viernes, marzo 18, 2016

Apatía y Espiritualidad                           By Karen  Bishop      

“No sé qué me pasa últimamente. Parece que ya no me importara mucho de nada. “Me parece haber perdido todo interés en participar en las cosas en las que solía participar.” “No me importa lo que pase.”

Si has tenido alguno de estos pensamientos o sentimientos últimamente, sabe que ellos son una parte del proceso de iluminación y tienen un propósito claro y perfecto. 

A veces, podemos sentirnos como si fuéramos por ahí “actuando” a lo largo de nuestra vida cotidiana. Simplemente no estamos presentes, pues nuestras vidas no tienen el sentido que solían tener. No parecemos estar en alineación con lo que hemos creado en el pasado. Y además, sentirnos agotados de atravesar todas las pruebas y tribulaciones que puede traer la ascensión, puede volverlo a uno muy apático. Estamos demasiado cansados para involucrarnos o que nos importe nada. “Deja que las piezas caigan donde quieran”, se convierte en nuestro curso general de acción (o in-acción). “Ya no tengo deseos de estar pendiente de todo.”     

Pero la apatía tiene una pepita de oro dentro de ella. Ser apáticos en realidad nos coloca en un espacio de mayor vibración. Apoya nuestro continuo proceso de dejar ir los apegos. Cuando ya no nos importa mucho de nada, entonces nos ‘desentrelazamos’ de mucho. Quedamos entonces en un espacio de “ningún espacio”, y éste es el espacio de los reinos superiores. Estamos entonces mucho más en el momento.     

Cuando no nos importa mucho, no estamos llenando nuestros pensamientos y emociones con cosas que no son realmente “reales”. Y estamos mucho más fuera de nuestro propio camino.      

En los reinos superiores, no existen agendas ni planes. Sin apegos, con una buena conexión a la Fuente, con gran confianza, y una certeza de que todo está siempre en correcto orden divino, nada importa realmente de todos modos. Estar mucho más conectados a la Fuente de manera continua, nos mantiene aún más equilibrados. No hay tantos altibajos.

Y cuando nos damos cuenta de que las cosas realmente no son gran cosa pues podemos crear algo fresco y Nuevo en cualquier momento dado, la apatía entonces se ajusta perfectamente.  

Para poder crear con éxito, tenemos que no tener apegos. Siempre es precisamente cuando ya no nos importa tener algo, que llega. Y realmente no queremos crear desde nuestro ego o yo des-conectado, de todos modos. Entonces, a medida que avanzamos a través del proceso de ascensión, y nos acostumbramos a que las cosas no salgan como queremos, o de la forma que habíamos imaginado, se nos coloca justamente en el medio de un espacio de mayor vibración. Estas experiencias nos obligan a soltar. ¿No es extraño que las áreas de nuestras vidas sobre las que no tenemos opiniones fuertes, parezcan ir siempre bien?      

Yo tenía una diseñadora de páginas web que decidió que se iba a retirar del trabajo informático y diseño web. Los problemas y tribulaciones que su trabajo le traía ya no valían la pena para ella. El minuto en que se entregó y renunció a todo, inmediatamente comenzó a recibir grandes cantidades de negocios, y los nuevos clientes eran del tipo que ella siempre había deseado. Fue cuando a ella ya no le importaba el diseño de páginas web, pues se sentía realmente quemada, que su empresa realmente despegó. (¡Ella se retiró de todas maneras!)   

Cuando las cosas no van como queremos, muchas veces es porque no procedemos de nuestro yo “conectado”. Podemos proceder de un yo desesperado o analítico que está tratando de resolver un problema de una forma que nos parezca posible... incluso aunque ni siquiera estemos particularmente locos por nuestra propia idea. Si miráramos hacia atrás, por lo general descubriríamos que nos alegra que tal o cual cosa nunca hayan sucedido. Estar en un estado de apatía, ocasionada porque parece que nunca conseguimos lo que queremos, entre otras cosas, nos coloca en ese espacio de neutralidad en donde podemos crear casi cualquier cosa. Cuando nos damos cuenta de que nada realmente importa mucho, pues lo que pensábamos que era importante procedía de nuestro yo des-conectado, es entonces que estamos alcanzando con éxito los reinos superiores. Ser feliz donde verdaderamente estamos, siempre trae el siguiente paso de la creación a nuestra puerta.      

