martes, abril 14, 2015

La educación no alcanzó sus Objetivos del Milenio


La Unesco informó que hay 58 millones de niños sin acceso a la educación primaria y otros 100 millones que no la completaron.

Oficialmente puede decirse que los líderes mundiales no cumplieron su promesa del año 2000 de dar educación primaria a todos los niños del mundo en el 2015.

La Unesco informó que hay 58 millones de niños sin acceso a la educación primaria y otros 100 millones que no la completaron.    

Y estas cifras evidencian un claro saldo negativo para lo que fue uno de los acuerdos más significativos alcanzados por 164 países en abril del 2000.

Objetivos del milenio   

  1. El acuerdo entre los países, cuyo objetivo fundamental era mejorar sistemáticamente la educación de los habitantes del planeta, se concentraba en seis objetivos clave:

  1. Expandir programas de cuidado y educación a los niños desde temprana edad. Este objetivo fue alcanzado por 47% de los países, registrando dos tercios de menores de edad más que la cifra de 1999.

  1. Educación primaria universal. Lograda por 52% de los países.

  1. Igual acceso a la enseñanza. Existe un nivel de inscripción total en escuela secundaria de 46% de los países, pero en aquellas naciones de bajos ingresos uno de cada tres adolescentes no culmina su educación.

  1. Disminuir el analfabetismo en adultos en 50% Solo uno de cuatro países conquistó esta meta. En África subsahariana la mitad de las mujeres siguen siendo analfabetas.

  1. Igual de género. En 69% de los países hay igualdad de género en el acceso a la educación primaria, mientras que en el nivel secundario solo lo lograron 48% de los países firmantes.

  1. Mejorar la calidad de la educación. La relación maestro-alumno ha mejorado en más de tres de cuatro países, pero para alcanzar la meta global hacen falta cuatro millones de maestros.

          Brecha presupuestaria

Aunque ninguno de los países firmantes alcanzó la meta prevista para el 2015, Irina Bokova, directora general de Unesco, destaca algunos elementos positivos.         

"Millones de niños sí lograron mantenerse en la escuela, más de lo que la tendencia de 1990 dejaba ver", dice. Sin embargo, un punto clave detrás del fracaso en el logro de la meta parece ser la brecha de US$ 22.000 millones que registra en el presupuesto que, según Unesco, es necesario para llevar los niños a la escuela primaria.        

A esto se suman los conflictos bélicos, pobreza, discriminación, gobiernos deficientes, corrupción y crecimiento demográfico.       

Ganadores y perdedores      

Para la Unesco, la experiencia hasta el 2015 no es del todo mala, y la describe como un "éxito limitado".    

En el 2000 se contabilizaban 204 millones de niños y adolescentes sin acceso a la educación, y esa cifra cayó a 121 millones, con la tasa de inscripción a nivel de escuela primaria subiendo de 84% a 93%      

Entre los más exitosos en cumplir los objetivos previstos en el acuerdo mundial figura Reino Unido, mientras que Nepal, Afganistán y Sierra Leona estuvieron entre los países que lograron mayores avances en cuanto a acceso a la educación.  

Por otro lado, Nigeria, Chad y Níger fueron señalados como las naciones con peores resultados, así como Pakistán.       

Énfasis en 2030: calidad de la educación

Los resultados del 2015 han puesto la mira en un nuevo acuerdo, que se discutirá el próximo mes en el Foro Mundial de la Educación, a celebrarse en Corea del Sur.

Este nuevo pacto establecerá objetivos para el 2030, en el que se espera un mayor énfasis en la calidad de la educación más que concentrarse en el número de alumnos enrolados en el sistema educativo.


http://www.dinero.com/internacional/articulo/objetivos-del-milenio-no-cumplieron-metas-educacion/207563


¿Por qué no mejora la  educación en Latinoamérica?

Hay preocupación por el estancamiento de la calidad de la educación en demasiados países de América Latina.

BBCMUNDO Esto es un problema importante en una economía globalizada,  donde las recompensas van a parar a los trabajadores mejor cualificados y más productivos, y donde se le da más importancia que nunca a la educación de alta calidad.  

¿Pero cómo medimos la calidad de la educación en América Latina respecto a estándares globales si no hay voluntad para participar en las pruebas internacionales? ¿Cómo podrán los potenciales reformadores comparar los resultados más allá de las fronteras?           

Entre las comparaciones más reconocidas globalmente está la prueba PISA -el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes- que realiza cada tres años la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).       

En América Latina, los ránking regionales de estos tests internacionales realizados a jóvenes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencia están encabezados por Chile, por encima de potencias económicas como Brasil y México.      

La mayoría de los países de la región está en un lugar bajo de la lista.       

Ausencia en las pruebas         

Parte del recelo de muchos países latinoamericanos hacia este tipo de listas puede ser un temor a ser comparados con líderes mundiales en educación como Finlandia y Japón.           

