martes, septiembre 06, 2016

5 horas a la  semana, la ley de oro de los más exitosos


Una práctica ancestral que tienen en común las mentes más brillantes del planeta. Hábitos que usted puede empezar a practicar a diario para ver resultados positivos en su vida profesional y personal.

Una de las cosas en las que hemos hecho especial hincapié en varias notas de Finanzas Personales es que una persona exitosa no necesariamente es aquella que posee miles de millones de dólares. El éxito tiene que ver en la manera en cómo administra equilibradamente su vida, es decir, tiene diferentes y provechosas entradas económicas; sus experiencias se basan en lo mucho que ha estudiado y en la manera en cómo lo ha practicado; cuenta con una familia que lo apoya; sus amigos y contactos procuran siempre ayudarlo en su crecimiento, y sobre todo es exitoso cuando es feliz porque ha hecho algo por usted y la sociedad.

La mejor tarea que usted puede hacer es que al finalizar de leer esta nota pase del dicho al hecho. De lo contrario, usted creerá que todos los consejos que damos se quedan en eso, en palabras. Nuestra invitación es para que inicie por pequeños cambios y vaya aumentando cuando ya se sienta cómodo con alguno.

Ahora, tenga en cuenta que si mencionamos ciertos hábitos de personas exitosas en el mundo, no lo hacemos con el objetivo de hacer comparaciones injustas. Sabemos que no se puede generalizar, pero de lo que sí somos conscientes es que existen determinadas costumbres y hábitos en común entre las mentes brillantes del mundo que si se empiezan a aplicar en la rutina, efectivamente se notarán cambios.

El investigador y cofundador de la empresa Empact, Michael Simmons escribió para el portal Inc que existe una estrategia de éxito para la vida que todos podemos usar. Se trata de lo que  lo que él denomina la regla de las 5 horas: una hora al día durante los cinco días laborables de la semana (en los fines de semana se descansa) Esta norma fue ideada por el prolífico inventor Benjamin Franklin y consistía en lo siguiente:

1.    Levantarse por la mañana muy temprano para leer y escribir.

2.    Escribir una serie de objetivos personales y evaluar continuamente si se está cerca de lograrlos.

3.    Crear un club para personas similares para intentar influir en la sociedad y mejorar el mundo.

4.    Convertir las ideas en experimentos.

5.    Tener momentos de reflexión por las mañanas y por las tardes.

No importaba que uno de los más grandes genios norteamericanos tuviera una agenda ocupada, siempre sacaba tiempo de pasar una hora diaria realizando alguna de las actividades que mencionamos anteriormente.

De acuerdo con Yahoo Finanzas, esta norma es parte del secreto de grandes empresarios, pues “los emprendedores modernos puede que no tengan tanto tiempo o no puedan aprovechar las horas tanto como Franklin. Pero sí que tienen en común una cosa con él: su deseo voraz de asimilar conocimientos y técnicas. Así Warren Buffett pasa 6 horas al día leyendo periódicos e informes corporativos. Bill Gates lee 50 libros al año. Mark Zuckerberg lee uno cada dos semanas. Elon Musk leía 2 libros al día cuando era un estudiante”.

¿Cómo adaptar esa regla a la actualidad?

Si bien es una práctica del siglo XVIII, para Simons la clave está en lograr que cada día  se busquen espacios (tiempo libre) una o dos horas en las que en vez de acabar tareas laborales durante esos 120 minutos, dejarlos despejados para pensar, para leer y sobre todo, para aprender algo nuevo.

Así que si se adapta esta regla de oro a nuestros tiempos sería poner en práctica estos seis aspectos. Sí, uno más que los que hacía Benjamin.

1 Planifique el tiempo de aprendizaje: Identifique qué es lo que quiere aprender y especifique cuáles son sus objetivos. Por ejemplo cuáles son las herramientas de vanguardia que necesita su profesión y que aún no sabe, pero que haciendo un curso por internet en dos meses podría sacarlo adelante.

2 Practicar: de una manera honesta, sabiendo que debemos mejorar día a día y nunca quedándonos solo en lo que ya sabemos, ya que de nada le servirá que tenga muchos conocimientos si no los ejerce.

3 Meditar: hay que dedicar unos minutos al día para reflexionar sobre lo que estamos aprendiendo y hacernos preguntas a nosotros mismos. Así dispararemos la creatividad. Caminar es una excelente manera de procesar estos puntos de vista, como lo hacían Beethoven, Charles Darwin, Steve Jobs y Jack Dorsey. También puede servir charlar con un colega o una persona que también esté aprendiendo o sea un experto en lo que nosotros estemos intentando mejorar.

