el fin de revelar el impacto de las malas prácticas sobre la actividad económica.

La preocupación del dirigente gremial tiene su fundamento, pues los resultados de la encuesta revelan que hay una considerable tolerancia en torno a la corrupción: en cuanto a no declarar en la aduana el valor correcto para no pagar impuestos, el 37,3 % de los empresarios indicaron que en Colombia hay una alta tolerancia, y el mismo porcentaje respondió que hay una porción del país que no está de acuerdo ni en desacuerdo (tolerancia media). Respecto a dar un obsequio o dinero para evadir un requisito aduanero, el 36,6 % de los encuestados consideran que en Colombia hay una alta tolerancia frente a esta mala práctica, el 36,6 % indicó que hay tolerancia media y el 25 % rechaza totalmente el acto corrupto.

En efecto, los sobornos que piden los funcionarios son un problema tangible. El 12,5 % de los encuestados manifestaron que intentaron extorsionarlos y el 2,3 % indicaron que lograron sacarles dinero por medio de esta modalidad. Además, el 21,4 % de los empresarios consultados respondieron que les pidieron dádivas para agilizar o aprobar algún trámite. Las entidades en donde más se presenta este problema son las aduanas (62,7 %), las alcaldías municipales (40,3 %) y las corporaciones autónomas regionales (37,3 %).

Asimismo, los empresarios respondieron que los sectores en los que más perciben corrupción son salud, aduanas, impuestos, transporte, minería, ambiente y educación. Sin embargo, este resultado cambia cuando se hace la misma pregunta, pero a nivel regional, pues en ese caso la rama ambiental encabeza la lista, seguida por la de salud.

Continuando con el análisis regional, se encontró que la región Caribe es en donde más se presentaron casos de corrupción, y La Guajira, Chocó, Atlántico y Bolívar son los cuatro departamentos en donde más se presentan las malas prácticas, según manifiestan los empresarios.

¿Qué pasa en la Costa?

La presidenta de la Cámara de Comercio de Cartagena, María Claudia Páez, indica que “son preocupantes las cifras de corrupción que presenta la Costa. En nuestro caso, nos parece terrible que las aduanas sean uno de los lugares en donde más se presentan casos de malas prácticas, pues somos una ciudad que depende altamente del sector portuario. Y lo que refleja este informe es que estamos perdiendo competitividad en una de nuestras principales actividades ¿Qué dirán los inversionistas internacionales si los mismos empresarios colombianos perciben estos niveles de corrupción?”.

Ante la pregunta de si la Costa se ha acostumbrado a la corrupción, Páez respondió: “Se ha acostumbrado a no denunciar. Es claro que para un empresario hay varios costos asociados cuando quiere interponer un recurso legal, sobre todo porque no sabe si tendrá efecto, pues hay muchas formas de frenar este tipo de denuncias. Además, algunos pueden temer a consecuencias con sus otros negocios”.

El presidente de la Andi dice que no tienen los datos de cuánto cuesta la corrupción en Colombia, pero indica que los cálculos de algunas entidades internacionales sugieren que los recursos que se pierden son varias veces lo que se espera recaudar con la reforma tributaria. Por lo que la ausencia de estas malas prácticas les habría facilitado la vida a los colombianos.

De acuerdo con una investigación de la ONG Transparencia Internacional, Colombia es el país 37 entre 168 en donde hay más corrupción. Además, el Fondo Monetario Internacional señala que el costo anual de las malas prácticas es de cerca del 4 % del Producto Interno Bruto. Así están las cosas. Se trata de un problema real en Colombia que no sólo afecta la actividad empresarial, sino que tiene repercusiones en toda la nación.


http://www.elespectador.com/noticias/economia/colombia-se-acostumbro-corrupcion-articulo-676214



Capturan a 11 personas  implicadas en el millonario fraude de Corelca


  Estas  personas  adelantaron trámites ilegales para vender unos predios que habían sido  entregados para resarcir a 63 familias campesinas de Mompox. Los  hechos se registraron en 1988.

En un operativo conjunto fueron capturadas en las últimas horas 11  personas investigadas por el millonario fraude en la venta irregular de un predio en la zona industrial de Cartagena. Estos predios tenían como objetivo principal la reparación e indemnización de un grupo de particulares de Mompox, cuyas propiedades fueron utilizadas de manera irregular por la empresa Corelca para la ampliación de sus redes eléctricas en 1998.

