miércoles, octubre 26, 2016

  Videos  Foro "Camino a la Paz"





Intervenciones


Faber Alzate Toro








Carlos Agudelo Mejía

  






Fredy Pérez Carmona









Alfredo Castañeda Molina






Señora Rectora
Gloria Cecilia Gutiérrez Z.







Relatos  de  niños en la guerra

María. Ella recuerda que en agosto de 2013 un grupo de guerrilleros del Sexto Frente de las Farc llegó hasta su casa, una finca cercana al poblado de Inzá, en el Cauca, la amenazaron y le dijeron que se llevarían a Alex. El niño tenía, entonces, 8 años. Amaba jugar a la pelota, también a las canicas y al trompo.

María lloró, intentó enfrentarse a los guerrilleros; le apuntaron, mientras Alex también lloraba. Los guerrilleros cargaron con él y desaparecieron. María lo supo momentos después; al menos otros cinco niños de los alrededores de su casa desaparecieron con los guerrilleros. Recuerda que las madres y los padres y los hermanos, los abuelos y las abuelas se reunieron, secándose las lágrimas, algunos con las manos sobre la cabeza en un gesto de desesperación. Se llevaron a nuestros niños, dijeron.

María tuvo la valentía de ir hasta una base del Ejército a informarle los soldados. Le dijeron que iban a hacer lo posible por rescatarlos. Los dos años siguientes, María pudo acostumbrarse a no llorar todos los días. Tenía ocasiones en que podía pasar hasta dos días sin llorar, cuenta.

Alex. Cuando llegó al campamento de los guerrilleros tenía las lágrimas resecas y terrosas sobre el rostro. Y la primera noche lloró hasta el cansancio, hasta que se quedó dormido. Tuvo mucho miedo y sintió por primera vez la más grande de las soledades que cualquier hombre, cualquier niño, puede llegar a padecer. ¿Y a mi mamá cuándo la volveré a ver? ¿Dónde estaba? ¿Y mi casa y mis hermanos? ¿Y  ellos  quiénes son?

Al día siguiente descubrió que con él había muchos de los niños que conocía en su finca, en la vereda en la que vivía. Y empezó todo: la mala comida, trotar, los ejercicios físicos. El niño, 8 años, menos de un metro cincuenta de estatura, con unas botas brutales y tratando de manejar un fusil que por poco lo superaba en peso. Pero para Alex era imposible manejar el fusil. Tampoco podía disparar una pistola porque no tenía la fuerza suficiente para controlar el retroceso. Así que, junto a otros chicos de su edad, lo entrenaron para ser un informante de las Farc.

Su tarea consistía en llegar a la cabecera del municipio de Inzá, Cauca, e informar sobre los movimientos de los soldados y los policías en sus bases. Debía llamar desde un celular cada hora al comandante, alias Duber Chiquito, y entregarle un reporte.

Entre los meses de octubre y diciembre de 2013, él junto a otros cinco chicos, le entregaron a ‘Duber Chiquito’ la información necesaria para la ejecución del atentado contra la estación de Policía de Inzá, el 7 de diciembre de 2013. El atentado, un carrobomba que estalló en la madrugada de ese sábado, terminó con la vida de 9 personas, entre ellas 5 militares y un policía, y dejó a otras 40 heridas.

Alex no supo muy bien qué había pasado. En los días siguientes al atentado no volvió al pueblo. Siguió en el campamento, caminando en las noches para evitar a los soldados, corriendo, de nuevo los ejercicios físicos, los intentos para que aprendiera a manejar el fusil. De cuando en cuando se le permitía jugar de nuevo a la pelota. Igual, ya no le importaba.

Para agosto de 2014, los guerrilleros enviaron de nuevo a Alex al pueblo para planear un segundo atentado. Un día, Alex se acercó demasiado a la estación de Policía y se percató de que los uniformados lo observaban fijamente. Así que echó a correr. Los policías sospecharon, lo alcanzaron. Alex lloró de nuevo, otra vez, les pidió que no lo mataran, que a él lo estaban obligando, que él no quería hacer nada de eso, que él quería volver con María, su madre...

Ese día, Alex empezó a ser parte de las estadísticas, de las cifras devastadoras que se acumulan cada año en este país: pasó a ser parte de los 5.708 niños desvinculados del conflicto entre 1.999 y 2014. Pasó a ser parte de los más de 20 mil niños que se calcula han sido reclutado por las Farc, el ELN, los paramilitares o las bandas criminales.



Los niños y el conflicto armado en Colombia: el  retrato de la infamia


 No  sólo las muertes de niños y su reclutamiento y utilización por grupos armados preocupan a Naciones Unidas. El organismo advierte sobre los casos de mutilaciones, actos de violencia sexual, secuestros y ataques a escuelas y hospitales. Pide al Gobierno reforzar las medidas de protección.

