jueves, marzo 24, 2016

 La Utopía y la  Red    


Ignazio Licata

                 Traducción: Diego L. Sanromán.

Ignazio Licata. Profesor de Física Teórica en el Institute for Basic Research de Palm Harbor (Florida), fundador del Instituto de Cibernética Non-Lineare per lo Studio dei Sistemi Complessi. Sus investigaciones se centran en los fundamentos de la mecánica cuántica, la teoría de campos, las dinámicas no lineales y en un acercamiento sistémico-informacional al estudio de la complejidad.


Virtual: aquello que no es actual, potencia y fuerza suspensas en las infinitas posibilidades de su realización.

Aristóteles y también filósofos de la Escolástica como Santo Tomás de Aquino tenían bien claro el sentido preciso de un concepto que hoy tiende a traducirse como realidad ‘ficticia’, paralela, cuando no alternativa al mundo ‘concreto’. El término ‘virtual’ ha sufrido en el uso común una parábola semántica descendente, análoga a la experimentada por la noción de ‘amor platónico’, que pasó de su inicial riqueza filosófica a indicar el deseo sin ‘consumación’ sexual. Algo, en suma, que poco o nada tiene que ver con la capacidad de mostrar y actualizar nuestras intenciones en el tejido de las relaciones de fuerza individuales y sociales. Si esto ocurre, naturalmente, es porque se corresponde con el modo de proponer y usar la Red que hoy se quisiera dominante. Utilizaremos, pues, la etimología como instrumento para redefinir y reabrir la cuestión de las posibilidades ‘políticas’ de la Red. El polo dialéctico de lo virtualis no es la realidad material, sino la actualización material de lo inminente y posible a partir de la dimensión extrema de la exploración conceptual de los modelos y los esquemas del juego. Lo virtual emerge de las estructuras de energía-materia del espacio-tiempo, el hardware del mundo, no para construir un simulacro alternativo, sino para dar voz y vida multiplicadas e interactivas al pensamiento del mundo.

El proceso de virtualización ha acompañado cada paso significativo de la humanidad. El lenguaje, la cultura, la tecnología y las relaciones sociales son todos ejemplos de entidades virtuales. Por ejemplo, cuando una relación social queda codificada de algún modo, ésta funciona como norma abstracta, como regulador de todas aquellas circunstancias en las cuales es necesario disponer de una fórmula definida que ha de ‘implementarse’ en una situación concreta. El lenguaje es un recurso colectivo al que todos podemos acceder para comunicarnos y que, al mismo tiempo, define nuestra ‘sustancia’ social. Un libro es una narración en condiciones de implementación continua. También una manufactura ‘material’ tiene un componente de ‘virtualidad’.

El acto de calmar la sed o de beber está virtualmente fijado en la forma de un vaso, por ejemplo. Podemos, pues, definir el proceso de virtualización como aquel proceso que sustrae al ‘aquí’ y al ‘ahora’ un acontecimiento para hacerlo disponible a cualquier ‘aquí’ y cualquier ‘ahora’ posibles: es posibilidad permanente.

La Red es hoy el más potente instrumento de virtualización que la humanidad haya conocido jamás.

El Ciberespacio permite compartir información descentralizada con un tiempo de transferencia despreciable, prácticamente próximo a cero desde el punto de vista del usuario. Si imaginamos una topología del espacio de las comunicaciones, la Red realiza algo diferente de los otros media, porque su naturaleza tecnológica tiende a modelarse con relación a su propia vocación de área activamente compartida. Aun con todos sus problemas irresueltos, el Open Source y el peer-to-peer de Richard Stallman y Linus Torwald forman parte de la fisonomía genética de la Red. La televisión, por ejemplo, es un atractor de punto fijo que convoca a los usuarios, pasivamente, a una interfaz cognitiva única, que, como mucho, puede ofrecer la posibilidad del rechazo. 

Es todavía expresión de una forma centralizada de la autoridad y de la autoría, que se difunde hacia los receptores, por otro lado, fragmentados y aislados. No es casualidad que los ‘salones de la política’ sean televisivos por naturaleza y tengan una pésima relación con Internet. La Red, por el contrario, expresa la tendencia hacia un sistema complejo de auto-organización dinámica centrada en nuevas posibilidades de relación participativa entre los usuarios.

Esta Mente Global trabaja incesantemente y vive una vida propia gracias a la actividad interactiva de los millones de neuronas-usuarios que la constituyen.

El Ser Colectivo que viene así a la existencia, ‘vive’, ‘recuerda’, ‘piensa’, ‘imagina’ y ‘sueña’, muestra ‘comportamientos’ y ‘tendencias’, expresa al mismo tiempo las reglas, los códigos y su violación, inteligencia y banalidad.

Es mercado y ágora a la vez. No existen ‘cinturones de seguridad’ que no sean los del interés, la afinidad y el acceso. El modelo centralizado queda superado por una descentralización dinámica, y en consecuencia no fragmentaria, no identificable con ‘partículas’ con un rol predefinido dentro del juego de los flujos informativos. Lo esencial aquí es comprender que el modelo mediático centralizado es un modelo de alta previsibilidad asintótica: la información se crea en la fuente para pasar a un nivel máximo de distribución, donde finalmente se agota y degrada.

La Red es un sistema amplificador de informaciones, donde el ‘mensaje’ se modifica y acrecienta a cada paso, y retorna continuamente en un círculo enriquecido de conexiones que representan otros tantos modos de entenderlo y desarrollarlo. Es posible un efecto mariposa: la información puede explotar exponencialmente de una manera incontrolada y desconocida para los otros media. Este hecho está vinculado directamente a la posibilidad de poner en juego más interfaces cognitivas de forma contemporánea, incorporando a la Red la pluralidad de connotaciones culturales, estéticas y emotivas que antes eran propias tan sólo de la contigüidad ‘real’ entre las personas, pero aquello que pueda perderse en términos de comunicación biológica directa, puede también reencontrarse como capacidad de liberación del propio rol social inmediato.

El Ciberespacio no está poblado por personas unidimensionales ‘reales’, confinadas en ese espacio-tiempo que ya era el de Newton y de Einstein, sino que más bien lo atraviesan nubes cambiantes de significados vivientes.

