domingo, febrero 12, 2017

Capturado exalcalde de Florida (Valle) por presunto peculado.


 Se trata de Hugo Venancio Córdoba, por presunto        peculado con recursos para afectados por invierno.


La investigación se relaciona con un contrato que Córdoba Bastidas suscribió para la construcción de 95 viviendas por un valor de 700 millones del proyecto La Hacienda I etapa, destinada a las familias damnificadas por una avalancha del río Fraile en 1994.
En noviembre de 2003, el Ministerio del Medio Ambiente y Vivienda asignó la suma de siete millones ciento siete mil pesos ($ 7'107.000) por familia para una vivienda de interés social en la urbanización La Hacienda I etapa de Florida.
En el 2007, integrantes de la Veeduría Ciudadana 'Simón Bolívar' en representación de familias afectadas por la avalancha, denunciaron presuntas irregularidades en el manejo del proyecto habitacional.
"Se han encontrado falencias en la construcción del proyecto, al que no se la he dado cumplimiento total a las obras, dejando a varias familias a la intemperie, sin su techo. Otros beneficiarios confiando en la buena fe de los administradores de este municipio y de los ejecutantes del proyecto, por la demora en el inicio de las obras y haciendo uso de un documento público, construyeron sus viviendas de su propio bolsillo, confiados en el desembolso de su subsidio en efectivo como se les había prometido”, señala la denuncia.
Agrega que “la alcaldía incumplió con la vigilancia y control del proyecto La Hacienda I etapa, para los damnificados del río Fraile, timándolos para que les firmaran los documentos con los que se legalizaron el desembolso de los subsidios ($ 7'107.000)".
De acuerdo con la Fiscalía “con relación al delito de peculado, que este ofrece como denominador común el atentar contra el caudal de Estado a través del incumplimiento de los deberes que tiene aquel que ejerza la función pública, como en este caso el señor Hugo Venancio Córdoba Bastidas, quien habiendo asumido como la primera autoridad administrativa y policiva del municipio de Florida, estaba obligado a garantizar la efectividad de las obras, bien que vinieran pactadas por la otra administración o las que surgieran dentro de su administración”.
El excalde Córdoba Bastidas fue capturado en su casa en el municipio de Florida en cumplimiento de una medida de aseguramiento de detención preventiva por el delito de peculado por apropiación. La medida de aseguramiento fue expedida por la Fiscalía 28 Seccional bajo los términos de la ley 600 de 2000.
Resultados
La Fiscalía precisa que "a diciembre de 2015, la investigación del Cuerpo Técnico de Investigación, (CTI) de Cali, permitió establecer que de los recursos autorizados por el alcalde Venancio Córdoba solo se invirtió la suma de $165 millones. Al parecer, faltó vigilancia y control directo, por parte del mandatario local, facilitando que el contratista de la obra se quedara con los dineros, aportados por el PNUD, depositados en Fiduagraria".
Y se precisa que el entonces alcalde fue informado y quedaron soportes escritos de funcionarios de su administración sobre las dificultades por las que atravesaba el proyecto de viviendas para los damnificados, el progresivo retraso y la negativa para nombrar un interventor.
“Facilitó (Hugo Venancio Córdoba) que se hiciera una inversión insuficiente y se apoderaran de una fuerte suma de dinero, sin considerar en la situación de calamidad en que se dejaría a unas familias, afectadas gravemente por esa tragedia natural”, dice la Fiscalía.
Y señala el ente investigador: "El mandatario local certificó, además, haber recibido a entera satisfacción las casas que se comprometió entregar el contratista para reubicar de las familias damnificadas, “cosa que no fue cierta, no ejerció ninguna vigilancia efectiva y de haber atendido como era su deber constitucional y legal”.
Decisión
La Fiscalía 28 Seccional de Ley 600 resolvió proferir medida de aseguramiento de detención preventiva en contra el exalcalde Córdoba Bastidas por el delito de peculado. Fue detenido en su casa en Florida y este lunes permanece en la Estación de Policía del barrio El Guabal, en el oriente de Cali, de donde será trasladado en las próximas horas a la cárcel de Villahermosa, para dar cumplimiento de la medida de aseguramiento.
CALI

http://www.eltiempo.com/colombia/cali/corrupcion-capturado-exalcalde-de-florida-valle-por-presunto-peculado/16804464
¿Colombia se acostumbró a la corrupción?


Camilo Vega Barbosa

El 36 % de los empresarios encuestados por la Andi indican que en el país hay alta tolerancia frente a los sobornos.             
La Costa es en donde más se presenta.

“Lo peor que puede pasar con casos como el Odebrecht es que pase el tiempo y a la gente se le olviden. Es decir, que se acostumbre a este tipo casos”, explicó Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), durante la presentación de la encuesta de percepción de corrupción. Se trata de un sondeo realizado a 89 empresas de diferentes sectores y tamaños y que operan en varias regiones del país, con el fin de revelar el impacto de las malas prácticas sobre la actividad económica.

La preocupación del dirigente gremial tiene su fundamento, pues los resultados de la encuesta revelan que hay una considerable tolerancia en torno a la corrupción: en cuanto a no declarar en la aduana el valor correcto para no pagar impuestos, el 37,3 % de los empresarios indicaron que en Colombia hay una alta tolerancia, y el mismo porcentaje respondió que hay una porción del país que no está de acuerdo ni en desacuerdo (tolerancia media). Respecto a dar un obsequio o dinero para evadir un requisito aduanero, el 36,6 % de los encuestados consideran que en Colombia hay una alta tolerancia frente a esta mala práctica, el 36,6 % indicó que hay tolerancia media y el 25 % rechaza totalmente el acto corrupto.

En efecto, los sobornos que piden los funcionarios son un problema tangible. El 12,5 % de los encuestados manifestaron que intentaron extorsionarlos y el 2,3 % indicaron que lograron sacarles dinero por medio de esta modalidad. Además, el 21,4 % de los empresarios consultados respondieron que les pidieron dádivas para agilizar o aprobar algún trámite. Las entidades en donde más se presenta este problema son las aduanas (62,7 %), las alcaldías municipales (40,3 %) y las corporaciones autónomas regionales (37,3 %).

Asimismo, los empresarios respondieron que los sectores en los que más perciben corrupción son salud, aduanas, impuestos, transporte, minería, ambiente y educación. Sin embargo, este resultado cambia cuando se hace la misma pregunta, pero a nivel regional, pues en ese caso la rama ambiental encabeza la lista, seguida por la de salud.

