domingo, septiembre 03, 2023

La realidad

 




















La realidad        


Realidad

Del latín realitas y éste de res, «cosa». Es el abstracto de lo real. En general, las terminaciones con el sufijo -idad significan una dualidad o propiedad que se realiza, se hace real, en un individuo concreto. Como opuesto a lo concreto, según la definición de la RAE. 

De la misma forma que la «humanidad» es la cualidad o conjunto de notas que hacen a algo ser hombre; o la «horizontalidad» hace posible que algo sea horizontal. 

La realidad en abstracto puede referirse al conjunto de todo lo que es real; lo que plantea las siguientes cuestiones: Si es solo un mero concepto: dicho concepto representaría el significado de un conjunto que reúne como tal en una unidad a toda la colección de realidades individuales como un Todo Único.

La realidad en ese caso es un conjunto, no algo real. Si es algo real: sería entonces lo que hace posible cualquier otra realidad; en ese caso. 

Es un Ens Realissimum; suma realidad como principio y origen de todas las realidades concretas, y ha de ser infinito pues no puede tener determinación alguna que le haga ser algo concreto. Si es solo una palabra de un lenguaje analógico que cómoda y metafóricamente facilita el ámbito de nuestra comunicación mediante el lenguaje. La realidad en concreto, lo real, es aquello que posee alguna cualidad que lo hace realidad, es decir ser algo real. Suele identificarse con la existencia y ésta, a veces, con la percepción en la experiencia. 

El problema

Esto es real, equivale a no decir nada puesto que no sabemos qué es esto. Equivale a afirmar: x es x. 'Esto es real → esto es real'. 

Esto que está ahí, es real, equivale a señalar algo que está ahí. Pero su realidad consiste en estar ahí y, por tanto, viene a significar: 'Esto que está ahí', está ahí. Lo que retrotrae el significado a: ¿Qué significa estar ahí? Si estar ahí significa ser percibido por mí, entonces la realidad de esto consiste en ser percibido por mí (así pensaron los empiristas). Pero seguimos sin saber qué es esto que está ahí. Esto que está ahí es un gato. En este caso reconocemos eso que está ahí como gato es decir, como algo que tiene la cualidad, nota o esencia de gato, es decir que tiene la gatidad y le asimila a todos aquellos seres que tienen esa cualidad o cualidades, notas, o esencias que comprendemos como gatos. 

La realidad de eso consiste pues en tener gatidad y se ha de suponer que se conoce antes la gatidad que el reconocimiento de eso como gato (no es ilusión o apariencia fantasiosa). 

La realidad como un todo: ¿Existe una realidad cuya esencia es hacer posible y real la existencia de todo lo que individualmente existe como elemento constitutivo de la misma, o simplemente es un concepto abstracto como un conjunto cuya realidad es meramente conceptual? 

La realidad concreta: afirmar “x es real”, o “x es una realidad”, puede significar: (José Ferrater Mora). 

Nada: puesto que no sabemos lo que es x, qué cualidad realiza, es decir qué nota o esencia hace real a x., bien sea como ser posible o como ser cuantificable como individuo existente. 

¿Qué es auténtico y por tanto verdadero, natural frente a otros x que parecen ser lo que no son? 

En este caso el problema está en poder confundir un x con otro x diferente; pero x, lo que sea, nunca podrá ser falso o inauténtico o no-natural. Porque x siempre será x si es que es algo. Que no es ilusión o apariencia fantasiosa, sino realidad verdadera que hace posible a x como individuo concreto al poseer al menos una cualidad real o esencia, que existe el tal x, que es actualidad su realidad que se expresa en su existencia: Esto que tengo delante y que existe como verdadero individuo (Es decir determinado y cuantificable; distinguible respecto a todo lo demás por alguna nota, cualidad perceptible, o esencia conocida). 

Esencia

El concepto de “pegaso” (caballo volador) es en realidad un concepto fantasioso o iluso, porque no existe ningún individuo cuantificable como tal pegaso, (caballo volador); consideramos que dicho concepto es mero concepto, su realidad es conceptual. Su realidad es y consiste en la mente que lo piensa. Diferente por completo al concepto de “gato” (animal mamífero, felino, etc. que caza ratones, etc.) que, como esencia, constituye a todos los individuos que consideramos gatos” y que podemos diferenciar y cuantificar como individuos. 

La realidad como totalidad o universo

Todo lo que hay como Universo puede ser considerado: como un objeto real, un “Ens realissimum”, bien sea entendido éste: 

Ø  como Arjé o Dios en la filosofía clásica y tradicional o 

Ø  como una idea regulativa de la Razón en la Edad Moderna, o  

Ø  como Principio Total y Único de lo Real y Racional en el Idealismo monista o 

Ø  Ø como mera función lingüística expresiva cuyo contenido se escapa a un concepto delimitado, tal como se suele entender en la actualidad. 

En la filosofía clásica y tradicional la realidad ha sido considerada en estrecha relación con los conceptos de esencia y existencia. De esta forma el Ens Realissimum se ha concebido de un modo trascendente, fuera del mundo de la experiencia, como el ser cuya esencia implica su propia existencia. 

De tal forma que sería el Único Ser propiamente dicho real, Necesario e infinitamente perfecto del que, como origen y principio surge todo lo demás. 

(Siendo un problema irresoluble la comprensión de la unidad, (monismo; panteísmo) y pluralidad, (pluralismo) de dicho Ser, así como su relación (creación; emanatismo; ser por participación) y el modo de producirse dicha relación (necesaria; contingente; posible), por exigir unos postulados que están más allá de la experiencia posible', el mundo). 

Tal es el fundamento del llamado argumento ontológico. Se postula un Ser Necesario que, visto desde el punto de vista religioso, sirve de fundamento racional para el concepto de Dios. Consecuencia de todo lo anterior es la consideración de todo lo demás, los entes, como contingentes, porque su fundamento se encuentra fuera de sí. 

La realidad y el mundo de la experiencia en la Edad Moderna

Al tomar como punto de partida de la reflexión filosófica la “conciencia” (El “pienso luego existo” de Descartes, fundamento del pensamiento moderno); el conocimiento como tal queda condicionado al contenido de la experiencia, es decir el mundo, entendido éste como experiencia posible. Lo trascendente solamente es accesible como razonamiento derivado a partir de la idea innata de Dios, con la que los racionalistas recuperan la dimensión de realidad trascendente al mundo de la experiencia; pues, de otro modo, quedarían condenados al solipsismo. 

