Simulacro 20 y 21 de septiembre
martes, octubre 03, 2017
domingo, octubre 01, 2017
Un país que no existe
Mientras en Europa la integridad de España preocupa a sus aliados, en Oriente Medio otro proceso
separatista amenaza con más violencia a una región ya martirizada: el de los
kurdos de Irak.
Después de un siglo de soñar con
un país propio, los kurdos han dado el primer paso hacia lo que esperan
conduzca a su independencia de Irak. Pero
como es una constante en la historia de esta etnia repartida entre cuatro
países de Oriente Medio, el camino está lejos de ser fácil. El rechazo a la
realización del referéndum independentista que llegaba desde todas las esquinas
del mundo, incluido aliados como Estados Unidos o poderosos vecinos como
Turquía e Irán, ha dado paso a una serie de amenazas que podrían dejar aislada
a esta región del norte de Irak y desembocar en una guerra que pueda
desestabilizar aún más a Oriente Medio. ¿Lograrán finalmente su objetivo de ser
independientes? Ese será el interrogante para despejar en los próximos años.
La historia empezó cuando el presidente kurdo, Masoud Barzani, cansado de los incumplimientos de Bagdad que en los últimos años le ha recortado los aportes económicos y le ha causado aprietos, anunció que el Kurdistán llevaría a cabo un referéndum para preguntarle a la población si quería la independencia. Los kurdos de Irak ganaron un estatus especial con la nueva Constitución iraquí, que surgió después de la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, que terminaría con el derrocamiento del dictador Sadam Huseín. Este, en la década de los noventa, libró una campaña de exterminio contra los kurdos iraquíes que dejó más de 100.000 muertos, muchos de ellos con armas químicas.
La historia empezó cuando el presidente kurdo, Masoud Barzani, cansado de los incumplimientos de Bagdad que en los últimos años le ha recortado los aportes económicos y le ha causado aprietos, anunció que el Kurdistán llevaría a cabo un referéndum para preguntarle a la población si quería la independencia. Los kurdos de Irak ganaron un estatus especial con la nueva Constitución iraquí, que surgió después de la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, que terminaría con el derrocamiento del dictador Sadam Huseín. Este, en la década de los noventa, libró una campaña de exterminio contra los kurdos iraquíes que dejó más de 100.000 muertos, muchos de ellos con armas químicas.
En esta
nueva etapa de Irak, la región de mayoría kurda pasó a convertirse en una zona
semiautónoma donde sus propias fuerzas controlan la seguridad, las fronteras y
aeropuertos, entre otros. Pero estos derechos podrían desaparecer en esta nueva
etapa si ambas partes no llegan a un acuerdo, que actualmente parece lejano. El
jueves, Bagdad canceló el permiso de las aerolíneas internacionales para operar
en los aeropuertos de las dos principales ciudades kurdas, Erbil y Suleimani,
en un acto muy hostil que no augura nada bueno.
Desde
el viernes pasado solo es posible salir o entrar a la región por las fronteras
con Turquía e Irán o viajando por Bagdad. Esta medida no solo pone en aprietos
a la debilitada economía local, que depende de las exportaciones, sino también
a la coalición internacional que da apoyo en la lucha contra Estado Islámico.
Por estos aeropuertos entra gran parte de la ayuda militar y humanitaria.
Los
kurdos no habían terminado de anunciar el resultado del referéndum del 25 de
septiembre, en el que el Sí ganó con un 92 por ciento, cuando comenzaron a
llegar las amenazas. Desde Bagdad, el primer ministro, Haider al Abadi, cerraba
todas las puertas al asegurar que no habría diálogo si no se anulaba el
resultado. Contestaba así a Barzani, que desde un comienzo advirtió que este
referéndum no era vinculante y que solo daría carta blanca para que los kurdos
pudieran empezar un largo proceso de negociación que eventualmente desembocara
en la independencia.
Y desde
Turquía, que con Irán alberga la mayoría de los kurdos que se contabilizan en
alrededor de 30 millones, el gobierno de Ankara se hizo sentir. Ambos países
temen que la independencia de los kurdos iraquíes tenga efecto en sus
comunidades locales y por esa razón han respondido de inmediato. El referéndum
kurdo se convirtió para ellos en un asunto de seguridad nacional. Ambos países
realizaron maniobras militares en la frontera en los últimos días e incluso
celebraron múltiples encuentros al más alto nivel militar para discutir las
consecuencias de la consulta. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha ido
más allá y ha anunciado que podrían enviar fuerzas a través de la frontera en
cualquier momento.
“Es
nuestro derecho”, había dicho Barzani, a quien algunos sectores en Kurdistán
acusan de haber realizado el referéndum para su beneficio político y el de su
partido PDK. Desde que se planteó esta consulta, Barzani ha hablado de buscar
una política de buenos vecinos con Bagdad, que se niega rotundamente a la
posibilidad de dividir el país. En Irak temen, entre otras cosas, que esta
iniciativa de los kurdos despierte el deseo de independencia de otras
comunidades de Irak, especialmente la sunita, que se siente excluida de las
políticas del gobierno central, en manos de los chiitas, rama del islam
mayoritaria en el país.
Pero más allá de realizar un
referéndum independentista, lo que más le molestaba al gobierno del primer
ministro Al Abadi era el desafío de los kurdos de llevar a cabo esta consulta
en las llamadas zonas en disputa. Estos son territorios ubicados por fuera de
la región autónoma, sobre los que los kurdos reclaman un derecho histórico y
que sus fuerzas, conocidas como peshmergas, ocuparon cuando el Ejército iraquí
abandonó sus posiciones ante el avance de Estado Islámico. Estas zonas en
disputa incluyen la multiétnica ciudad de Kirkuk, que además de ser una de las
ciudades más importantes del país, es una de las más ricas.
Durante los días previos a la
consulta, la tensión en la ciudad era evidente, sobre todo en los sectores
habitados por árabes, cristianos o turcomanos, quienes también reclaman a
Kirkuk como centro de su cultura. “La decisión de los kurdos nos dejó al resto
de los habitantes por fuera”, aseguraban. Ali Mehdi, uno de los líderes
turcomanos en la ciudad, decía que ellos no querían guerra, pero que si los
kurdos querían, ellos no tendrían mayor remedio.
Después del referéndum el
Parlamento iraquí le ordenó al primer ministro enviar el Ejército a Kirkuk,
hasta ahora controlado por las fuerzas kurdas y la Policía nacional. Hasta el
cierre de esta edición no había tomado ninguna medida, y analistas locales
creían que no lo hará, al menos por el momento, pues ello tendría consecuencias
en la lucha contra Estado Islámico. Las fuerzas iraquíes, con la ayuda de la
coalición internacional y los peshmergas, llevan a cabo actualmente una de las
últimas operaciones contra Isis en Irak en una región vecina de Kirkuk. Pocos
creen que el gobierno central vaya a boicotear esta batalla enviando tropas a
esta ciudad, acción que solo beneficiaría a Isis. Por esa razón, Estados Unidos
y la mayoría de los países de la coalición, aliados de los kurdos, habían
rechazado este referendo, pues temían consecuencias negativas en la hasta ahora
exitosa lucha contra ese grupo terrorista.
