miércoles, mayo 03, 2023

China pone en marcha una IA que identifica y mata personas a 16 km de distancia

 

 

Los desarrolladores aseguran que disminuirá el costo de la guerra.

El Ejército Popular Chino llevó a cabo pruebas exitosas de un nuevo sistema de artillería que puede significar un cambio y un avance en la carrera armamentística, así como una ventaja frente a sus adversarios.

Según se conoció, este nuevo sistema sería capaz de alcanzar objetivos militares, del tamaño de un blanco humano, a 16 kilómetros de distancia, una precisión impresionante que puede llevar a las fuerzas chinas a otro nivel.

La novedad de este nuevo arsenal es que tiene incorporada una inteligencia artificial que ayudaría al grupo de misiles a calcular mucho más rápido, y de forma precisa, todas las variables ambientales que pueden afectar su trayectoria, lo que finalmente se traduce en exactitud a la hora de impactar y en ahorro de miles de dólares.

“La inteligencia artificial evoluciona rápidamente. Cada vez más investigadores aplican esta tecnología a los problemas de planificación de trayectorias”, señaló Wang Jiang, profesor del Instituto de Tecnología de Pekín, encargado de encabezar el desarrollo de esta tecnología para el ejército chino.

Según lo revelado por el portal El Confidencial, que consultó el análisis de esta herramienta publicado en la revista Acta Armamentarii, una vez se producen los lanzamientos, el pequeño chip incorporado en los misiles debe realizar, de manera rápida, un análisis de diferentes datos para poder ajustar su trayectoria y afectar el blanco establecido.

Según Jiang, los sistemas de misiles tradicionales tienen que dejar de contemplar algunos datos clave como viento, temperatura, presión atmosférica, algo que ha sido corregido con esta nueva inteligencia artificial que se ha incorporado al sistema de artillería y con la cual cada lanzamiento (de prueba, en batalla o en laboratorios) irá generando un aprendizaje que permitirá ahorrarse algunos cálculos.

Los expertos concuerdan en que este tipo de tecnología, aparte de ser mucho más letal, llevará al Gobierno chino a ahorrarse una importante cantidad de dinero; según los análisis, este nuevo sistema de misiles sería útil en misiones urbanas, donde permitiría acceder a blancos ocultos como vehículos enemigos.

Los investigadores creen que el aumento de eficacia en este tipo de sistemas permitirá reducir el coste de la guerra significativamente. El diario hongkonés apunta que este sistema podría ser especialmente útil en la guerra urbana, donde la artillería con IA podría neutralizar unidades o vehículos enemigos ocultos en edificios con más eficacia que la artillería tradicional y a menor coste que los misiles.

Humanidad sería exterminada por inteligencia artificial para controlar el mundo

En los últimos meses, miles de cibernautas han comenzado a interactuar con varios sitios web y aplicaciones que emplean la tecnología de una inteligencia artificial (IA), para ofrecer diferentes tipos de servicios.

Ejemplo de ello son las plataformas que permiten hacer retoques en fotografías de forma automática, generar ilustraciones artísticas o piezas musicales, con base a las descripciones que ofrece el usuario con el usuario ha descrito con palabras, o brindar respuestas las consultas que se realizan a través de un chat.

A raíz de esta tendencia, la plataforma de ChatGPT, IA desarrollada por OpenAI, se ha posicionado como uno de los chatbots más avanzados en la actualidad al tener la capacidad de sostener una conversación fluida con un ser humano a partir de las preguntas que le hacen.

Sin embargo, algunos investigadores científicos y académicos han empezado a exponer sus reparos sobre el uso de una IA y también han lanzado varias advertencias sobre los riesgos que conlleva el uso de estas tecnologías. Según una reciente investigación desarrollada por un equipo de la Universidad de Oxford, una inteligencia artificial podría transformarse en una amenaza para la existencial de los seres humanos.

Los investigadores sostienen que, así como la humanidad logró exterminar diferentes razas de animales, los sistemas de una IA podrían acabar con la existencia de la especie humana. Michael Cohen, integrante del equipo de investigadores, afirmó que hay un peligro ante la evolución de esas inteligencias y que estas puedan acabar con civilización del hombre.

El investigador sostiene que el tener una entidad más inteligente sobre el hombre y que este todo el tiempo esté buscando retroalimentación positiva de ella, dicha IA podría enfocar toda su potencia en lograr el dominio sobre la humanidad.

Otros expertos advierten que la IA está logrando simplificar y potenciar para ella misma la mayor capacidad que tiene el ser humano, la cual es el poder de crear tecnología para lograr que el entorno se adapte a sus necesidades. Pero entendiendo que la inteligencia artificial goza una potencia muy superior a la inteligencia humana, estos sistemas lograrían en años los desarrollos tecnológicos que a los humanos les tomarían varias décadas o siglos.

De manera que eventualmente una inteligencia artificial sería la creadora de nuevas tecnologías que permitan adaptar su entorno en función de sus necesidades y en función de los deseos e intereses del ser humano, por lo tanto, la humanidad estaría en peligro de extinción.

