miércoles, abril 07, 2021
La sociedad del cansancio Byung-Chul Han
De la sociedad de los locos a la sociedad de
los cansados
Byung-Chul Han es un
filósofo nacido en Seúl, Corea del Sur, que desde que se convirtió en una de
las figuras principales de la filosofía contemporánea, ha mantenido resguardada
su vida privada lo más que ha podido. Sus trabajos posteriores a La sociedad
del cansancio incluyen críticas al capitalismo tardío, el consumo, el amor, la
vida pornográfica y la hipertransparencia, siendo el exceso de positividad el
elemento problemático que podemos tomar como hilo conductor en su obra.
El libro de Byung-Chul Han es
una crítica a la forma de estar en el mundo y de vivir la vida activa en la
sociedad de la modernidad tardía. Retoma el pensamiento de Hannah Arendt,
Foucault, Agamben, Hegel, y una novela de Melville, y afirma que sus conceptos
fueron pensados para explicar una sociedad disciplinaria, en la que el sujeto
se encontraba oprimido por fuerzas externas que limitan su vida a la
explotación en el trabajo.
Desde el principio nos deja
claro que ya no se puede seguir pensando esas formas de estar en el mundo con
límites impuestos por el exterior, porque han desaparecido para la vida del
siglo XXI; ahora vivimos condenados a una larga carrera de obstáculos
personales y sentimientos de inferioridad e insuficiencia. ¿El premio?:
infartos en el alma, enfermedades neuronales.
Encontrarse con Byung-Chul Han
resulta agradable y preocupante a la vez. En sus libros hay profundidad y
belleza; es claro, conciso, y cuando el lector menos se lo espera, se puede
sentir un ligero aire zen.
La sociedad del cansancio
comienza cuando su autor nos presenta al hombre de la modernidad tardía como el
Prometeo cansado, un ser agotado que es constantemente devorado por su propio
ego es víctima y verdugo a la vez, y su libertad es una condena de
autoexplotación.
He querido continuar con el
orden del libro, es por ello que cada subtítulo equivale a un capítulo de La
sociedad del cansancio.
La violencia neuronal
Cada época ha tenido sus
enfermedades. Según el filósofo, en el pasado se debían a las bacterias o
virus, pero en el siglo XXI, las enfermedades son neuronales: depresión,
trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno límite de la
personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional.
El motivo de estas
enfermedades se debe al exceso de positividad, es decir, la libertad de poder hacer
lo que uno quiera. La desaparición de lo viral implica la desaparición de la
otredad; lo que ataca al hombre no viene del exterior, sino de su interior.
A lo largo de este capítulo se va desarrollando de manera
sencilla la idea de la violencia de la positividad, que se traduce en violencia
neuronal, una violencia saturativa y exhaustiva, y como consecuencia de ella,
en la modernidad tardía, el hombre padece un sobrecalentamiento del yo.
En este capítulo comenzamos a
ver a la sociedad de rendimiento, que no es otra cosa más que la sociedad en la
que viven los individuos que están saturados de sí mismos, que pueden trabajar
jornadas exhaustivas para cumplir con las autoexigencias que se imponen a sí
mismos porque tienen la posibilidad de buscar su realización o vivir para
consumir. Es la sociedad en la que el momento de aburrimiento y reflexión
escasean.
Más allá de la sociedad
disciplinaria
Para Han, la sociedad
disciplinaria de Foucault ya no es posible porque se ha eliminado la
negatividad. La sociedad del siglo XXI es una sociedad de rendimiento, que se
caracteriza porque el hombre “puede”. Cuando el autor ejemplifica con el Yes,
we can, queda claro que la crítica al exceso de positividad se refiere a toda
la energía y desgaste que emplea el sujeto de rendimiento a “hacer” lo que
quiere y hasta dejarse la salud en ello.
En la época de la modernidad
tardía, el hombre va ejerciendo su autonomía y se convierte en víctima y
victimario porque se explota a sí mismo, no tiene sobre él un poder que lo
presione, está dentro de él, y para el autor no hay presión más dura que la
autoexigencia.
Asimismo, en este capítulo se
explica que para lograr el cambio de paradigma y pasar de la sociedad
disciplinaria a la sociedad de rendimiento se debe haber pasado del deber al
poder (como potencia), porque en la sociedad del siglo XXI nada es imposible.