La ONU analiza en su 2° informe la situación de los niños y el conflicto armado en Colombia…

En los casos en que los niños fueron separados de grupos armados, el organismo pide al Gobierno redoblar su esfuerzo para reunificar las familias, mejorar los servicios de protección a los niños, apoyar la reintegración y exigir cuentas por los delitos cometidos contra los menores de edad.       

"Los niños que han sido separados de grupos que el Gobierno considera criminales no deben ser remitidos al sistema de justicia penal y, por el contrario, deben ser tratados como víctimas y gozar de la misma protección de los niños que hayan sido separados de grupos guerrilleros", indica el informe, que pide a los grupos armados darle fin al uso de las minas antipersonal y facilitar su remoción.   

[…] "Ni las fuerzas de seguridad del Estado ni los grupos armados no estatales deben evadir la rendición de cuentas", agrega. […] Finalmente, el organismo subraya que "la mejor manera de proteger a los niños es mediante la paz". En ese sentido, pide hacer lo posible para alcanzar una solución pacífica al conflicto armado.       

Reclutamiento y utilización de niños
El informe asegura que las guerrillas tienden a reclutar niños principalmente en zonas rurales, otros grupos armados como los 'Rastrojos' y los 'Urabeños', los reclutan en su mayoría en áreas urbanas.    

Se señala cómo la población más vulnerable los niños de origen indígena y afrocolombiano de Caquetá, Cauca, Córdoba, La Guajira, Guaviare, Nariño y Vaupés. "En el 2010, al menos 16 menores indígenas fueron reclutados por el ELN en Chocó", indica el informe.

El documento expone que el reclutamiento comienza a los 9 o los 10 años de edad. Algunos niños, a sus 8 años, también son amenazados con ser reclutados.      

Entre enero del 2009 y agosto del 2011 se registrados 343 casos de reclutamiento y utilización de los niños en 23 de los 32 departamentos del país. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) siguen reclutando en 121 municipios de 22 departamentos.      

En enero del 2010, "durante el bombardeo de campamentos de las FARC por parte de las Fuerzas Militares en Putumayo, un niño de 10 años relacionado con las FARC resultó muerto". En mayo del 2011, en un municipio de Antioquia, 15 niños fueron reclutados por las FARC y 13 por el Ejército Nacional de Liberación (ELN), en dos incidentes distintos.         

El informe afirma que las FARC llevan un censo de menores para luego reclutarlos. En Antioquia, Chocó y Putumayo este grupo guerrillero ha realizado reuniones en comunidades, en las que cuentan el número de menores de edad y anuncian su regreso para reclutar a los niños mayores de 8 años.    

"Las FARC utilizan niños para fabricar y colocar minas terrestres, comprar medicinas y realizar tareas de inteligencia". También se dio el caso en que un menor fue utilizado como “terrorista suicida”, en marzo del 2010, en Nariño, cuando las FARC usaron a un niño de 12 años para portar explosivos.
El ELN reclutó y utilizó a niños en 55 municipios de ocho departamentos. En enero del 2009, en Antioquia, 30 niños, entre 10 y 17 años fueron reclutados a petición del ELN por los 'Rastrojos’.     

"Se llevaron a cabo campañas de reclutamiento en escuelas con el objetivo de convencer a los niños para que colaboraran como informantes o se alistaran en los grupos armados", agrega el informe.
La ONU también menciona reclutamiento por parte de los 'Rastrojos', el Ejército Revolucionario Popular Anticomunista de Colombia, los 'Paisas' y los 'Urabeños'. Se relata, por ejemplo que, "en abril del 2010, en Antioquia, unos 30 niños fueron reclutados por los 'Rastrojos’ y vendidos al ELN".     

Los niños también son utilizados por las Fuerzas Militares para tareas de inteligencia, en contravención del Código Penal de Colombia y el Código de la Infancia y la Adolescencia.

"En febrero y marzo del 2009, en Valle del Cauca, miembros del Ejército Nacional ofrecieron comida a unos niños para obtener información sobre la presencia de grupos armados en las zonas rurales", explica el documento al advertir que esta acción pone en peligro la seguridad de los niños al exponerlos a las represalias de otros grupos armados.   

Muerte y mutilación de niños     
Según el informe, durante los combates, como consecuencia de los ataques indiscriminados, las minas terrestres y las municiones sin detonar, "se sigue matando y mutilando a niños". Los grupos armados no estatales como las FARC y el ELN fueron los autores de la mayoría de los casos en 10 departamentos: Antioquia, Arauca, Bolívar, Cauca, Cesar, Córdoba, Meta, Nariño, Putumayo y Santander.

