sábado, agosto 13, 2016

Leonardo  Padura: “Nos hace falta volver a creer en una utopía”

Entrevista

El escritor vivo más importante de Cuba estuvo en Cali como jurado del premio de Novela Spiwak Ciudad de Cali. Durante su visita conversó con ‘Arcadia’ sobre la falsa ilusión que la visita de Obama dejó en su país y, claro, de literatura.

Por Lucy Lorena libreros

Vestido de bermudas, sandalias y camiseta clara, Leonardo Padura apura un sorbo de un café americano en la sala de espera de un hotel del norte de Cali. Afuera es domingo y el sol recuesta su pesada barriga sobre la ciudad. Su luminosidad es tan fuerte que persigue al escritor hasta alcanzarlo en la pequeña mesa en la que se encuentra sentado. La imagen es lo más parecido a estar en la capital cubana, se le escucha decir. “Es como si La Habana me persiguiera a donde quiera que vaya. Debe ser que ya le estoy haciendo falta”.

El padre literario de Mario Conde, el célebre expolicía que nos ha narrado la vida reciente de los cubanos en las páginas de ocho historias -que muchos han buscado en la sección de novela negra de las librerías desde 1989-comienza a conversar sobre esa ciudad en la que nació hace 61 años, allá en el barrio Mantilla, y de la que nunca quiso marcharse porque solo en ese lugar del mundo sentía que podía convertirse en escritor.

Habla de La Habana setentera que recorrió en su época de estudiante de filología hispánica; de La Habana ochentera que un día lo empujó de repente a un oficio que no cortejó, pero del que no pudo deshacerse: el periodismo; de La Habana de los noventa que abofeteó a los cubanos con una crisis económica tremenda  y de La Habana actual, en la que cocinó su celebrada novela El hombre que no amaba a los perros y en la que recibió la noticia de su premio Princesa de Asturias; la misma que camina como una dama engañada ante la promesa no cumplida de ver el fin del largo bloqueo económico de Estados Unidos para restablecer las relaciones con ese país.

A cambio de eso, lo que ha sucedido con los cubanos -lo que sigue ocurriendo- es una diáspora que no se detiene y que justo este día fatiga, con otro de sus capítulos, los titulares de primera plana de los periódicos de Colombia: ‘Miles de cubanos varados en Turbo esperan seguir por Centroamérica hacia Estados Unidos’.

“El asunto podría ocurrir en cualquier otro país -reflexiona Padura-. Porque después de la foto de Obama con Castro las cosas han seguido igual, la pobreza es la misma. Y no es que yo no la sienta. Pero de alguna manera encontré que la escritura es una forma de resistir”. 

¿Es decir que Leonardo Padura es otro de esos cubanos desencantados?

De alguna forma, sí. El hecho de que Cuba y Estados Unidos comenzaran a conversar y establecer relaciones diplomáticas después de 55 años y que como colofón de eso Obama visitara La Habana, produjo una gran expectación. Muchos pensaron en grandes cambios en poco tiempo, pero no ha sido así. Es que hay un elemento que está en el centro de esa lentitud y es que aún existe la Ley de Embargo. Y mientras eso siga pasando no puede haber relaciones comerciales, ni siquiera personales entre Estados Unidos y Cuba. Muchos se imaginaron en ambos países, que si por ejemplo una persona de EE.UU. quería visitar Cuba podía simplemente comprar un tiquete y montarse en un avión. Era lo mínimo que se esperaba, pero ni esa mínima expectativa se cumplió.

¿Se ha imaginado la vida de Cuba sin los Castro?

No se sabe qué va a pasar. Ahora mismo Cuba se prepara para celebrar los 90 años de Fidel y se espera que en 2018 Raúl deje el Gobierno. Pero hay un gran interrogante que es justamente ese: ¿qué va a pasar cuando ellos no estén? Pero como para hablar de política es necesario tener argumentos e información, a los cubanos nos cuesta opinar, porque justamente son esas dos las cosas que menos tenemos. Más que falta de alimentos o de dinero. Somos pobres también de información. Ni siquiera podríamos hablar de lo que va a pasar mañana mismo.

