miércoles, marzo 21, 2018

MALLA  CURRICULAR 11° 
 FILOSOFÍA 
  GRADO 11°
   PRIMER PERIODO 2018






































Criterios de Evaluación



1. Evaluaciones
2. Apuntes en Clase 
3. Consultas y Tareas
4. Utilización de las Tic
5. Actividades en Clase
6. Sinopsis de Videos y Películas
7. Informes y Análisis de Lectura
8. Asistencia a clase y puntualidad
9. Realización de escritos y análisis
10. Elaboración - Resolución de Talleres
11. Verificación  asistencia (llamada a lista)
12. Revisión de cuaderno y apuntes de clase
13. Organización, dedicación y disciplina de estudio
14. Valoración y sustentación de Tareas y Consultas
15. Trabajo individual o en equipo y actividades colaborativas
16. Socialización y retroalimentación de Temáticas Específicas
17. Evaluación de las Temáticas estudiadas en el respectivo Periodo
18. Elaboración y Análisis de Mapas Conceptuales, Cuadros, Gráficos, Tablas y Textos

19. Responsabilidad en elaboración y entrega de Tareas, Consultas, Lecturas y Talleres


martes, marzo 20, 2018

Agnès Agbotón: 

 un  puente  entre  dos  culturas


Vuelta a África -Sexta entrega

La escritora beninesa trabaja en la recuperación de la tradición oral de su país y el continente africano mediante cuentos, leyendas y poemas que ella misma ha traducido al español y al catalán.

                                                                                                                                  elespectador.com

Por: Lucety Carreño Rojas                                                                Foto: / Ilustración: Fernando Carranza

Un cuento, un poema o un libro inmortalizan una cultura. Empecemos por la escritora Agnès Agbotón. Sigamos con el título de los cuentos: Eté Utú. Palabras que jamás había escuchado. Leer a Agbotón es leer a Benín -un país ubicado en el oeste del continente africano-, es leer a España y es leer a Cataluña.
Cuando estaba leyendo el cuento de la escritora beninesa sobre sus ancestros, no pude evitar recordar mi infancia, en una habitación pequeña, mi mamá a mi lado en la cama leyéndome cuentos e historias sobre los indígenas y su adoración al sol y la luna. Volví a la lectura. En ella Agbotón hablaba de Hue (el sol) y Sun (la luna) y se ubicaba en un tiempo muy, muy lejano. Una historia que explica por qué no salen juntos: una manera de explicar las creencias y darle sentido a la vida, lo que ofrece y lo que en ella habita.
La luna le tendió una trampa al sol cuando eran amigos inseparables; le propuso que mataran a sus hijos porque tenía muchos. El sol, dudoso, le creyó y aceptó su propuesta, esperó a que anocheciera y ellos se durmieran para tirarlos al mar, en donde se convertirían en peces. Ella no cumplió con el acuerdo y sus hijos brillaban en el cielo, se habían convertido en estrellas. El sol no entendía por qué su amiga lo había traicionado. Ella le dijo que era porque sentía celos de él y de sus hijos. Desde ahí el sol se alejó de su vecina y sólo sale cuando ella se va. 
Aunque en ocasiones se les puede ver juntos, cuando sus combates provocan los eclipses -o huewle-sun, como los llaman las personas del pueblo de Agbotón- y ellos, con machetes y platos, buscan la forma de separarlos. La autora finaliza el cuento diciendo que “cuando, de hoy en adelante, comáis pescado no dejéis de dedicar un breve pensamiento al astro del día cuyos hijos, sacrificados, os permiten comer”.
La escritura es un refugio para Agbotón, quien llegó a Barcelona cuando era muy joven. Tenía 18 años y se casó con un catalán. Llegó a una sociedad española que no sabía qué era África y mucho menos quién era ella, pero en la que quería aprender sin olvidar sus raíces. Terminó el bachillerato y en 1991 se licenció en filología hispánica, lo que le permitió recuperar la tradicional oral de Benín y darla a conocer en su nuevo hogar.
Después de estudiar castellano, se sintió seducida por la lengua catalana. Sentía que ese idioma era como la relación de una madre con una hija. El catalán le dio el refugio que necesitaba. Venía de Porto Novo y estaba en un continente desconocido. Fue la lengua con la que empezó a escribir. Primero, de cocina: publicó los libros: La cuina africana (1988), África en los fogones (2001) y Las cocinas del mundo (2002). Ella quería dialogar, intercambiar conocimientos. Que la conocieran.
Después vino la poesía que había escrito en lengua gun y en la que reflejaba sus tristezas y nostalgias con las que hablaba del amor y la muerte. Ella misma las tradujo. “Las lenguas africanas tienen mucha musicalidad, el género, la simbología que llevan todas las palabras. Son muy distintas a las lenguas románicas. Por ejemplo, un ‘te quiero’ en gun se convierte en ‘me gusta tu olor’”, contó en una entrevista para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
En las noches, el padre de la beninesa le contaba cuentos, y a ella le fascinaban. Pero sólo cuando estuvo lejos, en Cataluña, los entendió mejor: se redescubrió a sí misma. Agbotón aprovechó su capacidad para difundir el legado de su pueblo mediante la escritura, pero imprimiéndole su sello. “Los cuentos no están calcados a la tradición, tampoco están como los hacen aquí, estoy creando algo nuevo”.
También escribió un libro autobiográfico, Más allá del mar de arena. Dice que es para sus dos hijos, Dídac y Axel, nacidos en Cataluña, para explicarles su vida, porque “hay cosas que no se pueden decir con la voz”, sentimientos que se expresan mejor con las letras y sobre el papel. En esta publicación, la beninesa logra unir las dos culturas, africana y española, y transmite la visión de una persona recién llegada a un lugar. Muestra también, según su experiencia, que no son tan diferentes: “A uno y otro lado del mar de arena los hombres y las mujeres no son, a fin de cuentas, tan distintos”.
Agnès Agbotón me llevó a mi infancia, a un momento vital con mi madre. A tener un recuerdo que me devolvió a casa, como a ella, a quien el catalán le dio ese refugio. A conocer Benín, los cuentos de Eté Utú y a ella, que busca construir un puente, una conexión y una fuerza entre su cultura natal y su cultura adoptiva.

