domingo, abril 09, 2023

19 Consejos del Dalai Lama

 

1. Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos

 

2. Cuando pierdes, no pierdes la lección.

 

3. Sigue las tres R: Respeto a ti mismo, Respeto para los otros y Responsabilidad sobre todas tus acciones

 

4. Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte.

 

5. Aprende las reglas, así sabrás cuando no debes romperlas.

 

6. No permitas que una pequeña disputa destroce una gran amistad.

 

7. Cuando creas que has cometido un error, haz algo inmediatamente para corregirlo.

 

8. Ocupa algo de tiempo cada día en estar solo.

 

9. Abre tus brazos al cambio, pero no te olvides de tus valores.

 

10. Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.

 

11. Vive una buena y honorable vida, así cuando seas mayor y mires atrás podrás disfrutarla por segunda vez.

 

12. Una atmósfera amorosa en tu casa es el cimiento para tu vida.

 

13. En discusiones con alguien querido ocúpate sólo de la situación actual, no saques a relucir el pasado.

 

14. Comparte tu conocimiento, es una manera de conseguir la inmortalidad.

 

15. Se considerado con la Tierra.

 

16. Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes.

 

17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.

 

18. Juzga tu éxito según lo que has sacrificado para conseguirlo.

 

19. Acércate al amor y a la cocina con osada entrega. 

 

¿Quién es el Dalai Lama? 

Traducido generalmente como «océano de sabiduría», 

El dalái lama (de la palabra mongola dalai, «océano», y de la tibetana lama, «maestro reencarnado» o «gurú»), es el título que obtiene el dirigente de la Administración Central Tibetana y el líder espiritual del lamaísmo o budismo tibetano. 

Es el término utilizado en el budismo tibetano y en la religión bön para referirse a aquel maestro que ha logrado tener el control parcial o total en la muerte sobre la forma de su reencarnación, y el conocimiento del lugar de su nuevo nacimiento. 

El actual dalái lama es Tenzin Gyatso. 

https://es.wikipedia.org/wiki/Dal%C3%A1i_lama  

Responder con argumentos 

1. ¿Qué piensa sobre estos 19 Consejos del Dalai Lama? 

2. Realice un comentario sobre los Consejos número 3, 6 y 11

¿Específicamente estos tres consejos del Dalai Lama qué le parecen? 

3. Seleccione tres consejos con los que más se identifica o que más le llaman la atención y explique porque.

 

 

La tortuga y la liebre

 

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era la más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. 

La liebre partió a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. 

Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se quedó dormida. 

La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la superó y terminó en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera. 

Moraleja 1

Los lentos pero constantes y perseverantes, también ganan la carrera. 

Pero la historia continúa...

La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta de que por presumida y descuidada había perdido la carrera. 

Si no hubiese subestimado a su oponente nunca la hubieran podido vencer. 

Entonces desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez la liebre corrió sin descanso desde el principio hasta el fin y su triunfo fue contundente. 

Moraleja 2

Los rápidos y tenaces vencen a los constantes y perseverantes. 

Después de ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad.

De la manera como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería. Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr por una ruta distinta a la anterior. 

La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. 

La liebre no sabía nadar, y mientras se preguntaba “¿Qué hago ahora...?”, la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó con su paso lento pero constante y terminó la carrera en primer lugar. 

Moraleja 3

Quienes identifican su ventaja competitiva y cambian el entorno para aprovecharla, llegan de primeros. 

Pasó el tiempo, y tanto compartieron la liebre y la tortuga que terminaron haciéndose amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo.   

En la primera parte la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. 

Allí, la tortuga atravesó el río a nado con la liebre sobre su caparazón  y, ya en la orilla de enfrente, la liebre cargó de nuevo a la tortuga hasta llegar a la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que la que habían experimentado en sus logros individuales. 

Moraleja 4

Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las capacidades de cada uno, no seremos completamente efectivos. 

Es importante advertir que ni la liebre ni la tortuga abandonaron la carrera. La liebre evaluó su desempeño, reconoció sus errores y decidió poner más empeño después de su fracaso. Por su parte, la tortuga, al notar que la velocidad era su mayor debilidad, decidió cambiar su estrategia  y aprovechar su fortaleza como nadadora, en un nuevo recorrido. 