Cuando tenemos que tener las cosas de determinada manera, estamos básicamente estrangulando la energía. Es cuando podemos estar contentos con simplemente ser, que todas nuestras necesidades son satisfechas. La pasión es una aparente contradicción para este escenario, pues la pasión es una conexión muy fuerte, porque sabemos que lo que nos apasiona está en perfecta alineación en todo sentido con nuestro yo superior. Por lo tanto, existe una clara diferencia en cuanto a la pasión. Por lo general experimentamos apatía cuando estamos soltando deseos que surgen de nuestro yo des-conectado. No los necesitábamos de todas maneras.   

Si has elegido esta página, estás siendo alentado a honrar tu estado de apatía, y a darte cuenta de que la apatía es una condición de los reinos superiores.

Es una indicación de que estás vibrando más alto y convirtiéndote en un ser de mayor nivel. Sentirse apático es simplemente un gran entrenamiento para una forma de ser de nivel superior. Enhorabuena, pues estás aprendiendo el estado desapegado de neutralidad.      By Karen Bishop


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                                                                         Luisa Corradini. La Nación,  Buenos Aires

Entrevista de Luisa Corradini publicada en La Nación de Buenos Aires con el título:

Peter Sloterdijk: El fascismo de izquierda nunca hizo su duelo”.

Estamos en el mundo en burbujas, esferas, incubadoras, invernaderos, donde el hombre se construye, se protege y cambia. La esfera no es más la imagen morfológica del mundo poliesférico que habitamos, sino la espuma: Peter Sloterdijk.

Para algunos, Peter Sloterdijk es un visionario, un nuevo y genial Nietzsche”. Para otros, el filósofo alemán más célebre después de Jurgen Habermas y el responsable de abrir las puertas al eugenismo, una corriente que aprueba el diseño genético para mejorar la salud del ser humano. Como sea, desde hace 20 años cada libro de este profesor de estética termina transformándose en un best-seller.
Entrevista al filósofo pos - pesimista y pos - cínico 
La Nación: ¿Cuál es la razón de esa fascinación?
Probablemente, la forma que tiene de describir el mundo y el hombre a través de conceptos como “burbuja”, “esfera” y “espuma”. Según su teoría, el día en que Copérnico demostró que la Tierra estaba suspendida en el espacio, la humanidad entera vaciló: el ser humano fue presa del pánico ante la idea de caer en el vacío y desaparecer en un infinito agujero negro. Desde entonces, los hombres sólo aspiran a recuperar un manto protector, algo parecido a la placenta confortable de la cual salimos. Tanto, que toda obra humana tiende a reconstruir esa forma original

En los tres tomos de casi 1000 páginas cada uno que componen “Esferas”, trata de demostrar que, en ese esfuerzo titánico por protegerse de “los terrores del espacio abismal”, los países ricos de Occidente han desarrollado un “constructivismo ofensivo, extendido hasta el infinito mediante la edificación, utópica y pragmática, de una casa de vidrio planetaria que debe asegurar un hábitat moderno en el espacio abierto”. Pero no todas son loas para la nueva estrella de la filosofía mundial, que dirige la U. de Karlsruhe. Muchos lo acusan de haber transgredido la prohibición moral y política que pesa sobre las manipulaciones genéticas. El más tenaz de sus críticos es Habermas.

El escándalo estalló en 1999, en una conferencia que Sloterdijk tituló Reglas para el Parque Humano. Yendo más lejos que Nietzsche, presentó a la escuela, la educación, la Iglesia y el humanismo como técnicas de domesticación del hombre: “Esa práctica -dijo- nos ha llevado a vivir en un zoológico temático lleno de animales civilizados, donde el hombre se domestica a sí mismo y trata de hacer lo mismo con los recién llegados. El humanismo educativo, sostuvo, abrió una era antropotécnica, donde la ingeniería genética y la clonación son inevitables.

- Después de esa conferencia, Habermas, la conciencia de la Alemania antinazi, lo acusó de utilizar la jerga nacionalsocialista y denunció su antropología de los años 1940. La prensa, por su parte, lo calificó de eugenista. ¿Cuál es su respuesta?

- El eugenismo forma parte del pensamiento moderno. Es la base misma del progresismo. Esta es una idea de la izquierda clásica, retomada por los nacionalistas después de la PGM.
Es el progresismo aplicado al terreno de la genética. Cada individuo razonable es eugenista en el momento en que se casa. Cada mujer es eugenista si prefiere casarse con un hombre que posee cualidades favorables en su apariencia física. Es el eugenismo de todos los días.

