domingo, agosto 14, 2016

'Amar es lo menos ético que  he hecho en la vida'
 Fernando Savater habló con EL TIEMPO sobre
 ética, política, literatura, sociedad y otros temas.

Por: CARLOS GUEVARA Y BERNARDO BEJARANO G.


Desde el fallecimiento de su esposa, Sara Torres, ocurrido en marzo del año pasado (tenía 59 años), el filósofo, escritor e intelectual español Fernando Savater ha asegurado en varias entrevistas que no piensa volver a escribir libros. 
Su última obra, ‘Aquí viven leones’ -un libro que recorre el mundo de ocho grandes de la literatura universal y las génesis de algunas de sus obras-, la empezó a escribir a cuatro manos junto a la mujer con la que compartió 35 años de su vida, pero la muerte hizo que tuviera que terminarla en solitario, como un homenaje a su “amor eterno”. Desde entonces se ha refugiado en la literatura y, ocasionalmente, en el whisky.
Savater (San Sebastián, 1947), reconocido por sus ensayos, artículos periodísticos y novelas, y recordado especialmente por su ‘best seller’ ‘Ética para Amador’, estará en Cali el próximo 4 de septiembre, como invitado a Exposer-Coomeva 2016, donde dictará la conferencia ‘¿Qué es una vida buena? Las razones de la ética’.
¿Cuáles serán los temas centrales de la conferencia que ofrecerá el mes próximo en Colombia?
Creo que términos como ‘moral’ o ‘ética’ se utilizan normalmente de modo tan ramplón como impreciso. Suelen demostrar simplemente un deseo para afear la conducta ajena y poco más. Entonces, me gustaría señalar los usos positivos de esos términos y en qué pueden ayudar a un juicio sobre nuestra conducta, no sobre la de los demás.
¿Podría darnos algunas claves sobre ‘qué es una vida buena’, como se titula su charla?
Nada bueno es sencillo de alcanzar. Ya nos lo advirtió Spinoza (filósofo neerlandés, 1632-1677) -por cierto, la primera recomendación que se me ocurre es la lectura de la ‘Ética’ de Spinoza-.
Les repetiré las tres virtudes necesarias para la vida buena que ya he dado en mis obras:
“coraje” para vivir, pues siempre estamos acechados por la muerte; “generosidad” para convivir, pues tratar a los demás como desearíamos que se nos tratasen exige renuncias, y
“prudencia” para sobrevivir, porque quien nunca se resguarda no dura.
¿Cómo reponerse a la pérdida de un ser querido? ¿Se puede seguir viviendo o ya solamente se sobrevive?
Depende de cuál sea el ser querido: no es lo mismo perder a una abuelita entrañable que a un hijo adolescente. Y también depende de quien sufre la pérdida: no creo, como Antonio Gala (escritor español), que todos los viudos mejoren, pero es indudable que algunos sienten más alivio que pena.
Usted ha contado que, tras la partida de su esposa, ha encontrado consuelo en la literatura. ¿Qué poder tienen las letras y qué otros refugios ha hallado?
Primero aclaro que mi mujer no ha partido, sino que ha muerto: los eufemismos no remedian las desdichas. La literatura siempre ha sido mi pasión, compartida además con Sara (su esposa). De modo que leer nos acerca en cierto modo, misterioso y eficaz. Otro refugio es, ocasionalmente, el whisky, pero sus efectos son menos potentes que los de la literatura.
¿Cómo definiría el libro ‘Aquí viven leones’, que comenzó a cuatro manos con su esposa y que tuvo que terminar en solitario?
Es un libro infinitamente especial para mí, una combinación única de júbilo amoroso y desdicha, amorosa también. Es único entre los míos y el último de ellos.
¿Es verdad que decidió abandonar la literatura?
Seguiré escribiendo artículos periodísticos y, quizá, algún ensayito breve, pero nada más.
¿Cuáles son sus autores predilectos dentro de las nuevas generaciones literarias?
Ahora releo más que leer novedades: cosas de la edad. De los que he descubierto más recientemente, me gustan el italiano Niccolò Ammaniti y la francesa Fred Vargas.
¿Qué libro tiene en este momento en su mesa de noche?
Una novela policiaca de un autor ahora olvidado, (el inglés) Cyril Hare: ‘El inquilino de la muerte’ (‘Tenant for Death’, 1937).
¿Cuál es el libro que más veces ha leído?
Los cuentos de Edgar Allan Poe.
Siempre se refieren a usted como el autor de ‘Ética para Amador’. ¿Qué siente por ese texto?
Ante todo, agradecimiento. Ha sido mi gran oportunidad de dirigirme a un público extenso. Pero a veces me irrita un poco, porque oculta todo el resto de lo que he hecho, que también tiene cierto mérito.
¿La ética sigue siendo un valor fuerte en la sociedad actual o, por el contrario, se ha venido diezmando?
La ética es una reflexión sobre los motivos que dinamizan la acción humana. Todo el mundo tiene una moral a su modo, tanto el gánster como el santo. Pero no todas las morales tienen la misma validez humana. Analizar estos modelos valorativos es la principal tarea ética.
Desde ese punto de vista, ¿qué lógica mueve a una organización como Estado Islámico?
La ideología del terrorismo de Isis (Estado Islámico) es muy parecida a la del fascismo: oscurantismo atávico en los dogmas y modernidad en los instrumentos de guerra y comunicación. Sus ataques letales han comenzado hace relativamente poco, y naturalmente espero que a la larga sean plenamente derrotados.
Usted ha dicho que la ética refuerza y enriquece la vida. ¿De qué manera lo hace?
