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miércoles, febrero 07, 2024

11° Guía 1 Filosofía 2024

 




Taller N° 1                   CIENCIA Y FILOSOFÍA -  El porqué de la filosofía

Quizá la filosofía interese a unos pocos, la cuestión es que tarde o temprano necesitarán descubrirla, en un sentido u otro. ¿Quién sabe de verdad lo que hay que saber sobre el mundo y la sociedad?

 

En el fondo los filósofos, se empeñan en hablar de lo que no saben: el propio Sócrates lo reconocía así, cuando dijo «sólo sé que no sé nada», Si no sabe nada, ¿para qué vamos a escucharlo? Lo que tenemos que hacer es aprender de los que saben, no de los que no saben; sobre todo hoy en día, cuando las ciencias han adelantado tanto y sabemos cómo funcionan la mayoría de las cosas. Así pues, en la época actual, la del microchip, del acelerador de partículas, el reino de Internet, la televisión digital... ¿Qué información podemos recibir de la filosofía? La única respuesta que nos resignaremos a dar es la que hubiera probablemente ofrecido el propio Sócrates: ninguna. Nos informan las ciencias de la naturaleza, los técnicos, los periódicos, algunos programas de televisión…, pero no hay información «filosófica», y la filosofía es incompatible con las noticias y la información está hecha de noticias. Pero ¿es información lo único que buscamos para entendemos mejor a nosotros mismos y lo que nos rodea? Supongamos que recibimos una noticia cualquiera, por ejemplo: x número de personas muere diariamente de hambre en el mundo; nosotros, recibida la información, nos preguntamos ¿Qué está ocurriendo?


Recabaremos opiniones, algunas nos dirán que tales muertes se deben a desajustes en el ciclo macroeconómico global, otras de la superpoblación del planeta, algunos clamarán contra el injusto reparto de los bienes entre posesores y desposeídos, o invocarán la voluntad de Dios, o la fatalidad del destino... Y no faltará quien cándidamente, comente: «¡En qué mundo vivimos!» Entonces, como un eco, nos preguntamos: ¿en qué mundo vivimos?»

 

No nos conformaremos con respuestas como «vivimos en el planeta Tierra», «vivimos precisamente en un mundo en el que x personas mueren diariamente de hambre», «vivimos en un mundo muy injusto» o «un mundo maldito por Dios a causa de los pecados humanos».  No queremos más información sobre lo que pasa sino saber qué significa la información que tenemos, cómo debemos interpretada y relacionarla con otras informaciones anteriores o simultáneas, qué supone toda ella en la consideración general de la realidad en que vivimos, cómo podemos o debemos comportarnos en la situación así establecida. Estas son, precisamente preguntas a las que atiende la filosofía. Digamos:

 

a) la información, que nos presenta los hechos y los mecanismos primarios de lo que sucede, b) el conocimiento, que reflexiona sobre la información recibida, jerarquiza su importancia significativa y busca principios generales para ordenarla c) la sabiduría, que vincula el conocimiento con las opciones vitales o valores que podemos elegir, intentando establecer cómo vivir mejor de acuerdo con lo que sabemos.  Creo que la ciencia se mueve entre el nivel a y el b de conocimiento, mientras la filosofía opera entre el b y el c. Así que no hay información propiamente filosófica, pero sí conocimiento filosófico, lo ideal sería llegar a la sabiduría filosófica ¿Es posible lograr y enseñar tal cosa?

 

Intentemos precisar la diferencia entre ciencia y filosofía. Lo primero que salta a la vista no es lo que las distingue sino lo que las asemeja: tanto la ciencia como la filosofía intentan contestar preguntas suscitadas por la realidad. De hecho, en sus orígenes, ciencia y filosofía estuvieron unidas y sólo a lo largo de los siglos la física, la química, la astronomía o la psicología se fueron independizando de su común matriz filosófica. En la actualidad, las ciencias pretenden explicar cómo están hechas las cosas y cómo funcionan, mientras que la filosofía se centra más bien en lo que significan para nosotros; la ciencia debe adoptar el punto de vista impersonal para hablar sobre todos los temas, mientras que la filosofía siempre permanece consciente de que el conocimiento tiene necesariamente un sujeto, un protagonista humano.

 

La ciencia aspira a conocer lo que hay y lo que sucede; la filosofía se pone a reflexionar sobre cómo cuenta para nosotros lo que sabemos que sucede y lo que hay. La ciencia multiplica las perspectivas y las áreas de conocimiento, es decir, fragmenta y especializa el saber; la filosofía se empeña en relacionarlo todo, con todo lo demás, intentando enmarcar los saberes en un panorama teórico que sobrevuele la diversidad desde esa aventura unitaria que es pensar, o sea, ser humanos. La ciencia desmonta las apariencias de lo real en elementos teóricos invisibles, ondulatorios o corpusculares, matematizables, en elementos abstractos inadvertidos; sin ignorar ni desdeñar ese análisis, la filosofía rescata la realidad humanamente vital de lo aparente, en la que transcurre la peripecia de nuestra existencia concreta (v. gr. la ciencia nos revela que los árboles y las mesas están compuestos de electrones, neutrones, etc., pero la filosofía, sin minimizar esa revelación, nos devuelve a una realidad humana entre árboles y mesas). La ciencia busca saberes y no meras suposiciones; la filosofía quiere saber lo que supone para nosotros el conjunto de nuestros saberes... y si son verdaderos saberes o ignorancias disfrazadas. Porque la filosofía suele preguntarse principalmente sobre cuestiones que los científicos (y por supuesto la gente corriente) dan ya por supuestas o evidentes.

 

Un historiador se preguntará qué sucedió en tal momento del pasado, un filósofo preguntará: ¿Qué es el tiempo? Un matemático investiga las relaciones entre los números, pero un filósofo indagará: ¿Qué es un número? Un físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué explica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿Cómo podemos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicólogo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una acción es buena o mala?

 

En cualquier caso, tanto las ciencias como la filosofía contestan a preguntas suscitadas por lo real. A tales preguntas las ciencias brindan soluciones, es decir, contestaciones que satisfacen de tal modo la cuestión planteada que la anulan y disuelven. Si una contestación científica funciona como tal ya no tiene sentido insistir en la pregunta, deja de ser interesante.

