lunes, julio 11, 2016

Las elites y el statu quo  
por María Jimena Duzán

Menospreciar  este momento comprando argumentos burdos de una propaganda política que no propone nada sino que busca destruir todo, sería el peor error de las élites políticas y económicas.

En su última columna en El Tiempo, Carlos Caballero Argáez se refiere a la responsabilidad que le compete a las elites norteamericanas en el surgimiento de un frankenstein como Donald Trump, y se pregunta si las colombianas con su miopía no son acaso las causantes directas de la tremenda polarización que vive el país. Unas elites que, según él, no han servido para mitigar los ánimos ni para establecer puentes, sino para echarle más leña al fuego y agudizar la polarización.

De esa pregunta yo salto a otra más concreta: ¿será que nuestras plácidas elites colombianas están conscientes de lo que les puede suceder si actúan con la miopía de siempre, y deciden apostarle al statu quo en lugar de reaccionar a la altura que exige este momento histórico? Ah, porque esa es la otra. Por cuenta de la propaganda política de quienes se oponen a cualquier pacto producto de la negociación política con las Farc, se ha querido menospreciar este momento histórico. Ante la evidencia de que el acuerdo entre el gobierno y las Farc ya no tiene marcha atrás, los pregoneros del desastre, que se oponen a todo lo que tenga que ver con el proceso de paz, se han apresurado a socavar los efectos que tendría este acuerdo que, repito, ya es una realidad irreversible. Para estos pregoneros del apocalipsis este acuerdo es una trampa que no nos va a traer la paz -los neoparamilitares y el ELN seguirán alentando la guerra-, pero en cambio sí supone un acto inadmisible de entrega del Estado a las Farc, al terrorismo y, por esa vía, al castro-chavismo.

Menospreciar este momento comprando argumentos burdos de una propaganda política que no propone nada, sino que busca destruir todo, sería el peor error que pueden cometer las elites políticas y económicas. ¿Cómo van a oponerse a que los niños menores de 15 años se salgan de la guerra? ¿Cómo le van a explicar al país que ellos están en contra de un proceso que ha logrado silenciar fusiles? ¿Cómo explicar que sigan oponiéndose a unos acuerdos en los que las Farc se comprometieron a dejar el secuestro y la extorsión? ¿Será mejor que los niños regresen a la guerra y que los que no secuestran hoy lo vuelvan a hacer? Pactar la paz con una guerrilla que ha estado combatiendo 60 años, que representa un poder armado que sometió a poblaciones enteras, no puede ser inocuo.

El proceso de desprestigio de las elites en Estados Unidos, hoy aceptado por tirios y troyanos, se dio sin que estas lo notaran. Su arrogancia les impidió ver lo que se les venía y hoy se sienten sorprendidos de que un multimillonario ignorante como Trump esté desplazando a las tradicionales elites republicanas.

Nunca pensaron que iban a tener que rendir cuentas. Sobrevivieron al escándalo de Wall Street y las elites republicanas salieron bien libradas luego del farragoso conteo electoral que le quitó en la Florida la presidencia a Al Gore. Confiadas en su suerte, se dedicaron durante ocho años a destruir el gobierno Obama y su principal obra, el Obamacare. ¿Y cuál fue su resultado? Que paralizaron al gobierno en perjuicio de los ciudadanos. Y sí, es cierto, lograron deslegitimar a su opositor político, pero al desatar esa guerra sin cuartel también perdieron ellos. Sin darse cuenta, crearon el caldo de cultivo para el ascenso de Donald Trump quien ha centrado su discurso en el desprestigio de las elites tradicionales con un éxito político inesperado.

Sería un error histórico que nuestras elites optaran por el statu quo por culpa de su miopía y de su arrogancia. Hasta ahora han salido indemnes de todos sus entuertos. Lograron frenar los efectos de la gran reforma del 36 concebida por Alfonso López Pumarejo, impulsando una contrarreforma que dio al traste con la reforma agraria, hecho que nos retrasó en la historia unos 60 años. Décadas más tarde, lograron sepultar la reforma agraria de Carlos Lleras Restrepo en el Pacto de Chicoral, que también nos devolvió aún más en la historia. Cooptaron a un outsider como Álvaro Uribe, pero cuando este quiso quedarse en el poder movieron sus cuerdas para sacarlo a gorrazos, como lo hicieron años atrás con el general Rojas.

Activar el freno de las reformas -de hecho ya lo están haciendo ciertas elites regionales con la Ley de Restitución de Tierras- atizaría la polarización que vive el país y podría socavar la legitimidad del gobierno de Santos, ya hoy suficientemente averiada. Pero que quede claro: en esa guerra sin cuartel que desatarían, las elites también llevan las de perder. Al no ser conscientes de su desprestigio, su miopía les impide ver que están creando el caldo de cultivo para el surgimiento de un frankenstein colombiano, que podría resultar siendo tan imparable como hoy lo es Donald Trump.

http://www.semana.com/opinion/articulo/maria-jimena-duzan-oposicion-de-elites-politicas-es-peligrosa-para-proceso-de-paz/476340


Google quiere hacer ‘la vida más fácil’
El gigante cerró esta semana su conferencia anual con una apuesta por la integración de la inteligencia artificial en los dispositivos móviles.