Del mismo modo que la dietética busca los alimentos mejores para nuestra salud y la higiene busca los modos de prevenir dolencias, la ética quiere identificar los comportamientos que mejor sentarán a nuestra condición humana.
¿Cree que la ética tiene relación con la felicidad o se puede buscar la felicidad sin necesidad de acudir a la ética?
Si la ética no tuviera ninguna relación con la felicidad, no sé para qué la íbamos a querer. Sobre tal relación hay dos opiniones fundamentales diferentes: Spinoza cree que la felicidad no es el objetivo o premio de la ética, sino la ética misma; Kant piensa que por medio de la ética nos hacemos merecedores de la felicidad, que no es cosa de este mundo, pero quién sabe…
¿Qué lugar ocupa la política en su vida?
La política es una parte de mi vida, como en la de todo ciudadano. En democracia, todos somos políticos, nos guste o no. Como la alternativa es ser vasallos de algún dictador, no puedo decir que aborrezca la política.
¿Qué tanto evalúan los ciudadanos la ética de los dirigentes a la hora de escogerlos?
La única moral que uno puede evaluar es la propia y personal, porque no conocemos el interior de nadie más. A los gobernantes hay que elegirlos por sus virtudes y capacidades políticas, que también importan.
¿Cómo vislumbra el futuro de Estados Unidos, teniendo en cuenta las opciones que representan los dos candidatos presidenciales con opciones reales de ganar?
No sé cómo será el futuro si sale elegida Hillary Clinton, pero creo que la elección de Donald Trump traerá desastres a los Estados Unidos y al resto del mundo. De hecho, ya considero desastroso que tantos ciudadanos parezcan decididos a votar por él.
¿Qué opina de la mala hora que está viviendo la izquierda en América Latina?
A mí lo que me preocupa son las malas horas de muchos ciudadanos de esos países, no de las ideologías. La buena ideología política es la que mejora la vida real de las personas y enmienda los atropellos. Suele tener elementos tomados de la derecha y de la izquierda.
¿Cuál es su visión del proceso de paz que se lleva a cabo en Colombia?
No tengo información de primera mano suficiente para juzgarlo. Cualquiera de ustedes sabe más del asunto que yo. Lo único que puedo decir es que espero fervientemente que todo salga bien para la ciudadanía colombiana.
Está previsto que nuestro país haga un plebiscito en el que se les preguntará a los ciudadanos si aprueban o no los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. ¿Le parecen igualmente éticas las dos opciones de respuesta?
Se trata ante todo de una cuestión política, no moral. Lo ético es que cada cual vote lo que a su leal saber y entender es mejor para Colombia.
¿Es posible perdonar a quienes han causado tanto daño, como las guerrillas o las autodefensas?
El perdón es una cuestión íntima que solo concierne a quien ha sido dañado por el agresor. Una institución no puede perdonar, solo puede indultar. Y eso es algo que debe hacerse de forma prudente y razonada, pues la base de toda sociedad democrática es la justicia.
¿Considera que ahora hay más corrupción que antes?
Como no he vivido antes, sino en el presente, no les puedo decir. Los testimonios históricos, de Juvenal (poeta romano de los siglos I y II) hasta nuestros días, parecen claros señalando que nunca ha faltado corrupción. Quizá la novedad sea que ahora podemos denunciarla y protestar contra ella.
¿Qué ha fallado en los sistemas educativos para que siempre haya habido corrupción?
La educación no amaestra a los humanos, solo intenta señalarles cuáles son los mejores usos de la libertad. Luego, ellos deciden.
¿Cuál cree que es la principal maldición de la sociedad moderna?
El regodeo en la estupidez de quienes podrían evitarla y ayudar a otros a salir de ella. Pero no es una característica exclusiva de la modernidad.
Teniendo en cuenta lo que se sabe sobre los ‘millennials’, ¿está en buenas manos el futuro del planeta?
En lo ocurrido a lo largo del siglo pasado y de lo que llevamos del XXI, tampoco parece que el planeta haya estado o esté en manos excelentes...
¿Todavía sigue creyendo que las redes sociales son ‘medios que ensucian la mente y nos distraen de lo realmente importante’, como dijo en otra entrevista?
Por lo general, esa es la función que cumplen, aunque para quien sabe elegir pueden ser útiles y hasta poéticas.
¿Cree que internet acabará con los diarios impresos, como pronostican algunos?
Lo realmente importante es que no sepulte el periodismo, es decir, la ética y la estética de las noticias.
Hay un concurso estudiantil que lleva su nombre y que premia el mejor trabajo sobre Platón. ¿Cuál de las ideas del padre de la filosofía le parece que es la más vigente hoy?
Platón dijo, por boca de Sócrates, que una vida sin pensamiento no merece la pena. Quizá esa idea pueda tener cierta vigencia.
¿Para qué sirve la filosofía en un mundo como el actual?
Para nada, afortunadamente. La filosofía no es sierva de nada ni nadie, sino expresión de libertad. (Negrilla por fuera de texto).
¿Qué es lo menos ético que ha hecho en su vida?
Amar, porque donde hay amor ya no hace falta ética.
¿Y lo más inmoral?
Responder a ciertas preguntas.
CARLOS GUEVARA Y BERNARDO BEJARANO G.
Redacción Domingo

