lunes, agosto 23, 2021
domingo, agosto 22, 2021
sábado, agosto 21, 2021
lunes, agosto 09, 2021
11° Guía 6 Integrada Ciencias Sociales - Económicas - Políticas y Filosofía
10° Guía 6 Integrada Ciencias Económicas - Políticas y Filosofía
jueves, agosto 05, 2021
domingo, agosto 01, 2021
SÍMBOLO DE CULTURA CRÍTICA EN REDES SOCIALES
martes, junio 22, 2021
Hermes Magazine Comunicación y Difusión
11° Guía 5 Economía, Política y C. Sociales
VI Congreso Internacional Pedagógico de Maestros para Maestros
El VI Congreso Internacional Pedagógico
de Maestros para Maestros, se presenta como un evento académico donde
confluyen todas esas teorías que emergen desde la escuela, las prácticas
pedagógicas culturales, ancestrales y de diversas miradas de un planeta
globalizado y fuertemente funcionalizado, asuntos que lo convierte en espacio
de encuentro y discusión que gira en torno a la educación y los saberes no
hegemónicos.
EL VI CONGRESO INTERNACIONAL PEDAGÓGICO DE MAESTROS PARA MAESTROS
Es pensado como un espacio que moviliza experiencias, sentidos y lenguajes desde lo diverso, donde confluyen los sujetos en busca de la transformación de la educación y de la sociedad, a través del compartimiento de diferentes visiones y prácticas en torno al reconocimiento de la diversidad étnica, sexual, cultural y política, así como, la comprensión de las prácticas sociales que permiten pensar alternativas para resignificar el pensamiento hegemónico históricamente situado en la sociedad latinoamericana.
Es organizado por el Centro de Investigaciones Educativas y Pedagógicas – CIEP – de la Asociación Sindical de Educadores del Municipio de Medellín – ASDEM; desde donde se ha trazado el compromiso ineludible por apostarle a la transformación de la educación, a la justicia social, al reconocimiento de la diversidad y a la creación de espacios que permitan el reconocimiento y la relación con los otros y con lo otro.
NUESTRO OBJETIVO
Brindar elementos en torno a la educación y la enseñanza de saberes no hegemónicos
en función de la búsqueda de transformaciones en las practicas polivalentes,
criticas, discursivas y socioeducativas en el contexto de los territorios
latinoamericanos.
LÍNEAS
1. Descolonización del
saber.
2. Etnoeducación y
biodiversidad.
3. Dialogo de saberes
populares y ancestrales.
ENFOQUES
Escuela y emancipación.
La educación como forma
de resistencia social.
Diversidad en la
escuela.
Estudios
afrocolombianos.
Educación liberadora.
La resignificación de
la profesión docente y el nuevo escenario educativo.
Educación e
interculturalidad.
LÍNEAS
1. Descolonización
del saber.
2. Etnoeducación y biodiversidad.
3. Dialogo de saberes populares y ancestrales.
ENFOQUES
- Escuela y emancipación.
- La educación como forma de resistencia social.
- Diversidad en la escuela.
- Estudios afrocolombianos.
- Educación liberadora.
- La resignificación de la profesión docente y
el nuevo escenario educativo.
- Educación e interculturalidad.
En adjunto enviamos el documento
ejecutivo del VI Congreso Internacional Pedagógico de Maestros Para Maestros.
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INSCRIPCIÓN
EVENTO VIRTUAL CLIC AQUÍ https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdWzQ0iONmeJZkiymlg9L1DGaArVLmKbXgUkuThB5QPQea00A/viewform |
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NOTA: Los cupos
para el evento presencial se han agotado, pero puedes inscribirte al evento
virtual y disfrutar de toda la programación.
Directiva N° 5 Ministerio de Educación Nacional
lunes, mayo 31, 2021
viernes, mayo 28, 2021
10°1 Economía y Política Correo electrónico
Buenos días
Grupo 10°1
Se informa que desde hoy miércoles 12 de mayo, hay nuevo correo para enviar las Guías de Economía y Política
El anterior correo no se utilizará más, por lo tanto los talleres enviados al correo anterior no serán evaluados.
Las Notas del área serán publicadas en el Blog Cultura Crítica
10°1 Filosofía Correo electrónico
Buenos días
Grupo
10°1
Se informa que desde hoy miércoles 12 de mayo hay
nuevo
correo para enviar las Guías de Filosofía
El anterior correo no se utilizará más, por lo tanto los talleres enviados al correo anterior no serán evaluados.