Después de varias contiendas, la tortuga y la liebre descubrieron que unidas lograban mejores resultados. 

La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital: Cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, no sólo complementamos capacidades, compensamos debilidades, potenciamos nuestros recursos... ¡sino que también obtenemos mejores resultados! 

Todos tenemos carreras por delante, y hay muchas maneras de ganarlas. Hay muchas liebres, muchas tortugas... ¡y muchas metas que alcanzar! 

No se reúna con un grupo fácil y conformista, de aduladores y mediocres: no le harán crecer. 

Vaya donde sean muy altas las exigencias y las expectativas de desempeño. 

 

Para

Aprender

Es indispensable

Leer, Analizar y Comprender.

Ahora, Argumente sus respuestas:

1°. Determine o infiera cinco ideas de este relato.

2°. Realice un breve análisis de esta interesante historia.

3°. ¿Por qué debe competirse respetando siempre a los rivales?

4°. ¿Actualmente cuáles son sus expectativas de proyección personal?

5°. ¿Con cual de los competidores se identifica?  ¿A qué se debe esa afinidad?

6°. ¿Está usted realizando las acciones correctas para lograr sus metas en este año?

7°. ¿Qué piensa acerca de las cuatro moralejas? ¿Reflejan una evidente realidad actual?

 

 

Alfredo Quiñones-Hinojosa, de jornalero a eminencia

 

Creer en sí mismo y “aprender a soñar” fueron los mayores obstáculos que tuvo que superar el ahora reconocido neurocirujano Alfredo Quiñones-Hinojosa, quien en sólo siete años llegó a ser uno de los directivos del Hospital Johns Hopkins Bayview, tras haber llegado a Estados Unidos como trabajador ilegal. 

En 1987 comenzó la increíble aventura de este mexicano que logró graduarse con honores en Medicina por Harvard. Con 19 años de edad, llegó al vecino país como jornalero, pero dos años después entró en un colegio de la comunidad para aprender inglés. En 1991 ya estaba en la Universidad de California en Berkeley y en 1994 ingresó a Harvard.  “Era un joven inquieto. Y fue precisamente en la transición entre ambas universidades cuando me di cuenta de que tienes que creer en ti mismo y saber que sí puedes soñar. Hoy, el hecho de soñar constantemente me mantiene activo”, comenta en entrevista el científico nacido en Mexicali. 

Realizó un posdoctorado en Biología de desarrollo de células madre en la U. de California, San Francisco, está convencido de que la disciplina le permitió llegar a donde está. “A veces se acostumbra uno a vivir tranquilamente, a no hacer cosas, a no tomar decisiones arriesgadas. Pero se debe tener valor para luchar por los sueños. Creo que mi primera gran decisión fue dejar mi trabajo estable de jornalero en una granja, en el que ya ganaba 3,75 dólares por hora, e irme a estudiar inglés”, recuerda. Mientras espera un avión que lo llevará a Londres a encontrarse con “unos jóvenes ingleses millonarios” que desean donar dinero para que él ofrezca consultas gratis en hospitales de México, Quiñones dice que no toma este éxito como algo especial. “La gente que me ha rodeado ha creído en mí: mis padres, mis hermanos, mis amigos, profesores. Y al mismo tiempo es una responsabilidad y una bendición, porque yo llegué sin papeles, pobre, sin casa, sin ropa, sin zapatos, y ahora puedo dar tanto a los jóvenes: un ejemplo.” 

Quiñones decidió contar su historia de éxito en el libro Dr. Q, que publicó en inglés en 2011 y ahora se lanza en español, donde se presenta, en el Auditorio Juan Rulfo, con los comentarios del actor Demian Bichir. “Lo que me motivó a escribir este libro fue darme cuenta que los mexicanos tenemos aún un fuerte estigma negativo en Estados Unidos. Ahora es más difícil después del ataque terrorista a Nueva York y la crisis económica. Pero los cercos, las bardas, son artificiales, las ideas siguen adelante. Por eso seguiré tendiendo puentes”, añade.                                                   

http://es-us.noticias.yahoo.com/alfredo-quiñones-hinojosa-jornalero-eminencia-061106646.html

  

Luego de la Lectura y Análisis, Responder lo Siguiente:


1. ¿Tiene usted un proyecto de vida pensado - analizado? 

