viernes, marzo 25, 2016

Peter  Sloterdijk


Escritores  ante  el  III  Milenio (V)

Peter Sloterdijk: «El mundo necesita otra revolución» 

Paula Izquierdo



Estudió filosofía, germanística e historia en las U. de Munich y Hamburgo. Sus primeros trabajos académicos denotan su propensión por el estructuralismo y la hermenéutica poética. Se doctoró con una tesis sobre literatura y organización de las experiencias vitales. En la actualidad es catedrático de filosofía en la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe. La publicación de 'Crítica de la razón cínica' en 1983 (Taurus, 1989) le catapultó a la fama, ya que se convirtió en el libro de filosofía más leído y debatido en Alemania.         

Del autor han sido traducidas al castellano, entre otras: 'El árbol mágico: el nacimiento del psicoanálisis' en 1975 (1986), 'En el mismo barco: ensayo sobre la hiperpolítica' (Siruela, 1994), y 'El extrañamiento del mundo' (Pre-textos, 1998) que obtuvo el premio Ernst Robert Curtius (1993). Año en el que Siruela publica su trilogía 'Esferas'. Fue acusado de usar una «retórica fascista» y plantear una nueva selección genética en 'Reglas para el parque humano'. El instigador de la polémica fue un superviviente de la Escuela de Franckfurt, el filósofo Habermas. En una carta abierta en 'Die Zeit', Sloterdijk se dirigió a él: «La era de los hijos de moral hiperdesarrollada de padres nacionalsocialistas toca a su fin. Una generación más libre avanza».

Europa


Sloterdijk considera que estamos viviendo una crisis ejemplar en Europa, relacionada con cuestiones fundamentales como es la situación actual en Austria. El desarrollo de la Unión Europea va a ser una continua tendencia a la tensión entre países grandes y pequeños, y la política del resentimiento irá en aumento. «En un periodo de un año o quizá dos la situación política de Austria se va a estabilizar. Sin embargo, no considero que haya que establecer una relación directa entre Haider y el fascismo. Además los países que acusan a Haider de fascista como Francia y Portugal también cuentan con movimientos fascistas; creo que en cierta medida están apelando a sus propias neurosis. El único problema que puede existir en Austria es que se persista en la política de aislamiento».

Considera que Europa es uno de los grandes temas del momento, de hecho acaba de escribir un libro, 'Cuando Europa despierte', en el que trata el viejo continente desde un punto de vista histórico pero también dramático. 

«El desarrollo del sentimiento nacionalista en Europa tiene mucho que ver con los medios de comunicación. Sea a través de los medios impresos o la televisión, es todo una cuestión mediática». Este es el caso de Austria; Sloterdijk cree que han sido los medios de comunicación los que han inflado el problema, porque la política de Haider es más bien provinciana. «Haider se defiende de la globalización que tiende a eliminar las identidades culturales.

Se confunde el fascismo con la política de Haider, que es sólo un movimiento austriaco. La forma en que Haider está siendo tratado por los medios es más peligrosa, que el aislamiento que propone. De lo que se trata es de saber cuándo funciona la teoría de McLuhan y cuándo no funciona. Existe una relación directa entre el nacionalismo y la prensa. Se ha hablado también de que esa prensa puede ser postnacionalista, pero ese postnacionalismo, ese eliminar fronteras, también lleva a que las comunidades defiendan su identidad, su forma de entender la vida. Un ejemplo concreto y bastante evidente es 'La Gramática' de Nebrija, es un momento en que la idea del estado nación empieza a tener importancia. Es importante que exista una lengua propia y una manera de establecer cómo se define un país a través de su cultura. Es un proceso donde una lengua universal como era el latín en aquel momento se transforma y pasa a constituir la lengua propia de cada país y de este modo su cultura». 

Sin embargo, aun entendiendo que es necesario que pervivan las identidades, también es cierto que son los nacionalismos a ultranza los que derivan en confrontaciones sociales e incluso en guerras. Europa tiende a convertirse en un gran puzzle hecho de pequeñísimas piezas.