POR: EFE       MAYO 21 DE 2016 - 08:09 P.M.

"No se trata solo de dar enlaces a la gente. Necesitamos ayudarles a solucionar problemas en el mundo real", indicó Sundar Pichai, consejero delegado de Google en la apertura de la conferencia celebrada en San Francisco del 18 al 20 de mayo.

Pichai aseguró que su compañía está "en un momento clave" en la búsqueda de medios para facilitar la vida a sus usuarios. "Queremos que tengan un diálogo de ida y vuelta. Lo pensamos como un modo de que cada uno se cree su propio Google individual", aseguró Pichai antes de presentar uno de los productos estrella, Google Home, con el objetivo de plantar cara al Amazon Echo y que se prevé esté disponible para final de año.       
Se trata de un pequeño altavoz que trata de combinar todos los dispositivos para "hacernos la vida más fácil en casa", con el cual podremos interactuar por medio de un sistema de reconocimiento de voz y desde el que tendremos acceso a búsquedas en internet y organización de agenda en las diferentes plataformas del hogar de modo personalizado.   

Durante los tres días de la conferencia, la firma con sede en Mountain View (California) y ahora agrupada bajo el nombre de Alphabet, mostró además la última actualización de su sistema operativo Android, anunció un sistema de llamadas y mensajes inteligentes que permite agilizar y ampliar las comunicaciones, así como un servicio gratuito e ilimitado para almacenar fotos y vídeos.    

La aplicación de mensajería Google Allo, que integra esta tecnología de aprendizaje artificial, pretende ampliar las posibilidades en la comunicación al permitir predecir las respuestas e integrar la conversación en motores de búsqueda en función de la ubicación de los participantes, y plantar cara a Whatsapp y el Messenger de Facebook. También incluye un modo "incógnito" con el cual se pueden encriptar los mensajes o fijarles una fecha de vencimiento.    

Por su parte, el servicio de telefonía inteligente Duo es una respuesta al FaceTime de Apple, ya que flexibiliza las llamadas y ofrece conexión por vídeo más sofisticada.       Ambos servicios, Allo y Duo, llegarán al mercado en verano. Los analistas dieron la bienvenida a las propuestas de Google, puesto que consideran que la empresa fundada por Larry Page y Sergey Brin en 1998 se encuentra por detrás de otros grandes de Silicon Valley en determinadas áreas.

"Google falló y tiene agujeros en algunos sectores, como el de mensajería y redes sociales, que se han convertido en las plataformas que más usan los consumidores de móviles", señaló Julie Ask, analista de Forrester Research, en declaraciones a Bloomberg.        Por ello, Ask dijo que el objetivo de "Google es salir y atraer a este gente donde se encuentran ahora".    

Una de las novedades mejor recibidas por los más de 7.000 asistentes a la conferencia de desarrolladores fue la actualización del sistema operativo para dispositivos móviles Android N, que permite utilizar aplicaciones sin tener que descargarlas previamente gracias a los servidores de Google y evitar así verse obligados a instalar algunas que solo se van a emplear de manera ocasional.        

Android es uno de los puntos fuertes de la compañía, además del icónico motor de búsquedas, ya que cerca del 80 % de los teléfonos inteligentes del mundo lo utilizan al entregarse de manera gratuita a los fabricantes.


http://www.portafolio.co/negocios/empresas/google-apuesta-inteligencia-artificial-496169

Colombia quiere venderles bombas a países de  Oriente Medio

Las requieren por la guerra contra el Estado Islámico

La fábrica de estos artefactos en Sogamoso ha recibido delegados de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

JUDICIAL 21 MAYO 2016 - 8:48 PM

Por: Diana Durán Núñez

En el último año, la fábrica metalúrgica Santa Bárbara de la Industria Militar (Indumil), ubicada en Sogamoso, Boyacá, ha tenido algunos visitantes particulares. Por un lado, representantes del jeque Sheikh Khalifa Bin Zayed Al Nahyan, presidente -más bien monarca- de los Emiratos Árabes Unidos. Y por el otro, delegados de Salmán bin Abdulaziz, rey de Arabia Saudita. La razón por la cual agentes de ambas naciones de Oriente Medio han visitado este lugar: la llamada guerra contra el terrorismo, cuyo rostro es hoy el Estado Islámico o Daesh, no promete menguar en tiempos cercanos.
A los Emiratos Árabes Unidos y a Arabia Saudita le interesan las bombas que se fabrican en Colombia. Las municiones también. Lo confirma el coronel retirado Juan Manuel Padilla Cepeda, gerente general de Indumil, quien le dijo a El Espectador: “En este momento hay un conflicto en Oriente Medio que está demandando que empresas en todo el mundo, como la nuestra, enfoquen su producción en que los gobiernos se provean de ciertos productos para su defensa. Definitivamente sí tenemos algunas negociaciones para que nuestros productos sean empleados por fuerzas militares en Oriente Medio”.