En las vías que conducen a Kirkuk se observan varias llamaradas a la distancia. Provienen de pozos petroleros más grandes del país, que de no haber sido por los kurdos habrían caído en manos de Estado Islámico, como sucedió en otras zonas de Irak. Desde entonces, los kurdos explotan este petróleo que exportan a través de Turquía, que por años fue uno de sus mayores socios comerciales. Pero esto también puede terminar. Turquía lleva días anunciando que en adelante negociará con el gobierno de Bagdad y que detendrá los negocios con el Kurdistán.
A poco de cumplirse una semana del referéndum, las posiciones de Bagdad y Erbil, la capital kurda, siguen siendo inamovibles. Pero analistas locales esperan que con la intermediación internacional, carta que los kurdos siempre han contado, estas empiecen a ceder. Al fin y al cabo, desde Erbil siguen advirtiendo que la independencia, de concretarse, solo sucederá en algunos años. Los kurdos sueñan con tener esa patria que los vencedores de la Primera Guerra Mundial les negaron al repartirse los despojos del Imperio otomano. Un sueño que les ha representado penalidades y represión en Siria, Irak, Irán y, sobre todo, Turquía, para la cual la sola mención de un Estado kurdo es motivo para movilizar las tropas.
Esta vez han dado un paso en Irak, pero nada garantiza que el camino haya comenzado. Por ahora, la violencia es una salida posible. La gran pregunta es si en Bagdad el primer ministro, Haider al Abadi, cederá a la presión de muchos grupos chiitas, que claman porque intervenga militarmente en Kirkuk y territorios de disputa. Irak tiene planeado celebrar elecciones para el próximo abril y el futuro de Al Abadi está en juego. Lo mismo que la estabilidad de Irak y el resto de la región.
En las vías que conducen a Kirkuk se observan varias llamaradas a la distancia. Provienen de pozos petroleros más grandes del país, que de no haber sido por los kurdos habrían caído en manos de Estado Islámico, como sucedió en otras zonas de Irak. Desde entonces, los kurdos explotan este petróleo que exportan a través de Turquía, que por años fue uno de sus mayores socios comerciales. Pero esto también puede terminar. Turquía lleva días anunciando que en adelante negociará con el gobierno de Bagdad y que detendrá los negocios con el Kurdistán.
A poco de cumplirse una semana del referéndum, las posiciones de Bagdad y Erbil, la capital kurda, siguen siendo inamovibles. Pero analistas locales esperan que con la intermediación internacional, carta que los kurdos siempre han contado, estas empiecen a ceder. Al fin y al cabo, desde Erbil siguen advirtiendo que la independencia, de concretarse, solo sucederá en algunos años. Los kurdos sueñan con tener esa patria que los vencedores de la Primera Guerra Mundial les negaron al repartirse los despojos del Imperio otomano. Un sueño que les ha representado penalidades y represión en Siria, Irak, Irán y, sobre todo, Turquía, para la cual la sola mención de un Estado kurdo es motivo para movilizar las tropas.
Esta vez han dado un paso en Irak, pero nada garantiza que el camino haya comenzado. Por ahora, la violencia es una salida posible. La gran pregunta es si en Bagdad el primer ministro, Haider al Abadi, cederá a la presión de muchos grupos chiitas, que claman porque intervenga militarmente en Kirkuk y territorios de disputa. Irak tiene planeado celebrar elecciones para el próximo abril y el futuro de Al Abadi está en juego. Lo mismo que la estabilidad de Irak y el resto de la región.
http://www.semana.com/mundo/articulo/kurdistan-un-pais-que-no-existe/542310
Las universidades no están formando mejores ciudadanos
Por Julian De Zubiría*
Las instituciones de educación superior colombianas privilegian la enseñanza
académica y dejan de lado la formación integral. Si queremos construir la paz,
hay que equilibrar esta situación.
Hace dos
décadas, la Comisión de Educación de los Estados Unidos invitó a las
universidades a promover entre los jóvenes estrategias que les permitieran
cualificar el manejo del dinero y seleccionar las ideas más relevantes al
interpretar la información que circula a diario en las redes. Los expertos que
la conformaban insistieron en que eran competencias muy poco trabajadas en la
educación superior. Un estudio similar en Colombia realizado por Corpoeducación
y la Universidad de Antioquia seleccionó doce competencias esenciales para
trabajar en todas las carreras profesionales, la gran mayoría socioemocionales
y comunicativas tales como trabajo en equipo, autodisciplina, inteligencia
emocional, planeación, escucha, lectura y escritura.
La conclusión de los dos estudios anteriores es significativa: a
juicio de los empresarios, lo que se enseña en las universidades no es esencial
para desempeñarse en el mundo laboral y, en cambio, lo que sí que requieren las
empresas de sus trabajadores, las instituciones de educación superior no lo
abordan.
Una reciente investigación elaborada también en Estados Unidos
concluye que mientras el 96 % de los directores académicos de las universidades
están satisfechos con la formación ofrecida, tan sólo el 10 % de los líderes
empresariales la considera pertinente. La queja es similar a la que años atrás
presentaban investigadores y miembros del gobierno, aunque ahora enfatizan en
la carencia de pensamiento crítico, creatividad y capacidad para enfrentar
problemas complejos y semiestructurados. Aun así, la crítica más generalizada
sigue siendo la misma: en las universidades –dicen los empresario– no se
desarrolla la inteligencia emocional de los jóvenes, debido a lo cual suelen
presentar serios problemas de empatía, tolerancia, persistencia y capacidad
para trabajar en equipo.
Varios grupos sociales también comparten esta
queja. Les preocupa la ausencia de formación en competencias ciudadanas
vinculadas con el respeto a la diferencia y la responsabilidad social de los
egresados del sistema.
Lo extraño es que, pese a las reiteradas críticas de los
sectores sociales y empresariales, no parece haber ningún cambio significativo
en las universidades que siguen concentradas, casi de manera exclusiva, en un
trabajo técnico y académico. Pero las evidencias de que esta lógica formativa
no funciona no podrían ser más dramáticas: buena parte de los estafadores de
“cuello blanco” han sido formados en universidades del país y la mayoría de
ellos posee títulos de pregrado y maestrías. Un hecho desconcertante y
simbólico en esta paradoja es el grado con honores que recibió Guido Nule en
2002 después de culminar su tesis titulada “Ética y
responsabilidad social de las empresas”. Las instituciones de educación superior se
defienden con el argumento de que son “casos aislados”. Pero no es cierto.