4 Guardar tiempo para aprender: leer, estudiar, practicar, dialogar, discutir, asistir a clases… Siempre hay que dejar un huevo al día para estas actividades y respetarlo. Además recuerde nunca se es demasiado joven o viejo para estar en las aulas de clase.

5 Resolver los problemas: Muchas veces cuando se nos presenta un obstáculo, lo que hacemos es buscar excusas para evitarlo o simplemente postergamos las soluciones para otro día. Es mejor atenderlo de una vez antes de que con el tiempo se convierta en algo más grande y complicado.

6.Hacer experimentos: si tenemos alguna teoría o idea, mejor demostrarla que dejarla olvidada en un cajón. Esas prácticas pueden convertirse en ideas de negocio.



http://www.finanzaspersonales.com.co/trabajo-y-educacion/articulo/regla-de-cinco-horas-de-los-exitosos/64881

Los maestros de Colombia merecen una salud digna



“El servicio de salud de  los maestros de Colombia en muchos casos es peor que el de las EPS de la ley 100”: Claudia López

La senadora fue vehemente al respaldar las constantes quejas de los maestros del país por el pésimo servicio que reciben en su régimen especial y afirmó que deben darles el derecho a escoger por departamento o región a sus proveedores de servicios.
La senadora Claudia López se refirió al grave tema de salud de los maestros en todo el país y afirmó que el privilegio que lograron durante muchas décadas de no pertenecer a la ley 100 sino ser parte de un régimen especial, resultó ser un remedio peor que la enfermedad.
“El servicio de salud de los maestros de Colombia en muchos casos es peor que el de las EPS de la ley 100, no tienen oportunidad de escoger están presos de una licitación única y nacional que se hace entre el Ministerio y Fecode, lamento que no hayan las garantías de transparencia necesarias para asegurar que el proceso cumpla con la prestación de servicio con calidad y digna que corresponda a los aportes de los maestros”, expresó la senadora. 
En este sentido relató que tuvo que afiliar a su madre quien ejerció como maestra a un régimen de salud adicional pues de lo contrario habría muerto por falta de atención y no todos tienen esa posibilidad. 
“Quiero respaldar la solicitud que están realizando los maestros del Cauca en contra de la voluntad de los directivos nacionales de Fecode y el Ministerio que quieren seguir con un monopolio que ni hace ni dejan hacer, pues ni prestan un buen servicio ni permite que los maestros a nivel departamental puedan organizarse y escoger en un proceso competitivo y transparente a quién les preste un buen servicio”, aseveró Claudia López. 
La dirigente aseguró que ésta problemática afecta directamente la calidad de educación que reciben los niños y señaló que los profesores están expuestos diariamente a riesgos laborales por lo cual le solicita a la Comisión Sexta que realice un debate sobre el sistema de salud de los maestros y si no hay suficiente interés que pase directamente a plenaria en el Senado. 
Finalmente afirmó que los maestros merecen respeto y deben dejarlos elegir a los proveedores que mejor servicio les ofrezcan en cada una de las regiones y que esto debe prevalecer por encima de los intereses particulares. 


http://www.ecosdelcombeima.com/regionales/nota-90022-el-servicio-de-salud-de-los-maestros-de-colombia-muchos-casos-peor-el-de-las-e
Taller Filosofía
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HERÁCLITO

Todo fluye, todo se mueve, por lo tanto nada permanece inmóvil y fijo,  todo cambia y se modifica.

No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, pues siempre correrán aguas distintas en torno a nosotros.

Además, en el momento en que hemos acabado de sumergirnos en el agua, nos hemos convertido ya, en alguien diferente al que éramos en el momento en que comenzamos a sumergirnos.

De modo que a la vez somos y no somos. Así pasa con el mundo.

Este mundo no lo hizo ningún dios, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que cambia constantemente, se enciende y se apaga.

1. ¿Qué piensa de lo afirmado por Heráclito?
2. Porque por  más que se repita una acción, siempre habrá alguna clase de diferencia, por lo tanto, nada es exactamente igual ¿Qué crees?
3. ¿Qué papel juegan los sentidos en esta explicación?
4. Al cambio que sufre la naturaleza, lo denomina devenir, y este devenir pasa por la eterna lucha de contrarios, pues sin oposición alguna, ninguna vida es posible. ¿Qué opina sobre esto? 
5. Copie los Términos Específicos.     
6. Todo cambia y todo se transforma. ¿Cómo entender esta afirmación?