De esta manera, el Gobierno empieza a meterse en una línea de negocios que ha estado en planes de ser abordada desde hace al menos seis años: la exportación de las bombas que se fabrican localmente. Construir esos artefactos es una tarea que asumió el país en 2006, en la época en que Álvaro Uribe Vélez era presidente y Juan Manuel Santos su ministro de Defensa. Es la paradoja política que se repite una y otra vez: decisiones que tomó hace una década quien hoy es el principal opositor de Santos son la base para que de algún modo el presidente acierte en su gestión. En este caso, el éxito podría ser económico en un campo que políticamente está tan restringido como regulado.
Del Grupo Social y Empresarial del Ministerio de Defensa (Gsed), que conforman 18 entidades públicas, privadas y mixtas, Indumil es la que más factura y facturará mucho más si vende sus bombas en el extranjero. Las negociaciones se están realizando directamente entre el Gobierno de Colombia y los Oriente Medio. En general, el interés prioritario de Indumil es dejar de crecer en números de un dígito -el promedio es 5 o 6 % anual- e incrementar sus ganancias en dígitos dobles. Ganancias que, por cierto, representan mucho para el Estado. El año pasado sus ventas fueron por $444.000 millones, o sea, casi medio billón de pesos; casi lo mismo que en 2014 y 2013.
Las bombas que Colombia tiene en su catálogo son las de 125 libras, cuyo radio de acción -o destrucción- es de 12 metros. Las de 250 libras afectan un radio de hasta 70 metros. Las de 500 libras tienen efectos sobre 100 metros a la redonda. Y las bombas de efecto limitado, las BEL, que son el último desarrollo de Indumil, producen un impacto sobre un radio de siete metros. El coronel (r) Padilla cuenta que en total la Industria Militar ha fabricado unas 12.000 bombas y su único cliente, hasta ahora, ha sido la Fuerza Aérea. Si Colombia quiere triplicar esa lista de compradores, necesita cerrar con éxito las negociaciones con los Emiratos Árabes y Arabia Saudita.
Las bombas que Colombia les quiere vender a estos países de Oriente Medio no son una fórmula que les hayan entregado a ingenieros y técnicos de Indumil. Esa “receta” tuvieron que descifrarla ellos mismos desarmando bombas, estudiándolas y aprendiendo a hacerlas por su cuenta. Desde que se tomó la decisión de fabricar bombas, los investigadores de Indumil tardaron poco más de un año en construir su primer artefacto, que era de 125 libras. Dos años después, hacia 2009, ya la Industria Militar fabricaba bombas de 125, 250 y 500 libras.
Hay, por supuesto, otra cara en esta moneda: la comercialización de la guerra. Generar riquezas a costa del dolor de la población civil, que es siempre la principal afectada en cualquier conflicto, encierra inevitablemente un dilema ético. Las bombas que se elaboran en Colombia, asegura el coronel (r) Padilla, son extremadamente precisas. El problema es que ni la mayor precisión es blindaje ante la torpeza o, peor aún, las malas intenciones. La organización Médicos Sin Fronteras ha reportado hasta la saciedad que en Siria, deliberadamente, se han bombardeado hospitales y escuelas. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos denunció el año pasado que, en un solo bombardeo, 52 personas ajenas a la guerra perdieron la vida.
Infortunadamente en la guerra, bien sea contra el Estado Islámico o el que figure como el enemigo de turno, también ese tipo de ejemplos abundan.

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/colombia-quiere-venderles-bombas-paises-de-oriente-medi-articulo-633593



Las  3 cosas que todo joven que inicia su vida laboral debe entender (guía para  dummies)

                                                                                                    finanzaspersonales.com


Una vez usted termina la universidad y sus prácticas profesionales, de ser el caso, tiene que pasar por una serie de situaciones que pueden resultar desconocidas y un poco confusas. ¿Qué tiene que saber?

Ingresar al mundo laboral, en Colombia, puede resultar algo complicado para muchos. No sólo se empieza a conocer una realidad para la que muchas de las universidades nunca los prepararon, sino que implica también sumergirse en el mundo de la tramitología que va desde lo complejo de entender todo sobre la seguridad social hasta lo básico de firmar un contrato.

Además, hay que sumar una realidad bastante fuerte, que es luchar en contra de la tendencia de desempleo juvenil que, en Colombia, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, son cerca de 1,1 millones de jóvenes colombianos que no tienen empleo (menores de 29 años), representando la mitad del total de desempleados del país.

Pero una vez se logra superar la barrera y se encuentra una oportunidad, hay una serie de trámites que deberán afrontarse, muchas veces acompañados del consejo de los padres o personas mayores que “ya conocen el sistema”; pero otras, en las que se encuentra totalmente solo y no hay suficiente información como para tomar una decisión adecuada, así que se pueden terminar cometiendo errores.

“Ya firmé”

Uno de los principales desconocimientos que tienen los jóvenes es sobre el tipo de contrato que manejan cuando ingresan como parte de una empresa. Inicialmente puede que hayan sido guiados por la universidad, con un contrato de aprendizaje o de prácticas profesionales, pero cuando ya son contratados luego de esto o una vez se gradúan, vienen una serie de términos desconocidos:

  • Prestación de servicios: uno de los más comunes y usados, especialmente, en la fuerza laboral colombiana, pues aquí es también donde caben no sólo los emprendedores sino también los denominados “independientes”, que son las personas que se encargan de hacer una labor específica para una empresa y que, en teoría, no deben asumir horarios ni mayores responsabilidades más allá de la tarea encargada.
Lo malo, es que usted debe asumir los pagos de su seguridad social, lo que implica que deberá sacar de lo que le paguen, aproximadamente un 30% de sus ingresos para pagar su salud, sus aportes a pensión, su seguro ARL y, si quiere, una afiliación a una caja de compensación. Así que no se haga muchas ilusiones con un pago alto porque, si usted no paga su seguridad social, la empresa puede escudarse para tampoco pagarle hasta no tener el certificado.