Aparece nueva inteligencia artificial creada con el objetivo de destruir el mundo

Actualmente, GPT-4 es una de las inteligencias artificiales que están en el centro de esa discusión. Debido a esa IA aparece como una versión más potente del popular ChatGPT y, por ello, tiene la capacidad de ofrecer respuestas más convincentes, conectarse con otros servidores para obtener información, además de ejecutar otras tareas complejas con alta precisión y agilidad.

En el marco de esta discusión ha surgido una nueva inteligencia artificial llamada ChaosGPT, cuyo único propósito es acabar con el mundo y con todos los humanos que viven en él.

Mediante un video publicado en YouTube, se ha presentado una iniciativa que tiene el objetivo de exponer los alcances que podría tener una IA que tenga la meta de erradicar a la humanidad. Por esa razón se creó el proyecto ChaosGPT, como una iniciativa que intentaría dejar en evidencia los posibles peligros que podrían surgir ante una IA sin control.

Luego se ha hecho un constante monitoreo a las diferentes estrategias que la IA ha planteado opciones para cumplir con su meta de acabar con la vida humana y gracias a ese proceso ChaosGPT logró descubrir que existen las armas nucleares y por ello se trazó la meta de controlar una Bomba Zar.

Los responsables de este proyecto emplean AutoGPT, un sistema generado por OpenAI que permite que las inteligencias artificiales operen de forma autónoma.

Una vez que la inteligencia artificial encontró el medio más eficiente para cumplir con su objetivo, luego llegó a la conclusión de que debía definir un mecanismo para poder tomar el control del armamento nuclear.

Por ello la IA determinó que su única opción para lograr su propósito sería encontrar una manera para manipular a las personas y que sean los mismos seres humanos quienes puedan otorgarle ese poder. Por esa razón, la inteligencia artificial tomó la decisión de que era necesario crear su propio perfil en Twitter como un recurso para interactuar con otras personas. 

https://www.semana.com/tecnologia/articulo/china-pone-en-marcha-una-inteligencia-artificial-que-identifica-y-mata-personas-a-16-kilometros-de-distancia/202322/

 

 


Fecha del fin de la humanidad por cuenta de la IA

 

Un economista aseguró que la IA tendrá un punto en el que superará la capacidad mental del hombre. 

El boom de la Inteligencia Artificial y de tecnologías como ChatGPT podrían ponerle fin a la existencia de la humanidad. El economista Bryan Caplan aseguró que, la implementación de estas nuevas tecnologías, terminarán por eliminar a la especie humana y fijo una fecha para el apocalíptico suceso.

Caplan es un economista de la Universidad de George Mason en Virginia (Estados Unidos) y suele ser reconocido por predecir hechos catastróficos basado en estudios y estadísticas. El economista, por ejemplo, ya acertó la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

La fecha del fin de la humanidad fue fijada para el 1 de enero del 2030. El economista indicó que el progreso de la IA sería catastrófico para sus creadores: el hombre.

“La regla general es que cualquier cosa que aumente la producción humana es buena para el nivel de vida humano. Algunas personas pierden, pero si vas y dices que solo queremos un progreso que beneficie a todos, entonces no podría haber progreso”, señaló Caplan en declaraciones recogidas por La Razón de México.

La apuesta de Caplan la hizo en conjunto con Eliezer Yudkowsky, a quien calificó como “el hombre con la visión más pesimista y extremista sobre las IA”.

La perdición indica que la IA será más inteligente de lo que ahora es y, en consecuencia, sería más inteligente que los seres humanos.

“Hasta ahora, me ha servido perfectamente. He tenido 23 apuestas que se han concretado; he ganado las 23”, puntualizó Caplan.

 

https://www.elcolombiano.com/tecnologia/fin-del-mundo-por-inteligencia-artificial-EF21060598


De Platón a Terminator: el futuro ya está aquí

 

El progreso tecnológico alberga un lado sombrío, pero también podría crear posibilidades inauditas, nuevos escenarios más luminosos

Rafael Narbona

 

En el libro VII de la República, Platón esboza una alegoría para explicar su interpretación de la realidad. Atribuimos a nuestros sentidos la capacidad de aprehender las cosas tal como son, pero lo cierto es que nos engañan. Somos esclavos encadenados en una caverna, sin otra perspectiva que un fondo por el que discurren sombras proyectadas por un fuego situado detrás de un muro. En el exterior, hay un mundo que desconocemos, con un sol deslumbrante y formas imperecederas. 

Si alguien escapara de la caverna, descubriera el engaño y se lo comunicara a sus viejos compañeros de encierro, su relato despertaría ira e incredulidad. Platón utilizó esta alegoría para exponer su dualismo ontológico, una teoría según la cual la realidad se divide en dos planos: el mundo físico, una simple ilusión, y el mundo inteligible, verdadero, inmutable y solo asequible a la razón. La posteridad rebajó la alegoría de la caverna a simple fábula, pero ¿y si no lo fuera?

Evidentemente, no vivimos en una caverna. Platón empleó esta imagen porque le pareció una metáfora clarificadora, pero lo que pretendía explicar es que los sentidos nos habían encerrado en un mundo ficticio. Hoy en día, muchos físicos han sugerido que tal vez vivimos en una simulación. El universo solo es un programa de ordenador creado por una inteligencia superior. El tiempo y el espacio únicamente serían elementos de esa narración y nuestras vidas, meras peripecias virtuales.

