Sabrina González Pasterski, la 'nueva Einstein' que lidera la idea de unificar la relatividad con la mecánica cuántica
Con solo 14 años construyó su propio avión y hoy lidera la búsqueda del santo grial de la ciencia: unificar la relatividad y la mecánica cuántica a través de la misteriosa 'holografía celeste'.
Mientras la mayoría de los
adolescentes lidiaban con los dramas del instituto, la joven Sabrina Pasterski
estaba ensamblando el motor de un avión Zenith CH 601 XL, un biplaza de ala
baja. Su talento precoz le llevó a que ya con solo 16 años, lo pilotara sola.
Aquella hazaña llamó la atención del empresario estadounidense Jeff Bezos
(fundador de Amazon), quien le ofreció un cheque en blanco y un puesto en su
empresa aeroespacial, Blue Origin. Pero Sabrina González Pasterski rechazó su
oferta. También dijo 'no' a la NASA y a Google. Su ambición no era hacer más
ricos a los multimillonarios, sino descifrar el código fuente del universo.
Hoy, a sus 33 años, esta
física teórica de ascendencia cubana (su madre, María González, emigró a EE.
UU. de niña) y nacida en Chicago, es una de las mentes más brillantes de su
generación. Se graduó en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) con
una nota perfecta de 5.0, siendo la primera mujer en lograrlo en décadas y se
doctoró en Harvard.
Su trabajo es tan
revolucionario que el propio Stephen Hawking citó sus investigaciones sobre los
agujeros negros antes de morir en 2018. Aunque muchos la califican como la
'nueva Einstein', es una etiqueta que ella rechaza con una mezcla de humildad y
rebeldía: "Es una tontería. Nadie será nunca Einstein. Pero si el revuelo
mediático me da una plataforma para investigar, lo aprovecharé", declaró
en una entrevista a la revista TIME.
El universo como un inmenso
holograma
El gran melodrama de la
física moderna es que sus dos pilares fundamentales se odian. Por un lado,
tenemos la Relatividad General de Einstein, que describe la gravedad y el
cosmos a gran escala como un tejido suave y curvo. Por otro, la mecánica
cuántica, que rige el mundo subatómico, un reino caótico donde la energía viene
en paquetes discretos (cuantos). Juntar ambas teorías en una sola 'gravedad
cuántica' es un rompecabezas que ha frustrado a los científicos durante un
siglo.
Pasterski trata de lidiar
con este dilema. Actualmente, desde el Perimeter Institute en Canadá, lidera la
Iniciativa de Holografía Celeste. Para empezar, el principio holográfico
plantea que toda la realidad tridimensional que experimentamos podría ser, en
el fondo, una proyección generada desde una superficie bidimensional en los
confines del cosmos.
Pues Pasterski investiga,
precisamente, cómo las colisiones de partículas en nuestro universo (o la
fusión de agujeros negros) pueden traducirse matemáticamente en un patrón plano
proyectado en una esfera infinitamente lejana, a la que llama la "esfera
celeste". Sería algo así como intentar deducir la trama de una película en
3D observando únicamente las sombras que proyecta en la pantalla del cine.
"La dualidad es casi
como la Trinidad"
Para lograr este objetivo,
los físicos utilizan un concepto llamado dualidad: la idea de que dos teorías
físicas que parecen completamente distintas son, en realidad, dos formas
equivalentes de describir exactamente lo mismo. "La dualidad es casi como
la Trinidad", afirmó en otra entrevista a NewScientist. "No soy
religiosa, pero me crié como católica. Es esa sensación de que puede haber
diferentes manifestaciones de algo que, en esencia, es equivalente".
Al igual que el dogma
teológico postula tres personas distintas en un solo Dios verdadero, la
dualidad en la física teórica nos dice que un universo con gravedad en tres
dimensiones y una frontera plana sin gravedad en dos dimensiones son,
matemáticamente, la misma entidad. Diferentes manifestaciones de una única
verdad cósmica.
Gravedad
Y sus teorías podrían
probarse empíricamente. Junto a otros colegas, Pasterski desarrolló el concepto
del Efecto de Memoria de Espín (Spin Memory Effect) que sugiere que cuando las
ondas gravitacionales (los pliegues en el espacio-tiempo causadas por eventos
violentos) atraviesan el universo, no desaparecen sin más, sino que dejan una
distorsión permanente, una especie de "cicatriz" rotacional en el
tejido del espacio.
En la próxima década,
observatorios espaciales como LISA (Laser Interferometer Space Antenna)
impulsada por la ESA, la NASA y LISA Consortium, podrían detectar estas sutiles
huellas, confirmando si las matemáticas de esta científica son, efectivamente,
el manual de instrucciones de nuestra realidad y comprender, de una vez por
todas, de qué está hecho el escenario donde todos existimos.


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