«Es un hecho que existen pequeños grupos regionales en la Europa de hoy en día. En Europa se está dando una vez más lo que llamo un nuevo irredentismo». Sloterdijk se refiere a la corriente italiana de la edad media donde hace su entrada en Europa una nueva entidad, la del Estado como creación consciente y calculada, y donde la gente se define por su etnia y su cultura. «Esto es un hecho y no se puede negar. Existe y basta. En cuanto al término nacionalismo, hoy en día se produce un error de concepto: no se puede comparar el nacionalismo del Siglo XIX con el nacionalismo del año 2000. P.e., el problema vasco no tiene nada que ver con el nacionalismo sino que es un problema de una provincialidad tribal. Incluso el conflicto checheno también, en el fondo se trata de lo mismo, aunque en la forma se quiera asimilar al nacionalismo». Sloterdijk compara los conflictos que se producen en Europa con los que ocurren en África, salvando las distancias. «Hasta hace poco en Europa existían los estados monárquicos que no son más que una representación del hipertribalismo o metatribalismo así podían defender a las comunidades y los que se rebelaban eran los que no estaban representados por la monarquía».     

Considera que las ideologías del Siglo XIX y del XX se han agotado y las divide en el marxismo, cuya representación es la metástasis del comunismo, y en el mito del liberalismo. «Sin embargo, mientras los hombres no pierdan las ilusiones habrá otras ideologías que sustituyan a las viejas. La ideología capitalista no ha convencido a toda la población europea. Creo que ha surgido una nueva religión que denomino como neofatalista y que se remite a la época del Imperio Romano. En aquel momento, los gladiadores se encomendaban a la diosa Fortuna, que es precisamente la diosa de los desheredados».

Sloterdijk considera que los últimos 400 años ha sido una época caracterizada por el renacimiento sublime del arte. «Por desgracia, hoy en día estamos asistiendo a un renacimiento vulgar basado en esta religión neofatalista. Las catedrales de este neofatalismo son los estadios de fútbol y los programas baratos que emite la televisión».

Le pregunto por el papel que desempeñan los centros comerciales. Sloterdijk se ríe a carcajadas. «Existe una diferencia muy importante entre los lugares públicos que se construyen en el Siglo XVIII y XIX que tienen forma de anfiteatros, como la ópera, el teatro, o incluso, las aulas universitarias, y los que se construyen hoy, que tienen forma de foro romano, porque es una vuelta al circo romano. En cuanto a los centros comerciales es cierto que se ajusta a esta idea de circo, sin embargo, su concepción es mucho más democrática porque en él sólo se dan perdedores, mientras que en los estadios se dan perdedores y ganadores».       

A Sloterdijk le impresionó el intento de procesar a Pinochet porque, de acuerdo con este pensamiento pesimista que tiñe el Siglo XX, no podía imaginar que se pudiera procesar a los grandes dictadores en este mundo. «Como gesto simbólico tiene mucho valor, pero hubiera preferido que lo hubiesen extraditado y que se hubiese comenzado un juicio, aunque probablemente se hubiese visto interrumpido por cuestiones de salud». Él, como alemán, puede hablar del caso Hoeneker, el presidente de la antigua República Democrática Alemana, al que por cuestiones de salud sacaron de la cárcel. «Este es un asunto muy delicado y conflictivo porque es muy difícil decidir quién juzga a quién».   

Alemania

Sloterdijk piensa que la unificación alemana no ha tenido lugar, sino que más bien ha habido una especie de anexión. «Lo que no se puede hacer con los antiguos habitantes de la RDA es darles limosnas. Lo que deberíamos hacer es motivarlos en su camino hacia la autonomía económica». Considera que es absurdo regalar el dinero porque no se consigue nada, salvo un profundo resentimiento. «La unificación alemana no ha sido un acontecimiento ejemplar.

