miércoles, octubre 26, 2016

Las  desgarradoras cifras de la violencia contra los niños

De 1985  al 2012 fueron desplazados forzosamente 2'520.000 menores de edad.

Crónica de Juan Gossaín. El Tiempo

Ni siquiera sé por dónde comenzar. Esto es desgarrador. A uno le duele el alma al saber lo que la violencia les está haciendo a niños y jóvenes de Colombia. Confieso que, mientras hacía las averiguaciones periodísticas para mi crónica, sentí ganas de echarme a llorar.

Las cifras, por lo general, son frías, y las estadísticas desalmadas. Lo contrario ocurre con las palabras, que llevan sus propias emociones cargadas en el hombro. Pero esta vez los números no son insensibles porque se refieren a la vida humana. Más todavía: se refieren a jovencitos muertos, desplazados, desaparecidos, destruidos por la violencia que ha agobiado a este país durante tantos años

Perdido en la maraña de mensajes que llegan cada día a mi correo electrónico, entre la propaganda interminable de cuanta chuchería mandó Dios al mundo, encontré un boletín de noticias que me enviaron los periodistas de la Universidad Nacional. Decía que las mayores víctimas del conflicto armado han sido la niñez y la adolescencia.

La verdad escueta y amarga es que, según indican las informaciones que tiene en su poder el Registro Único de Víctimas (RUV), en los veintisiete años que van de 1985 al 2012, fueron desplazados forzosamente 2’520.000 menores de edad. A vivir en la miseria y del delito, o vendiendo cigarrillos en los semáforos. Sin contar que otros 342 fueron víctimas de las minas antipersonas y que en tiempos más recientes 154 niños fueron asesinados.

El inventario de la barbarie

Ahora es posible saber la verdad porque Martha Nubia Bello, profesora del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Nacional, se puso al frente de un grupo de investigadores que viajan por toda la nación, conversando con los niños, las mujeres, los ancianos. Llevan ocho años en ese apostolado, trabajando día y noche, movilizándose a lugares tan distantes y distintos como las selvas del Putumayo, la costa del Caribe, las comunas de Medellín, las veredas del Chocó, los barrios de Buenaventura, las playas de Tumaco, las colinas del Cauca, las sabanas de Cundinamarca.

Los casos que han encontrado y los relatos que les hacen son un monstruoso catálogo de la perversidad humana. Los niños han sido víctimas o testigos de asesinatos, de torturas a sus familiares, de la muerte de sus compañeros de juegos, de la destrucción de sus hogares.

Tras medio siglo de violencia, la muerte se ha extendido por todos los rincones de Colombia, por campos y ciudades, por calles y caminos, hasta el punto de que los mismos autores del terror se convierten luego en sus víctimas. No hay región del país que haya escapado al drama.

Dolor, terror y valor

En medio de tantos ajetreos, la profesora Bello saca sus ratos para responder mis inquietudes. En enero de este año, gracias a una licencia que le concedió la universidad, pudo asumir la dirección del Museo de la Memoria, que por estos días ha sido noticia en la prensa, porque está a punto de inaugurarse. Le pregunto por los testimonios que mayor impresión le han causado.

-Ay, Dios -me responde, estremecida-. No sé por dónde empezar y, literalmente, se me arruga el corazón. He oído contar tanto horror y tanto dolor, pero también tanto valor…

Guarda silencio un instante. Luego agrega: “Las narraciones que he escuchado se grabaron en mi alma y en mi conciencia. He oído historias que he sido incapaz de contar o de escribir. Se me quedaron adentro y aún me perturban el sueño”. Antes de que la profesora y sus compañeros iniciaran esa tarea de titanes, era como si los niños no existieran en los terribles registros de la guerra. “Las pérdidas significativas para ellos, como sus mascotas o sus objetos preciados, no figuran en el inventario de daños y, por lo tanto, nunca serán beneficiados con una reparación”.