Los empiristas mantienen un escepticismo acerca del conocimiento que trascienda la experiencia. No es posible dicho conocimiento sino como lenguaje que facilita la comunicación mediante ideas que agrupan experiencias semejantes conforme a determinadas leyes de asociación. 

Kant intenta una síntesis entre racionalismo y empirismo que al menos justifique la razón de la ciencia como conocimiento verdadero que, en la Edad Moderna, está mostrando unos frutos indudables en el conocimiento de la Naturaleza. Para Kant el contenido de realidad es derivado de la conjunción de unos conceptos puros (categorías del entendimiento) junto con unos esquemas y principios del pensar empírico. 

De este modo la realidad es:

Un concepto puro subjetivo o categoría del entendimiento que considera la realidad como el conjunto de realidades de la experiencia posible, el mundo, conforme a los siguientes postulados: 

·  Lo que concuerda con las condiciones formales de la experiencia es posible. 

·  Lo que está en interdependencia con las condiciones materiales de la experiencia es real. 

·  Lo determinado por las condiciones universales de la experiencia es necesario. 

Una idea regulativa de la razón como principio, el universo, en busca de una justificación última del Todo como realidad trascendente: Dios. En definitiva, para Kant y es pensamiento dominante a partir de la Edad Moderna: 

La realidad, como mundo, queda restringida a las realidades concretas de la experiencia posible.

La Realidad del Todo como principio y origen trascendente puede ser pensada pero no conocida. 

La realidad concreta en la filosofía contemporánea

La crítica kantiana a la metafísica establece que solo la relación con la experiencia nos da una idea justa de lo que entendemos por realidad. Pero la noción de experiencia no resulta siempre del todo clara y además resulta difícil distinguir cuándo se trata de una realidad dada, y cuando se trata de una realidad puesta como categoría de realidad. (Dada: es decir independiente del conocimiento. Puesta: condicionada por las estructuras y condiciones del conocer. Cfr. Ferrater Mora, op. cit,.). 

Lo que ofrece una doble forma de fundamento

Real es todo aquello que se presenta o puede presentarse a una conciencia en la experiencia. Exigencia de una percepción, al menos como posibilidad. 

Real es aquello de lo que, como objeto, puede enunciarse algo. 

(Nótese que, en cuanto objeto en la conciencia, tan objeto real es el conjunto de todos los gatos, como cada uno de los gatos que podamos ver en la experiencia).

Pero estas distinciones no son suficientes como para poder establecer las especies de realidades que pueden ser consideradas como tales: 


  • Realidad ideal.
  • Realidad objetiva.
  • Realidad subjetiva.
  • Realidad experimentable. 

Lo que nos muestra que el concepto de realidad no es unívoco según la referencia se dirija a diferentes entidades que ofrecen un diverso grado de realidad: lo material, lo personal, lo temporal, lo trascendente, lo espiritual, etc. 

En la filosofía contemporánea el tema de la realidad es considerado desde diversos puntos de vista. 

En Fenomenología ontológica de la realidad (N. Hartmann), se distinguen varios conceptos de lo real que son sometidos a crítica: 

Lo real como opuesto a aparente. No tiene sentido puesto que lo aparente también es real de otro modo no podría ser una apariencia real. La Realidad como actualidad se equipará a realidad como existencia. Supone la confusión entre la esfera del ser con el modo de ser. Lo real ha de incluir también los demás modos: posibilidad real, imposibilidad real, necesidad real, pues también podemos concebir una realidad esencial o ideal lo mismo que una realidad lógica o cognoscitiva. 

La realidad - actualidad - efectividad.

Al considerar únicamente la actualidad real suprime las demás esferas del ser. 

La realidad como actualidad presenta una confusión entre el modo del ser con el momento del ser: 

Los modos del ser son del tipo de lo real y de lo ideal. Los momentos del ser son del tipo de la esencia y de la existencia, y la esencia reclama asimismo el ser real.  

(Lo posible en tanto que posible no admite determinación diferente, mientras que la determinabilidad sí admite grados). 

Confundir lo real como lo activo o efectivo supone identificar un modo de ser (existir) y una determinación suya (actualidad). Lo real es determinado por el grado de perfección o plenitud de ser. El organismo es superior a la materia muerta, lo animal superior a lo vegetal y lo espiritual superior a lo animal, y lo puramente espiritual superior a lo humano. Supone la confusión entre el modo y la determinabilidad del ser, pero la determinabilidad varía, mientras que el modo es permanente. 

La actualidad como realidad supone un acto de ser, lo que hace necesario la realización de una esencia como idea determinada a la realización de una finalidad, que no solo no es aplicable a todo lo real sino que excluye lo imperfecto o lo hace ininteligible. La realidad como posibilidad de percibir algo o ser percibido. En este caso se hace de la realidad no una manera de ser sino de conocer. 

Hartmann propone una ontología descriptiva que establezca claras distinciones entre los distintos conceptos de lo real: realidad lógica, realidad cognoscitiva, realidad esencial etc. evitando aplicar a una forma de realidad las categorías que corresponden exclusivamente a otra. 

El positivismo lógico: Neopositivismo

Los neopositivistas negaron de raíz el contenido significativo de cualquier expresión sobre lo real y la realidad. Tal pretensión es, según ellos un pseudo-problema. Enunciar si la materia o el yo o cualquier cosa tienen o no tienen realidad es hipostasiar cualquier entidad. Solo es real aquello que existe y para ello necesariamente tiene que ser cuantificable; es decir ser individuo, bien independiente o como elemento de un sistema. Las dificultades que encontraron para llegar a individualizar los elementos constitutivos últimos de la materia junto con las paradojas lógicas hicieron insostenible su posición. 

Jacques Lacan distingue realidad y lo Real. La primera es el conjunto de las cosas tal cual son percibidas por el ser humano; la realidad es, pues, fenomenológica. 

Lo Real, por su parte, es el conjunto de las cosas independientemente de que sean percibidas por el ser humano. 

Para tan importante diferenciación Lacan parte de una nueva interpretación del psicoanálisis: Lo que se denomina usualmente 'realidad' está 'teñido' y limitado por los medios lingüísticos culturales. 