 

En cambio, la filosofía no brinda ‘soluciones’ sólo respuestas, que no anulan las preguntas, y nos permiten convivir racionalmente con ellas, aunque sigamos planteándolas una y otra vez; por muchas respuestas filosóficas que conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justicia o qué es tiempo, nunca dejaremos de preguntamos por el tiempo y la justicia

 

Las respuestas filosóficas cultivan la pregunta, resaltan lo esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir preguntándonos, a preguntar cada vez mejor, humanizamos en la convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿Qué es el hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntando más allá de cualquier respuesta imaginable?

 

Hay preguntas que admiten solución satisfactoria y tales preguntas son las que se hace la ciencia; otras creemos imposible que lleguen a ser nunca totalmente solucionadas y responderlas -siempre insatisfactoriamente- es el empeño de la filosofía. Históricamente ha sucedido que algunas preguntas empezaron siendo competencia de la filosofía -la naturaleza, el movimiento de los astros, y luego pasaron a recibir solución científica, tratadas desde nuevas perspectivas científicas, estimuladas por dudas filosóficas (el paso de la geometría euclidiana a las geometrías no euclidianas, por ejemplo).

 

Deslindar qué preguntas parecen hoy pertenecer al primero y cuáles al segundo grupo es una de las tareas críticas más importantes de los filósofos... y de los científicos. De lo único que podemos estar ciertos es que jamás ni la ciencia ni la filosofía carecerán de preguntas a las que intentar responder...

Pero hay otra diferencia importante entre ciencia y filosofía. Un científico puede utilizar las soluciones halladas por científicos anteriores sin necesidad de recorrer por sí mismo todos los razonamientos, cálculos y experimentos que llevaron a descubrirlas; pero cuando alguien quiere filosofar no puede contentarse con aceptar las respuestas de otros filósofos o citar su autoridad como argumento incontrovertible: ninguna respuesta filosófica será válida para él si no vuelve a recorrer por sí mismo el camino trazado por sus antecesores o intenta otro nuevo apoyado en esas perspectivas ajenas que habrá debido considerar personalmente. En una palabra, el itinerario filosófico tiene que ser pensado individualmente por cada cual, aunque parta de una muy rica tradición intelectual. Los logros de la ciencia están a disposición de quien quiera consultarlos, leerlos de la filosofía sólo sirven a quien se decide a meditarlos por sí mismo.

 

Una vida sin examen, es decir la vida de quien no sopesa las respuestas que se le ofrecen para las preguntas esenciales ni trata de responderlas personalmente, no merece la pena de vivirse. O sea que la filosofía, antes de proponer teorías que resuelvan nuestras perplejidades, debe quedarse perpleja. Antes de ofrecer las respuestas verdaderas, debe dejar claro por qué no le convencen las respuestas falsas. Una cosa es saber después de haber pensado y discutido, otra muy distinta es adoptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar. Aún más importante que establecer conocimientos es ser capaz de criticar con argumentos, antes de saber por qué afirma lo que afirma, el filósofo debe saber al menos por qué duda de lo que afirman los demás o por qué no se decide a afirmar a su vez. Y esta función negativa, defensiva, crítica, ya tiene un valor en sí misma, aunque no vayamos más allá y aunque en el mundo de los que creen que saben el filósofo sea el único que acepte no saber, pero conoce al menos su ignorancia.

¿Enseñar a filosofar aun cuando todo el mundo parece que no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo insoluble resultan tan incómodas? Planteemos de otro modo la cuestión: ¿acaso no es humanizar de forma plena la principal tarea de la educación?, ¿hay otra dimensión más propiamente humana, más necesariamente humana que la inquietud que desde hace siglos lleva a filosofar?, ¿puede la educación prescindir de ella y seguir siendo humanizadora en el sentido libre y antidogmático que necesita la sociedad democrática en la que queremos vivir?

 

Aceptemos que hay que intentar enseñar filosofía o, mejor, a filosofar. ¿Cómo hacerlo? No puede ser sino una invitación a que cada cual filosofe por sí mismo.

 

Luego de la Lectura Responder lo Siguiente:

 

1. ¿Cuáles son los niveles de conocimiento que menciona el autor?

2. ¿Cree que la filosofía es valiosa en el mundo real contemporáneo?

3. De acuerdo al autor ¿Cuál es el papel de la filosofía en el mundo moderno?

4. ¿Cuál es la importancia de la filosofía para encontrarle sentido a la existencia?

5. ¿Cómo interpretar la expresión de Sócrates «Sólo sé que no sé nada»? Según el autor del texto.


Texto fundamentado en: “Las preguntas de la vida”, Fernando Savater.

Editorial Ariel. 1999. págs. 15 – 26.

 


Taller 2             Física Cuántica y Filosofía. Debate sobre la naturaleza de la realidad

La película documental ¿Y Tú qué sabes? plantea un interesante debate filosófico y científico.

 

Constituye un nuevo intento por acercarnos a los conocimientos sobre las partículas elementales, englobados en lo que ha dado en llamarse la Física Cuántica. Su campo de actuación es el de las partículas elementales, que se desenvuelven de manera misteriosa para la percepción ordinaria, ajenas a las leyes de los objetos físicos, dando lugar a diferentes interpretaciones.  

Dudas de realidad   
La revolución cultural que se deriva de estos conocimientos tiene que ver, sobre todo, con la naturaleza de la realidad. La tesis de la película es que la realidad se reduce a la percepción y que la percepción (a la que llamamos realidad) se forma por el efecto combinado de creencias, pensamientos y emociones.          La consecuencia de esta tesis es que el sujeto es el artífice último de lo real y que, cuando descubrimos la estrecha relación entre el mundo interno de las personas y lo que acontece en su entorno, alcanzamos la capacidad de alterar la realidad.      

El argumento sobre la estructura cuántica de la realidad se completa con recientes descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro, capaz de reaccionar de la misma forma tanto respecto a un objeto real como a otro imaginario, siempre que una emoción esté asociada a estos procesos.


La película se articula en torno al sentido de la vida, y las experiencias de una serie de expertos de diferentes disciplinas: física, neurología, psiquiatría, filosofía, medicina, biología, teología, explicando conocimientos relativos a la experiencia.     