PARMÉNIDES

           
El ser no fue engendrado y además es imperecedero: es un
todo inmóvil y sin final ni comienzo. El ser no ha cambiado,
siempre ha sido el mismo; es ahora todo a la vez; uno y continuo.

El ser está perfectamente acabado.
Semejante  a la  masa de  una  redonda bola, es equilibrado
por todas partes a partir del centro.

Voy a contarte (presta tu atención al relato que me oigas) los
únicos caminos de búsqueda que cabe concebir: el uno, el
de que es y no es posible que no sea, es ruta de Persuasión,
pues acompaña a la Verdad; el otro, el de que no es y el de
que es preciso que no sea, este te aseguro que es un
sendero totalmente inescrutable.”          

1. ¿Cuáles características le atribuye Parménides al ser?
2. ¿Será que el ser y el pensar son lo mismo?
3. ¿Entones el ser no cambia?
4. ¿Todas las cosas que existen tienen en común el ser?
5. Copie los Términos Específicos.
6. Explique esta afirmación: "El ser es lo que constituye todo lo existente". 




viernes, septiembre 02, 2016

Malakal, radiografía de una masacre evitable en Sudán del Sur

DENUNCIA DE MÉDICOS SIN FRONTERAS
Malakal, radiografía de una masacre evitable en Sudán del Sur



        Imagen del Centro de Protección de Civiles de Malakal, quemado después de la batalla. MSF



MSF publica un duro informe sobre la fallida respuesta de los cascos azules de Naciones Unidas en la matanza de civiles el pasado febrero
Entre 25 y 65 personas murieron, más de 108 resultaron heridas y más de 30.000 fueron desplazadas.
La intervención militar de la ONU se demoró toda la noche. Cuando intervino, la mitad del campo había sido destruida

ALBERTO ROJAS   Madrid

La guerra civil de Sudán del Sur ha servido para poner en marcha un nuevo tipo de sistema de protección de civiles en bases de Naciones Unidas.

Hasta seis grandes recintos, repartidos por las áreas más castigadas del país, dan cobijo hoy a casi 200.000 personas que huyen de la limpieza étnica que los bandos enfrentados comenzaron en el año 2013. El pasado 17 de febrero este sistema sufrió su primer gran desafío. Y falló.

En el interior de la base de Malakal, con 52.000 desplazados en su interior, se vivió una auténtica batalla entre jóvenes de etnia Nuer y Shilluk, dos minorías, y soldados del ejército de origen Dinka. Que esto suceda en un recinto cerrado por fortificaciones y vigilado por cientos de cascos azules resulta extraño. Que además entre 50 y 100 hombres armados irrumpan desde el exterior, a plena luz del día, haciendo un agujero en la valla bajo una de las torretas de vigilancia y disparando contra todo lo que se mueve sólo puede ser escandaloso.

Para Médicos Sin Fronteras, organización que perdió a dos de sus trabajadores en el enfrentamiento, "la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) incumplió su mandato de salvaguarda de la población que residía en el centro de Protección de Civiles. Este incumplimiento se produjo a pesar de la fuerte presencia de efectivos militares cuando el centro de las Naciones Unidas fue atacado". Ese efectivo militar contaba con cientos de soldados ruandeses e indios repartidos por todo el perímetro y continuamente en movimiento en patrullas por el interior y exterior de la base.

"La normativa de seguridad de Naciones Unidas impidió su intervención durante una corta pero aun así muy aguda emergencia, en la que las necesidades eran mayores y en la que se podían haber evitado muchas muertes", dice la organización médico-sanitaria. "UNMISS no adoptó ninguna acción inmediata cuando los enfrentamientos se iniciaron el 17 de febrero y cuando, más tarde, un grupo externo fuertemente armado atacó el PoC. Un día después, cuando las hostilidades habían cesado, el número de víctimas mortales, se calculó, dependiendo de los informes, entre 25 y 65 personas, más de 108 habían resultado heridas y más de 30.000 habían sido desplazadas".

Cuando MSF habla de un grupo fuertemente armado, se refiere a soldados sursudaneses, con el uniforme del gobierno, irrumpiendo en la base a plena luz del día. Los militares indios y ruandeses se vieron ante un dilema. Los asaltantes no eran simples milicianos, sino militares pertenecientes al ejército del país. El mandato de la misión UNMISS es "ayudar al Gobierno en el cumplimiento de sus responsabilidades relativas a la prevención, mitigación y solución de los conflictos y la protección de los civiles". ¿Pero qué sucede si es el propio Gobierno el que los ataca?