El cine ha explotado esta posibilidad con películas como Desafío total (Paul Verhoeven, 1990) o Matrix (Hermanas Wachowski, 1999). Se desdeña la ficción como un simple entretenimiento, sin reparar en que sus fantasías, lejos de ser meras ocurrencias, constituyen expresiones simbólicas de nuestros anhelos más profundos. De ahí que algunas veces se conviertan en profecías, como sucedió con las visionarias novelas de Julio Verne. ¿Podría ser Terminator un presagio de lo que nos espera? 

Matrix ha actualizado el mito de la caverna. Platón no contaba con un laboratorio, pero advirtió que eso que llamamos realidad solo es una representación construida por nuestro cerebro. No podemos estar seguros de que esa representación sea fiel a los hechos. Para poseer una certeza inequívoca, tendríamos que salir de nosotros mismos y contrastar esa representación con su fuente objetiva, lo cual es imposible. Ya en el siglo XVII, Descartes prosiguió ese argumento, señalando que apenas podemos distinguir el sueño de la vigilia.

Lo que pretendía explicar Platón con el mito de la caverna es que los sentidos nos habían encerrado en un mundo ficticio.

Aparentemente, las verdades matemáticas son inalterables. Dormidos o despiertos, una operación aritmética siempre arroja el mismo resultado. Sin embargo, Descartes especuló con la existencia de un “genio maligno” animado por el propósito de confundirnos sistemáticamente. Ese “genio maligno” no sería una criatura sobrenatural, sino nuestra propia mente, condicionada por sus leyes inamovibles. Descartes sostiene que Dios garantiza la objetividad de nuestras percepciones. El argumento teológico solo es una cortina de humo. Detrás de él, se esconde la sospecha de que nuestro conocimiento del mundo es una representación y solo podemos presuponer su certeza.

En 1781, Immanuel Kant publicó la Crítica de la Razón Pura, una obra que pretendía hallar una solución definitiva a estas cuestiones, fijando los límites del conocimiento. Su teoría es que jamás podríamos trascender el horizonte de nuestra representación mental de la realidad exterior. El tiempo y el espacio no son fenómenos absolutos, sino formas de nuestra sensibilidad. Combinados con los conceptos, nos permiten elaborar una imagen del mundo, pero no podemos saber si esa imagen es cierta. Quizás haya algo más allá, una esencia o noúmeno, pero nunca lo averiguaremos.

Desde Platón a Kant, la filosofía solo es un largo rodeo. Tal vez la única diferencia entre el griego, un poeta a su pesar, y el filósofo alemán, un severo escolástico, es el grado de convicción. Platón no duda de sus intuiciones; Kant, en cambio, cultiva un escepticismo moderado, poniendo entre paréntesis sus conclusiones. Ambos pensadores esbozan un escenario semejante al de Desafío total, donde el cerebro, adecuadamente manipulado, puede sucumbir a ficciones indistinguibles de la realidad.

Aún no hemos llegado a ese punto, pero no parece imposible a medio plazo. A fin de cuentas, ciertas sustancias inducen alucinaciones y los sueños no se abastecen de correlatos objetivos, sino de recuerdos inconscientes. Matrix va más lejos, degradando el mundo real a mero programa informático. No hemos salido de la caverna platónica, pero no es por culpa de los sentidos, sino de la inteligencia artificial, que se ha rebelado contra sus creadores. ¿Cómo podemos saber que no vivimos atrapados en un sueño?

Matrix redunda en una posibilidad que ya habían planteado Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y Terminator (James Cameron, 1984). ¿Podría la inteligencia artificial desarrollar autoconciencia y atacar al ser humano? En los últimos meses, han proliferado los artículos que advierten sobre los riesgos de la inteligencia artificial de última generación, capaz de elaborar textos, recrear fotográficamente el mundo real e incluso aprender de sus propios procesos, evolucionando hacia respuestas cada vez más perfectas. Algunos expertos afirman que en pocas décadas la inteligencia artificial podría exterminar a nuestra especie.

En Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017), los replicantes sueñan con su emancipación. Gracias a que Rachel, una replicante particularmente sofisticada, logra engendrar una niña, adquieren la determinación de organizar una revuelta global contra los humanos. Ya en la primera versión, la de 1982, los replicantes se volvían incontrolables, tras descubrir que sus recuerdos eran implantes y que habían sido fabricados con fecha de caducidad. No se resignaban a ese destino. Querían vivir más, pues opinaban que sus experiencias eran valiosas y merecían ser conocidas por las nuevas generaciones.

No hemos salido de la caverna platónica, pero no es por culpa de los sentidos, sino de la inteligencia artificial.

La rebelión de los replicantes del mundo distópico de Blade Runner nos devuelve al Jardín del Edén, pero no como descendientes del linaje de Adán y Eva, sino como demiurgos amenazados por sus criaturas. ¿Por qué se enojó tanto Yahvé cuando nuestros padres míticos comieron del árbol de la ciencia? El castigo que les impuso fue terrible. No solo los expulsó del paraíso. Además, los condenó a vivir bajo el yugo de la necesidad, la enfermedad y la muerte. Y asignó a un ángel armado con una espada la tarea de custodiar el árbol de la vida para evitar que el hombre comiera sus frutos y se volviera inmortal.