El fundamento se encuentra en la distinción entre significante y significado. Culturalmente se establece el predominio del significante como como comprensión estructural del propio sujeto que se escinde de esta forma entre el inconsciente y el habla consciente por la cual trata vanamente de constituirse como un YO: "No he sido esto sino para llegar a ser lo que puedo ser", permanente asunción que el sujeto hace de sus espejismos. 

En el pensamiento de Xavier Zubiri, la realidad se nos manifiesta y es conocida en aprehensión de realidad. Pero no es lo mismo conocer “por aprehensión” que conocer “en aprehensión” para no caer en el idealismo. Ser real en aprehensión no es lo mismo que ser real por aprehensión. Y lo que distingue a los dos modos es que, en el primero, “por la aprehensión”, la aprehensión es una causa determinante de lo aprehendido; en cambio en el segundo, “en la aprehensión”, la aprehensión es su mera actualización. 

Lo aprehendido en realidad posee unas notas constitutivas como “dimensiones estructurales de lo real”, en tanto que realidad que muestra la riqueza y solidez de la cosa en un “campo de realidad”; tales notas en aprehensión sensible campal hacen posible el proceso de una “inteligencia sentiente” hacia un conocimiento “inteligido por un logos” como “ser en realidad”. El concepto por tanto no es “concepto de realidad”, sino realidad en concepto”. Esta “actualización de lo real” muestra en sí las posibilidades de actualización de lo real como verdad, entendida ésta como “respectiva”. 

El pensamiento actual: Posmodernismo

Hoy la realidad es tomada como el sistema complejo en el que se actualizan e interaccionan todos los sistemas que le constituyen. 

El considerado sujeto y el considerado objeto de la filosofía tradicional pertenecen ambos al mismo sistema de realidad. 

En resumidas cuentas, presentaré una perspectiva según la cual la mente no "copia" simplemente un mundo que sólo admita la descripción de la Teoría Verdadera. Pero, desde mi punto de vista, la mente no construye el mundo (ni siquiera en cuanto que estando sujeta a la constricción impuesta por "cánones metodológicos" y "sense-data" independientes de la mente). 

Y si es que nos vemos obligados a utilizar lenguaje metafórico, dejemos que la metáfora sea ésta: la mente y el mundo construyen conjuntamente la mente y el mundo (o, haciendo la metáfora más hegeliana, el Universo construye el Universo- desempeñando nuestras mentes (colectivamente) un especial papel en la construcción. 

Las percepciones e interpretaciones de la realidad sobre las que construimos nuestras evidencias no nos permiten afirmar que una sea la verdadera y las demás "falsas", como suele considerar la conciencia no crítica o las explicaciones feroces. 

No es posible una afirmación fundamental del tipo del realismo metafísico como si fuera un punto de vista desde la divinidad que nos permitiera una concepción del mundo. Y cualquier otra pretensión en este sentido, tipo positivista-relativista o realista-materialista está condenada al fracaso. Hoy se considera un realismo interno como un continuo analítico-sintético, inducción-paradigma científico, como un sistema complejo, que habla del sistema real como mundo, pero siempre dentro del marco de ciertos conceptos, conjuntos de creencias, compromisos, etc. 

Se trata de analizar estas posiciones, evitando posiciones extremas y abundando en puntos de vista libres de prejuicios, lo que conduce a posturas empiristas no radicales ni ortodoxas, pero apoyadas en estructuras conceptuales siempre en continua revisión. 

Entonces: ¿Qué es la realidad?

La realidad se confronta, en la tesis: "lo que verdadera es, existe e indubitablemente hay". Partiendo de que lo que hay verdaderamente son objetos, como cosas, mundo. Es decir, que, lo que existe, es, en sí y por sí, independiente de mí. Tesis confrontada con la existencia de algo por completo independiente de mí, algo que es esencialmente problemático y cuestionable: debido a que no puede, en consecuencia, ser una primera y única verdad; pues, sólo es indubitable en cuanto a que lo que hay, lo hay en relación conmigo, dependiente de mí, que lo hay para mí. 

La realidad es lo que percibimos con nuestros sentidos. Es algo adaptado a nuestras capacidades como especie y diferente a la de otras. El hecho de que seamos los creadores de la ciencia y la filosofía no significa que podamos adueñarnos del concepto de una realidad absoluta, única y válida para todos los organismos.    

La realidad es todo aquello que nos rodea que aparenta ser algo; todo que aquello que percibimos a través de los sentidos, que son nuestro contacto con el mundo exterior.

Sin embargo, ¿que ocurre cuando los millones de habitantes del planeta comienzan a percibir el mundo exterior de diferentes maneras?, ¿vivimos realidades diferentes o vivimos la misma realidad, pero la vemos desde otra perspectiva?

Esta situación aparece cuando entramos en contacto con las diversas formas de conocimiento: la razón, la percepción, la emoción y el lenguaje, que dependiendo cual estimulemos y como lo hagamos, percibimos la realidad de una forma diferente. Existen varias clases de realidad, entre estas:

Realidad Objetiva.

No todas las ideas tienen la misma realidad objetiva: las que se refieren a substancias tienen más realidad objetiva que las que se refieren a atributos; y, de las substancias, las que se refieren a las substancias espirituales poseen más realidad objetiva que las que se refieren a cosas materiales.

La idea con más realidad objetiva es la idea de Dios.  Descartes llama realidad formal a la realidad efectiva o en acto. Es una característica de los objetos, no de las ideas. La entidad que tiene mayor realidad formal (mayor o más perfecto ser) es Dios.

Realidad Primordial.

 Es la realidad primera, aquella de la que dependen o sobre la que descansan el resto de realidades.  Para ortega esta realidad primera es la vida, y ello tanto desde el punto de vista epistemológico o relativo a la fundamentación del conocimiento, como desde el punto de vista del ser u ontológico.      

 

La realidad primordial en el sentido epistemológico: Ortega llama “dato radical” o “realidad primordial” al ámbito de la realidad absolutamente cierto, indudable; la filosofía sólo puede empezar a partir de datos radicales, datos primordiales absolutamente ciertos y a partir de los cuales podamos construir todo el saber filosófico.   

La filosofía no puede aceptar como verdad lo que a las otras ciencias les parece verdadero, pero tampoco lo que, en la vida corriente, espontánea, se cree, por ejemplo la existencia de un mundo independiente del sujeto que lo experimenta o vive; en este sentido (y sólo en éste) la filosofía se separará de la vida.