Como un astronauta, un guerrero o un payaso, el cibernauta debe ponerse un vestido-máscara para las altas virtualidades, su avatar, su proyección en el reino de lo posible. Se trata de criaturas pluridimensionales, polimórficas, asexuadas y eróticamente permeantes, capaces de repensar y multiplicar su comunicación social y sexual en una multiplicidad de roles que trastoca toda categoría tradicional en un espacio sin lugares y en un tiempo sin límites. E igual que ocurre con la identidad personal, también el concepto de ‘privado’ está destinado a sufrir en la Red profundas modificaciones y una erosión de los significados tradicionales.

Alan Turing definió su modelo de computación universal, la Máquina de Turing, como un autómata polivalente sobre una cinta infinita de memoria. Espacio y tiempo infinitos, eternos, no-vivientes. Posibilidad seductora y extrema, peligro, en consecuencia: ausencia de confines, de roces, exasperación puramente mental de toda sensación, ausencia de dolor concreto y directo.

El problema de la incorporeidad del cibernauta es también su mayor peligro durante la navegación. El filósofo Robert Nozick proponía la hipótesis de la ‘máquina de los deseos’, que puede ayudarnos a comprender este punto.

Imaginemos poder entrar en una máquina que crease la realidad tal como nosotros la deseamos. ¿Cómo podríamos comprender que esta ‘realidad’ no es la Realidad? Sencillo, responde Nozick: la ausencia de cualquier tipo de ‘rozamiento’ o ‘resistencia’ en las situaciones, en los interlocutores, en los hechos. Faltaría no sólo la contradicción, sino incluso la desdicha, el malheur, el signo tangible de que cada uno de nuestros planes debe tener en cuenta los planes de los demás, y el hecho de que se intersecan de un modo complejo.

La Red se encuentra hoy suspendida entre dos escenarios en equilibrio inestable: por un lado, la vitalidad de los recursos colectivos, la virtualidad ‘virtuosa’, el intercambio y el desarrollo de los conocimientos y los proyectos; por otro, el ‘congelamiento’ de la virtualidad como vida ‘artificial’, paralela, alternativa e inconclusa en sí misma, la virtualidad sin vitalidad de la máquina de los deseos. El futuro político de la Red se decide justamente con relación al predominio de una de estas dos posibilidades. O, en todo caso, de la mezcla en la que al menos una de ellas consiga mantenerse como una práctica posible.

La identidad de un individuo, su posibilidad de realizarse como persona, depende enteramente de los recursos sociales, de los cuales obtenemos no sólo alimento físico, sino sobre todo cultural. Debemos entonces preguntarnos qué significado dar a la dimensión ‘otra’ y ‘paralela’ de lo virtual, sabiendo que este proceso no puede tener más reglas que las que tolera la actividad imaginativa misma, pero conscientes de que se necesitaría cuando menos intentar la conjugación desesperada de la imaginación con el proyecto, y de este último con la realidad. El Ciberespacio asume de modo natural las características de la Utopía, el no-lugar desde el que observar críticamente el mundo, desde el que hablar de él mediante metáforas y modelos, en la confianza esencial en nuestra capacidad de querer cambiarlo.

Pero todas las utopías concebidas hasta el día de hoy, de la República de Platón a la Ciudad del Sol de Campanella, de la isla homónima de Tomás Moro a la Nueva Atlántida de F. Bacon, y hasta los proyectos del socialismo ‘utópico’ de principios del siglo XIX, contienen un riesgo que podríamos definir como estructural: el de cristalizar la visión crítica y el proyecto en sueño, fuga o prisión ideológica.

Así ocurrió con las geniales intuiciones románticas sobre la ‘modernidad’ de Blake y de Shelley, ricas en intencionalidad de cambio social, que acabaron transformándose en la complacencia egocéntrica del dandismo; o que proyectos para pensar el mundo de una manera nueva se trasmutasen en ovillos de alambre espinado. La Palabra del Libro se fijaba en un Proyecto, mediado por exegetas y catalizado por realizadores. El resultado final se confrontaba después con el modelo originario. Siempre era posible una interpretación a posteriori capaz de garantizar la concordancia entre modelo e implementación. El esquema hegeliano-marxista de la utopía presupone de hecho la ‘cientificidad’ del modelo, establecido de una vez por todas a través de una epistemología maximalista y totalitaria que define los problemas y sugiere las soluciones con un esquema fijo y lineal. De esta manera, el conocimiento aparece como una producción a-histórica y unívoca, y los modelos del mundo como imágenes perfectas, científicas e imposibles de un mundo ineluctablemente ‘imperfecto’.

En el pensamiento moderno, la utopía ha conocido una nueva y más fértil acepción, ligada a la herencia de J. J. Rousseau y de I. Kant, y desarrollada, entre otros, por la dialéctica negativa de T. Adorno y por el ‘principio esperanza’ de E. Bloch. Según esta concepción, la fuerza de la utopía no consiste en su ‘cientificidad’ ideal, sino más bien en la capacidad de sugerir contrastes y ausencias, deseos y necesidades, estimulando la actitud crítica y proponiendo continuamente la necesidad de nuevos criterios de lectura de lo real, conforme a una epistemología de la complejidad capaz de construir propuestas en torno a la naturaleza específica del problema, utilizando de modo desenvuelto una pluralidad dinámica de modelos y perspectivas. La utopía no es, pues, algo definido de una vez por todas, sino más bien una actitud del pensamiento. La gran oportunidad de la Red consiste precisamente en esta capacidad suya para ser instrumento permanente de elaboración utópica colectiva y compartida, capaz de responder de forma adecuada a un problema en tiempo ‘real’, que es, después de todo, el único tiempo posible para la libertad y para la paz.

La actual colonización del Ciberespacio avanza, sin embargo, a grandes pasos en una dirección exactamente opuesta, hacia la realización del Imperio Perfecto y Global, un sistema en el que, quien regula los parámetros, promete como bien supremo la satisfacción virtual de las necesidades inmateriales de expansión, no de la conciencia, sino del Ego infinito del usuario-consumidor. Construid vuestro mundo paralelo y olvidaos del real, sustituidlo por una realidad indolora y sin límites. Nadie se dará cuenta de nada, no hay efectos colaterales. De este modo, la utopía se transforma en la más pura y refinada droga mental, la droga total buscada en vano en los laboratorios de química criminal. Paraísos artificiales digitales como simulaciones de la máquina de los deseos. 