http://www.elespectador.com/noticias/cultura/agnes-agboton-un-puente-entre-dos-culturas-articulo-674572





NOTAS 10°1 Parciales
 Las casillas en blanco son Actividades que  
 faltan por realizar durante este Primer Periodo













sábado, marzo 10, 2018



MALLA  CURRICULAR 10° 
 FILOSOFÍA 
 GRADO 10°
   PRIMER PERIODO 2018
























El magnicidio que marcó el  siglo XX en Colombia revive en el teatro


Agencia Efe - ELESPECTADOR.COM

Hace 70 años el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán sumergió a Colombia en una larga noche de violencia que ahora llega a las tablas con "El crimen del siglo", adaptación teatral desde la perspectiva de su asesino que "refresca" la memoria colectiva en momentos de polarización política nacional.

El magnicidio, que dividió en dos la historia política del país aquel 9 de abril de 1948, desató una ola de violencia partidista conocida como "El Bogotazo", de la que todavía hay vestigios.

El autor material del crimen fue Juan Roa Sierra, un personaje del que no se sabe mucho salvo que, por motivos que se llevó a la tumba, decidió dos días antes conseguir el revólver con el que le propinó tres tiros a Gaitán, quien se perfilaba como el favorito para ganar las elecciones presidenciales de aquel año, en las que finalmente fue elegido el conservador Laureano Gómez.

Saqueos, incendios y un enconado enfrentamiento entre liberales y conservadores que dejó unos 3.000 muertos en toda la nación hacen parte del que se constituye en uno de los sucesos más tristes del país y que el escritor Miguel Torres narra en su libro "El crimen del siglo" (Alfaguara), que ahora llevará a las tablas como parte de la temporada de 2018 del Teatro Colón de Bogotá.

"Jorge Eliécer Gaitán fue, en mi concepto, el político más admirado e importante de Colombia, al que quizás por eso mismo lo mataron", dijo Torres a Efe.

En cambio, el asesino, Juan Roa Sierra, linchado poco después del crimen por una multitud enardecida, era hasta ese nefasto día un hombre anónimo.

Desde ese instante, aseguró Torres, "Juan se convirtió en el hombre más odiado de Colombia porque cada vez que alguien lo menciona lo hace de la peor manera posible y a mí eso siempre me generó dudas".

Por esa razón, el autor decidió abrir la puerta de la vida de Roa Sierra y arrojar un poco de luz sobre las sombras en las que quedó confinado el asesino.