Odio y venganza

Al llegar a este punto, prefiero respetar su pena, y ahora soy yo quien se queda callado. Pero poco después la profesora Bello me escribe de nuevo y agrega:

-No solo escuché; también vi y percibí. Me quedaron tatuados en el corazón muchos rostros con expresiones de asco, de repugnancia, de odio, de tristeza profunda. Se me quedaron en la cabeza las imágenes de pueblos que fueron prósperos y ahora están abandonados y devastados, casas que fueron hogares y hoy son ruinas, iglesias y escuelas marcadas por la violencia. Tengo grabados en la memoria unos espacios fríos y oscuros usados como escenarios de torturas y fosas. Aún siento escalofríos. Tengo talladas en mi memoria unas fotografías viejas, amarillas y ajadas, que las víctimas cargan como estremecedor testimonio de sus familiares muertos o desaparecidos.

Según el Registro Único de Víctimas, en 20 años unos 13.000 menores de edad han sido reclutados por grupos armados ilegales. Los padres de esos niños arrastran consigo una pesada carga de sentimientos. Es una mezcla de rabia, rebeldía, miedo y deseos de venganza.

La violencia sexual

Además de desplazarlos, asesinarlos o desaparecerlos, los muchachos también han sido víctimas de otros delitos atroces. El Grupo de Memoria Histórica encontró, por ejemplo, que en las regiones del Caribe -Magdalena, Córdoba, Bolívar- las niñas han sido víctimas de más violaciones sexuales que en las otras regiones del país.

La mayor parte de esos casos ocurren en inmediaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde han campeado durante años tanto la guerrilla como los paramilitares. “Estas terribles experiencias”, dijo la profesora Bello a los periodistas de la Universidad Nacional, “dejan en las niñas unas huellas físicas y emocionales que nos les permiten volver a confiar en los otros, que afectan su propia estima, que les impiden entablar una relación basada en el placer y el respeto”. Como si fuera poco, se han reportado numerosos casos de enfermedades sexuales y embarazos involuntarios.

Los huérfanos y sus mascotas

Los hombres y mujeres del Grupo de Memoria Histórica empezaron en el 2007 y todavía prosiguen. Gracias a esa labor ahora viene a saberse la verdad de lo que la violencia les está haciendo a los colombianos más pequeños.

-Esos niños han perdido a las personas más importantes de sus vidas -me explica la profesora–: sus padres, sus abuelos, sus maestros, sus amigos de juegos. De ellos, los que no han muerto o fueron desplazados, están escondidos, cuidando lo poco que les queda, o están huyendo.

Los niños suelen evocar con mucha nostalgia algunas pérdidas causadas por la guerra que para los adultos no son tan significativas. “Les duele mucho que hayan desaparecido sus mascotas y compañeros, como el caballo, el perro o un pollito en las regiones campesinas. O sus cuadernos o libros. O los espacios de juego, como ríos y caminos a los que no pudieron volver”.

Capítulo aparte merecen los menores que van quedando huérfanos por culpa de la violencia. Su desamparo es mayor cuando la madre es la que muere, porque entonces el pequeño suele ser entregado a parientes o amigos, con lo cual se desintegra el núcleo familiar y su sensación de pérdida es mayor. Los registros de Bienestar Familiar señalan que, entre los huérfanos del conflicto armado, hay 526 en Antioquia, 360 en Nariño y 65 en Casanare. Pero la profesora Bello considera, por su conocimiento del tema, que no se dispone de una aproximación confiable a las cifras de la orfandad.

Región por región

Además de la invaluable ayuda que me prestó Martha Nubia Bello, también pude consultar a diferentes especialistas y organizaciones humanitarias que me pidieron reservar sus identidades por un justificado temor a convertirse en objetos de represalias.

Según sus investigaciones, en los últimos veinte años alrededor de 13.000 menores de edad han sido reclutados a la fuerza por los grupos armados ilegales, en su mayoría guerrillas, pero también paramilitares y hasta bandas comunes de secuestradores. En el solo año 2011 pudieron detectarse 385 casos. Entre ellos hay numerosos niños indígenas y negros. La mayoría tiene de 10 a 13 años. Tales reclutamientos han ocurrido en 25 de los 32 departamentos del país; es decir: en el 78 por ciento del territorio nacional, nada menos.