Incluso Chile, el país de la región más alto de la lista PISA, está considerablemente por debajo de la media en estos tests, que queda marcada por países como Reino Unido y Francia.          

Pero el examen PISA ha generado también bastante controversia por su metodología y diseño, generando dudas -algo común en muchos exámenes estándar- sobre si mide de forma adecuada la calidad de la enseñanza. O por el hecho de que no captura de forma real la diversidad de contextos de unos sistemas de educación tan dispares.  

Estas inquietudes se reflejan en el hecho de que menos de la mitad de los países de América Latina participa en la prueba.  

Pero hay otros exámenes que pueden ofrecer una escala global de evaluación: el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo de la Unesco (Terce) cubre una parte más extensa de la región.      

El Terce evaluó 15 países incluyendo Brasil, México, Argentina y Colombia, así como participantes más pequeños como Costa Rica, Honduras, Guatemala, República Dominicana y Uruguay. La evaluación tiene también un margen más amplio que PISA, al estudiar a menores en diferentes fases de desarrollo -con edades de 8 y 11 años- y considerar el contexto de cada escuela.       

Lo que Terce halló fue motivo de prudente optimismo: su comparación entre la última evaluación en 2006 y el presente mostró una mejora modesta pero extendida en la mayoría de los países latinoamericanos.       

Estos ránkings fueron también liderados por Chile, seguido de Costa Rica y Uruguay. 

Pero también permitieron una comparación con países ausentes de la prueba PISA, como Guatemala y Paraguay, que aparecen en la mitad más baja de los resultados de la prueba Terce.      

Quedándose atrás         

Pese -o quizá debido- a la controversia circundante, estas pruebas ya cumplieron un propósito importante. Más allá de sus carencias, pusieron la atención en el hecho de que la masiva expansión del acceso a la educación en la región, una gran victoria en sí misma, no es suficiente sin una mejora equivalente en calidad.   

Los legisladores ya no pueden ignorar la realidad de que incluso los países con mejor desempeño en América Latina, mucho menos los medios, están muy lejos del mundo desarrollado y muy lejos del lugar donde necesitan estar para competir en la economía global.           

Como resultado, la demanda por una mejor educación crece desde abajo hacia arriba, conforme estudiantes, padres y grupos de la sociedad civil se van haciendo más conscientes de cómo sus escuelas se comportan respecto a los estándares internacionales. 

No es sólo inversión      

Las comparaciones internacionales también aportaron una lección necesaria: que una mayor inversión sola no puede resolver problemas de educación. Los sistemas de educación de América Latina se gastan casi tanto como la media de los países de la OCDE, donde algunos invierten hasta el 6% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras producen resultados deslucidos.     

En algunos casos se necesita más financiación pero, sin un enfoque riguroso y enfocado para asegurar que se utilizará bien, el dinero adicional puede que sea desperdiciado. 

Es por eso que se necesita una nueva conversación en América Latina, que se centre en maneras innovadoras para mejorar la calidad, y de forma rápida.           

Una oleada de nuevos actores -emprendedores sociales, negocios privados, fondos de inversión, fundaciones y grupos activistas- está tomando el liderazgo en la adopción de nuevas pedagogías, tecnologías y reformas estructurales en sus sistemas de educación.         

Y proyectos como PISA y Terce ayudan a poner estos temas en primera línea en la agenda política pública. La siguiente generación de estudiantes tiene poco tiempo que perder. 


Tomado de: http://www.dinero.com/internacional/articulo/baja-calidad-educacion-america-latina/207560


Jóvenes y mujeres son los principales damnificados del desempleo

De acuerdo con el más reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) los jóvenes y las mujeres de Latinoamérica son los que más han sentido la disminución en la creación de puestos de trabajo en los últimos años.

Alrededor de ocho millones de jóvenes entre los 15 y 24 años buscan empleo infructuosamente en Latinoamérica de acuerdo con las cifras más recientes de la Organización Internacional del Trabajo. 

En el promedio de la región, la tasa de ocupación cayó levemente. Más en el caso de las mujeres, en comparación con el índice de los hombres, y mucho más para los jóvenes, en comparación con los adultos. Las tasas de participación descendieron más también para mujeres y jóvenes.       

En estos dos grupos, además, la baja en la participación laboral (población económicamente activa como porcentaje de la población en edad de trabajar: PEA) fue mayor que la caída en la tasa de ocupación, lo que se tradujo en una reducción de la desocupación mayor que la observada en el caso de los hombres y las personas adultas. Lo anterior significa un retroceso pues las mujeres habían venido incrementando notoriamente su tasa de participación en las últimas décadas, lo que ha contribuido de manera directa a la reducción de la pobreza. Esto podría suponer que la baja en la participación laboral de las mujeres registrada en los últimos trimestres es coyuntural o que difícilmente se puede esperar otros descensos de la pobreza. En cualquier caso, una disminución en la participación laboral puede reflejar que se ha desistido de la búsqueda de trabajo por pocas oportunidades de conseguirlo.        