La información que el escritor encontró cabía en una sola hoja, por lo que se topó con un muro ya que "no sabía cómo escribir la historia del autor material del hecho", así que decidió novelarla.

Ahora traslada las 389 páginas de "El crimen del siglo" a los 120 metros cuadrados de la sala del Teatro Colón, en donde desde el próximo 17 de abril se presentará la obra homónima.

En 25 escenarios los espectadores verán el laberinto que, a juicio de Miguel Torres, fue la existencia del magnicida.

Para interpretarlo el elegido fue el actor colombiano Julián Román, quien aceptó el reto de introducirse en la carne y la sangre de Roa, de la misma forma que hace ya más de treinta años, por coincidencias de la vida, su padre, Edgardo Román, interpretó en una serie de televisión al personaje de Gaitán.

Su creación, indicó el director, "tiene una importancia histórica natural, real, para este país tan convulsionado" que este domingo realizará elecciones legislativas y el próximo 27 de mayo las presidenciales, en medio de un tenso ambiente por cuenta de la polarización en la que incluso han sido agredidos varios candidatos.

Las similitudes entre la Colombia de 1948 y la de 2018 son alarmantes porque, según Torres, "la pugna política sigue igual de grande y el odio entre las clases sociales persiste". De hecho, agregó, "la misma oligarquía que manejaba el poder entonces, es la que incita ahora a unos y a otros a hacer la guerra mientras permanece incólume y sin soltar el poder".

Aunque desde la época de "La Violencia", como se conoce en Colombia a la convulsión social que siguió a la muerte de Gaitán, han surgido nuevas fuerzas como las guerrillas, el paramilitarismo o el narcotráfico, lo cierto es que la lucha por los votos permanece intacta.

"El primero en caer fue Gaitán, pero vinieron otros políticos honestos y con una visión de futuro que quisieron darle bienestar al país y también fueron asesinados a lo largo de estos 70 años", recordó.

Sin embargo, aunque los tiempos se parecen, la principal diferencia radica en que actualmente el país tiene un acuerdo con uno de los actores armados ilegales para alcanzar la reconciliación.

Ese pacto, que en 2016 firmaron el Gobierno y la ahora desmovilizada guerrilla de las FARC, está "peligrosamente a punto de desaparecer porque un puñado de gente siniestra quiere volver a la confrontación y obtener las ganancias que no les produce la paz", sentenció el dramaturgo.

Por ello, con la obra de teatro "El crimen del siglo", Torres busca "refrescar" la memoria a los colombianos, "rendirle un homenaje a Jorge Eliécer Gaitán" y dejar de manifiesto que, "aunque hoy es un hombre olvidado", la lucha del caudillo y los desafíos que planteó su muerte están más vivos que nunca.

https://www.elespectador.com/entretenimiento/gente/el-magnicidio-que-marco-el-siglo-xx-en-colombia-revive-en-el-teatro-articulo-743667







‘Cóndores no entierran todos los días’ estrena plumaje


En el Festival de Cine de Cartagena se presentó una versión con  color y sonidos restaurados.

Por: Yhonatan Loaiza Grisales* -  ELTIEMPO.COM

 
Un jinete y su caballo en llamas escapan de una sangrienta masacre. La apocalíptica imagen es una metáfora de una Colombia que se está incendiando, que se consume a sí misma por una guerra fratricida.

Cuando leyó esa escena, el director Francisco Norden supo que había descubierto la espina dorsal de su película Cóndores no entierran todos los días una adaptación de la novela de Gustavo Álvarez Gardeazábal en la que se retrataba la violencia bipartidista de los años 50 en Colombia.

Treinta y cuatro años después del estreno de la producción, Norden recuerda aquella anécdota mientras lo acaricia la brisa que se desprende del mar Caribe. El realizador colombiano de origen belga, de 88 años, uno de los invitados especiales al Festival Internacional de Cine de Cartagena, impulsa su movilidad con un bastón negro y lleva además unas gafas de un rojo traslúcido, que le dan cierto aire de frescura.

Esa mirada transformada a través de un nuevo lente también se le aplicó a Cóndores no entierran todos los días, que tuvo una restauración liderada por Juana Suárez y Pamela Vizner, con la que se buscaba respetar el espíritu original de la película y producir al mismo tiempo una nueva copia con color y sonido mejorados.