En este escenario, se apunta a la dicotomía real / virtual y se trata de canalizar hacia un colector-lager fantástico los recursos creativos y las necesidades de la gente. La lógica de ‘simpática’ y eficiente tecnología ‘friendly’ de los grandes portales, el caldero ‘espiritual’ de la new-age y el paraíso perverso del pedófilo terminan por constituir así las muchas caras de una misma medalla, la de la nueva ‘normalidad’ virtual, la gran feria de públicas virtudes mediáticas y vicios privados con código de acceso. Según esta visión, naturalmente, la diferencia entre piratería informática, atentado contra el orden constituido y movimiento hacker es prácticamente nula, y de aquí al rechazo de todo aquello que no está regulado por los ordenadores globales hay sólo un pequeño paso.

Se trata, en la práctica, de una reproposición del modelo televisivo culturalmente centralizado, pero oportunamente ‘adaptado’ al usuario. Gran parte de la Red es ya hoy inmóvil y pasiva, miembro paralizado y posibilidad perdida.

No es esto lo que queremos. Nada de creación de mundos imaginarios, nubes distópicas con roles ‘concretamente’ aun más rígidos, sino imaginación y simulación de posibilidades para el mundo real, aumento de las anomalías y de la conciencia, lucha creativa contra el aplanamiento de la comunicación, laboratorio de proyectos que aguardan una realización política. Ya hoy sabemos que el tam-tam de la Red contiene in nuce un modelo diverso de lucha política y de contra-información, como han demostrado las experiencias del movimiento no-global y los hechos del 11 de septiembre y de Génova. En la ex -URSS y hoy en China, la difusión del PC y del número de conexiones nivela reticularmente la estructura del poder, volviendo impotentes las viejas arquitecturas piramidales. El ‘grupo de afinidad’ anarquista encuentra en la Red su expresión más natural, favoreciendo el nacimiento de espacios de interés y de propósito más allá de las barreras geográficas y de las relaciones materiales de fuerza. En este sentido, todo por explorar todavía, la utopía emerge de la Red por la naturaleza misma de su ser colectivo. La Red es vocacionalmente lugar de producción utópica y, al mismo tiempo, de verificación constante, laboratorio de democracia conectiva en tiempo real. Y el gesto hacker es práctica zen de utopía conectiva, manifestación de una percepción diversa del poder. 

La Red promueve la Palabra y el Libro, pero les elimina cualquier inútil oropel de sacralidad: en la proyectualidad de la Red estamos todos llamados a ser teóricos y experimentadores, críticos y, a la vez, partícipes. Complejidad y Utopía son características esenciales de la Red, constituyen respectivamente su vida real y su destino natural. No pueden ser removidas sin modificar su naturaleza profunda. Por demasiado tiempo, los cibernautas han navegado por rutas de mundos ilusorios. Es momento de que lleven su bagaje y sus conocimientos hacia embarcaderos concretos de cambio real.

La Utopía Virtual puede ser -y, en consecuencia, debe ser- la creación de nuevas vías neuronales por las que trascurran las ideas de aquellas comunidades que, dentro y fuera de la red, buscan un modo distinto de producir la conciencia, de superar las barreras, de participar en el juego de las reglas del mundo.


Bibliografía:

·      Pierre Lévy , L’Intelligenza Collettiva .Per un’antropologia del cyberspazio, InterZone, Feltrinelli, Milano,1996.G. Minati, Esseri Collettivi, Apogeo, Milano, 2001
·      I. Licata, Verso un’Epistemologia della Complessità, in Informazione & Complessità, Quaderni di Filosofia Naturale, Andromeda, Bologna, 1998
·      A. Negri & M.Hardt, Impero, Rizzoli,Milano, 2002.
·      W. Burroughs, La Rivoluzione Elettronica, in E’ Arrivato Ah Pook, SugarCo, Milano, 1980.

https://colaboratorio1.wordpress.com/2007/10/09/la-utopia-y-la-red-ignacio-licata/


Gay Talese: Vida  de un escritor


Traducción: Patricia Torres Londoño, Madrid, Alfaguara, por David Carrión Morillo


Si uno no conociese otras obras de Talese, podría pensar, dado el título de este nuevo libro del autor norteamericano, que se trata de la auto-biografía de un escritor al uso, aunque sería más apropiado, una vez leído el voluminoso libro, tildarlo de ensayo sobre periodismo travestido de literatura. Por ello, si uno espera ser absorbido por los deseos y pasiones más profundas del alma de Talese se sentirá defraudado, ya que el ilustre periodista proyecta su saber hacia fuera de su persona, centrando su atención, casi de modo exclusivo, en sus contemporáneos o en los hechos acaecidos en la convulsa sociedad norteamericana desde la segunda mitad del siglo pasado hasta la actualidad.

Apenas se puede encontrar introspección en la mirada de este autor, que se encuentra mucho más interesado por los acontecimientos que suceden a su alrededor que por los que le pudiesen acaecer a él. En ese sentido, haber ejercido el periodismo en The New York Times le ha dejado una impronta que, por muchos libros de ficción o literatura que pudiese escribir, sería muy difícil logar eliminar.

De modo paralelo a la narración, asistimos al derrumbamiento de la ética en el mundo contemporáneo o, por lo menos, al quebranto de esta disciplina fundamental para la supervivencia de la civilización. No deja de resultar sumamente curioso que las esperanzas que se levantaron a partir de los años sesenta no se hayan cumplido en absoluto; tal vez porque las abstracciones no pueden cumplirse. Es indudable que el mundo, en términos generales, ha progresado: hay más igualdad legal, ha habido multitud de avances científicos y la tecnología ha mejorado extraordinariamente, convirtiéndose en accesible para casi todos. Junto a esto, hay un individualismo exacerbado, una tiranía de la opinión pública y una asfixiante competitividad. Al menos, ésa es la sensación que uno tiene al leer a Talese, quien describe la mágica manera en que la sociedad moderna ha sido capaz de llenar las alforjas del individuo con más libertades, más derechos, incluso con más dinero; a la vez que ha sido capaz de vaciarlas de sus principios morales, su integridad y su antigua lealtad.