9°2 Correo electrónico
Se informa que desde el miércoles 12 de mayo hay un
nuevo correo para enviar las Guías de Ciencias Sociales
El anterior correo no se utilizará más, por lo tanto, los talleres enviados ahí no serán evaluados.
jueves, mayo 27, 2021
9°1 Correo electrónico
Se
informa que desde el miércoles 12 de mayo hay un
nuevo correo para enviar las Guías de Ciencias Sociales
El anterior correo no se utilizará más, por lo tanto, los talleres enviados ahí no serán evaluados.
lunes, abril 19, 2021
11° Guía 4 C. Sociales, Economía y Política 2021
Byung-Chul Han
[…] El sujeto
obligado a rendir, compite consigo mismo, y cae bajo la destructiva coerción de
tener que superarse constantemente a sí mismo.
Esta coerción
así mismo, que se hace pasar por libertad, termina siendo mortal. La sociedad del cansancio.
Byung-Chul Han
(o Pyong-Chol Han) (Seúl, 195912) es un filósofo y ensayista surcoreano
experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de
Berlín. Escribe en idioma alemán y está considerado como uno de los filósofos más
destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la
sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia.
Chul Han nació en Seúl. En una entrevista en el
semanario Die Zeit contó que, aunque
crítico con la tecnología, esta le interesa especialmente, y que cuando era
niño jugaba siempre con radios y aparatos eléctricos, pero al final se decantó
por estudiar metalurgia en la Universidad de Corea. Abandonó la carrera tras
provocar una explosión en su casa mientras trabajaba con productos químicos.
Llegó a Alemania con 26 años sin saber alemán ni haber leído casi nada de
filosofía.3 En otra entrevista explicó:
Al final de mis
estudios [de metalurgia] me sentí como un idiota. Yo, en realidad, quería
estudiar algo literario, pero en Corea ni podía cambiar de estudios ni mi
familia me lo hubiera permitido. No me quedaba más remedio que irme. Mentí a
mis padres y me instalé en Alemania pese a que apenas podía expresarme en
alemán. [...] Yo quería estudiar literatura alemana. De filosofía no sabía
nada. Supe quiénes eran Husserl y Heidegger cuando llegué a Heidelberg. Yo, que
soy un romántico, pretendía estudiar literatura, pero leía demasiado despacio,
de modo que no pude hacerlo. Me pasé a la filosofía. Para estudiar a Hegel la
velocidad no es importante. Basta con poder leer una página por día.
Estudió
filosofía en la U. de Friburgo y literatura alemana y teología en la U. de
Múnich. En 1994 se doctoró en Friburgo con una disertación sobre Martin
Heidegger. En 2000, se incorporó al Depto. de Filosofía de la U. de Basilea,
donde completó su habilitación. En 2010 se convirtió en miembro de la facultad
Staatliche Hochschule für Gestaltung Karlsruhe, donde sus áreas de interés
fueron la filosofía de los siglos XVIII, XIX y XX, la ética, la filosofía
social, la fenomenología, la antropología cultural, la estética, la religión,
la teoría de los medios, y la filosofía intercultural.
Desde 2012, es
profesor de estudios de filosofía y estudios culturales en la U. de las Artes
de Berlín (UdK), donde dirige el Studium Generale, o programa de estudios
generales, de reciente creación.
Han es autor de
dieciséis libros, de los cuales los más recientes son tratados acerca de lo que
él denomina la «sociedad del cansancio», y la
«sociedad de la transparencia», y sobre su concepto
de shanzhai, neologismo que busca identificar los modos de la deconstrucción en
las prácticas contemporáneas del capitalismo chino.
Han se centra en la «transparencia» como norma cultural creada por las fuerzas del mercado neoliberal, que él entiende como el insaciable impulso hacia la divulgación voluntaria de todo tipo de información que raya en lo pornográfico.
Según Han, los dictados de la transparencia imponen un sistema
totalitario de apertura a expensas de otros valores sociales como la vergüenza,
el secreto y la confidencialidad.
Hasta hace poco, Han se negaba a dar entrevistas de radio y
televisión y raramente divulga en público sus detalles biográficos o
personales, incluyendo su fecha de nacimiento. Para rebelarse ante el
capitalismo digital ha desarrollado una fórmula propia de resistencia política:
no tiene smartphone, no hace turismo, solo escucha música analógica, no trata a
su alumnado como clientes y dedica tiempo a cultivar su jardín.