Cuando se vuelve de la guerra con un brazo amputado se recibe una pensión, pero no se puede dar una pensión al que viene del comunismo, a las víctimas del comunismo. El problema de muchos alemanes es que han adoptado el papel de pensionistas de la historia y, además, con un sentimiento de rencor muy negativo. De ahí que sea muy escéptico respecto a la reunificación. Yo no entiendo la nación como algo necesario sino como algo casual, en el sentido filosófico del término. En realidad, Alemania del Este ha sido anexionada a la Alemania del Oeste y la relación que se ha establecido es la de un gran super-proteccionismo, sin dar opción a la gente a que decida sobre el propio camino a seguir».        

Está de acuerdo con que Berlín se ha convertido no sólo en la capital económica de Europa sino también en la capital cultural. «Sé que es así, pero yo considero que es un síntoma superficial. Berlín es una ciudad que casi no tiene cultura. Realmente la época interesante desde el punto de vista cultural fue cuando todavía existía el muro, porque se vivía en un estado de excepción. Berlín fue una ciudad donde se dio el existencialismo de forma continuada desde los años 50 hasta los años 80. Se respiraba una atmósfera especial. En cualquier caso, la época de las grandes ciudades y las grandes capitales ha acabado. Los medios de comunicación tienen un gran poder descentralizador: todo se da en todos sitios».      

El sentimiento de los alemanes respecto a la Unión Europea es más bien de escepticismo por parte de los que él llama amateurs, es decir, de aquéllos que no están involucrados directamente en la política. «Hay otros, los políticos y funcionarios, que son muy proeuropeos». S. cree que sus compatriotas siguen viviendo en la culpa, que no se han liberado de los condicionamientos morales del nacionalsocialismo. «Evidentemente se da la circunstancia de que ésta es la tercera generación después de la guerra y la primera que no ha vivido la guerra». Recuerda que cuando era pequeño en Munich, en los años 64 y 65, y jugaba en la calle, la casa de al lado era una ruina, la presencia de la guerra era un hecho palpable. Las casas bombardeadas y los edificios destruidos eran parte de paisaje cotidiano en el que creció. «El recuerdo del holocausto y de la Segunda Guerra Mundial va a dejar de ser algo neurológico, un shock continuo, y se convertirá, cuando hayan desaparecido todos los testigos de la guerra, en un símbolo de lo que no se debe repetir».         

Milenio

Sloterdijk hace una comparación entre las tres edades del hombre y la navegación: primero se utilizaron balsas, después grandes barcos y en el tercer estadio, que denomina de la hiperpolítica, parece que navegamos en grandes plataformas flotantes.

«La Tercera Edad de la humanidad la comparo con la navegación en tanques gigantes que dada sus exageradas dimensiones casi no pueden maniobrar. Así, no navegamos hacia el futuro (a no ser que seamos turistas ricos con un yate en el Mediterráneo), estamos sentados en la cubierta de un barco enorme y esperamos que éste no choque con ningún iceberg».        

Lo que opina sobre la familia, el amor y el sexo está escrito en el libro 'Selbstversuch (Conversaciones con el joven filósofo español Carlos Oliveira)'  «Hablo en él sobre todo del modo del amor individualista: la erótica del mercado libre. Defino al compañero moderno como un trocito elemental a la búsqueda de otro trocito con el que sea posible establecer una unión».

«Respecto al sexo hasta Wilhelm Reich se creía que el orgasmo estaba por naturaleza a la izquierda. Hoy no estamos tan seguros, también podría estar a la derecha». En cuanto a la polémica desatada por su discurso cree que la manipulación genética se ha dado siempre de manera indirecta a través de matrimonios reglados o aislaciones culturales. «La futura genética será interesante sobre todo como un nuevo estilo de medicina. En las actuales condiciones estas técnicas nuevas no significan una ganancia para colectivos o unidades políticas». Cree que estas técnicas llevan también a una globalización de los genes a largo plazo y con ello a una situación pos-racista global. «En 500 años se mostrarán los tipos antiguos y las razas en las películas históricas como hoy se representan a los hombres medievales en estos filmes». De ahí la alusión al último hombre solitario y sin retorno que aparece en su ensayo: ‘En el mismo barco’. «El último hombre en el prólogo de Zarathustra es el hombre sin descendencia, en este sentido el hombre de un único camino. No quiere ser intermediario entre los antepasados y los descendientes, sino él mismo última estación de la evolución. Como un monje pero sin creencias».      