Su visita a Colombia coincide con una crisis humanitaria de gran magnitud, con miles de inmigrantes cubanos varados en Turbo, Antioquia, persiguiendo el sueño de llegar a Estados Unidos. La diáspora tampoco ha cambiado…

Lo que ustedes los colombianos están viendo ahí pudiera ocurrir en cualquier otra parte del mundo. Ya ocurrió en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Ha ocurrido en Ecuador y en Panamá. Hay un flujo migratorio grande de Cuba hacia Estados Unidos, fundamentalmente porque es el país en el que un ciudadano cubano es admitido inmediatamente con un estatus de residente, gracias a una ley que se llama Ley de Ajuste Cubano. Cualquier cubano que pise suelo estadounidense tiene derecho a ella y es considerado inmediatamente un refugiado. Al año es residente norteamericano. Es eso lo que lleva a los cubanos a querer migrar a Estados Unidos.

El suyo, sin embargo, es un caso singular: no solo apostó por quedarse en Cuba, sino que desde allí, pese a las limitaciones de la industria editorial, ha podido escribir sus libros y, mejor que eso, ser una suerte de voz de la disidencia…

Fue una decisión que tomé hace muchos años, pero ni aún en las épocas de crisis económicas más fuertes, pensé en irme. Recuerdo que en la década del noventa se vivió en Cuba una de esas crisis. Por el año 92 fui por primera vez a Estados Unidos, invitado a un encuentro cultural en la ciudad de Sarasota, cerca de Tampa. Después, pasé unos días en Miami, con mi familia. Fui, me asomé y regresé. Decidí seguir viviendo y trabajando en Cuba. Y resistiendo de alguna forma a través de la literatura. Y cuando me preguntan por qué les digo esto: para mí lo más importante no era tener una casa bonita, un automóvil, ropa y lujos. Mi hermano pequeño se fue de Cuba persiguiendo eso pues sabía que en la isla nunca lo iba a lograr. Respeto al que sueñe eso, es legítimo. Pero ese no era el sueño mío.

¿Será porque en ningún otro lugar del mundo hubiese podido convertirse en escritor?

Es verdad. Me quedé en Cuba porque había decidido que lo mío era escribir. Yo necesitaba vivir en Cuba sabiendo que iba a enfrentar condiciones económicas precarias, dificultades para publicar los libros y complicaciones y suspicacias de todo tipo. Pero yo soy por definición un escritor cubano. Y como escritor cubano necesitaba de la vida, del ambiente, de la cultura, del lenguaje, de la espiritualidad cubana para escribir lo que escribo. Por ejemplo El hombre que amaba a los perros es una novela que arranca en Cuba y termina en Cuba. Y todo está visto desde la perspectiva de un cubano. Porque yo no puedo ser otra cosa. Fíjese que hace seis años tengo el pasaporte español, me dieron la ciudadanía. Y alguna vez alguien me preguntó si entonces después de eso me iba a vivir a Europa. Respondí que no. Nunca voy a ser un escritor español. Siempre seré cubano. Ese es mi lugar en el mundo.

Usted es un hombre que desde sus épocas de reportero ama profundamente la historia. Y muchos de sus libros tienen un gran sustento de fechas y datos.

¿Cómo escribir novelas de ese tipo desde un país con tantas limitaciones para acceder a la información?

Yo sabía que quedarme a escribir en Cuba implicaba también limitaciones para investigar sobre mis libros, sobre todo por el acceso a internet. Yo lo que hago es aprovechar cuando estoy de viaje para poder navegar por internet a mi antojo, porque en Cuba el acceso a internet es limitado, muy lento. Y esa es una sensación bastante extraña. Ahora mismo investigué aquí en Colombia sobre unos mapas que necesito para la novela que estoy escribiendo. Aprovecho los viajes para eso: para investigar sin restricciones. Cada vez que voy a España, por ejemplo, regreso con una maleta cargada de libros.

¿Es casi como otra cara de la supervivencia?

Sí, de alguna forma. La formación del escritor cubano es más difícil, pero no por eso menos completa. Pero la gente en Cuba lee y escribe también por necesidad. Y uno se vale de todas las estrategias: un libro que te trae un amigo, unas fotocopias. En mi generación, la de los setenta, en Cuba se publicaban muchos más libros, lo del Boom, todo García Márquez, todo Cortázar. Incluso hasta Borges y Cabrera Infante, que no se publicaban en Cuba, nos las arreglábamos para leerlos con devoción. Ahora mismo la industria editorial está muy deprimida. También nos la ingeniamos para ver también todo el cine que debíamos ver, el polaco, checo, francés, húngaro, el cine norteamericano y latinoamericano. Siempre hubo ventanas a través de las cuales nos asomábamos para ver el mundo.