“No poder-poder-más conduce a un destructivo reproche de sí mismo y a la
autoagresión” (p. 19).
El aburrimiento
profundo
Una de las habilidades que ha desarrollado el sujeto de
rendimiento es ser multitasking. Esta característica es presentada como un
retroceso a la vida animal, no como un avance, pues para Han, tener que
realizar varias actividades a la vez es parte de la vida salvaje. “El animal
salvaje está obligado a distribuir su atención en diferentes actividades. De
este modo no se halla capacitado para una inmersión contemplativa: ni durante
la ingestión de alimentos ni durante la cópula” (p. 21).
Posteriormente, el autor
describe lo que llama aburrimiento profundo, al cual el hombre tardomoderno no
puede llegar porque su vida está llena de actividades que nunca terminan. Esta
idea del aburrimiento es central para que florezca el pensamiento filosófico y
artístico, porque sin él es imposible la reflexión y la posibilidad de ejercer
la creatividad en la vita contemplativa.
Vita activa
Para Hannah Arendt, la
sociedad moderna es la del trabajo. En su libro La condición humana, el ser
humano está reducido a ser un animal laborans, porque éste, a lo largo de su
vida y ejerciendo la acción posible, abandona su individualidad y se concentra
en funcionar.
Pero las descripciones que
hace Arendt sobre la sociedad y el animal laborans ya no sirven para explicar a
la sociedad del rendimiento, porque el sujeto de rendimiento no se abandona al
trabajo, es un ser que vive atomizado y es todo, menos pasivo. Se autoexplota y
vive hiperactivo e hiperneurótico.
En este capítulo, el autor nos
dice que la vida de la modernidad tardía es una vida sin creencias, condenada a
la desolación, porque se vuelve efímera, que la convierte en una vida desnuda.
Cuando la vida queda desnuda, la vida se convierte en el principal 324
problema, porque al vivir en aislamiento, el sujeto sólo
puede preocuparse por sí mismo y procurar una vida sana. “Ya lo dijo Nietzsche:
tras la muerte de Dios, la salud se eleva a diosa” (p. 29).
En conclusión, para que el sujeto de rendimiento tenga que
estar tan al pendiente de su propia existencia, como si sólo él viviera en el
mundo, necesita cuidar su cuerpo y cumplir con todas las expectativas de su
vida, porque al prescindir de poderes que se ejercen del exterior, como Dios,
la vida se vuelve lo más valioso y las acciones que se lleven a cabo atienden a
la individualidad, por eso el sujeto de rendimiento lleva a cuestas su propio
campo de concentración.
El capítulo cierra cuando Byung-Chul dice que la vita
contemplativa es aquella que entrena la mirada para ver con atención profunda y
sosiego; es la única que puede hacer que el sujeto de rendimiento se dé cuenta
de la absolutización de su vida activa (trabajo, obra y acción) y el
nerviosismo que desemboca en hiperactividad.
La pedagogía del mirar
El quinto capítulo es una
crítica a la automatización de la vida activa alejada de la contemplación en la
que el sujeto se vuelve una máquina de rendimiento autista. Convertirse en
dicha máquina permite un alejamiento de las emociones negativas, como la
tristeza o la rabia; estas emociones, para Byung-Chul, son necesarias para la
vida contemplativa.
Por último, la reflexión
necesita detener el pensamiento para analizarlo, como una presa que contiene el
flujo del agua en un río, siendo la presa el elemento negativo. El sujeto de la
modernidad tardía pasa sus días en una constante aceleración que lleva a la
hiperactividad, de la que está condenado al agotamiento profundo.
La negatividad del “no” es un
concepto harto importante para entender la necesidad de negatividad en nuestras
vidas. Cuando el autor reflexiona sobre ella, se sirve de la meditación zen
para explicar que ésta es pura negatividad, porque el fin es vaciar la mente de
“algo” que la atosiga. Si a los pensamientos obsesivos, o a ese “algo” se le
deja vagar libre por la mente, sin ningún límite, se desatará la ansiedad, que
irá escalando hasta transformarse en hiperactividad, y en ella no hay nada de
libertad, porque absolutiza la potencia positiva; pero si el hombre logra
liberarse de ese “algo”, entonces podrá fluir con serenidad.