En esa línea, el caso de la segregación racial de Alabama se convierte en un auténtico paradigma. Talese, que había estudiado allí periodismo, describe la época de aquel movimiento de derechos civiles que surgió para reivindicar la igualdad de los negros frente a los blancos en los Estados Unidos. No hay que olvidar que, en gran parte del sur de esa nación, muchos de los crímenes quedaban impunes si se cometían sobre un negro -término empleado por el propio autor-. Esto motivó una respuesta pacífica a través de ese movimiento por los derechos civiles cuyo líder principal era Martin Luther King. Una de las manifestaciones que querían llevar a cabo partiría del diminuto pueblo de Selma a la ciudad de Montgomery, así que Talese acudió a Selma para cubrir la noticia -de hecho, fue su último encargo en el Times-. Pese a que la manifestación fue declarada ilegal, también transcurrió de modo pacífico, por lo que no se puede entender que, tras haber lanzado botes de humo, la policía cargase brutalmente contra hombres, mujeres y niños. Más que las crónicas de los periodistas, lo que causó estupefacción y vergüenza fueron las imágenes grabadas que se mostraron en los televisores de los estadounidenses, provocando de manera directa que la afluencia a las siguientes manifestaciones fuera mucho mayor, incluyendo a ciudadanos blancos. Ello probó la superior repercusión de las imágenes frente a la palabra. Al final, el presidente Johnson aprobó poco después la Ley del derecho al voto, que completó la Ley de derechos civiles que él mismo había firmado en 1964, consiguiendo extender la igualdad legal a todos los grupos que no la tenían, incluidos los ciudadanos negros.

En 1990, veinticinco años después, se quiso llevar a cabo la conmemoración de aquella manifestación en Selma para protestar por la falta de derechos de los ciudadanos negros.

Una de las líderes de esta nueva manifestación era Rose Sanders, una abogada que había sido ya activista en la U. de Harvard. Sus métodos no se parecen a los utilizados por sus antecesores, pues no duda en mentir, en fingir y en acusar injustamente a la policía de haber recibido malos tratos y de haber sido violada.

Su actitud se muestra repulsiva si la comparamos con la de la inspiradora de aquel movimiento por los derechos civiles, Rosa Parks, quien no le dejó su asiento a un blanco en un autobús de Montgomery, por lo que fue condenada por conducta desordenada y violación de la ley local. Esa diferencia tan abismal entre una y otra actitud hace que la conclusión a la que llega el autor a través de uno de sus entrevistados no deje de ser paradójica: los manifestantes de 1965 fueron liderados por “pastores”, al contrario de los manifestantes de 1990, que fueron liderados por “abogados” (p. 302).

El caso del matrimonio Bobbitt también subraya la desintegración moral de la sociedad en los últimos tiempos. Como se recordará, este asunto fue de manera masiva tratado por los medios de comunicación no sólo de EU sino de todo el mundo. Básicamente, el origen de la controversia fue la amputación, mientras dormía, del miembro viril de John a manos de su mujer, Lorena. Esta situación se transformó en un espejo en el que pudimos ver reflejados muchos de los males de la sociedad contemporánea occidental. John, que tenía problemas para hablar, había sido miembro del Cuerpo de Marines y era una persona de carácter violento, lo que se agravó cuando fue despedido del ejército y se convirtió en otro desempleado más con trabajos ocasionales duros y mal pagados. Lorena, de origen ecuatoriano y criada en Venezuela, tenía antecedentes penales por robo, siendo una persona ambiciosa y por completo materialista que, como recalca Talese, al conocer a John vio la posibilidad de ser norteamericana de pleno derecho. Aunque ninguno de ellos fuera un ángel, pues ambos presentaban personalidades problemáticas, esto no puede tener como consecuencia la ridícula absolución de Lorena por la justicia norteamericana. Lorena, entre otras razones, alegó que John la había violado la noche en la que le cortó, con un cuchillo de cocina, el miembro más preciado por su marido. En el juicio se demostró que, si bien había tenido relaciones sexuales con John esa noche, no había sido forzada. Pero eso no se tuvo en cuenta; la decisión parecía estar tomada en un juicio cuyo veredicto ya lo había dictado la opinión pública, de la que el jurado tan sólo fue altavoz. Por eso mismo, no sorprende leer el alegato inicial que realizó la abogada de Lorena, Lisa Kemler, transcrito literalmente por Talese: La evidencia mostrará que, en su mente, ella [Lorena Bobbitt] sentía que no podía escapar de su pene, que eso era lo que le causaba el dolor más grande, el temor más grande y la humillación más grande. Y yo les aseguro que, al final de este caso, ustedes llegarán a una conclusión, y esa conclusión es que una vida es más valiosa que un pene (p. 428).

El libro manifiesta, en definitiva, un gran desencanto de su autor con la evolución de la sociedad norteamericana, aunque por los datos, detalles y comentarios que nos ofrece, resulta totalmente comprensible. Como conclusión, ilustrando su admiración por la inmigración de sus padres y sus abuelos, se puede degustar su crítica demoledora del fútbol: Es posible que el fútbol sea el deporte más popular del mundo, que haya contado en el pasado con la participación de reconocidos millonarios como Pelé y Maradona y que a veces aparezca personificado por chusmas de apasionados fanáticos que empiezan a armar alborotos en las graderías y luego corren enloquecidos por las calles de las ciudades en las cuales sus adorados equipos se enfrentaron a un odiado rival, pero los muchos millones de extranjeros que vinieron a EU y se asentaron durante los siglos XIX y XX no lograron que este deporte se asimilara con ellos en la cultura imperante norteamericana.

Habían dejado el fútbol en sus antiguos países, tal como lo hizo mi padre, abandonándolo en manos de parientes masculinos que, como de alguna manera sugería mi padre, eran vagos de pueblo y candidatos a prisioneros de guerra.