Este es uno de los contratos más comunes, pero los menos queridos por los colombianos, porque implica no recibir una serie de beneficios que sí se tienen en otros contratos, como cesantías, vacaciones y dotación.


  • Término fijo: También comunes, son contratos que tienen más beneficios pero que están establecidos con una duración determinada. Las empresas pueden usarlo por un caso muy puntual como, por ejemplo, un reemplazo por una licencia de maternidad o por un proyecto específico. Entre las características es que no puede ser superior a tres años pero sí puede ser renovado indefinidamente (como el de prestación de servicios).
En este caso, quien lo contrata, asume una parte del pago de su seguridad social (usted asume cerca del 8% del total), prestaciones sociales (cesantías) y aportes parafiscales. Lo malo es que tiene un tiempo de caducidad, por lo que puede no tenerse una estabilidad laboral que le permita hacer sus propios proyectos (como endeudarse para comprar casa o pedir periodos largos de vacaciones).

  • Término indefinido: El anhelado por todas las personas, porque la empresa se encarga de pagar también parte de su seguridad social, como en el contrato a término fijo; pero tiene la ventaja que da una mayor estabilidad a un empleado en tanto que no tiene que ser renovado. No obstante, eso no significa que no pueda ser despedido, de hecho, puede suceder: sea por justa o injusta causa. Lo bueno es que, para el segundo caso, usted recibirá una indemnización que puede ayudarle a soportar, al menos, un mes mientras consigue trabajo.
“Los pagos que me hacen”

Esto se refiere al tema de seguridad social, pues usted, como persona mayor de edad y responsable de su vida, deberá pagar su propia salud, hacer los aportes a pensión, su aporte para ARL y todo lo que ello implica. Lo primero es la afiliación: es necesario que no se deje presionar y tome una decisión adecuada para escoger las entidades que lo atenderán según sus necesidades.

La mayoría de jóvenes continúan con la misma EPS que estaban con sus padres pero, lo que muchos no saben es que para poder acceder a una medicina prepagada (opción que dan algunas empresas), deberán cotizar a una EPS determinada; por lo que es bueno que se informe con su empleador antes de tomar la decisión. Lo mismo puede llegar a pasar en el caso de pensiones, ya que muchos no saben qué es eso y se dejan aconsejar cotizando al Régimen de Prima Media o Colpensiones, cuando un joven que inicia su vida laboral debe hacer sus aportes a un fondo de pensiones o del régimen de ahorro solidario.

Ahora, hay otro tema que tienen que tener en cuenta: en caso de que sea independiente y se demore en hacer los pagos, no solamente puede no recibir los correspondientes a su trabajo, sino que las entidades no le prestarán el servicio, lo que sucede mucho con las EPS y, para “colmo de males”, también entrará “en mora”, lo que significa que empezarán a hacerle los cobros hasta que usted pague o, sea el caso, dé el anuncio correspondiente a las entidades que está afiliado, que no va a cotizar más.


Pensiones

Como ya lo hemos mencionado previamente en un artículo, un joven adulto debe cotizar en un fondo de pensiones. Pero esto no implica, solamente, que deba afiliarse y ya, pues la responsabilidad con su futuro va mucho más allá de eso: debe revisar que realmente se registren los pagos, que sean por el valor de su salario y que, si es su caso, verifique que la empresa sí ha pagado.

Esto, lo que traduce, es que cada tres meses, desde que empieza a cotizar, va a recibir un extracto con su historia laboral, al que debe hacerle un seguimiento para que, cuando en 30 años se vaya a pensionar, no sea uno de los miles de colombianos que hoy tienen problemas porque “las semanas no aparecen”, es decir, no les hicieron las cotizaciones y ahora deberán trabajar más.

Ahora, lo otro que debe saber cómo joven, es que tiene que cotizar al fondo de mayor riesgo, es decir que su dinero será invertido en más acciones que en activos “conservadores”, con el fin de que logre una mayor rentabilidad y, con ello, haga un mayor ahorro.


http://www.finanzaspersonales.com.co/ahorro-e-inversion/articulo/empezar-a-trabajar/60168




No hay mal menor  
Por Antonio  Caballero



Desde  Inglaterra hasta Filipinas y desde Islandia hasta la Argentina las mujeres gobernantes han demostrado ser tan dañinas como los hombres.

 Por corrección política muchos opinadores pretenden negar la realidad: el pueblo norteamericano es sensato -dicen-; no va a elegir presidente a un payaso como Donald Trump. Pero ahí va Trump, surfeando en la cresta de la ola. Ya derrotó a sus 16 rivales republicanos y los sacó de la competencia. Esas cosas pasan.