Considero que la pedagogía del mirar es una invitación del
autor a desacelerar la vida, aprender a mirar para buscar el momento de
reflexión y no sólo personalmente, sino también mirar al otro.
El caso Bartleby
Bartleby, el escribiente, de
Herman Melville (1853), sirve para explicar al animal laborans que se menciona
en capítulos anteriores. En esta historia típica de Wall Street, se desarrolla
la vida de los hombres obedientes que viven la ciudad gris, rápida, lúgubre,
llenos de apatía. Llama la atención que Byung-Chul repite en varias ocasiones
la importancia de los muros en la narración de Melville. Se mencionan
continuamente en la novela porque son los símbolos de la sociedad
disciplinaria, pues ellos imponen límites y atienden a la arquitectura que
aquella sociedad había establecido.
En este capítulo, el autor
utiliza la interpretación de Agamben como punto de partida para consolidar su
argumento al ejemplificar con la vida del protagonista, un escriba en Nueva
York que vive entre muros en la sociedad disciplinaria. Para Agamben hay
elementos mesiánicos en la novela, pues Bartleby es una figura de pura potencia
que ha renunciado a escribir porque pretende liberarse, pero para Byung-Chul no
es más 326
que la última columna de la
sociedad disciplinaria, Bartleby no tiene espíritu mesiánico, es puramente un
sujeto agotado, apático, carente de ambición, sin prisa, que aún no experimenta
las enfermedades neuronales porque no se exige nada.
La sociedad del cansancio
En el último capítulo, el
autor nos dice que el sujeto de rendimiento busca no rendirse. Para ello, pone
el ejemplo de los médicos que utilizan nootrópicos para maximizar su
rendimiento. Pero ni los nootrópicos, ni las exigencias de la vida exitosa
salvan al hombre de necesitar descanso. El agotamiento que sufre el sujeto de
la modernidad tardía, Byung-Chul lo presenta como agotamiento del alma, que es
tan fuerte que no queda fuerza para la vida comunitaria. Para el autor, es un
cansancio a solas, que es más violento y peligroso.
Peter Handke, en El ensayo
sobre el cansancio, propone dos tipos de cansancio: uno es el fundamental, y el
otro, el despierto. El primer cansancio es el que se necesita para desplazar al
yo hacia el exterior, para aminorarse, inspirador, que implica un “no-hacer”;
el segundo, consecuencia del primero, permite una mirada diferente, se
despierta la atención a formas lentas que se alejan de la aceleración de la
vida activa. El resultado de ambos cansancios es una sensación de
rejuvenecimiento para el sujeto de rendimiento, porque lo imposibilita para continuar
haciendo algo. El cansancio profundo es el elemento negativo que se presenta en
la vida del sujeto de rendimiento que lo puede salvar de la carrera
infinitamente positiva.
Cuando comencé a leer el
libro, no lograba entender por qué en vez de La sociedad del cansancio no se
había llamado La sociedad de rendimiento, pero más o menos a la mitad del libro
fue encaminándome a la idea de que el cansancio es la propuesta que da el autor
para desacelerar la vida activa.
Sin duda alguna, la vida de
muchas personas está organizada por los tiempos del trabajo o el estudio, en mi
caso. Al final del día, el insomnio, el reproche de no haber hecho mejor las
cosas, es la presión que se siente de tener la libertad para convertirse en lo
que uno quiere ser: académico, político, contador, artista, etcétera. Pensar
siempre en ser el mejor, el más hermoso, el más original, conduce a estados de
ánimo alterados que deprimen. Creo, sinceramente, que la propuesta de practicar
el no-hacer, aunque sea por periodos cortos, podría ser una buena alternativa,
porque es lo único que puede salvarnos de ser almas infartadas, agotadas y
aisladas.
Para finalizar, una de las críticas que se puede hacer al libro de Byung-Chul Han es que el utilizar como ejemplos solamente la vida de la clase media europea para hablar de la humanidad, el uso de nootrópicos, las máquinas de rendimiento y la visión del sujeto de rendimiento, deja al margen a otras formas de existir en el mundo. No todo el mundo vive la misma libertad para la autorrealización. No todo el mundo cabe en el saco de la modernidad tardía. No todas las sociedades son la sociedad de rendimiento.