Publicación semestral. ISSN: 1988-3927. Número 13, septiembre de 2013
Bitcoin

¿Qué es Bitcoin?

A grandes rasgos, Bitcoin es una moneda virtual descentralizada, independiente y, hasta cierto punto, anónima. Esto quiere decir que la divisa no es creada ni controlada por un gobierno o un banco central, lo que la convierte en la primera moneda de su estilo y al mismo tiempo la vuelve algo un poco difícil de explicar, pues no existe en el mundo real y sólo está compuesta de bits y bytes. La reciente explosión de su precio, sin precedente en la historia, le dio una popularidad desmedida casi de la noche a la mañana y convirtió a sus primeros usuarios en millonarios instantáneos. En este artículo cubriremos parte de su historia y su funcionamiento básico para que tengas una buena idea respecto a dónde se originó, cómo funciona y cuáles son sus ventajas.


Bitcoin es una criptodivisa, llamada así porque se trata de un medio digital de intercambio basado en principios de criptografía. Básicamente, Bitcoins son monedas digitales que se transfieren de persona a persona sin necesidad de la interferencia de un banco o un sistema centralizado. El dinero puede cambiar de manos, sin importar el lugar de residencia o distancia entre los participantes, gracias al uso de Internet.

Una de sus principales ventajas es que los cargos por transacción son mínimos si se les compara con métodos tradicionales. Por ejemplo, una transacción de $6.5 MDD se llevó a cabo por medio de Bitcoin de manera casi inmediata con una tarifa de transferencia de $0.06 USD (6 centavos), mientras que el mismo servicio por medio de PayPal hubiese tenido un costo de $188,500 USD y hubiera tardado de 3 a 5 días hábiles en ser aprobada. A menudo, Bitcoin es descrito como “el Internet del dinero”.

Esta enorme reducción de tiempo y de costos de operación se explica de manera sencilla.
A diferencia de grandes bancos que requieren enormes rascacielos, empleados, computadoras, y costosos servidores, Bitcoin aprovecha el poder de Internet para que cada una de las computadoras en su red se encargue de procesar la información. Esta moneda virtual puede ser utilizada por cualquier persona y, debido a que no es controlada por ninguna institución, no es posible que las cuentas de los usuarios sean congeladas. Por supuesto, la ausencia de respaldo por parte de una institución económica presenta tanto ventajas como desventajas, aspectos que veremos más adelante.

¿Cuál es el origen de Bitcoin?
La creación de esta moneda es un pequeño cuento de hadas de Internet. La prueba de concepto de Bitcoin surgió por primera vez en 2009 y fue creada por la figura misteriosa de Satoshi Nakamoto, de quien realmente no se sabe nada, pues no concede entrevistas y sólo se comunica por correo electrónico. Sus datos personales son tan escasos que muchos piensan que su nombre es un pseudónimo de un grupo de gente que creó la divisa. El nombre corresponde a la cultura japonesa, en la cual Nakamoto significa “origen central” o “el que vive en medio”, lo que da fuerza a esta teoría. Se dice que Nakamoto abandonó el proyecto a finales de 2010 sin explicaciones. La única foto conocida del supuesto Satoshi Nakamoto Bitcoin tiene muchas ventajas, y su modelo económico está basado en el oro, pues para obtener unidades se lleva a cabo una serie de procedimientos digitales comparables con el proceso mediante el cual se mina este metal precioso. Así mismo, son un recurso finito, no  se devalúan con el paso del tiempo, su obtención se vuelve cada vez más complicada y las personas que comenzaron a minar durante sus inicios poseen una cantidad mucho mayor.

¿Quién controla Bitcoin?
El control de la moneda yace en la comunidad entera, y para que haya un cambio en su funcionamiento o sus regulaciones, la mayoría de sus usuarios debe llegar a un consenso, pues su forma de operar es muy similar a aquella de una red P2P, pero éste es un tema que explicaremos más adelante. Lo importante aquí es entender que ningún pequeño grupo, gobierno o individuo puede interferir con la producción de dinero, ya sea acelerando o desacelerando su crecimiento. Claro que esto tiene sus desventajas, debido a que al carecer de respaldo por parte de una institución financiera, no hay manera de reclamar por errores de depósito o algún tipo de fraude, ya que las transacciones son finales, y una vez hecha la transferencia no hay nada que se pueda hacer. Asimismo, si un usuario pierde el password de su cuenta, o su disco duro muere y éste no tenía respaldadas sus Bitcoins en un servicio especializado, deberá despedirse de su dinero por siempre.

¿Dónde se genera cada Bitcoin?
Al ser virtuales, cada moneda tiene su origen en una computadora y sólo hace falta bajar un programa llamado Bitcoin Miner (como GUIMINER) que, como su nombre lo indica, mina para obtener Bitcoins. El término minar, en este caso, significa “poner a trabajar a la computadora para resolver problemas matemáticos que se incrementan en complejidad cada determinado tiempo”. Una vez resuelto el problema, el usuario es recompensado con una Bitcoin. No obstante, las cosas no son tan fáciles. Como mencionamos, la complejidad de los problemas aumenta cada vez y se calcula que, en la actualidad, son tan difíciles de resolver, que minar una Bitcoin tomaría a una computadora de oficina convencional de 5 a 10 años; sin embargo, si se usa el poder conjunto de todas las computadoras en la red, esto se resuelve en alrededor de 10 minutos, lo que, al final, recompensa a la computadora que solucione la situación. Las nuevas monedas se obtienen de la misma manera: minando pero ahora se requieren computadoras de enorme poder (equipadas, por lo general, con tarjetas de video ATI) dedicadas por completo a adquirir esta divisa. Por supuesto, al inicio de la vida de esta moneda, era muy fácil minar Bitcoins y mucha gente logró tener cientos de miles de ellas.