Hay que
reconocer que las universidades fueron creadas bajo un enfoque tradicional que
suponía que el papel de la educación era transmitir las informaciones
científicas y que la formación ética y ciudadana debería realizarse por fuera
de las instituciones educativas. Por eso, en ellas no hay evaluación ni
mediación de actitudes: ser solidario o autónomo no incide en la promoción de
semestre y los docentes dejan por completo de lado el trabajo ético. No se
orienta a los estudiantes para que mejoren el conocimiento de sí mismos, no se
cualifica el trabajo en equipo, ni se analizan los dilemas éticos que plantean
la ciencia y la vida. Tampoco existe algún tipo de apoyo para construir de
manera mediada el proyecto de vida personal. Más grave aún: el docente
universitario realiza un trabajo casi por completo aislado e independiente. En
este contexto de amplia fragmentación es imposible asumir la tarea colectiva de
la formación de mejores ciudadanos.
Lo extraño es que, pese a las reiteradas críticas de los
sectores sociales y empresariales, no parece haber ningún cambio significativo
en las universidades que siguen concentradas, casi de manera exclusiva, en un
trabajo técnico y académico. Pero las evidencias de que esta lógica formativa
no funciona no podrían ser más dramáticas: buena parte de los estafadores de
“cuello blanco” han sido formados en universidades del país y la mayoría de
ellos posee títulos de pregrado y maestrías. Un hecho desconcertante y
simbólico en esta paradoja es el grado con honores que recibió Guido Nule en
2002 después de culminar su tesis titulada “Ética y
responsabilidad social de las empresas”. Las instituciones de educación superior se
defienden con el argumento de que son “casos aislados”. Pero no es cierto.
Hay que reconocer que las universidades fueron creadas bajo un
enfoque tradicional que suponía que el papel de la educación era transmitir las
informaciones científicas y que la formación ética y ciudadana debería
realizarse por fuera de las instituciones educativas. Por eso, en ellas no hay
evaluación ni mediación de actitudes: ser solidario o autónomo no incide en la
promoción de semestre y los docentes dejan por completo de lado el trabajo
ético. No se orienta a los estudiantes para que mejoren el conocimiento de sí
mismos, no se cualifica el trabajo en equipo, ni se analizan los dilemas éticos
que plantean la ciencia y la vida. Tampoco existe algún tipo de apoyo para
construir de manera mediada el proyecto de vida personal. Más grave aún: el
docente universitario realiza un trabajo casi por completo aislado e
independiente. En este contexto de amplia fragmentación es imposible asumir la
tarea colectiva de la formación de mejores ciudadanos.
Los seres humanos somos el resultado de múltiples procesos de
mediación sociocultural, histórica, familiar, institucional y personal, de ahí
que sería equivocado responsabilizar sólo a uno de ellos de los resultados. Lo
que haga un docente y una universidad en un momento dado es sólo uno de los
factores que influyen el desarrollo. Lo que sí sería muy grave es que no
hiciéramos todo lo posible para garantizar una mejor formación integral en la
universidad. Desafortunadamente, no lo estamos haciendo.
No basta formar contadores si al mismo tiempo no analizamos los
costos morales de la doble contabilidad. De nada sirve formar buenos abogados,
si ellos creen que el derecho no tiene que ver con la ética. De muy poco le
sirve a la sociedad un administrador cuya finalidad es la maximización de las
utilidades, si ella implica la subfacturación de costos y la evasión tributaria.
Nuestros científicos sociales le agregarían poco a la sociedad si creyeran que
la corrupción es natural a la vida y salieran a hacer política pensando en las
próximas elecciones y descuidando a las próximas generaciones. Nuestros
científicos naturales quedarían en deuda con la sociedad si fueran indiferentes
al cambio climático o si, ante el dilema ético que representa botar desechos,
primaran exclusivamente los intereses económicos de las empresas para las que
trabajan.
Las universidades colombianas tienen que asumir de manera
íntegra el compromiso que el momento histórico les demanda. La tarea para la
educación en las próximas décadas tendrá que ligarse a la construcción de la
paz e impulsar un cambio que permita superar una cultura heredada de las guerras
y las mafias. Pero esto es válido desde la educación inicial hasta el
doctorado. Estamos ante la infinita posibilidad de superar un pasado bañado en
sangre y se requiere de un esfuerzo colectivo y conjunto de toda la sociedad
para lograrlo. Obviamente no será una tarea exclusiva de los educadores, pero
universidades y colegios tendrán necesariamente un rol protagónico en las
nuevas condiciones históricas que nos correspondió vivir. Se trata de
garantizar una formación más integral, que garantice un trabajo que involucre
el cerebro, el corazón y el cuerpo. Se trata de reconocer que el papel esencial
de toda educación es formar un mejor ser humano y que ello sólo se garantizará
si todos los docentes, de todas las asignaturas y carreras, entendemos que la formación
de mejores ciudadanos es una responsabilidad colectiva.
Un trabajo integral exigiría abordar propósitos y contenidos que
ayuden a los jóvenes a pensar, valorar y hacer en cada una de las carreras y
asignaturas. No se trata de crear cátedras formales, aisladas y desarticuladas,
como ha sido la costumbre equivocada en Colombia, sino de asumir colectivamente
y de mejor manera nuestra profunda responsabilidad con la historia.
Lo primero que hay que entender es que el propósito de la
educación universitaria, necesariamente debería consistir en desarrollar
procesos y competencias de carácter más general y no aprendizajes de carácter
particular y fragmentado. Eso implica que la educación –tanto en la básica como
en la universidad– debe estar focalizada en el desarrollo integral y no en el
aprendizaje particular. Sin embargo, ello no será posible de alcanzar con
currículos diseñados desde la fragmentación y la súper especialización. Por
ello, una condición previa es elevar la reflexión pedagógica en las
universidades colombianas –la cual es hasta el momento muy baja– para gestar
nuevos currículos y nuevos modelos pedagógicos.
Somos seres que pensamos, sentimos y actuamos. De allí que una
educación universitaria que no le asigne el mismo valor a la formación de
mejores ciudadanos, seguirá en deuda con la sociedad. Esa deuda histórica debe
ser saldada, sin falta y de manera general y estructural, por las universidades
colombianas en las próximas décadas. De lo contrario, estaremos dejando que nos
roben la esperanza de vivir en un país en paz, tal como de manera inspiradora,
ética y profunda nos recordaba el papa Francisco en su reciente visita a
Colombia.
* Director del
Instituto Alberto Merani y consultor en educación de las Naciones Unidas.
http://www.semana.com/educacion/articulo/formacion-en-competencias-socioemocionales-en-universidades-colombianas/540281
La mayoría de latinoamericanos culminan la secundaria sin saber leer bien
Un estudio del Instituto de
Estadística de la Unesco revela que los niños y adolescentes escolarizados en
América Latina carecen de competencias básicas de comprensión lectora.
En América Latina, un joven requiere
de más de una década de estudios formales para culminar la educación
secundaria. En muchos países de la región se trata de un paso importante que
los jóvenes y sus padres celebran como un gran logro familiar. Sin embargo, los
miles de días levantándose temprano, los desvelos de padres y niños, los
innumerables gastos y sacrificios no parecen estar dando el resultado esperado.
De acuerdo con un informe que acaba
de publicar el Instituto de Estadísticas de la UNESCO, más de la mitad de los
jóvenes en América Latina y el Caribe no alcanzan los niveles de suficiencia
requerida en capacidad lectora para el momento en el que concluyen la educación
secundaria. En total, hay 19 millones de adolescentes en esta situación.