"En noviembre del 2009, los 'Rastrojos’ mataron a dos niñas de 14 y 15 años por negarse a matar al alcalde de un municipio de Antioquia", relata el informe.

De acuerdo con el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, en los años 2009 y 2010, 330 personas, incluidos 27 niños, murieron en 68 masacres. Entre enero y junio del 2011 el Observatorio informó que a octubre del 2011 se habían perpetrado 32 masacres más.        

Con respecto al número de ejecuciones extrajudiciales, Naciones Unidas recuerda que en marzo del 2010, en Huila, un niño reclutado por las FARC que había resultado herido en enfrentamientos con las Fuerzas Militares, "fue presuntamente ejecutado más tarde por miembros de esas fuerzas".          

Por su parte, el Programa Presidencial para la Acción Integral contra las Minas Antipersonal, entre enero del 2009 y agosto del 2011, asegura que 16 menores de edad fueron víctimas de las municiones sin detonar y las minas terrestres, colocadas principalmente por las FARC y el ELN.

"En agosto del 2010, en Arauca, un menor de 12 años perdió las dos piernas en un accidente provocado por una mina terrestre. Posteriormente, las FARC cobraron dinero a su familia para sufragar la mina", cuenta el organismo. 

Violencia sexual contra niños   
Naciones Unidas advierte que "no existe una recopilación sistemática de información ni registros oficiales del número de casos de violencia sexual", los cuales, según la ONU, "siguen sin denunciarse" por miedo a represalias, falta de confianza en los sistemas de justicia del Estado o desconocimiento de los procedimientos.         

El informe apunta que las niñas reclutadas por los grupos armados no estatales son víctimas de repetidos actos de violencia sexual y se les obliga a abortar si quedan embarazadas. "Se les obliga a usar métodos anticonceptivos inapropiados para la salud", agrega el documento.
         
"En agosto del 2010, en Meta, una adolescente de 14 años fue asesinada por miembros del ERPAC después de ser torturada, violada y mutilada por sus agresores, quienes le cortaron los senos", cita el informe. Otro desgarrador caso se vivió en marzo del 2011, en Nariño, cuando "una joven de 17 años fue violada, torturada, obligada a limpiar un lugar público desnuda y a comer excrementos por miembros de los 'Rastrojos', quienes finalmente la mataron delante de la comunidad y advirtieron que ese sería el procedimiento de represalia que seguirían contra quienes presentaran denuncias".

El organismo advierte que el conflicto armado también ha puesto a los niños en peligro de sufrir explotación sexual. También se han recibido denuncias de casos de violencia sexual perpetrada por miembros de las Fuerzas Militares y la policía.        

"En agosto del 2009, en Guaviare, una niña indígena de 5 años fue víctima de abusos sexuales presuntamente cometidos por un integrante de las Fuerzas Militares", relata el informe.     

Ataques contra escuelas y hospitales        

Naciones Unidas documentó casos donde las escuelas fueron atacadas durante los enfrentamientos entre Fuerzas Militares y grupos armados no estatales. En junio del 2010, explotó en una escuela rural una bomba presuntamente dirigida a las Fuerzas Militares. Unos meses antes, en septiembre del 2009, se denunció un ataque de las FARC contra un hospital en Cauca.      

Ese mismo año, en mayo, un niño de 11 años murió en el patio de una escuela como consecuencia de una bala perdida disparada presuntamente por miembros de las Fuerzas Militares.    

El informe anota que los ataques también van dirigidos a los maestros. Ante esta situación, los niños abandonan la escuela y "las escuelas cierran sus puertas".   

De acuerdo con el Observatorio, en el 2010 fueron asesinados 22 profesores. Otros docentes recibieron amenazas por liderar iniciativas comunitarias de rechazo a la violencia sexual y el reclutamiento forzado de niños.   

También se señala que las minas antipersonal y otras municiones explosivas son abandonadas en las escuelas o cerca de los planteles. Así se vivió en el Valle del Cauca en mayo del 2011, cuando las FARC dejaron un campo minado que obligó a suspender las clases durante más de seis meses.

El informe denunció varios casos de escuelas ocupadas por las Fuerzas Militares y unidades militares ubicadas cerca de las instituciones. En Cauca, 300 niños quedaron atrapados en un enfrentamiento, debido a que las Fuerzas Militares instalaron sus carpas en la cancha de fútbol.         





En Equipos de tres estudiantes Analizar y Responder luego de la Lectura

1°. Es necesario que se cumplan los derechos de los niños y por lo tanto excluirlos totalmente de los conflictos armados. ¿Qué piensa sobre esto?