Pero si lo que hoy buscas es obtener Bitcoins con el propósito de conseguir dinero rápido, lamentamos decirte que llegaste un poco tarde a la fiesta, pues la “fiebre del oro” de la criptodivisa ya vio sus mejores días y te tomará más tiempo y recursos minar una sola moneda de lo que obtendrás al venderla. Así que te encontrarás en la misma situación que los cazadores de oro en el río Hudson: metiendo las manos en el lodo por muy poca recompensa. Si quieres intentarlo, siempre tendrás esperanza, ya que el sistema funciona como una lotería y si tienes muchísima suerte, tu computadora puede ser la que resuelva el problema que te haga acreedor a 1 Bitcoin. Aunque lo más probable es que al obtenerla, hayas gastado en la cuenta de luz más de lo que vale. Por el momento, la forma más fácil de obtener Bitcoins es comprarlas directamente a otro usuario a cambio de cualquier moneda local (dólares, por lo general) en sitios como mtgox.com, o recibirla como pago a cambio de algún bien o servicio.

¿Cómo funciona Bitcoin?
Bitcoin está basada en un sistema llamado Peer-to-Peer (conocido en español como red de punto a punto), en el cual todos los miembros de la comunidad comparten ciertas partes de la información y cuyo conjunto conforma el total, así que no existe un servidor principal donde se almacenen los datos.

Por ejemplo, si quisiéramos guardar el abecedario usando este sistema, una computadora de la comunidad tendría las letras de la A a la J, otra tendría de la K a la Q y la última de la R a la Z, de manera que, en conjunto, estas computadoras tendrían el abecedario completo.

En este modelo, sólo estamos usando 3 computadoras y en el caso del abecedario podríamos tener sólo 27 máquinas, cada una guardando una letra del alfabeto, pero en el caso de la era digital un sinfín de computadoras pueden almacenar una inimaginable cantidad de bits y bytes de un archivo en particular.  Pero, si en este ejemplo se destruye una computadora, con ella desaparece ese fragmento del abecedario. Es por eso que al sistema se le agrega redundancia, lo que significa que hay varios equipos replicando la misma información, de manera que puede haber 10, 1000 o 1 millón de computadoras que tienen de la A a la N mientras que algunas sólo cuentan con la J y otras la D.

Cabe destacar que en esta red, si una de las computadoras
 desea tener por sí misma el abecedario completo, lo puede hacer, pero es importante notar que esto no le daría más importancia sobre las demás, pues todos estos nodos se comportan como iguales y ninguno tiene jerarquía sobre otro.

De esta manera funciona una red Peer-to-Peer (P2P), pero ¿cómo aplica esto a las criptodivisas? Cada una de las computadoras en donde se ha instalado el programa de Bitcoin tiene un libro de contabilidad llamado Ledger (o block chain); en él, se registran todas y cada una de las transacciones efectuadas por los usuarios, desde la primera en su historia hasta la más reciente. Los datos son repartidos entre todos los nodos de la red y un usuario puede leer información de toda transferencia. El conjunto de computadoras que generan Bitcoin tienen el total de este Ledger y se sincronizan frecuentemente para siempre tener la información al minuto. Con el fin de asegurar que cada transacción es válida, éstas cuentan con un algoritmo que representa un problema que debe ser verificado y resuelto por las computadoras en la red, y es aquí donde las máquinas que minan tienen su función en el sistema, pues son ellas quienes, en conjunto, resuelven el problema, lo que da validez a la transacción. Cada transferencia se revisa muchas veces (idealmente 6) por múltiples computadoras con el fin de determinar si esta cuenta con todos los requisitos para registrarse como válida, lo que reduce a una cantidad mínima la posibilidad de intercambios fraudulentos.

Algo digno de destacar es que un usuario con conocimiento suficiente puede ver cualquier línea de código que compone el programa para entender cómo funciona, pero no es posible que la cambie a menos de que exista un consenso de la mayoría de los usuarios. Es por esto que no hay individuo, gobierno u organización que tenga la facultad de tomar decisiones sobre el valor y cantidad de su moneda y el incentivo de mantenerla en buena forma yace en el interés de la comunidad en que la red funcione lo mejor posible; su patrimonio depende de ello.

¿De dónde adquiere el valor Bitcoin?
Como toda moneda fiduciaria, por ejemplo el dólar, el peso o casi cualquier divisa moderna, Bitcoin no está respaldada por un bien material y obtiene su valor de la simple fe que la gente tiene en que será aceptada por otras personas. Al igual que el dinero común, su precio fluctúa según la demanda que haya por su posesión, pero a diferencia de la moneda corriente, Bitcoin tiene un límite en su producción de 21 millones de unidades. Esto vuelve a la criptodivisa un bien finito, cuantificable y es imposible incrementar o disminuir su flujo, como lo hacen algunos gobiernos con el fin de controlar el precio de su moneda.

Cada 4 años, la obtención de Bitcoins se reduce a la mitad. Hasta el momento, se registran alrededor de 12 millones de monedas en circulación de los 21 millones totales que se producirán para 2040. Este límite establecido en su producción convierte a la moneda en una deflacionaria, pues habrá unidades que se pierdan o se destruyan, lo que significa que en lugar de perder valor con el tiempo, como cualquier moneda fiduciaria, cada Bitcoin podría incrementar su precio con el paso de los años. Por el momento, el valor de Bitcoin se mantiene extremadamente volátil y sufre fluctuaciones violentas, así que de una hora a otra su valor comercial puede cambiar de $500 USD a $1200 USD por unidad. Esto se debe a que su futuro aún es incierto y no se sabe con certeza si será un concepto que mucha gente adoptará a futuro.

Un caso curioso que vale la pena mencionar es el de Laszlo Hanycez, un programador de Florida que en 2010 compró una pizza de Papa John’s por 10,000 Bitcoins, lo que hoy equivale a $8,250,000 USD y en el pico más alto de la moneda hubiera superado los $12 MDD, lo que la convierte en la pizza más cara de la historia. Por supuesto, la fluctuación actual en el valor de Bitcoin es uno de sus defectos, pues llevar a cabo transacciones con una moneda tan inestable puede ser contraproducente y riesgoso, ya que no es posible tener la certeza de estar pagando un precio justo por las cosas. Por ejemplo, si la renta de tu casa hubiera sido de 10 Bitcoins cuando la moneda valía $500 USD, sabías cuánto estabas pagando, pero al dispararse a $1200 USD de un momento a otro, la renta no parecería tan conveniente. Hay quienes especulan que en un futuro tendrá estabilidad y un precio mucho más constante, producto de una aceptación general de este medio de intercambio como un servicio beneficioso y práctico.