Continuando con el análisis regional, se encontró que la región Caribe es en donde más se presentaron casos de corrupción, y La Guajira, Chocó, Atlántico y Bolívar son los cuatro departamentos en donde más se presentan las malas prácticas, según manifiestan los empresarios.

¿Qué pasa en la Costa?

La presidenta de la Cámara de Comercio de Cartagena, María Claudia Páez, indica que “son preocupantes las cifras de corrupción que presenta la Costa. En nuestro caso, nos parece terrible que las aduanas sean uno de los lugares en donde más se presentan casos de malas prácticas, pues somos una ciudad que depende altamente del sector portuario. Y lo que refleja este informe es que estamos perdiendo competitividad en una de nuestras principales actividades ¿Qué dirán los inversionistas internacionales si los mismos empresarios colombianos perciben estos niveles de corrupción?”.

Ante la pregunta de si la Costa se ha acostumbrado a la corrupción, Páez respondió: “Se ha acostumbrado a no denunciar. Es claro que para un empresario hay varios costos asociados cuando quiere interponer un recurso legal, sobre todo porque no sabe si tendrá efecto, pues hay muchas formas de frenar este tipo de denuncias. Además, algunos pueden temer a consecuencias con sus otros negocios”.

El presidente de la Andi dice que no tienen los datos de cuánto cuesta la corrupción en Colombia, pero indica que los cálculos de algunas entidades internacionales sugieren que los recursos que se pierden son varias veces lo que se espera recaudar con la reforma tributaria. Por lo que la ausencia de estas malas prácticas les habría facilitado la vida a los colombianos.

De acuerdo con una investigación de la ONG Transparencia Internacional, Colombia es el país 37 entre 168 en donde hay más corrupción. Además, el Fondo Monetario Internacional señala que el costo anual de las malas prácticas es de cerca del 4 % del Producto Interno Bruto. Así están las cosas. Se trata de un problema real en Colombia que no sólo afecta la actividad empresarial, sino que tiene repercusiones en toda la nación.


http://www.elespectador.com/noticias/economia/colombia-se-acostumbro-corrupcion-articulo-676214



Capturan a 11 personas  implicadas en el millonario fraude de Corelca


  Estas  personas  adelantaron trámites ilegales para vender unos predios que habían sido  entregados para resarcir a 63 familias campesinas de Mompox. Los  hechos se registraron en 1988.

En un operativo conjunto fueron capturadas en las últimas horas 11  personas investigadas por el millonario fraude en la venta irregular de un predio en la zona industrial de Cartagena. Estos predios tenían como objetivo principal la reparación e indemnización de un grupo de particulares de Mompox, cuyas propiedades fueron utilizadas de manera irregular por la empresa Corelca para la ampliación de sus redes eléctricas en 1998.

La vicefiscal General, María Paulina Riveros aseguró que la empresa Corelca no adelantó los procesos judiciales exigidos para legalizar la extensión de sus redes. Esta acción irresponsable afectó a los dueños de los dueños de los predios por lo que tuvieron que acudir a los estrados judiciales con el fin de reparar los daños ocasionados.

En el año 2000 se le ordenó a Corelca pagar una indemnización de 14 mil millones de pesos. En respuesta a esto, la empresa electrificadora ofreció dar en pago el terreno ‘Mamonal’ ubicado en el sector Cospique de la capital del Bolívar. Los abogados de Corelca aseguraron en ese momento (año 2009) que el terreno estaba avaluado en 18 mil millones.

Se presentó una estratagema para vender el predio entregado por Corelca. En la acción participaron funcionarios públicos, empleados de la Rama Judicial, notarios, registradores, abogados y particulares que se favorecieron y enriquecieron con la ejecución de estas acciones ilegales. Por estos hechos han sido capturados hasta la fecha 33 personas. 

El lote fue comprado por la firma Conequipos Ltda., cuyo gerente para la época era Luis Orlando Barragán Gómez, por siete mil millones de pesos. “Es decir, a un precio bastante inferior. De ese valor se pagaron más de 1.000 millones de pesos en impuestos, suma que debió haber cubierto Corelca”.

Dentro de las personas capturadas hay una registradora de instrumentos públicos, una notaría, abogados, empleados judiciales, un veedor ciudadano, un exalcalde del Guamo Bolívar y varios funcionarios de la Fiduprevisora.

Deberán responder por los delitos de prevaricato por acción, falsedad ideológica en documento público, peculado por apropiación en favor de terceros, cohecho propio, fraude a resolución judicial y concusión.

“La Fiscalía General estableció que para materializar esa venta se concertaron el Juez de Mompox (Bolívar), el abogado demandante, el notario 10 de Barranquilla, el gerente de Corelca, personas particulares, un veedor ciudadano, la Registradora de Instrumentos Públicos de Cartagena, el gerente de Conequipos y su abogado asesor Naryan Fernando Alonso Bejarano”, precisó la Vicefiscal.        
 

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/capturan-11-personas-implicadas-el-millonario-fraude-de-articulo-677082
Dime  con quién andas...

  ¿Lucha anticorrupción? El Gobierno empoderó a 'musas y ñoños' a cambio del apoyo a la reelección.

  Mauricio Vargas

 La buena noticia es que la corrupción, ese  terrible mal que corroe las instituciones y debilita la democracia, se ha  instalado en el centro del debate. Como sucede con los adictos, si Colombia no empieza por reconocer que está enviciada con ese mal, será imposible que lo enfrente. La mala noticia es que el tema se ha convertido en bandera de la campaña política que se avecina: no olvidemos que ese populismo de saltimbanquis gritones es el mismo que llevó a la Casa Blanca a Donald Trump, ni que en Colombia puede tomar la forma de un mesías de derecha, de izquierda o hasta ‘verde’.

Pero volvamos a lo bueno: que el tema esté en la mesa y que todo indique que la Fiscalía anda en la tarea de destapar y de llevar a la cárcel a los responsables. Tras meses de no hablar sino de paz, el presidente Juan Manuel Santos desempolvó unas normas anticorrupción para tanta contratación con fundaciones de bolsillo de los políticos. Claro que, por el camino de la generalización, enlodó a fundaciones decentes que hacen bien su trabajo. Sabido es que hoy, a la hora de comunicar, la administración Santos es un desastre.

El problema del Presidente frente a la corrupción no es, sin embargo, de normas. Podría dictar un código draconiano con pena de muerte a los saqueadores del erario y quién sabe qué más, pero no resultaría convincente: su falta de credibilidad para enarbolar este estandarte es absoluta.