La Física Cuántica, despierta interés por la ciencia. La película evoca un importante debate filosófico y científico que se remonta al Siglo IV antes de Cristo, cuando Platón señaló con el mito de la caverna que no conocemos la realidad, sino las sombras que el mundo refleja en las paredes de la caverna en la que estamos encerrados.   

En 1781 Kant especula con que sólo podemos conocer a través de modelos de realidad, innatos en nosotros, que son sólo una tenue representación del mundo real, por lo demás inaccesible al conocimiento.

A su vez, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer llegó a la conclusión de que la realidad innata de todas las apariencias materiales es la voluntad y que la realidad última es una voluntad universal. Más de cien años después, Einstein descubre, ya sobre bases científicas, que el mundo real no coincide siempre con nuestras estructuras mentales, ya que, a partir del conocimiento de las partículas elementales, hemos descubierto que lo que sabemos del mundo objetivo es muy diferente de las ideas que tenemos sobre ese mismo mundo.      

La película recupera el papel del sujeto (observador en el lenguaje de la Física) en la construcción de la realidad planteado por la teoría cuántica: en 1984, John Wheeler y Wojcieck Zurek, en su obra Quantum Theory and Measurement, señalaron que son necesarios los observadores para dar existencia al mundo. Más tarde el físico alemán Dieter Zeh cuestionara esta hipótesis con su propuesta de los procesos de decoherencia para explicar los mecanismos de formación de la realidad, el debate sobre el papel del observador en el mundo no ha concluido.        

La neurología ha venido a arrojar nueva luz al señalar que el cerebro nos ofrece, no un reflejo de la realidad, sino una interpretación de señales, símbolos y signos a través de un complicado ejercicio vertiginoso de matemáticas complejas, lo que aparentemente reduce la naturaleza de la realidad a un conjunto de ondas electromagnéticas que se concretan en objetos por mediación del cerebro.

 

1. ¿Es la realidad una construcción de la mente?

 

    Exprese sus ideas sobre el artículo y la anterior pregunta en un texto de 15 renglones mínimo.

 

 

Taller N° 3     Taller 3         DESHILANDO LA TRAMA CÓSMICA

 

Einstein creía firmemente en la armonía de la naturaleza y durante toda su vida se esforzó, sin éxito, por encontrar una teoría unitaria de la física que reflejara dicha armonía. Tres cuartos de siglo después de que publicara su teoría general de la relatividad, la física contemporánea sigue sin poder ofrecer una visión unitaria del universo.

 

La física cuántica se ha convertido en una fuente de paradojas, ante las que Einstein -como los otros grandes físicos- tuvo que rendirse: como si la tierra se abriese debajo de uno, sin que haya por ninguna parte un cimiento firme sobre el que se pueda construir algo. Sin embargo, hoy se está avanzando hacia una visión orgánica, en la que el cosmos aparece como una totalidad invisible y dinámica, interconectada en todas sus partes como una gigantesca tela sin costuras. Numerosas evidencias experimentales han llevado a abandonar el paradigma mecanicista newtoniano; hoy el modelo del universo físico ya no es la máquina, si no la mente. Como expreso sir James Hopwood Jeans, el físico inglés: “el universo empieza aparecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina”. 

 

La física newtoniana ya no es válida para explicar el mundo de lo muy pequeño (partículas subatómicas) ni de lo muy grande, pero su éxito en descubrir el ámbito de las cosas cotidianas llevo a que las demás ciencias la tomaran como modelo. La creencia en que la física tiene la última palabra sobre la realidad, y que por tanto todos los saberes humanos pueden reducirse a física, es tan fuerte que incluso muchos divulgadores de la nueva física han creído estar ante una demostración de la interdependencia de todo cuanto existe, cuanto la física nada puede decir sobre los procesos biológicos o los sentires humanos que de algún modo incluyen electrones, protones, pero no pueden reducirse a hechos-. Hecha esta salvedad, los descubrimientos de la física contemporánea son un desafío formidable a nuestra manera actual de ver las cosas.

 

Las sorpresas empezaron cuando se comprobó que los átomos no eran partículas sólidas y fijas, sino prácticamente vacías y en continua vibración, y que en los niveles íntimos de la materia se altera todo lo que se pretende observar. Si imaginamos que el minúsculo átomo fuera tan grande como la cúpula de San Pedro del Vaticano, su núcleo tendría el tamaño de un gramo de sal suspendido en su centro, y los electrones que danzan a su alrededor- a velocidades cercanas a la de la luz- serían menores que motas de polvo; todo el resto, vacío.

 

Además, estos electrones y los protones y los neutrones que componen el núcleo parecen ser a la vez partículas y ondas: si hacemos un experimento considerando que son ondas, actúan como ondas, si consideramos que son partículas, actúan como partículas. Las ondas son tan diferentes de las partículas como las piedras de las naranjas, pero ha habido que aceptar esta naturaleza doble.

 

Se vio también que todo intento de observar los niveles íntimos de la materia altera lo que se quería observar, con lo que se esfuma la supuesta objetividad de la ob­servación científica; como explica el prin­cipio de incertidumbre de Heisenberg, si queremos conocer la posición de una par­tícula, no podremos saber su velocidad, y si queremos conocer su velocidad habre­mos de ignorar su posición. Se derrumba el determinismo, y las leyes matemáticas, que pareció que habrían de explicarlo to­do, se quedan en meros cálculos de proba­bilidades.

 

La teoría cuántica se desarrolló en las tres primeras décadas de este siglo para intentar explicar estos paradójicos fe­nómenos, que sólo pueden entenderse viendo el mundo subatómico no como un conjunto de piezas sino como una red de relaciones. Como lo expresó uno de sus ar­tífices, Niels Bohr: «las partículas materia­les aisladas son abstracciones; sus propie­dades sólo se pueden definir y observar a través de su interacción con otros siste­mas».

 

La otra gran teoría de la física de este si­glo es la relatividad einsteniana. Así como la teoría cuántica penetró en las sorpresas del mundo subatómico, la relatividad en­contró paradojas en el mundo macroscó­pico. Descubrió que la masa -la materia-no es más que una forma de energía com­primida (como tristemente evidencian los usos bélicos y empresariales de la energía nuclear), y que el tiempo y el espacio son mutuamente interdependientes. Cuanto mayor es la velocidad, más lento transcu­rre el tiempo: si pudiéramos emprender un viaje de pocos días a una velocidad cer­cana a la de la luz, al regresar a la Tierra aquí habrían transcurrido años o siglos.

