jueves, marzo 24, 2016

El Cuarto Poder

El sistema de pesos y contrapesos, propio de la democracia liberal, conservó su vigencia y los Congresos o Parlamentos  mantuvieron el ejercicio del control político. Más tarde se hizo evidente la necesidad de un Cuarto Poder, los gobiernos habían comenzado a controlarse a sí mismos, a través de sus propias mayorías parlamentarias.

Los medios de comunicación, concebidos en su origen como canales de la libertad de expresión contra los abusos del poder político y económico, en la era de la globalización han pasado a expresar los intereses de un puñado de grandes empresas mediáticas identificadas con los intereses económicos del establishment Q en detrimento del derecho de los ciudadanos a una información veraz.

La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En efecto, los tres poderes tradicionales: legislativo, ejecutivo y judicial pueden, confundirse, fallar y cometer errores.

Mucho más frecuentemente, por supuesto, en los Estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las violaciones a los derechos humanos y de todas las censuras contra las libertades. Pero en los países democráticos también pueden cometerse graves abusos, aunque las leyes sean votadas democráticamente, los gobiernos surjan del sufragio universal y la justicia -en teoría- sea independiente del ejecutivo. Puede ocurrir, por ejemplo, que la justicia condene a un inocente; que el Parlamento vote leyes discriminatorias para ciertos sectores de la población (como ha sucedido en EU, durante más de un siglo, respecto de los afro-estadounidenses, y sucede hoy respecto de los oriundos de países musulmanes, en virtud de la (Ley Patriota); que los gobiernos implementen políticas cuyas consecuencias resultarán funestas para todo un sector de la sociedad (como sucede, en la actualidad, en numerosos países europeos, respecto de los inmigrantes indocumentados).

En un contexto democrático semejante, los periodistas y los medios de comunicación a menudo han considerado un deber prioritario denunciar dichas violaciones a los derechos.

A veces lo pagaron muy caro: atentados, asesinatos, desapariciones, como aún ocurre en México, Colombia, Guatemala, Turquía, Pakistán, Filipinas, Rusia, y en otros lugares. Es por esta razón que durante mucho tiempo se habló del “Cuarto Poder”, que, era, en definitiva, gracias al sentido cívico de los medios de comunicación y al coraje de valientes periodistas, aquel del que disponían los ciudadanos para democráticamente criticar, rechazar o enfrentar decisiones ilegales que pudieran ser inicuas, injustas e incluso criminales contra personas inocentes. Era, como se ha dicho a menudo, la voz de los sin-voz, pero este “Cuarto Poder” fue vaciándose de sentido, perdiendo poco a poco su función esencial de contrapoder.

Megagrupos mediáticos

El verdadero poder es actualmente detentado por un conjunto de grupos económicos planetarios y de empresas globales cuyo peso en los negocios del mundo resulta a veces más importante que el de los gobiernos y los Estados. Ellos son los nuevos “amos del mundo” que se reúnen cada año en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, e inspiran las políticas de la gran Trinidad Globalizadora: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio.

Es en este marco geoeconómico donde se produjo una metamorfosis decisiva en el campo de los medios de comunicación masiva: emisoras de radio, prensa escrita, canales de televisión, internet  tienden cada vez más a integrarse a las inmensas estructuras para conformar grupos mediáticos mundiales.  Así empresas gigantes como News Corps, Viacom, Time Warner, General Electric, Microsoft, United Global Com, Disney, Telefónica, RTL Group, France Telecom, Bertelsmann, Prisa, etc., tienen ahora nuevas posibilidades de expansión debido a los cambios tecnológicos.

La “revolución digital” ha derribado las fronteras que antes separaban las tres formas tradicionales de la comunicación: sonido, escritura, imagen. Permitió el surgimiento y el auge de internet, una nueva forma de expresarse, de informarse, de distraerse; pero además a todas las actividades de los sectores de la cultura de masas, de la comunicación y la información. Por añadidura, estas empresas mediáticas gigantes, estos productores en cadena de símbolos multiplican la difusión de mensajes de todo tipo, donde se entremezclan televisión, dibujos animados, cine, videojuegos, CD musicales, DVD, edición, ciudades temáticas estilo Disneylandia, espectáculos deportivos, etc. También se ocupan de todo lo concerniente a: la escritura, la imagen, al sonido, y difunden esto mediante los canales más diversos (prensa escrita, radio, televisión de aire, por cable, satelital, vía internet y a través de todo tipo de redes digitales), y además, son mundiales, planetarios, globales, no solamente nacionales o locales.