¿Por qué la novela negra?

Siempre me gustó leer novela negra. Al principio leí lo que lee todo el mundo, alguna novela de Agatha Christie o de Ellery Queen. Después, escritores norteamericanos de los años treinta y cuarenta, como Raymond Chandler. En los ochenta, mientras trabajaba en una revista y luego en un periódico escribí mucha crítica sobre literatura policial, especialmente la cubana. Y eso me convirtió un poco en un especialista de este tipo de novelas. Gracias a eso fui dándome cuenta de que era posible escribir una novela policial de carácter literario y con contenido social, como ya lo hacían Rubén Fonseca, Manuel Vásquez Montalván y Paco Ignacio Taibo. Esos autores me mostraron un camino posible, que fue el que decidí transitar: una novela policiaca que fuera muy cubana, pero con peso en lo social y con peso estético.   

¿Qué tanto de Leonardo Padura tiene Mario Conde, justamente el personaje estelar de todas sus novelas policiacas?

Ojalá yo pudiera decir como Flaubert cuando le preguntaron sobre Madame Bobary: ‘c‘est moi’ (soy yo). Pero no, Mario y yo tenemos una cercanía muy grande. Es un personaje que nació para una primera novela en 1989, pero me di cuenta que por su fuerza valía la pena entrometerlo en otras cuatro novelas que inicialmente planeé. Pero ya voy en ocho. A lo largo de ellas ese personaje ha ido evolucionando; incluso ya dejó de ser policía.

Yoani Sánchez, la famosa bloguera cubana, dice que usted ha retratado a la Cuba reciente a través de Mario Conde…

Es que Mario ha sido siempre una especie de cronista de la realidad cubana, un observador. Y desde una perspectiva generacional y cultural muy cercana a la mía. Vivimos en el mismo barrio, estudiamos en la misma escuela, tenemos los mismos gustos literarios y deportivos. Hasta fumamos igual. Eso sí, Conde es mucho más libertino y mucho más borracho que yo.

Ahora que habla de que Mario es una suerte de cronista, qué pasó con El Caimán Barbudo, el periódico donde usted se hizo periodista…

Trabajé tres años allí cuando terminé mi carrera en filología hispánica en la Universidad de La Habana, en 1980. Era la revista cultural de la juventud de esa época y la más importante de Cuba. Fue un tiempo importante para mí porque me permitió estar en el centro de las discusiones y el ambiente cultural. Es en esa época que empiezo a escribir mis primeros cuentos. De El Caimán me expulsaron cuando la intervinieron y botaron al director. Fui a dar a un periódico, Juventud Rebelde, fundado por las juventudes comunistas y considerado hoy todavía como uno de los ejemplos de alta calidad del periodismo literario de los ochenta. Allí aprendí a hacer periodismo y a escribir largos reportajes sobre cómo apareció la Virgen Patrona de Cuba, sobre el Ron Bacardí o el percusionista cubano que cambió el jazz norteamericano, ‘Chano’ Pozo, que se publicaron posteriormente en Argentina y en España en un libro llamado El viaje más largo. Fue una época dorada que antecedió a los noventa, cuando desaparecieron casi todos los periódicos.

Cinco años después esa experiencia, me retiré y me dediqué por entero a la escritura, aunque nunca he dejado de ser periodista. Hoy es más un periodismo de opinión, que se publica fuera de la isla, sobre la vida de los cubanos. Eso me ha costado discusiones poco agradables, pese a que soy muy objetivo en lo que escribo.

Y qué tantas discusiones le trajo El hombre que amaba a los perros. Hoy es casi que imposible no escribir Leonardo Padura y enseguida el nombre de esa novela…

Siempre me ha interesado la historia como una manera de entender el presente. Llego al personaje de León Trotski por un asunto de pura necesidad: en Cuba era imposible obtener información sobre este personaje y esa ignorancia fue la que me impulsó a buscar información. Y solo hasta cuando sentí que sabía suficiente nació la idea de escribir la novela. Investigar sobre Trotski fue muy complicado. Tuve que cargar con muchísimos libros, sobre todo de España. Mis amigos de México me conseguían libros y documentos. Igual que en Francia. Y esa experiencia no solo me dejó esta novela sino una enorme biblioteca sobre el ‘trotskismo’, la Guerra Civil Española, los juicios de Moscú y Stalin.