Ante la duda, comenzó un ciclo de llamadas, de teniente a capitán, de capitán a comandante, de comandante a general... El problema saltó de la parte militar a la parte política de la misión... "Llegaron a llamar a Nueva York para pedir permiso para intervenir", afirma una fuente de UNMISS que prefiere mantenerse en el anonimato. "Era de noche, así que nadie cogió el teléfono hasta las tres de la tarde del día siguiente con una respuesta. Y en aquel momento, ya era tarde".

En cuanto a sus condiciones, como ya publicó EL MUNDO, la ONG denuncia que "el espacio disponible por persona es sólo un tercio de los estándares mínimos aceptables internacionalmente. La distribución de comida se mantiene a niveles de subsistencia y la provisión de agua no llega, a menudo, a los 15 litros por persona y día (el estándar mínimo internacional según las normas Esfera). Al mismo tiempo, los actos de violencia sexual son habituales en el campo, lo que hace de la vida diaria una apuesta".


http://www.elmundo.es/internacional/2016/06/22/576ab29de5fdea6a678b460a.html







Las madres sursudanesas, asaltadas, golpeadas y humilladas

Sudán del Sur

Guerra civil

"Nos han violado a todas"

Las madres sursudanesas, asaltadas, golpeadas y humilladas, ponen rostro a una limpieza étnica de proporciones desconocidas


Visitamos una base de Cascos Azules donde 52.000 personas buscan cobijo de las balas junto a la destruida Malakal

ALBERTO ROJAS Malakal (Sudán del Sur)





Sunday, una madre Nuer, en el interior del container en el que vive con sus dos hijos dentro del centro de protección de civiles de Malakal (Sudán del Sur). ALBERTO ROJAS

Sunday siempre se viste de domingo. No sólo porque sea una mujer orgullosa, sino porque huyó de las balas con ese vestido, el de ir a la iglesia, el único que le queda. "No puedo comprar ropa porque el mercado está en el pueblo. Nuestro dinero no vale nada. Y si vamos allí nos violarán".

- ¿Entonces no podéis salir de esta base de Naciones Unidas?
- Sólo salimos a por leña para cocinar. Dentro de la base no hay. Ellos nos están esperando fuera.
- ¿Es peligroso para vosotras?
- Por supuesto. Nos golpean, nos humillan, nos detienen durante días para divertirse con nosotras. A algunas las han matado. Ninguna mujer te lo va a contar, pero ahí fuera nos han violado a todas.

Cuando Sunday, madre de dos niños, pronuncia la palabra "ellos", se refiere a los soldados del gobierno sursudanés. Cuando dice "ahí fuera" se refiere al perímetro de la base militar que la ONU tiene a unos kilómetros de Malakal, el corazón sangrante de Sudán del Sur. A este lugar, lleno de contenedores metálicos llamado hoy Centro de Protección de Civiles, llegaron hace dos años 52.000 personas procedentes de la ciudad, corriendo por la carretera con su miedo como única posesión. Se refugiaron aquí y aquí siguen, hacinados, sobreviviendo en pésimas condiciones y esperando a que se apague ese odio primitivo entre las principales etnias del país. El 77% de ellos han perdido algún familiar en alguna de las batallas por reconquistar la ciudad.

  


    Centro de protección de civiles en la base militar de Naciones Unidas de Malakal (Sudán del Sur). ALBERTO ROJAS

El 11 de marzo la ONU publicó un informe en el que aseguraba que los soldados del Gobierno "obligaban a la gente a practicar el canibalismo" y que tenían permiso "para violar mujeres y saquear como parte de su salario". Sobre el terreno, ese 'salario' tiene muchos nombres. Uno de ellos es Martha, una princesa Nuer de 1,80 metros que explica cómo funciona ese pago en especie: "Están en las charcas donde tenemos que ir a lavarnos. O en los lugares donde vamos a por leña. Suelen ir muy borrachos. Buscan a mujeres solas o en pequeños grupos. Por eso procuramos ir juntas. Saben que nuestros hombres no están aquí y nos violan para destruirnos, como botín de guerra. No buscan placer sexual. A veces usan palos".

- ¿A ti también te han violado? (Antes de contestar, mira alrededor al resto de mujeres que observan la conversación en silencio).