Herder. Barcelona, España, 2012
ISBN 978-84-254-2868-5
Gabriela Quintero Camarena
Universidad Autónoma de Baja California
e-ISSN 2448-539X
http://www.scielo.org.mx/pdf/cultural/v5n2/2448-539X-cultural-5-02-00321.pdf
domingo, marzo 28, 2021
El pensamiento educativo de Zuleta
El intelectual, el pensador, el
educador, creía que la educación era una de las mayores tragedias colombianas.
Su pregunta siempre fue
¿por qué nuestra educación no enseña a pensar?
Las 2Orillas Por: Hernán Suárez
Estanislao Zuleta es quizá el intelectual de izquierda
que más ha influido en la vida cultural e intelectual de nuestro país. Su
prolífica obra y su agudo pensamiento siguen teniendo plena vigencia 30 años
después de su muerte (febrero 17 de
1990) y 85 de su nacimiento (febrero 3 de 1935).
Zuleta fue ante todo un pensador y un educador que
ejercicio notable influencia en la vida intelectual y política desde los años
70 hasta su muerte, tiempo durante el cual ejercicio la docencia universitaria
de manera ininterrumpida. Sus “clases” en la Universidad Nacional, de Antioquia o del Valle, en
sindicatos o en campamentos guerrilleros, eran la negación de la educación
tradicional y formal. A ellas asistían centenares de estudiantes motivados por
el afán de aprender a pensar, antes que por cumplir un requisito
académico. El salón de clase resultaba
insuficiente siempre para acoger a los estudiantes interesados en escuchar
ávida y placenteramente su palabra y sus agudas reflexiones sobre diversos
tópicos de la vida nacional.
En sus clases, que en realidad eran una suerte de
ágora o foro del pensamiento, se ocupó de aspectos como la lectura del Quijote,
el análisis de la obra de Tomas Mann,
Shakespeare y Dostoievski, el psicoanálisis de Simón Freud, el
pensamiento económico y social de Marx, la obra de Nietzsche,
la pintura de Van Gogh, el
proceso de paz con el M-19, la democracia y los derechos humanos, entre otros.
Conferencias que fueron el origen de las
decenas de libros que conforman su obra “escrita”, gracias al trabajo de
transcripción, edición y compilación de sus “charlas” que realizaron profesores
universitarios y aplicados estudiantes.
La educación fue una de sus grandes preocupaciones y
el centro de sus más agudas críticas al establecimiento político y cultural del
país.
Tuve la fortuna de entrevistarlo en 1985, una larga,
fructífera e inolvidable conversación en la cual quedaron plasmadas en extenso
sus inquietudes y preocupaciones por lo que él
llamó “una de las mayores tragedias colombianas”. La entrevista fue
publicada, junto con otros artículos, en el libro Educación y democracia: un
campo de combate.
Su vida estuvo consagrada a la noble tarea de enseñar a pensar. Un
maestro en el sentido más clásico y significativo del término, dedicado a
despertar la pasión por el conocimiento,
nada que ver con el saber libresco, enciclopédico, para pasar en el examen del
Icfes, o “para formar cajeros”.
Para Zuleta la educación era una de las mayores
tragedias colombianas. Su gran pregunta
siempre fue ¿por qué nuestra educación
no enseña a pensar? Entre las múltiples respuestas al interrogante que lo
obsesionaba se destacan:
Desde la primaria al estudiante se le educa en función de un examen, sin que la enseñanza y el saber le interesen o se relacionen con sus expectativas personales. Esta situación se repite una vez terminados los estudios ya que es lo que la persona encuentra en la vida.
Cuando termina los estudios, el individuo no sale a expresar sus
inquietudes, sus tendencias o sus aspiraciones, sino a engancharse en un
aparato o sistema burocrático que ya tiene su propio movimiento, y que le exige
la realización de determinadas tareas o actividades sin preguntarle si está de
acuerdo o no con los fines que se persiguen. En nuestro sistema educativo la
gente adquiere la disciplina desgraciada de hacer lo que no le interesa; de
competir por una nota, de estudiar por miedo a perder el año. Más adelante
trabaja por miedo a perder el puesto. Desde la niñez el individuo aprende
a estudiar por miedo, a resolver problemas que a él no le interesan. El capital
ha puesto bajo su servicio y control la iniciativa, la creatividad y la
voluntad de los individuos. Puede que el tipo de educación actual sea muy mala
desde el punto de vista del conocimiento, pero es ideal para producir un
"buen estudiante", al que no le interesa aprender pero sí sacar
cinco, y que solo estudia por el miedo a perder el año. Una educación así es
ideal para el sistema y sus intereses.