Según pudo establecerlo la Defensoría del Pueblo, las regiones más afectadas por ese reclutamiento obligatorio han sido, en su orden, Meta, Putumayo, Tolima, Cauca, Guaviare, Norte de Santander, Nariño, Caquetá, Cundinamarca, Cesar, Antioquia, Arauca y Bolívar.

Ni para qué hablamos de los niños que han sufrido mutilaciones, secuestros y muerte en ataques a escuelas o a pequeños hospitales.

Epílogo

Todas las cifras que he mencionado a lo largo de esta crónica no son más que muestreos parciales. En esos pueblos perdidos hay mucha gente que, naturalmente, tiene miedo de hablar. O vergüenza, como en el caso de las niñas violadas. Abrir la boca puede ser una condena.

–Los hechos atroces que han padecido estos muchachos –concluye la profesora Bello– quedarán estampados para siempre en sus memorias. Será muy complejo devolverlos al seno de la sociedad y hacer que encuentren de nuevo su personalidad.

¿Hasta dónde vamos a llegar, por Dios Santísimo? ¿Será Colombia el primer país del mundo en extinguir a sus propios niños? Lo que está pasando es aterrador, pero no dispongo de elementos de juicio para saber si las reuniones que se están celebrando en La Habana son o no son la solución.

No soy santista ni uribista: soy periodista. Y mi obligación consiste en contar la verdad completa.

Ahora recuerdo que, en medio del infierno que vivía España en la guerra civil de hace casi ochenta años, el poeta García Lorca dijo que su país estaba lleno de fe, pero falto de luz. Colombia está en las mismas. Así que de ahora en adelante, cuando alguien vuelva a preguntarle qué país les vamos a dejar a nuestros hijos, hágale usted la pregunta contraria, que es la correcta: ¿qué hijos le vamos a dejar a nuestro país?


Responder las Siguiente Preguntas

1°. ¿Qué impresión le causó este relato?        
2°. ¿Qué les gustaría que hicieran los adultos por la paz?
3°. ¿Qué saben ustedes sobre el foro que se realiza en el colegio y porque se llama “Camino a la Paz?
4°. Establezca qué diferencias hay entre el campo y la ciudad con relación a la situación narrada anteriormente.
5°. Se requiere un estricto cumplimiento de los derechos humanos en el conflicto armado ¿Qué piensa de esto?
6°. Un Símbolo de la Paz es una paloma blanca, ¿Qué otros símbolos les parecería bien para simbolizar la Paz?

7°. ¿Se imagina a Colombia en paz? Donde no haya enfrentamientos armados ni balaceras entre soldados y guerrilleros




viernes, octubre 21, 2016

Foro  'Camino  a  la  Paz'



Registro  Fotográfico
    Intervención  de  los  ponentes


Psicólogo 
Carlos Alberto Agudelo Mejía










                           



Sociólogo
Faber Alzate Toro
                              













Matemático
Fredy Pérez Carmona








Relator
Profesor
Alfredo Castañeda M.
         































  Prueba SABER 11
  Resultados sábado 22 de Octubre





 ‘Ser  Pilo  Paga’
 impulsa  la calidad  de la educación en Colombia

Viernes, Octubre 21, 2016 - 13:22

El presidente Juan Manuel Santos destacó este viernes el incremento de siete puntos en el promedio nacional de los resultados de las últimas pruebas Saber 11º.

De las cinco áreas de conocimiento que evalúa el examen de Estado, lectura crítica registró el mayor aumento, al pasar de 49.7 a 52.6, seguida por ciencias naturales, que pasó de 50.1 a 52.6 e inglés con un incremento de 50.4 a 51.9.