Tampoco cabía esperar hace 85 años que el pueblo alemán cometiera la insensatez de elegir a Adolf Hitler, pero así sucedió.

Los que no conocen la historia están condenados a repetirla, sentenció Santayana en su frase famosa (¿alguien recuerda alguna otra frase de Santayana?). Frase que habría que redondear diciendo: y los que sí la conocen, también.

Porque también Hitler parecía un payaso: más payaso aún que la caricatura que Chaplin hizo de él en su película El gran dictador.  Usaba un peinado de semimechón pegado sobre la frente, más ridículo aún que el pastel lacado y dorado que usa Trump, y un bigotito de fiesta de disfraces. Trump es gritón, agresivo, machista, racista, como era Hitler; y parece estar diciendo lo que cree, que es lo que cree también el pueblo norteamericano (como lo creía el alemán): cree que es un pueblo superior, predestinado a dominar el mundo entero. 

Como Hitler, Trump seduce apelando al instinto más bajo de su pueblo, que es el ansia de poder sobre los demás. Hitler prometía devolverle a Alemania su grandeza. Trump hace lo mismo desde la divisa que campea en su cachucha de béisbol: Make America Great Again.

Con todas estas semejanzas, sin embargo, Trump no es Hitler, claro está. Porque no tiene, como tuvo este, un monolítico partido de bandidos detrás. El Partido Republicano es solo una dispersa maquinaria electoral, no una monolítica maquinaria de muerte como era el partido nazi. Trump se parece más a un personaje como Ronald Reagan. También era algo ridículo su peinado de copete engominado, también él usaba la frase de devolverle su grandeza a los Estados Unidos, también él quería someter al mundo entero con su insensata “Guerra de las Galaxias” (Iniciativa de Defensa Estratégica). Y derrotó arrolladoramente al sensato y pacifista Jimmy Carter, y fue reelegido con una incontenible marejada de votos que premiaron su política de matoneo internacional -la invasión de la islita caribeña de Grenada, la ayuda ilegal (prohibida por el propio Congreso) a los “Contras” de Nicaragua financiados   por la CIA con dineros del tráfico de drogas, el bombardeo de Libia-; y su política económica -la reducción de los impuestos a los ricos, la liberación de controles a los bancos, el recorte de los gastos sociales, la multiplicación del gasto militar-, que en su momento se llamó “revolución conservadora”. Todavía hoy muchos norteamericanos consideran a Reagan, con Abraham Lincoln, el mejor presidente de su historia. Porque piensan que su política neoliberal, que concentró la riqueza, es la respuesta adecuada al comunismo; y porque creen que “ganó” la Guerra Fría contra el “Imperio del Mal”, como bautizó a la Unión Soviética, simplemente porque le cupo en suerte ser el presidente de los Estados Unidos en los momentos en que el régimen soviético se hundía por su propio peso.

Reagan fue, pues, catastrófico, pero amado por su pueblo. Como lo será Trump si resulta triunfador en noviembre. Pero con Reagan no pasó nada. Y tampoco pasará nada con Trump.

Lo peor del asunto es que la probable contendora de Trump, Hillary Clinton, es una posible presidenta tan mala como Trump. Este dice que la mejor carta de Hillary es que es mujer (lo cual es casi cierto: su mejor carta es que su rival es Trump), y que no tendría votos si, con su mismo discurso y su mismo historial, fuera hombre. No le falta razón. Aunque tampoco es que lo femenino, sexo o género, sea una buena recomendación en materia de gobierno: desde Inglaterra hasta las Filipinas y desde Islandia hasta la Argentina las mujeres gobernantes han demostrado ser tan dañinas como los hombres. Por lo demás, tampoco es que la diferencia entre el uno y la otra sea mucha: Clinton es tan conservadora como Trump, tan guerrerista como Trump, tan gritona como Trump, tan ególatra como Trump, tan pelipintada como Trump. Y es además, o parece, más mentirosa que Trump: no da la impresión de ser sincera ni siquiera cuando dice que es mujer.

Queda un agridulce consuelo: que el poder real de un presidente de los Estados Unidos es bastante relativo. El Imperio navega por sí solo, sin necesidad de timonel: por su propia inercia. La más reciente demostración de esa debilidad presidencial la acabamos de ver en la firma que a regañadientes le acaba de poner Barack Obama a una ley imperial votada hace dos años por el Congreso, por la cual se da una especie de patente de corso a los fiscales norteamericanos para que “ataquen de raíz” el problema de las drogas ilegales persiguiendo a sus fabricantes en cualquier lugar del mundo, así no las exporten al territorio de los Estados Unidos. No es una ley de Obama, ni del Congreso: es una ley de la DEA. Como la Guerra de las Galaxias de Reagan era una iniciativa del Pentágono y del llamado “complejo militar-industrial” (o tal vez de Hollywood, cuyo mejor negocio son las películas al respecto). Y como la invasión de Irak de Bush fue una idea de la CIA y de los petroleros. Y como la política económica, sea la de Trump o la de Hillary, es la de los poderes financieros de Wall Street, tal como lo viene denunciando el candidato Bernie Sanders en su quijotada contra los poderosos molinos de viento.