La sociedad de la transparencia
Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia.
Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura.
Esta se
manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la
vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo
económico, no moral o biopolítico.
Las cosas se hacen
transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su
singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.
La sociedad de la transparencia
Ningún otro lema
domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la
refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su
envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la
sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción
sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se
hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan
de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.
La salvación de lo bello
Lo pulido, lo
liso, lo impecable, son la seña de identidad de nuestra época. Son lo que
tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los smartphones y la depilación.
Estas cualidades ponen en evidencia el actual <exceso de positividad> del
que habla Han en otros ensayos, pero que aquí enfoca y desarrolla en el campo
del arte y de la estética.
La expulsión de lo distinto
Los tiempos en
los que existía el otro han pasado. El otro como amigo, el otro como infierno,
el otro como misterio, el otro como deseo van desapareciendo, dando paso a lo
igual. La proliferación de lo igual es lo que, haciéndose pasar por
crecimiento, constituye hoy esas alteraciones patológicas del cuerpo social. Lo
que enferma a la sociedad no es la alineación ni la sustracción, ni tampoco la
prohibición y la represión, sino la hipercomunicación, el exceso de
información, la sobreproducción y el hiperconsumo. La expulsión de lo distinto
y el infierno de lo igual ponen en marcha un proceso destructivo totalmente
diferente: la depresión y la autodestrucción.
El arte de la falsificación y la deconstrucción en China.
"Shanzhai"
es un neologismo chino que refiere a la apropiación de una forma o una idea,
desestimando su estatus de originalidad. Un shanzai es un fake, un copia
pirata, una parodia.
Aplicado en un
comienzo a las falsificaciones de productos electrónicos y marcas de ropa, este
concepto hoy abarca todos los terrenos de la vida en China: hay arquitectura
shanzhai, comida shanzhai, diputados shanzhai y hasta estrellas del espectáculo
shanzhai. En tanto su atractivo radica precisamente en la variación funcional e
ingeniosa, son mucho más que meras falsificaciones baratas. No pretenden
engañar a nadie. Su capacidad de innovación, que es innegable, no se define por
el genio o la creación ex nihilo, sino por ser parte de un proceso anónimo y
continuado de combinación y mutación.
Psicopolítica
Han dirige ahora
su mirada crítica hacia las nuevas técnicas de poder del capitalismo
neoliberal, que dan acceso a la esfera de la psique, convirtiéndola en su mayor
fuerza de producción. La psicopolítica es, según Han, aquel sistema de
dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder
seductor, inteligente (smart), que consigue que los hombres se sometan por sí mismos
al entramado de dominación.
Buen entretenimiento En este perspicaz ensayo, analiza y relata, tomando como referencia a Kant,
Hegel, Nietzsche, Heidegger, Luhmann y Raushenberg. Las numerosas formas de entretenimiento
surgidas a lo largo de la historia y muestra el arraigo del ocio en nuestro
sistema social. Tan amena como productiva, esta obra nos plantea una original
reflexión sobre si todavía se puede mantener la dicotomía entre pasión y
entretenimiento
Hiperculturalidad
En esta obra, Han utiliza el concepto teórico de hiperculturalidad para distinguirlo de conceptos normativos y mal empleados en el debate actual como multiculturalidad y transculturalidad.
A través del pensamiento de diversos filósofos modernos y
contemporáneos, el presente libro discute la idea cambiante de cultura y muestra
hasta qué punto es necesaria y posible una orientación del todo diferente del
mundo que habitamos. ¿Vivimos finalmente en una cultura que nos da la libertad
de dispersarnos como alegres <turistas> por todo el mundo? Si así fuese,
¿estamos asimilando bien este cambio de paradigma?
lunes, abril 12, 2021
domingo, abril 11, 2021
J. M. Coetzee y nuestros dilemas existenciales
Crítica literaria del
libro “Siete cuentos morales”
Camilo Ángel Urazán * / Especial para El Espectador
El Premio Nobel de Literatura 2003 y uno de los
escritores más prestigiosos de nuestro tiempo cumple hoy 81 años de edad.
Declarado ateo públicamente, no le preocupa en lo más mínimo el concepto de
pecado y por lo tanto de culpa. En cambio, le interesa categóricamente la
exploración moral.
John Maxwell Coetzee nació en
Sudáfrica el 9 de febrero de 1940 y vive en Australia, donde también es
profesor de literatura. Aquí en Roma en 2014.