2. ¿Qué enseñanza nos deja esta interesante historia de vida? 

3. ¿A quién(es) admira usted en su familia por su tenacidad y lucha contra las adversidades?  

4. ¿Por qué es importante el testimonio de la historia de vida del doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa? 

5. ¿Cuáles son sus sueños en su vida, cómo se ve como persona adulta y que quien ser usted en el futuro?                      

 

La decisión de NO educar

 

                   Por: Marta Ruiz    

¿A quién le interesa que haya buena educación si ésta redundaría en mayor equidad y movilidad social? En todo caso no a nuestra clase dirigente.

Revista Semana.com

Hace unas semanas me reuní con profesores de Córdoba y Bolívar. Estaban preocupados porque en los colegios rurales la educación la brindan ahora oferentes que aparecieron de la nada; ONG de garaje, contratadas por gobernaciones y municipios, bajo la impune vigilancia del Ministerio de Educación. La educación de los niños y los jóvenes del campo está en manos de terceros, como se dice ahora, y esos terceros suelen ser los políticos que usan estos contratos para hacer politiquería.      

Es así como el año pasado las clases comenzaron en abril o mayo. Téngase en cuenta que en casi todas las zonas rurales la comida más segura que tienen los muchachos es la que hacen en el colegio. Si no hay clase, no comen.

Muchos profesores nunca llegaron porque se trata a lugares donde hay una presión permanente de las Bacrim, que les quitan parte de su sueldo. Las clases son irregulares. En lugares como Tierralta o Montelíbano basta una lluvia para que los maestros no puedan entrar a las veredas a dictar sus clases, pues las carreteras se los impiden. En el mejor de los casos, dan clase tres días a la semana, y en el peor, los muchachos han sido promovidos sin haber visto asignaturas como matemáticas o español porque no hubo maestros que se le midieran a la educación rural. Por no hablar de los cambios que hacia finales del año se empezaron a dar en la planta docente, contratada a destajo en pésimas condiciones, para cumplir muy seguramente con compromisos políticos electorales.

La ministra de Educación, tan interesada como parece de comprar tierrita, debería pasarse por algunos de estos municipios, que por cierto son considerados zonas de consolidación por el gobierno, para que vea como se están educando estas nuevas generaciones rurales. Para que rasgue el velo de la cacareada cobertura universal en educación y se dé cuenta que aunque la calidad de la educación es mala en todo el país, para los jóvenes rurales que viven en zonas de conflicto es pésima y que éstos difícilmente podrán acceder a las universidades en las actuales condiciones. 

Este es un aspecto más, no el único, que habrá incidido en que Colombia retrocediera en las pruebas Pisa, que mide las competencias básicas de los estudiantes colombianos, y que es el rasero para ubicarnos en la ruta del desarrollo y el progreso, o en el del estancamiento. Haber quedado de 62 entre 65 no es una catástrofe. No es una sorpresa ni un fiasco ni algo que ocurrió de repente. Es el resultado de una decisión política, de una manera de concebir el país, de concebir su crecimiento y de apostar por él.

La educación no ha sido el camino elegido por nuestra clase dirigente para llevarnos por la senda de la anunciada prosperidad. El gobierno pasado apostó por convertirnos en una potencia militar con el mayor gasto bélico de la región, y dejándonos de herencia un pie de fuerza cercano al medio millón de soldados y policías. Y Santos apuesta a seguir creciendo económicamente a punta de exportar minerales y materias primas. ¿Educación como prioridad? Claro que no. ¡Que tal y eso genere movilidad social, mayor equidad, una clase media deliberante!