Según el estudio, 36% de los niños y
adolescentes de la región no cuentan con los niveles de lectura adecuados. El
balance es un poco mejor cuando se toma en cuenta solo a los niños en edad para
cursar la educación primaria: 26% no alcanzan la suficiencia. Los resultados no
son más favorables cuando son evaluados en matemáticas. 52% de los niños y
jóvenes de América Latina y el Caribe no alcanzan las competencias básicas. La
situación es peor en secundaria (62%) que en primaria (46%).
Estudiantes con problemas de
comprensión lectora
·
14%: Norteamérica y Europa
·
31%: Este y sudeste asiático
·
36%: América Latina y el Caribe
·
57%: Asia occidental y norte de África
·
88%: África subsahariana
Estos indicadores, en los que
paradójicamente América Latina y el Caribe aparecen como una de las regiones
del mundo mejor posicionadas, revelan grandes desafíos para el futuro.
Nuevo
analfabetismo
Silvia Montoya, directora del
Instituto de Estadísticas de la Unesco, considera que los problemas que tienen
los jóvenes en comprensión lectora plantean una situación
"dramática". "Que haya niños que no tengan las competencias
básicas cuando se trata de leer párrafos muy sencillos y extraer información de
los mismos yo lo consideraría como una nueva definición de analfabetismo. En el
mundo de hoy tener un nivel mínimo de alfabetización ya no es poder leer tu
nombre y poder escribir algún hecho de la vida cotidiana", dijo Montoya en
una conversación con BBC Mundo.
"Carecer de comprensión lectora
es una especie de discapacidad o de incapacidad para poder insertarse en la
sociedad, poder votar y entender las propuestas de los candidatos, poder tener
entendimiento de los propios derechos y deberes como ciudadano. Me parece que
afecta todas las dimensiones", agregó. La experta considera la lectura
como la habilidad básica, el cimiento sobre el cual se siguen construyendo las
demás habilidades.
"El leer para aprender es algo
indispensable porque a partir de allí puedes desde ser autodidacta hasta
insertarte en el sistema. Sin esa competencia, creo que estamos generando
muchos niños y adolescentes que van derecho a muchas frustraciones personales y
de integración social y laboral. Sin leer ni entender textos es muy difícil
progresar en ningún área", señaló.
Montoya destacó que en el mundo
actual hay una sobreexposición a información presentada en distintas formas y
que tiene distintos grados de calidad y confiabilidad, por lo que las personas
deben ser capaces de extraer la información y juzgarla por si mismos. "Ser
capaz de leer un aviso de trabajo y entender qué competencias se piden es, por
ejemplo, algo básico para cualquier adolescente que está comenzando la vida
laboral o que quiera seguir formándose", dijo.
Una
escuela que no funciona
Pero ¿dónde está la falla? Hubo una
época en la que se pensaba que el problema de la educación en América Latina
era que no era inclusiva, que dejaba a muchos niños por fuera.
Según Montoya, ese es un tema en el
que la región ha mejorado de forma rotunda y ahora incluso tienen ventajas
comparativas en ese aspecto en relación con otras regiones del mundo.
"Ahora la realidad es que los niños están en el sistema educativo, pero
hay una incapacidad de la escuela para dotarles con un nivel de aprendizaje que
sea razonable y mínimo para las circunstancias que demanda el mundo de hoy y de
mañana", dijo.
Por qué no se logra dar a los
estudiantes la formación adecuada obedecen, según explicó, a una combinación de
factores. Entre estos menciona la falta de capacitación de los maestros para
ocuparse de niños con determinadas características, problemas de
infraestructura, pérdidas de días de clase por paros u otras causas, así como
elementos relacionados con la propia situación socioeconómica de los
estudiantes, "que pueden venir de hogares con menores ingresos o contar
con un menor apoyo familiar. Hay una combinación de factores que pueden variar
en cada lugar, pero evidentemente hay una falta de políticas específicas para
ocuparse de esta problemática", indicó Montoya.
Agregó que hace falta mirar los
currículos educativos, la formación de los docentes para asegurarse de que sean
capaces de trabajar con niños que vienen de contextos sociales complicados,
contar con un ambiente y una infraestructura adecuada, así como políticas
sociales que adecuadas. "No hay manera de resolverlo si no hay una visión
integral del sistema educativo", aseguró.
En ese esfuerzo advirtió que también
hace falta la aplicación de pruebas de evaluación de la calidad educativa, que
no se aplican en la mitad de los países del mundo. "Si no tenemos un
sistema de evaluación de los aprendizajes serio, con credibilidad, tampoco se
puede hacer mucho porque la única manera que tienen los padres para reclamar es
tener información", advirtió.
http://www.semana.com/educacion/articulo/unesco-niveles-de-lectura-en-america-latina/541971
La generación I
Un nuevo libro presenta en sociedad a los nuevos
adolescentes de hoy: dependientes, solitarios, poco interesados en ser adultos
y lo más preocupante, menos felices.
A un lado millennials.
Llegó una nueva generación de jóvenes nacidos a partir de 1995 y que se
diferencian de las anteriores por ser los primeros en haber cruzado la
adolescencia de la mano de los teléfonos
inteligentes y las redes sociales.
“Ellos han pasado más tiempo frente a sus pantallas que interactuando con sus
amigos en persona, en proporciones mayores que ninguna otra generación”, dice
Jean Twenge, psicóloga de la Universidad de San Diego, California, quien los
bautizó iGen. Este grupo no recuerda lo que era vivir sin internet, pues en
2011, al estallar el boom de los celulares inteligentes, los primeros
representantes de esta comunidad tenían apenas 7 años. Hoy se calcula que 2 de
cada 3 adolescentes tiene uno. Según la experta, ese simple hecho ha afectado
su comportamiento, su manera de usar el tiempo libre y sus actitudes frente a
la religión, la sexualidad y la política, lejos de sus vecinos generacionales.
El joven iGen promedio de hoy
chequea su teléfono más de 80 veces al día, y antes de comenzar el octavo grado
ya tiene una cuenta de Instagram. “Los ‘millennials’ crecieron con internet,
pero no en la misma intensidad de casi 24 horas”, dice Twenge. Esto ha generado
una transformación que se observa en todas las clases sociales, en todos los
rincones de Estados Unidos y, aunque las conclusiones no se pueden generalizar
directamente a otros países, “estos cambios generacionales están surgiendo en
otras culturas en el mundo”. Su más reciente libro, iGen, está dedicado a
ellos. Para escribirlo, Twenge entrevistó personalmente a 23 miembros de la
generación iGen, de quienes escuchó frases como “prefiero estar viendo Netflix
que con mi familia” o “paso más hablando por mi teléfono que con gente de carne
y hueso”. Además, revisó grandes sondeos y bases de datos que involucraron a 11
millones de personas, en los que advirtió suficientes diferencias como para
establecer que el mundo está ante una nueva generación.