- ¿Completamente inconsciente?

- No, para nada. Uno no es inconsciente si se casa con una bella mujer. La preferencia de la belleza en los asuntos eróticos no es inconsciente: es la conciencia misma. Como decía Platón en El banquete, es la voluntad de engendrar en la belleza. Es el acto más consciente y el más razonable del ser humano.

- O sea que el eugenismo no es fascista. ¿El hombre puede creerse Dios y decidir quién debe vivir y quién no?

- Nunca existió un eugenismo fascista. Lo que hubo fue un exterminismo racista. Esa voluntad de matar nunca tuvo la más mínima relación con el concepto de eugenismo concebido como un medio de reflexionar sobre las mejores condiciones en que será creada la próxima generación. Los nazis se aprovecharon de algunos pretextos seudocientíficos para eliminar enfermos. Eso no tiene nada que ver con el eugenismo. Es un abuso total de lenguaje llamarlo así.

- ¿Y a qué atribuye esa confusión?

- A que el fascismo de izquierda nunca fue revelado como lo que en verdad es. El antifascismo, como ideología dominante, se debe a que el fascismo de izquierda nunca hizo sus duelos. Sus representantes nunca confesaron lo que en verdad son. Acusando de fascistas a los fascistas de derecha ocultaron su propia calidad de fascistas, incluido el maoísmo, que fue el peor de los fascismos. Al lado de Mao, Hitler parece un loco y un neurasténico, un pobre personaje comparado con la envergadura fascista de Mao Tsé-Tung.

- Cuando usted empleó la expresión “zoológico humano temático” naturalmente tenía que causar conmoción. ¿Fue una provocación?

- Para nada. Son sólo metáforas que permiten evocar una realidad antropológica que existe, con o sin esa metáfora. Porque el hábitat del ser humano no es la naturaleza en estado puro ni la casa en estado puro. Es una organización intermedia, que se parece a un zoológico. Una ciudad que fuera sólo una ciudad sería una suerte de prisión. Las ciudades vivibles son como zoológicos. Y un zoológico humano es simplemente una metáfora que remite a la calidad urbana del estar humano. No veo dónde está la provocación. El pensamiento de los seres humanos con relación a los animales está dominado por esa zoofobia, ese racismo de la especie. Los hombres hacen sus propias proyecciones en esa terminología, creyendo que hago una reducción de la humanidad a la animalidad, cuando es exactamente lo contrario.

- ¿Es en ese sentido que, para usted, “el hombre es un animal de lujo”?

- Es tan lujoso que no es capaz de seguir siendo un verdadero animal. Perdió la facultad de ser un animal. Esa es mi definición de la humanidad: la incapacidad adquirida de quedar en el terreno de la animalidad. Somos seres condenados a la fuga hacia adelante, y en esa carrera nos volvemos extáticos. Ese éxtasis corresponde a lo que Heidegger llamaba “la apertura al mundo”. Volviendo al eugenismo, soy partidario de un eugenismo de lujo. Me interesa particularmente el ser humano como fenómeno de lujo, casi milagroso, aparecido en forma aleatoria. Esa criatura lleva una carga hereditaria de enfermedades genéticas que no sirven para nada, pero que nos acompañan. La única pregunta eugenista que las generaciones futuras podrían plantearse sería si suprimir, gracias a la ingeniería genética, algunos de esos acompañantes. En 50 o 100 años, estoy seguro de que la mayoría de la humanidad estará de acuerdo con esas técnicas. Pero esto no tiene nada que ver con un eugenismo eliminador. Es necesario habituarse a pensar al hombre como un ser de lujo, aun cuando los dogmáticos no dejen de decirnos que el hombre es hombre sólo en función de sus carencias.

- Con sus tres tomos de “Esferas” dejó el terreno de la bioética para plantear nada menos que una morfología general del espacio humano. En esa trilogía retoma la gran pregunta de Heidegger: ¿adónde estamos cuando decimos que estamos en el mundo?

- Y yo respondo: “En burbujas, esferas, incubadoras, invernaderos, donde el hombre se construye, se protege y cambia”. La vida humana se auto-organiza siempre creando espacios protegidos e inmunes, de la célula y su protoplasma a los niños dentro del útero, pasando por los hombres cuando construyen su intimidad, sus casas, sus ciudades y sus espacios metafísicos o imaginarios.