La película de Norden, que logró ser el primer título colombiano en clasificar a una competencia oficial del Festival de Cine de Cannes, recuerda ese tiempo en el que utilizar un color específico podía significar la muerte. Los conservadores (azules) y liberales (rojos) se mataron en una contienda sangrienta, en la que los azules formaron escuadrones de exterminio bautizados como los Chulavitas y Pájaros.

“Yo quería hacer una película sobre La Violencia y, a comienzos de los años 80, empecé a empaparme de toda la literatura colombiana sobre esa época. Leí muchísimas novelas. Yo creo que las leí todas, hasta que finalmente llegué a la de Álvarez Gardeazábal”, cuenta Norden.

En esa fauna de homicidas, la categoría más alta estaba reservada para el cóndor: León María Lozano, un asesino despiadado que lideró todos los intentos de exterminio de las facciones liberales. Al principio de la historia, el personaje se muestra simplemente como un abnegado hombre de familia. Sin embargo, luego de liderar un ataque a los liberales de su pueblo, los dirigentes conservadores le piden que lidere la lucha contra los rojos.

Francisco Norden realizó además numerosos documentales y trabajos en televisión.

Norden cuenta que uno de sus objetivos era explicar cómo a una persona común y corriente la política lo conduce a convertirse en un asesino de masas. Para ello, apostó por una narrativa concentrada en el desarrollo intelectual de su personaje.

En las escenas de día, Lozano muestra la corrección religiosa que pareciera desprenderse de su segundo nombre, María; pero en las secuencias de noche libera todo el instinto destructor del León, desatando desde su pequeño pueblo un remolino de asesinatos que lo convierten en uno de los hombres más temidos del país y uno de los más odiados en su región.

La violencia pocas veces se registra en primer plano. Está en los sonidos de las balas, en los susurros temerosos de sus personajes, y se convierte en una especie de amenaza omnipresente; siempre está latente. Es tan así que el jinete en llamas no se ve, solo se escuchan los alaridos de terror.

“Pacho Norden hizo algo que no he oído que lo cante con mucha gloria y que a mí me parece lo mejor: la novela transcurre en tierra caliente, en Tuluá, pero Norden logra llevarse el mismo tema para tierra fría, donde todos los personajes estaban ‘enruanados’. Es decir, no era un problema endémico, él entendió que era un problema nacional”, contó Álvarez Gardeazábal durante un conversatorio sobre la restauración de la película.

Norden cuenta que esa decisión se tomó por varios detalles, entre ellos el económico, pues los gastos se reducían al rodar en esa zona. “Yo no conozco ni los paisajes, ni la forma de vestir, ni de hablar ni de comportarse de la gente del Valle del Cauca. En cambio, conozco bien la idiosincrasia de la gente de la sabana de Bogotá. Entonces, transpuse la película a ese lugar y escogí los marcos urbanos más interesantes para filmar”, explica Norden.

Grabar en municipios como Subachoque, Zipaquirá, Tabio y Tenjo también contribuyó a evitar los excesos de luz del Valle del Cauca y aprovechar los claroscuros que le brindaban las locaciones escogidas, lo que acercaba la película a los terrenos de la estética del cine negro y también acentuaba la oscura transformación que experimenta el ‘Cóndor’.
***
Juana Suárez cuenta que cuando se restaura una película se desarrolla una relación muy íntima con el material, porque se tiene que revisar mínimo unas 50 veces. “Yo creo que me sé los textos de memoria”, cuenta, y añade que el trabajo en “Cóndores no entierran todos los días” empezó hace dos años, cuando Norden le comentó que los negativos originales de la película estaban en los laboratorios Eclair, de París, en donde quedaron archivados después de la posproducción.

“Cuando los negativos están guardados muchos años, pierden color, aunque estén en condiciones óptimas. Eso tiene que ver con el material del que estaba hecho el cine análogo. Es una reacción biológica y química”, explica Suárez.

La restauración, que hace parte de un esfuerzo de Proimágenes Colombia y la Fundación Patrimonio Fílmico por rescatar la memoria audiovisual del país, comenzó con la conversión cuadro a cuadro a 4K, un formato digital de resolución horizontal con el que se logra la definición más detallada y alta de la imagen. El material después fue llevado a Estados Unidos, donde se hizo la limpieza y el mejoramiento de imagen, además de la corrección de sonido; y en Colombia se finalizó el reluciente producto con subtítulos en inglés y en francés.