La vicefiscal General, María Paulina Riveros aseguró que la empresa Corelca no adelantó los procesos judiciales exigidos para legalizar la extensión de sus redes. Esta acción irresponsable afectó a los dueños de los dueños de los predios por lo que tuvieron que acudir a los estrados judiciales con el fin de reparar los daños ocasionados.

En el año 2000 se le ordenó a Corelca pagar una indemnización de 14 mil millones de pesos. En respuesta a esto, la empresa electrificadora ofreció dar en pago el terreno ‘Mamonal’ ubicado en el sector Cospique de la capital del Bolívar. Los abogados de Corelca aseguraron en ese momento (año 2009) que el terreno estaba avaluado en 18 mil millones.

Se presentó una estratagema para vender el predio entregado por Corelca. En la acción participaron funcionarios públicos, empleados de la Rama Judicial, notarios, registradores, abogados y particulares que se favorecieron y enriquecieron con la ejecución de estas acciones ilegales. Por estos hechos han sido capturados hasta la fecha 33 personas. 

El lote fue comprado por la firma Conequipos Ltda., cuyo gerente para la época era Luis Orlando Barragán Gómez, por siete mil millones de pesos. “Es decir, a un precio bastante inferior. De ese valor se pagaron más de 1.000 millones de pesos en impuestos, suma que debió haber cubierto Corelca”.

Dentro de las personas capturadas hay una registradora de instrumentos públicos, una notaría, abogados, empleados judiciales, un veedor ciudadano, un exalcalde del Guamo Bolívar y varios funcionarios de la Fiduprevisora.

Deberán responder por los delitos de prevaricato por acción, falsedad ideológica en documento público, peculado por apropiación en favor de terceros, cohecho propio, fraude a resolución judicial y concusión.

“La Fiscalía General estableció que para materializar esa venta se concertaron el Juez de Mompox (Bolívar), el abogado demandante, el notario 10 de Barranquilla, el gerente de Corelca, personas particulares, un veedor ciudadano, la Registradora de Instrumentos Públicos de Cartagena, el gerente de Conequipos y su abogado asesor Naryan Fernando Alonso Bejarano”, precisó la Vicefiscal.        
 

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/capturan-11-personas-implicadas-el-millonario-fraude-de-articulo-677082
Dime  con quién andas...

  ¿Lucha anticorrupción? El Gobierno empoderó a 'musas y ñoños' a cambio del apoyo a la reelección.

  Mauricio Vargas

 La buena noticia es que la corrupción, ese  terrible mal que corroe las instituciones y debilita la democracia, se ha  instalado en el centro del debate. Como sucede con los adictos, si Colombia no empieza por reconocer que está enviciada con ese mal, será imposible que lo enfrente. La mala noticia es que el tema se ha convertido en bandera de la campaña política que se avecina: no olvidemos que ese populismo de saltimbanquis gritones es el mismo que llevó a la Casa Blanca a Donald Trump, ni que en Colombia puede tomar la forma de un mesías de derecha, de izquierda o hasta ‘verde’.

Pero volvamos a lo bueno: que el tema esté en la mesa y que todo indique que la Fiscalía anda en la tarea de destapar y de llevar a la cárcel a los responsables. Tras meses de no hablar sino de paz, el presidente Juan Manuel Santos desempolvó unas normas anticorrupción para tanta contratación con fundaciones de bolsillo de los políticos. Claro que, por el camino de la generalización, enlodó a fundaciones decentes que hacen bien su trabajo. Sabido es que hoy, a la hora de comunicar, la administración Santos es un desastre.

El problema del Presidente frente a la corrupción no es, sin embargo, de normas. Podría dictar un código draconiano con pena de muerte a los saqueadores del erario y quién sabe qué más, pero no resultaría convincente: su falta de credibilidad para enarbolar este estandarte es absoluta.

Santos ve la paja en el ojo de su antecesor y tenaz opositor, Álvaro Uribe, y no la viga en el propio. Y es cierto que muchos funcionarios del anterior doble mandato cometieron actos de corrupción, como ocurrió con los gobiernos que a su vez lo antecedieron y que vieron crecer ese mal sin atajarlo. Pero de ahí a insinuar, como hace Santos, que los funcionarios uribistas eran diablos y los santistas unos santos hay mucho trecho.