Estas megaempresas contemporáneas, mediante mecanismos de concentra-ción  concentración, se apoderan de los sectores mediáticos más diversos en numerosos países, en todos los continentes, y se convierten de esta manera, por su peso económico y su importancia ideológica, en principales actores de la mundialización liberal al convertirse la comunicación (extendida a la informática, la electrónica y la telefonía) en la gran industria de nuestro tiempo, estos grandes grupos pretenden ampliar su dimensión a través de incesantes adquisiciones y presionan a los gobiernos para que anulen las leyes que limitan las concentraciones o impiden la constitución de monopolios.


QEstablishment. Término usado para referirse al grupo dominante visible o élite que detenta el poder y/o la autoridad en una nación.   


Por qué el mundo debe temerle al poder de una bomba de hidrógeno   

Aunque el ensayo de Norcorea causó revuelo,
otros ya hicieron pruebas con bombas de hidrógeno.


El Tiempo.com   Por Juan Diego Soler 

Pocas invenciones humanas generan tanto miedo y curiosidad como el poder de la energía nuclear. Al liberar el poder del átomo, los humanos encontramos una fuente de energía casi ilimitada con la que se iluminan ciudades y se impulsan naves espaciales hasta el confín del sistema solar. Pero también descubrimos el potencial para arrasar poblaciones en un instante y convertir en un desierto infértil al único lugar del universo en el que -hasta ahora- se ha desarrollado nuestra especie.

Hasta hace unos días, las consecuencias del poder nuclear más allá de nuestro control estaban presentes en las imágenes de la devastación producida por el accidente en la central nuclear de Fukushima (Japón) o en los desgarradores testimonios del desastre de Chernóbil (Ucrania), relatados en la impecable pluma de la ganadora del premio Nobel de Literatura en el 2015, Svetlana Alexievich. Pero nos habíamos olvidado de una amenaza apenas familiar para quienes no experimentaron el mundo durante la Guerra Fría: la amenaza de un arma nuclear.

El pasado 6 de enero, el gobierno de la República Popular Democrática de Corea, que el mundo conoce como Corea del Norte, manifestó haber detonado por primera vez una bomba de hidrógeno. Sin duda, un hecho de gran importancia geopolítica, rechazado ampliamente por la comunidad internacional, y sobre el que aún hoy permanece un manto de duda.

¿Pero qué es exactamente una bomba de hidrógeno? En julio de 1945, en el desierto de Nuevo México, Estados Unidos detonó por primera vez un arma cuyo poder destructivo provenía de la reacción en cadena producida al dividir el núcleo de un átomo. Era el resultado del ultrasecreto Proyecto Manhattan, que durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) empleó a muchos de los físicos más brillantes de la época. Era la primera bomba de fisión (división) nuclear.

Esa fue la bomba que se liberó sobre Hiroshima (Japón) segando la vida de más de 70.000 personas, dejando seriamente heridas a otras 70.000 y arrasando con un área de más de 12 kilómetros cuadrados. Apenas unos días después, Nagasaki (Japón) sufrió la misma suerte. La destrucción de ambas ciudades precipitó la rendición de Japón y se convirtió en un macabro referente que impulsó a las grandes potencias mundiales a desarrollar sus propias armas nucleares.

En noviembre de 1952, en una región apartada del desierto de Nevada (EE. UU), se detonó por primera vez un tipo de bomba mucho más potente, impulsada no solamente por la fisión nuclear sino por la fusión (unión) de átomos de hidrógeno: era la primera bomba de hidrógeno (bomba-H).