Según Suárez, la verdadera clave de este tipo de restauraciones, que pueden llegar a costar 60.000 dólares por película, es exigirles a los laboratorios comerciales, nacionales y extranjeros que utilicen los estándares técnicos de archivo, partiendo del negativo original o, en caso de que esté muy deteriorado, de la mejor copia de exhibición.

“Existen copias en Beta Digital y VHS. Entonces, es bueno mirar diferentes respuestas del material a diferentes soportes técnicos. Eso encarece el proceso pero es parte de la ética del restaurador. Creo que no es una cosa que hacen los laboratorios comerciales. Yo he visto gente en esos laboratorios viendo comparativos con películas hipercomprimidas en YouTube”, anota Suárez.

La producción de Norden se suma a otro selecto grupo de títulos que también se han venido puliendo, como Pura sangre, una fábula vampiresca dirigida por Luis Ospina; Pisingaña, exploración desde otra mirada la violencia política, dirigida por Leopoldo Pinzón; El embajador de la India, un clásico del humor colombiano protagonizado por Hugo Gómez y dirigido por Mario Ribero; y Rodrigo D. No futuro, en la que el director Víctor Gaviria adaptaba las enseñanzas del neorrealismo italiano al contexto violento de las comunas de Medellín. A ellos se suman producciones como La mansión de Araucaima y Yuruparí y otros medio metrajes, con los que se construirá una biblioteca de cerca de 72 títulos restaurados, según cuenta Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia.

Una las dificultadas para continuar la recuperación de la memoria fílmica, según Suárez, es que en Colombia no existe una costumbre de documentar los procesos técnicos de las películas nacionales. En el caso de Cóndores..., no existen entrevistas con el español Carlos Suárez, su director de fotografía, en las que se relate cuáles fueron las condiciones de la producción, qué lentes usó, con qué cámara se filmó…
***
A través de esta revelación digital, la película de Norden adquirió una imagen más brillante, con mayor contraste entre los colores. Se convierte en una especie de lienzo naturalista, que se va degradando en una especie de oscuro expresionismo a medida que avanza el relato.

Sumando el nuevo sonido, que la da mucha más fuerza a los diálogos, se enaltece aún más la interpretación de Ramírez, un actor formado en la extinta Escuela Nacional de Arte Dramático, que además llegó a Estados Unidos para estudiar los beneficios de la técnica del ‘Método’ con el reconocido maestro de actores Lee Strasberg. El llanero, que falleció hace tres años, es para muchos el mejor actor en la historia de Colombia.

“Creo que Frank Ramírez nos dejó en esa película la actuación más icónica y más importante que ha hecho un actor profesional de cine colombiano. A mí me impactó profundamente su trabajo”, manifiesta Ciro Guerra, el director de El abrazo de la serpiente, quien también hizo parte de esa charla especial en Cartagena.

A Ramírez, quien también protagonizó otro de los títulos cumbres del cine nacional, La estrategia del caracol, se sumaron actores como la experimentada Vicky Hernández, Víctor Hugo Morant, la mexicana Isabel Corona e incluso el maestro Santiago García, uno de los padres del teatro moderno colombiano.

La película fue convirtiéndose en una especie de hito para el cine colombiano, no solo por su participación en Cannes sino por su impacto en la crítica especializada, pues generó reacciones como la del estadounidense Fredric Jameson, que en un largo artículo destacó las relaciones de la producción con el género del realismo mágico.

“Tuvo una gran acogida intelectual en cierta clase, pero no fue un éxito popular como yo hubiese querido. Ese sigue siendo el gran problema del cine colombiano, que no todas las películas tocan la fibra más popular del espectador colombiano”, cuenta Norden, quien tras esa producción dirigió varios documentales, además de algunas series en Francia y en Colombia.

El anhelo del director es que se logré expandir a otros escenarios este nuevo vuelo del ‘Cóndor’, cuya imagen renovada reconstruye aquel germen de la violencia que, como la imagen del jinete en llamas que atormenta León María Lozano, se sigue repitiendo en la historia colombiana.