Suele decirse que los escritores son alérgicos a los ‘best seller’, pero este libro es eso: una buena novela que se hizo éxito comercial. 

A mí me ha sorprendido el éxito de este libro porque es la novela más anticomercial de todas. Es dura de leer, con personajes y estructura complicados. El lector está obligado a entrar en sus páginas con los cinco sentidos alerta. Pero al final lo que sorprende es que, a pesar de eso, ha tocado muchas fibras sensibles con respecto a la política y a un fenómeno que todos compartimos: nuestra necesidad de creer en una utopía, creer que el mundo puede ser mejor. Porque si de algo estamos convencidos es que el mundo que estamos viviendo hoy es una mierda. El proyecto utópico del Siglo XX, el comunismo, fracasó por muchas razones, entre ellas la existencia de Stalin, él fue el sepulturero de ese proyecto. Pero no se ha producido otro pensamiento utópico. Y creo que ya nos está haciendo falta. 

Será que andamos muy ocupados indignándonos en las redes sociales y permaneciendo atados a nuestros aparatos electrónicos y nos hemos olvidado de eso, de tener utopías…

Eso es cierto. Hace poco estuve en Europa y lo que uno ve es que el miedo se ha apoderado de todos. Y en un sentido muy literal. Yo estuve en Munich el día de los atentados. Por fortuna, estaba en las afueras de la ciudad. Pero estando allá, justo en esa coyuntura, uno acaba por contagiarse de ese miedo. Y al otro día salías a caminar a la calle y te preguntabas ¿hoy qué va a ocurrir? Y así se nos va pasando la vida. Casi como si no pudiéramos hacer nada. Lo que creo es que todo lo que ha significado para la humanidad pasar de la era posmoderna a la era digital ha afectado ese pensamiento utópico. Y no sé ahora mismo dónde estará, pero ya me hace falta. A la larga, El hombre que amaba a los perros habla de eso: de que el mundo puede ser mejor. Nos devuelve esa esperanza, esa utopía.


http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/paudra-premio-spiwak-cali-cuba-entrevista/51276
9° 1

¡El Mejor!





 A sus 82 años Leonard Cohen lanzará un nuevo álbum


La nueva producción se conocerá el día del cumpleaños del artista canadiense, en septiembre 21 de este año.

El legendario músico canadiense Leonard Cohen grabó un nuevo álbum cuya salida está prevista para el otoño boreal, anunció el viernes su casa discográfica.
El álbum, al igual que su primer tema, titulado "You Want It Darker" se mantiene fiel al sonido "evocador" típico de la música del cantante octogenario de voz ronca, señala Columbia Records, sin precisar su fecha de salida.

Única indicación: el lanzamiento será luego del 21 de setiembre, día en el que Leonard Cohen soplaría sus 82 velas.
Su último trabajo editado "Popular Problems" se remonta a 2014, dos días después de sus 80 años, en el que abordaba con humor el tema de la edad, así como la religión y la guerra.
En mayo de 2015, sacó "Can‘t Forget: A Souvenir of the Grand Tour", un álbum que incluía solamente dos nuevos títulos.
El intérprete del clásico "Hallelujah" (1984) y "So long, Marianne" se había retirado en los años 90 y nunca ocultó que su motivación para grabar nuevos álbumes y realizar giras internacionales desde 2008 era esencialmente financiera.
En 2004, acusó a su manager de larga data de haberle robado cinco millones de dólares cuando él vivía apartado del mundo en un monasterio en California, dejándole solamente un minúsculo peculio para su retiro.
Una de sus canciones más célebres "So Long, Marianne" estaba inspirada en su apasionada relación con la noruega Marianne Ihlen, con quien vivió en la isla griega de Hydra.
Ella murió el mes pasado y el cantante le rindió homenaje en una carta -divulgada por un amigo de Ihlen- en la que llora por ella, le profesa un "amor infinito" y le declara: "pienso que pronto te voy a seguir".
http://www.semana.com/cultura/articulo/album-de-leonard-cohen-2016/487698


NOTAS 11° 1   FILOSOFÍA





miércoles, agosto 10, 2016

Informes sobre la lectura:

Anticipaciones  sobre  el Nuevo Orden Imperial.