A
diferencia de los anteriores que se sienten atraídos por la libertad y la
rebeldía, este grupo es más dependiente de sus padres. Usualmente salen con
ellos a los centros comerciales, a cine o a cenar. En general, se sienten mucho
más cómodos encerrados en su habitación que en un carro o una fiesta. Aún más,
la experta se atreve a afirmar que es una generación que crece más lento que
las anteriores, con lo que desafía la idea de que estos jóvenes cruzan la
adolescencia velozmente al estar expuestos al porno en internet. Aunque admite
que es cierto que hoy los niños tienen más contacto con estos contenidos, al
mirar su comportamiento y lo que hacen con su tiempo, resulta totalmente lo
opuesto. “Tomemos como ejemplo los jóvenes de grado 11, entre 17 y 18 años. Los
sondeos dicen que muchos menos de ellos están haciendo todas esas cosas que
otros de su edad hicieron en su adolescencia décadas atrás, como tener pase de
manejar, probar el alcohol, salir sin lo papás, tener novias, hitos que solían
marcar la adultez”.
Según las cuentas de Twenge, solo
56 por ciento de los estudiantes de grado 11 en Estados Unidos tuvieron citas
románticas mientras que en otras generaciones esa cifra era de 86 por ciento.
Esto ha hecho que ellos tengan menos sexo que sus predecesores. “El joven
promedio tiene su primera relación sexual en el grado 11, un año después de lo
establecido para la generación X”, dice en su libro. No tienen pase, no son tan
asiduos bebedores, no están interesados en conseguir trabajo y dejan a un lado
las responsabilidades. Esta generación se comporta como niños: los jóvenes de
18 hoy actúan como de 15 y los de 13 como si tuvieran 10.
Eso los hace estar físicamente
más seguros, pues no tienen accidentes de tránsito, embarazos no deseados ni
riesgo de hacerse adictos al alcohol, lo cual es una bendición para sus padres.
Pero si bien están más protegidos en ese sentido, paradójicamente son mucho más
vulnerables en lo emocional, y esto lo pudo constatar la investigadora al
encontrar que la tasa de depresión y suicidio viene en aumento desde 2011. “No
es exagerado decir que están al borde de la peor crisis de salud mental en
décadas”, dice.
Para ella
los grandes causantes de esa crisis son los aparatos digitales y las pantallas
en todas sus formas, tabletas, teléfonos o computadores. Después de todo, dice
la autora, esta generación ha tenido más tiempo libre no solo porque hace menos
tareas, sino porque no tienen que trabajar y no les interesa hacer ejercicio.
Tampoco dedican ese tiempo extra a actividades familiares porque, como habrán
vivido muchos padres, estos niños no hablan con ellos y cuando los adultos les
hacen una pregunta contestan con monosílabos. Twenge señala que dedican ese
tiempo de ocio a sus teléfonos, a los que consultan por lo general en la
soledad de su cuarto y hasta tarde en la noche. Casi todos duermen con el
dispositivo bajo la almohada, y ese aparato es lo último que ven antes de
dormir y lo primero que miran cuando se despiertan. Algunos pasan hasta 10
horas en chats y actualizando sus redes sociales, y para Twenge eso es
demasiado. Por eso sentencia que la insatisfacción en sus vidas está
relacionada con el abuso de las pantallas.
Twenge muestra cifras y estudios
que apoyan esta idea. Las investigaciones revelan que todas las actividades
desarrolladas en pantallas se asocian a menos felicidad. Se ha visto que los
niños de sexto grado que pasan 10 horas en sus redes sociales tienen 56 por
ciento más probabilidad de considerarse infelices. Lo contrario también es
cierto. Aquellos que pasan hasta 10 horas interactuando personalmente, cara a
cara, tienen apenas 20 por ciento de probabilidades de sentirse desdichados.
Esto aplica también a la depresión. Un estudio con niños de octavo grado mostró
que aquellos que ven asiduamente pantallas tienen 27 por ciento más riesgo de
presentar síntomas de depresión que los deportistas. Y se ha podido constatar
que los niños que pasan más de 3 horas frente a los aparatos tienen 35 por
ciento más riesgo de suicidarse. “La tasa de suicidio en los más grandes se
elevó a 50 por ciento y se ha triplicado en niñas entre 12 y 13 años”, dice.
Estos problemas mentales son más comunes que antes, y “la tendencia empezó
alrededor de 2011 o 2012, el mismo año en que el Pew Center encontró que estos
aparatos se volvieron ubicuos. Esa simultaneidad es sospechosa”.
El libro
ha recibido críticas por tener una visión fatalista de los jóvenes de hoy, y
por satanizar la tecnología de la misma manera en que otros en el pasado
rechazaron la radio, la televisión y los videojuegos. Además, algunos
psicólogos e investigadores creen que la autora salta rápidamente a
conclusiones sobre fenómenos sociales que son multifactoriales, por lo que no
tiene sentido señalar a las pantallas digitales como únicas culpables. Twenge
aclara que sus cifras se basan en promedios y eso significa que no todos los
adolescentes se comportan igual. “El promedio de jóvenes de iGen pasa más
tiempo en internet que el ‘milennial’ promedio en 2005. Por supuesto, algunos
jóvenes iGen pasan menos tiempo en línea así como un ‘millennial’ puede gastar
más tiempo en las redes sociales” dice en su libro.
Pero más allá de las críticas, es
cierto que el uso excesivo de estos aparatos digitales preocupa actualmente a
todos los padres tanto como la droga, el abuso de alcohol y la sexualidad sin
protección. La tecnología no es buena ni mala, dicen muchos expertos, pero el
uso continuo de estos aparatos a diario sí está alimentando una epidemia de
obesidad, y en las noches, otra de insomnio. De manera que hay motivos para
preocuparse. Poner reglas es complicado porque los mismos padres son adictos a
sus propios teléfonos inteligentes, en algunos casos porque les divierte
Facebook, pero en otros porque el aparato es una herramienta clave para el
trabajo, cuando no el medio para obtener sus ingresos. Según Noel Janis-Norton,
autor del libro Calmer, Happier Screen Time, no es recomendable prohibirlos
totalmente, sino restringirlos en ciertos momentos como antes del colegio,
durante las comidas y a la hora de dormir. “Cuando los padres son firmes y
consistentes, los jóvenes responden bien y dedican su tiempo libre a hacer
otras cosas en las casa”.
Otros
recomiendan más calma porque la tecnología no tiene que ser algo malo. Sin
embargo, señalan la importancia de propiciar encuentros con sus hijos para
cerciorarse de que son felices. Twenge, por su parte, reitera que la solución
está en poner límites porque cree que el exceso de teléfono es dañino y genera
consecuencias nefastas en la salud emocional y en las habilidades sociales de
los niños. “Una hora está bien, pero más de tres está demostrado que aumenta
estos problemas”. Agrega que esta es la oportunidad para que los adultos
también revisen su propio consumo de redes sociales. Y recomienda, sobre todo,
estimularlos a ser independientes. “Tenemos que cuidarlos, pero no tanto. Si
quiere salir solo o quiere manejar, déjelo. Ya tiene 18 años y esas
experiencias ayudan a madurar”.
http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/los-nuevos-adolescentes-de-hoy-dependientes-solitarios-poco-interesados-en-ser-adultos/542117
Las habilidades para un mayor éxito en el mundo
No son solo las matemáticas y el lenguaje suficientes para garantizar el éxito.