Santos ve la paja en el ojo de su antecesor y tenaz opositor, Álvaro Uribe, y no la viga en el propio. Y es cierto que muchos funcionarios del anterior doble mandato cometieron actos de corrupción, como ocurrió con los gobiernos que a su vez lo antecedieron y que vieron crecer ese mal sin atajarlo. Pero de ahí a insinuar, como hace Santos, que los funcionarios uribistas eran diablos y los santistas unos santos hay mucho trecho.

Los escándalos –Odebrecht, Cafesalud, ‘carruseles’ de educación y salud en Córdoba, Juegos Deportivos nacionales en el Tolima, contratación con fundaciones por Fondepaz– demuestran que los responsables de la doble administración santista tienen mucho que explicar. Y eso cubre a ministros, viceministros, secretarios de la Casa de Nariño y de ahí para abajo. El problema es la complacencia demostrada por este gobierno con los sectores políticos más corruptos.

Dime con quién andas y te diré quién eres: si ‘Ñoños’ y Musas cuentan con un gigantesco poder, es porque el Gobierno pagó con generosidad el apoyo que le dieron a la reelección. La maquinaria santista en Córdoba produjo 340.000 votos en la segunda vuelta de las presidenciales, un 40 por ciento de la ventaja que Santos le sacó a Óscar Iván Zuluaga. El pago fue la dirección del Fonade, entre otros bocados, ¡una entidad que contrata 8 billones de pesos anuales!

El clientelismo no es invento de Santos. Pero este gobierno le dio una vuelta de tuerca que ha resultado funesta: tras décadas en que los presidentes les entregaban a sus amigos políticos cuotas en la burocracia, la administración Santos decidió entregarles porciones gigantescas de la contratación. Y no solo en Fonade. Por la vía de los cupos indicativos, un congresista consigue incluir una obra en el presupuesto nacional. El parlamentario ya sabe qué contratista la realizará y tiene pactada una tajada.

Es la ‘mermelada’ que tanto ha defendido el propio Presidente con el argumento de que “son obras para las regiones”, cuando la realidad es que muchas de esas obras, si arrancan, quedan a mitad de camino. Es la ‘mermelada’ criminal que ha empoderado y enriquecido a varios en la Unidad Nacional santista. Por eso el Gobierno no es creíble cuando anuncia, con bombos y platillos, medidas contra la corrupción. Y por eso, el tema quedará como juguete de la campaña electoral, en beneficio del populista que más grite.

MAURICIO VARGAS
mvargaslina@hotmail.com


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/dime-con-quien-andas-mauricio-vargas-columnista-el-tiempo/16803435
En las entrañas del monstruo


SEMANA dialogó con un hombre que conoce como pocos el bajo mundo de la  contratación.  Revela los trucos y las trampas que han permitido el saqueo  del Estado.

  Yo a usted le voy a contar lo que he visto y  he vivido en veinte años en el mundo de la contratación. Y la primera cosa que quiero que le quede clara es que hoy hay dos clases de contratistas: los corruptos buenos y los corruptos malos. Los corruptos malos son los que se meten a contratar las obras para hacer lavado de activos y las terminan. Y los corruptos buenos son los que tratan de ser honrados, pero necesitan el anticipo que les dan para hacer empresa. Algo parecido al caso de los Nule. Al final se gastan el anticipo y no terminan la obra. Es decir, los malos, que son los que mueven plata del narcotráfico, son los buenos en el fondo.        

¿Y puede una empresa decente ganar un contrato?

Si una empresa decente gana un contrato es porque no es negocio. No les interesa a los contratistas. Eso pasa en muy pocas ciudades.   

¿Cómo empieza todo? 

El origen de toda la corrupción está en la campaña electoral. Hay unos contratistas que dan plata a los candidatos y hay otros contratistas que dan plata y votos. Al final los contratistas terminan sometiendo al elegido. Es sencillo.       

La corrupción llega a ser tan sofisticada que hay contratistas que tienen más votos que los congresistas. Un duro, por ejemplo, puede tener 150.000 votos. Son ellos los que saben del negocio y cultivan la clientela. Para ponérselo de otra manera, hoy en Colombia hay ciudades en las que pueden estar reunidos tres candidatos a la Alcaldía en algún evento y llega el contratista y los asistentes se amontonan es alrededor del contratista.      
Ya casi ningún contratista se mete a elegir senador o representante, porque esa gente no ejecuta recursos directamente. Solo se financia a los que pueden tener cuotas en institutos descentralizados y que pueden mover contratación. Y esos son pocos.         

No le voy a negar que resulta útil tener a congresistas en el bolsillo. Uno de los más sonados constructores de carreteras de este país tiene cuatro senadores. Le salen baratos. Eso es como pagar un valet parking para un contratista al que le pueden quedar libres 300.000 millones de pesos con el contrato de una megaobra.

(Entre paréntesis le digo que también hay negociantes que se meten a ser congresistas solo para montar un negocio que luego les dé plata. Como ocurrió con un representante a la Cámara que propuso la ley que obliga a la revisión anual de vehículos y montó decenas de talleres tecnomecánicos y se ha hecho rico).     

De todas maneras, si me pide un cálculo, yo le puedo decir que el 60 por ciento de los senadores, de una u otra manera, hacen el 'complete' con los contratistas. Lo llaman a uno y le dicen: "Ya tengo 25.000 votos, consígame 10.000". Conseguir los votos es fácil: se sostienen cien líderes con un 'salario' de 500.000 pesos mensuales durante tres meses. Los más caros son los de Vichada, pues toca traer a los indios a votar. El más barato, el de Bogotá.

Se hace de muchas maneras. Por ejemplo, pongo cien líderes para que lleven a su gente a votar por el candidato. O contrato gente del barrio como pregoneros para el día de elecciones: pongo 2.000 personas a 50.000 pesos cada una. Y lo primero que les digo es que voten, y ahí ya van 2.000 votos, y que a los amigos y a la familia que vean por el puesto también les pidan que voten por el candidato. Y ahí va sumando. Otra técnica que se aplica es el carrusel: cojo veinte líderes y los mando a votar con la instrucción de que se traigan el tarjetón en blanco. Salen, les pago y se marca el tarjetón afuera y se le entrega a otra gente para que entre y vote. Y a esos también se les dice que depositen el de ellos y me traigan el otro en blanco. Todo está cuadrado con un enlace en la mesa de votación.