 

El espacio y el tiempo se veían como coorde­nadas separadas y absolutas; a partir de Einstein el absolutismo desaparece de la fí­sica: según cual sea nuestra posición y ve­locidad, nuestras mediciones darán resul­tados diferentes, y no existe en el universo ningún punto de referencia fijo. Todo se vuelve (y del sentido común ordinario) era que una cosa no puede influir en otra si no hay algo que las una. Sin em­bargo, la interconexión descubierta por la física cuántica establecía la existencia de conexiones no-locales, es decir, que lo que le sucede a una partícula puede influir simultáneamente en otras partículas, por muy alejadas que estén y sin que haya na­da que las una. Ni siquiera Einstein fue ca­paz de aceptar esta conclusión, y protago­nizó en los años veinte un histórico debate con Niels Bohr, en el que afirmó su convic­ción de que «Dios no juega a los dados».

 

Para demostrar que la teoría de Bohr era errónea, Einstein y otros dos físicos dise­ñaron en 1935 un experimento que se co­noce por sus iniciales: EPR. Tres décadas después, John Bell elaboró un teorema se­gún el cual el experimento de Einstein, Podolski y Rosen no habría de dar la razón a éstos, sino a Bohr. Y cuando finalmente se realizó el experimento, así ocurrió. En la versión del experimento que hizo David Bohm, consiste en separar dos partículas subatómicas y alterar el spin (o sentido de rotación) de una de ellas.

 

Según la física cuántica, en un sistema de dos partículas su spin ha de ser opuesto: si una rota hacia la derecha, la otra rota hacia la izquierda. Si ahora llevamos a una de estas partículas a Nueva York y la otra a Madrid, y a la que rotaba a la derecha la hacemos rotar hacia la izquierda, instantáneamente la que rota­ba a la izquierda se pone a hacerlo hacia la derecha, por miles de kilómetros que las separen. El experimento se ha repetido va­rias veces, y siempre funciona: lo que le ocurre a una partícula afecta a la otra, y vi­ceversa.

 

Ello recuerda al concepto de sin-cronicidad postulado por Carl Gustav Jung y el físico Pauli, que trasciende las tra­dicionales relaciones de causa-efecto. El experimento EPR y el teorema de Bell sólo pueden explicarse aceptando, como Bohm, que todo sistema físico es una «tota­lidad indivisible».

 

La teoría del orden implicado de David Bohm es una forma de reconciliar la armonía de la naturaleza con los paradójicos descubrimientos de la física cuántica. Todos los fenómenos tendrían dos estados posibles: implicado (o plega­do) y explicado (o desplegado), que el pro­pio Bohm ilustra con un sencillo experi­mento: «Consideremos 2 cilindros de cristal concéntricos, el interior fijo y el exterior capaz de girar lentamente. Llenamos el es­pacio entre los cilindros con un líquido viscoso, como la glicerina. Cuando se le da vueltas al cilindro exterior, éste arrastra consigo

casi a la misma velocidad al fluido que tiene al lado, mientras que el fluido más próximo al cilindro interior permane­ce prácticamente en reposo. Así, el fluido de diferentes partes se mueve en propor­ciones diferentes, y de esta manera, cual­quier pequeño elemento de glicerina ter­mina finalmente alargándose en un hilo largo y fino. Si ponemos en el líquido una gota de tinta insoluble, podremos seguir el movimiento de algún pequeño elemento, observando cómo la gota va siendo alarga­da en un hilillo que llega a hacerse tan fino que resulta invisible.

 

A primera vista, uno tiende a pensar que la gota de tinta ha quedado totalmente mezclada en la glicerina, de modo que su orden inicial se ha perdido y es ahora alea­torio o caótico. Pero imaginemos que gira­mos ahora el cilindro exterior en la direc­ción contraria. Si el fluido es muy viscoso, como sucede con la glicerina, y no giramos el cilindro demasiado rápido, entonces el elemento del fluido volverá exactamente esencial es que el todo es más que la suma de sus partes; las propiedades de un siste­ma no pueden reducirse a las propiedades de los subsistemas que lo componen, al igual que un gato es algo más que la mera suma de los órganos que lo forman.

 

 

El paradigma mecanicista de Descartes y Newton se concentraba en las partes más pequeñas y a partir de ahí intentaba com­prender el todo; la visión sistémica recono­ce el absurdo de ese empeño y se concentra en las totalidades. Una persona es una per­sona, no la suma de los elementos químicos que la componen -los cuales, puestos en un saco, no valdrían más de cuarenta pesetas.

 

 

Todos los subsistemas que componen un sistema son interdependientes. Y todos los sistemas se integran en un orden «jerárqui­co»: las moléculas están compuestas de áto­mos y forman células, las células forman ór­ganos, los órganos individuos, y así hasta lle­gar al conjunto del universo, que sería el gran sistema que agrupa a todos los sistemas de sistemas. Y como lo que organiza a cada sistema puede ser llamado «mente» -más o menos rudimentaria según el nivel del siste­ma-, Jantsch concluyó que «Dios no es el creador, sino la mente del universo».

 

En todos los sistemas vivos existen dos tendencias complementarias: una los hace mantenerse - homeostasis, curación, rege­neración, adaptación-, y otra los impulsa más allá de sí mismos -crecimiento, apren­dizaje, evolución-. Por otro lado, todo sis­tema tiende a autoafirmarse, pero como parte de un sistema más amplio también tiende a colaborar en el equilibrio del conjunto. La hipótesis Gaia nos muestra que so­mos subsistemas del sistema planetario, y que tenemos adormecida o subdesarrollada nuestra contribución al equilibrio global.

 

Si, como pretendía Darwin, todos los organismos estuvieran en guerra unos contra otros, haría millones de años que alguna especie habría triunfado sobre las demás y sería la única superviviente. Y si así ocurriera, esa especie rápidamente se extinguiría, pues se quedaría pronto sin nutrientes y, rota la cadena alimenticia, no tendría forma de que sus productos de des­hecho se reconvirtieran en alimento.