Sloterdijk cree que la historia del hombre es una aventura de mecenazgo. «Todo ser viviente superior necesita un mecenas. La primera mecenas es la madre, vivimos en su cuerpo nueve meses como en un oscuro hotel de cinco estrellas. Después aparecen otros mecenas en el escenario, padres, profesores, modelos, los clásicos. ¿Sabía que los poetas son los patrocinadores de sus naciones? Son los mecenas de sus idiomas, enriquecen a todos los que los leen».
              
Le pregunto cómo imagina que será la forma del mundo y si volveremos a vivir en pequeñas hordas: Boccacio, El Decameron, en medio del desastre de lo grande sólo se puede sobrevivir en pequeñas comunidades.

«Continuaremos viviendo como hasta ahora, en una tendencia individualista, visitados una y otra vez por la nostalgia del grupo, siempre sobrepasados por la exigencia de tener que interesarnos por el destino de individuos lejanos, no sólo en la misma ciudad o nación, sino cada vez más de todo el planeta. La atención será mas preciada que el dinero puesto que todos querrán obtener tu atención».    

Hablando del progreso cree que los europeos críticos están convencidos desde hace 200 años de que la revolución burguesa no basta. «El mundo necesita otra revolución u otro cambio para corregir su curso autodestructivo. Sin embargo nadie sabe cómo ha de realizarse este cambio. Todos los intentos revolucionarios añadidos han fracasado horriblemente».  

Filosofía

Hace poco le declararon sospechoso de flirtear con una retórica fascista. «Se ha dicho esto porque se ha leído mal mi discurso 'Reglas para el parque humano'. El cabecilla de los malos lectores fue Habermas, cuyo pasado en una familia 100% nacionalsocialista siempre reprime, nunca ha trabajado realmente. Se pone vulgar cuando quiere decir algo negativo de algún filósofo que no comparte sus opiniones». En cuanto a las diferencias entre su forma de entender la filosofía y la de sus colegas. «La cuestión puede definirse con un concepto: Habermas representa un tipo de filósofo que sólo puede darse en la isolación de la Universidad alemana; escribe fundamentalmente para los colegas. Yo me veo al contrario como un escritor filósofo que escribe para un público».             
 
Sloterdijk considera que filosofar es una forma de 'autohipnosis': se rechazan todas las opiniones con el pretexto de tener que pensarlas uno mismo. «En este sentido tiene el carácter de un poderoso mecanismo de protección. El filósofo tiene que tener (a diferencia del artista, que necesita una infancia infeliz) una infancia feliz y no resignarse nunca a que ésta se ha perdido; tiene que estar convencido de que antes de él no se ha pensado realmente nunca y que todos los sistemas anteriores surgen de charlatanes; tiene que sentirse a gusto en el infierno». Cree que la filosofía sigue teniendo cabida hoy.     

En cuanto a los cinco mejores libros del Siglo XX, Sloterdijk contesta que probablemente no haya leído los mejores libros, pero cinco buenos son:




Gottfried Benn: 'Cartas a Oelze';

Federico Nietzsche: 'Obras póstumas'.

«En estos momentos estoy leyendo el libro de Boris Groys: 'Bajo sospecha', una fenomenología de los medios. Munich, 2000. Es sensacional».     