Le suena el teléfono. Es un líder que lo llama desde cualquier pueblo de Colombia y por el altavoz se le escucha decir: "Ya está casi completo, jefe". Se refiere a que ya tiene el número de votos que le puso de tarea para las elecciones de octubre.  

Pero donde está el negocio es en la elección de los alcaldes y los gobernadores. Todos los contratistas tienen uno o dos gobernadores. Nosotros determinamos quién es el alcalde y ellos se arrodillan. El mejor encuestador es el contratista más rico. Es él el que sabe cómo está el mercado de los votos. Al final del día, todas las campañas superan en 300 o 500 por ciento los topes fijados por la ley.         

¿Cuánto vale un alcalde?     

El contratista es la mano amiga: da para recibir. Si yo le doy 100 millones al candidato, él me revierte como alcalde con un contrato de 1.000 millones. Y de ahí uno se puede quedar hasta con el 40 por ciento o más. 
¿Cuánto vale un alcalde? Eso depende del presupuesto del municipio. Uno hace las cuentas. Si el municipio tiene 100.000 millones de pesos de presupuesto, se le restan 30.000 o 40.000 millones de pesos que se gastan en lo administrativo. Es decir, tiene para ejecutar 60.000 millones, el contratista solo le apuesta al 40 o 50 por ciento de esa suma, no más. Porque el resto el alcalde lo da por otro lado.         

Por ejemplo, el presupuesto de Casanare es de 750.000 millones. Esa es la joya de la corona. Tiene más presupuesto que Medellín, que es una ciudad de casi tres millones de habitantes, y todo Casanare no son más de 300.000 personas. Con esa plata, la gente de Casanare podría vivir todo el año sin tener que trabajar. Allá hay que destruir para hacer, para poder gastarse toda esa plata. 

Ponga atención a otro principio de este negocio: no hay contratista en pueblo pobre. Entonces el precio del alcalde es según el presupuesto del municipio. Hay municipios ricos, pero que hoy están pobres porque el anterior alcalde pidió vigencias futuras. Si el municipio está endeudado o tiene vigencias futuras, lo único que hago es darle una liguita al que va a ser alcalde. 

Le vuelve a sonar el teléfono. Es un candidato a la alcaldía de una capital. Se le oye en el altavoz preguntarle por "el aporte". "Yo le aviso cuándo", le contesta este.

Si un alcalde pide 500.000 dólares, se le dosifican para la campaña. Al tipo se le somete. Hay que mantenerlo a pan y agua. No se le da todo de una. Y los contratistas están encima del candidato y uno les exige y les dice: "A ver, qué pasa que no lo veo trabajando puerta a puerta".

Cuando el candidato es elegido, ya la contratación la tiene empeñada con el contratista. Ya después ganar los contratos es fácil. El alcalde pone al secretario a disposición de los contratistas. Muchas veces los pliegos de licitación los diseña el contratista en su misma casa. Y los diseña de tal forma que así venga la multinacional más berraca se lo gana. Un Perico de los palotes le puede ganar a Odebrecht. Basta con poner que se necesita que sea una fundación de la localidad y ya quedó descalificada la mejor empresa del mundo.       

La contratación de una ciudad muy importante fue vendida antes de las elecciones. Eso se lo garantizo. El alcalde de esa ciudad se llevó la tula antes de ganar.       

Hay contratos de contratos. Un contrato de un billón de pesos deja 300.000 millones. Pero esos son muy escasos. El bilingüismo, por ejemplo, también es, en su medida, rentable. Al chino se le da un CD, un libro, y queda el 80 u 85 por ciento para el contratista. Pero el sueño de todo contratista es aguas, porque la interventoría no puede abrir para ver el tubo. Ahora, el interventor suele ir amarrado al contrato, pero si no va, se lleva el 5 por ciento. Nadie o pocos quieren contratar en carreteras, porque los precios tienden a ser estándar. Por ejemplo, el contrato del túnel de La Línea: ¡averigüe cuántas veces estuvo desierto!   

Del contrato que uno recibe, por 'ley', el 10 por ciento va para el alcalde. Hubo una época en que los contratistas fueron víctimas de los funcionarios públicos… los extorsionaban. Y los contratistas elevaron los costos de los votos y les dejaron claro a los políticos que si quieren ganar, se tienen que someter. Es que al contratista no le quedó alternativa.   

Y después de esto se arma una red de conexiones. Entonces hay mafias dentro de los organismos de control articulados a los contratistas. Y uno llama al alcalde y le dice: "Tiene siete procesos en la Procuraduría y le vale tanto la vuelta". Todo suma.       

Ahora es más rentable ser corrupto que ser narcotraficante. Hay unos 50 combos de contratistas. Hay unos combos que son más ricos que los narcos. Hay otros que tienen contratos en todo el país, pero no se meten en los contratos grandes para no hacerse visibles. Ahora los contratistas arrodillaron a los políticos.


http://www.semana.com/nacion/articulo/en-entranas-del-monstruo/236419-3





 La cara oculta

 La impunidad es la cara oculta de la corrupción. Sin dar la pelea  contra ambas, la lucha está perdida de antemano.

   Mauricio  Pombo

Sin tener idea de hasta dónde puedan llegar ni qué tan profundo puedan ahondar, tanto la Fiscalía  como la Contraloría y la Procuraduría se han abanderado de la lucha contra la corrupción. Néstor Humberto Martínez, Edgardo Maya Villazón y Fernando Carrillo Flórez, sin muchos dientes, pero con buenas intenciones, han optado por ponerle algún freno a esta enfermedad endémica del país.

Decía yo en mi columna del 2 de enero de este año: “... así como Pastrana ganó las elecciones al prometer la paz y Uribe hizo lo propio ofreciendo la guerra, no me cabe duda en cuanto a que el próximo presidente será aquel que esgrima de manera más creíble acabar con la corrupción. Se dirán muy seguramente mentiras, pero, igualmente, habrá de ser lo único que aportará votos, pues la guerra o la paz como promotoras de votos han llegado a su fin. Hay que buscar la harina en otro costal. Y ese indudablemente es el de la corrupción, la mayor causante de indignación entre la gente de todos los estratos, pues, además, va ligada con el tema de los impuestos y otras amarguras más”.

Y así fue, tal cual. Este es el tema, la bandera y también la trampa, pues a los corruptos los tiene sin cuidado que los tres mosqueteros arriba mencionados anuncien medidas contra la corrupción. Ellos bien saben que la impunidad se compra, esa impunidad que, de manos de los jueces de la república y de la justicia en general, viene campeando en el país. La impunidad es la cara oculta de la corrupción. Sin dar la pelea contra ambas, la lucha está perdida de antemano.