- Es algo que no puedo decir. Aquí a las violadas se las estigmatiza por hablar de ello. Pero es algo general.

A varios contenedores de allí malvive Julia, de etnia Shilluk, y sus cuatro hijos. Habla del terror que le produce salir de la base y de la dificultad enorme de dar de comer a sus cuatro hijos. "No es sitio para ser madre, pero es el único en el que podemos estar". Su hijo Lidal, el más pequeño, nació en la base nace dos años y en la base morirá si no se recupera de la desnutrición severa que padece, otra de las armas con las que unos y otros se matan en Sudán del Sur.



Julia y sus cuatro hijos, en el área que ocupan en el centro de protección de civiles. Su hijo pequeño, Lidal, tiene malnutrición severa.ALBERTO ROJAS

Rebecca, de 24 años, ataviada con las marcas faciales de su etnia en la frente, muestra sus enseres domésticos carbonizados por el fuego. "Hemos perdido lo poco que teníamos y hasta la salud. Ya no tengo la menstruación. No podemos ser madres en un lugar así".

Hace cinco años, el país más joven del mundo votó unido para conseguir su independencia de su vecino del norte. Vino George Clooney para hacerse fotos y limpiaron las calles. Hoy toda esa esperanza ya no existe. Los viejos señores de la guerra (el presidente Salva Kir, de etnia Dinka, y su vicepresidente Riek Machar, de procedencia Nuer) siguen dándose apretones de manos y llamándose uno al otro "hermano", pero ya nadie les cree. En un ciclo autodestructivo por el poder, por la posesión de los rebaños de vacas o por el dinero del petróleo, violan en pocas horas cada acuerdo que paz que firman. Lo único seguro en Sudán del Sur es la venganza.



Un grupo de niños, en la parte de la base que fue quemada durante el ataque del 17 de febrero de 2016. ALBERTO ROJAS

El problema para todas estas madres que viven en este Centro de Protección de Civiles es que ni siquiera dentro de la base están a salvo. El 17 de febrero, entre 100 y 50 soldados uniformados del Gobierno, todos de etnia Dinka, entraron en este recinto militar, a plena luz del día, y abrieron fuego contra los civiles, mujeres, niños y ancianos en su mayoría de etnias minoritarias Nuer y Shilluk. Prendieron fuego al campo y saquearon las escuelas de Unicef y la clínica de International Medical Corps. No dejaron ni los marcos de las puertas. Los cascos azules intervinieron tres horas después. Durante el ataque hirieron de bala a más de 50 personas y mataron a 20, cuatro de ellas bebés. En el único dispensario que quedó en pie nacían al mismo tiempo otros cuatro niños.

Resulta difícil entender como en una base militar pueden colarse, para atacar a civiles, decenas de soldados Dinka armados desde el exterior, pero así sucedió. Para contribuir al desastre, los jóvenes del otro lado, los Nuer, sacaron varias armas ocultas y respondieron desde dentro. ¿Cómo pudieron introducir los kalashnikov dentro de la base? Nadie se lo explica, pero James Deng, uno de los líderes de la comunidad, hace un gesto con la barbilla señalando a varias mujeres con hatillos de leña sobre la cabeza entrando en la base, donde nadie distinguiría un arma.

Deng era secretario de Estado de Sanidad hasta que comenzó la guerra. Hoy es un desplazado más, cuya vida se desarrolla en una tienda de palos y plásticos de seis metros cuadrados. "Tengo tres esposas y 12 hijos. Es algo normal aquí. Tres de mis hijos están luchando con los rebeldes en el conflicto. Del pequeño hace mucho tiempo que no tengo noticias. No puedo decir que estoy feliz. Para el gobierno no valemos ni el precio de la bala que va a matarnos".




                        Soldado Nuer de la milicia rebelde, más conocido como 'Ejército Blanco'. ALBERTO ROJAS

Nadie sabe cuántos muertos está provocando esta guerra. El International Crisis Group afirma que nadie cuenta los cuerpos desde hace un año por falta de personal. Y ya iban por 50.000. Teniendo en cuenta que hay zonas sin acceso por carretera, las cifras que algunos trabajadores humanitarios manejan se acercan a los 300.000, números parecidos a los de Siria en un territorio con la mitad de población. Los cadáveres se abandonan allí donde caen, formando auténticos campos de la muerte. Un festín para las moscas.