- Para usted, el modelo de la esfera es la isla. ¿El hecho humano se construiría mediante la separación?

- Una isla es, porque está aislada, y el hecho humano es el resultado de una gran operación de aislamiento. El proceso que lleva a la realidad humana es el autoencierro de un grupo humano que transforma a sus miembros como se transforman los monos en hombres. Ese proceso comienza con una utilización perversa y particular de la mano del mono, que se metamorfosea en mano humana. Nosotros tocamos de otra manera, como lo muestra Sartre en “El ser y la nada” cuando habla de la caricia. La caricia es exactamente el gesto que prueba que la mano humana se ha vuelto extática. Ya no se contenta con el gesto de tomar algo: la mano se vuelve la antena del ser.

- ¿Y qué es lo que usted llama “uterótopo”?

- Es otra de las dimensiones de la isla del hombre. Es necesario comprender que los seres humanos están condenados a una práctica metafórica que consiste en la necesidad de repetir extraútero la situación intrauterina. El medio uterino se vuelve el símbolo de la actividad mundial, debido a que el ser humano depende siempre de un espacio protector para realizar su naturaleza humana.

- En “Espumas”, el último volumen de su trilogía, usted dice que esas innumerables esferas humanas se aglomeran hasta formar paquetes de “espuma” que permiten pensar esa multitud de espacios humanos cerrados.

- No podía quedarme en el nivel de las burbujas protectoras del núcleo familiar o de la pequeña horda. Yo interpreto la metafísica clásica como un sistema inmunitario simbólico que construía una película trascendente e indestructible en torno del ser humano. Mientras los mortales vivían bajo ese cielo, era plausible pensar que el cosmos era la casa de Dios -esa esfera donde el centro está en todas partes y la circunferencia en ningún sitio- y los hombres, los inquilinos. En “Espumas” demuestro por qué esa monoesfera metafísica estaba destinada al fracaso.

- ¿Por qué?

- Hay una contradicción que refleja el dilema formal de la situación actual del mundo: a través de los mercados y los medios de comunicación globales asistimos a una guerra sin cuartel entre modos de vida y entre mercancías de la información. Allí donde todo es centro no puede existir un verdadero centro. Allí donde todo emite, el supuesto centro emisor se pierde entre los mensajes entremezclados. Vemos entonces que la era del círculo unitario -el único, el más grande, el que engloba todo lo demás- ha terminado irrevocablemente. La esfera no es más la imagen morfológica del mundo poliesférico que habitamos, sino la espuma.

- En todo caso, ese espacio vital cada vez está más amenazado: el aire que respiramos es acondicionado, filtrado, purificado. Después de la utilización de gases mortales, ese aire se ha transformado en un elemento amenazador. El aire y el medio ambiente forman parte de la estrategia militar y, como el hombre necesita inmunizarse contra esos peligros…

-esto acelera la construcción de esferas protectoras, sean ellas el espacio aéreo, nuestras ciudades climatizadas o nuestras oficinas y apartamentos. Nuestro mundo occidental quisiera ser un inmenso palacio de cristal. Algo parecido al Palacio de Cristal de los británicos, ese invernadero gigante y lujoso construido en Londres en 1850 para la Exposición Universal. Occidente ha reemplazado el mundo de los metafísicos por un gran espacio interior organizado por el poder adquisitivo. El capitalismo liberal encarna la voluntad de excluir el mundo exterior, de retirarse en un interior absoluto, confortable, decorado, suficientemente grande como para que no nos sintamos encerrados. Creo que ese palacio de cristal urbano, con sus calles peatonales, sus casas con aire acondicionado, da una respuesta adecuada a ese deseo.

Walter Benjamin ya lo decía en la época de la Restauración en Francia, cuando hablaba de las galerías comerciales y las calles comerciales de París. Para él, construyendo esos pasajes, el régimen de Napoleón III mostró su verdadera naturaleza tratando de transformar el mundo interior en una especie de fantasmagoría: un gran salón abierto donde uno recibe el mundo sin estar obligado a salir de su casa. Para él, ése era el fantasma burgués de base: querer disfrutar de la totalidad de los frutos del mundo sin tener que salir de su casa.