YHONATAN LOAIZA GRISALES                                                    EL TIEMPO - CARTAGENA

* Este trabajo fue producido en la Beca Gabo de Periodismo Cultural 2018, que organiza la FNPI, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y The Cartago Foundation

http://www.eltiempo.com/cultura/cine-y-tv/condores-no-entierran-todos-los-dias-en-formato-renovado-192024









MALLA  CURRICULAR 11° 
 CIENCIAS  ECONÓMICAS y POLÍTICAS 
  GRADO 11°
   PRIMER PERIODO 2018
















Estrategias Metodológicas y 
Metas de Aprendizaje

 Ciencias Económicas y Políticas 
  GRADO 10°
   































MALLA  CURRICULAR 10° 
 CIENCIAS  ECONÓMICAS y POLÍTICAS 
  GRADO 10°
   PRIMER PERIODO 2018















Competencias en las áreas de Economía y   Política 
  Grado 10°


1.   Define la economía y la política como ciencias.
2.   Diferencia la macroeconomía de la microeconomía.
3.   Clasifica los diferentes tipos de bienes.
4.   Explica el objeto de la economía y de la política.
5.   Utiliza términos específicos de economía.
6.   Reconoce la importancia de los factores de la producción.  
7.   Identifica modos de producción en los sistemas económicos.
8.   Analiza los factores de la producción.
9.   Diferencia sistemas económicos de producción.
10. Identifica las diversas escuelas económicas.
11. Reconoce los principios económicos del mercantilismo y la fisiocracia.
12. Identifica las tendencias económicas de América Latina.
13. Explica las diferentes teorías de acuerdo con la época y al exponente.
14. Analiza el proceso económico actual del país.
15. Explica diferentes etapas y tendencias de la economía de América Latina.
16. Explica el equilibrio del precio en el mercado.
17. Distingue en un sistema económico los diferentes mercados.
18. Identifica los conceptos de monopolio, duopolio y oligopolio.
19. Analiza el equilibrio en el mercado.
20. Asume una posición crítica frente al monopolio.
21. Investiga los monopolios existentes en Colombia.
22. Explica aspectos relacionados con el crecimiento económico de un país.
23. Determina los indicadores económicos colombianos.
24. Analiza la situación de la deuda externa colombiana.
25. Explica el ingreso per-cápita de los colombianos.
26. Explica que es el PIB y sus componentes.
27. Define la tasa de cambio y la balanza comercial.
28. Analiza críticamente la situación económica del país.
29. Reconoce la importancia de la moneda dentro de la economía.
30. Identifica los factores del comercio internacional.
31. Explica la balanza comercial y la balanza de pagos.
32. Define la política como ciencia.
33. Diferencia las concepciones ideológicas sobre el poder.
34. Clasifica los diferentes tipos de gobierno.
35. Utiliza términos específicos de las ciencias políticas.
36. Diferencia los actores sociales que intervienen en la política.
37. Determina la importancia de la división del poder público.
38. Analiza factores de la democracia en Colombia.
39. Diferencia los sistemas ideológicos a nivel global.
40. Analiza implicaciones ideológicas, políticas y económicas de la Guerra Fría
41. Identifica diversas concepciones de pensamiento político.
42. Reconoce los principales teóricos del pensamiento político.
43. Identifica las tendencias políticas en América Latina.
44. Explica las diferentes teorías y concepciones sobre el poder.
45. Analiza el proceso político de las naciones en América Latina.
46. Explica las diferentes etapas del conflicto en Colombia.
47. Analiza diferentes conflictos internacionales.
48. Diferencia un sistema democrático de una tiranía.
49. Identifica conceptos de geopolítica, soberanía, nación, Estado y sociedad.
50. Valora la importancia de la democracia, la ciudadanía y las elecciones libres.
51. Asume una posición crítica frente a la violación del DIH.
52. Investiga sobre las problemáticas globales contemporáneas.
53. Relaciona factores de una sociedad en paz y el posconflicto en Colombia. 
54. Analiza las implicaciones políticas de la deuda externa colombiana.
55. Explica las problemáticas de la sociedad Colombia debido al conflicto interno.
56. Consulta la historia de las ideas políticas.
57. Analiza críticamente la situación política del país.
58. Describe consecuencias del periodo de la Violencia en Colombia. 
59. Analiza la crisis institucional de los partidos políticos en Colombia.
60. Describe la importancia del cuarto poder en una democracia.
61. Reconoce la importancia de los Planes de Desarrollo Territorial (POT).
62. Valoro la importancia de los entes de control nacionales. 
63. Explica la organización y la estructura del Estado colombiano.