Realismo

Teoría filosófica según la cual el objeto conocido tiene una realidad independiente de la mente que lo conoce y puede existir, aunque nadie lo piense o se lo represente.    

Según Ortega, encontramos esta tesis en el hombre primitivo, el antiguo y medieval, e incluso el hombre moderno cuando no filosofa (porque cuando filosofa ya no acepta el realismo sino el idealismo). 

El realismo es la tesis que espontáneamente se forma nuestra mente, es expresión, como dice Ortega, de la “actitud nativa de la mente”, la “doxa” u “opinión espontánea”. 

La “opinión natural” considera como la auténtica realidad el ser del cosmos, de las cosas, la naturaleza, el mundo corpóreo (y en su versión espiritualista, las almas y Dios, entidades reales por independientes de la mente que se las representa). Nuestro idioma está formado por la mente natural, está preparado para captar el mundo de las cosas. Por ello la superación de esta actitud debe implicar la superación del lenguaje y los conceptos tradicionales, particularmente el de “ser”. La reforma de la idea del ser significa la reforma radical de la filosofía. 

Para Ortega esta “actitud nativa o espontánea” se debe a que la urgencia de las cosas, la necesidad de enfrentarse con el medio para dominarlo y poder sobrevivir, hace que nuestra mente atienda más a las cosas que en ella se ofrecen que a la mente misma.

Sin embargo, la filosofía auténtica, como consecuencia de la radicalidad de sus planteamientos, no puede dar nada por supuesto, ni siquiera esta tesis tan arraigada en nuestra mente, por lo que no puede aceptar el realismo ingenuo. Debe buscar otra doxa u opinión más segura que la que espontáneamente aceptamos. La filosofía es “para-doxa”, paradoja. Debe comenzar con aquello de lo que podamos estar absolutamente seguros que existe, y esto no es el mundo exterior.    

Los Universales, el devenir y la realidad

Ahora bien, siguiendo a Platón, Aristóteles llama universal a “un uno que se dice de muchos”. Por lo que, según este planteamiento, los universales son los términos que pueden predicarse de más de un sujeto.

El término realidad es utilizado para referirse a una entidad concreta, por ejemplo, en Heráclito, que reivindica la tesis del devenir. En cambio, en nuestro lenguaje hay términos como “mesa” o “belleza” de los que nos podemos servir para hablar de muchas cosas concretas, aquellas que en el ejemplo anterior reciben el nombre de mesa o que son bellas. Una de las cuestiones filosóficas más importantes relativas a los universales radica en saber qué forma de existencia tienen.

Este problema, aunque aparentemente técnico, tiene importantes repercusiones en distintos campos de la filosofía: ontológico, lógico, epistemológico... y los filósofos le han dado distintas soluciones. En la Antigüedad las más importantes fueron las de Platón y Aristóteles; en la Edad Media fue motivo de fuertes discusiones, particularmente en la escolástica. Las soluciones pueden agruparse brevemente del siguiente modo:

Realismo trascendente o exagerado

Los universales existen y son entidades separadas e independientes de las cosas particulares; no dependen para su existencia ni de la mente humana que los piensa ni de las cosas individuales o concretas. Las cosas individuales participan de los universales. Son universales ante rem. Platón los situó en el Mundo Inteligible y san Agustín en la mente de Dios.

Realismo inmanente o moderado

Los universales existen, pero no separados de las cosas concretas; son las formas o esencias inscritas en las cosas mismas. Son universales in re. Los representantes más conocidos de este punto de vista son Aristóteles y Santo Tomás.

Conceptualismo

Los universales existen, pero no en las cosas sino en las mentes. Son los conceptos o entidades abstractas que se obtienen a partir de las cosas o realidades individuales. Son universales post rem. Pedro Abelardo (1079-1142) fue uno de los más importantes defensores de esta interpretación en la Edad Media.

Nominalismo                                                                                                                            Los universales no tienen existencia objetiva, no existen ni como formas separadas ni como esencias y ni siquiera como conceptos. Son simples nombres que se usan por motivos meramente utilitarios (por la comodidad que representan para referirse a muchas cosas sin la necesidad de citar uno a uno cada objeto cuando hablamos de un conjunto de cosas). Solo existen las cosas concretas. En general las corrientes de orientación empirista (como el neopositivismo en este siglo) tienden a este punto de vista, radicalmente opuesto al platónico. En la Edad Media lo defendió Guillermo de Ockam (s. XIV).

La tesis platónica esencial sobre los universales es que estos tienen existencia objetiva e independiente. Los universales existen, pero no en la mente de las personas ni en las cosas individuales (cosas que por otro lado imitan o participan de dichas entidades universales). Existen en el Mundo Inteligible y son las Ideas.

De este modo Platón se ve obligado a admitir, al menos, tres niveles de realidad:

-uno: las cosas concretas (el libro que tiene el lector en sus manos);

-dos: el pensamiento con el que nos referimos a dichas entidades concretas (el concepto de libro, por ejemplo);

-y tres, las entidades universales o Ideas (la Idea de Libro).

Cabe anotar, que Aristóteles criticó este punto de vista tan radical en cuanto a la existencia de los universales: sin rechazar su existencia ni considerarlos entidades mentales ni meramente lógicas consideró sin embargo que los universales están inscritos en las cosas individuales o particulares y son precisamente su esencia.

Cuestionario

Luego del Análisis del Texto

Responder las Siguientes Preguntas

 

1. ¿Por qué la realidad se plantea como un problema filosófico?

 

2. ¿Cuál es la importancia de establecer criterios sobre nuestra realidad?

 

3. Describe tres situaciones cotidianas donde se presenten diferentes concepciones sobre la realidad. 

 

4. ¿Cómo lograr establecer qué es auténtico y por tanto verdadero, natural, frente a otros objetos y elementos que parecen ser lo que no son?

 

5. ¿Cómo lograr establecer la realidad que se presenta ante una situación que tiene lecturas diferentes por parte de quienes intervienen en dichas circunstancias?

 

6. ¿Existe una realidad cuya esencia es hacer posible y real la existencia de todo lo que individualmente existe como elemento constitutivo de la misma, o simplemente es un concepto abstracto como un conjunto cuya realidad es meramente conceptual?

 

 

 


El ser

 

El ser   

La ontología es la parte de la filosofía que aspira a darnos una descripción del ser, nos cuenta en qué consiste el ser y cuál o cuáles son los seres fundamentales. 