Si bien tenemos a los tres mosqueteros ‘aparentemente’ luchando contra el flagelo, hay que cubrir a todo el sistema judicial de mosquiteros que dificulten la llegada de los aguijones de la corrupción a sus despachos. Y no lo veo fácil. Es tal la millonada de pesos que se lleva la corrupción que con un ínfimo porcentaje de lo robado se paga cualquier juez para lograr casa por cárcel, vencimiento de términos y ese otro infinito etcétera de las mañas abogadiles.

En las próximas elecciones se pescará en el río revuelto del animalismo, la homofobia y la corrupción. Entre animalistas y evangélicos se consiguen votos y en contra de la corrupción, ¡ni hablar!

Nota: no creo que Donald Trump termine su mandato.


http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-cara-oculta-mauricio-pombo-columna-el-tiempo/16804864




La corrupción hizo metástasis.


 En los últimos meses los colombianos han visto cómo este flagelo se tomó  todos  los ámbitos del Estado. Los casos son tan aberrantes, que se requiere una  política integral y un cambio en la sociedad.

Con los sobrecostos pagados por la construcción de la Refinería de Cartagena (Reficar), el gobierno podría haber regalado 200.000 casas. / El caso Odebrecht, cuyas dimensiones definitivas están por ser determinadas, demuestra que el fenómeno no respeta fronteras.

Hay que llevar la corrupción a sus justas proporciones”, dijo Julio Cesar Turbay cuando era presidente, y la polémica y conmoción que causó siguen vivas varias generaciones después. Lo irónico es que esa premisa, que lo caracterizó negativamente, se quedó muy corta frente a la realidad de lo que está pasando en el país.

Casi a diario los colombianos se despiertan para enterarse del escándalo de turno o de los avances o nuevos involucrados en los ya conocidos.

 conocidos. Reficar, Saludcoop, Cafesalud, regalías, la alimentación infantil, el cartel de la hemofilia, los escándalos en la contratación pública, las coimas de Odebrecht, la sed de La Guajira o los múltiples elefantes blancos que hay por todo el país hacen difícil determinar cuál es el caso de corrupción más grande, grave o aberrante.

El robo de los recursos públicos es más indignante si se tiene en cuenta que el gobierno se vive quejando por falta de plata y que el Congreso acaba de aprobar una reforma tributaria para recaudar más de 6 billones de pesos, que toca los bolsillos de todos los colombianos. Aunque no hay cifras concretas, esta semana el contralor general, Edgardo Maya, dijo que la corrupción le costaba al país 50 billones de pesos al año, mientras que un informe de la Procuraduría estima que puede ser de cuatro puntos del PIB al año, es decir, unos 22 billones de pesos. Esta entidad cree que un contratista está dispuesto a dar entre 10 y 25 por ciento de valor de un contrato para quedarse con la obra.

El escándalo del momento, que amenaza con convertirse en un tsunami judicial, político y económico, el de Odebrecht, ha servido para demostrar que la corrupción no es de izquierda o derecha, de un partido político, de ciertos estratos, regiones o culturas, ni respeta fronteras. En efecto, en diciembre la Justicia de Estados Unidos reveló que durante más de 15 años la constructora brasileña, una de las más grandes del mundo, había pagado más de 788 millones de dólares en plata e inmuebles a gobernantes, funcionarios, políticos, partidos, empresas y personas para quedarse con contratos de obras en países como Angola, Mozambique, Argentina, Brasil, República Dominicana, Ecuador, México, Panamá, Perú, Venezuela y, por supuesto, Colombia.

Gracias a un acuerdo entre esa empresa con la Justicia de Brasil, Estados Unidos y Suiza, altos directivos reconocieron los delitos que cometieron en todos estos países. De ese modo se conoció que en Colombia habían pagado 11 millones de dólares para garantizar que les adjudicaran la licitación del tramo 2 de la Ruta del Sol, por 2,4 billones de pesos en 2009, y la ampliación de la vía Río de Oro-Aguachica-Gamarra por 900.000 millones. Otros proyectos, como el interceptor Tunjuelo-Canoas en Bogotá, al igual que varios tribunales de arbitramento, también están en la mira.

En una rápida actuación, la Fiscalía General logró que Odebrecht colabora ra y denunciara todas sus actuaciones non sanctas ante la Justicia colombiana. En pocas semanas, se comprobó que el ex-viceministro de Transporte Gabriel García Morales, quien en 2009 ejerció como director encargado del extinto Instituto Nacional de Concesiones (Inco), recibió 6.500.000 dólares para darles la licitación a los brasileños. Tras su captura ha revelado que más de diez exfuncionarios, políticos y personas independientes hicieron parte de esta trama y habrían recibido parte de la mordida.

Los otros 4.600.000 dólares habrían hinchado las arcas del exsenador de Córdoba Otto Bula Bula, de funcionarios del gobierno y de congresistas para garantizar que a la Ruta del Sol 2 se le adicionara la vía Río de Oro-Aguachica-Gamarra en los términos que pretendía Odebrecht. Varias fuentes le dijeron a SEMANA que Bula, quien habría influido ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), también está colaborando y que muy pronto habrá más detenidos. Incluso, en el teléfono que portaba el día de su captura aparecieron pruebas tanto o más reveladoras de las que tenían las autoridades.

Al igual que pasó con los hermanos Nule, que pasaron de prestantes constructores a ser parte del famoso cartel de la contratación que se robó a Bogotá durante la Alcaldía de Samuel Moreno, muchos van a resultar afectados por el escándalo de Odebrecht, pero también habrá muchas víctimas, como miles de empleados, contratistas, proveedores, socios y, desafortunadamente, todos los colombianos. Muy seguramente el contrato de la Ruta del Sol terminará liquidado, lo que detendrá esta obra por un buen tiempo. Además, los brasileños son los socios mayoritarios de Navelena, empresa que ganó en 2014 la rehabilitación del río Magdalena por 2,5 billones de pesos. Aunque el fiscal Néstor Humberto Martínez descartó que en ella hubiera actos de corrupción, no se sabe si el escándalo terminará por afectar esta y otras obras vitales para el desarrollo del país.