La fusión nuclear es el mecanismo que genera la energía en la estrellas. En el interior del Sol, la presión producida por la gravedad hace que 620 toneladas de hidrógeno se fusionen cada segundo. En el interior de una bomba-H, una serie de bombas de fisión generan la presión que fusiona átomos de hidrógeno generando una explosión más de 100 veces más poderosa que la de una bomba de fisión. Para finales de 1953 ya se habían completado 11 explosiones de este tipo de artefactos en esa misma zona.

En 1956 llegaron a la población estadounidense de St. George, en Utah, a unos 200 kilómetros de los lugares de las pruebas nucleares, los equipos de filmación y los actores de El Conquistador.

Esa superproducción de cine, financiada por el millonario Howard Hughes, trataba sobre la vida de Genghis Khan, emperador de los mongoles, quien era interpretado por John Wayne.

Numerosos miembros de las tribus nativas de la región fueron traídos como extras para recrear las hordas de mongoles durante un rodaje extenuante, que al final tuvo que ser terminado en Hollywood usando 60 toneladas de arena tomadas del lugar para recrear las locaciones en un estudio.

Durante los siguientes años, muchos de los integrantes de la producción fallecieron víctimas del cáncer. Se dice que cerca de un centenar, de los más de 200 participantes en el filme, fueron diagnosticados con la enfermedad. En 1963, el actor mexicano Pedro Armendáriz optó por el suicidio al saber que padecía un cáncer de riñón. Ese mismo año falleció el director Dick Powell.

En 1974, fue la actriz Agnes Moorhead y poco tiempo después John Wayne -el protagonista- y Susan Hayward -la coprotagonista-. Inicialmente, los diagnósticos de estos últimos se asociaron a otros factores, pero para 1980 casi la mitad de los miembros de la producción y un alto número de habitantes de la zona habían padecido algún tipo de cáncer.

Después de los Estados Unidos, solamente la Unión Soviética, el Reino Unido, China, Francia e India han desarrollado y realizado pruebas con bombas de hidrógeno. Con estas, son más de 2.000 las pruebas nucleares que se han hecho alrededor del mundo.

En 1996, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), según el cual cada Estado se compromete a no realizar explosiones de ensayo de armas nucleares o cualquier otra explosión nuclear. Dicho compromiso ha sido ratificado por todos los países miembros de la ONU, con la excepción de 13 Estados, entre los cuales están Corea del Norte, India y Pakistán, naciones que sí han realizado pruebas nucleares posteriores a la entrada en vigencia del acuerdo.

Aun si el ensayo nuclear de Corea del Norte fuera con un artefacto de menos poder que una bomba-H, representa una seria amenaza para la paz y la seguridad mundiales. En el mejor de los casos aleja más a esa nación de la comunidad internacional y arriesga la salud de millones personas.

Juan Diego Soler. Ph. D. Investigador en astrofísica del CEA/Saclay, Francia.



"Tengo que demoler la sociedad, tengo que demoler
a Colombia": Fernando Vallejo

Entrevista

Arcadia habló con Fernando Vallejo en Buenos Aires, donde hizo parte de la de la gran muestra Cultural de Colombia en la capital argentina.                                                              

Por: Ricardo Castro



Fernando Vallejo estuvo en Buenos Aires invitado por el Ministerio de Cultura al tándem cultural Colombia Cultural en Buenos Aires. En la capital argentina se vio a un Vallejo sonriente y accesible, que incluso fue a varias de las presentaciones del evento "Por desocupado iría hasta un entierro si me invitaran". El autor de El desbarrancadero retoma el tema de su muerte en una nueva novela que quiere terminar este año.


Después de Entre fantasmas, La rambla paralela y El don de la vida, serán cuatro novelas sobre el tema de su muerte ¿Siente que se le escapa lo que quiere contar sobre el tema?


Lo que tengo claro es que no puedo escribir sino sobre eso porque ya me voy a morir. Lo he tratado antes y cada día soy más consciente de cómo me repito y de cómo me estoy repitiendo. Pero ¿quién no se está repitiendo toda la vida? Nos repetimos todos los días. Cambiamos un poquitito de lunes a viernes, pero en todos los instantes nos estamos repitiendo adentro. Pero son muy distintas las novelas, y esta va a ser muy distinta a las otras tres.

¿En qué sentido?