“Así que esa es la cuestión: si el contacto con
la belleza nos hace mejores”. Las palabras de Helen, hija de Elizabeth
Costello, pronunciadas para abreviar en una frase los radicales
cuestionamientos estéticos de su madre, expresan un asunto filosófico de orden
mayor que atañe a todo aquel que sostiene una relación activa con el arte, bien
sea una relación de consumo o de producción. Con evidente inquietud por
resolver la pregunta sobre el sentido de su oficio de escritora y de su vida
misma, Elizabeth Costello declara en el cuento Una mujer que
envejece “cuando quise, viví en el seno de la belleza. Lo que me
pregunto ahora es: ¿de qué me ha servido toda esa belleza? ¿no será la belleza
otro objeto de consumo como el vino? Uno bebe, lo traga, nos da una breve
sensación placentera, embriagadora, pero ¿qué queda? Lo que el vino deja como
saldo, con tu perdón, es la orina; ¿cuál es el saldo de la belleza? ¿En qué
hace bien? ¿nos hace mejores?”.
A pesar de suponer que su madre le respondería en
su habitual tono escéptico y le diría “que toda esa belleza que hubo en su vida
no le ha hecho ningún bien apreciable, que cualquiera de estos
días se va a hallar a las puertas del cielo con las manos
vacías y un gran signo de interrogación en la frente”, Helen le dice claro a su
madre lo que piensa de su radical cuestionamiento: “Lo que no vas
a decir -porque no sería propio de Elizabeth Costello- es que lo que has
producido como escritora no sólo tiene su belleza, una belleza acotada, desde
luego –no es poesía– pero belleza al fin: forma agradable, claridad, economía.
Lo que no vas a decir es que lo que has escrito ha cambiado la vida de otros,
ha hecho de ellos seres humanos mejores, o algo mejores. No porque tus obras
contengan lecciones sino porque son una lección”. Como era de
esperarse, Elizabeth duda y no está convencida de eso.
¿Es la
belleza un medio o fin? Se me ocurre que esa sería otra manera de plantear la
pregunta y dar cabida en la discusión al viejo asunto ético del arte por el
arte o el arte comprometido, un arte que asume la belleza como un fin en sí
mismo y un arte que la asume como un medio para procurar la justicia. De
acuerdo con lo que podemos inferir del diálogo de sus personajes, el autor de
esta ficción considera más sensato asumir la belleza como una lección, como la
posibilidad de aprender y enseñar algo, como una exigencia moral por encima de
la inherente complacencia estética que supone.
¿Nos hace mejores personas el contacto con la
belleza? En efecto, esa es la cuestión central y pregunta de fondo a la que
responde el libro Siete cuentos morales, obra que desde su mismo
título hasta sus últimas líneas está dedicado a exponer tácitamente la
convicción del autor sobre el propósito didáctico (manifiesto o latente) de
todo texto de ficción. En efecto, la cuestión se traslada por contagio al
lector, bien sea porque éste alguna vez se hizo la pregunta sin considerar
urgente emitir un veredicto o porqué el propósito del texto es causar esta
reflexión; postulado que después de mascarlo con paciencia y a pesar de íntimos
remilgos, yo también suscribo.
Es
innegable que la ficción es una necesidad humana y que acudimos a ella en busca
de placer, entretenimiento, diversión, evasión, en suma, en busca de una
experiencia. Pero digámoslo claro, si detrás de todo esto no hay algún tipo de
enseñanza, inquietud, pregunta, reflexión, aprendizaje, crecimiento o
conocimiento personal o del mundo y sus hechos –por mínimo que sea– entonces en
el mencionado acto de lectura no se podría catalogar formalmente como una
experiencia y, en consecuencia, nos preguntaríamos ¿qué propósito final tiene
la lectura? o siguiendo el hilo de las palabras de Costello ¿cuál es el saldo
que nos deja? ¿nos hizo algún bien que podamos considerar perdurable?
Las
palabras de Kafka, una de las principales influencias de Coetzee, se tornan
felizmente apropiadas para responder a estas preguntas: “Pienso que sólo debemos
leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no
nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en
leerlo? ¿Para qué nos haga felices, como dice tu carta? Cielo santo, ¡seríamos
igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! (…) Un libro debe ser el
hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros. Eso es lo que creo”.
En mi caso, ahora yo también estoy convencido de eso; al igual que Coetzee,
quien comprometido con su credo didáctico siembra en nuestro pensamiento por
medio de relatos de ficción, urgentes reflexiones a propósito de la conducta y
el comportamiento humano.