Esta semana el fiscal Martínez ordenó investigar la licitación del sector 3 de la Ruta del Sol, al advertir la existencia de evidencias que podrían exponer un nuevo delito. Este tramo, que une San Roque con Valledupar, está a cargo de la firma italiana Impregilo, Conalvías y Grodco. El lado positivo de este caso, si es que lo tiene, es que en la medida en que más personas caigan y confiesen, más se sabrá cómo opera la corrupción en Colombia. En efecto, por lo registrado en los últimos meses parece tener presencia en todos los sectores y ramas del poder público, ya sea a través de sofisticadas operaciones técnicas o de burdas maniobras en las que no importa hacer las obras o cumplir los contratos sino robarse la plata. Hay ejemplos de sobra.

La Contraloría General de la República anunció que iniciará una nueva auditoría para examinar otros 1.000 millones de dólares en contratos para la modernización y ampliación de la Refinería de Cartagena (Reficar), considerado antes de Odebrecht el caso de corrupción más grande en la historia reciente del país. En una primera auditoría, la entidad había hecho hallazgos fiscales por 943 millones de dólares (cerca de 3 billones de pesos) y un lucro cesante de 1.936 millones de dólares, es decir, que había cerca de 9 billones de pesos en interrogantes. Esa cifra, con la que el Estado hubiera podido regalar más de 200.000 casas gratis o no hacer la reforma tributaria, se entregó a través de contratos para construir una refinería que ni Ecopetrol sabía cómo hacer, lo que permitió que hubiera todo tipo de improvisaciones y gastos desmedidos. En las próximas semanas, la Fiscalía va a ordenar las primeras capturas de directivos y personas que tuvieron relación directa con los contratos y las obras. Incluso para imponer justicia y llegar hasta el origen final de los fondos, se ha llegado a mencionar la palabra extradición.

Otro caso que estaba eclipsado por el escándalo de Odebrecht tiene que ver con el manejo de las regalías y de la salud en Córdoba. La semana pasada las autoridades capturaron a los exsecretarios de Salud Edwin Preciado Lorduy y Alfredo Aruachan, así como al auditor médico Juan David Nader Chejne, quienes estarían relacionados con los pagos millonarios a unas IPS que atendieron a unos falsos pacientes hemofílicos.

Como si fuera poco, el proceso por el asesinato en 2014 del director de regalías de ese departamento, Jairo Alberto Zapa Pérez, no avanza a pesar de la confesión del autor material. Este funcionario concentró todo el poder para manejar más de 100.000 millones de pesos de ciencia y tecnología. De los convenios firmados de forma apresurada dos están en la mira de la Fiscalía y explicarían su muerte. Uno, por 17.000 millones de pesos para investigar cómo repoblar de carneros el departamento de Córdoba y así ayudar a mitigar los efectos del TLC, y otro, por 47.561 millones de pesos, para crear un corredor agroecológico Córdoba-La Guajira. De estos se desembolsaron en poco tiempo 60.000 millones de pesos. En unos hechos confusos, Zapa desapareció tras un almuerzo en el que estuvo su primo y uno de los operadores de estos convenios.

Al parecer, alguien asesinó a Zapa porque quiso incrementar el monto de su comisión, que sería del 10 por ciento. El cuerpo estuvo perdido tres meses, hasta que Joyce Hernández, desmovilizado de las autodefensas y quien participó en el almuerzo de ‘despedida’, ayudó a las autoridades a ubicar el cuerpo en Pueblo Nuevo, a hora y media de Montería. La Fiscalía no ha podido avanzar en la imputación de cargos a los supuestos responsables por las continuas dilaciones, pero investigadores tienen indicios de que detrás de este caso hay una organización criminal para robarse los recursos públicos. Entre los beneficiados estaría el exgobernador Alejandro Lyons y otros políticos del departamento. Lyons llegó a la Gobernación de la mano de los senadores Bernardo ‘Ñoño’ Elías, Musa Besaile y Martín Morales, y en 2013 se casó con la hermana de Elías. Las dos familias son de Sahagún.

Un artículo de Las 2 Orillas, publicado por un colectivo de indignados de Córdoba del año pasado, dice que “Lyons está involucrado en escándalos por corrupción como el saqueo de los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE), botín que se repartió entre los contratistas que ellos mismos recomendaron; la muerte del director de regalías de Córdoba, Jairo Zapa; la inejecución de un programa sobre la cría de carneros y de otro más para incentivar las artesanías, con recursos de ciencia y tecnología… El desfalco, solo en este tinglado, llegaría a los 500.000 millones de pesos, los cuales habrían sido feriados por comisiones del 30 por ciento”.

Fuentes saludables

No es nuevo que la salud sea el sector en donde más se han ensañado los políticos para robar. Gracias a los billonarios recursos que empezaron a llegar con la Ley 100, los hospitales y EPS públicas se convirtieron en un botín predilecto. Uno de los casos más grandes es el de Saludcoop, un grupo solidario convertido en el emporio de su expresidente Carlos Palacino. A él y a su equipo directivo la Contraloría los condenó en 2013 a responder por 1,4 billones de pesos que habrían desviado para todo tipo de actividades, y la Procuraduría inhabilitó a Palacino para contratar con el Estado por 18 años. Sin embargo, en la Fiscalía el caso nunca prosperó, hasta que, en octubre pasado, tras la llegada de Néstor Humberto Martínez, lo llamó a indagatoria. Hoy lo investiga por enriquecimiento ilícito, destinación de recursos de la salud para usos diferentes a la misión de la entidad y recobros injustificados al Fosyga.

Lo increíble es que los malos manejos se siguieron presentando en esta EPS después de que el Estado la intervino en 2011. Ahora la Fiscalía tiene en la mira estas actuaciones y la contratación por más de un billón de pesos en Cafesalud.

Y no es de extrañar que esto ocurra en este sector. La Andi acaba de presentar los resultados de la encuesta sobre cómo perciben sus afiliados la corrupción. Al preguntarles cuáles son los sectores más afectados a nivel nacional, dijeron que la salud (74,7 por ciento), aduanas (70,1 por ciento), impuestos (58,6 por ciento), transporte (51,7 por ciento), minería (39,1 por ciento), ambiental (37,9 por ciento) y educación (28,7 por ciento). Según ellos los trámites que presentan mayor incidencia de insinuaciones, favorecimientos o entrega de dinero son: aduanas (62 por ciento), Alcaldías municipales (40,3 por ciento), Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) y Dian (37,3 por ciento), la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) (29,9 por ciento) y las Secretarías de Tránsito Distritales o Municipales (28,4 por ciento).