Vida

Le pregunto por lo que más le gusta hacer en la vida: «Como Marcel Duchamp soy un respirador apasionado». Aunque no suele hacer planes, sus libros sin escribir ya lo han planeado como autor. Este otoño la editorial Suhrkamp publica dos nuevos libros suyos. El primero se llama, 'Profetizo otro pasado a la filosofía', la primera compilación de sus ideas en seis detalladas conversaciones con el escritor-etnólogo Hans-Jürgen Heinrichs. El segundo se llama, 'No salvado. Ensayo sobre Heidegger', una recopilación de sus notas sobre Heidegger y la situación de la filosofía contemporánea.

Por último, Peter Sloterdijk decide que si fuera un animal le gustaría ser un elefante, probablemente mejor uno indio que uno africano. «Tiene unas patas muy feas pero un paso suave. La nariz está más allá del bien y del mal y su memoria es fuera de lo común. Lo mejor de los elefantes es que son queridos a pesar de ser grandes». 

http://www.elmundo.es/elmundolibro/2000/07/07/anticuario/962902173.html


El crimen casi perfecto contra el exespía ruso Litvinenko en Londres

Semana.com             MUNDO | 2016/01/21 09:28

Alexander Litvinenko se tomó un contaminado con polonio, agonizó
por días y murió. Según una investigación de la justicia  británica fue
un asesinato "probablemente aprobado" por el presidente Putin.                                      

Cuando se confirmó que el envenenamiento era radiactivo, Marina Litvinenko tuvo 20 minutos para tomar un par de cosas y salir de su casa. 


Estuvo a punto de convertirse en un crimen casi perfecto. Pero, diez años después, la investigación pública por la muerte del exespía ruso Alexander Litvinenko en Londres finalmente concluyó con la identificación de varios culpables.

"Estoy seguro de que el señor Lugovoi y Kovtun colocaron el polonio 210 en la tetera", dijo el juez a cargo de la investigación, refiriéndose a los dos antiguos colegas de Litvinenko considerados los principales sospechosos por las autoridades británicas.  

Pero Sir Robert Owen fue incluso más allá. "Hay indicios que permiten concluir que este fue asesinado por agentes de los servicios de inteligencia ruso en una operación "probablemente aprobada [...] por el presidente Putin", dijo.

Aunque el Kremlin, que afirma que la investigación fue "politizada", sigue negando cualquier responsabilidad en el caso.        

BBC Mundo le recuerda aquí los detalles del que muchos han descrito como "un acto de terrorismo nuclear en las calles de Londres", tal y como fueron reportados en julio del 2015 por el programa de investigación de la BBC Newsnight.

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Miércoles 1 de noviembre del 2006. Un fresco día de otoño en Londres. La capital se estaba preparando para un fin de semana soleado.    

Alexander Litvinenko es captado por cámaras de seguridad camino a encontrarse con excolegas de la inteligencia rusa.  

Las imágenes lo muestran saliendo de plano para entrar al conocido Millennium Hotel en Mayfair, en pleno corazón diplomático de Londres. Dentro del hotel Litvinenko se tomó un té, con polonio radiactivo. 22 días después, estaba muerto.      

¿Quién lo mató y por qué?

Una fuente de inteligencia le dijo a la BBC que fue asesinado bajo las órdenes del Estado ruso, por realizar acusaciones directas contra el presidente y su exjefe en la inteligencia rusa, Vladimir Putin.      El Kremlin, sin embargo, niega cualquier relación con el tema.      

¿Enfermo o envenenado? 

Alexander Litvinenko comenzó a sentirse mal horas después de dejar el Pine Bar del Hotel Millennium. Allí se reunió con Andrei Lugovoi y Dmitry Kovtun, dos exespías rusos que consideraba contactos de negocios. Y amigos.     

El 3 de noviembre ingresó al hospital con vómitos y mucho dolor. Nunca se recuperó.

Les dijo a los doctores que creía haber sido envenenado. Al principio llamaron a los oficiales de la Policía Metropolitana de Londres, pero pronto la historia llegó a oídos del encargado de la división antiterrorista, Peter Clarke.      