http://www.eltiempo.com/entretenimiento/musica-y-libros/entrevista-de-el-tiempo-con-el-filosofo-espanol-fernando-savater/16673063





sábado, agosto 13, 2016

Leonardo  Padura: “Nos hace falta volver a creer en una utopía”

Entrevista

El escritor vivo más importante de Cuba estuvo en Cali como jurado del premio de Novela Spiwak Ciudad de Cali. Durante su visita conversó con ‘Arcadia’ sobre la falsa ilusión que la visita de Obama dejó en su país y, claro, de literatura.

Por Lucy Lorena libreros

Vestido de bermudas, sandalias y camiseta clara, Leonardo Padura apura un sorbo de un café americano en la sala de espera de un hotel del norte de Cali. Afuera es domingo y el sol recuesta su pesada barriga sobre la ciudad. Su luminosidad es tan fuerte que persigue al escritor hasta alcanzarlo en la pequeña mesa en la que se encuentra sentado. La imagen es lo más parecido a estar en la capital cubana, se le escucha decir. “Es como si La Habana me persiguiera a donde quiera que vaya. Debe ser que ya le estoy haciendo falta”.

El padre literario de Mario Conde, el célebre expolicía que nos ha narrado la vida reciente de los cubanos en las páginas de ocho historias -que muchos han buscado en la sección de novela negra de las librerías desde 1989-comienza a conversar sobre esa ciudad en la que nació hace 61 años, allá en el barrio Mantilla, y de la que nunca quiso marcharse porque solo en ese lugar del mundo sentía que podía convertirse en escritor.

Habla de La Habana setentera que recorrió en su época de estudiante de filología hispánica; de La Habana ochentera que un día lo empujó de repente a un oficio que no cortejó, pero del que no pudo deshacerse: el periodismo; de La Habana de los noventa que abofeteó a los cubanos con una crisis económica tremenda  y de La Habana actual, en la que cocinó su celebrada novela El hombre que no amaba a los perros y en la que recibió la noticia de su premio Princesa de Asturias; la misma que camina como una dama engañada ante la promesa no cumplida de ver el fin del largo bloqueo económico de Estados Unidos para restablecer las relaciones con ese país.