Se evidencia lo siguiente:


1°. Ortografía y  caligrafía muy regulares.
     
2°. Respuestas incoherentes e incompletas.

3°. Redacción muy elemental y superficial.
      Uso de lenguaje “vago”, poco específico.           

4°. Poca claridad conceptual, escasa profundidad               analítica, evidenciando un alto déficit en                     comprensión lectora.


5°. Refleja poca dedicación y disciplina de estudio. 

martes, agosto 02, 2016

Verbo 
En busca  del sentido de la existencia

Sara es  una joven de 15 años, muy tímida, introvertida y solitaria, cuya existencia está llena de dudas, miedos e incertidumbres, sintiéndose extraña en su casa, con una pésima relación y comunicación con sus padres, además de que en el colegio no va nada bien.
Está perdida en su obsesiva búsqueda permanente de sí misma, que la conducen a un mundo gris, de extrañas situaciones y gente poco receptiva, lo que ahonda más su soledad.


Necesita escapar de sí misma y de ciertas situaciones que la atormentan y darle sentido a su vida...



La vida de los otros








lunes, agosto 01, 2016

Actividad 2

Con el siguiente ejemplo, 
diseña  tu propio medio informativo
                         
Incluye toda clase de noticias,
 informes, reseñas, invitaciones
 y avisos clasificados relacionados
 con la filosofía y los filósofos griegos.





Actividad

Con el siguiente ejemplo, diseña  tu propio medio informativo.
                         
Incluye toda clase de noticias, informes, reseñas, invitaciones y avisos clasificados relacionados con la filosofía y los filósofos griegos.








jueves, julio 28, 2016

Notas




Alumno
Nota
Sebastián Espitia
2,60
Manuela Gómez
2,50
Johana A. Ángel
2,60
Angee Medina
2,85
Fernando Jaramillo
2,60
Meliza Jiménez
2,00
Sebastián Lopera
3,00
Santiago Londoño
2,90
Martha Millán
3,00
Paulina Ramírez
3,00
Estefanía Rojas
3,15
Yenifer Salazar
3,00
Jackeline Sánchez
3,00
Juan C. Sierra
3,00

Prueba SABER 11°

 Preparación











Prueba Saber 11°











miércoles, julio 27, 2016

¿Qué es el ciclo económico?

El  ciclo económico es un fenómeno que corresponde a las oscilaciones reiteradas en las tasas de crecimiento de la producción, el empleo y otras variables macroeconómicas, en el corto plazo, durante un período de tiempo determinado, generalmente varios años.

Los ciclos económicos tienen una serie de características comunes que tienden a repetirse pero cuentan con amplitudes y períodos muy variables.

Concepto
Los ciclos económicos son las variaciones de la oferta y demanda agregadas expresadas en alzas y bajas que se repiten con cierta periodicidad a lo largo de los años.                                                                                                    (Galindo, p.92).

El ciclo económico consiste en las fluctuaciones recurrentes, no periódicas, en la actividad empresarial, general y económica que tiene lugar en un período de años.                                                                                                             (Hernández, p.67).

Las fluctuaciones de la economía suelen llamarse ciclo económico. Como sugiere esta expresión, las fluctuaciones económicas corresponden a los cambios de la situación económica. Cuando el PIB real crece rápidamente, la situación económica es buena. Durante esos periodos de expansión económica, la mayoría de las empresas observan que tienen muchos clientes y que los beneficios aumentan.

Cuando el PIB real disminuye durante las recesiones, las empresas tienen problemas. Durante esos periodos de contracción económica, las ventas y los beneficios disminuyen en la mayoría. La expresión ciclo económico es algo engañosa, ya que parece sugerir que las fluctuaciones económicas siguen una pauta regular y predecible. En realidad, las fluctuaciones económicas no son en absoluto regulares y casi siempre son imposibles de predecir con mucha precisión.   
                                                                                                               (Mankiw, p.512)
Fases del ciclo económico
Aunque no hay un consenso general sobre el número y la denominación de las fases se puede decir que éstas son: recesión, depresión, recuperación y auge, a continuación una síntesis de sus principales características:

Depresión. Hay periodos de estancamiento donde prácticamente se detiene el proceso de producción. Constituye la verdadera caída de la economía , en esta fase se van formando los elementos que permitan pasar a la otra fase. Estas fases se dan por el movimiento capitalista y no dependen de la voluntad del hombre.