Sin embargo, esta alza de precios no surgió de la nada, y varios sucesos fueron factores en su reciente popularidad. Uno de los primeros acontecimientos fue que Wordpress, el sitio para crear blogs, comenzó a aceptar la criptodivisa como método de pago, lo que le otorgó cierta legitimidad. A Wordpress se sumaron Reddit, Mega y otros minoristas de Internet, y hasta un fondo de inversión llamado Exante Ltd., pero hubo otros 2 hechos que dispararon la moneda aún más. Uno fue un documento de regulaciones de intercambio para Bitcoin lanzado por el departamento de tesorería de Estados Unidos, lo que mucha gente vio como una muestra de que el gobierno aprobaba el uso de la divisa. El segundo se trató de la crisis en Chipre, durante la cual el gobierno del país (que estaba en una enorme deuda,) amenazó con retirar dinero de las cuentas de ahorro de sus habitantes. La posibilidad de que una entidad gubernamental despojara a la gente de su dinero causó preocupación entre ciertos sectores de la población mundial que vieron sus ahorros en riesgo y voltearon a ver a Bitcoin como una alternativa viable para asegurar su patrimonio. El conjunto de todas estas situaciones causó que Bitcoin gozara de una popularidad casi instantánea y con ella un aumento constante en su valor. Un grupo de block erupters usados para minar Bitcoins A diferencia de bienes materiales, Bitcoin no tiene ningún valor intrínseco ni está respaldada por una entidad gubernamental como la Reserva Federal de Estados Unidos.

Para muchos éste es su principal defecto; no obstante, algunos economistas consideran que Bitcoin debe verse desde una perspectiva diferente a la que se tiene con el dinero convencional, pues este método de intercambio no sólo es una divisa, sino un servicio en sí que es posible comparar con un nombre de dominio o una dirección IP que no existe en el mundo físico, pero cuyo valor mercantil se correlaciona directamente con cuán útil lo considera la gente. Así que el precio de esta criptodivisa podría estabilizarse si un grupo considerable de gente piensa que enviar dinero de manera barata y segura a cualquier parte del mundo lo vale; aspecto que, en lo personal, considero más útil que portar joyería. Pero, por supuesto, para ser una moneda práctica, requiere la habilidad de ser dividida, y Bitcoin no es la excepción: cada unidad puede dividirse en 0.00000001 partes más pequeñas llamadas Satoshis. Esta habilidad de fraccionarse la convierte en algo muy práctico para comprar cosas o contratar servicios.

¿Es Bitcoin realmente anónima?
Todas las transacciones que se llevan a cabo en la red de Bitcoin se efectúan por medio de un alias, así que la identidad final del usuario se mantiene anónima; por otro lado, las transferencias son totalmente públicas y transparentes, así que es posible saber qué pseudónimo envió dinero a quien, la cantidad y la hora exacta.

Cualquier persona tiene la facultad de acceder a estos datos, de modo que si alguien logra descubrir la identidad de un alias específico, también puede saber cuánto dinero recibió o mandó y de qué cuentas, lo que vuelve a esta nueva divisa en algo, hasta cierto punto, anónimo. El usuario que quiera mantener al máximo el anonimato, puede usar software como TOR para esconderse lo más posible y cambiar la llave pública de cada transacción que lleve a cabo, tema que veremos a continuación.

¿El uso de Bitcoin es seguro?
Cada Bitcoin del usuario se guarda en una cartera digital (como Multibit), lo que podría equipararse a una cuenta de banco. Al efectuar una transacción, esta contiene una llave pública y una privada. La primera es vista por todos, pero sólo con fines de validar el intercambio y puede modificarse cada vez que se lleva a cabo una transacción. La segunda sólo es vista por el usuario involucrado y se debe tener el mismo cuidado para mantener su integridad que el que se tiene con la firma electrónica necesaria para transacciones en la página de un banco.

Como ejemplo de su importancia, está el sonado caso de Matt Miller, un presentador de la cadena noticiosa Bloomberg, quien mostró brevemente al aire el QR de un certificado de Bitcoin con un valor de $20 USD. Este tiempo fue suficiente para que alguien robara el código y adjudicara el dinero a su cuenta personal. Con el fin de asegurar la integridad de las monedas, cualquier usuario puede crear redundancia en su cartera al respaldarla en servicios especializados en la nube; de lo contrario está sujeto a perder todas sus Bitcoins en el caso de que se averíe el disco duro utilizado para guardarlas.

Algo que todo usuario de Bitcoin debe tener muy bien resguardado es su password, ya que si se extravía, no hay forma de acceder a la cuenta y recuperar las monedas, así que éstas se perderían por siempre, o si alguien robara la contraseña, tomaría posesión de ese dinero sin remedio alguno. Bitcoin en la actualidad Muchos expertos describen a Bitcoin como el Internet del dinero.
  
Una divisa que puede realmente comenzar una revolución en nuestra forma de intercambiar bienes en un mundo cada vez más globalizado.

El hecho de que sea descentralizada, elimina la necesidad de control y manipulación de divisas por algún gobierno, banco, individuo o grupo de personas, pues su mantenimiento, organización y flujo dependen del total de sus usuarios.

En sí, Bitcoin no sólo es una moneda, también es un servicio universal de intercambio que podría reemplazar a las instituciones financieras en un futuro, pero hasta ahora permanece como una divisa muy volátil que se mantiene como una curiosidad interesante con el potencial de cambiar el mundo, pero no más. Esta nueva forma de intercambio representa una amenaza para el sistema actual y es por esto que autoridades, como el banco central de China, han prohibido las transacciones que involucren esta moneda virtual a todas las instituciones bancarias y de pagos que operan en el país, con el pretexto de que al ser anónima es posible emplearla como método de lavado de dinero o para comprar productos y servicios en el mercado negro. Pero esto no detiene a quienes desean llevar a cabo negocios con esta criptodivisa, pues cada vez hay más pequeñas y medianas empresas que la aceptan, como se ve en este mapa que detalla geográficamente todos los lugares donde se acepta Bitcoin. Si después de leer acerca de sus virtudes y defectos aún quieres invertir en Bitcoin, el único consejo que te podemos dar es que no inviertas más dinero del que estés dispuesto a perder.

http://www.bitchain.eu/certificados-digitales/que-es-bitocin/













Rediseñar  el  planeta                

Gunter Pauli, con cientos de proyectos ha logrado demostrar                          que el desarrollo sostenible es posible a punta de innovación.