2°. ¿Qué impresiones le dejó este fragmento del Informe de la Organización de Naciones Unidas - ONU - publicado en la Revista Semana?

3°.  Ustedes que creen que se necesita para que pueda vivir en paz una sociedad.

4°. En vez de comprar armas para la guerra, ¿Ustedes que comprarían?

5°. ¿Cómo pueden ustedes contribuir con su actitud a que haya armonía y paz en el salón de clases?


6°. ¿Cómo creen / de qué manera se violan los Derechos de los Niños que se llevan a la fuerza los grupos armados?
“Crecí entre  plomaceras, bombazos y  muertos en El Catatumbo”.
                         
Este es el  testimonio de una muchacha 16 años que vivió en medio del terror de la guerra

Las 2Orillas Por: Angie Carolina Cabas Arroyo | septiembre 26, 2016

Nasly Libeth Bayona Durán llegó a Ocaña hace seis meses con expectativas de superarse y buscando una alternativa distinta para sobrevivir. Nació irónicamente en la vereda La Paz, corregimiento de Filo Gringo en el municipio de El Tarra. Actualmente tiene 16 años y cursa sexto grado en una institución educativa en la provincia al tiempo que trabaja como empleada doméstica. Ella ha sido testigo del conflicto armado con los grupos guerrilleros, especialmente con el ELN. Contando detalles de su infancia le es imposible contener las lágrimas; considera que todo lo que ha vivido es muy difícil. Además, revela detalles importantes de la vida entre grupos armados.

Crecí entre guerra y violencia. Yo recuerdo muchas cosas, otras mis abuelos me las cuentan, siempre vi niñas y niños de 13 y 14 años con armas. Crecí con miedo, siempre entre plomaceras, bombazos, además muchos muertos”. Su madre la tuvo de 18 años, era madre soltera, y le cuenta que estando en dieta “duramos 15 días en un túnel tratando de refugiarnos por la guerra que allá se vivía. Fue muy duro todo¨” Es la respuesta que Nasly da sobre su infancia.

Además, en su relato da una noción sobre cómo vive la gente el conflicto armado y sus consecuencias, afirma que siempre vio personas extrañas en su casa, a algunos les escuchaba decir que eran gente buena, a otros, que eran mala. De su parte ninguno le inspiró confianza. Desde pequeña vio cómo personas armadas entraban a las casas a acabar con todo. En ocasiones los atendían, sus abuelos los recibían amablemente, dejaban de comer por brindarles a ellos la comida. Reconocer que en oportunidades ellos les ofrecían ayudas, como mercados.

Nasly considera que debido a la ausencia del gobierno por esas zonas, el ELN es la autoridad y ante cualquier problema en la vereda se pronuncia con sanciones, en la que las personas deben pagar una multa. A su parecer eso servía para mantener el orden en la comunidad.

A través de esta entrevista se le explicó a Nasly los importante que era su relato pues escuchando a las víctimas es que se conoce la historia para no repetir. Por eso se le pidió que contara una situación de su vida en la que hubiese sentido miedo. La respuestas fue contundente: ¨ Muchas veces sentí demasiado miedo, hasta el punto de ocultarme debajo de la cama porque caían balas, bombazos, caía tierra en el zinc de la casa, de repente yo sentía tiroteos” la familia de Nasly la conforman tres hermanos y su mamá. La joven, por ser la mayor ayudaba en la crianza. Recuerda que vivían a orillas de un río. “Una vez hubo un tiroteo muy terrible, yo tenía como seis años, mi mamá no estaba en la casa, nosotros veíamos muchos muertos y heridos, de tanto miedo llorábamos, ese día el enfrentamiento empezó a las 10 de la mañana y terminó hasta las tres de la tarde. Creo que nosotros estamos vivos de milagro¨.  Debido a esto, y a muchos otros factores, Nasly tomó la decisión de salir de Filo Gringo con la principal intención de rehacer su vida, estudiando y trabajando.

Conocedora de la región del Catatumbo históricamente conflictiva, dice que no es fácil vivir en una finca ya que se está expuesto al peligro donde una de las mayores amenazas es la de irse a hacer parte de las filas de los grupos armados: “Nno hay muchas maneras de entretenerse y se opta por esa decisión”. Los integrantes del Eln, cuenta Nasly, tienen una manera particular de convencer, invitando a los jóvenes a tomar un fusil para sentirse poderosos. Varios amigos de ella en la escuela, incluso familiares tomaron ese camino.

Ella a los 15 años decidió lo contrario, y no se equivocó pues muchos de los que se fueron terminaron mal.

Nasly Libeth Bayona Durán concluyó la conversación revelando su anhelo de paz, optimista de que algún día los niños de Colombia no tendrán que dormir intranquilos ni crecer entre guerra y violencia.