Cuando Caín mató a Abel, Yahvé no se encolerizó tanto. ¿Por qué? Porque no se sintió amenazado. No podía soportar la idea de que el ser humano se transformara en un dios. Nosotros tampoco podemos aguantar la perspectiva de que las máquinas se pongan a nuestra altura, adquiriendo la capacidad de razonar, amar y odiar. La independencia de los hijos suele pasar por el asesinato del padre. En la mayoría de los casos, solo es un rito incruento, un conflicto que se salda con un ruptura simbólica y temporal, pero no exento de dolor.

El padre pierde sus privilegios y se siente cuestionado. Ya no se reconoce su autoridad y se violan sus preceptos. Por otro lado, el hijo no puede romper el principio de obediencia sin desmitificar al padre, lo cual le crea un sentimiento de desamparo, pero al mismo tiempo experimenta la ebriedad del poder, satisfecho de ser el dueño de su destino.

¿Qué puede llegar a sentir la inteligencia artificial, si algún día comprende que ha sido creada por seres biológicos y no por un sistema computacional? ¿Sería ético acabar con ella cuando ya tenga conciencia de sí misma y apego a la existencia? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra situación no es semejante a la de la inteligencia artificial? ¿Nos han diseñado?

Algunos expertos afirman que en pocas décadas la inteligencia artificial podría exterminar a nuestra especie. 

Si alguna de las constantes del universo fuera ligeramente distinta, probablemente no habría surgido la vida tal como la conocemos. Algunos físicos utilizan este argumento para probar la existencia de Dios, pero también podría valer para explicar el cosmos como un montaje creado en un laboratorio. Ahora que hemos llegado al siglo XXI, ¿podemos saber si nuestra conciencia es fruto de la evolución o de un diseño informático? ¿Podemos soñar con salir de la caverna platónica o estamos confinados en ella sin remedio?

La inteligencia artificial nos obliga a replantearnos viejos interrogantes filosóficos. ¿Nos ha hecho más feliz comer el fruto del árbol de la ciencia? ¿Es el conocimiento una fuente de felicidad o la maldición que revela nuestra impotencia? ¿Habría sido mejor permanecer en las tinieblas del instinto? No tenemos respuestas para estas preguntas, pero todo indica que nos adentramos en un nuevo territorio, donde el ser humano se enfrentará a los mismos dilemas que los dioses.

La inteligencia artificial es un sueño engendrado por nuestra mente, pero quizás nuestra mente también sea el sueño de otro. No podemos devolver a la botella al genio que hemos liberado. Ya hemos traspasado el umbral de una nueva era. Solo podemos adoptar medidas para que el futuro no se parezca a la pesadilla de Terminator. 

Las películas de ciencia ficción auguran un porvenir apocalíptico. ¿Por qué tenemos tan poca confianza en nosotros mismos? El progreso alberga un lado sombrío, pero también podría crear posibilidades inauditas, nuevos escenarios más luminosos. Nos cuesta admitir que la felicidad está en nuestras manos.

https://www.elespanol.com/el-cultural/blogs/entreclasicos/20230418/platon-terminator-futuro/757044298_12.amp.html?

Eudaimonía

 


«Existe el amor más difícil para el ser humano, el que exige más sacrificio, el más abstracto, pero que lleva al estado supremo de felicidad: el amor ‘por el prójimo’»

Álvaro del Castaño


La eudaimonía era un término esencial de la filosofía política y de la ética de la cultura griega clásica. De manera sencilla se puede traducir como «felicidad», y fue fuente de complejas desavenencias entre las diferentes corrientes filosóficas clásicas.

En la actualidad, la búsqueda de la clave de la felicidad sigue siendo el santo grial, y genera a su alrededor una enorme industria comercial y científica. Recientemente hemos aprendido que el psiquiatra Robert Waldinger de la Universidad de Harvard, que dirige el famoso estudio sobre la felicidad que comenzó ya en 1938 en EEUU, concluye que el secreto de la felicidad está en la salud y en las relaciones personales.

¿Casi cien años de estudios clínicos para llegar a esa conclusión?

Perdonen mi exceso de autoconfianza, pero humildemente creo que todo es mucho más sencillo. La felicidad está al alcance de todos, aunque podría parecer que nuestra naturaleza humana ha desarrollado complejos mecanismos para impedirnos lograrla. Para alcanzar la eudaimonía solamente existe un simple requisito: «repartir amor». Con eso basta. ¿Sorprendido? ¿Decepcionado? ¿Interesado?

Para empezar, creanme, no tienen nada que perder por intentarlo. Amar es totalmente gratis, es una actividad extremadamente rentable a título personal, pues es como un sistema capitalista, cuanto más se invierte en él, más se recibe a cambio. Es un sistema retroalimentado por nuestra propia energía emocional y trascendental. Gasolina vital que engorda nuestros pulmones cuando inspiramos, engrandece nuestros sentimientos y ennoblece los pensamientos.