 

Pero la naturaleza no es un estruendo frenético, sino una orquesta bien afinada, una mara­villa de cooperación. Como escriben Augros y Stanciu: «Las plantas usan el dióxido de carbono del aire y el agua del suelo para elaborar azúcares, liberando oxígeno como subpro­ducto. Los animales consumen los azúca­res de las plantas y los oxidan para produ­cir energía, devolviendo al aire dióxido de carbono mediante la respiración y retor­nando agua a la tierra en forma de orina. El ciclo es perfecto y nada se pierde.»

 

Por otra parte, las plantas sirven de alimento a los herbívoros, que sirven de alimento a los carnívoros; los restos de todos ellos son descompuestos por bacterias y hongos, que enriquecen el suelo y devuelven así el alimento a las plantas. Sin estos ciclos per­fectamente coordinados la vida no podría existir.

 

La naturaleza recicla una y otra vez sus materiales sin generar ningún tipo de resi­duos. Dieter Teufel, del Umwelt und Prognose institut de Heidelberg, ha calculado que «la totalidad del carbono que hay en nuestro cuerpo, en nuestros alimentos, en el dióxido de carbono del aire y en las rocas calizas, ya ha formado parte unas 600 veces de otros organismos en el proceso de pro­ducción de la vida».

 

En el cuerpo de cada uno de nosotros hay alrededor de medio billón de átomos de carbono que formaron parte del organismo de cualquier persona que viviera hace 2.000 años, por ejemplo, Jesucristo. Del mismo modo, según los mo­delos de ordenador de Teufel, todo «el ni­trógeno que hay sobre la Tierra ya ha pasa­do a formar parte del organismo de los se­res vivos y ha sido eliminado de ellos unas 800 veces; el azufre 300 veces; el fósforo 8.000 veces; el potasio 2.000 veces», etc. Así, la naturaleza es la más limpia, eficaz, sor­prendente e instructiva de todas las fábri­cas imaginables, un ejemplo que el ser hu­mano ha de imitar si quiere sobrevivir.

 

Las especies que pudieran perjudicarse unas a otras suelen estar distribuidas en distintos continentes o diferentes hábitats (el hombre, al trasladarlas, a veces provoca desastres ecológicos, como cuando intro­dujo especies europeas en Australia). Y co­mo afirmaba Konrad Lorenz, cuando com­parten el mismo habitad no se estorban más de lo que «la práctica de un médico perjudica al negocio de un mecánico que viva en el mismo pueblo». El mismo Lorenz, después de varios años de estudiar los peces, seña­ló: «Nunca he visto atacarse a peces de dife­rentes especies, aunque ambos fueran muy agresivos por naturaleza».

 

Está muy extendida la idea de que los animales de una misma especie compiten entre sí. Pero una mirada más atenta revela que lo que parece competición es en reali­dad una forma cooperativa de repartirse los recursos. Por ejemplo, se ha visto que las hienas abandonan la persecución de una presa ya prácticamente atrapada cuan­do ésta penetra en el territorio de la hiena vecina, aunque no haya ningún otro predador a la vista. Tales territorios no se adjudi­can con arreglo a criterios latifundistas; los animales ocupan siempre una extensión li­mitada, aun cuando sobre espacio para re­partir. Y los territorios no se defienden en una lucha a muerte, sino en lo que es más una contienda ritual que un verdadero combate, de la que el animal vencido se re­tira ileso. Curiosamente, no suele vencer el animal más fuerte, más grande o más agre­sivo, sino el animal que se encuentra en su propio territorio.

 

A su vez, explican Augros y Stanciu: «las plantas evitan la competencia entre sus propias semillas a través de numerosas téc­nicas de dispersión. Un único cultivo a lo largo de hectáreas de tierra sólo se encuen­tra en la agricultura artificial humana, nun­ca en la naturaleza». Entre los miembros de diversas manadas de animales existe una jerarquía de dominio -o un reparto de papeles- que evita que malgasten tiempo y energías luchando por la misma comida o la misma pareja.

 

Por otro lado, como ha señalado Sheldrake, en los re­baños, manadas, bancos de peces y banda­das de aves existe una conducta colectiva asombrosamente coordinada pueden des­plazarse a grandes velocidades sin que nin­gún animal dirija el movimiento y sin estor­barse unos a otros.

Las bandadas de aves, por ejemplo, son capaces de despegar, girar o invertir el sentido del vuelo simultáneamente, como si todos los individuos que las componen formaran un único organismo.

 

Dentro de estos grupos se dan, como es lógi­co, muchas otras formas de cooperación. En contadas ocasiones, las luchas terri­toriales o entre animales rivales pueden producir daños, pero a diferencia del caso humano, el objetivo de la agresión nunca es acabar con el contrario. Las luchas a muerte sólo se dan en circunstancias anti­naturales, como entre pájaros enjaulados o peces encerrados en un acuario.

 

Para convivir en un mismo hábitat, diferentes especies se espe­cializan -valga la redundan­cia- en distintos nichos ecoló­gicos. El nicho ecológico es el espacio que usa el animal o planta y su ma­nera de utilizar ese espacio: cuáles son sus predadores y sus presas, cuál es su período de actividad, cómo modifica el entorno, etc. Aunque coexistan, dos especies nunca ocupan un mismo nicho, ya sea, por ejem­plo, porque ingieren diferentes alimentos o porque actúan en momentos diferentes. Colinvaux explica cómo conviven tres herbívoros en la sabana africana: «Las cebras comen los tallos largos y se­cos de los pastos, para lo cual sus equinos dientes incisivos les van a la perfección. Los ñúes toman los retoños laterales, recogien­do con sus lenguas al modo bovino y cor­tando el pasto con su único juego de incisi­vos. Las gacelas de Thompson pastan don­de los otros han estado, cogiendo plantas a ras de suelo y otros bocados.

 


Luego de la Lectura Realizar lo Siguiente

1. De acuerdo a lo planteado en este Artículo, redacte cinco preguntas analíticas.

Es decir, que las respuestas no sean literales, sino que deben inferirse de lo argumentado y planteado en el texto.

Las Preguntas son sin Respuesta.

martes, noviembre 21, 2023

10° Temáticas y Talleres Filosofía 3er Periodo

 

10° Temáticas y Talleres 3er Periodo Filosofía 2023

 



Presentación en el cuaderno o en hojas tamaño carta

Márgenes de 2 cm.

Letra legible (del estudiante)

Sin borrones, tachones ni liquid paper

4 Evaluaciones

 

El Tercer Periodo Académico 2023 empezó el lunes 14 de agosto.