Porque tiene otros procedimientos. No tan distinta de El don de la vida, porque en ese libro inventé unos diálogos donde no se dice quién es el que está hablando pero se entiende claramente quien es quien.  En esta retomo ese procedimiento aunque resulta difícil para los que estaban acostumbrados a la otra novela.  

¿La muerte es el gran tema de la literatura?

No creo. La literatura tiene infinidad de temas. Pero de estos libros míos la muerte sí es el tema central. Morirse en primera persona es muy difícil, en tercera persona es más fácil matar al personaje, pero en primera persona ¿cómo? No se puede decir “yo me morí”.

Ha anunciado su retiro de la literatura más de una vez pero siempre ha vuelto…

Vuelvo por desocupación, porque no tengo nada que hacer. Pero también me gusta resolver problemas, como cuando un niño arma un rompecabezas, para vencer una dificultad. La gran dificultad ya la puedo precisar con claridad, y es que en los tres mil años de literatura de occidente -que van desde Homero hasta ahora-, toda la literatura culta de occidente no da cuenta de la realidad sino en mínima parte. Hay que lograr en una novela, que es el gran género de la literatura, dar cuenta de lo más que se pueda y en eso está la gran dificultad.

¿Cuál es la novela que usted recuerde que mejor hace eso?   

Ninguna lo hace bien. Y eso que la novela de tercera persona tenía más posibilidades de hacerlo porque es muy fácil, pero esto ya no es posible seguir haciéndolo. Ese camino ya lo dejó la novela, eso está condenado ya al olvido, es decir, Balzac, Dickens, Dostoievski están condenados. Es camino trillado y ya no va a ningún lado. Solo vale la novela del yo y eso está cada vez más claro. Yo tomé ese camino instintivamente por cierto respeto a una verdad y a no mentir.

La novela en primera persona no es igual a una novela del yo de no-ficción…

Es un enredo más bien inútil el de distinguir entre el autor y el personaje. Cuando la realidad se pasa al papel, así sea el historiador más riguroso o el novelista del yo, tiene que estar acomodando el lenguaje, está inventando, porque tú no puedes sino reinventar lo que viviste.

Entonces ¿Todo lo que está impreso es ficción?

Todo es ficción. En las primeras páginas de El fuego secreto ya dije que cuando la vida se pasa al papel se vuelve novela. Y es así, uno la novela pero no porque quiera, sino porque no es posible de otra forma, porque el lenguaje humano es muy limitado. Lo que importa es la capacidad de sugerir, de hacer sentir. Hay que decir más de lo que está escrito tomando las palabras literalmente, en 200 páginas tienes que contar como si hubieras escrito dos mil o veinte mil.

Usted defiende la escritura en primera persona, y ahora va a volver a utilizar el recurso del diálogo, ¿No es un truco literario darle voz a otra persona?

Sí. Pareciera que fuera un truco. Pero hay trucos de trucos. El lenguaje todo es truco, lo que pasa es que hay procedimientos válidos e inválidos. Y la tercera persona es un truco miserable que se está arrastrando más de la cuenta. Esa narración va en contra de la realidad esencial de la vida de uno. Uno puede más o menos sospechar qué le pasa a los demás porque tiene también el lenguaje y por comunidad de sentimientos, pero nosotros estamos aislados, entonces esa novela es mentirosa.

Pero ¿no es también un truco darle voz a otra persona en un diálogo en una novela?

En El don de la vida el interlocutor se revela en la última frase y es la muerte. Eso es artificioso, pero es un artificio muy humilde, no es pretencioso como el del novelista omnisciente que se cree Dios padre todopoderoso, que está diciendo todos los pensamientos de los personajes y repitiendo diálogos como grabados con grabadora.

¿Pero no es igualmente pretencioso darle voz a la muerte? Si quiera pensar que la muerta habla español…

Evidentemente. Pero tú decides, tú sopesa si lo mío es aceptable o no es aceptable, y sí es inaceptable o no lo de Balzac. Tú sopésalo. Que escoja el lector si entra al juego mío o le entra al juego de ellos. El personaje omnisciente es odioso y el personaje mío es humilde porque es un tipo caótico, está caótico, se está muriendo y tengo que decirle que me estoy muriendo. La muerte soy yo mismo, no hay sino un interlocutor y el que dice yo es la misma muerte, o la muerte no es sino el mismo yo si lo quieres interpretar así.