En el caso de los jóvenes, la reducción de la tasa de participación estaría asociada con la mayor sensibilidad que tienen las variables laborales juveniles frente a los ciclos económicos, aun cuando también podría mostrar la mayor permanencia de los jóvenes en el sistema educativo.   

La magnitud de las brechas en el desempleo para jóvenes y mujeres sigue siendo muy significativa. La tasa de desempleo de las mujeres es 30% más alta que la de los hombres y la tasa de participación es un 30% más baja. 

En el caso de los jóvenes, las diferencias son más amplias: la tasa de desempleo de la población de 15 a 24 años en los países de América Latina y el Caribe es entre 2 y 4,3 veces superior a la tasa de desocupación de los adultos de 25 años. 

Los jóvenes desempleados representan más del 40% del total de estos en la región.        

Las proyecciones para el año 2015 sugieren la probabilidad de un ligero aumento de la tasa de desempleo en una o dos décimas, llegando hasta un 6,3%, suponiendo un crecimiento económico levemente superior a 2014. Sin embargo, las perspectivas de crecimiento a marzo de 2015 se están revisando a la baja.

Esto sería causado tanto por el rezago temporal que suele tener el impacto de la pérdida del dinamismo económico en los mercados laborales, como por la expectativa de que la tasa de participación en la fuerza laboral dejará de reducirse.


Tomado de: http://www.dinero.com/internacional/articulo/tasas-desempleo-jovenes-mujeres-america-latina/207533


La economía global tendrá tasas de crecimiento muy bajas: FMI

Tras equivocarse por cuarto año consecutivo en sus pronósticos de crecimiento, el FMI reconoce que el futuro es poco alentador. El debate entre economistas internacionales está que arde. Aquí algunas de las ideas y argumentos de quienes creen ha sido tibia la respuesta del organismo.

La economía mundial ha decepcionado en cuanto al desempeño de su crecimiento desde la crisis. Sin embargo, parece no estar cerca de una recaída según el Fondo Monetario Internacional. Aun así, las tensiones geopolíticas y los riesgos financieros están en la vanguardia de las preocupaciones de las autoridades económicas mundiales. 

El resurgir de conflictos en zonas frágiles de estabilidad social y política así como la fortaleza del dólar, hacen parte del complejo y cada vez más incierto panorama mundial.

Parte del confuso horizonte sobre el crecimiento mundial obedece a una progresiva falta de consensos. El centro de pensamiento Brookings, en Washington, considera que la economía global además de enfrentar estancamiento en su crecimiento, presenta una persistente amenaza de deflación (inflación negativa) así como una muy baja confianza empresarial y de los consumidores. Los indicadores de actividad real, aquellos que miden las condiciones financieras, y los de confianza llevan a Brookings a señalar que tanto países avanzados como países emergentes delatan una creciente debilidad en su crecimiento.

Para Michael Spence, de la escuela de negocios Stern en la Universidad de Nueva York y premio nobel de economía, las restricciones de demanda en Europa y Estados Unidos hacen inevitable que la brecha entre producción y consumo interno en China impliquen un menor crecimiento para la economía mundial. Por lo que a su modo de ver, es crucial elevar la productividad a través del fortalecimiento de la inversión pública. Explica Spence que en la medida que mayores niveles de productividad generan mayores ingresos, la inversión pública crearía una demanda más robusta que conlleve a un renovado impulso el crecimiento mundial.  

En sentido similar opina Joseph Stiglitz, otro nobel de economía, quien ha señalado que las bajas tasas de interés en el mundo no llevarán al sector privado a invertir, lo que contradice el discurso del FMI a los bancos centrales en diferentes países. Pero señala, al igual que el FMI, que el riesgo de mantener de forma persistentemente bajas las tasas de interés es que conlleva a la formación y creación de burbujas financieras. Un costo innecesario según Stiglitz, pues las bajas tasas de interés realmente no generan una mayor prosperidad global.        

Por su parte J. Bradford Delong, profesor de la universidad de Berkeley en California, va más allá y afirma que la aplicación de las tesis monetaristas de Milton Friedman explica el error de política económica que ha producido tan lánguida recuperación de la economía mundial tras la crisis de 2008. A su juicio, en la medida que las bajas tasas de interés han frenado la velocidad del dinero (es decir el ritmo al que cambia de manos), en lugar de haberlo acelerado, las autoridades económicas se han equivocado en la forma de generar confianza.   

En lugar de usar un gran impulso fiscal para reforzar el efecto de bajas tasas de interés lo que hicieron fue una política pública tímida e insuficiente. Tal vez lo más polémico es que Delong asegura que la razón para desconocer la necesidad de las ideas Keynesianas para salir de la crisis, radica en que las autoridades mundiales no estaban dispuestas admitir que los fracasos de los mercados pueden resultar a veces más peligrosos que la posible ineficiencia de los gobiernos.

Tomado de:

http://www.dinero.com/internacional/articulo/tasas-crecimiento-economia-global/207589