Se publicó en el Blog Cultura Crítica el jueves 17 de agosto.

 

https://puntokritico.blogspot.com/2023/08/cronograma-institucional-2-y-3er.html

 

Temáticas y Talleres

 

1.   Texto Mito de la caverna.


Fecha de publicación: sábado, mayo 21, 2022 

 

Mito de la caverna

Mito con el que Platón describe nuestra situación respecto del

conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Sólo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o mundo de las ideas. 

En el libro VII de “República” (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas. 

La descripción del mito tal y como lo narra Platón en “República” se articula en varias partes: 

1. Descripción dela situación de los prisioneros en la caverna.

2. Descripción del proceso deliberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.

3. Breve interpretación del mito. 

Descripción de la situación de los prisioneros

Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea.

Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unas figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo sólo se proyectan las las sombras de los objetos portados por dichos individuos. 

En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.  

II.  Proceso deliberación del cautivo 

A. Subida hacia el mundo exterior:           

Acceso hacia el mundo verdadero

1. En el mundo subterráneo.

Supongamos, dice Platón, que, a uno de los prisioneros, “de acuerdo con su naturaleza” le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le orzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos. 

2. En el mundo exterior.        

Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. 

En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación, contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto. 

Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de las sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable. 

B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros

1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna.    

Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos y que no vale la pena marchar hacia arriba. 

2. Burla y persecución. Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.         

III. Interpretación 

          A. Comparación delas realidades.

Debemos comparar la región visible con la morada-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol. 

          B. Comparación delos procesos.   

El ascenso y contemplación de las cosas de arriba es semejante al camino del alma hacia el ámbito inteligible. 

          C. Valor de la Idea del Bien.  

Objeto último y más difícil del mundo cognoscible: la Idea del Bien. 

Idea del Bien: causa de todas las cosas rectas y bellas; en el mundo visible ha engendrado la luz y al sol, y en el ámbito inteligible es la productora de la verdad y de la inteligencia; es la realidad que es necesario ver para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público. 

 

SÍMBOLOS DEL MITO DE LA CAVERNA Y SU INTERPRETACIÓN

DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA

SÍMBOLOS DEL MITO

INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL

prisioneros

el hombre en la medida en que vive inserto en el mundo sensible y sus valores

conocimiento de sí mismos como siendo meras sombras

identificación de la realidad humana con el cuerpo

liberación del prisionero

liberación del hombre y descubrimiento del mundo verdadero
(Mundo de las Ideas)

el cautivo pierde las cadenas, reconoce los objetos en la caverna, sube al mundo exterior y reconoce los objetos del mundo exterior

el filósofo libera moral e intelectualmente su alma de las limitaciones y ataduras del cuerpo y del mundo sensible y asciende al mundo de las Ideas; práctica de la dialéctica o filosofía

conocimiento de sí mismo en el mundo exterior

tras el ejercicio de la filosofía, identificación de la realidad humana con el alma

 DIMENSIÓN ONTOLÓGICA Y EPISTEMOLÓGICA

SÍMBOLOS DEL MITO

INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL

TIPODE REALIDAD

TIPODE REALIDAD

TIPODE SABER

MUNDO SUBTERRÁNEO

MUNDO QUE SE DA A LOS SENTIDOS               (o mundo sensible)

OPINIÓN

las sombras en el fondo de la caverna

las sombras y los reflejos de los objetos

conjetura

los objetos de la caverna

los objetos naturales y artificiales

creencia

la luz del fuego

el sol

MUNDO EXTERIOR

MUNDO INTELIGIBLE O

MUNDO DE LAS IDEAS

CIENCIA

las sombras y reflejos en el agua de las cosas exteriores

las ideas matemáticas

Pensamiento discursivo

las cosas exteriores mismas y, por la noche, la luna y los objetos celestes

las Ideas superiores

inteligencia

el sol mismo

la Idea de Bien

Conocimiento como subida al mundo exterior

conocimiento o ciencia estricta o filosofía como “ascensión al ser” (al mundo de las Ideas)

 

  

DIMENSIÓN MORAL y POLÍTICA DEL MITO

SÍMBOLOS DEL MITO

  INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL

necesidad en el proceso de liberación del prisionero (por eso Platón emplea con frecuencia expresiones del tipo “si le forzáramos”, “si a la fuerza se le arrastrara”)

el destino del hombre no es el mundo físico sino el mundo absoluto y divino de las Ideas, por lo que es necesaria la dialéctica o filosofía para el cumplimiento de dicho destino; legitimidad del autoritarismo ilustrado platónico

el prisionero liberado baja de nuevo al mundo de la caverna

el filósofo no puede limitarse a la mera contemplación de las ideas; tiene la obligación moral de volver su mirada hacia el mundo y ayudar a la liberación de las demás personas

el prisionero liberado que es perseguido y asesinado por sus compañeros

el proceso y muerte de Sócrates y de todos aquellos que insisten en mostrar la verdad a los hombres

comprensión del papel que tiene el sol en la vida, realidad y gobierno de las cosas

comprensión del papel que tiene la Idea del Bien como el principio que crea, da inteligibilidad a la realidad e ilumina la vida moral y política

 

 

El Mito 

Platón nos ofrece en el famoso texto siguiente el mito de la caverna, metáfora de la situación del hombre en relación a la verdad y al ser y concentrada imagen de las tesis más importantes de su filosofía. 

"I. -Y a continuación -seguí- compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas.       

-Ya lo veo -dijo.    

-Pues bien, contempla ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados. 

-Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños pioneros!        

-Iguales que nosotros -dije-, porque, en primer lugar ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?         

- ¡Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas? 

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?       

- ¿Qué otra cosa van a ver?     

- Y, si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos? Forzosamente.         

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?   

-No, ¡por Zeus! -dijo.      

-Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.     

-Es enteramente forzoso -dijo. 

-Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿Qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

-Mucho más -dijo. 

II. -Y, si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos son realmente más claros que los que le muestran?         

-Así es -dijo.        

-Y, si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado y, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas? 

-No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.   

-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras, luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio. 

-¿Cómo no?  

-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.         

-Necesariamente -dijo.   

-Y, después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.      

-Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro. 

-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos? Efectivamente.        

-Y, si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente «ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal » o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable? 

-Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida. 

-Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas como a quien deja súbitamente la luz del sol? 

-Ciertamente -dijo.          

-Y, si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir? 

-Claro que sí-dijo. 

 III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh, amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas, que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública. 

-También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo."

                                                                  Platón, República, libro VII

  Tomado de http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Platon/MitodelaCaverna.htm

  

Análisis e interpretación

«Platón sintetizó el propio pensamiento en sus múltiples dimensiones en el célebre ‘mito de la caverna’ que puede ser interpretado de acuerdo con cuatro niveles. 

1) el nivel ontológico según el cual lo que hay dentro de la caverna es el mundo material y lo que hay afuera, el suprasensible. 

2) a nivel gnoseológico según el cual lo interno de la caverna representaría el conocimiento sensible (opinión) y la de afuera, el conocimiento de las Ideas. 

3) a nivel teológico, según el cual lo interno y lo externo representaría la esfera mundana material y la espiritual respectivamente. 

4) a nivel político porque implica un retorno a la caverna de quien había conquistado su libertad, por solidaridad con sus compañeros que están aún prisioneros y con el fin de difundir la verdad.» 

Tomado de: Reale, Giovanni, y Antíseri, Dario. 2ª edición, 2010. Historia de la filosofía. 1. Filosofía pagana antigua. Universidad Pedagógica Nacional. Editorial San Pablo. Bogotá, página 250.  


«La alegoría de la caverna pretende poner de manifiesto el estado en que, con respecto a la educación o falta de ella, se halla nuestra naturaleza, es decir, el estado en que se halla la mayoría de los hombres con relación al conocimiento de la verdad o a la ignorancia. 

Así, los prisioneros representan a la mayoría de la humanidad, esclava y prisionera de su ignorancia e inconsciente de ella, aferrada a las costumbres, opiniones, prejuicios y falsas creencias de siempre. Estos prisioneros, al igual que la mayoría de los hombres, creen que saben y se sienten felices en su ignorancia, pero viven en el error, y toman por real y verdadero lo que no son sino simples sombras de objetos fabricados y ecos de voces. 

Este aspecto del mito sirve a Platón para ejemplificar, mediante un lenguaje plagado de metáforas, la distinción entre mundo sensible y mundo inteligible (dualismo ontológico), y la distinción entre opinión y saber (dualismo epistemológico). La función principal del mito es, no obstante, exponer el proceso que debe seguir la educación del filósofo gobernante, tema central del libro VII. Este proceso está representado por el recorrido del prisionero liberado desde el interior de la caverna hasta el mundo exterior, y culmina con la visión del sol. El mito da a entender que la educación es un proceso largo y costoso, plagado de obstáculos y, por tanto, no accesible a cualquiera. 

El prisionero liberado debe abandonar poco a poco sus viejas y falsas creencias, los prejuicios ligados a la costumbre; debe romper con su anterior vida, cómoda y confortable, pero basada en el engaño; ha de superar miedos y dificultades para ser capaz de comprender la nueva realidad que tiene ante sus ojos, más verdadera y auténtica que la anterior. De ahí que el prisionero deba ser “obligado”, “forzado”, “arrastrado”, por una “áspera y escarpada subida”, y acostumbrarse poco a poco a la luz de fuera, hasta alcanzar el conocimiento de lo auténticamente real, lo eterno, inmaterial e inmutable: las Ideas. Pero no acaba aquí la tarea del filósofo: una vez formado en el conocimiento de la verdad, deberá “descender nuevamente a la caverna” y, aunque al principio se muestre torpe y necesite también un período de adaptación, deberá ocuparse de los asuntos humanos, los propios del mundo sensible (la política, la organización del Estado, los tribunales de justicia, etc.). 

Es muy importante relacionar este mito con los conocimientos generales sobre la filosofía de Platón, en especial con la teoría de las Ideas, la distinción entre conocimiento y opinión, etc., y poner especial atención en interpretar correctamente las abundantes metáforas del mito (“la visión”, “las cadenas”, “las cosas del interior”, “las cosas de arriba”, “el sol”, etc.) traduciéndolas a los respectivos conceptos de la filosofía platónica.»  

Tomado de: 

https://www.google.com/search?q=mito+de+la+caverna+completo&rlz=1C1EJFC_enCO897CO897&oq=mito&aqs=chrome.0.69i59j69i57j0i67j46i67j0i67i433j46i67j0i433i512j69i61.3818j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

  

EL Mito de la caverna 

Es uno de los relatos más expresivos de toda la historia del pensamiento occidental, una alegoría de la teoría de las ideas, así como un relato antropológico de la conflictiva situación humana A partir de este mito se descubren las piezas elementales de la ruta que traza Platón para lograr acceder al conocimiento verdadero.  

 

El conocimiento es acercamiento a la verdad, superando ignorancia y el engaño.

¿Dónde reside la verdad?

Como hemos visto, por oposición al mundo cambiante y confuso que nos rodea, la verdad está en el mundo ideal o inteligible, por eso, el conocimiento se entiende como un proceso de acercamiento y contemplación de las ideas.

La ciencia es conocimiento, no de casos concretos, sino de la idea universal a la que imitan.

Por eso, tener conocimiento científico, consiste en conocer cuál es la esencia del problema investigado, analizado. 

A las cuatro clases de objetos resultantes, dos sensibles y dos inteligibles, Platón les atribuye una operación mental o vía de conocimiento diferente. Respecto a las imágenes, que son sombras de las cosas, sólo podemos tener suposiciones o conjeturas; si nos fijamos en que las imágenes son sombras de cosas que son, a su vez, simples copias. ¿qué nombre tendría nuestro conocimiento de los animales y de las cosas que son copias o apariencias de la verdadera realidad? Creencia o fe. Así, pues, tanto las suposiciones como las creencias no son más que opiniones, no auténtico conocimiento. 

Con respecto a los objetos matemáticos, nuestra vía de conocimiento es el pensamiento razonado o razón discursiva. La herramienta del conocimiento más alto, el de las ideas, es, para Platón, la inteligencia pura o razón intuitiva, la única que puede acceder a la visión de las ideas o formas y alcanzar la verdadera realidad. 

El conocimiento de la razón discursiva y el de la razón intuitiva, constituyen conocimiento, ciencia, episteme.