"Es un resultado sencillamente extraordinario. Este incremento muestra una evolución positiva en términos de la calidad de la educación y es un indicador evidente de que Colombia puede llegar a ser el país mejor educado de América Latina en el 2025", aseguró.

El mandatario agregó también que en los últimos dos años el puntaje de los preseleccionados para el programa "Ser Pilo Paga" aumentó en 32 puntos, al pasar de 310 en la primera edición a 342 en esta tercera versión.

En 2014 un 16% de los estudiantes que obtuvieron los 25.000 mejores resultados en las pruebas de Estado lograron hacer parte del grupo de potenciales "Pilos", en 2015 un 28% y este año un 41%.

"'Ser Pilo Paga' está impulsando la calidad de la educación en Colombia. Hoy los jóvenes se están esforzando para ser los más pilos, padres y maestros también se están esforzando para que sus alumnos y sus hijos se destaquen en las pruebas de Estado ¡Los pilos cada vez son más pilos!", agregó el Jefe de Estado.


















Subió este año promedio nacional en pruebas Saber 11: Santos
                                      
El presidente dijo que Ser Pilo Paga está impulsando la calidad educativa en el país. Este sábado se conocerá el nombre de los 10.000 beneficiarios de la tercera versión del programa.
  
Un día antes de que el Icfes publique los resultados de las pruebas Saber 11 de este año, el presidente Juan Manuel Santos anunció que los puntajes obtenidos por los jóvenes evidencian un incremento de siete puntos en el promedio nacional de los resultados de las últimas pruebas.

“Es un resultado sencillamente extraordinario. Este incremento muestra una evolución positiva en términos de la calidad de la educación y es un indicador evidente de que Colombia puede llegar a ser el país mejor educado de América Latina en el 2025”, aseguró el mandatario.

De las cinco áreas de conocimiento que evalúa el examen de Estado, lectura crítica registró el mayor aumento con 52.6 (en 2015 fue de 49.7); seguida por ciencias naturales, que pasó de 50.1 a 52.6 e inglés de 50.4 a 51.9.

De acuerdo con el jefe de Estado, Ser Pilo Paga ha jugado un papel importante en la mejora de los resultados pues los jóvenes y maestros le han apuntado a la calidad educativa como objetivo para poder hacer parte del programa y estudiar en las mejores universidades becados.

‘Ser Pilo Paga’ está impulsando la calidad de la educación en Colombia. Hoy los jóvenes se están esforzando para ser los más pilos, padres y maestros también se están esforzando para que sus alumnos y sus hijos se destaquen en las pruebas de Estado ¡Los pilos cada vez son más pilos!”, agregó.

Desde que se inauguró el programa el promedio nacional en las Pruebas Saber 11 (requisito para pertenecer a Ser Pilo Paga) ha ido en aumento. Razón por la que el puntaje requerido para ser beneficiario del programa pasó de 310 en la primera edición a 342 en esta tercera versión.

En 2014 un 16% de los estudiantes que obtuvieron los 25.000 mejores resultados en las pruebas de Estado lograron hacer parte del grupo de potenciales “Pilos”, en 2015 un 28% y este año un 41%.






1. http://hsbnoticias.com/noticias/nacional/ser-pilo-paga-impulsa-la-calidad-de-la-educacion-en-colombia-246182

2.  http://www.elespectador.com/noticias/educacion/subio-ano-promedio-nacional-pruebas-saber-11-santos-articulo-661544

3. http://aprende.colombiaaprende.edu.co/es/pilopaga

4. http://aprende.colombiaaprende.edu.co/es/pilopaga





























jueves, octubre 20, 2016

Foro "Camino a la Paz"
 Auditorio IE Octavio Harry - Jacqueline Kennedy 
Realizado hoy 20 de Octubre

Ponentes*:
Carlos Alberto Agudelo Mejía
Faber Hernán Alzate Toro
Fredy de J. Pérez Carmona
Relator: 
Alfredo Castañeda Molina









* Carlos A. Agudelo M.
Psicólogo y Psicoanalista.
Especialista en Psicoanálisis y Filosofía de EAFIT.
Especialista en el Fenómeno Psicosomático.
Investigador y Planificador Social.
Gestor de Lectura, Escritura y Oralidad
Biblioteca Ávila.