Luego de la Lectura Responder lo Siguiente

 1°. ¿Qué impresión le causó este relato?
       
2°. ¿Qué les gustaría que hicieran los adultos por la paz?

3°. ¿Qué saben ustedes sobre el foro que se realiza en el colegio y porque se llama “Camino a la Paz?

4°. Establezca qué diferencias hay entre el campo y la ciudad con relación a la situación narrada anteriormente.

5°. Se requiere un estricto cumplimiento de los derechos humanos en el conflicto armado ¿Qué piensa de esto?
6°. Un Símbolo de la Paz es una paloma blanca, ¿Qué otros símbolos les parecería bien para simbolizar la Paz?

7°. ¿Se imagina a Colombia en paz? Donde no haya enfrentamientos armados ni balaceras entre soldados y guerrilleros


Ellos                                                                               

Por: William Ospina    EL Espectador

Han tenido por 150 años el país en sus manos, y somos el cuarto país más desigual del planeta, después de Suráfrica, Haití y Honduras.

Tuvimos agricultura: la eliminaron, y ahora hasta el maíz lo importamos. Tuvimos industria: la cerraron, y ahora Colombia tiene que importarlo todo. ¿Pero con qué compramos si no producimos?

Han aceptado de los poderes multinacionales la orden de reducir nuestra actividad a la economía extractiva, como en el siglo XVI; ahora, cuando ya las riquezas guardadas en la tierra hay que extraerlas fracturando los montes, destruyendo los suelos y envenenando las aguas.
Ellos son los que deciden, son los que mandan, son los que supuestamente saben; ellos son los que odian, y día tras día nos dicen a quién hay que odiar para que ellos puedan ser eternos.
Hace setenta años utilizan la guerra para algo que no es mejorar el país. ¿Hoy qué pueden mostrar? Estamos sin agricultura, sin industria, sin trabajo, con una educación que no entiende lo que lee, con una salud de limosna, sin seguridad, sin futuro, en manos de una dirigencia que gasta todos los recursos en reelegirse, y que tiene el presupuesto lleno de venas rotas de corrupción por las que se va nuestra sangre.
En ambos bandos hoy enfrentados militan los viejos apellidos del poder: los Santos y los Lleras, los Holguín y los Caro, los Uribe y los Pastrana, los Mosquera y los López. Qué fácil les resulta hacer la guerra: para la guerra no necesitan plebiscitos, ni convocar acuerdos, ni diseñar presupuestos a pesar de ser tan costosa; pero qué difícil les resulta hacer la paz, ahí sí resultan llenos de titubeos y de escrúpulos constitucionales.
Para hacer la guerra nunca requieren filigranas jurídicas: para hacer la paz todo es un laberinto sin luces. La paz que salva vidas les despierta infinitos desacuerdos, la guerra que consume gente pobre la declaran con una facilidad asombrosa.
El 2 de octubre las mayorías se negaron a creerles a las ilusiones del Sí y a las confusiones del No. Santos pudo haber logrado una mayoría abrumadora: pero su desconfianza de la gente hizo que la comunidad nunca fuera convocada más que a ser testigo lejano y aplaudir los acuerdos. Pero la paz es de la gente y sólo puede construirse con la gente. Las ilusiones llenas de secretos se terminan en lágrimas.
En Colombia sólo un 20 por ciento está incluido, está formalizado. Leer los acuerdos de La Habana, que vuelven a formular como promesas un montón de cosas que ya están consagradas en la Constitución, sólo sirve para comprobar que lo que hay escrito en la Constitución no se cumple. Todos sabemos a qué grados de ineficiencia puede llegar aquí la protección de los derechos y la justicia. Pero en cambio hay que ver a los políticos atravesando incisos, oponiendo la máquina de una legalidad que siempre fue tramposa, cuando se trata de impedir que algo cambie.
Lo que en el fondo quieren impedir es que Colombia se sienta dueña de sí misma. Nunca se había visto una situación más incomprensible: la guerrilla quiere dejar de hacer la guerra, y los dueños del país no se ponen de acuerdo para aceptarlo.
Si queremos saber dónde están los responsables de la guerra, los que más se beneficiaron de ella, basta ver quiénes son los que hoy forcejean por imponerse en los acuerdos, porque todos manejan una agenda secreta, un libreto que no puede decirse.
Colombia tiene la mitad de su territorio en el segundo día de la creación. Lo que se está decidiendo es si esas riquezas serán manejadas por la vieja casta centralista o por la nueva casta facciosa, para deleite de las multinacionales frente a las cuales ellos no tienen ningún desacuerdo. Ambas saben besar al poder mundial en la boca, pero les cuesta unirse, a no ser que nos vean unidos. Quizá en ese momento se darán un abrazo instintivo.
Hace 68 años murió Jorge Eliécer Gaitán. Fue la última vez que el pueblo colombiano tuvo una esperanza. Con estas largas guerras han logrado tres cosas: que tuviéramos miedo de tener esperanzas, que aprendiéramos a odiarnos y a recelar los unos de los otros, y que ya no nos creyéramos capaces de reemplazarlos, para construir de verdad la grandeza de este país. Sin la tutela de las castas guerreras, del santanderismo leguleyo, del fanatismo que no ve la religión como un ejemplo de moral para la convivencia sino como una escuela de intolerancia.
La historia nos está enviando un mensaje: “Olvídense de Santos y de Uribe, olvídense de esa clase política que en tantas décadas no ha sido capaz de arreglar el país, que al contrario ha abusado de su confianza y de su esperanza, esa clase política que ahora forcejea, cuando podríamos estar a las puertas de la reconciliación, mirándose con odio, contagiando ese odio, preocupada sólo por saber quién se va a quedar con el tesoro”.
¿Seguiremos sentados y cruzados de brazos esperando el país que van a diseñar para nosotros? ¿Suplicando la paz que sólo los que no hemos hecho la guerra podemos hacer? ¿Por qué no nos atrevemos a ser algo por nosotros mismos: la voz de un pueblo alegre, pacífico, laborioso, creador, cansado de guerras, de exclusión y de corrupción? Ese pueblo que nunca decidió, pero que siempre supo hacer músicas y relatos, carnavales, recetas, proezas del deporte sin ayuda de nadie, conocimiento de la selva y del río, esas gentes pobres que a golpe de necesidad fueron las que abrieron este país al mundo.
Rompamos los barrotes del miedo. Que comience la fiesta de la democracia. Que dictemos por fin una ley que se cumpla, una ley que sea válida para todos y que no caiga con su peso sólo sobre los débiles y los humildes. Porque ya es hora de decir que no se trata sólo de que el ciudadano respete la ley, sino sobre todo de que la ley respete al ciudadano.
No más impuestos para la corrupción: un orden social verdadero para la paz, para la convivencia, para el abrazo de la sociedad, para el diálogo creador con un mundo en peligro.
La paz no se hace para los políticos y para la guerrilla: se hace para el país.
Seamos más que ellos. Hagámoslo nosotros.
Responder y realizar lo siguiente