"Un colega vino a mi oficina y me explicó que, en un hospital del norte de Londres, había un hombre contando una historia extraordinaria. Decía que era un exmiembro de la agencia de inteligencia rusa y que había sido envenenado por sus excolegas".   

El hombre mostraba signos de envenenamiento radiactivo. Se le había caído el pelo. Pero cuando los doctores lo sometieron a un contador Geiger -que mide la radiación- los resultados fueron negativos. El hombre estaba grave -y evidentemente- enfermo. Pero nadie pudo entender por qué.        

Dos semanas después de ingresar al hospital, Litvinenko fue trasladado en ambulancia y con escolta policial al University College Hospital (UCLH) en el centro de Londres para cuidados intensivos. Su nivel de glóbulos blancos estaba catastróficamente bajo: su sistema inmune había sido destruido. Estaba en un lugar prioritario para un trasplante de médula, pero continuaba empeorando.  

"Cuando lo vine a ver estaba exactamente como se ve en la foto que salió en los diarios. Desde entonces nunca más se levantó de la cama. Estaba muy, muy débil. Trató lo más posible de darle información a la policía".     

John Goldstone, jefe de la unidad de Cuidados Críticos de UCLH, recuerda la cantidad de visitantes poco comunes que recibió el hospital durante la estadía del exespía.     

"Había una mezcla de individuos. Un montón de gente en trajes. Había oficiales de policía, pero también había gente que probablemente eran miembros de los servicios de seguridad", cuenta Goldstone.    

El hematólogo Amit Nathwani fue uno de los principales miembros del equipo médico de Litvinenko. "Sus órganos vitales comenzaron a ser destruidos en un patrón secuencial. Primero su hígado, luego rápidamente sus riñones y su corazón. Estábamos en una carrera, tratando de descubrir la causa antes de que otros órganos fueran atacados". 

Tras 18 días en el hospital, su condición seguía siendo un misterio. Como último recurso, decidieron enviar una muestra de orina y una de sangre al ultra secreto centro de desarrollo nuclear de Aldermaston, al oeste de Londres.            
Los científicos de Aldermaston están más acostumbrados a trabajar con armas nucleares, pero usaron su experiencia para buscar veneno radiactivo. 
Primero utilizaron una técnica llamada espectroscopia gamma, que consiste en pasar energía para buscar elementos radiactivos que emiten rayos gamma. Cada elemento tiene una señal única a un nivel de energía particular.       

Los resultados parecían negativos, excepto por un pequeño aumento por encima de los niveles de base. Por pura casualidad otro científico, que había trabajado en las primeras décadas del programa de bombas atómicas británico escuchó al pasar la discusión de sus colegas. Lo reconoció de inmediato: la pequeña señal de rayos gamma correspondía a polonio-210, un componente vital de las primeras bombas nucleares.      

De pronto, todo hizo sentido. Por eso la radiación había pasado desapercibida en el contador Geiger del hospital: el polonio-210 emite una fuerte radiación de rayos alfa, pero muy poca, prácticamente nula, de rayos gama.  

Ian Shipsey, quien fue parte del equipo que descubrió la partícula de Higgs, le explica a la BBC que el polonio-210 produce muchísima energía, pero en lugares acotados, ya que puede ser bloqueada fácilmente por elementos como papel o piel. Así que es difícil de detectar. "El polonio es 100 % mortal. De ser ingerido, destruye las células del cuerpo".     

La noche de ese día, miércoles 22 de noviembre, los doctores de UCLH fueron notificados de que el veneno probablemente era polonio-210. No había mucho que hacer. Al tomarse el té contaminado en el hotel Millennium, Litvinenko comenzó a ser asesinado de a poco, por dentro. No había vuelta atrás, ese té fue su sentencia de muerte.