A cambio de eso, lo que ha sucedido con los cubanos -lo que sigue ocurriendo- es una diáspora que no se detiene y que justo este día fatiga, con otro de sus capítulos, los titulares de primera plana de los periódicos de Colombia: ‘Miles de cubanos varados en Turbo esperan seguir por Centroamérica hacia Estados Unidos’.

“El asunto podría ocurrir en cualquier otro país -reflexiona Padura-. Porque después de la foto de Obama con Castro las cosas han seguido igual, la pobreza es la misma. Y no es que yo no la sienta. Pero de alguna manera encontré que la escritura es una forma de resistir”. 

¿Es decir que Leonardo Padura es otro de esos cubanos desencantados?

De alguna forma, sí. El hecho de que Cuba y Estados Unidos comenzaran a conversar y establecer relaciones diplomáticas después de 55 años y que como colofón de eso Obama visitara La Habana, produjo una gran expectación. Muchos pensaron en grandes cambios en poco tiempo, pero no ha sido así. Es que hay un elemento que está en el centro de esa lentitud y es que aún existe la Ley de Embargo. Y mientras eso siga pasando no puede haber relaciones comerciales, ni siquiera personales entre Estados Unidos y Cuba. Muchos se imaginaron en ambos países, que si por ejemplo una persona de EE.UU. quería visitar Cuba podía simplemente comprar un tiquete y montarse en un avión. Era lo mínimo que se esperaba, pero ni esa mínima expectativa se cumplió.

¿Se ha imaginado la vida de Cuba sin los Castro?

No se sabe qué va a pasar. Ahora mismo Cuba se prepara para celebrar los 90 años de Fidel y se espera que en 2018 Raúl deje el Gobierno. Pero hay un gran interrogante que es justamente ese: ¿qué va a pasar cuando ellos no estén? Pero como para hablar de política es necesario tener argumentos e información, a los cubanos nos cuesta opinar, porque justamente son esas dos las cosas que menos tenemos. Más que falta de alimentos o de dinero. Somos pobres también de información. Ni siquiera podríamos hablar de lo que va a pasar mañana mismo.

Su visita a Colombia coincide con una crisis humanitaria de gran magnitud, con miles de inmigrantes cubanos varados en Turbo, Antioquia, persiguiendo el sueño de llegar a Estados Unidos. La diáspora tampoco ha cambiado…

Lo que ustedes los colombianos están viendo ahí pudiera ocurrir en cualquier otra parte del mundo. Ya ocurrió en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Ha ocurrido en Ecuador y en Panamá. Hay un flujo migratorio grande de Cuba hacia Estados Unidos, fundamentalmente porque es el país en el que un ciudadano cubano es admitido inmediatamente con un estatus de residente, gracias a una ley que se llama Ley de Ajuste Cubano. Cualquier cubano que pise suelo estadounidense tiene derecho a ella y es considerado inmediatamente un refugiado. Al año es residente norteamericano. Es eso lo que lleva a los cubanos a querer migrar a Estados Unidos.

El suyo, sin embargo, es un caso singular: no solo apostó por quedarse en Cuba, sino que desde allí, pese a las limitaciones de la industria editorial, ha podido escribir sus libros y, mejor que eso, ser una suerte de voz de la disidencia…

Fue una decisión que tomé hace muchos años, pero ni aún en las épocas de crisis económicas más fuertes, pensé en irme. Recuerdo que en la década del noventa se vivió en Cuba una de esas crisis. Por el año 92 fui por primera vez a Estados Unidos, invitado a un encuentro cultural en la ciudad de Sarasota, cerca de Tampa. Después, pasé unos días en Miami, con mi familia. Fui, me asomé y regresé. Decidí seguir viviendo y trabajando en Cuba. Y resistiendo de alguna forma a través de la literatura. Y cuando me preguntan por qué les digo esto: para mí lo más importante no era tener una casa bonita, un automóvil, ropa y lujos. Mi hermano pequeño se fue de Cuba persiguiendo eso pues sabía que en la isla nunca lo iba a lograr. Respeto al que sueñe eso, es legítimo. Pero ese no era el sueño mío.