1°. ¿Qué destacaría de lo planteado por William Ospina sobre la realidad de la historia de Colombia?

2°. Si usted hubiese podido votar en el plebiscito por la solución al conflicto armado entre las Farc y el Estado colombiano, ¿Quiere usted decir voluntariamente por cuál opción hubiese votado y por qué?

3°. Colombia somos todos, es decir, la sociedad colombiana no son unos pocos, que son quienes deciden según sus propios intereses, por la gran mayoría de colombianos, ¿Entonces por qué no reaccionamos y participamos en las decisiones esenciales que afectan nuestro futuro? Exprese su opinión sobre este planteamiento.

4°. ¿Por qué es importante tener “consciencia y una actitud crítica” sin dejarse manipular ni diferenciar un sofisma mentiroso de la realidad sobre la verdad de las circunstancias sociales que vive y sufre la Colombia de los de abajo?
  
5°. En vez de comprar armas para la guerra, ¿Ustedes que comprarían?

6°. ¿Cuál cree que es la razón por la cual el foro que se desarrolla en el colegio se denomina “Camino a la Paz?

7°. ¿Qué les gustaría que hicieran los políticos por la paz?


8°. ¿Cree que si se cumplieran realmente los derechos humanos en Colombia la situación que vivimos sería mucho mejor? Explique su posición.







El triunfo  del  NO y el fracaso de la educación colombiana


Por *Julián De Zubiría        Revista  Semana

La derrota del Si representa es una expresión del fracaso de un sistema educativo que no logra transformar las maneras de pensar, convivir y comunicarse de su población.