Lo más preocupante son los datos sobre cómo perciben los empresarios la corrupción en las regiones. De acuerdo con la encuesta, los departamentos en donde más se presenta corrupción son: La Guajira (50 por ciento), Chocó (45 por ciento), Atlántico (42,5 por ciento), Bolívar y Bogotá (37,5 por ciento), Cundinamarca (23,8 por ciento), Magdalena (17,5 por ciento), Córdoba (16,3 por ciento) y Valle del Cauca (15 por ciento).

Esa percepción tiene fundamentos reales. Desde hace más de dos años Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, encontró en un estudio que en 2015 el 65 por ciento de la contratación de los municipios y el 35 por ciento de la de los departamentos se hizo mediante pliegos amañados o hechos ‘a la medida’ para beneficiar a un único proponente.

Esa modalidad ha sido una de las principales formas de despilfarro del erario y ha dejado innumerables elefantes blancos como las obras de los escenarios que albergarían los XX Juegos Nacionales de 2015 en Ibagué. Allí la Alcaldía le entregó a un único proponente el proyecto para construir un parque deportivo por un valor de 90.000 millones de pesos que incluía complejo de raquetas y acuático, estadio de atletismo, tejódromo, pista de BMX, patinódromo, estadio de softbol y coliseos. Igual suerte corrió la unidad deportiva de la calle 42, que tenía un valor de 39.000 millones de pesos.

Los juegos nunca pudieron realizarse en Ibagué y tuvieron que trasladarse a otras ciudades porque los contratistas no cumplieron el cronograma de las obras y finalmente las abandonaron, dejando tras de sí más de 33 hectáreas de ladrillos y varillas abandonadas. Ahora los organismos de control comenzaron a desenredar un complejo entramado de corrupción del que Luis H. Rodríguez, exalcalde de Ibagué, sería el artífice.

Caicedo no ha sido el único que ha documentado cómo en las regiones la contratación se queda en manos de unos pocos. En agosto del año pasado SEMANA reveló un informe de la Auditoría General de la Nación que detalla cómo un grupo pequeño de empresarios crearon entre ellos unas redes para quedarse con el mayor número de contratos. Tras revisar los 20 billones de pesos que las Alcaldías y Gobernaciones contrataron entre 2014 y comienzos de 2016, los investigadores de la auditoría encontraron que 8,1 billones quedaron en 78 redes o, como las llamó la entidad: mallas empresariales. De todos esos grupos solo uno recibió el 80 por ciento del dinero de los contratos, es decir, 6,3 billones de pesos.

Los numerosos estudios, auditorías y encuestas demuestran que Colombia padece del cáncer de la corrupción e hizo metástasis. Eso ya no es lo importante, pues como se dice en el argot médico la enfermedad está sobre - diagnosticada. La prioridad en este momento es buscar un tratamiento eficiente. Pero no es fácil y requiere no solo del trabajo mancomunado de los órganos de control, sino un cambio de actitud de la sociedad colombiana ante el problema. Es necesario que se reduzca la impunidad, que los empresarios y funcionarios corruptos paguen sus condenas, que los colombianos denuncien y condenen socialmente a los corruptos y que eviten que los empresarios que financian las campañas luego obtengan los contratos.

Sobretodo se necesita que la corrupción no se convierta en algo natural en la sociedad colombiana, ya que como ha dicho el papa Francisco sobre este flagelo: “Se ha vuelto natural, al punto de llegar a constituir un estado personal y social ligado a la costumbre, a una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en las contrataciones públicas, en cada negociación que implica a agentes del Estado. Es la victoria de la apariencia sobre la realidad y de la desfachatez impúdica sobre la discreción honorable”. 


http://www.semana.com/nacion/articulo/sectores-mas-afectados-por-la-corrupcion-en-colombia/513544









La corrupción, llena de matices.



 El escándalo de las últimas semanas se  convirtió en el tema obligado en Colombia y en varios países de América Latina, pero ni es nuevo ni será el último. Esas prácticas siempre prevalecen.

El caso de la firma brasileña Odebrecht revela esa condición humana de la codicia. 