De "causa desconocida" a "asesinato"      

Las implicaciones para la salud pública del caso fueron profundas. El envenenamiento era, en efecto, un ataque radiológico en plena capital británica.   
La División de Protección Radiactiva británica organizó a un equipo de 20 especialistas. Trabajaron toda la noche. ¿Cómo hacer las pruebas de contaminación? ¿Qué pasaba con los doctores, las enfermeras, la familia y la casa de Litvinenko? ¿Y qué pasaría con las cientos de personas que habían estado en contacto con él durante esas tres semanas? La crisis se aproximaba a pasos agigantados.

La mañana siguiente y tras examinar una muestra mayor de orina con instrumentos de primera generación, en Aldermaston tenían los resultados finales: Polonio-210 confirmado.   

Ese mismo 23 de noviembre murió Alexander Litvinenko. Su mujer, Marina, tuvo la oportunidad de despedirse. "Tuve la suerte de que me permitieran ver a Sasha por última vez", le cuenta a la BBC con lágrimas en los ojos.         

"Este fue un ataque horroroso a un ciudadano británico. Claramente no tenía oportunidad de sobrevivir", dice Nathwani. "He sido medico por 20 años y nunca había visto algo así. Y espero nunca más verlo". 

Londres radiactiva    

Si Litvinenko hubiera muerto una semana antes, su muerte habría sido rotulada como "sin explicación" y archivada. Pero el caso se transformó en una investigación por asesinato.       

Y la Policía Metropolitana tenía a más de 100 detectives trabajando en él. Había una huella de polonio que seguir por todo Londres. Y más allá.         

Cuando el polonio fue descubierto, Marina Litvinenko debió dejar su casa. No era segura. "Lo perdí todo. Sólo tuve 15-20 minutos para tomar un par de cosas y salir de la casa".        

El comité de contingencia civil británico, Cobra, se reunió cuatro veces en una semana luego del ataque. Estaban preocupados de causar una alarma generalizada si cerraban los hoteles contaminados.      

La huella de polonio se extendió incluso en el metro de Londres, donde encontraron rastros en trenes y estaciones. En ese momento esta información se mantuvo en secreto para evitar un pánico masivo.     

"Encontramos polonio en aviones donde viajaron los involucrados en esta investigación, en un estadio de fútbol, en restaurantes y hoteles. Obviamente el público estaba considerablemente preocupado", cuenta Peter Clark. Más de 40 lugares estaban contaminados.   

Los dos hombres con que se reunió Alexander Litvinenko en el hotel Millennium, Andrei Lugovoi y Dmitry Kovtun, se convirtieron en los principales sospechosos.

La ruta del polonio    


El rastro de polonio comienza el 16 de octubre de 2006, en un encuentro entre Litvinenko con Lugovoi y Kovtun en Londres. 

El restaurante de sushi en el que se encontraron estaba contaminado.Se cree que este día fue el primer intento de asesinato.

Pasaron la noche en el hotel Best Western de Shaftesbury Avenue, en pleno West End londinense. Rastros de profunda contaminación fueron encontrados en ambas habitaciones. Lugovoi regresó a Londres el 25 de octubre. Su habitación, esta vez en el Sheraton frente a Hyde Park, también estaba contaminada.        

Tres días después voló nuevamente de Moscú a Londres. Y el avión de British Airways en el que viajó también dio positivo en las pruebas de radiación.

Kovtun voló desde Moscú el 1 de noviembre y antes de viajar a Londres pasó por Hamburgo. Rastros de polonio fueron encontrados en lugares de la ciudad que visitó. Ese mismo día ambos se reunieron con Litvinenko en el Pine Bar del Hotel Millennium, el lugar más contaminado de todos.   

Las cámaras de seguridad captaron a Lugovoi primero y luego a Kovtun yendo al baño del Business Centre antes de que llegara Litvinenko. Lugovoi se ve con la mano metida en el bolsillo.      

¿Transportando el veneno?       

Dice que no, pero tanto el lavamanos como el secador de manos del baño resultaron profundamente contaminados con polonio-210 al ser verificados. Lo mismo ocurrió con la puerta del cubículo del baño.     