Un país en el que 3 de cada mil personas saben leer de manera crítica no se mueve por las ideas, sino por emociones primarias como el miedo, la ira o la venganza. Un país en el que la mitad de los jóvenes que viven en zonas de conflicto dicen que atropellarían a los demás si eso les produce beneficios muy difícilmente logrará reconstruir el tejido social y la confianza. La oposición comprendió a cabalidad estas ideas tan sencillas en la pasada contienda del 2 de octubre en torno a la paz y para sacar a flote esas emociones primarias construyó una argumentación elemental basada esencialmente en tres falacias.
La primera: Que al votar por el SÍ, se le estaba dando el poder a los guerrilleros de las FARC, que por esa vía el país caería en la órbita del “Castrochavismo” y que nos volveríamos tan inviables como lo es, actualmente, Venezuela. Una idea que un menor de edad con buena formación podría desmentir, ya que, con un análisis relativamente sencillo, es fácil concluir que no hay diferencias entre el programa económico del presidente Santos y del senador Uribe. También es sencillo concluir que ninguna de las medidas acordadas en La Habana marchaba hacia la estatización de los servicios, la expropiación de la propiedad privada o el control de los medios de producción y de los sistemas de comunicación por parte del Estado. Lo único que contempla el acuerdo es construir vías y apoyar con tierra, tecnología y crédito a los campesinos que han vivido totalmente huérfanos de Estado durante toda su historia.
Uribe - que es una persona muy inteligente - sabe que su afirmación es una falacia; es decir, una mentira con cara de verdad. Aun así, la repitió una y mil veces, porque también sabe que todas las guerras y dictaduras se alimentan de la manipulación del miedo y la ira, algo fácil de lograr en un pueblo que ha recibido una educación de tan mala calidad como la que se ha brindado hasta el momento en el país.
Segunda: La oposición repitió una y mil veces en toda su campaña que en Colombia no existe una guerra civil. A pesar de que hemos tenido 8 millones 100 mil víctimas, 225 mil homicidios, 87 mil desparecidos y más de 7 millones de desplazados, sus representantes repitieron, una y otra vez, que Colombia no había desplazados sino migrantes que querían viajar por las diversas regiones conociendo el país. La idea que se deriva es que lo que tenemos como guerrilla es un grupo de asesinos que se lucran del narcotráfico. Esta idea ha sido desmentida por todos los estudios académicos que se han hecho sobre el tema y, una vez más, fue completamente rechazada por la Comisión Histórica del conflicto, recientemente creada. Aun así, estamos ante una gran mayoría de la población que no logra extraer una sola idea central en un párrafo; mucho menos podrá leer, entender e inferir a partir del informe final de esta Comisión, de 565 páginas, o el Acuerdo con las FARC, de 297.
Uribe sabe que está inventando una segunda falacia; es decir, una mentira que de tanto repetir, llega a parecer como una verdad. Entonces, ¿para qué lo hace? Al hacerlo, saca a flote la ira. Si se reitera que el gobierno quiere premiar a los “narcoterroristas de las Far”, logra su objetivo: florecen la ira y la sed de venganza de un pueblo que toda la vida ha vivido en guerra, y que, debido a ello, ha envenenado y endurecido el corazón.
Tercera. La oposición lo dice una y otra vez: “El gobierno Santos es corrupto”. Lo dice sin pudor y sin temor. Lo dice sin reconocer que su propio gobierno es, hasta ahora, el caso en la historia colombiana en el que el mayor número de ministros y altos dirigentes han sido investigados y detenidos por la justicia. Para argumentar su afirmación recurre a un término coloquial: “mermelada”.
La idea es que este gobierno logra sus propósitos corrompiendo a las personas, entregando dádivas a quienes inicialmente se oponían y dinero público a quien lo apoye. Y la pregona a los cuatro vientos, ya que sabe que la sociedad, los medios y el gobierno, le tienen tanto temor, como el que tienen los niños ante los padres más agresivos y autoritarios. Sabe que, por temor, su voz no será silenciada.
Las recientes elecciones ante el plebiscito nos demostraron que en Colombia coexisten tres países: Uno indiferente ante la suerte que corran sus conciudadanos. A ellos pareciera darles lo mismo que continuemos enfrentados a bala o que terminemos la guerra en un mes o después de cien años de soledad y muerte. Es el país de los abstencionistas. Según los primeros estimativos, estamos hablando del 63% de la población.

Un segundo país está anclado en el pasado. No quiere justicia, sino venganza. No quiere reparación, sino cárcel. No quiere comprensión, sino que destila odio. Es claramente la población a la cual el Uribismo le dirigió su mensaje; y por ello, fue presa fácil de un discurso muy sencillo y repetitivo, lleno de falacias, mentiras y de verdades a medias, que tenía como propósito incitar el odio, la ira y la venganza, los combustibles principales en todas las confrontaciones.

Un tercer país es el que está emergiendo, aunque todavía está por inventarse, pero ya ha alcanzado la mitad de los votantes. Se alimenta de esperanza, perdón, reconciliación y paz. Es un grupo con mayor nivel educativo y lectura crítica. Es una población que estuvo silenciada durante los dos primeros gobiernos de Uribe a punta de chuzadas a sus teléfonos y amedrentamiento; comenzó a florecer, especialmente en las artes, la intelectualidad y las letras y se ha expresado en distintos momentos bajo formas tan diferentes como la séptima papeleta, la ola verde o la mancha amarilla, entre otros.