Los escándalos –Odebrecht, Cafesalud, ‘carruseles’ de educación y salud en Córdoba, Juegos Deportivos nacionales en el Tolima, contratación con fundaciones por Fondepaz– demuestran que los responsables de la doble administración santista tienen mucho que explicar. Y eso cubre a ministros, viceministros, secretarios de la Casa de Nariño y de ahí para abajo. El problema es la complacencia demostrada por este gobierno con los sectores políticos más corruptos.

Dime con quién andas y te diré quién eres: si ‘Ñoños’ y Musas cuentan con un gigantesco poder, es porque el Gobierno pagó con generosidad el apoyo que le dieron a la reelección. La maquinaria santista en Córdoba produjo 340.000 votos en la segunda vuelta de las presidenciales, un 40 por ciento de la ventaja que Santos le sacó a Óscar Iván Zuluaga. El pago fue la dirección del Fonade, entre otros bocados, ¡una entidad que contrata 8 billones de pesos anuales!

El clientelismo no es invento de Santos. Pero este gobierno le dio una vuelta de tuerca que ha resultado funesta: tras décadas en que los presidentes les entregaban a sus amigos políticos cuotas en la burocracia, la administración Santos decidió entregarles porciones gigantescas de la contratación. Y no solo en Fonade. Por la vía de los cupos indicativos, un congresista consigue incluir una obra en el presupuesto nacional. El parlamentario ya sabe qué contratista la realizará y tiene pactada una tajada.

Es la ‘mermelada’ que tanto ha defendido el propio Presidente con el argumento de que “son obras para las regiones”, cuando la realidad es que muchas de esas obras, si arrancan, quedan a mitad de camino. Es la ‘mermelada’ criminal que ha empoderado y enriquecido a varios en la Unidad Nacional santista. Por eso el Gobierno no es creíble cuando anuncia, con bombos y platillos, medidas contra la corrupción. Y por eso, el tema quedará como juguete de la campaña electoral, en beneficio del populista que más grite.

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/dime-con-quien-andas-mauricio-vargas-columnista-el-tiempo/16803435
En las entrañas del monstruo


SEMANA dialogó con un hombre que conoce como pocos el bajo mundo de la  contratación.  Revela los trucos y las trampas que han permitido el saqueo  del Estado.

  Yo a usted le voy a contar lo que he visto y  he vivido en veinte años en el mundo de la contratación. Y la primera cosa que quiero que le quede clara es que hoy hay dos clases de contratistas: los corruptos buenos y los corruptos malos. Los corruptos malos son los que se meten a contratar las obras para hacer lavado de activos y las terminan. Y los corruptos buenos son los que tratan de ser honrados, pero necesitan el anticipo que les dan para hacer empresa. Algo parecido al caso de los Nule. Al final se gastan el anticipo y no terminan la obra. Es decir, los malos, que son los que mueven plata del narcotráfico, son los buenos en el fondo.        

¿Y puede una empresa decente ganar un contrato?

Si una empresa decente gana un contrato es porque no es negocio. No les interesa a los contratistas. Eso pasa en muy pocas ciudades.   

¿Cómo empieza todo? 

El origen de toda la corrupción está en la campaña electoral. Hay unos contratistas que dan plata a los candidatos y hay otros contratistas que dan plata y votos. Al final los contratistas terminan sometiendo al elegido. Es sencillo.       

La corrupción llega a ser tan sofisticada que hay contratistas que tienen más votos que los congresistas. Un duro, por ejemplo, puede tener 150.000 votos. Son ellos los que saben del negocio y cultivan la clientela. Para ponérselo de otra manera, hoy en Colombia hay ciudades en las que pueden estar reunidos tres candidatos a la Alcaldía en algún evento y llega el contratista y los asistentes se amontonan es alrededor del contratista.      
Ya casi ningún contratista se mete a elegir senador o representante, porque esa gente no ejecuta recursos directamente. Solo se financia a los que pueden tener cuotas en institutos descentralizados y que pueden mover contratación. Y esos son pocos.         

No le voy a negar que resulta útil tener a congresistas en el bolsillo. Uno de los más sonados constructores de carreteras de este país tiene cuatro senadores. Le salen baratos. Eso es como pagar un valet parking para un contratista al que le pueden quedar libres 300.000 millones de pesos con el contrato de una megaobra.

(Entre paréntesis le digo que también hay negociantes que se meten a ser congresistas solo para montar un negocio que luego les dé plata. Como ocurrió con un representante a la Cámara que propuso la ley que obliga a la revisión anual de vehículos y montó decenas de talleres tecnomecánicos y se ha hecho rico).     