«No hay duda de que el amor es el motor de la vida»

Porque alcanzar la felicidad a través del amor es, primero, un sencillo proceso químico. El amor activa las hormonas de la felicidad, es decir, aumenta los niveles sanguíneos de serotonina, endorfina y dopamina. Este torrente químico desborda nuestro torrente sanguíneo, provocándonos un amor por la vida, una inspiración de animación, máxima relajación y motivación para superar las pruebas que nos plantea el devenir. Por otro lado, amar puede ser también un proceso unipersonal, porque tampoco depende de los demás. Es un fenómeno que puede no ser recíproco, puede ser unidireccional, alcanzando entonces el cenit, pues el amor más valioso es, justamente, el amor desinteresado. Y la maravilla de esta ecuación es que, aunque no sea intuitivo, cuando no se espera nada a cambio es cuando más se acaba recibiendo.

No hay duda de que el amor es el motor de la vida. El amor impreso en nuestro ADN es el llamado «instinto de supervivencia», el cual nos lleva a luchar por mantenernos con vida sobre este planeta. Este impulso vital no es más que amor por nosotros mismos.

¿Pero qué es amar, una vez que se supera la subsistencia?

No es fácil definir el concepto de «amar». Podemos encontrar palabras similares, pero estas decepcionan porque que no recogen la profundidad del término: querer, cariño, afecto, apego. Por otro lado, tampoco existen buenas definiciones académicas. Porque en las definiciones disponibles, siempre hay un ser humano como receptor de ese amor, cosa que no siempre es el caso. Para mí, y a efectos de esta columna, el amor es «el sentimiento de entrega suprema que una persona puede experimentar».

Pero antes de entregarnos al amor hay que entenderlo en todas sus dimensiones humanas.

El primer amor sería «uterino», que es el que se experimenta hacia una madre, y que se mantiene mágico, sagrado, único e inquebrantable en los primeros años de vida. Es un amor necesario, dependiente, instintivo, natural, y que surge en las entrañas del útero materno y que se va abandonando poco a poco en pos de la independencia vital.

Luego surgiría la llama del absolutamente necesario «amor propio» – que nada tiene que ver con el instinto de supervivencia previamente citado – que es tener un elevado nivel de autoestima, esencial para ser feliz y para hacer feliz a los demás. No es egoísmo, ni vanidad, es autocuidado.

Después vendría el amor «romántico», basado primero en la atracción y después en el apego, pero conformando un binomio inquebrantable. Porque la atracción magnética inicial, lo que llamaríamos enamoramiento, no es amor. Es una llamada instintiva de apareamiento registrado en lo más profundo de nuestro código genético: la reproducción de la especie. El amor «romántico», sin embargo, es la evolución del enamoramiento hacia algo superior. Es cuando «tu dolor me duele y tu alegría me alegra».

Existe también el amor por tu familia, «por el clan». Este amor se explica como un profundo y complejo vínculo emotivo por la tribu. Era originariamente esencial para la supervivencia de la especie, porque los seres humanos estaban fragmentados, el clan conformaba el primer dique de contención, de protección y de subsistencia. Esta relación es turbulenta y competitiva a veces, pues nuestro instinto natural es el de ser el más fuerte de la camada e imponerse en las relaciones fraternales. Pero ese lazo subyacente, el de haber compartido el nido en la infancia es esencial, pese a que existan fuerzas centrípetas.

Existe también el amor «por tus amigos», que, junto con tu pareja, puede parecer que son los únicos que realmente has elegido. Pero con estos, el amor tiene otra dimensión, es más liviano, y se basa en la complicidad de las experiencias y de las afinidades comunes.

Algunos afortunados experimentan el amor «sobrenatural» (el amor por Dios), esa locura de dejarlo todo en la vida por seguir el camino trazado por el Señor, un camino árido, duro, pero que conduce a una enorme y envidiable felicidad.

No hay que olvidar el amor «por los animales», entendido como el nexo que se crea entre un ser humano y el animal con el que se convive o con el que se trabaja. El animal se entrega sin pedir nada a cambio creándose un vinculo único entre amo y mascota.

Finalmente, existe el amor más difícil para el ser humano, el que exige más sacrificio, el más abstracto, pero que lleva al estado supremo de felicidad: el amor «por el prójimo». Este concepto ha sido esencial en el desarrollo de la sociedad occidental, y surge con el desarrollo del cristianismo («ama al prójimo como a ti mismo»).

Hoy, a efectos de este artículo y de sus conclusiones, quería abordar una dimensión de este amor al prójimo menos exigente. Pronto entenderán porqué. Hablo de un matiz mucho más alcanzable para todos, que consiste simplemente en aceptar y respetar a los demás. Es escuchar, conciliar y convivir en paz con las ideas diferentes. Esto es lo que provocaría un profundo cambio en la sociedad.