¿Quiénes van a dialogar en su nueva novela?

Eso no te lo puedo decir. Pero son interlocutores insólitos y son demoledores, porque tengo que demoler el cristianismo, tengo que demoler la sociedad, tengo que demoler a Colombia.

¿Es tan demoledor como los anteriores?   

Quiero escribir un libro que acabe con lo que odio. Es un libro contra la iglesia, contra Cristo, contra Dios, contra la clase política, contra lo que quieras. Pero ahí hay un tipo que se va a morir, o no se va a morir pero lo que está haciendo se derrumba. Ya voy avanzado en el libro y sé que lo voy a terminar rápido, será un libro de 200 hojas porque no quiero de más.

¿Va a seguir marcada su prosa por la sonoridad?

Sí. En un texto continuo ahí hay sonoridad, pero en los diálogos ¿hay sonoridad o no la hay? Ahí está la cosa. Los diálogos pueden tener sonoridad, y pueden ser la lengua hablada vuelta lengua literaria. Los diálogos no son grabados con una grabadora, son calculados porque tienen las sílabas que tenían que tener con los acentos donde tenían que ir y con el ritmo con que tenían que ir.

Es una constante en sus novelas, reproducir el habla local, especialmente de Antioquia…

Parece que así habla la gente en los libros míos, pero nadie habla así. Yo quise hacer una obra que fuera en un lenguaje literario vivificado por la lengua hablada, ¿por cuál? Por la de Colombia, y más específicamente por la de Antioquia. Eso yo lo tengo claro. No voy a escribir como Mujica Laínez que era puro lenguaje literario, no: voy a escribir en lenguaje literario vivificado por el habla, con ritmo literario porque la esencia de la prosa es el ritmo.

Pero ¿si es tan nuevo? Por lo que ha dicho va a ser ‘demoledor’ y va contra el cristianismo, contra Colombia… temas que ya ha tratado antes. ¿En qué es nuevo?

Es que si te digo en qué es nuevo te estoy contando el libro. Yo cuento una historia en el libro, una historia que tiene un poder simbólico inmenso, y un poder real clarísimo. Hay que avanzar un poquito y creo que avancé. Sino ¿para qué lo hago? No me voy a empantanar en el otro. Sino no tendría caso que hiciera ese libro. Lo ideal es que cada libro fuera nuevo, todo.

Ha dicho que hay que cambiar e instaurar una nueva moral en el
planeta y ha dado unos mandamientos para el comportamiento.

No hay posibilidad sino de una sola moral. Lo que pasa es que no la hemos tenido. Y esa moral no es la del cristianismo, ni es la del Islam, que suman 3500 millones, la mitad de la humanidad. Esos no tienen la moral. La moral es la que yo he reducido a dos principios esenciales: no te reproduzcas que no tienes derecho de imponerle la vida a nadie; y respeta los animales de sistema nervioso complejo, sobre todo a los que el hombre domesticó porque son tu prójimo. Cosa que no dijo Mahoma y que no dijo Cristo.

¿Y el tercero?

El tercero era ‘no votes’, pero eso es por molestar. No se necesitan diez mandamientos, solo dos. Y no estoy imponiéndole nada a nadie, no estoy diciendo ‘ama a los animales’, estoy diciendo ‘respétalos’ porque no le puedes imponer el amor a nadie. ¿Cómo puede haber un mandamiento que sea ‘ama a tus enemigos? ¿Y si tú no tienes enemigos como mi abuela? Cómo vas a construir una religión sobre un precepto tan inmoral, que diga ‘amar a los enemigos’, ¿por qué tienes que tener enemigos? Es que la basura del cristianismo es despreciable por donde lo veas. Estúpido, miserable y mentiroso.


Esta farsa no puede seguir, hay que desenmascararla. Dizque ama a tus enemigos ¿Cómo puede decir Dios eso? ¿Cómo puede hacer que los hombres tengan enemigos?