De todas maneras, si me pide un cálculo, yo le puedo decir que el 60 por ciento de los senadores, de una u otra manera, hacen el 'complete' con los contratistas. Lo llaman a uno y le dicen: "Ya tengo 25.000 votos, consígame 10.000". Conseguir los votos es fácil: se sostienen cien líderes con un 'salario' de 500.000 pesos mensuales durante tres meses. Los más caros son los de Vichada, pues toca traer a los indios a votar. El más barato, el de Bogotá.

Se hace de muchas maneras. Por ejemplo, pongo cien líderes para que lleven a su gente a votar por el candidato. O contrato gente del barrio como pregoneros para el día de elecciones: pongo 2.000 personas a 50.000 pesos cada una. Y lo primero que les digo es que voten, y ahí ya van 2.000 votos, y que a los amigos y a la familia que vean por el puesto también les pidan que voten por el candidato. Y ahí va sumando. Otra técnica que se aplica es el carrusel: cojo veinte líderes y los mando a votar con la instrucción de que se traigan el tarjetón en blanco. Salen, les pago y se marca el tarjetón afuera y se le entrega a otra gente para que entre y vote. Y a esos también se les dice que depositen el de ellos y me traigan el otro en blanco. Todo está cuadrado con un enlace en la mesa de votación.

Le suena el teléfono. Es un líder que lo llama desde cualquier pueblo de Colombia y por el altavoz se le escucha decir: "Ya está casi completo, jefe". Se refiere a que ya tiene el número de votos que le puso de tarea para las elecciones de octubre.  

Pero donde está el negocio es en la elección de los alcaldes y los gobernadores. Todos los contratistas tienen uno o dos gobernadores. Nosotros determinamos quién es el alcalde y ellos se arrodillan. El mejor encuestador es el contratista más rico. Es él el que sabe cómo está el mercado de los votos. Al final del día, todas las campañas superan en 300 o 500 por ciento los topes fijados por la ley.         

¿Cuánto vale un alcalde?     

El contratista es la mano amiga: da para recibir. Si yo le doy 100 millones al candidato, él me revierte como alcalde con un contrato de 1.000 millones. Y de ahí uno se puede quedar hasta con el 40 por ciento o más. 
¿Cuánto vale un alcalde? Eso depende del presupuesto del municipio. Uno hace las cuentas. Si el municipio tiene 100.000 millones de pesos de presupuesto, se le restan 30.000 o 40.000 millones de pesos que se gastan en lo administrativo. Es decir, tiene para ejecutar 60.000 millones, el contratista solo le apuesta al 40 o 50 por ciento de esa suma, no más. Porque el resto el alcalde lo da por otro lado.         

Por ejemplo, el presupuesto de Casanare es de 750.000 millones. Esa es la joya de la corona. Tiene más presupuesto que Medellín, que es una ciudad de casi tres millones de habitantes, y todo Casanare no son más de 300.000 personas. Con esa plata, la gente de Casanare podría vivir todo el año sin tener que trabajar. Allá hay que destruir para hacer, para poder gastarse toda esa plata. 

Ponga atención a otro principio de este negocio: no hay contratista en pueblo pobre. Entonces el precio del alcalde es según el presupuesto del municipio. Hay municipios ricos, pero que hoy están pobres porque el anterior alcalde pidió vigencias futuras. Si el municipio está endeudado o tiene vigencias futuras, lo único que hago es darle una liguita al que va a ser alcalde. 

Le vuelve a sonar el teléfono. Es un candidato a la alcaldía de una capital. Se le oye en el altavoz preguntarle por "el aporte". "Yo le aviso cuándo", le contesta este.

Si un alcalde pide 500.000 dólares, se le dosifican para la campaña. Al tipo se le somete. Hay que mantenerlo a pan y agua. No se le da todo de una. Y los contratistas están encima del candidato y uno les exige y les dice: "A ver, qué pasa que no lo veo trabajando puerta a puerta".

Cuando el candidato es elegido, ya la contratación la tiene empeñada con el contratista. Ya después ganar los contratos es fácil. El alcalde pone al secretario a disposición de los contratistas. Muchas veces los pliegos de licitación los diseña el contratista en su misma casa. Y los diseña de tal forma que así venga la multinacional más berraca se lo gana. Un Perico de los palotes le puede ganar a Odebrecht. Basta con poner que se necesita que sea una fundación de la localidad y ya quedó descalificada la mejor empresa del mundo.       