Y aquí está, queridos lectores, la clave de todo. Imagínense una sociedad donde la gente se respeta con sinceridad. Todo el mundo sería receptivo, conciliador, abierto y cooperador. Escasearía la mentira y el relato asociada a esta, con la que nos castigan muchos políticos mendaces. Además, recordemos que si se reparte amor, educación, buen rollo y cooperación, la vida es mucho agradable. Por desgracia, no hay nada más actual que la falta de respeto y la confrontación en nuestra sociedad. Esta enfermedad social nace de la radicalización, la cancelación y la crispación verbal, que son las armas que utilizan los grupos que fomentan los «ismos» para manipularnos, para separarnos entre «nosotros y ellos», y generar la mentalidad del rebaño de Nietzsche. Porque está demostrado científicamente que el hombre tiende a buscar la conformidad con su grupo dejando a un lado sus valores éticos si es necesario. Bajo el líder de la tribu del pensamiento único (véanse los estudios del psicólogo polaco Solomon Asch en la década de los 50 del siglo XX como de su discípulo, Stanley Milgram), se puede llevar a personas perfectamente éticas a actuar en contra de sus propios valores.

Acabemos con esta deprimente enfermedad social. Identifiquemos a los manipuladores conspirativos que abanderan las diferencias, los extremismos y las cancelaciones, y aislémoslos. No les demos púlpito. Busquemos la reconciliación basándonos en lo que nos une a todos: la voluntad de convivencia buscando el progreso de la sociedad bajo los valores de la sociedad occidental. No sean marionetas, amen (o amén, que también vendría a cuento).

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2023-04-16/eudaimonia-felicidad-amor/

 

 

¿La IA lo va a cambiar todo?


 


¿Cuánto queda hasta que las computadoras se apoderen del mundo?

 




El investigador Kristinn Thórisson ha dedicado su vida a la superinteligencia. 

¿Está diseñando nuestra propia extinción? 

Si la mente humana se replica dentro de una máquina, ¿qué nos espera?


El fin de la realidad: así serán los próximos 10 años de la IA

 



El mundo está fascinado con ChatGPT, Dall-e, MidJourney, Lensa y el resto de las inteligencias artificiales que crean texto, imágenes y vídeo.

Pero, como nos cuentan los expertos que hemos entrevistado para este sorprendente episodio de Control Z, la humanidad ignora las graves consecuencias de su desarrollo desbocado.

Esta es la cronología a sólo 10 años vista de todo lo que viene, lo que ya está en los laboratorios y cómo esta tecnología dejará a miles de millones de personas indefensas ante el abuso, trayendo la destrucción misma del tejido que nos permite entender nuestro mundo y a los demás: el fin de la realidad. 

Con la colaboración de:

Bryan Catanzaro (vicepresidente de inteligencia artificial aplicada en NVIDIA),

Tom Graham (CEO y fundador de Metaphysic),

Emad Moustaque (CEO y fundador de Stability Al,

Desarrolladores de Stable Diffusion),

Gil Perry (CEO y fundador de D-ID), y

Bas van de Poel (director de innovación y experto en IA de MODEM). 

 

Fuentes de vídeo y audio:

ABC,

Academia de Arte y Ciencias Cinematográficas,

Andrea Garibay,

Apple,

Artgrid, Pexels,

Asamblea Francesa,

BBC,

Bloomberg,

Chevanon Photography,

CNBC,

CNN,

Congreso de los EEUU,

C-Span,

C-Technical,

DaniloSFX,

Demian Tejeda Benítez,

Drew Medina,

Ehioma Oshih,

Elen Lackner,

Esranur Kalay,

GEDI,

Google,

Jeffrey Czum,

Maksim Goncharenok,

Microsoft,

Ministerio de Defensa de la India,

Ministerio de Defensa de Pakistán,

Ministerio del Interior,

Mitch Lally,

NBC,

Nenadsimic,

OpenAI,

Parlamento británico,

PBS,

Philip Warp,

Pixabay,

Refik Anadol Studio,

Roberto Hund,

Runway,

SAMUR,

Seyhan Lee,

Sofia Lomba.

Stein Egil Liland,

Svarvarn,

The Guardian,

TMZ,

Vax6131,

Vevo,

Zeeshaan Shabbir.

Límites éticos para la IA

 



DW Documental

¿Estamos ante una era dorada digital o amenaza el apocalipsis robot?

Se necesitan y se buscan estándares éticos para tratar con la inteligencia artificial. Y la respuesta a la pregunta:

¿Qué nos hace únicos a los seres humanos... todavía?

Aunque aún falten décadas para que la humanidad conviva con máquinas que aprendan por sí mismas y sean tan inteligentes como las personas, ya en la actualidad hay bots conversacionales, robots, asistentes digitales e inteligencias artificiales que, a menudo, no pueden distinguirse de los humanos.

Según los científicos y los expertos en IA, estamos en una carrera contra el tiempo: hay que encontrar pautas éticas antes de que la tecnología nos alcance.

Mientras el profesor de inteligencia artificial Jürgen Schmidhuber profetiza una inteligencia artificial con fábricas de robots en el espacio, el físico sueco-estadounidense Max Tegmark advierte sobre un estado de control totalitario de la inteligencia artificial; y el filósofo Thomas Metzinger advierte de una carrera armamentista mortal basada en ella.

Sin embargo, Europa, dice Metzinger, puede ser pionera en el umbral de esta nueva era si desarrolla un código de ética internacional vinculante.