No existe la decisión de educar, o mejor, de democratizar a través de la educación. No hay voluntad, por lo menos en los dirigentes de hoy, de generar otros equilibrios sociales a partir de la ciencia, la cultura, el talento y el conocimiento. Como bien lo dijo Armando Montenegro hace unas semanas en su columna de El Espectador, ni a la derecha, ni la izquierda están en eso. Otros fueron los tiempos en los que el magisterio y sus sindicatos daban la pelea por el modelo pedagógico.
Otros los que el movimiento de estudiantes se preocupaba por los contenidos de la educación.        

Que educar es una decisión política lo está demostrando Ecuador, país al que los colombianos solíamos mirar en el pasado por debajo del hombro. La revista Arcadia destaca en su más reciente editorial (citando a la revista Dinero) la gran apuesta que está haciendo Rafael Correa en esta materia: “Ha invertido 30 veces más que los últimos siete gobiernos juntos en este frente. Decretó el cierre de 14 universidades por falta de calidad académica y becó a más de 5.000 estudiantes para que estudiaran en las mejores universidades del mundo. Como si fuera poco, ayudó a bajar la tasa de interés del crédito educativo de 12% a 4,6% y eliminó la deuda por mérito académico.      

Correa, además, implementó el Sistema Nacional de Nivelación y Admisión, que ha permitido duplicar la matrícula de ciudadanos afrodescendientes, indígenas y de las personas pertenecientes a los estratos más pobres del Ecuador (…) Ecuador es el país con mayor participación de pobres en educación superior en América Latina (26%), por encima de Chile y Argentina”.   

En Colombia mientras tanto la educación sigue siendo manejada como una Cámara de Comercio, nos traman con cifras de cobertura que aparentan ser excelentes, y recibimos del gobierno palmaditas en la espalda ante el bajo desempeño de la educación, como queriéndonos decir que si nos fue mal esta vez, fue cuestión de suerte.       

Pero el azar no tiene nada que ver en esto. Educar es una decisión política. Brindar una pésima educación también lo es.

Gino Bartali La épica historia del ciclista italiano que salvó judíos con su bicicleta

 

                                            por Peter Crutchley   

"Tenía todas las de perder, pero su historia es uno de los más dramáticos ejemplos de un italiano que arriesgó su vida durante la Segunda  Guerra Mundial para salvar la vida de extraños".

Las palabras del director de cine Oren Jacoby describen el legado de Gino Bartali, uno de los más grandes ciclistas de su época, tres veces ganador del Giro de Italia y dos veces vencedor del Tour de Francia. 

El Giro de Italia comienza este viernes y su primer recorrido tiene lugar muy lejos de Italia: en Belfast. Pero la nueva edición de esta carrera, por más que comience en Irlanda del Norte, sirve para recordar la historia de un italiano que nunca habló de lo que hizo en los tiempos de guerra. 

Los detalles de la etapa más heroica de su vida comenzaron a surgir tras su muerte en el año 2000, y la película Jacoby, que se estrenará este año, arroja un poco de luz sobre este hombre nacido en el seno de una familia toscana de bajos recursos en 1914. 

El "no" a Mussolini

La carrera de Bartali como ciclista estaba en lo más alto cuando la guerra se cernía sobre Europa. 

En 1936 triunfó en su primer Giro de Italia y retuvo el título un año después. Luego, para la alegría de toda Italia, ganó en 1938 el Tour de Francia.

Ése era el momento que el líder fascista italiano, Benito Mussolini, estaba esperando. 

"Mussolini creía que si un italiano terminaba triunfante el Tour, eso mostraría que los italianos también pertenecían a una raza superior". "La victoria se mi padre se convirtió en un asunto de orgullo nacional y de prestigio del fascismo, por eso estuvo bajo una enorme presión", explica el hijo de Bartali, Andrea, en la película de Jacoby.

Bartali fue invitado a dedicar su triunfo a Mussolini, pero declinó el ofrecimiento, lo que constituía un grave insulto a il duce y un riesgo mayúsculo. 

El hombre ideal para el trabajo

Mientras se corría la prueba ciclística en Francia, Mussolini había publicado su "Manifiesto sobre la Raza", que terminaría con los judíos perdiendo su ciudadanía italiana, profesiones y cualquier posición que ocuparan en el gobierno. 