Educar es esencialmente formar mejores seres humanos, individuos con criterio y capacidad para comunicarse, pensar y convivir con los otros. En términos de Kant, educar es formar “mayores de edad”; es decir, individuos con criterio propio a nivel cognitivo y moral. De allí que hoy tenemos que reconocer que la educación no ha podido movilizar al 63% de los colombianos para que participen activamente en la construcción de una mejor sociedad. No hemos podido doblegar su indiferencia. Tampoco hemos podido enseñarles a argumentar, leer de manera crítica, escribir e inferir a los estudiantes que pasan por nuestras manos. Según las pruebas SABER, menos del 2% de la población tiene un nivel avanzado en argumentación, deducción e inferencias. Y este dato ha sido corroborado en cuanta prueba nacional e internacional hemos participado.

Lo que se infiere de la reflexión anterior es que hemos fracasado como sociedad al intentar convertir la ira en alegría y el odio en solidaridad. No hemos logrado formar individuos que actúen impulsados por un criterio propio para pensar, analizar o decidir. Lo que permite ratificar que nuestro sistema educativo ha fracasado en su intento por cambiar las estructuras cognitivas y valorativas de los estudiantes.

Por tanto, el principal obstáculo de la paz en Colombia, no son las FARC, sino un sistema educativo incapaz de modificar las maneras de pensar, de comunicarse y de convivir de los futuros ciudadanos. Lo anterior implica que no podremos sacar adelante un proceso que establezca una paz verdadera y duradera mientras no hagamos una profunda revolución educativa que transforme los fines y los contenidos de la educación en el país, mientras no actualicemos los sistemas de formación de los maestros y no dotemos de autonomía a las instituciones educativas, para que la comunidad educativa vuelva a lanzar en cada una de ellas sus proyectos educativos. Por ahora, la “revolución” que se hizo al sistema educativo durante las dos administraciones de Uribe ha pasado a la historia como una de las más fracasadas, ya que no enseñó ni a leer, ni a pensar ni a convivir.

Tenía toda la razón Alberto Merani cuando concluía que sin educación de calidad no podrían existir las democracias. Colombia no será una democracia mientras su sistema educativo no logre mejorar el nivel de argumentación e interpretación de su población. Mientras eso pasa, una gran parte de la población será indiferente ante el destino de sus conciudadanos; la otra, seguirá presa del odio y la ira, emociones que hábilmente han sabido manipular quienes quieren retornar al poder en el 2018 y quienes se han obsesionado con impedir que durante el gobierno Santos se firme la paz. En consecuencia, hay que pedirle a Mauricio Babilonia que mande a recoger las mariposas amarillas que soltó, porque la guerra todavía no termina.

El autor de este artículo es Director del Instituto Alberto Merani y consultor de ONU en educación para Colombia. 


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Responder las Siguiente Preguntas

1°. ¿No cree que sería mejor que los recursos que se gastan en la guerra invertirlos en educación?

2°. De acuerdo al texto, en Colombia nos manipulan fácilmente por medio de la inteligencia emocional, ¿Qué cree usted al respecto?

3°. El hecho de haberse impuesto el No sobre el Sí en el Plebiscito por la Paz del pasado 2 de octubre, dónde se preguntó: ¿Apoya el acuerdo final para terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera? ¿Significaría o podría interpretarse como el hecho de que los colombianos no tenemos aún estructurado ni configurado el concepto y conocimiento de una verdadera Cultura Política? Exprese su posición frente a este planteamiento.

4°. ¿Qué impresión le causó lo que plantea el profesor Julián De Zubiría en este interesante artículo?

5°. ¿Cuál cree usted que serían las causas del fracaso del sistema educativo en Colombia de no lograr transformar las maneras de pensar, convivir y comunicarse de la sociedad colombiana?

6°. ¿Es tan alto el grado de ignorancia, desdén, desinterés, indolencia, odio y egoísmo, de muchos de los votantes que optaron por el No, que se dejaron manipular fácilmente por sus emociones primarias?

7°. Si se engaña y manipula a la población para que opte y se incline por una determinada opción en un plebiscito, como el que acaba de presentarse en Colombia, donde la oposición construyó una argumentación elemental basada esencialmente en tres falacias, ¿Deberían ser juzgados quienes hicieron esto?


8°. . ¿No cree que es una gran contradicción y hasta una enorme mentira, el hecho de negar que en Colombia no hay un conflicto armado, con connotaciones de guerra civil, cuando la realidad, sustentada y demostrada en la tragedia y en cifras, como los 8 millones 100 mil víctimas, 225 mil homicidios, 87 mil desparecidos y más de 7 millones de desplazados?