Los profesionales del siglo XXI
necesitan competencias esenciales para la vida.
Diferentes expertos del sector
educativo han señalado que lo que aprenden hoy los estudiantes en el colegio y
la universidad no es lo que se necesita para poderse desarrollar en el mundo,
ya que los empleos mejor pagados serán aquellos que, además de exigir un
dominio de conocimiento especializado, requieren competencias en comunicación,
solución de problemas y trabajo en equipo. Cada vez es más frecuente que se
hable sobre la necesidad de incorporar en los sistemas educativos de los países
las habilidades del siglo XXI.
Para que los estudiantes tengan
éxito en el mundo laboral, los futuros profesionales deben estar preparados a
un contexto cada vez más tecnificado, comunicado y globalizado. “Las
habilidades del siglo XXI son esenciales para que los individuos logren un
aprendizaje a fondo. Esto permite poder transferir el aprendizaje de conocimientos
y procedimientos adquiridos en una situación específica a una situación
completamente nueva. Además, esto implica saber cómo, cuándo y por qué utilizar
una competencia específica para resolver un problema”, le dijo a Semana
Educación Alejandro Adler, director de Educación Internacional del Centro de
Psicología Positiva de la Universidad de Pensilvania.
Al mismo tiempo, Koji Miyamoto,
economista del Banco Mundial y experto en competencias socioemocionales, afirma
que las personas que desarrollan competencias socioemocionales contribuyen a la
cohesión social, son ciudadanos menos violentos y más activos, y llevan un
estilo de vida saludable. El equilibrio socioemocional, además, potencia la
productividad, una característica esencial para los empleadores y las
empresas.
Las conclusiones del Foro Económico
Mundial de 2015 arrojaron que existen 16 grandes habilidades que se agrupan en
tres conglomerados. El primero tiene que ver con la adquisición de competencias
básicas, de índole curricular, que los estudiantes deben saber aplicar a la
vida diaria como las operaciones numéricas, la lectura y la escritura. El
segundo bloque se refiere a las competencias para resolver problemas complejos,
como el pensamiento crítico, creatividad, resolución de problemas y trabajo en
equipo. El último conglomerado se relaciona con la forma en cómo los alumnos se
enfrentan a los cambios de su entorno; es decir, su curiosidad,
adaptabilidad, persistencia, conciencia social y liderazgo.
Lo cierto es que enseñar las
habilidades del siglo XXI representará un gran reto para los sistemas
educativos como el colombiano. Semana Educación le muestra cuales son.
Competencias
básicas
1- Lingüística: es la capacidad de poder hablar y crear mensajes,
centrándose en operaciones gramaticales.
2- Matemática: es la habilidad para utilizar y relacionar los
números y las operaciones.
3- Científica: se trata de saber usar el conocimiento científico
para adquirir nuevos saberes y explicar sistemas y fenómenos complejos.
4- Digital: implica el uso creativo, crítico y seguro de las
tecnologías de información y comunicación para alcanzar objetivos relacionados
con el trabajo y el estudio.
5- Financiera: es la comprensión de conceptos financieros para
tomar decisiones eficaces en el manejo de recursos económicos.
6- Cultural y cívica: busca que las personas asuman roles activos
para construir una sociedad democrática con base en la identidad individual y
el respeto.
Competencias críticas
7- Resolución de problemas: es la habilidad de comprender una
situación y evaluar diferentes formas de resolverla, dimensionando su impacto.
8- Creatividad: permite relacionar y modificar conceptos, generar
ideas novedosas para el entorno personal o laboral y crear emprendimientos o
proyectos innovadores.
9- Comunicación: es la habilidad para compartir claramente un
mensaje de forma oral, escrita, verbal y no verbal.
10- Colaboración: es la capacidad para trabajar en equipos
colaborativos y multidisciplinarios.
Competencias personales
11- Curiosidad: es la actitud de querer saber más sobre alguna
situación con el fin de entenderla mejor.
12- Iniciativa: se trata de generar sujetos activos y no pasivos en
los ambientes de estudio y trabajo.
13- Perseverancia: este postulado quiere enseñarles a las personas
a no darse por vencidas e intentar nuevas ideas para alcanzar metas a largo
plazo.
14- Adaptabilidad: es la habilidad de poder sortear dificultades y
situaciones nuevas.
15- Liderazgo: con esta competencia las personas pueden influir en
las organizaciones.
16- Conciencia social y cultural: busca que las personas asuman
roles activos para construir una sociedad democrática con base en el respeto
por los derechos humanos.
¿Cómo
enseñarlas?
A
pesar de que no todos los especialistas coinciden en cómo se agrupan las
competencias antes descritas, hay un consenso general en el tipo de habilidades
que los estudiantes deben desarrollar para tener éxito en un mundo laboral cada
vez más complejo y en la vida.
Respecto a la forma de cultivar
la capacidad para resolver problemas complejos, la literatura señala que el
pensamiento crítico se estimula con una retroalimentación continua frente a las
respuestas de los estudiantes; la creatividad se fomenta permitiéndole al
alumno innovar en respuestas; la comunicación requiere del uso de un lenguaje
enriquecido por parte del docente, y la habilidad de colaboración necesita que
se fomente el respeto por los demás y que se creen oportunidades para que los
estudiantes trabajen en grupo.
Para Adler, es muy importante
también el sentido de la conciencia social y la resiliencia, las cuales se
adquieren con el respeto hacia los demás. “Es esencial que la resiliencia se
enseñe con la misma seriedad que la que se le da a las demás materias
académicas en los colegios”, cuenta.
Sin
embargo, para poder lograr que los estudiantes adquieran todas estas
habilidades es indispensable que ocurran tres cosas, según Miyamoto. “Primero
tienen que incorporarse en los currículos académicos de los países, pero no
como un discurso, sino de manera formal en los planes y programas de estudio.
Luego, se deben enseñar y practicar con estrategias didácticas eficaces,
dándoles la misma importancia que se les da a las competencias cognitivas
curriculares. Por último, estas habilidades se tienen que evaluar
periódicamente como se hace con los demás conocimientos disciplinares”,
concluye.
http://www.semana.com/educacion/articulo/habilidades-del-siglo-xxi-en-educacion/542078
martes, septiembre 26, 2017
Bill Evans
Sunday at the Village Vanguard
Bill Evans
Nació en Plainfield, Nueva Jérsey, un 16 de agosto de 1929. Ya a los 6 años comenzó sus estudios en
música. Fue entrenado en el estilo clásico del piano; de pequeño también
estudió flauta y violín. Se graduó con un título de intérprete de piano y
maestro en el College Southeastern Lousiana (ahora Universidad) en 1950, y
estudió composición en el College de Música de Mannes en Nueva York. Luego de
servir en la armada, trabajó en bandas de danza locales, y con el clarinetista
Tony Sott, la cantante Lucy Reed y el guitarrista Mundell Lowe, quien llevó al
joven pianista frente al productor de Riverside Records, Orrin Keepnews. El
primer disco de Evans fue lanzado en 1956 y se tituló "Nuevas Concepciones
del Jazz". Este disco fue la primera grabación de su más amada composición
“Vals para Debby”.