Según el Diccionario
Filosófico de André Comte-Sponville moral es “el conjunto de las
reglas que yo me impongo a mí mismo, o que debería imponerme, no con la
esperanza de una recompensa o el temor de un castigo, que sería sólo egoísmo,
no en función de la mirada del otro, que sería sólo hipocresía, sino al
contrario, de forma desinteresada y libre: porque me parecen imponerse
universalmente (para todo ser razonable) y sin que haya necesidad para eso de
esperar o temer cualquier cosa”.
Entonces
el asunto de este libro bien logrado no se trata de la belleza, el amor o la
compasión; ni tampoco de la furia, la indiferencia o la aprobación de Dios.
Consiste
esencialmente en un necesario llamado a cumplir con el deber inherente de todo
ser humano por el simple hecho de pertenecer a la especie, el único deber o el
que resume todos los demás deberes: actuar humanamente. Son los humanos los
únicos que tienen deberes en esta Tierra, ningún otro ser vivo que la habite ha
desarrollado lenguaje simbólico complejo, consciencia y –gracias a esto– la
capacidad de distinguir entre el bien y el mal. Para poder ser considerado como
tal el ser humano debe ser un ser moral, pues la moral es aquello por lo cual
la humanidad llega a ser humana, en el sentido normativo del término (en el
sentido en que lo humano es contrario de lo inhumano), al rechazar la apatía y
la barbarie que no dejan juntas de amenazarla, de acompañarla, ni de tentarla.
O recordarnos, a fuerza de tragedias y dolor, nuestra condición animal.
Es precisamente el hecho de experimentar primordialmente la inmanencia del instinto, el deseo y las emociones, como consustanciales
a la condición humana, lo que lleva a Coetzee a llamar la atención sobre la
necesidad de percatarnos de la inmanencia de la condición moral de la especie,
más allá de credos, cultos y religiones, sino obedeciendo al hecho biológico de
experimentar empatía y poder tomar decisiones que vayan más allá del egoísmo,
es decir, de recompensas que solo benefician al individuo que decide. O de
igual forma, también gracias a ese cambio de perspectiva (empatía) llamado
coloquialmente ponerse en los zapatos del otro, juzgar las decisiones de otra
persona; aquellas decisiones que tornamos a calificar como egoístas por
contravenir intereses propios.
Si bien es descabellado afirmar que los
correspondientes siete pecados capitales discurren con sigilo y son el tema de
fondo de estos siete cuentos morales, no es insensato considerar que de alguna
u otra manera en cada uno de los cuentos habita una reflexión laica sobre las
siete virtudes antagónicas de las pecaminosas faltas, una meditación puesta en
escena por medio de historias y situaciones en que los personajes se enfrentan
a dilemas morales relacionados con la libertad, la justicia, la belleza, la
verdad y la muerte.
Es evidente que al autor, declarado ateo
públicamente, no le preocupa en lo más mínimo el concepto de pecado y por lo
tanto de culpa.
En cambio, le interesa categóricamente el ya analizado concepto de moral y su relación en
términos deónticos[1]
con el principio o valor que desde Aristóteles hasta Hofmansthal motiva la
voluntad humana de darle forma al fluir de la vida y orden a la anarquía del
mundo: la justicia. “No
me interesa el amor, lo único que me interesa es la justicia”, le expresa
Elizabeth Costello a su hijo John en una conversación sobre los gatos de la
calle que ha decidido proteger; una filosófica charla sobre la relación de los
hombres con los animales.
Tema recurrente en la obra de este autor, premio
nobel de literatura del año 2003, que aparece igualmente en otros libros
como En defensa de los animales (1999) y Elizabeth
Costello (2003), y tema también con el que comienza y se cierra este
libro.
El perro, cuento con el que abre el libro, es una historia
donde el odio de un animal y el miedo de una muchacha se encuentran dos veces
al día en la reja de la casa de unos ancianos apáticos, que luego de ser
interpelados por la joven, aseguran que simplemente su mascota es un buen perro
guardián. Siguen los cuentos Una historia y Vanidad. El
primero, un relato sobre la ausencia de culpa, la fidelidad y la libertad en
una relación matrimonial. El segundo, una historia sobre una mujer mayor que
anhela volver a sentir posarse sobre su cuerpo la mirada del deseo, y para eso
se corta y pinta el pelo de un modo que llama la atención de sus hijos y sus
nietos, quienes van a visitarla a su casa en su cumpleaños número sesenta y
cinco.