Sartre desarrolla su teoría ontológica en su obra fundamental “El ser y la nada”. 

En esta obra divide la realidad en dos regiones: el ser-en-sí y el ser-para sí (o de forma abreviada, lo en-sí y lo para-sí).  

El ser-para-sí es el ser de las personas, es la persona en tanto que subjetividad, en tanto que dotada de conciencia y libertad. El ser-en-sí es el ser de las cosas, de los objetos, de las realidades no humanas.


Sartre hace una presentación abstracta del ser-en-sí, presentación que recuerda al ser de Parménides: “El ser es. El ser es en-sí. El ser es lo que es”. Con la afirmación “el ser es” Sartre quiere señalar que el ser es positividad, realidad, actualidad; en el ser no está presente la nada, ni la diferenciación, ni el movimiento, simplemente es.

Por ser compacto, denso, homogéneo, no incluye en su interior duplicidad alguna; Sartre rechaza las nociones tradicionales de acto y potencia, apariencia y realidad; la nada no está presente en el ser, es un atributo que nosotros introducimos en la realidad, como cuando decimos que la semilla no es árbol pero puede serlo, o señalamos que un semicírculo es un círculo incompleto; en el ser-en-sí no hay duplicidad de potencia y acto: sólo desde nuestra perspectiva la semilla es árbol en potencia, puesto que noso­tros esperamos que así sea, nos representamos el futuro, ponemos la semilla en el futuro y la observamos como árbol; al representárnosla en el futuro como árbol, trasladamos esta forma de ser al presente e introducimos esa potencialidad en la realidad actual de la semilla; del mismo modo, en el caso del semicírculo interpretado como un círculo incompleto, es nuestra mente la que completa la figura y proyecta en lo real la ausencia. 

El ser-en-sí no es consciente, pues la consciencia exige una especie de escisión, de hueco en el ser, y el ser-en-sí es lleno. El ser en-sí es increado; la noción de creación de lo real le parece absurda a Sartre; pero por otro lado el ser-en-sí no es causa de sí, simplemente es. Y por ser de este modo, sin justificación, ni sentido alguno, sin poder ser explicado o deducido, está demás; es un puro hecho, sin causa, sin razón, su existencia es absurda.

¿Cuál es el sentido de la vida?

 La pregunta que se ha planteado es cuál es el sentido de la vida. Con ello se supone que se expresa el presupuesto de que tiene un sentido. Este presupuesto se basa en que la mayoría de nosotros considera que su propia vida tiene sentido y entonces la pregunta estaría dirigida a cuál pudiera ser ese sentido. 

Obviamente entonces el modo de averiguar cuál es el sentido de nuestras vidas es empezar con un trabajo profundo y sostenido de introspección. Sin embargo, muchas veces tenemos miedo que al mirar hacia adentro nos encontremos con aspectos de nuestra vida presente o pasada que no queremos recordar –situaciones penosas, actitudes de las que eventualmente no nos sentimos orgullosos y otros fantasmas. Por eso resulta mucho más fácil decir que el sentido de nuestras vidas no proviene de nosotros mismos, sino de algo externo como un determinismo religioso o histórico. Como habíamos dicho el modo más lógico de averiguar cuál es el sentido que asumimos que tienen nuestras vidas, es analizándonos nosotros mismos, entonces propongo que lo hagamos dividiendo el análisis en tres niveles, análogamente a la propuesta de Kierkegaard en su texto “O lo uno o lo otro” (Enten-eller), aunque en términos bastante distintos: es decir, que dividiremos el análisis en el nivel de los gustos, el nivel ético y el nivel trascendental. 

Empecemos con el nivel de los gustos primarios: Para comenzar somos seres materiales, biológicamente condicionados incluso en nuestros gustos, deseos y preferencias estéticas más primarias. 

Nuestra investigación tendrá que ser analizar este primer nivel de nuestro ser. ¿Qué nos gusta hacer? ¿Qué nos produce placer?, etc. Por ejemplo, si preferimos estar solos o en grupo, de qué clase de compañía disfrutamos y qué nos produce rechazo o aburrimiento. 

Este nivel básico del ser humano no permite sin embargo una realización plena del ser humano, ya que a este nivel el ser humano es aun totalmente dependiente de las circunstancias externas, arbitrarias e inciertas y que muchas veces se tornan en su contra. Por ello el ser humano necesita autoafirmarse frente al albedrío y esto lo hacemos todos en el nivel ético. En el nivel ético tomamos las decisiones sobre nuestras acciones en base a lo que consideramos bueno o malo, correcto o incorrecto. Es el nivel del ejercicio de la libertad. Acá afirmamos quienes somos. Y somos lo que hacemos, como diría Sartre en “El Existencialismo es un Humanismo”. 

Nuestra tarea, si queremos enfrentar la vida o desarrollar un proyecto de vida con cierto éxito y satisfacción es conocernos primero bien a nosotros mismos.  Por ejemplo: Si considero que debo estudiar, es decir si elijo que estudiar es importante, para ser una persona más plena, hay diferentes modos de lograr realizar el objetivo del estudio de manera exitosa, por ejemplo, satisfaciendo o inhibiendo, mis temores y mis necesidades biológicas de manera consciente y según las circunstancias y posibilidades. Ahora, también puede ser que yo elija estudiar motivado por causas externas al estudio mismo, como, por ejemplo, por el prestigio social, para lucirme ante los demás o poder ganar mucho dinero en el futuro, etc. En ese caso, cuando el estudio no es fin sino medio. 

Para saber entonces qué somos y qué pensamos, no hace falta escuchar lo que decimos de nosotros, sino observar más bien nuestras acciones. La filosofía nos brinda las herramientas para distinguir estos presupuestos filosóficos que se esconden detrás de las decisiones que tomamos al actuar. Lo que está bien y lo que está mal no lo puede decidir el individuo, sino que deben decidirlo los intérpretes más reconocidos institucionalmente de la voluntad divina.  En tanto todo ser humano se maneja en estos dos niveles de ser, está demás decir que las personas que aparentemente solo se dejan llevar por sus deseos y temores más inmediatos, también están eligiendo éticamente según una clara escala de valores, en la que el placer inmediato ocupa una de las posiciones más altas. 