Su siguiente disco “Everybody
digs Bill Evans” no fue grabado sino luego de dos años; el siempre tímido y
autodespreciante pianista afirmaba que “no tenía nada nuevo que decir”.
Gradualmente se volvió conocido en la escena jazzística de la ciudad de Nueva
York, por sus originales sonidos en el piano y sus fluidas ideas, hasta que, en
1958, Miles Davis le propuso unirse a su grupo (del cual también participaban
John Coltrane y Cannonball Adderley).
Permaneció con ellos por casi un
año, viajando y grabando, y subsecuentemente tocando el clásico álbum “Kind of
Blue”-mientras componía “Blue in Green”-, ahora un muy conocido tema del jazz.
Su trabajo con Miles le ayudó a afianzar su reputación y en 1959 Bill fundó su
trío más innovador con el ahora legendario bajista Scout LaFaro y con Paul
Motian en batería. El concepto del trío de igual interacción entre los músicos
fue implementado virtualmente por Evans, y dichos trabajos discográficos
permanecen como los más populares de su gran repertorio. Juntos hicieron dos
álbums de estudio, además de las famosas sesiones en vivo en el Village
Vanguard de Nueva York, en el año 1961.
La trágica muerte de LaFaro en un
accidente automovilístico unas pocas semanas después del contrato con Vanguard-un
evento que devastó a Bill- colocó al pianista en un aislamiento temporal, luego
del cual regresó al formato del trío en 1962, nuevamente con Motian y Chuck
Israels en bajo.
El álbum "Conversaciones con
mí mismo" (1963), en el cual duplica y triplica sus canciones de piano,
ganó el primero de los muchos premios Grammy, y al año siguiente hizo un tour
al extranjero, tocando de París a Tokio, el cual le afianzó una reputación mundial.
El gran bajista Eddie Gomez comenzó un provechoso puesto, que llegó a ocupar
durante once años, con Bill en 1966, en varios tríos con bateristas como Marty
Morell, Philly Joe Jones, Jack DeJohnette y otros-participando en algunas de
las presentaciones y álbumes (que se dieron en los clubes más aclamados) de la
carrera de Evans.
Su producción grabada fue
considerable -para Riverside, Verve, Columbia, Fantasy y Warner Bros- con los
años también hizo sesiones (especialmente en sus comienzos) con algunos de los
hombres más grandes del jazz. Músicos como Charles Mingus, Art Farmer, Stan
Gets, Oliver Nelson, Jim Hall, George Rusell, Séller Manne, Toots Theielmans,
Kai Winding, J.J. Jonson, Hal McKusick y otros.
En los setenta, grabó
extensivamente, primero un trío y un solo de piano de vez en cuando, pero
también varios álbumes de quinteto bajo su propio nombre, al igual que dos
memorables fechas con el cantante Tony Bennett. Su último trío fue formado en
1978, compuesto por el incomparablemente sensible y delicado Marc Jonson en el
bajo y el baterista Joe LaBarbera, el cual rejuveneció al debilitado pianista,
quien estaba eufórico con su nuevo grupo, llamándolo “el más cercanamente
relacionado” en relación a su primer trío (con LeFaro y Motian).
Aún continuaban sus problemas
familiares y los trastornos en su vida personal, (generalmente debido a ataques
de la adicción a los narcóticos), pero a pesar de ello aún llevaba una dinámica
vitalidad musical, una gran confianza, una energía fresca, e incluso una interacción
más agresiva con el repertorio del trío. La salud de Evans se fue deteriorando;
sin embargo, él insistió en seguir trabajando hasta que finalmente tuvo que
cancelar un compromiso en el Fat Tuesday de Nueva York. Finalmente fue llevado
al Hospital Mount Sinai el 15 de septiembre de 1980, donde falleció de una
úlcera sangrante, cirrosis de hígado y neumonía. Fue sepultado cerca de su
amado hermano Harry, en Baton Rouge, Louisiana.
Mientras Evans abrió un nuevo
camino a los nuevos acercamientos musicales que no comprometieron su visión
musical y artística-tales como su ocasional uso del piano eléctrico, y sus
breves asociaciones con el compositor de avanzada George Russell- él siempre
insistió en la pureza de la estructura de las canciones y en la noble historia
de la tradición del jazz.
Consistentemente fiel a sus
propios criterios pianísticos, él continuó realzando su singular visión de la
música hasta el final. En su corta vida, Bill Evans fue un artista prolífico y
profundamente creativo y un hombre genuinamente compasivo y gentil, a menudo
frente a sus recurrentes problemas de salud y su naturaleza inquieta.
Su rico legado permanece
completamente vigente y sus composiciones han disfrutado ser redescubiertas por
los intérpretes de jazz e incluso por algunos músicos clásicos. Incluso
veinticinco años después de su paso, la música de Bill Evans continúa
influenciando a músicos y compositores en todo el mundo y a todos aquellos
quienes han sido profundamente tocados por su genio expresivo y por su arte
sensible.
http://www.pianored.com/bill-evans.html
Dave Brubeck
The Essential
Dave Brubeck
Compositor y pianista norteamericano nacido el 6 de diciembre de 1920 en Concordia (California) y fallecido el 5 de diciembre de 2012 en Norwalk (Connecticut). Conocido por incorporar elementos de la música
clásica al jazz. Brubeck aprendió piano desde niño con su madre, Elizabeth, que
era profesora de piano y le enseñó desde que tenía cuatro años; a los nueve
años, empezó también a practicar con el cello. Trabajó como pianista con grupos
locales de jazz desde 1933 y estudió música en el College of the Pacific entre
1941 y 1942 en Fresno, California, donde después creó y dirigió su propia
orquesta formada por doce músicos. Estudió composición en el Mills College, en
Oakland (California), bajo la tutela del compositor francés Darius Milhaud.
Entró a servir en la armada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial
y después volvió a la música retomando sus estudios bajo la mirada de Arnold
Schoenberg, que había inventado el sistema de doce tonos en la composición.
En 1946, Brubeck constituyó un octeto experimental; a
continuación creó un trío en 1949 y finalmente un cuarteto, con el que realizó
actuaciones entre 1951 y 1967. Este cuarteto, que contó con el saxofonista Paul
Desmond, flirteó durante los años sesenta con métricas por aquel entonces
extrañas al jazz, y se convirtió en uno de los grupos más famosos dentro de
este género. Pero, a pesar del gran éxito general con el público, Brubeck no
logró obtener la aceptación profunda y total como maestro del piano en el
entorno jazzístico. En la década de 1970 Brubeck realizó diversas giras y
grabaciones, utilizando como personal a sus propios hijos. Brubeck fue un
compositor muy prolífico y original y entre algunas de sus melodías más
conocidas se encuentra The Duke, In Your Own Sweet Way y Blue Rondo a la Turk.