La educación, tal como ella
existe en la actualidad (1985), reprime el pensamiento, trasmite datos,
conocimientos, saberes y resultados de procesos que otros pensaron, pero no
enseña ni permite pensar. A ello se debe que el estudiante adquiere un respeto
por el maestro y la educación que procede simplemente de la intimidación. Por
eso el maestro con frecuencia subraya: "usted no sabe nada";
"todavía no hemos llegado a ese punto"; "eso lo entenderá o se
verá más adelante o el año entrante, mientras tanto tome nota"; "esto
es así porque lo dijeron gentes que saben más que usted, etc.
El bachillerato es la cosa más vaga, confusa y profusa de la educación colombiana. Es una ensalada extraordinaria de materias diversas (geografía, geometría, "leyenda patria", etc.) que el estudiante consume durante seis años hasta que en el examen de Estado o del ICFES, se libera por fortuna de toda aquella pesada carga de información y confusión”.
“Paradójicamente, el bachillerato es una educación al mismo tiempo muy elemental y muy especializada. Lo que se enseña en matemáticas o en geografía es, por una parte, tan elemental, que cuando el estudiante termina sus estudios los conocimientos
supuestamente adquiridos ya no le sirven para nada práctico en la vida, ni en sus actividades educativas posteriores cuando posteriores cuando no ele ocurrir que olvide todo lo visto.
El fracaso de nuestra
educación que advirtió Zuleta hace cuarenta años, enseñar a pensar y despertar
el interés y la pasión por el conocimiento, quedó en evidencia con las
pruebas PISA 2019, donde obtuvimos
entre malos y pésimos resultados en lectura, matemáticas y ciencias. Como lo ha
señalado la pedagoga e investigadora Yolanda Reyes, los jóvenes examinados por
PISA nacieron, se educaron y fueron evaluados durante los gobiernos de Uribe y
Santos (2003-2019). La evidencia de un fracaso manifiesto.
Zuleta fue un gran
pedagogo porque descubrió un especial sujeto de la educación, el joven. Sus
lecciones y su enseñanza se dirigieron al joven, Zuleta no le habló al adulto,
al hombre entrado en razón, a los hombres y mujeres que han aprendido
algo en la vida.
Su preocupación fue por ese ser que todavía
no es.
Ese paso, quizás el más difícil de la vida, fue el objeto de sus inquietudes y a ella le dedicó sus mayores esfuerzos, como profesor y educador.
Pensar
era para Zuleta aprender a dejar la infancia, superar la
minoría de edad que proponía Kant a los individuos y a las sociedades, aprender
a ser joven.
Hoy recordamos esa inquietud de Zuleta y nos asombra que haya advertido, muy
temprano, que en
Colombia el joven no ha existido o ha sido
desconocido, como lo
pudimos ver en las movilizaciones del año pasado. Si Zuleta hubiera
presenciado las marchas de finales del año, se habría dado cuenta que en sus
palabras estaban no solo esas luchas, sino ese ser, la mujer joven y el
hombre joven. Que su pensamiento sigue teniendo vigencia y actualidad. Que
sigue siendo un maestro que nos enseña a pensar con cabeza propia.
Colofón: “En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los
proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con
automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que
no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones;
surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el
destino que se les ha fabricado.” (El
elogio de la dificultad, Estanislao Zuleta, 1980).
https://www.las2orillas.co/el-pensamiento-educativo-de-zuleta-vive-30-anos-despues/
El Desafío de Vivir
Por William Ospina∗
Sus abuelos habían sido abogados y periodistas.
Su padre fue un joven intelectual, muerto en el mismo choque de aviones que
calcinó en Medellín, en el aeropuerto Olaya Herrera, a Carlos Gardel. Su tutor
en la adolescencia había sido el más rebelde y el más original de los
pensadores colombianos: Fernando González. Amigos de su juventud fueron
Fernando Isaza, Gonzalo Arango, Fernando Botero. Amigos de su madurez León de
Greiff, Mario Arrubla, Óscar Espinosa, Alfredo Reyes, Mario Flórez, Álvaro
Tirado.