Pero tal vez, al fin y al cabo, no vaya a ser el pueblo norteamericano tan insensato como parece: informan las encuestas que seis de cada diez ciudadanos no quieren votar ni por Clinton ni por Trump. Y Sanders y sus sanchopanzas se niegan a retirarse de la lucha.


http://www.semana.com/opinion/articulo/antonio-caballero-hillary-clinton-podria-ser-tan-mala-presidente-como-trump/474436


Banco Mundial advierte que Colombia es el segundo

país más desigual  de América Latina



La nueva actualización del Banco Mundial revela que Colombia es el segundo país más desigual de América por debajo de Honduras en el acceso de la población a la salud, educación y bajos salarios.

Aunque los primeros cinco países en el ranking de desigualdad están en África, América Latina 5 países más lideran la cifra.

Según una publicación de la BBC de Londres, esto no significa que la región sea la más pobre, sin embargo, compite con África en cuanto al desequilibrio en la distribución de los ingresos de sus habitantes y el acceso a los servicios básico, como la salud y la educación.

El texto señala que entre los 14 países más desiguales en el mundo figuran Honduras en el puesto número 6, le siguen Colombia en el 7, Brasil (8), Guatemala (9), Panamá (10) y Chile.

“En Colombia el 10% de la población más rica del país gana cuatro veces más que el 40% más pobre. A pesar de que la pobreza ha caído desde 2002 en adelante, la desigualdad se mantiene constante”, se destaca en la publicación.

Se destaca que Colombia es la más desigual pese a que en términos del Producto Interno Bruto el país está en el puesto 74.

Germán Herrera, economista de la Universidad de Quilmes y de AEDA, dice a la BBC que es necesario distinguir entre pobreza y desigualdad.

“La pobreza se vincula con el ingreso medio de una sociedad. La desigualdad con la distribución. No hay una relación lineal entre ambos. Por eso se puede tener países pobres muy desiguales, pero también países de ingresos medianos o de altos ingresos, como Brasil o Estados Unidos, con altos niveles de desigualdad”.


http://www.rcnradio.com/internacional/banco-mundial-advierte-colombia-segundo-pais-mas-desigual-latina/

Banco Mundial recorta previsión de crecimiento  mundial a 2,4%


El Banco Mundial recortó netamente el martes sus previsiones de crecimiento global en el marco de una actividad “anémica” en los países ricos e incertidumbre en las economías emergentes.
El Producto Interno Bruto mundial debería crecer este año solamente 2,4%, marcando un estancamiento en relación a 2015 y una neta degradación en relación a enero, cuando el BM todavía preveía un crecimiento de 2,9%.
Para 2017, la institución de lucha contra la pobreza no es más optimista y baja su previsión en 0,3 punto porcentual, a 2,8%.
“Los mercados emergentes y los países en desarrollo exportadores de materias primas tienen dificultades para adaptarse a la debilidad de los precios del petróleo y otros productos básicos”, escribe la institución.
“El crecimiento económico continúa siendo el factor más importante en la reducción de la pobreza, y es por ello que nos preocupa que el crecimiento se reduzca netamente en los países en desarrollo exportadores de materias primas, debido a la caída de los precios”, dijo el presidente del BM, Jim Yong Kim.
“Este débil crecimiento hace evidente porqué es críticamente importante para esos países desarrollar políticas que alienten el crecimiento económico a fin de mejorar la vida de quienes viven en la extrema pobreza”, agregó.
China debería continuar creciendo sólidamente este año (6,7%) mientras que el gigante indio, con viento favorable alcanzaría 7,6%.
Brasil y Rusia deberían por el contrario registrar recesiones “más marcadas” que lo previsto.
Del lado de los países ricos, Estados Unidos crecería 0,8 punto porcentual menos que lo previsto, a 1,9%, a causa de la apreciación del dólar, que afecta sus exportaciones y de la crisis de la industria extractiva, golpeada por un petróleo barato.
La zona euro debería beneficiarse de un “modesto impulso” que mantendría su crecimiento este año en 1,6%.
Por: AFP

http://www.rcnradio.com/internacional/banco-mundial-recorta-prevision-crecimiento-mundial-24/


Con 6.9 millones, Colombia primer  país del mundo en desplazados internos

Según el último informe de ACNUR con esta cifra Colombia supera a Siria en una tragedia humanitaria a la que no se le
logra aun poner solución.

Por: Las2orillas  junio 20, 2016

La Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, reveló su informe anual y mundial con un dato estremecedor para Colombia: se trata del país que ocupa –nuevamente– el primer puesto en desplazamiento interno. De acuerdo al último consolidado (2015), Colombia es un territorio por el que deambulan 6,9 millones de personas que han dejado sus hogares a la fuerza por cuenta del conflicto armado y la violencia.