¿Será porque en ningún otro lugar del mundo hubiese podido convertirse en escritor?

Es verdad. Me quedé en Cuba porque había decidido que lo mío era escribir. Yo necesitaba vivir en Cuba sabiendo que iba a enfrentar condiciones económicas precarias, dificultades para publicar los libros y complicaciones y suspicacias de todo tipo. Pero yo soy por definición un escritor cubano. Y como escritor cubano necesitaba de la vida, del ambiente, de la cultura, del lenguaje, de la espiritualidad cubana para escribir lo que escribo. Por ejemplo El hombre que amaba a los perros es una novela que arranca en Cuba y termina en Cuba. Y todo está visto desde la perspectiva de un cubano. Porque yo no puedo ser otra cosa. Fíjese que hace seis años tengo el pasaporte español, me dieron la ciudadanía. Y alguna vez alguien me preguntó si entonces después de eso me iba a vivir a Europa. Respondí que no. Nunca voy a ser un escritor español. Siempre seré cubano. Ese es mi lugar en el mundo.

Usted es un hombre que desde sus épocas de reportero ama profundamente la historia. Y muchos de sus libros tienen un gran sustento de fechas y datos.

¿Cómo escribir novelas de ese tipo desde un país con tantas limitaciones para acceder a la información?

Yo sabía que quedarme a escribir en Cuba implicaba también limitaciones para investigar sobre mis libros, sobre todo por el acceso a internet. Yo lo que hago es aprovechar cuando estoy de viaje para poder navegar por internet a mi antojo, porque en Cuba el acceso a internet es limitado, muy lento. Y esa es una sensación bastante extraña. Ahora mismo investigué aquí en Colombia sobre unos mapas que necesito para la novela que estoy escribiendo. Aprovecho los viajes para eso: para investigar sin restricciones. Cada vez que voy a España, por ejemplo, regreso con una maleta cargada de libros.

¿Es casi como otra cara de la supervivencia?

Sí, de alguna forma. La formación del escritor cubano es más difícil, pero no por eso menos completa. Pero la gente en Cuba lee y escribe también por necesidad. Y uno se vale de todas las estrategias: un libro que te trae un amigo, unas fotocopias. En mi generación, la de los setenta, en Cuba se publicaban muchos más libros, lo del Boom, todo García Márquez, todo Cortázar. Incluso hasta Borges y Cabrera Infante, que no se publicaban en Cuba, nos las arreglábamos para leerlos con devoción. Ahora mismo la industria editorial está muy deprimida. También nos la ingeniamos para ver también todo el cine que debíamos ver, el polaco, checo, francés, húngaro, el cine norteamericano y latinoamericano. Siempre hubo ventanas a través de las cuales nos asomábamos para ver el mundo.

¿Por qué la novela negra?

Siempre me gustó leer novela negra. Al principio leí lo que lee todo el mundo, alguna novela de Agatha Christie o de Ellery Queen. Después, escritores norteamericanos de los años treinta y cuarenta, como Raymond Chandler. En los ochenta, mientras trabajaba en una revista y luego en un periódico escribí mucha crítica sobre literatura policial, especialmente la cubana. Y eso me convirtió un poco en un especialista de este tipo de novelas. Gracias a eso fui dándome cuenta de que era posible escribir una novela policial de carácter literario y con contenido social, como ya lo hacían Rubén Fonseca, Manuel Vásquez Montalván y Paco Ignacio Taibo. Esos autores me mostraron un camino posible, que fue el que decidí transitar: una novela policiaca que fuera muy cubana, pero con peso en lo social y con peso estético.   

¿Qué tanto de Leonardo Padura tiene Mario Conde, justamente el personaje estelar de todas sus novelas policiacas?

Ojalá yo pudiera decir como Flaubert cuando le preguntaron sobre Madame Bobary: ‘c‘est moi’ (soy yo). Pero no, Mario y yo tenemos una cercanía muy grande. Es un personaje que nació para una primera novela en 1989, pero me di cuenta que por su fuerza valía la pena entrometerlo en otras cuatro novelas que inicialmente planeé. Pero ya voy en ocho. A lo largo de ellas ese personaje ha ido evolucionando; incluso ya dejó de ser policía.