- ¿En función de ese objetivo, la globalización de los medios de comunicación ayuda enormemente, porque uno puede traer el mundo a su casa sin tener que moverse?

- Exactamente.

-Y con el resto, ¿qué se hace? ¿Qué se hace con la periferia subdesarrollada del mundo?

- Se usa para hacer turismo y practicar la caridad. Para darse buena conciencia.

- ¿Usted habla del hombre posmoderno?

- Sí. El modernismo fue la época de la construcción del gran invernadero de cristal. El posmodernismo es la vida después de su inclusión total en ese gran invernadero. La periferia está allí simplemente para recordarnos que todo es muy seguro y que es necesario proteger la estructura a cualquier precio.

- ¿El sistema militar llamado “Guerra de las Galaxias”, desarrollado por EE.UU., forma parte de ese gran invernadero?                      

- Desde luego, porque ellos son los guardianes de ese gran palacio de cristal, sobre todo de su superficie. Una superficie que es muy frágil y, al mismo tiempo, muy elástica. Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, los norteamericanos se pusieron a construir otras estructuras más sofisticadas y aún más grandes que las Torres Gemelas. Lo curioso es que nadie parece extrañar esas torres. Apenas fueron destruidas, sus funciones pasaron a ser cumplidas por otras estructuras.

La verdadera consecuencia del 11 de septiembre fue que, desde entonces, los estadounidenses poseen algo muy precioso: tienen por primera vez un monumento nacional mítico. Algo así como la Jerusalén de los cristianos en la Edad Media: el sitio donde se encontraba la tumba de Cristo. Por primera vez, los norteamericanos tienen esa Tierra Santa en territorio estadounidense. Para hacer una Cruzada, es necesario poseer una Tierra Santa.

- Usted no sólo es duro con los norteamericanos; también lo es con los europeos, a quienes acusa de ser unos cínicos: miran el mundo con sus principios de libertad, igualdad y fraternidad, pero dicen: es así y no se puede cambiar.

- Sí, el cinismo es una suerte de pragmatismo aplicado al terreno de la reflexión ética. El cinismo antiguo era otra cosa, era simplemente un naturalismo, una reclamación de la naturaleza en tanto que régimen razonable que reglamentaba el movimiento de los astros y los cuerpos celestes, y que al mismo tiempo podía ser aplicado al comportamiento  humano. Esa suerte de naturalismo indicaba que había que renunciar a las necesidades creadas por la sociedad y llevar la vida de un perro feliz.

- ¿Y usted es un cínico?                                                

- No, para nada. Yo no creo que se puedan ignorar las necesidades creadas por la sociedad. Finalmente, Diógenes, dentro de su barril, no consiguió ignorarlas. La prueba es que él también quiso entrar en la conversación urbana, transformarse en objeto de la atención pública gracias a su tonel y a esa marginalidad espectacular. Para él, ésa era la única forma que tenía un filósofo de hacerse notar en una sociedad donde todos los buenos puestos ya estaban distribuidos. En nuestros días, se podría decir que el cinismo es un mecanismo de marketing filosófico y que la invención de gestos espectaculares es una filosofía à coté de la filosofía hablada; es una suerte de ampliación de los medios de la comunicación filosófica.                            

- Volviendo al palacio de cristal, y como nada es eterno, ¿qué sucederá después del gran invernadero?

- Tendrá fin, porque la dolce vita en ese gran palacio de cristal está basada en una tecnología que no es sostenible. Es decir, en las energías fósiles. En la historia de la humanidad, el fosilismo habrá sido un episodio de apenas unos 300 años. Tenemos energías fósiles aún por 50, 100 años como máximo. En todo caso, nuestro placer ya no es el mismo: ha sido prácticamente demolido, porque las energías fósiles son sólo agradables cuando son baratas, y esa época se terminó para siempre. No volverá nunca más. Cuando todo se vuelve caro, no hay más confort, porque la democratización del lujo es imposible. Los regalos de la naturaleza se terminan allí. Ahora los hombres se preguntan cómo se pueden reemplazar esos regalos. La verdad es que el hombre detesta el trabajo. Los hombres simulan trabajar, pero trabajando sueñan con un regalo, con un tesoro que buscan en forma permanente. El trabajo es sólo una suerte de intermezzo que se acepta en espera del gran regalo. Ahora, ante el fin de las energías fósiles, el trabajo regresa como una carga insoportable.