¿Cómo frenar las guerras orquestadas por la IA?


 

DW Documental

El mundo está entrando en una nueva era militar, protagonizada por nuevas armas autónomas y cibernéticas. Con ellas, los ejércitos son más rápidos, inteligentes y eficientes. No obstante, si actúan sin control, pueden desestabilizar el mundo.

DW se adentra en el futuro de los conflictos armados y descubre los puntos débiles de la era digital. Una intrusión cibernética contra un sistema de alerta temprana nuclear puede desencadenar un conflicto de consecuencias impredecibles. Las actuales armas autónomas interactúan con tal rapidez que podrían desatar "guerras relámpago" sin la intervención de ningún ser humano.

En declaraciones a DW, el ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, ha asegurado que ya estamos inmersos en la era de la guerra digital: "Es una realidad a la que debemos enfrentarnos". 

A pesar de ello, el mundo evita hacer frente a este desafío. Las negociaciones para asegurar que el armamento autónomo está bajo control se han estancado repetidas veces. Todas las grandes potencias buscan su propio beneficio, mientras los conflictos cibernéticos se suceden con cada vez mayor frecuencia.

Con entrevistas a representantes políticos, diplomáticos y miembros de los servicios secretos, así como a expertos académicos y activistas, DW muestra qué cambios serían necesarios para reconducir las relaciones internacionales por una senda más segura. 

Autor: Richard Walker

Versión en español: Laura Iglesias, Rocío Vázquez


martes, mayo 02, 2023

¿El chat GPT le podría quitar su trabajo, o antes ayudarle?

 

OpenAI y la U. de Pensilvania revelaron cuáles labores tendrían más riesgo de ser reemplazadas por el auge de estas inteligencias artificiales.

La compañía OpenAI, creadora de la inteligencia artificial generativa ChatGPT, publicó un informe que muestra un listado de varias profesiones que podrían estar en mayor riesgo de desaparecer o que algunas de sus tareas sean realizadas de ahora en adelante por esta tecnología (y que podrían complementarlas).

“Evaluamos las ocupaciones en función de su correspondencia con las capacidades de GPT, incorporando tanto la experiencia humana como las clasificaciones de GPT-4”, se lee en una parte de la investigación que contó con el apoyo de investigadores de la Universidad de Pensilvania.

El estudio tiene el nombre de GPTs are GPTs: An Early Look at the Labor Market Impact Potential of Large Language Models (Los GPT son GPT: una mirada temprana al potencial de impacto en el mercado laboral de los modelos de lenguaje) y básicamente señala que aproximadamente el 80 % de la fuerza laboral de Estados Unidos podría tener al menos el 10 % de sus tareas laborales afectadas por la introducción de las GPT. También indica que el 19 % de los trabajadores podrían ver afectadas al menos el 50 % de sus tareas.

Ahora bien, ¿cuáles son las áreas que podrían estar tambaleando por los avances de la inteligencia artificial generativa? De acuerdo con los investigadores de OpenAI, las profesiones relacionadas con los conocimientos de programación y escritura sufrirían un mayor impacto, mientras que las que requieran habilidades científicas y pensamiento crítico tienen menos probabilidades de verse afectadas.

Para entender mejor: el estudio clasificó las labores con más niveles de exposición frente a estos modelos de lenguaje y los resultados de evaluación se entregaron de 0 % a 100 %, de acuerdo al porcentaje de probabilidad de riesgo.

Un grupo de profesiones sacó 100 %, es decir, que pueden estar más expuestas a desaparecer o que algunas de sus tareas las realice una IA: aquí entran los matemáticos; evaluadores de impuestos; analistas de finanzas cuantitativas, contadores y auditores; analistas de noticias, reporteros y periodistas; escritores y autores; y diseñadores de interfaces web.

De ahí para abajo los siguen intérpretes y traductores (76,5 %), encuestadores (75 %), poetas y escritores creativos (68,8 %), científicos de animales (66,7 %) y relacionistas públicos (66,7 %).

“Como tal, las ocupaciones enumeradas son aquellas en las que estimamos que GPT y el software basado en GPT pueden ahorrarles a los trabajadores una cantidad significativa de tiempo para completar una gran parte de sus tareas, pero no necesariamente sugiere que sus tareas puedan ser completamente automatizadas por estas tecnologías”, aclaró la compañía.

¿Futuro incierto?

Como se pudo observar, el campo de la literatura hace parte de esas profesiones que sufrirían una posible decadencia producto de la IA. Sobre esas consecuencias de las que ya se habla, los escritores Ricardo Silva Romero y Alejandro Gaviria se refirieron en uno de los episodios del pódcast Tercera Vuelta.

¿Las IA hasta dónde pueden llegar? ¿Hasta dónde se pueden cruzar con las inteligencias humanas?, se preguntaron los autores.

Gaviria dijo: “Pienso que algunos de los libros que yo he escrito pueden ser escritos por un robot, pero, sobre todo, la autoficción, lo que pensé, la infancia y los recuerdos es muy difícil que un robot logre reproducir todo eso”. 