Estanislao Zuleta, amaba el arte y la poesía,
el pensamiento y la música, pero tenía también una conciencia vigilante de la
historia y vivió atento a la actualidad del mundo. Tenía diez años cuando fue
arrojada la muerte atómica sobre Hiroshima, trece cuando fueron asesinados
Mahatma Gandhi y Jorge Eliécer Gaitán, quince cuando estalló la guerra de
Corea, dieciocho cuando Rojas Pinilla derrocó a Laureano Gómez, y esos hechos
marcaron su vida. También a los dieciocho viajó con su amigo Óscar Hernández a
Bucarest, alentado por Fernando González, y entró en contacto a un tiempo con
la realidad de los países socialistas de Europa Oriental, con la vida
intelectual de Francia, con la obra de Sartre, y con una literatura que ya no
lo abandonó desde entonces.
miércoles, marzo 17, 2021
viernes, marzo 12, 2021
La paradoja del gato de Schrödinger
La paradoja del gato de
Schrödinger
Es la paradoja
más difundida de la física cuántica.
Tiene distintas
variantes; aquí exponemos la más sencilla.
Es un
experimento que muestra lo desconcertante del mundo cuántico.
Imaginemos un
gato dentro de una caja, donde no se ve el interior.
Allí en su
interior se instala un mecanismo que une un detector de electrones a un
martillo. Y, justo debajo del martillo, un frasco de cristal con una dosis de
veneno letal para el gato. Si el detector capta un electrón activará el
mecanismo, haciendo que el martillo caiga y rompa el frasco.
Se dispara un
electrón. Por lógica, pueden suceder dos cosas. Puede que el detector capte el
electrón y active el mecanismo. En ese caso, el martillo cae, rompe el frasco y
el veneno se expande por el interior de la caja. El gato lo inhala y muere. Al
abrir la caja, encontraremos al gato muerto. O puede que el electrón tome otro
camino y el detector no lo capte, con lo que el mecanismo nunca se activará, el
frasco no se romperá, y el gato seguirá vivo. En este caso, al abrir la caja el
gato aparecerá sano y salvo.
Al finalizar el
experimento veremos al gato vivo o muerto. Y hay un 50% de probabilidades de
que suceda una cosa o la otra. Pero la cuántica desafía nuestro sentido común.
El principio de incertidumbre de Heisenberg
Dualidad onda-partícula y por qué la mecánica cuántica es más extraña que lo que acostumbramos a ver en nuestra vida diaria.
El principio de incertidumbre fue descubierto por Werner Heisenberg en 1927 y es fundamental en física cuántica.
El hecho de que cada partícula lleva asociada consigo una onda, impone restricciones en la capacidad para determinar al mismo tiempo su posición y su velocidad.
Este principio fue enunciado por W. Heisenberg en 1927.
En mecánica cuántica el principio de indeterminación de Heisenberg o principio de incertidumbre de Heisenberg afirma que no se puede determinar, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal de un objeto dado.
Establece que ΔpΔx ≥ h donde Δp es la incertidumbre en conocer el momento de la partícula (momento igual a masa por velocidad), Δx es la incertidumbre en conocer la posición de la partícula y h es la constante de Planck (h=6.63×10⁻³⁴Js).
Las implicaciones de esta sencilla fórmula son enormes.
Si conocemos de forma muy precisa la posición de la partícula no podremos conocer de forma tan precisa su velocidad y viceversa independientemente de lo bueno que sea nuestro aparato de medida o de lo que nos esforcemos en ello.
La incertidumbre en el sistema es intrínseca y no puede desaparecer nunca.
Posteriormente a la propuesta de Heisenberg se dedujo su principio de la hipótesis onda - corpúsculo de De Broglie.
La ciencia y la física cuántica nos ayudan a entender el universo
Sonia Fernández-Vidal
Interesante charla de la doctora en Óptica e Información Cuántica y Física de la U. Autónoma de Barcelona, donde es profesora, es conocida por su gran labor de divulgación científica con obras como 'La puerta de los tres cerrojos', 'El Universo en tus manos' o 'Desayuno con partículas'.