Sin embargo, Italia seguiría siendo un refugio para los judíos hasta su rendición en septiembre de 1943. Desde ese momento, tropas alemanas ocuparían regiones del norte y del centro del país y comenzarían a capturar judíos y a enviarlos a campos de concentración. 

En ese momento Bartali, un católico devoto, recibió un ofrecimiento del cardenal de Florencia, Arzobispo Elia Dalla Costa: unirse a una red secreta para proteger a judíos y otras personas en peligro. 

Su papel dentro de esta red era perfecto para su talento: Bartali se volvió un correo.

Lo que parecían extensas jornadas de entrenamiento en su bicicleta eran en realidad viajes en los que transportaba fotografías y documentos falsos elaborados en imprentas clandestinas. 

"Hemos visto la documentación que él transportó miles de kilómetros a través de Italia, viajando por caminos que unían ciudades tan lejanas como Florencia, Lucca, Génova, Asis y el Vaticano en Roma", relata Jacoby. 

Todo lo llevaba escondido en el marco y en el manubrio de su bicicleta. En un momento el ciclista fue arrestado e interrogado por el jefe de la policía secreta fascista en Florencia, la ciudad donde había nacido y donde residía, y la historia dice que en esa situación solicitó específica-mente que su bicicleta no fuera tocada ya que todas sus partes estaba precisamente calibradas para alcanzar la máxima velocidad. 

Silencio

Por un tiempo Bartali tuvo que pasar a la clandestinidad, viviendo de incógnito en la localidad de Citta Di Castello, en Umbria. 

El ciclista tenía más de un motivo para temer: además de su función de correo, Bartali dio refugio a su amigo judío Giacomo Goldenber y a su familia.

"Nos acogió a pesar de que sabía que los alemanes mataban a cualquiera que escondiera a judíos".

"Él arriesgó no solo su vida sino la de su familia y nos salvó a todos, porque nosotros no teníamos ningún lugar a donde ir", recuerda el hijo de Giacomo, Giorgio, en la película de Jacoby. 

Aproximadamente el 80% de los judíos italianos y de los que habían encontrado refugio en este país antes de la Segunda Guerra Mundial sobrevivieron, en parte gracias a las acciones de otros italianos. 

Colocar las piezas de esta historia en su sitio ha tomado 14 años y un trabajo detectivesco de mucha gente. 

Andrea Bartali dijo que, eventualmente, su padre le contó por fragmentos sobre sus acciones durante la guerra, y le hizo prometer que no se las contaría a nadie. "Cuando le pregunté por qué no podía compartir su historia, me dijo: 'Debes hacer el bien pero no debes hablar de eso, si lo haces, estás tomando ventaja de las desgracias ajenas para tu propio beneficio'". 

Los "héroes reales"

Según Jacoby, el silencio de Bartali es una "característica propia" de muchos de los italianos que arriesgaron sus vidas para salvar otras durante la Segunda Guerra Mundial. 

"No quiso ser reconocido por lo que había hecho, pocos de los que se beneficiaron con su ayuda supieron su nombre o el papel que había jugado en su rescate". 

El pasado septiembre, Bartali recibió un homenaje póstumo por parte del Museo del Holocausto Yad Vashem en Jerusalén. 

Andra Bartali, quien visitó el museo, dice que su padre siempre se negó a ver sus acciones como heroicas. 

"Cuando la gente le decía, 'Gino, eres un héroe', él respondía: 'No, no, yo quiero que me recuerden por mis logros deportivos. Los héroes reales son otros, aquellos que sufrieron en su alma, su corazón, su espíritu, su mente, por sus seres queridos. Ellos son los héroes reales. Yo soy solo un ciclista'". 

www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/05/140509_ciclista_judios_segunda_guerra_italia_mz.shtml

Mentes creativas en todos los campos

                                                                                                        

Un libro cuenta cuáles son las características que llevaron                  a algunos colombianos a ser los más innovadores del país.


¿Qué tienen en común Rodolfo Llinás, Leonor Espinosa y Simón Vélez, aparte de ser colombianos exitosos y famosos? 