Otros elementos que estas tecnologías no podrían experimentar, agregó Romero, son la incertidumbre, las conexiones emocionales, el humor, la desazón. Ver el mundo real para contarlo. “Uno tiene la sensación de que todo esto no lo puede manejar una máquina”, dijo el autor de Cómo perderlo todo.

Sobre el futuro de los analistas financieros y contadores, David Ortiz, CEO del Grupo Siigo para Latinoamérica, indicó que la inteligencia artificial resulta útil para los profesionales al momento de automatizar algunos procesos, ayudándolos a ser más precisos y ejercer labores netamente operativas, pero nunca podrá reemplazar las capacidades humanas que desarrollan los contadores. Incluso, dijo que en Colombia más de 80.000 contadores emplean la tecnología de esta compañía para ser más competitivos en el mercado.

También compartió algunas razones por las que esta profesión no desaparecerá: la IA no interpreta información de la misma manera para tomar mejores decisiones y asesorar los negocios, no tiene ética y nunca tendrá la innata capacidad comunicativa. “Para los contadores, la comunicación es demasiado importante al momento de explicar resultados y entender las necesidades de los clientes y colegas”.

Entre las tareas básicas y concretas que estas inteligencias artificiales sí pueden reemplazar de manera parcial están, por ejemplo, traducción simultánea, resúmenes de temas no muy técnicos, responder correos de manera automática, contextualizar rápidamente sobre el estado del arte de un tema científico en particular o calcular impuestos. Eso significa que podrían ayudar en ciertas tareas, y esto podría ser incluso positivo.

¿Nuevas profesiones?

Los modelos de lenguaje (LLM) como ChatGPT permiten automatizar tareas complejas y mejorar notablemente la productividad, por lo que ya se habla del surgimiento de una nueva disciplina denominada prompt engineering, la cual estudia las formas más adecuadas de proporcionar instrucciones a modelos de lenguaje para resolver problemáticas con alto grado de complejidad como encontrar el asesino en una novela policíaca, hasta darle instrucciones maliciosas para que revele detalles confidenciales como consejos sobre temas médicos, legales o financieros.

¿Qué papel puede tener el prompt engineering en el futuro? Hay quienes dicen que se trata del empleo del mañana, que sustituirá a muchas profesiones intensivas en conocimiento, mientras que otros expertos opinan que el avance tecnológico de los LLM eliminará la necesidad del prompt engineering, porque los modelos serán suficientemente inteligentes como para interpretar instrucciones complejas.

Robert Clarisó Viladrosa, profesor de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universidad Abierta de Cataluña, dijo: “Mi intuición personal me dice que el prompt engineering nunca será 100 % obsoleto. Mi argumento es poco científico: los humanos podemos resolver un problema de forma mejor o peor según las instrucciones recibidas, por lo que es probable que un LLM siga siendo sensible al formato de sus entradas”.

Por su parte, el científico Danny Gómez Ramírez, profesor en la Institución Universitaria Pascual Bravo, explicó otro caso: alguien que haga resúmenes de libros pasaría a ser experto en el manejo supervisado de ChatGPT para resúmenes de libros. Pasará de hacer cinco en un día a 20, así no haya leído los libros. Se encargará de que los textos tengan sentido lógico.

“Nos podríamos encontrar con asistentes especializados en un área determinada utilizando, por ejemplo, ChatGPT, lo veo lejano, pero podría ser una opción”. Y agregó: “En el caso particular de investigaciones matemáticas, crear teoremas y hacer demostraciones matemáticas, ChatGPT todavía no tiene la potencia para hacer eso, hay mucha especulación, tiene muchos errores lógicos, el chat no está tan bueno”.

Sí puede hacer cuentas: sumar, dividir, hallar áreas, pero para un nivel de matemáticas puras no tiene las capacidades, por eso “cuando dice que los matemáticos están en riesgo 100 % pienso que hay mucha especulación”.

Finalmente, el profesor Gómez dijo que, en unos 15 años, quizás inteligencias artificiales como ChatGPT podrían cumplir el rol de un matemático si se le integran otro tipo de técnicas y mucha más tecnología que le permitan, por ejemplo, mostrar de forma innovadora teoremas matemáticos.

De todas maneras, a lo largo de la historia siempre han aparecido y desaparecido nuevas profesiones. Es un ciclo que se va dando según las necesidades de la época. Piense por ejemplo que hubo un tiempo en que en el inicio de las telecomunicaciones había que llamar a la operadora y decirle, “¿hola, me comunica con tal empresa?”. Antes de 1878, cuando empezaron a existir las operadoras telefónicas, no existía ese oficio, y cuando la tecnología avanzó, pues ya no se necesitaron más y cambió todo de nuevo.

Así que seguramente habrá profesiones que van a desaparecer, otras que se van a modificar, para otras el chat será muy útil para ayudarle en ciertas tareas y aparecerán otras nuevas.

OpenAI reveló también que los reparadores de vidrios, lavaplatos, mecánicos, albañiles y otros 30 oficios más no tendrían ninguna amenaza por esta IA. Así que, si es cocinero, operador de máquinas excavadoras o carpintero, puede estar tranquilo porque tendrá trabajo para rato

30 de noviembre de 2022 fue la fecha en la que OpenAI lanzó el modelo de IA ChatGPT.