Dave Brubeck se convirtió en una leyenda del jazz.
La primera impresión del público lo asocia a un sonido intrincado y ligero conocido como West Coast Cool. Sus atrevidas improvisaciones y su acercamiento armónico generaron gran interés tanto por parte de la crítica como de sus incondicionales. Su grupo consiguió alcanzar el número uno en las listas de Critics y Readers de la revista Down Beat. El Dave Brubeck Quartet se convirtió en el sonido que identificaba una época. Fueron ellos los que levantaron la ola de popularidad del jazz en los campus universitarios durante la década de los años 50. Tocaban en clubes de jazz de primera línea, además de realizar giras con Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Stan Getz y otros grandes músicos de la era bop. El cuarteto de Dave Brubeck consiguió ser el número uno en las listas de jazz de un periódico para negros, The Pittsburgh Courier. En 1954 su fotografía apareció en la cubierta de la revista Time asociada a la historia del renacimiento del jazz.
La primera impresión del público lo asocia a un sonido intrincado y ligero conocido como West Coast Cool. Sus atrevidas improvisaciones y su acercamiento armónico generaron gran interés tanto por parte de la crítica como de sus incondicionales. Su grupo consiguió alcanzar el número uno en las listas de Critics y Readers de la revista Down Beat. El Dave Brubeck Quartet se convirtió en el sonido que identificaba una época. Fueron ellos los que levantaron la ola de popularidad del jazz en los campus universitarios durante la década de los años 50. Tocaban en clubes de jazz de primera línea, además de realizar giras con Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Stan Getz y otros grandes músicos de la era bop. El cuarteto de Dave Brubeck consiguió ser el número uno en las listas de jazz de un periódico para negros, The Pittsburgh Courier. En 1954 su fotografía apareció en la cubierta de la revista Time asociada a la historia del renacimiento del jazz.
En 1960, el Dave Brubeck Quartet, junto a Paul
Desmond, Eugene Wright y Joe Morello, lanzaron su primer experimento en ritmos
de métricas extrañas. El disco se titulaba Time Out, y sus singles "Take
Five" y "Blue Rondo a la Turk", fueron los primeros del jazz
moderno. Un hito en la carrera de Brubeck fue su aparición en 1959 junto a la
Filarmónica de Nueva York dirigida por Leonard Bernstein. Después de realizar
tres actuaciones, grabaron Dialogues for Jazz Combo and Orchestra, una obra
compuesta por el hermano de Dave, Howard. Brubeck fue un pionero en la
combinación del jazz con las orquestas sinfónicas, y continuó realizando
apariciones como compositor e intérprete en conciertos de composiciones corales
propias y como solista con orquestas.
La discográfica Music Masters grabó y editó New Wine, un concierto con la orquesta del Festival de Jazz de Montreal. La Orquesta Sinfónica de Londres le organizó un homenaje con motivo de sus más de cincuenta años como músico de jazz, con un programa con todas sus obras que fue interpretado por Stéphane Grappelli, cuatro de los hijos de Brubeck y el propio cuarteto de Dave Brubeck.
La discográfica Music Masters grabó y editó New Wine, un concierto con la orquesta del Festival de Jazz de Montreal. La Orquesta Sinfónica de Londres le organizó un homenaje con motivo de sus más de cincuenta años como músico de jazz, con un programa con todas sus obras que fue interpretado por Stéphane Grappelli, cuatro de los hijos de Brubeck y el propio cuarteto de Dave Brubeck.
Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Estados Unidos en 1987,
Brubeck compuso una música especialmente para el acontecimiento y participó en
la actuación ante las masas que habían ido a ver al papa en el parque
Candlestick en San Francisco. A lo largo de su dilatada carrera, Dave Brubeck
interpretó música para la realeza británica, el papa, reyes, presidentes y
jefes de estado.
El Cuarteto de Dave Brubeck ha realizado giras por Estados Unidos, Europa, Canadá y Japón con la compañía de baile de Murray Louis en una colaboración única entre estas dos formas de arte americanas nativas, el jazz y la danza moderna. Sus giras mundiales abarcaron varios viajes por Oriente Medio y Europa Oriental y convirtieron al jazzman Dave Brubeck en uno de los embajadores americanos más conocidos. El repertorio del cuarteto reflejó la influencia de la música étnica que sus integrantes escucharon y recogieron en sus muchos viajes.
El Cuarteto de Dave Brubeck ha realizado giras por Estados Unidos, Europa, Canadá y Japón con la compañía de baile de Murray Louis en una colaboración única entre estas dos formas de arte americanas nativas, el jazz y la danza moderna. Sus giras mundiales abarcaron varios viajes por Oriente Medio y Europa Oriental y convirtieron al jazzman Dave Brubeck en uno de los embajadores americanos más conocidos. El repertorio del cuarteto reflejó la influencia de la música étnica que sus integrantes escucharon y recogieron en sus muchos viajes.
A lo largo de su carrera, Dave Brubeck fue galardonado con
numerosos premios; fue uno de los primeros músicos que tuvo una estrella en el
Paseo de la Fama de Hollywood. Miembro Duke Ellington en la Universidad de
Yale, con seis doctorados honoríficos. En 1987 recibió el Premio de las Artes
de Connecticut y en 1988 el Consejo de Música Nacional le concedió el Premio
American Eagle. En 1989 se le incluyó en el Panteón de las Artes de la
Universidad del Pacífico, y el gobierno francés lo distinguió por su contribución
a las artes. En abril de 1990, la Universidad de Fairfield le distinguió con el
Premio Gerard Manley Hopkins. En 1992 la Asociación Connecticut Bar y el
Simon's Rock College le premiaron por su carrera. También recibió el Premio BMI
Jazz Pioneer y fue distinguido en esta organización por sus "amplias y
destacadas contribuciones al mundo del jazz". En 1994, Dave Brubeck fue
galardonado por el presidente Bill Clinton con la Medalla Nacional de las
Artes.
Dave Brubeck realizó su primera aparición para la discográfica Telarc como artista invitado con la Big Band Hit Parade. Por fortuna para la casa Telarc, Brubeck llevó su propio grupo a la misma y grabó Late Night Brubeck live en el Blue Note en 1993.
Dave Brubeck realizó su primera aparición para la discográfica Telarc como artista invitado con la Big Band Hit Parade. Por fortuna para la casa Telarc, Brubeck llevó su propio grupo a la misma y grabó Late Night Brubeck live en el Blue Note en 1993.
En julio de 2004 presentó un nuevo trabajo cuando ya contaba 83
años. Con el título de Private Brubeck remembers (El soldado Brubeck recuerda)
rememora, acompañado sólo de su piano, las melodías que siempre asoció a la
Segunda Guerra Mundial, entre ellas la inolvidable "Lili Marlene",
"The last time I saw Paris" o "You'd be so nice to come to home
to", de Cole Porter.
Autor: Cecilia Guiter Viader
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=brubeck-dave
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