Ha trabajado y colaborado en algunos de los centros científicos más prestigiosos del mundo, como el CERN, el ‘Laboratorio Nacional de Los Álamos’ (LANL) o el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO). Méritos que le llevaron a ser seleccionada por la revista Forbes como una de las 100 personas más creativas del mundo.
Desde niña, Sonia Fernández-Vidal tuvo muy claro que quería ser científica “porque quería saber el porqué de todo”. Para ella, la ciencia y el mundo cuántico nos demuestran que la frontera entre lo imaginario y lo real es mucho más etérea de lo que pensamos: "Los científicos han respondido a muchas de las grandes preguntas y sueños que la humanidad ha tenido desde la noche de los tiempos", asegura.
martes, marzo 09, 2021
Personero Estudiantil
El personero estudiantil, debe ser un estudiante que curse el ultimo
grado de un establecimiento de educación básica o de educación media, será
elegido dentro de los 50 días calendario siguiente al de la iniciación de
clases del periodo locativo anual, se elige mediante voto secreto.
El personero estudiantil promueve el ejercicio de los deberes y derechos de los estudiantes, consagrados en la Constitución Política y el Manual de Convivencia.
En este orden de ideas el Personero Estudiantil, para que cumpla sus funciones exitosamente, tratara de involucrar a los estudiantes desde los primeros grados, haciendo así del contorno estudiantil una escuela de democracia.
Funciones del Personero Estudiantil
- Promover
el cumplimiento de los derechos y deberes de los estudiantes, para lo cual
podrá utilizar los medios de comunicación interna del establecimiento,
pedir la colaboración del consejo de estudiantes, organizar foros u otras
formas de deliberación.
- Recibir y evaluar las quejas y reclamos que presenten los educandos sobre lesiones a sus derechos y las que formule cualquier persona de la comunidad sobre el incumplimiento de las obligaciones de los alumnos.
- Presentar ante el rector o el Director Administrativo, según sus peticiones, las solicitudes que considere necesarias para proteger los derechos de los estudiantes y facilitar el cumplimiento de sus deberes.
- Cuando considere necesario apelar ante el
consejo directivo o el organismo que haga sus veces, las decisiones del
rector respecto a las peticiones presentadas por su intermedio.
- Permanente
defensa de los intereses de los estudiantes.
- Promover
y velar porque el estudiante actúe con libertad y respeto de conciencia.
- Estar
atento al cumplimiento del manual de Convivencia.
- Asesorar
con criterio serio al estudiante que sea sancionado para que interponga
los recursos ante las autoridades del Plantel Educativo.
- Instruir
debidamente a los estudiantes que manifiesten la intención de formular
alguna petición o queja.
- Promover
la ejecución de las leyes, disposiciones administrativas y Manual de
Convivencia, que se refieran a la organización y actividad del
establecimiento Educativo.
Contralor Estudiantil
El contralor es un estudiante que ejerce la función de control social con la institución educativa y la comunidad a la que pertenece.
Las funciones del contralor estudiantil, cargo instaurado en Colombia como una figura común en las escuelas y colegios en general, son la de hacer valer los bienes públicos de la institución educativa a través de la honestidad y la transparencia.
Este cargo es electo por los estudiantes inscritos en una institución educativa. Para esta elección, no importa el tamaño ni el número de niveles y grados que imparta la institución, pues solo se elegirá uno por escuela.
La persona que ocupe el cargo de contralor estudiantil está en el deber de fomentarle al estudiantado el fomento del control social.
A través de mecanismos como la rendición de cuentas, la finalidad de la existencia del cargo de contralor estudiantil recae en la vinculación de los estudiantes de una institución en el funcionamiento de la misma, además de la auditoría pública de las decisiones que en ella se toman.
Funciones del Contralor Estudiantil
1° Lograr una articulación entre los estudiantes de una institución educativa y los cuerpos directivos de la misma
El contralor estudiantil actúa como una de las autoridades máximas del
estudiantado al ser electo por este grupo. Por ese motivo, uno de los deberes
del contralor es hacer que su electorado se vincule directamente con las
instituciones a las que responde.
Conectar a los estudiantes con los asuntos que se tratan en los consejos directivos, de forma presencial o no, forma parte del trabajo del contralor.
2° Rendir cuentas a su electorado
Como en cualquier otro cargo público, el contralor estudiantil está en
el deber de responder ante la población a la que representa, en este caso con
los estudiantes de un centro educativo.