Usted siente una admiración especial por la música.
Ha dicho incluso que es el arte máximo, superior al cine y a la literatura. ¿Cuál es el poder de la música?

A mí me conmueve la música pero la mía, la que llevo en el alma, que es la que oyó Medellín cuando yo era niño, la que oían mis tíos, mis papás.

Esa es la mía, y es música hispánica básicamente argentina y mexicana. No tanto colombiana, porque nosotros teníamos música menos buena que ellos. La oigo muy de vez en cuando para que no se me vuelva empalagosa. Me conmueve muchísimo y mucha de ella me lleva a mi niñez o a mi juventud.

¿Qué otra cosa lo lleva a ese tiempo? ¿Un olor? ¿La comida? 

Nada. Lo máximo es la música. Siempre se dijo que en: En busca del tiempo perdido de Proust, el momento clave era el de la madalena, que es la galletita que le despierta todo. Yo no creo que los sabores tengan esa fuerza, ni tampoco los olores. Lo que más tiene peso para mí es la música, y la música mía no es la música de los jóvenes de hoy. Para ellos esa música no les dice nada, no les produce ninguna emoción, ni a mí la de ellos.



http://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/tengo-demoler-sociedad-tengo-demoler-colombia-vallejo/31192

Sospechosos  de  siempre 





Título original
 The  Usual Suspects 
Año
Duración
105 min.
País
 Estados Unidos
Director
Guión
Christopher McQuarrie
Música
John Ottman
Fotografía
Newton Thomas Sigel
Reparto
Kevin SpaceyGabriel ByrneChazz PalminteriBenicio del ToroStephen Baldwin,Pete PostlethwaiteGiancarlo EspositoDan HedayaSuzy AmisFrank Medrano,Ron GilbertKevin PollakPaul BartelCarl BresslerChristine Estabrook
Productora
Polygram Film Entertainment / Spelling Films International
Género
ThrillerIntriga | CrimenNeo-noirPelícula de cultoPolicíaco
Sinopsis
Dave Kujan (Chazz Palminteri), un agente especial del servicio de aduanas de Estados Unidos, está investigando las causas del incendio de un barco, en el puerto de San Pedro de Los Ángeles, que provocó 27 víctimas mortales, aunque todas parecen haber sido asesinadas. Su única fuente de información es Roger Kint (Kevin Spacey), un estafador lisiado que sobrevivió al incendio. En comisaría, Kint cuenta que todo comenzó seis semanas antes en Nueva York, cuando cinco delincuentes, cinco "sospechosos habituales", fueron detenidos para una rueda de reconocimiento relacionada con el robo de un camión de armas... 
(FILMAFFINITY)

Premios
1995: 2 Oscars: Mejor guión original, actor secundario (Spacey)
1995: Globo de Oro: Nominada a Mejor actor secundario (Spacey)
1995: 2 premios BAFTA: Mejor montaje y guión original. Nominada mejor película
1995: Premios Cesar: Nominada a mejor película extranjera
1995: 2 premios National Board of Review: Mejor reparto, actor sec. (Spacey)
1995: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor actor secundario (Spacey)
1995: Critics' Choice Awards: Mejor actor secundario (Spacey)
1995: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a Mejor actor secundario (Spacey)
1995: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actor sec. (Spacey) & mejor guión


Críticas
  • "Bryan Singer hizo una película inquietante, con aroma clásico. (...) Kevin Spacey estaba genial en ella pero también Gabriel Byrne y Benicio del Toro."                                                                                                                                                        Carlos Boyero: Diario El Mundo 
  • "En su día, esta densa y apabullante intriga rompió moldes y se situó entre las propuestas más interesantes y renovadoras del thriller de los noventa. (...) La sobria pero robusta labor de cámara de Singer se une al insuperable trabajo del elenco actoral, en el que brilla, como de costumbre, un arrollador Kevin Spacey."                                                                                                                                                                                                      Miguel Ángel Palomo: Diario El País 
  • "El espectador remueve sus neuronas durante dos horas en busca de una solución".                                                                                                                                                                   Javier Ocaña: Cinemanía 
                         http://www.filmaffinity.com/es/film408515.html