Ha escrito y publicado varios libros de poesía, relatos 
y cuentos cortos, así como artículos de opinión sobre                                             
el patrimonio, la cultura y las dinámicas sociales de nuestra ciudad.


* Faber H. Alzate T.
Sociólogo
Psicólogo
Docente investigador Mova
Magister en Ciencias Políticas
Profesional de la Secretaria de Educación de Medellín


* Fredy de J. Pérez C.
Licenciado en Matemáticas
Especialista en Informática Educativa
Magister en Educación
Docente investigador
Profesional de la Secretaria de Educación de Medellín




















Resultados Prueba Tercer Periodo
Grupo 10° 2




Resultados Prueba Tercer Periodo
Grupo 10° 1






martes, octubre 18, 2016

Taller Sistematización de Experiencias Educativas en Clave de Cartografía Pedagógica


El Director del CIEP-ASDEM, Rubén Gómez Lorduy, envía invitación a inscribirse al Taller Sistematización de Experiencias Educativas en Clave de Cartografía Pedagógica para maestros investigadores.

La invitada es la doctora Ana Brizet, coordinadora de la Red CHISUA
de Bogotá y organizadora del Iberoamericano de educación de México 2017.

Diligenciar formulario para la confirmación de su asistencia.

Informes: asdemciep@yahoo.es 




Se debe diligenciar formulario para confirmar asistencia.

Informes: asdemciep@yahoo.es 





Ellos                                                                               

Por: William Ospina    EL Espectador


Han tenido por 150 años el país en sus manos, y somos el cuarto país más desigual del planeta, después de Suráfrica, Haití y Honduras.

Tuvimos agricultura: la eliminaron, y ahora hasta el maíz lo importamos. Tuvimos industria: la cerraron, y ahora Colombia tiene que importarlo todo. ¿Pero con qué compramos si no producimos?