Los desplazados de Malakal saben que no recibirán ni el 1% de la atención que han tenido los sirios o los iraquíes. A pesar de ello, aún comen gracias a que el Programa Mundial de Alimentos suministra sorgo a diario. Los niños irán a la escuela porque Unicef está reconstruyendo los colegios quemados. Y hay asistencia sanitaria gracias a MSF y IMC, que han montado dos clínicas más. Aunque este lugar sea un infierno, "los civiles no merecen ser abandonados a su suerte", dice Paulin Nkwosseu, jefe de programas de Unicef. "Políticamente este país es un desastre, pero la gente no tiene por qué sufrirlo".

Hasta 15.000 menores han sido reclutados como niños soldados desde el comienzo del conflicto. Al día siguiente su equipo visita el otro lado, lo que queda de la fantasmal ciudad de Malakal, controlada por las tropas Dinka. Toda la población ha sido destruida y saqueada durante las siete veces que ha cambiado de manos. Pero hay dos cosas que no se llevaron: la única cabina de teléfono del pueblo en un país sin línea telefónica (aunque la hubiera no funcionaría) y la mesa del dentista del único hospital de la ciudad.




      El doctor del hospital de Malakal, apoyado por Unicef, atiende a un soldado con un coma etílico. ALBERTO ROJAS

Aquí el doctor Rachid atiende de 80 a 90 pacientes al día. En ese momento, el caso más grave es el de un soldado del gobierno que ha llegado con un coma etílico. "Cuando se les acaba el alcohol beben cualquier cosa", dice el médico. Cinco madres Dinka sostienen a niños con ojos desprovistos de vida por el hambre, exactamente igual que los hijos de sus enemigos en la base de Naciones Unidas. "Hay que actuar rápido para que no se mueran". En Sudán del Sur sólo engordan los buitres.

El ambiente en las calles es tenso y mortecino. Grupos de soldados en chancletas y camisetas de fútbol patrullan con desgana. Son las 10 de la mañana y el termómetro ya supera los 38 grados junto al Nilo. Uno de los pocos lugares habitados es la antigua escuela. Allí sobreviven varias familias Dinka que antes vivían en la base y que fueron expulsadas en febrero por los Nuer tras el ataque. Angelina ocupa una de las aulas. De nuevo, sólo se ven mujeres, niños.

- ¿Dónde están los hombres?
- Están haciendo la guerra.
- ¿Por qué os refugiáis aquí?
- Nuestra casa está destruida. No tenemos dónde ir. Si dejamos la ciudad los rebeldes nos violan.
- A las mujeres de la base también las violan si salen de allí.



                              El centro de protección de civiles de Naciones Unidas, al atardecer. ALBERTO ROJAS

- Yo no tengo problemas con ellas. Ojalá puedan volver pronto a la ciudad, pero los hombres Nuer y Shilluk se pusieron de acuerdo para atacarnos. Les tenemos pánico.

En Sudán del Sur "hay miles de niños y adolescentes reclutados por los ejércitos. Otros se separaron de sus padres en los combates y vagan solos en busca de su familia. En Malakal hay muchos que viven entre las ruinas", dice el responsable de Unicef en la ciudad.

Graze Anzoa tardó dos años en encontrar a sus hijos, a los que perdió de vista en un tiroteo y creía muertos. Cuando se reencontró con Rebecca y Abi, de cinco y seis años, no pudo parar de llorar en varios días. Hasta 2,3 millones de personas han huido del país por la guerra.

A pocos kilómetros de la base de la ONU se levanta la aldea de Kodok (Fachoda), donde convergieron, en 1898, dos expediciones militares: la del Imperio colonial francés, que buscaba comunicar sus posesiones desde Senegal hasta el índico, y la del imperio británico, que quería trazar una línea entre Sudáfrica y Egipto. Si no se produjo una guerra fue porque los galos quitaron su bandera en el último momento. Hay mucho de aquel conflicto a escuadra y cartabón en las guerras civiles de estos estados fallidos.

Hace cinco años, en pleno proceso de independencia de su vecino del norte, un militar mostró a este periodista el interior de tres contenedores metálicos con miles de armas junto al aeropuerto de la capital. "Esto lo vamos a fundir para hacer un monumento que simbolice la paz", dijo. Hoy, esos contenedores siguen ahí, pero en vez de armas dentro viven varias familias que piden limosna a los viajeros que llegan a la terminal. Ni las armas están allí ni la estatua de la paz se construyó jamás.


http://www.elmundo.es/grafico/internacional/2016/04/17/57111fc7e5fdea9f548b4655.html