Esquema: 



 

La teoría de las Ideas representa el núcleo de la filosofía platónica, a través del cual se articula su pensamiento. 

Platón distingue dos modos de realidad: inteligible, que denomina "Idea", y tiene las características de ser inmaterial, eterna, (ingenerada e indestructible), siendo ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos cosas, y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible. La 1ª forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la 2ª forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. 

Sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o "episteme", mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o "doxa". 

El alma contempla, antes de su unión con el cuerpo, las Ideas. El Demiurgo modela la materia ateniéndose al modelo de las Ideas. Platón separó las Ideas de las cosas, entre lo sensible y lo inteligible como una característica propia de ella; "separación" entre la realidad inteligible, llamada también mundo inteligible y la realidad sensible o mundo visible, que aboca un dualismo.  

Lo inteligible. En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las "esencias" de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o "esencias" subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. 

No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales. Las Ideas son el modelo de las cosas, por lo que la realidad sensible es el resultado de la copia o imitación de las Ideas. La relación entre ese ser inmutable y la realidad sometida al cambio, es decir entre las Ideas y las cosas. Esa relación es explicada como imitación o como participación: las cosas imitan a las Ideas.  

La realidad sensible se caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la generación y a la corrupción.                     

Referenciado y fundamentado de: Historia de la filosofía. Barcelona: Grupo Editorial Edebé, 2009. Páginas: 38, 40-42.


Publicación: lunes, mayo 23 de 2022

 

Taller Mito de la caverna

 



Responda lo siguiente y entregar en hojas de impresión según parámetros establecidos:  

 

1. Seleccione y copie los Términos Específicos.                              

2. Determine las características del Mundo sensible. 

3. Determine las características del Mundo inteligible. 

4. ¿Por qué es importante la teoría de las ideas de Platón? 

5. ¿Cómo se refleja la ignorancia del hombre en este mito?   

6. ¿De qué depende la concepción que tenemos de la realidad? 

7. ¿Cómo enfrentar nuestra propia e individual realidad cotidiana? 

8. ¿Por qué este mito plantea dos problemas fundamentales filosóficos? 

9. ¿Qué le llamó la atención de todo lo planteado en el Mito de la caverna? 

10. ¿Acaso no es nuestra vida, en cierto sentido, una existencia encadenada? 

11. ¿Debemos liberar a quienes están aún dentro de la ‘caverna de la ignorancia’? 

12. ¿Y si quiénes continúan encadenados a la ignorancia se niegan a ser liberados de esta? 

13. ¿Crees posible, que, como en la caverna, nos liberemos de las ‘cadenas de la ignorancia’? 

14. ¿Y si nos toman por locos por intentar liberar de la ignorancia a quienes se han habituado a ella? 

15. ¿Por qué se dice que acceder al conocimiento puede llegar a ser un proceso, un camino solitario? 

16. Exprese su pensamiento sobre las inquietudes que se plantean en la interpretación antropológica del mito. 

17. Explique el sentido antropológico y epistemológico como problemas fundamentales filosóficos que se plantean en el mito de la caverna.  

18. ¿En la vida real tenemos el deber de regresar a la caverna para tratar de liberar a quienes continúan en la ‘oscuridad’ de la ignorancia? 

19. ¿Es mejor y más cómodo dejarse llevar, manipular y engañar, seguir la corriente, no preocuparse por ciertas situaciones y cuestiones de la vida? Esto es seguir en la oscuridad. 


 

 

Técnicas de Manipulación Mediática

    



La manipulación mediática a la que somos sometidos a diario. 


 

“El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos”.

 

1. La estrategia de la distracción. 

 


El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público   interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.


2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. 

 


Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.


3. La estrategia de la gradualidad. 

 

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas 1980-1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.


4. La estrategia de diferir. 

 

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.


5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. 

 


La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. 

 

¿Por qué? “Si uno se dirige a una   persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos”.


6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. 

 


Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas,   deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…


7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. 

 

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.


8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. 

 

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido,   vulgar e inculto, cero lectura.

9. Reforzar la auto-culpabilidad. 

 



Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, ¡sin acción, no hay revolución!


10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

 

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes.

 

Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.



Taller:

'Técnicas de Manipulación Mediática'




Análisis, Comprensión y Contextualización

 

Las Respuestas deben ser argumentadas y sustentadas.

Utilice Términos Específicos del área para sustentar sus análisis y argumentos.

 

1. ¿Cómo luchar, cómo actuar en contra de estas estrategias? 

 

2. ¿Qué inquietudes le genera lo planteado por el autor en el artículo? 

 

3. Exprese sus ideas y su pensamiento sobre lo planteado en el texto.  

 

4. Copie los Términos Específicos que sirven de fundamento al artículo. 

 

5. ¿De qué manera nos dominan y nos vuelven dóciles, obedientes y sumisos?  

 

6. Cite cinco ejemplos de la realidad donde se evidencie lo afirmado en el texto. 

 

7. ¿En cuáles de las diez estrategias que expone el autor, se ve usted reflejado?

   ¿De qué manera? 

 

8. ¿Qué otro título le pondría a este artículo y cuáles adjetivos calificativos utilizaría para definirlo? 

 

9. ¿Qué tácticas implementar? ¿Qué se podría hacer para contrarrestar este dominio y control social? 

 

10. ¿Por qué es posible esta manipulación como estrategia de dominación por quienes ostentan el poder? 

 

11. ¿Qué destacaría de estas formas y maniobras implementadas para lograr la manipulación de la sociedad? 

 

12. ¿Cómo lograr liberarnos de esta nueva esclavitud que impone el sistema dominante través de la seducción de una tecnología alienante?  

 

13. ¿Por cuáles medios cree que nos manipulan más fácil y así nos adoctrinan para el logro y beneficio de intereses privados y particulares? 

 

14. ¿De qué manera la tecnología ha contribuido a implementar y lograr un control sobre la sociedad por parte de quienes ostentan el poder? 

 

15. ¿Por qué la mediocridad, el conformismo, el facilismo y el hedonismo de una parte de la sociedad, contribuyen y se articulan a las estrategias que plantea el autor del artículo?


Biografías de: 

o   Sócrates

o   Platón

o   Aristóteles

 


El Tercer Periodo Académico 2023 empezó el lunes 14 de agosto, son

más de 75 días hábiles.