Recuperación. Fase del ciclo económico que se caracteriza por la reanimación de las actividades económicas, aumenta el empleo, la producción, la inversión y las ventas. Las variables económicas tienen un movimiento ascendente, que se refleja en la actividad económica en general, tendiéndose al pleno el empleo.

Auge. Fase del ciclo económico donde toda la actividad económica se encuentra en un periodo de prosperidad y apogeo. El auge representa todo lo contrario de la depresión donde hay decadencia El auge puede durar de forma variable ya sea que dure muchos años como solo unos cuantos meses, según las condiciones económicas. Al estancarse la producción viene de nuevo la crisis y comienza un nuevo ciclo económico.

Recesión. Existe un retroceso relativo de toda la actividad económica en general. Las actividades en general. Las actividades económicas: producción, comercio, banca, etc., disminuyen en forma notable. Durante las crisis se acentúan las contradicciones del capitalismo, hay un exceso de producción de ciertas mercancías en relación con la demanda en tanto que falta producción en algunas ramas. Hay una creciente dificultad para vender dichas mercancías. Muchas empresas quiebran. Se incrementa el desempleo y subempleo.


Fases del ciclo económico (Fuente: Berumen, p.202)




http://www.gestiopolis.com/que-es-el-ciclo-economico/





















jueves, julio 21, 2016

"Es impensable que Colombia se vuelva comunista"

Recientemente  el  senador y  expresidente Álvaro Uribe afirmó que Colombia había caído "en manos del comunismo”. Hablamos con Luis Bosemberg y Renán Silva, dos historiadores, para saber qué tan coherente es ese planteamiento.

Por Redacción ARCADIA

Tanto el proceso de paz como el futuro papel político de las FARC han causado un revuelo político en Colombia, al punto de que el expresidente Álvaro Uribe afirmó que el país había caído en “manos del comunismo”. Luis Bosemberg, historiador con un máster de la  Universidad de Heidelberg, Alemania, y Renán Silva, doctor de la Universidad de la Sorbonne en París, forman parte del departamento de historia de la Universidad de los Andes. Arcadia habló con ambos para entender, de manera académica, qué es el comunismo y que cabida puede -o no- tener en Colombia. 

En términos académicos, ¿qué es el comunismo?

Luis Bosemberg: El comunismo es un sistema que se instauró históricamente en Rusia en la época de la Primera Guerra Mundial bajo unas condiciones muy especiales. Después poco a poco se extendió a Europa oriental, cuando Rusia avanza durante la Segunda Guerra Mundial, y después a países como Vietnam. Un gobierno comunista, en sentido estricto u ortodoxo, como lo fue la Unión Soviética o como lo es Cuba, apunta a una socialización de los bienes de producción. En el sistema debe haber una distribución de ingreso y todo se hace a partir del estado. La crítica que hace al capitalismo es que hay una gran apropiación de la riqueza en manos de unos pocos, quienes controlan el poder económico y, por ende, político. Con esa visión, para ser una sociedad más equilibrada es necesario golpear a esa minoría y quitarles esos medios y poder político. El estado del partido comunista controla la economía porque desaparece el propietario y la propiedad privada, y es el partido comunista, por medio del estado, el que redistribuye los bienes. No hay educación privada, no hay salud privada, no hay medios de comunicación privados. El estado, por medio del partido que llega al poder, es el gran motor, como el ‘gran papá‘ de la sociedad.

Renán Silva: En realidad es difícil ofrecer una definición única, porque ha habido diversas variedades, que no se pueden reducir a una. En el siglo XIX fue una forma utópica y generosa que se imaginó, con excesiva confianza en el género humano, una sociedad de gentes radicalmente iguales, viviendo en una abundancia compartida, en un medio de tanta justicia y tan abundante recurso a la razón, que hacía posible pensar en una sociedad sin prohibición y viviendo la posibilidad misma de la felicidad colectiva, y a lo mejor del aburrimiento universal.