Tenemos entonces estos dos niveles primarios. El de los deseos y temores y el nivel ético. Si nos quedamos en estos dos niveles vemos que el sentido de la vida se limita a decidir según determinada escala de valores que varía de persona a persona sobre cómo sobrevivir de la mejor manera, logrando la mayor cantidad de placer y la menor cantidad de sufrimiento (independientemente de que se lo logre o no) en el paso de nuestra existencia por este planeta. Sin embargo, hay un nivel más, que es el nivel de lo trascendental. 

En este nivel se encuentra nuestro sentido de ser parte de la humanidad. Y en tanto somos seres sociales, este sentido es común entre todos los seres humanos, salvo que se lo anule o reprima a través de argucias argumentativas. Y es que resulta que el individuo le pone sentido a su vida entendiéndose justamente como individuo dentro de su sociedad y dentro de la humanidad. Y a partir de esta situación se proyecta y se imagina el papel que juega en la historia de la humanidad. A esto el ser humano le llama el sentido de su vida. 

No todos los seres humanos suelen distinguir con cierta claridad entre sus deseos más primarios y lo que desean por presión social y la propaganda de consumo. También suele ser difícil distinguir entre lo que uno declara que desea y lo que las acciones nos muestran que la persona realmente desea. En este sentido el análisis del sentido que le estamos dando a nuestras vidas, se impone como un paso para la superación del individuo y de las sociedades. 

Este análisis no sirve, ni puede servir para cambiar nuestros deseos primarios y valoraciones éticas, sino que nos sirve para enriquecer nuestra perspectiva frente al mundo que nos rodea y así enriquecernos como seres humanos. En este sentido viviremos una vida más plena y podremos lograr nuestros objetivos trazados con mayor éxito.


Cuestionario

Luego del Análisis del Texto

Responder las Siguientes Preguntas

1. ¿Qué significa estar ahí? 

2. ¿Cuáles características pueden atribuírsele al ser-en-sí? 

3. ¿Qué desarrolla Sartre en su obra fundamental “El ser y la nada”? 

4. ¿Cómo cree que se pueda lograr establecer cuál es el sentido de la vida? 

5. ¿Cómo se podría establecer una relación filosófica entre Sartre y Parménides?


viernes, septiembre 01, 2023

Colombia: paradoja y distopía de una compleja realidad

 

En un país con equidad y decencia, el sistema permite que la gente, hombres y mujeres, puedan tener una existencia digna, crea posibilidades reales para que puedan llegar a ser profesionales, con universidades públicas, con programas de acuerdo a la demanda de cupos 1, y se preparen para la vida laboral, de manera que obtengan empleos y gocen de un relativo buen salario, y que cuando se enfermen vayan al médico y los atiendan, que logren adquirir vivienda digna 

En un país de ilusos soñadores y pervertidos como el nuestro, de pésimos salarios para la gran mayoría de trabajadores y empleados; de excluidos, desprotegidos; e ignorados y abusados; enfermos o amenazados o desplazados o desempleados, o todo esto junto, tienen que hacer inmensos sacrificios a cualquier costo (lo poco que les queda), o concursar en un oprobioso reallitie (1) para que entre millones de excluidos por el sistema o víctimas de él, se logre el sueño de salir adelante y cumplir el sueño colombiano,  aquel que el bárbaro, terrible e inhumano sistema le ha negado por siglos enteros.  

En esto se han convertido los derechos humanos en nuestro país de sofismas, son un sueño, en algo prácticamente inalcanzable para millones de colombianos. ¿Derecho a la educación? Sólo hasta el bachillerato (2) ¿Derecho a una vivienda? bastante complicado, ¿Derecho al trabajo? es casi un privilegio ¿Derecho a un salario justo? los trabajadores no pueden ganarlo, porque hay hiperinflación, pero quienes ganan millones, y por ende con muchísima mayor capacidad de consumo no generan inflación, vaya paradoja. 

Sin asomo de vergüenza, ni sentido humanitario, grandes comerciantes, empresarios, industriales, multinacionales y banqueros llevan años con pingues y enormes ganancias, pero niegan la posibilidad de mejorar la calidad de vida de sus trabajadores, más aún, evaden impuestos con la estúpida disculpa de que se los van a robar, o simplemente, no los pagan, como hizo Santo Domingo al vender a Bavaria al Grupo SABMiller, (la segunda cervecera por volumen en el mundo en el momento del negocio con Bavaria). 

Mientras tanto, los gobiernos de turno se apuran a vender todo cuanto pueden, baratijas del mercado: ¿Quién quiere comprar?

"Privatizando, al país lo van feriando": 

telefónicas,

hidroeléctricas, 

carreteras, 

minas,

carbón, 

gas natural, 

petróleo, 

Todo lo que se pueda, ¡pero apúrele, que se nos acaba el tiempo! 

 

El caos gracias a los desgobiernos es innegable, inocultable, para la muestra…  la corrupción. 

Pero… ¿Cuál de todas? 

¿La pública? 

¿La privada? 

¿La de los contratistas, empleados estatales, politiqueros, o la de los representantes del orden? 

¿La del sistema judicial? 

¿Quiénes garantizan el cumplimiento de las leyes?  

Como es el caso de Odebrecht, conglomerado brasileño, considerado uno de los casos más representativos de corrupción en América Latina. 

Todo hace parte de un proyecto dominante, de manipulación y desprecio por el otro. Ellos nos dicen a diario que las cosas van bien, que Colombia es toda una pasión, se publican propagandas irrisorias, se cambian las metodologías para componer los porcentajes, las cifras de los informes de entidades y organismos oficiales, y todos contentos. 

Es una especie de plan macabro que distrae la atención de los asuntos realmente importantes para involucrarnos en falsas decisiones que menosprecian nuestra inteligencia, que nos vende asuntos inocuos, orates y ridículos mientras nos invitan a votar por la estupidez de turno, y nosotros, bajo el bazuco digital de nuestra pantalla, corremos como simios a agitar exaltados nuestros… pero luego, a pagar, a pagar y a pagar.   

Ya embotados, en el frenesí, llegamos a pensar que algunas empresas son fundaciones altruistas, compuestas por socios y accionistas filántropos, con intenciones de mejorar la calidad de vida y de promover  el bienestar de los parroquianos, no logramos percatarnos que las únicas tragedias que llaman la atención de los emporios económicos son aquellas  que se pueden mercantilizar, miseria y dolor, hechas un producto que vende millones, sórdida mercancía que estampa sobre las cicatrices de la realidad colombiana las marcas publicitarias de un sistema que como en una espeluznante broma genera las ganancias que perpetúan el oprobio y la desigualdad, esas que producen excelentes réditos y aumentar excesivamente sus enormes ganancias, fortaleciendo sus portafolios. Absurdas ganancias, que paradójicamente, han convertido a Colombia en uno de los países más inequitativos del mundo, con altos índices de niveles de pobreza absoluta.     