La cifra global de personas que huyen dentro de sus propias fronteras pasó de 32,3 millones en 2014 a 37,5 millones, es decir, un incremento de 5,2 millones (16%). Colombia, se ubica en el penoso podio junto a Siria con 6,6 millones, e Irak con 4,4 millones. Otros países con legiones de desplazados internos son Yemen (2,5 millones), Irak (4,4 millones), Sudán (3,2 millones), Nigeria (2,2 millones).
El documento de Acnur señala: “En Colombia, pocos desplazados internos regresaron a sus lugares de residencia habitual, y el gobierno informó de 113.700 nuevos desplazados. Así pues, con otros ajustes para desplazados internos introducidos al terminar el año, el número total de desplazados internos en este país se elevó a 6,9 millones al final de 2015, frente a los 6 millones 31 comunicados en 2014. En consecuencia, Colombia recuperó su puesto como primer país del mundo en población de desplazados internos a finales de 2015”

http://www.las2orillas.co/con-6-9-millones-colombia-primer-pais-del-mundo-en-desplazados-internos/


El roscograma de la corrupción y el clientelismo en Colombia

            visto por Daniel Coronell




“Se trata de una gran colonoscopia de la política”, dice Samper Pizano en el prólogo del libro “Recordar es morir” que muestra el entramado de sus columnas.   Por: Las2orillas julio 7 de 2016

“Recordar es morir”, así se tituló una columna publicada en 2007 por Daniel Coronell sobre la trágica suerte de varios testigos que se habían atrevido a declarar contra el general Rito Alejo del Río. Y así mismo se titula el nuevo libro en el que reconocido periodista y columnista cuenta el detrás de cámaras de sus investigaciones periodísticas. Las historias detrás de sus más importantes columnas publicadas en la revista Semana.

Coronell escribe solo una vez a la semana. Y con eso le basta para revelar las documentadas denuncias que marca en la agenda informativa. ¿Cómo lo logra? ¿Cómo se tejen esas investigaciones? ¿Cómo decide un tema y lo concreta? Estas son algunas de las preguntas que responde el libro publicado por la editorial Aguilar, y con prólogo de Daniel Samper Pizano, quien señala que más que un recuento de columnas, el texto entero expone un gigantesco roscograma de corrupción y clientelismo: “una gran colonoscopia de la política colombiana”.

Este es el preámbulo escrito por Daniel Samper Pizano:

De un solo golpe        Por: Daniel Samper Pizano

Cierto día de 2007, una discreta florista callejera se instaló en inmediaciones de la residencia bogotana de Daniel Coronell, uno de los periodistas más conocidos del país por sus telenoticieros ágiles, informados y vigilantes. Contra lo que podría suponerse, la florista no estaba interesada en ofrecer azucenas y claveles a los peatones, sino en averiguar la vida de Coronell y espiar sus actividades. Era una agente secreta del das, el ya desaparecido y tenebroso departamento de seguridad que, impulsado por la Presidencia de la República, se dedicó entre 2002 y 2010 a perseguir, calumniar, amenazar e incluso asesinar a quienes entraban a la lista negra del primer mandatario, Álvaro Uribe Vélez.

Coronell, bogotano de 51 años, trabajador incansable, hombre discreto casado con la conocida y premiada periodista María Cristina Uribe y padre de Raquel y Rafael, en los años siguientes fue víctima, lo mismo que su familia, de chuzadas telefónicas, amenazas y un acoso permanente que los obligaron a dos exilios. Uno por emergencia y otro por prudencia, que aún se prolonga. Sin embargo, desde el exterior y durante el tiempo que permaneció en Colombia, su columna en Semana se convirtió en la más leída del país por su valentía y por la solidez de sus denuncias. Y Daniel, me atrevo a pensar, en el periodista que más admiramos sus colegas.

Recordar es morir recoge, en forma temática y con interesantes introducciones, 102 columnas publicadas entre el 19 de mayo de 2007 y el 28 de noviembre de 2015. Posiblemente muchos seguidores de Coronell conocieron en su momento buena parte de esos artículos. Pero se trata de experiencias diferentes. Una cosa es leer cada ocho días una página que revela atropellos y corruptelas y otra es el acceso a esas denuncias ofrecidas en orden cronológico, y agrupadas por escándalos. El impacto ya no llega en incómodas cuotas semanales, sino como un solo golpe contundente que quita la respiración.

Su lectura resulta indispensable para intentar armar el “rompecabezas que es la Colombia contemporánea”, como señala el subtítulo del tomo con pleno acierto. Me parece, en cambio, que el título está errado. Este libro es mucho más que una recopilación de recuerdos o memorias. En realidad, se trata de varios libros en uno. Es un libro de historia actual; es un tratado de periodismo; es una exploración social sobre la corrupción y también un esbozo sicológico sobre el poder.

Siendo todo lo anterior junto, no constituye, sin embargo, el texto de un sociólogo, un politólogo ni un sicólogo, sino de un periodista que reflexiona sobre su oficio y procura ejercer de la manera más profesional posible la función fiscalizadora que es derecho y deber de la prensa.

El agudo sentido reporteril de Coronell está presente en cada renglón, pero en especial cuando ofrece detalles y pinceladas de los personajes que desfilan por sus páginas. Menciona, por ejemplo, que cuando buscó para una entrevista en su cuartel de reclusión al coronel Alfonso Plazas Vega, procesado por la toma del Palacio de Justicia, lo encontró orando en la capilla. Y describe así a cierto fotógrafo tropical: venía “vestido de amarillo pollito y con una cámara al cuello”.