Mucho de esa utopía quedó en la imaginación generosa de marxistas y anarquistas que en el siglo XX intentaron la experiencia del comunismo, bajo un modelo que se tornó luego en despótico y autoritario, produciendo en la realidad la figura inversa que una imaginación bondadosa pero extraviada había concebido. El comunismo es pues un sueño generoso del pasado que puso de presente la verdad de la frase atribuida a Goya, de que la razón –tratando de imponer la felicidad terrena- produce monstruos, por lo menos en esta oportunidad…

¿Es todavía vigente el modelo comunista?
¿Es decir, es probable que sea adoptado por un país en la actualidad?

LB: Depende de que historiador responda la pregunta. Algunos de izquierda dirán que se puede dar. El sistema en realidad no es único, mal que bien existe en Cuba, con los elementos del modelo tradicional. Ese comunismo es una vertiente más moderada. La pregunta de hoy, y de hace unos 200 años, es ¿cuál es el papel del estado? ¿Qué tanto debe intervenir en la economía y en el sector empresarial? Los comunistas ortodoxos dicen que el estado se debe apropiar de todo y el neoliberalismo dice que no se debe apropiar de nada. Las posiciones intermedias hacen matices en los sectores de salud, servicios y educación. Yo, por ejemplo, creo que la educación debería ser toda del estado y no privada.

RS: Desde el punto de vista de la experiencia histórica, tratando de prestar atención a lo que sucedió en el pasado, con la idea de hacer una observación juiciosa, no tendenciosa, de lo que constituyó el comunismo, sin intentar esconder los males casi irreparables que produce nuestra forma actual de vida, ese terrible sistema de anulación de las libertades, de destrucción de la riqueza social y de anulación de la creatividad humana que se llama “comunismo”, no parece tener ninguna vigencia. Pero desde el punto de vista del fanatismo, de las ideologías reticentes a la prueba histórica y refractarias a lo que enseña la experiencia, siempre hay la posibilidad de que una doctrina de esa naturaleza se reanime, aunque no parece verosímil pensar que luego de la experiencia totalitaria del siglo XX logre apoderarse de la opinión mayoritaria de la sociedad. Como modelo, el episodio parece clausurado. Como doctrina, siempre tendrá una posibilidad, como lo tienen otras doctrinas igualmente terribles como los nacionalismos y los fundamentalismos religiosos.

Muchas personas parecen usar “comunismo” y “socialismo” como
si fueran sinónimos. ¿Cuál es la diferencia entre los dos términos?

LB: Sí, la gente tiende a confundir socialismo y comunismo, especialmente cuando hablan de la Unión Soviética. Para simplificar, cuando hablamos, históricamente, del sistema comunista estamos hablando con el gran modelo de 1917 ruso, al que seguirán después una serie de repúblicas llamadas popular oriental. Con el estado "gran papá", gran motor, sacaron a las minorías oligarcas. El socialismo tiene una historia anterior, desde el siglo XIX con unos partidos en Alemania que reivindican la clase obrera en el contexto de industrialización, el empobrecimiento de las masas mientras se enriquecía una minoría. En esa disparidad nacieron las ideas de Marx y Engels, con propuestas parecidas, pero pronto comienzan a dividirse. Todos esos partidos laboristas se vieron confrontados con dos opciones ante la revolución rusa. La primera es aprobar el uso de la violencia para llegar al poder y tomar las riendas de la producción: esos son los comunistas. La segunda opción fue un rechazo a ese acercamiento, y esos son los socialistas. Mucho más moderados, creen que pueden luchar con el sistema capitalista desde adentro, que no hay que derrocarlo. Se puede pactar con ellos, existe la posibilidad de redistribución, participación por partidos en un sistema parlamentario y una libertad de prensa. Esos partidos todavía existen. En Suecia y Alemania están en el centro político. Para ellos el estado no tiene que llevarse todo, pero tampoco quedarse con nada, volviendo a la polémica del papel del estado.