Yoani Sánchez, la famosa bloguera cubana, dice que usted ha retratado a la Cuba reciente a través de Mario Conde…

Es que Mario ha sido siempre una especie de cronista de la realidad cubana, un observador. Y desde una perspectiva generacional y cultural muy cercana a la mía. Vivimos en el mismo barrio, estudiamos en la misma escuela, tenemos los mismos gustos literarios y deportivos. Hasta fumamos igual. Eso sí, Conde es mucho más libertino y mucho más borracho que yo.

Ahora que habla de que Mario es una suerte de cronista, qué pasó con El Caimán Barbudo, el periódico donde usted se hizo periodista…

Trabajé tres años allí cuando terminé mi carrera en filología hispánica en la Universidad de La Habana, en 1980. Era la revista cultural de la juventud de esa época y la más importante de Cuba. Fue un tiempo importante para mí porque me permitió estar en el centro de las discusiones y el ambiente cultural. Es en esa época que empiezo a escribir mis primeros cuentos. De El Caimán me expulsaron cuando la intervinieron y botaron al director. Fui a dar a un periódico, Juventud Rebelde, fundado por las juventudes comunistas y considerado hoy todavía como uno de los ejemplos de alta calidad del periodismo literario de los ochenta. Allí aprendí a hacer periodismo y a escribir largos reportajes sobre cómo apareció la Virgen Patrona de Cuba, sobre el Ron Bacardí o el percusionista cubano que cambió el jazz norteamericano, ‘Chano’ Pozo, que se publicaron posteriormente en Argentina y en España en un libro llamado El viaje más largo. Fue una época dorada que antecedió a los noventa, cuando desaparecieron casi todos los periódicos.

Cinco años después esa experiencia, me retiré y me dediqué por entero a la escritura, aunque nunca he dejado de ser periodista. Hoy es más un periodismo de opinión, que se publica fuera de la isla, sobre la vida de los cubanos. Eso me ha costado discusiones poco agradables, pese a que soy muy objetivo en lo que escribo.

Y qué tantas discusiones le trajo El hombre que amaba a los perros. Hoy es casi que imposible no escribir Leonardo Padura y enseguida el nombre de esa novela…

Siempre me ha interesado la historia como una manera de entender el presente. Llego al personaje de León Trotski por un asunto de pura necesidad: en Cuba era imposible obtener información sobre este personaje y esa ignorancia fue la que me impulsó a buscar información. Y solo hasta cuando sentí que sabía suficiente nació la idea de escribir la novela. Investigar sobre Trotski fue muy complicado. Tuve que cargar con muchísimos libros, sobre todo de España. Mis amigos de México me conseguían libros y documentos. Igual que en Francia. Y esa experiencia no solo me dejó esta novela sino una enorme biblioteca sobre el ‘trotskismo’, la Guerra Civil Española, los juicios de Moscú y Stalin.

Suele decirse que los escritores son alérgicos a los ‘best seller’, pero este libro es eso: una buena novela que se hizo éxito comercial. 

A mí me ha sorprendido el éxito de este libro porque es la novela más anticomercial de todas. Es dura de leer, con personajes y estructura complicados. El lector está obligado a entrar en sus páginas con los cinco sentidos alerta. Pero al final lo que sorprende es que, a pesar de eso, ha tocado muchas fibras sensibles con respecto a la política y a un fenómeno que todos compartimos: nuestra necesidad de creer en una utopía, creer que el mundo puede ser mejor. Porque si de algo estamos convencidos es que el mundo que estamos viviendo hoy es una mierda. El proyecto utópico del Siglo XX, el comunismo, fracasó por muchas razones, entre ellas la existencia de Stalin, él fue el sepulturero de ese proyecto. Pero no se ha producido otro pensamiento utópico. Y creo que ya nos está haciendo falta. 