El asco social debería ser absoluto, pero ya no hay ciudadanos, sólo títeres (y hasta mascotas) que compulsivamente oprimen un botón, una tecla o un clic, para entrar en una sensación de inclusión, la de la red social globalizada e idiotizada, que sólo hace parte de esa alucinación colectiva de libertad en medio del dominio hegemónico de la poderosa maquinaria aristócrata bilderbergniana, y la déspota criolla y la sanguinaria y cruel europea. 

Sigamos participando de la idiotez colectiva, para vivir y disfrutar del mundo real, el que nos venden, el del reparto corrupto del Estado, el del "para lo que sea"; garrote y represión para el de a pie, impunidad, absolución y privilegios para los corruptos y bandidos.    

Bienvenidos al país de ellos, el de unos pocos privilegiados, magnates de la tierra del olvido, la del oprobio sin memoria histórica; la del pueblo de la amnesia colectiva, aquel el de los servicios dispuestos al mejor postor... ¿Quién da más? 

Y todos como si nada, campantes y estirados, envueltos en sus túnicas satín, vestidos con sus camisas de seda y sus sacos de paño inglés.

La lluvia lo cubre todo, lo empapa todo”.

  

Adrián Zek

Análisis y Comprensión Lectora

 

1. ¿Qué fue lo que más le llamó la atención del artículo?

2. ¿Cuáles serían para usted las problemáticas nacionales?

3. ¿Cree que refleja la realidad de la sociedad colombiana?

4. Escriba términos específicos cuyo significado desconoce.

5. ¿Cuál párrafo le inquietó más? ¿En qué sentido y por qué?

 

 

1. Ignominia: Deshonor, descrédito de quien ha perdido el respeto de los demás a causa de una acción indigna o vergonzosa.

2. En la Universidad de Antioquia se han llegado a presentar 3.750 aspirantes a competir por 45 cupos a un programa de pregrado; es decir que obtienen cupo solo el 1,2 % del total de aspirantes, absurdo e irrisorio.

 

Entre 38.923 bachilleres inscritos para presentar el examen de admisión (58 % mujeres y 42 % hombres), se asignarán los 6328 cupos de pregrado habilitados por parte del Consejo Académico para que estudiantes nuevos ingresen a la Universidad de Antioquia para el semestre 2023-1.

 

3. Harían parte de lo que se denomina como Estrategias de Manipulación Mediática.

 

 

 

 

 

 

https://www.udea.edu.co/wps/portal/udea/web/inicio/udea-noticias/udea-noticia/!ut/p/z0/fU4xDsIwEPsKS0d0IS0BxooBCTEwINTegk5JRA_aXEsD4vm0MCAWFsu2bMuAUAAGevCZIkugetAlmtNytdazPFM7ZTKjcrPP5gu9SQ9HBVvA_4FhgS9dhzmglRD9M0LRyi1SfXeeEkX9r6qk8R8-4iRIZMvUJ-rdDuxkTH1tsuR8w2PXNdwPt7XS6VRs1BraK5YvCJ2TIA!!/#:~:text=Entre%2038%20923%20bachilleres%20inscritos,para%20el%20semestre%202023%2D1.

 

 

 

Las Escuelas de Éfeso y de Elea

 



Dos escuelas opuestas

Después de los pitagóricos aparecen dos importantes figuras del pensamiento presocrático: Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea. 


Estos dos filósofos también buscaron el fundamento de la naturaleza.

Heráclito estudió la naturaleza teniendo como base los datos que dan los sentidos. Observó detenidamente el ciclo evolutivo que siguen los seres vivientes: Nacen, crecen y mueren. Observo también, que cada persona es distinta a las demás y que está en permanente evolución.

Entonces llego a la conclusión de que todo se mueve, todo fluye, nada permanece inmóvil y fijo, todo cambia y se modifica. Este descubrimiento del cambio que sufre la naturaleza, Heráclito lo resumió en su frase más famosa: “No podemos bañarnos dos veces en el mismo río”.

El sentido de esta frase es claro: El rio es aparentemente el mismo, pero en realidad está constituido por aguas siempre nuevas y distintas que llegan y se van. Por eso, no se puede bajar dos veces a la misma agua del rio, porque cuando se baja por segunda vez es otra agua la que está llegando. Según Heráclito, esto se aplica a toda la realidad sin excepción ninguna.

Al cambio que sufre la naturaleza Heráclito lo llama devenir. Este devenir, o cambio, ocurre por la lucha de contrarios, ya que sin oposición ninguna vida es posible. Sin hambre no hay saciedad, sin fatiga no hay reposo. Para Heráclito el símbolo del cambio eterno o devenir de las cosas es el fuego, el más variable de los elementos.

Parménides no estaba de acuerdo con la explicación de Heráclito, que fundamentó que la realidad era el cambio, para Parménides el fundamento es el ser que no cambia. Se dio cuenta de todas las cosas que existen tiene en común el ser. Las rocas tienen ser, es decir, son, las plantas son, el hombre es, etc. El ser no se agota en cada una de las cosas, sino que las cobija a todas, Por ejemplo, el término hombre se aplica a todas las personas, por muy distintas que sean y aunque cambien radicalmente. Por eso se habla del ser humano.

Parménides profundizó más su estudio sobre el ser y llegó a la siguiente conclusión: el que sabe que le ser existe es el hombre, ya que lo descubrió gracias a su capacidad de pensar, por eso todo lo que uno piensa y dice, es. Por lo tanto, el pensar y el ser son lo mismo. El ser es inmutable; es uno, continúo y macizo; es eterno. 

Analizar y Responder 

1. ¿Qué es el ser de las cosas? 

2. ¿Podemos pensar en el ser como algo independiente de las cosas? ¿Cómo? 

3. ¿Es imposible que la realidad cambie constantemente? ¿Por qué?    

El devenir

Término con el que se designa el proceso de ser, bajo el que se incluyen todos los tipos de cambio, (movimiento, alteración, generación, corrupción) y que suele ir asociado a expresiones como "llegar a ser".  En general, y a partir de la filosofía griega clásica, el hablar del ser como devenir marca la oposición a una concepción del ser como algo estático, y se suele considerar las posturas defendidas por Heráclito y Parménides como representativas de una y otra posición, respectivamente. 