La codicia es una condición humana y no hay modelo económico ni ordenamiento jurídico que impida que surja entre los ciudadanos de cualquier nivel y clase. Todos quieren ganar y enriquecerse a costa del Estado y de aquellos que buscan a los funcionarios para que los favorezcan en procesos licitatorios, pero también en otro tipo de asuntos que son menos visibles y que de alguna manera develan la responsabilidad del ciudadano en todo este fenómeno, que está lleno de matices.
El caso de la firma brasileña Odebrecht revela esa condición humana de la codicia. Unos empresarios, en su afán por obtener todo tipo de contratos de infraestructura en diversos países de América Latina y África, decidieron crear un mecanismo técnico bajo el control de la División de Operaciones Estructurales para pagar sobornos a otros codiciosos con poder de decisión y de intermediación a través de por lo menos tres filiales: la primera de ellas es Smith & Nash Engineering Company, basada en las Islas Vírgenes Británicas; la segunda es Arcadex Corporation, asentada en Belize; y la tercera es Golac Projects and Construction Corporation, con sede en las Islas Vírgenes Británicas.
En esencia se trataba de que todos ganasen millones de dólares, unos a través de la ejecución de los contratos y otros por los servicios prestados. Es la corrupción en su estado más sofisticado para la obtención ilegal de ventajas para el interés privado. Funcionarios e intermediarios de por lo menos doce países fueron afectados por estas prácticas, que se descubrieron gracias a las tareas adelantadas por las autoridades de Brasil y Estados Unidos.
Los codiciosos en Colombia, donde Odebrecht tiene inversiones desde hace un par de décadas, no podían estar al margen de los beneficios y poco a poco se viene descubriendo el entramado de favorecimientos que beneficiaron a la firma brasileña y que construyó, como señalé antes, un mecanismo sofisticado de corrupción que buscaban ser indetectable y no lo logró. Gracias a las pesquisas de las autoridades norteamericanas se supo del impacto en nuestro país. Lo que vino después fue el resultado de la información que enviaron a nuestras autoridades.
La indignación que ha generado es bien interesante porque es la mirada a un caso que, Las páginas se nutren de opiniones cuya tendencia es una: enarbolar la lucha anticorrupción. Pero sus propósitos son miopes, pues parte de una mirada fragmentada que, de un lado, no incluye a los ciudadanos de a pie en sus análisis, quienes tampoco ven como sujetos que participan de la corrupción en sus prácticas cotidianas; y de otro, desligan el fenómeno de lo estructural y lo personalizan, cuando múltiples estudios indican que las grandes corporaciones privadas tienen prácticas de crimen organizado.
Existen comportamientos que jurídicamente son ilegales, pero son realizados y tolerados en la vida diaria. Los ejemplos abundan: evasión de impuestos; compra del pase de conducción; adquisición de la libreta militar; posesionarse en un cargo público recurriendo a la ‘palanca política’ sin mérito y conocimiento alguno; engañar a una entidad pública para obtener un subsidio… Se puede hacer un catálogo de esas prácticas cotidianas, cruzarlas con una encuesta y la gente diría que eso es “pequeña corrupción”, aceptable socialmente. Ahí comienza el problema. Pero como no hay sanciones, todo queda legitimado moral y judicialmente, y se perpetúa el engaño. ¿Cómo superar esta trama que revela una gran hipocresía de la gente?
De otro lado, la indignación sobre prácticas de crimen organizado en las que incurren las grandes empresas para lograr sus propósitos económicos son selectivas. El escándalo de Odebrecht se da por dos razones: es una firma extranjera y las pistas llegaron de las autoridades norteamericanas. Si allá no hacen nada, en Colombia felices todos.
En esas prácticas criminales han participado reputadas firmas de nuestro país que incurrieron, por ejemplo, en la “cartelización” para regular precios y atentar contra el bolsillo de la gente. ¿Se acuerdan del “cartel del papel higiénico”? ¿Alguien pagó por eso? ¿Se alzaron las voces? ¿Hubo boicot a sus productos? ¿Y qué se ha dicho contra aquellas empresas, también muy reputadas que se aprovecharon del conflicto armado para despojar de tierras a campesinos inermes? ¿Algún grito desde el Congreso? ¿Y lo de Reficar, en Cartagena, cuándo se sabrá? ¿Se ocultará como la gran corrupción que rodeó la construcción del Metro de Medellín?
Muchos hombres y mujeres de negocios tienen claro, como los mafiosos que reinan en la ilegalidad, que si es necesario quebrantar la ley para obtener beneficios no dudarán en hacerlo. Así lo hicieron esas empresas que se “cartelizaron”, también las que adquirieron tierras mal habidas. Al respecto de esas prácticas, el académico Edwin H. Sutherland aseveró que “los delitos de cuello blanco no solo son delibrados, también son organizados”. (El Delito de cuello blanco, Madrid, 1999).
Lo que se observa en la codicia de aquellos hombres y mujeres de negocios es, siguiendo a Sutherland, un gran desprecio de la ley y el orden porque ambas les impiden sus conductas delictivas; pero lo que los acompaña también es una gran debilidad por atesorar riqueza y mostrarse socialmente como exitoso. Tal cual hace el ‘traqueto’ emergente de barrio o el que logra escalar en la pirámide del crimen organizado. Ambos coinciden en sus desprecios y debilidades.
La discusión sobre la corrupción tiene sendos matices que deben ser valorados en su conjunto para evitar la fragmentación del análisis que, como toda fragmentación, muestra unos aspectos, pero oculta otros, quizás más graves que los visibles.
 (*) Periodista, director del portal VerdadAbierta.com

http://www.semana.com/opinion/articulo/juan-diego-restrepo-e-la-corrupcion-en-colombia/512951





La otra cara

Un contratista frustrado que no está en la rosca habla de su calvario

Yo busco contratos por todas partes, conozco cómo funciona este negocio en otros países y puedo decirle que el estado de corrupción en Colombia es masivo y generalizado. Y eso no pasa en todos lados. Aquí es una epidemia. Solo tal vez le ganan en gravedad vecinos como Venezuela, Perú y Panamá.        

Como todas las enfermedades contagiosas, cuesta mucho exterminarla. Esto requiere que el presidente de la República se meta de lleno. No solo decirlo. Hay que hacerlo. Están saqueando al país.

Lo de Bogotá está pasado de moda. Pero eso de Bogotá pasa en todo el país. Se convoca, por ejemplo, a un concurso a las 6 de la tarde de un día y se fija para el día siguiente a las 8 de la mañana una visita con el consorcio constituido ¿Qué es eso?

Cada día es más evidente que las licitaciones son hechas como un traje a la medida. Los que hacen los pliegos, sobre todo, utilizan el ítem de la experiencia para poner una característica que solo encaja en un proponente.  

Le voy a contar un caso, no de los míos, porque no puedo revelar mi identidad, pero sí de un colega. Se trataba de un contrato de 10.000 millones de pesos para una especie de monumento en los cementerios de Bogotá. La adjudicación la dejaron, no recuerdo bien, si para el 23 o 28 de diciembre del año pasado. Eran cinco proponentes y eliminaron a los tres que hicieron las ofertas más baratas y dejaron solo a dos: el elegido con anticipación para ganar y otro, que como tenía la oferta más cara, les servía de comparsa. Pero resulta que el que estaba destinado a ganar no había entregado uno de los documentos que es requisito para poder participar. Según me cuentan, los que iban a perder le exigieron a la funcionaria de la Secretaría de Gobierno que mostrara el documento. Ella no les hizo caso, llamó a la Policía para que sacara al proponente porque perturbaba el orden y adjudicó el contrato a una empresa santandereana a la que le fue muy bien cuando Iván Moreno, el hermano del alcalde de Bogotá, estaba de alcalde de Bucaramanga.  

Y así es todo. Por las zonas del país donde yo me muevo piden de entrada, como 'mordida', hasta la mitad del contrato. Es decir, si el contrato es de 80.000 millones de pesos, si uno acepta las condiciones que imponen en ese departamento, se lleva solo para ejecutar la obra 40.000 millones.

Si usted me pregunta dónde se puede participar con méritos, lo único que se me ocurre es decirle que una entidad en la que se puede competir limpiamente es en Fonade. Y entonces allá se presentan cien proponentes. Gente que como yo no tiene cómo ni puede pelear en las otras ligas. Hay ciudades como Medellín y Cartagena en las que no he intentado concursar.  
Y esto se está agravando. A una firma privada, que desde hace 15 años colabora con una empresa pública de Bogotá, apenas ahora le empezaron a pedir 'mordida' por primera vez. Eso significa que los tentáculos crecen.

Y se dan cosas insólitas, como por ejemplo, que un representante de una de las empresas de los Nule se les acercaba a los contratistas de la ciudad a venderles de a pedacito de la 26. La estaban vendiendo de a un kilómetro. Y para colmo, pedían el 10 por ciento.

Yo he decidido que no voy a arriesgar mi vida, ni mi empresa, ni mi familia por algo que no voy a poder cumplir. Yo mejor me dedico a otro trabajo. A mí nadie me extorsiona.