Según el economista Mauricio Reina, los tres son corrientes y a la vez excepcionales. 

Son lo primero porque cualquier paisano podría identificarse con su crianza. Pero son diferentes porque todos ellos han usado como materia prima la creatividad para desarrollar una vida sobresaliente y ante todo interesante.  

Reina es coautor del libro Vivir para crear, crear para vivir, que relata las historias de vida de estos personajes y otros cinco más, esta vez con la lupa en sus procesos de innovación y en los rasgos que los convierten en ejemplos de creatividad. La variedad en los oficios de cada uno de ellos fue premeditada.  

“Queríamos mostrar que la creatividad no es un patrimonio de los artistas sino que se puede ser creativo en cualquier campo, aun en la ciencia donde se exige exactitud”, dice la periodista Amira Abultaif, coautora del libro. 

Por eso también incluyeron personajes como el empresario Carlos Bernardo Padilla, el director de orquesta Andrés Orozco-Estrada, el caricaturista Vladimir Flórez, el bailarín Álvaro Restrepo y la epidemióloga Nubia Muñoz. Todos tienen grandes méritos para estar allí. Muñoz, por ejemplo, desplegó su ingenio para desarrollar la vacuna del VPH y fue intuitiva y visionaria al diseñar sus estudios epidemiológicos.  

Andrés Orozco, quien pronto asumirá la dirección titular de la Orquesta Radio Frankfurt, también lo es porque su trabajo no solo consiste en marcar el ritmo con la batuta sino en guiar el grupo en la ejecución de cada instrumento, para lo que se requiere conocer las partes de la obra y saber comunicarlas.  

Los autores explican que la razón no siempre es el motor de la creación. Es cierto que hay que saber para crear pero también se requiere convicción, fe e intuición, elementos que no hacen parte del intelecto sino de la emocionalidad.  

Otros rasgos que caracterizan las mentes creativas son la pasión por lo que hacen, una gran curiosidad, un gusto por lo lúdico y un desdén por el fracaso. El neurocientífico Rodolfo Llinás lo pone en estos términos: “Pobrecito el que no meta la pata”. 

Los entrevistados tienen uno o varios  de esos rasgos pero todos comparten ser interdisciplinarios, lo cual hace que algunos parezcan personajes renacentistas, al estilo de Leonardo da Vinci. Esto se sintoniza con teorías como la de Arthur Miller, profesor de Historia del University College London y autor del libro Einstein, Picasso: Space, Time and the Beauty that Causes Havoc. Miller encontró que si bien Einstein se movía en un ámbito científico también era un gran aficionado a la música, mientras que Picasso estaba obsesionado con las matemáticas. 

La capacidad de transitar entre los datos, los conceptos y las emociones hace que cada área se nutra para propiciar situaciones de creatividad. Eso explica cómo, por ejemplo Carlos Bernardo Padilla, fundador del centro de investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva sea también el presidente de la asociación gastronómica Chaîne des Rôtisseurs. O que la economista Leonor Espinosa sea hoy una chef cuyo restaurante es reconocido en el mundo.  

Sería un error decir que crear es algo que sucede de repente. La creatividad, una palabra que tienen muchas definiciones pero que podría resumirse en la capacidad para desarrollar ideas o soluciones a problemas, requiere de un proceso. Los autores señalan que frente a un problema o una pregunta el hemisferio izquierdo comienza a buscar respuestas racionales por medio de la concentración, el pensamiento lógico y analítico y los detalles.  

Cuando no hay resultados el cerebro  comienza una nueva exploración, esta vez en rincones inexplorados. “Y ahí es cuando el hemisferio derecho, con sus asociaciones aparentemente inconexas, lejanas y disparatadas entra en un ejercicio de divagación”.  

En esas circunstancias la mente queda en resonancia de búsqueda inconsciente. Por eso es que con frecuencia la mayoría encuentra la respuesta después de haber estado trabajando durante horas en el asunto y de haber pasado a otra actividad. “La creatividad es un juego entre la concentración y la divagación”, reiteran los autores. 