Será que andamos muy ocupados indignándonos en las redes sociales y permaneciendo atados a nuestros aparatos electrónicos y nos hemos olvidado de eso, de tener utopías…

Eso es cierto. Hace poco estuve en Europa y lo que uno ve es que el miedo se ha apoderado de todos. Y en un sentido muy literal. Yo estuve en Munich el día de los atentados. Por fortuna, estaba en las afueras de la ciudad. Pero estando allá, justo en esa coyuntura, uno acaba por contagiarse de ese miedo. Y al otro día salías a caminar a la calle y te preguntabas ¿hoy qué va a ocurrir? Y así se nos va pasando la vida. Casi como si no pudiéramos hacer nada. Lo que creo es que todo lo que ha significado para la humanidad pasar de la era posmoderna a la era digital ha afectado ese pensamiento utópico. Y no sé ahora mismo dónde estará, pero ya me hace falta. A la larga, El hombre que amaba a los perros habla de eso: de que el mundo puede ser mejor. Nos devuelve esa esperanza, esa utopía.


http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/paudra-premio-spiwak-cali-cuba-entrevista/51276
9° 1

¡El Mejor!





 A sus 82 años Leonard Cohen lanzará un nuevo álbum


La nueva producción se conocerá el día del cumpleaños del artista canadiense, en septiembre 21 de este año.

El legendario músico canadiense Leonard Cohen grabó un nuevo álbum cuya salida está prevista para el otoño boreal, anunció el viernes su casa discográfica.
El álbum, al igual que su primer tema, titulado "You Want It Darker" se mantiene fiel al sonido "evocador" típico de la música del cantante octogenario de voz ronca, señala Columbia Records, sin precisar su fecha de salida.

Única indicación: el lanzamiento será luego del 21 de setiembre, día en el que Leonard Cohen soplaría sus 82 velas.
Su último trabajo editado "Popular Problems" se remonta a 2014, dos días después de sus 80 años, en el que abordaba con humor el tema de la edad, así como la religión y la guerra.
En mayo de 2015, sacó "Can‘t Forget: A Souvenir of the Grand Tour", un álbum que incluía solamente dos nuevos títulos.
El intérprete del clásico "Hallelujah" (1984) y "So long, Marianne" se había retirado en los años 90 y nunca ocultó que su motivación para grabar nuevos álbumes y realizar giras internacionales desde 2008 era esencialmente financiera.
En 2004, acusó a su manager de larga data de haberle robado cinco millones de dólares cuando él vivía apartado del mundo en un monasterio en California, dejándole solamente un minúsculo peculio para su retiro.
Una de sus canciones más célebres "So Long, Marianne" estaba inspirada en su apasionada relación con la noruega Marianne Ihlen, con quien vivió en la isla griega de Hydra.
Ella murió el mes pasado y el cantante le rindió homenaje en una carta -divulgada por un amigo de Ihlen- en la que llora por ella, le profesa un "amor infinito" y le declara: "pienso que pronto te voy a seguir".
http://www.semana.com/cultura/articulo/album-de-leonard-cohen-2016/487698


NOTAS 11° 1   FILOSOFÍA





miércoles, agosto 10, 2016

Informes sobre la lectura:

Anticipaciones  sobre  el Nuevo Orden Imperial.

Se evidencia lo siguiente:


1°. Ortografía y  caligrafía muy regulares.
     
2°. Respuestas incoherentes e incompletas.

3°. Redacción muy elemental y superficial.
      Uso de lenguaje “vago”, poco específico.           

4°. Poca claridad conceptual, escasa profundidad               analítica, evidenciando un alto déficit en                     comprensión lectora.


5°. Refleja poca dedicación y disciplina de estudio. 

martes, agosto 02, 2016

Verbo 
En busca  del sentido de la existencia

Sara es  una joven de 15 años, muy tímida, introvertida y solitaria, cuya existencia está llena de dudas, miedos e incertidumbres, sintiéndose extraña en su casa, con una pésima relación y comunicación con sus padres, además de que en el colegio no va nada bien.
Está perdida en su obsesiva búsqueda permanente de sí misma, que la conducen a un mundo gris, de extrañas situaciones y gente poco receptiva, lo que ahonda más su soledad.


Necesita escapar de sí misma y de ciertas situaciones que la atormentan y darle sentido a su vida...



La vida de los otros








lunes, agosto 01, 2016

Actividad 2

Con el siguiente ejemplo, 
diseña  tu propio medio informativo
                         
Incluye toda clase de noticias,
 informes, reseñas, invitaciones
 y avisos clasificados relacionados
 con la filosofía y los filósofos griegos.





Actividad

Con el siguiente ejemplo, diseña  tu propio medio informativo.
                         
Incluye toda clase de noticias, informes, reseñas, invitaciones y avisos clasificados relacionados con la filosofía y los filósofos griegos.