Esa es precisamente la entrada y regreso de
Elizabeth Costello, quien de ahí en adelante será la protagonista del resto de
historias. Una mujer que envejece, La anciana y los gatos, Mentiras y El
matadero de Cristal, son cuatro cuentos en los que se funde la ficción y el
ensayo, la literatura y la filosofía, la sombra de la muerte poniendo a prueba
nuestras más altas categorías morales y estéticas (justicia, verdad, belleza) y
el claroscuro de la empatía obstinándose en no naufragar en medio del
irreprochable mar de la injusticia y la impotencia. Una empatía que Costello
juzga innata en nosotros, al menos en esta época, y que podemos optar por
cultivarla o dejar que se marchite.
Elizabeth es una mujer mayor de edad que se ha
ganado la vida y un prestigio internacional como escritora, y entrada ya en los
años definitivos sabe que pontificar no es más que ponerse la más pesada de las
máscaras. Aproximándose a la muerte duda de todo: de su oficio, de su vida, de
su obra. Pero a pesar de esto no deja de insistir en el valor de la justicia –
y algunas virtudes afines como la generosidad, la caridad y la templanza– o al
menos eso es lo que nos dicen acciones como proteger a un hombre desamparado y
poco dotado mentalmente para ser autónomo, proteger también a los gatos que
todo el pueblo desprecia y solicitar a su hijo, reconociendo el decaimiento de
su salud y su juicio, la mirada de unos textos de los cuales sospecha que algo
pueda valer la pena.
A pesar del ánimo lúgubre que reconoce o el humor
otoñal como lo nombra su hijo John, “soy la que solía reír, pero ya no ríe. Soy
la que llora”. A pesar de la inminencia de su muerte o del ruido cartesiano del
reloj de su consciencia: la duda. A pesar de experimentar el naufragio de sus
convicciones por comprobar a donde mire la tiranía del egoísmo humano. A pesar
de todo esto Elizabeth se aferra a una última creencia que podríamos considerar
el núcleo de su código moral como escritora: el deber de escribir para
trasmitir a los otros la memoria de los seres insignificantes cuyo camino se
cruzó con el suyo cuando iban rumbo a la muerte. En su caso particular, la
memoria de los animales. Ella misma había afirmado que “el mundo no sigue
andando gracias al amor sino gracias al deber” y el deber que ella se impuso
por considerarlo un imperativo moral es la justicia, ejercida a través del
poder de las palabras para generar y trasmitir la memoria de todo lo que la
oscuridad y el olvido devora de manera inclemente, como esos “millones de
pollitos a quienes les concedemos la gracia de vivir un día antes de
triturarlos porque no tienen el sexo que queremos, porque no encajan en nuestro
proyecto comercial”.
En definitiva, Siete cuentos morales es
un libro que nos interpela; un tejido fino de ficciones que disertan y exponen
la condición humana como un campo de tensión entre las emociones y la razón,
entre el anhelo y la fatalidad, entre la fe y la duda. Somos el lugar donde
encarna la contradicción, la paradoja y el dilema moral. El egoísmo y la
vanidad nos determinan como especie. Sin certezas de ningún tipo navegamos en
un mar de incertidumbre rumbo a la oscuridad. Enfermamos y morimos sin remedio
o salvación. Pero nada es excusa para ser crueles, apáticos y mezquinos.
Frente a este lúgubre escenario, Elizabeth Costello
opta por la empatía y la justicia como dos cirios morales para caminar entre
las sombras. Abrumada por la pérdida de claridad mental y de la fe en la
historia, por el hundimiento y disolución de sus creencias en la niebla y
confusión de su cabeza, Elizabeth se aferra a la escritura como posibilidad de
establecer un tribunal paralelo llamado memoria.
No podemos restituir lo perdido, pero podemos
lograr que no se olvide.
*
Profesional en Creación Literaria de la Universidad Central de Colombia,
tallerista y estudiante de la Maestría de Escrituras Creativas de la
Universidad Nacional, línea de Poesía.
[1] La lógica deóntica ('lo debido , lo necesario') es la
lógica de las normas y de las ideas normativas. Su campo de estudio
corresponde, como «autorizado», «prohibido», «obligatorio», «indiferente».




