Eso explica por qué las personas creativas son perseverantes y no desisten ante un fracaso. Ese rasgo va ligado a la confianza y fe en sí mismos, que a menudo raya en la obstinación. Insistir en conseguir una respuesta y en desafiar los límites requiere no solo de testarudez sino que hace parte de su seguridad de que tarde o temprano se saldrán con la suya. No en vano, dicen los autores, creer está a una letra de crear.  

En ese sentido, uno de los mitos que se derrumba una vez más es que la creatividad consiste solo en tener una idea brillante. De hecho, las historias de estos personajes confirman que se requiere de trabajo y consagración para perfeccionar un oficio. Lo anterior recuerda la regla de las 10.000 horas, que Malcolm Gladwell dio a conocer en su libro Outliers y que constituye “el mínimo de trabajo para dominar una disciplina, requisito  para poder innovar en ella”. 

El mensaje central del libro es, pues, que todos tienen el potencial de la creatividad pero hay que cultivarlo. Y este es el momento. Según Reina, el país está en una encrucijada debido a que su capacidad de crecimiento se colmó y para sobresalir debe enfocarse en innovar.  

A pesar de la importancia del tema, dice Reina, “uno ve a su alrededor gente igualita, que parece como una gran masa gris, sin propósitos de vida y sin ideas para construir un mejor país”. De alguna manera, las estadísticas respaldan esta dura aseveración. Por el tamaño de su economía, Colombia ocupa el puesto 31 en el mundo pero por su potencial de innovación está en el puesto 60. 

Otro dato aún más inquietante es el que compara las economías de Colombia y Corea del sur, que en 1980 tenían el mismo ingreso per cápita pero hoy el país asiático registra el triple del nuestro. Cómo lograr incentivar el proceso creativo e innovador en los jóvenes de hoy es uno de los grandes retos de los líderes, los profesores y los padres.  

En los países donde se lo han propuesto, la enseñanza cada vez tiene menos que ver con dar información y memorizar y más con fomentar la curiosidad y el aprendizaje basado en la experiencia. Llinás sugiere no imponer moldes a los niños sino propiciar su libre desarrollo. Pero la familia también es crucial en este proceso. Los grandes maestros de Llinás no estuvieron en el colegio sino en su casa.  

Un día, cuando le dijo que no quería aprender a leer, su papá en lugar de regañarlo le explicó punto por punto las razones por las que debía hacerlo. “Debes aprender a leer como aprendiste a hablar pues si no, no puedes comunicarte”. Ese fue el comienzo de una conversación que terminó en la historia de los fenicios. “así adquirí toda una teoría del conocimiento y entonces aprendí a leer en dos minutos, porque ya sabía de qué se trataba”.

 

Ø  "Mis grandes maestros no estuvieron en el colegio sino en mi familia. Yo suspendía mi aprendizaje para ir al colegio", Rodolfo Llinás, neurocientífico.

 

Ø  "Cada director transmite las ideas musicales de una manera tan particular como su propia personalidad", Andrés Orozco-Estrada, director de orquesta.

 

Ø  "Estoy seguro de que si pierdo lo que tengo, salgo y monto un carrito de perros, y en cinco años tengo la cadena más grande del país", Carlos Bernardo Padilla, empresario, paleontólogo y gastrónomo.

 

Ø  "No es prepotencia, pero yo me imagino un plato, lo hago, no lo pruebo sino hasta el final y, no sé, pero me queda perfecto", Leonor Espinosa, chef.

 

Ø  "Si me quedo tranquila esperando a que lleguen las cosas, nunca llegarán. Hay que tener mucha iniciativa y curiosidad", Nubia Muñoz, epidemióloga nominada al Nobel de Medicina.

 

Ø  "Tuve una educación intimidadora y coercitiva, y no una reveladora y placentera que potenciara el talento", Álvaro Restrepo, bailarín y coreógrafo.

 

Ø  "El único método científico es el del ensayo y error: no hago otra cosa que hacer chambonadas para ir aprendiendo", Simón Vélez, arquitecto. 

 

Ø  "La creación es juntar elementos, personajes y situaciones que separados parecen absurdos y convertirlos en algo con sentido", Vladimir Flórez, caricaturista. 

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