- No podemos quejarnos: desde mediados del siglo XIX hasta ahora hemos reducido en dos tercios el tiempo de trabajo.

- Así es. Pero eso se terminó para siempre. El fin de la vida fácil es irreversible.

- Después de esto, me parece bastante difícil comprender por qué usted se declara optimista sobre el futuro del hombre.

- Porque tenemos una buena posibilidad de administrar ese gran giro hacia una tecnología que será al mismo tiempo barata, compatible con las exigencias de la democracia y, sobre todo, abordable para los países que hoy están en la periferia. Esos pueblos aprovecharán la situación cuando las nuevas tecnologías solares estén disponibles a precios razonables. Esos nuevos recursos permitirán una estructura de civilización completamente diferente.

- ¿Se podría decir entonces que usted es un filósofo pos pesimista?

- No se me había ocurrido, pero me parece muy apropiada esa definición.


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U2:  Stay - Faraway, so close.






Lyric - letra y traducción


Green light, Seven Eleven,
You stop in for a pack of cigarettes.
You don’t smoke, don’t even want to.
Hey now, check your change.
Dressed up like a car crash
Your wheels are turnin’ but you’re upside down.
You say when he hits you, you don’t mind
Because when he hurts you, you feel alive.
Oh, is that what it is?
Red lights, grey morning
You stumble out of a hole in the ground.
A vampire or a victim
It depends on who’s around.
You used to stay in to watch the adverts
You could lip synch. to the talk shows.
And if you look, you look through me
And when you talk, you talk at me
And when I touch you, you don’t feel a thing.
If I could stay, then the night would give you up.
Stay, and the day would keep its trust.
Stay, and the night would be enough.
Faraway, so close
Up with the static and the radio.
With satellite television
You can go anywhere:
Miami, New Orleans
London, Belfast and Berlin.
And, if you listen, I can’t call.
And, if you jump, you just might fall.
And, if you shout, I’ll only hear you.
If I could stay, then the night would give you up.
Stay, and the day would keep its trust.
Stay with the demons you drowned.
Stay with the spirit I found.
Stay, and the night would be enough.
Three o’clock in the morning
It’s quiet, there’s no one around,
Just the bang and the clatter
As an angel runs to ground.
Just the bang and the clatter
As an angel hits the ground.
———————————————–
Quedate // (lejos, tan cerca!)
Luz verde, Seven Eleven,
Paras por un paquete de cigarrillos.
No fumas, ni siquiera te gustaría.
Hey ahora, comprueba tu cambio.
Vestida como un accidente de tráfico
Tus ruedas están girando, pero tu vas al revés.
Tu dices cuándo él te golpea, que no te importa
Porque cuando él te lastima, te sientes viva.
Oh, ¿a que es así?
Luces rojas, mañana gris
Sales tropezando de un agujero en la tierra.
Un vampiro o una víctima
Depende de quién está alrededor.
Solías permanecer adentro para mirar los anuncios
Podrías recitar de memoria los talk shows
Y si miras, miras a través de mí
Y cuando hablas, tu me hablas a mí
Y cuando te toco, no sientes nada…

Si pudiera quedarme, entonces la noche te dejaría.
Quedarme, y el día mantendría su confianza.
Quedarme, y la noche sería suficiente.
Lejos, tan cerca
Encima con la estática y la radio.
Con la televisión vía satélite
Puedes ir a cualquier sitio:
Miami, New Orleans
Londres, Belfast y Berlín.
Y, si escuchas, no puedo llamar.
Y, si saltas, apenas puede ser que te caigas.
Y, si gritas, solamente te oiré.
Si pudiera quedarme, entonces la noche te dejaría.
Quedarme, y el día mantendría su confianza.
Quedarme con los demonios con los que te ahogaste.
Quedarme con el espíritu que encontré.
Quedarme, y la noche sería suficiente.
Las tres de la mañana
Esta tranquilo, no hay nadie alrededor,
Solo el golpe y el ruido
Como un ángel que corre a la tierra.
Solo el golpe y el ruido
Como un ángel que choca con la tierra.

La Pestilencia: Descalzo y al Vacío




Penélope:
Robi Draco Rosa 






Demostración Interactiva de la Prueba de Admisión de la Universidad Nacional






Para realizar la Prueba Interactiva ingrese aquí: http://www.uninscripciones.unal.edu.co/dipa/