La contratación de una ciudad muy importante fue vendida antes de las elecciones. Eso se lo garantizo. El alcalde de esa ciudad se llevó la tula antes de ganar.       

Hay contratos de contratos. Un contrato de un billón de pesos deja 300.000 millones. Pero esos son muy escasos. El bilingüismo, por ejemplo, también es, en su medida, rentable. Al chino se le da un CD, un libro, y queda el 80 u 85 por ciento para el contratista. Pero el sueño de todo contratista es aguas, porque la interventoría no puede abrir para ver el tubo. Ahora, el interventor suele ir amarrado al contrato, pero si no va, se lleva el 5 por ciento. Nadie o pocos quieren contratar en carreteras, porque los precios tienden a ser estándar. Por ejemplo, el contrato del túnel de La Línea: ¡averigüe cuántas veces estuvo desierto!   

Del contrato que uno recibe, por 'ley', el 10 por ciento va para el alcalde. Hubo una época en que los contratistas fueron víctimas de los funcionarios públicos… los extorsionaban. Y los contratistas elevaron los costos de los votos y les dejaron claro a los políticos que si quieren ganar, se tienen que someter. Es que al contratista no le quedó alternativa.   

Y después de esto se arma una red de conexiones. Entonces hay mafias dentro de los organismos de control articulados a los contratistas. Y uno llama al alcalde y le dice: "Tiene siete procesos en la Procuraduría y le vale tanto la vuelta". Todo suma.       

Ahora es más rentable ser corrupto que ser narcotraficante. Hay unos 50 combos de contratistas. Hay unos combos que son más ricos que los narcos. Hay otros que tienen contratos en todo el país, pero no se meten en los contratos grandes para no hacerse visibles. Ahora los contratistas arrodillaron a los políticos.


http://www.semana.com/nacion/articulo/en-entranas-del-monstruo/236419-3





 La cara oculta

 La impunidad es la cara oculta de la corrupción. Sin dar la pelea  contra ambas, la lucha está perdida de antemano.

   Mauricio  Pombo

Sin tener idea de hasta dónde puedan llegar ni qué tan profundo puedan ahondar, tanto la Fiscalía  como la Contraloría y la Procuraduría se han abanderado de la lucha contra la corrupción. Néstor Humberto Martínez, Edgardo Maya Villazón y Fernando Carrillo Flórez, sin muchos dientes, pero con buenas intenciones, han optado por ponerle algún freno a esta enfermedad endémica del país.

Decía yo en mi columna del 2 de enero de este año: “... así como Pastrana ganó las elecciones al prometer la paz y Uribe hizo lo propio ofreciendo la guerra, no me cabe duda en cuanto a que el próximo presidente será aquel que esgrima de manera más creíble acabar con la corrupción. Se dirán muy seguramente mentiras, pero, igualmente, habrá de ser lo único que aportará votos, pues la guerra o la paz como promotoras de votos han llegado a su fin. Hay que buscar la harina en otro costal. Y ese indudablemente es el de la corrupción, la mayor causante de indignación entre la gente de todos los estratos, pues, además, va ligada con el tema de los impuestos y otras amarguras más”.

Y así fue, tal cual. Este es el tema, la bandera y también la trampa, pues a los corruptos los tiene sin cuidado que los tres mosqueteros arriba mencionados anuncien medidas contra la corrupción. Ellos bien saben que la impunidad se compra, esa impunidad que, de manos de los jueces de la república y de la justicia en general, viene campeando en el país. La impunidad es la cara oculta de la corrupción. Sin dar la pelea contra ambas, la lucha está perdida de antemano.

Si bien tenemos a los tres mosqueteros ‘aparentemente’ luchando contra el flagelo, hay que cubrir a todo el sistema judicial de mosquiteros que dificulten la llegada de los aguijones de la corrupción a sus despachos. Y no lo veo fácil. Es tal la millonada de pesos que se lleva la corrupción que con un ínfimo porcentaje de lo robado se paga cualquier juez para lograr casa por cárcel, vencimiento de términos y ese otro infinito etcétera de las mañas abogadiles.

En las próximas elecciones se pescará en el río revuelto del animalismo, la homofobia y la corrupción. Entre animalistas y evangélicos se consiguen votos y en contra de la corrupción, ¡ni hablar!

Nota: no creo que Donald Trump termine su mandato.


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-cara-oculta-mauricio-pombo-columna-el-tiempo/16804864