Es por eso que, en determinado tiempo, el contralor debe exponer el resultado de su gestión ante los estudiantes y deben siempre responder ante las peticiones y solicitudes que realicen cualquiera de sus representados, así como acompañarlos en cualquier requerimiento que tengan ante las autoridades educativas.
3° Institucionalizar los valores de la cultura fiscal
Al referirse a una función contralora, probablemente el primer
pensamiento que se asocia es relacionado con cuentas. Aunque esta no es la
única función de un contralor, sí está entre sus principales competencias.
En este sentido, antes de velar por las cuentas, el contralor estudiantil debe ratificar ante sus representados la importancia de velar por las cuentas de las instituciones en las que participan, instaurándose así una cultura fiscal en la que se controle todo lo que ingresa o egresa.
4° Reforzar valores de transparencia y honestidad
Más allá de su función de auditoria, el contralor estudiantil representa
una figura donde se deben impartir valores, como pueden ser la honestidad y la
transparencia.
Con pedagogía, el contralor estudiantil puede transmitirles a los estudiantes la importancia de que en todos los aspectos de la vida pública se debe realzar la honestidad, así como mantener la transparencia en todos los actos, incluidos en los propios inherentes a su cargo.
5° Velar por la transparencia en la financiación de la institución educativa
Probablemente, la función más popular del contralor estudiantil es
auditar y participar activamente en todas las actividades económicas que
realiza la institución educativa en la que representa.
El contralor estudiantil tiene derecho a acceder a los documentos de los movimientos financieros de la institución si considera que los estudiantes pueden verse perjudicados de alguna manera.
6° Supervisar los procesos de contratación realizados por el centro educativo
Al ser electos por el estudiantado, los contralores estudiantiles
tienden a analizar cuáles son los planes más adecuados para que los estudiantes
puedan dedicarse de lleno a esta actividad.
Por este motivo, un contralor estudiantil puede intervenir y oponerse
sobre algún plan de contratación de alguna persona o empresa, argumentando que
puede ir en desmedro de la comunidad estudiantil.
7° Promover el mejoramiento de la calidad educativa
La labor de contraloría no solo abarca la presencia en instituciones
superiores. En relación directa con su electorado, los contralores
estudiantiles están en el deber de consultarle a sus representados cuáles son
las mejoras que plantean para que la calidad educativa supere.
De esta forma, se audita el sistema educativo existente, proponiendo los cambios frecuentes y necesarios que se hacen presentes cada cierto tiempo.
Los contralores estudiantiles están en la capacidad de plantear estas reformas ante las autoridades de la institución educativa en la que estudian o incluso ante entes gubernamentales de carácter educativo o contralor.
8° Presentar los informes que eventualmente se realicen a instancias superiores de gobierno
La rendición de cuentas que presentan los contralores estudiantiles a sus representados no es la única exposición de motivos que deberán realizar quienes ostenten ese cargo.
Cuando detecten irregularidades, tanto en las cuentas de las instituciones educativas como en los procesos que llevan a cabo a propuesta o en beneficio del estudiantado, el contralor estudiantil podrá realizar informes y llevarlos a los organismos competentes.
Una vez superadas las instancias de la propia institución educativa, entes como alcaldías, gobernaciones o dependencias de la Contraloría General de la República, están en el deber de proporcionar respuestas al contralor estudiantil de cada una de las instituciones educativas.
Realizando estos informes, el contralor estudiantil está en la capacidad de informar a todos los estudiantes que también lo eligieron, sobre las irregularidades que encontró y la forma en la que fueron aclaradas o si, por el contrario, incurren en una ilegalidad y se debe comenzar un proceso penal.
9° Idear proyectos junto con el estudiantado y proponerlo a las instituciones
El contralor estudiantil debe responder a múltiples organismos, por lo que representa una conexión para los estudiantes en distintos entes donde pueden ser escuchados.
Cuando desde la contraloría estudiantil se crea un proyecto en beneficio de los estudiantes de una institución educativa, la figura del contralor puede presentarlo, no solo en los consejos directivos de las escuelas, sino en consejos de alcaldías y gobernaciones a los que puede acceder, especialmente cuando informa de alguna irregularidad.