En días pasados, Gunter Pauli, reconocido economista belga y padre de la economía azul, visitó Colombia para hablarle a cientos de jóvenes e inspirarlos para generar cambios reales en su entorno. Habló con Semana Sostenible sobre los proyectos que tiene para nuestro país y nos compartió su gran labor en educación ambiental que llega a millones de niños en el mundo.

“Si quieres tener un cambio en una generación, lo primero es inspirar a los niños”, asegura Pauli. Su proyecto ha tenido resultados que hablan por sí solos. Mientras que en Curitiba (Brasil), en solo tres años, los niños llegaron a comprender procesos ambientales que ni siquiera están en los temarios académicos; en China se están educando a 10.000 niños en una iniciativa que involucra el trabajo de 5.000 bibliotecas y escuelas.

Pauli asegura que esta forma de aprendizaje alimenta los sueños de los niños para rediseñar el mundo y conlleva al deseo de aprender más. En la misma línea su libro La economía azul, que recoge 100 innovaciones ambientales de todo el mundo, propende por un cambio de modelo en la economía, guiada por la innovación y la creatividad. Todo esto bajo una apuesta educativa dirigida hacia las nuevas generaciones y que involucra un cambio en las reglas del juego “no con acciones a gran escala, sino con iniciativas pequeñas aplicadas de manera transversal”.

Semana Sostenible:
- Bajo este nuevo paradigma educativo, ¿cómo formar mentes en ese pensamiento creativo?

Gunter Pauli: La ignorancia es el obstáculo, tenemos que lograr que los procesos de descubrimiento sean como los de un niño, que todo lo que conoce lo emociona

Semana Sostenible:
- Esto quiere decir que ¿tenemos que cambiar el modelo educativo?

G.P.: Como eso es imposible, impulsamos miles de proyectos para emprender en paralelo. Dar espacio para que la gente crea que es posible. 

Semana Sostenible:
-¿Por qué en Colombia no se pueden implementar proyectos de educación ambiental de esta magnitud? 

G.P.: Los colombianos miran demasiado a los gringos y a los europeos. Creen que todo lo que hacen ellos está bien. Ustedes tienen que redescubrir el sui géneris latino. 

Semana Sostenible:
- Hay otras generaciones que quieren el cambio pero están ante un sistema educativo tradicional. Usted ha sido un gran crítico de los MBA…

G.P.: Sí. Y yo tengo uno. Sin embargo, la educación actual responde a la posguerra de la Segunda Guerra. Requerimos  de una educación con capacidad de responder a las necesidades de todo el mundo. El MBA estaba bien en 1950, pero en 2020 se necesitará al Master of Brilliant Adaptations, alguien capaz de identificar las necesidades del entorno y encontrar soluciones con los recursos disponibles. 

Semana Sostenible:
 - Y la naturaleza, ¿cómo entra en esta revolución?

G.P.: Tiene que ser nuestra maestra, en ella no hay desempleo, todos trabajan según sus capacidades, todos tienen una visión circular de la vida, todo es compuesto de todo. 

Semana Sostenible:
- Usted es un hombre pragmático. ¿Por qué el pragmatismo es necesario para la sostenibilidad?

G.P.: La emoción sola se queda en aplausos pero no se hace nada. Como diría mi gran amigo Paulo Lugari, fundador del Centro las Gaviotas, “la mejor manera de decirlo es hacerlo.” Se debe out compete: superar, mas no competir.

Semana Sostenible:
- ¿Cómo se logra Out compete en un mundo saturado de productos y servicios?

G.P.: Competir donde hay 500 empresas que dominan el mercado es perder. Tienes que ser tan superior que no haya chance para ellos.

Semana Sostenible:
- ¿Y cómo se cambia el mundo?

G.P.: Se hace tomando un paso a la vez, pero millones de veces en paralelo. No con el Big Bang, una gran revolución, ni con otro Rio +20. La única manera es hacer algo concreto, algo práctico, algo que inspire. Que niños de tres años comprendan que la manzana tiene que subir antes de caer. 

Semana Sostenible:
- Esta competitividad de la que usted habla está consignada en su libro La economía azul ¿Cómo fue el proceso para escoger solo 100 ideas?

G.P.: Arrancamos con un proceso de lectura sobre innovaciones inspiradas por la naturaleza, que parecían un buen negocio y que habían sido publicadas en revistas científicas. Llegaron 2.300 propuestas que sometí a un comité de creativos. De estas salieron 300 que se evaluaron en comités de financieros, así llegamos a 120 y de allí las redujimos a 100. Estos casos me permitieron decir “vamos a empujar para asegurar más poder de compra en los estratos uno y dos”.

Semana Sostenible:
- ¿Estamos hablando de la reactivación de las economías locales?

G.P.: El estrato uno gasta 47 por ciento de sus ingresos en alimentos y otro 40 en transporte y otros gastos. 87 por ciento del ingreso va para otros, eso es pobreza garantizada para siempre. En los corredores de pobreza tener un crecimiento de doble dígito es la única salida.

Semana Sostenible:
- Esto implica un trabajo fuerte en la base de la pirámide. ¿Cómo es ese proceso?

G.P.: Si hay una zona donde no hay nada, empezamos con lo que hay, de hecho si alguien dice que no hay nada es un ignorante, siempre hay algo

Semana Sostenible:
- ¿Tenemos el tiempo para lograr ese cambio? Hay expertos que dicen que no hay nada por hacer

G.P.: Si esperamos hasta que haya un presidente que vaya a cambiar todo no hay tiempo, porque este nunca llegará. Si esperamos hasta que los niños puedan ser mejores que su papá, todo puede ser posible. Necesitamos crear un espacio de libertad donde exista una conexión entre el cerebro y la emoción.