Recordar es morir tiene las ventajas de un libro escrito por un buen periodista. Lo que en manos de un jurisperito, un militar o un antropólogo habría sido un ladrillazo contra el lector, Coronell lo presenta en forma clara, contextualizada y amena. Los acusados tienen su turno, los hechos son precisos y no le falta humor al autor para describir ciertas situaciones, ni ironía para calificarlas.

Perplejo ante encrucijadas absurdas, Coronell confiesa que a veces no sabe si reír o llorar.

De todos modos, ni el humor ni la amenidad despojan al columnista de lo que en la profesión se llama “el instinto por la yugular”, y a todo lo ancho y lo largo el libro da la impresión de haber sido escrito “sin temores ni favores”.

Adentrarme en este prólogo en los temas investigados y los destapes conseguidos equivaldría a repetir su contenido. Menciono apenas la nefasta vitrina de escándalos: el Palacio de Justicia, la compra de la reelección de Uribe, las chuzadas del das, los subsidios para ricos de Agro Ingreso Seguro, SaludCoop, el inefable magistrado Jorge Pretelt…

Vale la pena apuntar que un trabajo de Daniel y sus colegas al revisar y comparar videos de la tragedia del Palacio de Justicia les permitió saber que el magistrado Carlos Urán había salido vivo del infierno y asesinado después. Muchos hallazgos sorprenden y la gran mayoría indignan. No todos salpican a Uribe. También aparece, por ejemplo, la vergonzosa defensa que hizo Colombia a través de un “perito mercenario” ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que hace al gobierno de Juan Manuel Santos cómplice de esconder suciedades debajo del tapete.

En las páginas de este volumen uno oye crujir la maquinaria del poder y ve el baile de presiones contra la Justicia: políticos, militares, juristas, “abogángsters” (como los denominó Carlos Monsiváis), gobiernos extranjeros (en especial el de Estados Unidos), medios de comunicación…

Quiero subrayar esto último porque Recordar es morir no solo se destaca como excelente tratado de periodismo (“La labor del periodismo es buscar la verdad, no hacer justicia”) y de investigación (“El periodismo investigativo es, en esencia, un trabajo de equipo”); además, al hacer un repaso a las debilidades del sistema político y social, exhibe la irresponsabilidad de la prensa. Coronell la critica por sus silencios, por sus alcahueterías, por su incapacidad de mirar (me remito a la nota “No se han dado cuenta”) y por sus incongruencias. Denuncia a los “periodistas dedicados a lavar la cara de los funcionarios envueltos en escándalos”. Y revela, por ejemplo, que, en tiempos en que el embajador de Colombia en Italia, Sabas Pretelt, tenía problemas con la Justicia, el jefe de prensa de la embajada, pagado por el Gobierno, era también corresponsal de El Tiempo, RCN Radio y Canal RCN. ¿Qué independencia podía esperarse de él?

La imagen telescópica que ofrece el trabajo de Coronell es la de un gigantesco roscograma alimentado por la corrupción y el clientelismo.

El elenco de personajes principales que protagonizan el libro es siniestro, angustioso, deprimente, triste. Algunos de ellos, como el procurador Alejandro Ordóñez, sectario y clientelista, no parecen de estos tiempos sino de la Edad Media. El más temible es Álvaro Uribe, líder conectado con un sinfín de escándalos, actos de persecución y corruptelas de consecuencias históricas que en cualquier país realmente democrático estaría preso en una penitenciaría, sedado en una casa de reposo o hundido en un avergonzado silencio. En Colombia, no; aquí es un prócer buscapleitos a quien la ley no roza.

Entretanto, el mosaico de personajes secundarios ofrece muchos pintorescos; otros, ingenuos; algunos más unos que inspiran miedo y no pocos esperpénticos, como cierto colombiano antisemita y católico pre-preconciliar que mantiene una organización pronazi donde alaba a Hitler y a sus discípulos tropicales.

Actúan en el escenario de Recordar es morir muchos individuos que ofenden la ley, la Justicia, el decoro administrativo y hasta la ortografía, como la sentencia condenatoria de Yidis Medina (otra figura que parece tomada de una película de Almodóvar), suscrita por un juez a quien no le alcanzó bachillerato, por lo que escribe “agrozo modo” en vez de grosso modo y “espedida”, en vez de “expedida”.

Uno de los “valores” que -espero y confío- salen maltrechos de estas páginas es la noción de patria que nos venden quienes pelechan a la sombra del tricolor. El doctor Samuel Johnson dijo sabiamente en el siglo xviii que “el patriotismo es el último refugio del sinvergüenza”. Imposible discrepar de él cuando uno se entera de los crímenes que se cometen aquí y ahora con el pretexto de “hacer patria”.
Muchos reprocharán a Coronell que se ocupe de la podredumbre nacional y no de “tantas cosas buenas y bonitas que tiene nuestro lindo país”.

No es esa su misión. La suya consiste en destapar los abusos, única manera de poder corregirlos, así como el médico, para recobrar la salud del paciente, debe diagnosticar primero la


enfermedad. Por eso insisto en que este no es un libro de recuerdos. Es una gran colonoscopia de la política colombiana.



   http://www.las2orillas.co/el-roscograma-de-la-corrupcion-y-el-clientelismo-en-colombia-visto-por-daniel-coronell/