Se ha entendido, pues, que el "devenir" sea oponía al "ser", en el sentido de que el proceso de ser, o de "llegar a ser" algo, se opone a la inmovilidad del ser. 

La afirmación del devenir, del ser como proceso, se identifica con una concepción dinámica de la realidad, de la que suele considerarse a Heráclito como su más representativo defensor. 

“No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, pues siempre correrán aguas distintas en torno a nosotros. Además, en el momento en que hemos acabado de sumergirnos en el río, nos hemos convertido en alguien distinto al que éramos en el momento en que comenzamos a sumergirnos. De modo que somos y no somos. Igual cosa ocurre con el mundo. Este mundo no lo hizo ningún dios, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que cambia, constantemente, se enciende y se apaga”.               

Monismo dinámico de Heráclito: 

- Todo es devenir. 

- El logos es la razón intrínseca del devenir. 

- La lucha de contrarios es la ley del logos. 

- La unidad y la armonía son la lucha misma. 

- La razón humana es un momento del logos Universal. 

- Las leyes positivas son encarnaciones imperfectas del mismo. 

- El hombre debe conocer la naturaleza y vivir conforme a ella.   

Recordemos que, para Heráclito, no es posible pensar la realidad si no es dialécticamente, es decir: afirmando, negando y conciliando afirmación y negación. 

A la pregunta ¿Qué soy en este momento? 

Debo responder dialécticamente. Soy mi pasado, porque sin él no sería lo que soy, pero el pasado ya no, es más; soy mi futuro porque precisamente no he dejado de ser, pero el futuro aún no es. 

En consecuencia, en el presente, que es el único momento que me importa, soy y no soy: soy pasado que ya no es, y soy futuro que aún no ha comenzado. Lo mismo se puede decir de las demás cosas, que son y no son, es decir, la realidad es puro devenir. 

El ser proviene del no ser, algo de nada. Si pensamos una cualidad y su contraria como dos entes, dos realidades ya hechas, como si permanecieran idénticas a sí mismas un solo instante, esto sería imposible. Pero si pensamos las dos realidades de una manera dialéctica, como manifestación de una realidad que no permanece idéntica a sí misma, que es y no es, que es lucha y armonía de contrarios, que ambas cualidades opuestas coexisten en tensión y armonía. Heráclito de Éfeso, Sobre la naturaleza.

El ser 

La noción de ser es una de las más complejas que podamos encontrar en filosofía.  Podemos distinguir dos usos del término "ser": un uso como verbo y otro como sustantivo. En cuanto verbo, tendría una función meramente copulativa al relacionar un sujeto con un predicado, función que, al no haber sido observada convenientemente, causó muchos malentendidos. 

En la historia de la filosofía ha prevalecido, preferentemente, su consideración como sustantivo, como nombre abstracto, adquiriendo un valor existencial, absoluto, que ha sido objeto de distintas especulaciones metafísicas.       

En esta última acepción, como nombre abstracto, podemos considerar de un modo muy general que el ser (en singular) remite a "lo que es", a cualquier realidad individual a la que llamamos ente, y a la que consideramos un "ser", independientemente de que su existencia sea o no física, material; pero también podemos considerar que remite a lo que hace que una cosa sea, es decir, al elemento común que comparten todas las cosas que son, de las que decimos que "tienen ser", y en este sentido consideramos al ser como el fundamento último de la realidad. 

En este sentido, es el objeto de estudio tradicional de la metafísica, el estudio "del ser en cuanto tal", considerando que el ser es la categoría suprema de la realidad, o que es algo más que una categoría de la realidad, a la que necesariamente han de referirse todos los seres que existen.    

Son muchas las interpretaciones del ser, a lo largo de la historia de la filosofía, de Parménides a Heidegger. Y también las críticas a dichas concepciones, entre las que destacan, entre otros, las de la filosofía analítica y el positivismo lógico, que consideran esas elaboraciones como el resultado de equívocos lingüísticos. 

“El ser no fue engendrado y además es imperecedero: es un todo inmóvil y sin final ni comienzo. El ser no ha cambiado, siempre ha sido el mismo; es ahora todo a la vez: uno y continúo. El ser está perfectamente acabado. Semejante a la masa de una redonda bola, es equilibrado por todas partes a partir del centro”. El fundamento de la naturaleza es el ser que es continuo, macizo e inmutable.   

Parménides fue el fundador de la escuela eleática y el máximo exponente de ella. Ha llegado hasta nosotros buena parte de su poema alegórico “Sobre la naturaleza”. 

Niega que sólo exista el puro fluir como quisiera Heráclito, y afirma, en cambio, que sólo existe el ser uno, homogéneo, eterno, indestructible. 

Veamos algunos de sus planteamientos fundamentales. Al contrario de lo que dice Heráclito, Parménides sostiene que no se piensa afirmando, negando y conciliando, no hay término medio. La misma cosa es el pensar y pensar que es. Pienso que lo blanco es blanco y que lo negro es negro.  Pero no pienso que lo blanco es negro y que lo negro es blanco. 

Cuando Heráclito piensa que una misma cosa es y no es, que en nosotros es una misma cosa el vivo y el muerto, el despierto y el dormido 

¿no están afirmando que no es como pensamos que es, que podemos pensar que no es vivo lo que pensamos que es vivo? 

¿Hay algo más absurdo, que pretender pensar que no es lo que es y qué es lo que no es? 

De este modo no podemos llegar a ninguna parte. Este es un sendero en el que nadie aprenderá nada. Parménides de Elea.  

Leer, Analizar y Responder 

1°. ¿Por qué se dice que Heráclito se basó en los datos de los sentidos para explicar la realidad? 

2°. ¿Para Parménides cuáles son las características del ser? 

3°. ¿Está de acuerdo con el devenir de Heráclito? o ¿Con el ser de Parménides? ¿Explique por qué?



Textos y Referencias de:

Filosofía 10° Santillana: Bogotá, 2007, págs. 11 a 23. 

http://es.calameo.com/books/00095467075b543c7941e 

http://cardenascentro.edu.co/nocturno/ciclo%20v/MODULO%20FILOSOFIA%20CICLO%20V%20GRADO%20DECIMO.pdf