Han aceptado de los poderes multinacionales la orden de reducir nuestra actividad a la economía extractiva, como en el siglo XVI; ahora, cuando ya las riquezas guardadas en la tierra hay que extraerlas fracturando los montes, destruyendo los suelos y envenenando las aguas.
Ellos son los que deciden, son los que mandan, son los que supuestamente saben; ellos son los que odian, y día tras día nos dicen a quién hay que odiar para que ellos puedan ser eternos.
Hace setenta años utilizan la guerra para algo que no es mejorar el país. ¿Hoy qué pueden mostrar? Estamos sin agricultura, sin industria, sin trabajo, con una educación que no entiende lo que lee, con una salud de limosna, sin seguridad, sin futuro, en manos de una dirigencia que gasta todos los recursos en reelegirse, y que tiene el presupuesto lleno de venas rotas de corrupción por las que se va nuestra sangre.
En ambos bandos hoy enfrentados militan los viejos apellidos del poder: los Santos y los Lleras, los Holguín y los Caro, los Uribe y los Pastrana, los Mosquera y los López. Qué fácil les resulta hacer la guerra: para la guerra no necesitan plebiscitos, ni convocar acuerdos, ni diseñar presupuestos a pesar de ser tan costosa; pero qué difícil les resulta hacer la paz, ahí sí resultan llenos de titubeos y de escrúpulos constitucionales.
Para hacer la guerra nunca requieren filigranas jurídicas: para hacer la paz todo es un laberinto sin luces. La paz que salva vidas les despierta infinitos desacuerdos, la guerra que consume gente pobre la declaran con una facilidad asombrosa.
El 2 de octubre las mayorías se negaron a creerles a las ilusiones del Sí y a las confusiones del No. Santos pudo haber logrado una mayoría abrumadora: pero su desconfianza de la gente hizo que la comunidad nunca fuera convocada más que a ser testigo lejano y aplaudir los acuerdos. Pero la paz es de la gente y sólo puede construirse con la gente. Las ilusiones llenas de secretos se terminan en lágrimas.
En Colombia sólo un 20 por ciento está incluido, está formalizado. Leer los acuerdos de La Habana, que vuelven a formular como promesas un montón de cosas que ya están consagradas en la Constitución, sólo sirve para comprobar que lo que hay escrito en la Constitución no se cumple. Todos sabemos a qué grados de ineficiencia puede llegar aquí la protección de los derechos y la justicia. Pero en cambio hay que ver a los políticos atravesando incisos, oponiendo la máquina de una legalidad que siempre fue tramposa, cuando se trata de impedir que algo cambie.
Lo que en el fondo quieren impedir es que Colombia se sienta dueña de sí misma. Nunca se había visto una situación más incomprensible: la guerrilla quiere dejar de hacer la guerra, y los dueños del país no se ponen de acuerdo para aceptarlo.
Si queremos saber dónde están los responsables de la guerra, los que más se beneficiaron de ella, basta ver quiénes son los que hoy forcejean por imponerse en los acuerdos, porque todos manejan una agenda secreta, un libreto que no puede decirse.
Colombia tiene la mitad de su territorio en el segundo día de la creación. Lo que se está decidiendo es si esas riquezas serán manejadas por la vieja casta centralista o por la nueva casta facciosa, para deleite de las multinacionales frente a las cuales ellos no tienen ningún desacuerdo. Ambas saben besar al poder mundial en la boca, pero les cuesta unirse, a no ser que nos vean unidos. Quizá en ese momento se darán un abrazo instintivo.
Hace 68 años murió Jorge Eliécer Gaitán. Fue la última vez que el pueblo colombiano tuvo una esperanza. Con estas largas guerras han logrado tres cosas: que tuviéramos miedo de tener esperanzas, que aprendiéramos a odiarnos y a recelar los unos de los otros, y que ya no nos creyéramos capaces de reemplazarlos, para construir de verdad la grandeza de este país. Sin la tutela de las castas guerreras, del santanderismo leguleyo, del fanatismo que no ve la religión como un ejemplo de moral para la convivencia sino como una escuela de intolerancia.
La historia nos está enviando un mensaje: “Olvídense de Santos y de Uribe, olvídense de esa clase política que en tantas décadas no ha sido capaz de arreglar el país, que al contrario ha abusado de su confianza y de su esperanza, esa clase política que ahora forcejea, cuando podríamos estar a las puertas de la reconciliación, mirándose con odio, contagiando ese odio, preocupada sólo por saber quién se va a quedar con el tesoro”.
¿Seguiremos sentados y cruzados de brazos esperando el país que van a diseñar para nosotros? ¿Suplicando la paz que sólo los que no hemos hecho la guerra podemos hacer? ¿Por qué no nos atrevemos a ser algo por nosotros mismos: la voz de un pueblo alegre, pacífico, laborioso, creador, cansado de guerras, de exclusión y de corrupción? Ese pueblo que nunca decidió, pero que siempre supo hacer músicas y relatos, carnavales, recetas, proezas del deporte sin ayuda de nadie, conocimiento de la selva y del río, esas gentes pobres que a golpe de necesidad fueron las que abrieron este país al mundo.
Rompamos los barrotes del miedo. Que comience la fiesta de la democracia. Que dictemos por fin una ley que se cumpla, una ley que sea válida para todos y que no caiga con su peso sólo sobre los débiles y los humildes. Porque ya es hora de decir que no se trata sólo de que el ciudadano respete la ley, sino sobre todo de que la ley respete al ciudadano.
No más impuestos para la corrupción: un orden social verdadero para la paz, para la convivencia, para el abrazo de la sociedad, para el diálogo creador con un mundo en peligro.
La paz no se hace para los políticos y para la guerrilla: se hace para el país.
Seamos más que ellos. Hagámoslo nosotros.