RS: La utopía de una vida buena y plena para todos no tuvo en el siglo XIX una sola versión: el comunismo es la cara espantosa de lo que es un deseo razonable. Pero existió en toda Europa una cara más amable de ese sueño: lo que desde esa época se llamó socialismo, una doctrina sobre el buen vivir posible que recogió los avances de las doctrinas liberales (que el comunismo siempre negó) y que en el siglo XX se enriqueció con la creación de grandes partidos obreros, y que mostró a través del sistema electoral y en general de las luchas sociales civilizadas el camino de reformas del sistema social. La tradición de las ideas políticas ha podido de esta manera, desde el propio siglo XIX distinguir entre el comunismo, figura por excelencia de la opresión económica y política, y el socialismo, como intento de reforma más o menos radical, de los sistemas liberales individualistas, que aferrados a la ganancia y al elogio del mundo de los vencedores, desprecian lo que en la sociedad debe haber de solidaridad y de reciprocidad. Se trata, pues, de dos propuestas de sociedad completamente diferentes.

Entonces, ¿existe alguna posibilidad que se instale un
modelo comunista en Colombia?

LB: No es coherente con Colombia, no hay posibilidad en lo absoluto. Es tan tonto como cuando el canal FOX en EEUU dice que Obama es socialista. La verdad esa idea es estúpida. Es una frase ignorante, que sirve de propaganda para las masas que no conocen. Se aprovecha de la gente que no sabe lo que es . Eso hacen los uribistas. Son frases de cajón, sencillas, y la gente se lo cree y lo repite. En la historia de Colombia la verdad no hubo comunismo, o hubo poco, un pequeño partido, pero nunca un partido comunista de masa y de millones. Uno podría decir que hay una larga tradición democrática y pseudo-democrática en el país, hasta qué punto puede ser debatible, pero digamos una democracia en construcción, con todos sus problemas y defectos. Pero no hay cabida para un sistema, como decían en su momento, totalitario. Solo sería posible si millones votaran por un programa así. El de las FARC todavía no lo conozco, pero no creo que proponga tomar todo lo privado y ponerlo en manos del estado, no creo que vaya a ser de ese tipo de comunismo ortodoxo, y aunque lo fuera no creo que llegaría a millones y millones de votos.

RS: Ni la cultura política del país en su vida republicana después de 1810, ni la experiencia política del siglo XX, ni las propuestas políticas actuales permiten pensarlo. Los jefes guerrilleros que discuten y firman en la Habana aspiran más bien a una serie de reformas compatibles con el sistema, al amparo de las cuales puedan terminar su vida, como jefes políticos, viviendo con pensión, con seguridad social, y perdonados por la sociedad, sin mucho tropiezo. El gobierno de Santos y lo que se puede llamar de manera aproximada el establecimiento civilista dentro de las gentes de los grandes negocios, quieren una sociedad en donde hacer plata no cueste tanto, en términos de seguridad para la reproducción del capital y los beneficios privados. Por su parte, las gentes de la oposición civil y democrática quieren impulsar reformas sociales que son, también, compatibles con el sistema, que no son radicales, que pueden representar una mejora en la vida de la mayoría, y un arrastrar más civilizado de las grandes lacras del sistema, cosas razonables, a su manera metas moderadas sino mediocres, que nada tienen que ver con el estatismo comunista.

En realidad lo que se llama comunismo (o castro/chavismo) hoy en Colombia es un recurso político al miedo, a miedos presentes (la situación de Venezuela) y a miedos ancestrales; es un mensaje que le dice a la gente rica y conservadora que va a perder todas sus propiedades, sus ganancias y su tranquilidad y que tendrá que irse a vivir su dolor a Miami; que le dice a la gente pobre del campo, sin educación y conservadora que se encuentra a punto de perder las muy pocas que ha conseguido y que en adelante le espera un régimen terrible de opresión; que le dice a las clases medias tradicionalistas de la ciudad que una terrible tragedia nos espera, y que posiblemente no podremos ir en adelante a Carulla, viajar a San Andrés, comprar la revista Hola y quién sabe cuántas cosas más…

En 1848 Marx decía que un fantasma recorría el mundo: el comunismo; en 2016 en Colombia la fracción más conservadora y revanchista de la sociedad, muerta de temor de que las gentes descubran que se puede intentar vivir de otra manera, y que la paz, con sus innegables e inevitables horrores es una posibilidad, vuelven a agitar ese fantasma, y a atemorizar a la sociedad, despertando los miedos sobre una experiencia que será difícil y problemática, pero que, en cualquier caso, siempre será mejor, que ese pasado de violencia en el que no vale la pena permanecer.


http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/comunismo-colombia-socialismo-luid-bosemberg-renan-silva-uribismo-proceso-paz/49867