Cuando los movimientos de Lugovoi y Kovtun fueron mapeados y contrastados con los sitios donde se encontró polonio, la coincidencia fue exacta. Y la evidencia de culpabilidad, contundente.  

En mayo de 2007 Ken Macdonald, entonces director de la Fiscalía Pública, anunció que presentarían cargos de asesinato contra Andrei Lugovoi y pedirían su extradición. Los cargos contra Kovtun se presentaron en 2010.  

"Esta no fue una muerte al azar", dice Macdonald. "Esta es una muerte con un propósito muy claro, una muerte con involucramiento de Estado".         

Entonces, ¿cuán contundente es la evidencia de que el Estado ruso está involucrado?

El arma escogida, el polonio-210, parece ser una fuerte prueba. El profesor Norman Dombey, un físico con profundo conocimiento en establecimientos nucleares rusos, dio testimonio en la investigación. Dombey dice que solo hay un lugar donde se puede producir la cantidad de polonio-210 necesario para el asesinato: un reactor nuclear en la planta de Avangard, en Sarov.      

Sarov fue la ciudad de la que salió la primera bomba nuclear rusa, en la época de Joseph Stalin, un claro vínculo con el Estado ruso.    

¿Podría el crimen organizado o agentes por su cuenta haber obtenido Polonio - 210 en una operación no autorizada? Dombey es tajante: no.          "Todo lo que tiene que ver con el polonio-210 está regulado por el Estado. Desde su distribución hasta su uso". 

¿Por qué Rusia lo querría muerto?    

Alexander Litvinenko tenía enemigos poderosos en Rusia. Un video de 1999 lo muestra enfrentando cargos por asalto y robo de explosivos en un tribunal. Él se defiende diciendo que el caso fue fabricado. Por esa época Litvinenko era teniente coronel de la FSB, organismo de inteligencia sucesor de la KGB. Y el jefe máximo de la institución era entonces el ahora presidente Vladimir Putin.| 

El tribunal lo absolvió, pero como una manera de mostrar el poder de los organismos secretos, fue inmediatamente vuelto a arrestar por las fuerzas de seguridad rusas.

Pasó casi un año en prisión. Uno de sus amigos, Yuri Felshtinsky, visitó a un general ruso para preguntarle si Litvinenko estaría a salvo al salir.         

"Me dijo que Litvinenko era un traidor y que eso en la organización se castigaba con la muerte. Que si él se lo encontraba en un callejón oscuro, lo mataba con sus propias manos", comenta Felshtinsky.      

En 2000, Litvinenko huyó a Reino Unido, con su familia. Se transformó en un consultor de seguridad que asesoraba a inversionistas interesados en Rusia. Realizó trabajos, por ejemplo, para el millonario Boris Berezovsky, otro de los duros críticos de Putin. También colaboró con el MI6, el servicio secreto británico. Cuando trabajaba para la FSB, Litvinenko investigaba a la mafia rusa y usó su conocimiento para nutrir a su contacto, "Martin", con quien solía reunirse en una librería en pleno Piccadilly, centro de Londres.        

Las dos delgadas líneas rojas   

Sin embargo, una fuente importante ligada a organismos de inteligencia británicos le aseguró a la BBC que no fue su colaboración por el tema de la mafia la que mató al exespía.        

El MI6 llegó a la conclusión de que Litvinenko cruzó dos líneas rojas al acusar directa y mediáticamente al presidente Putin.        

La primera tiene que ver con el libro que coescribió "Rusia dinamitada", sobre el ataque terrorista que mató a cientos de personas en Moscú, en septiembre de 1999 y por el que fueron culpados los chechenos.      

El exespía tenía otra explicación sensacionalista: los servicios secretos rusos pusieron la bomba para culpar a los chechenos e iniciar una nueva guerra.

Felshtinsky, quien coescribió el libro, defiende sus conclusiones. "Este [ataque] ayudó a Putin (…) la reacción de la población fue: necesitamos un líder fuerte". El Kremlin niega tajantemente toda relación con el ataque.      

La segunda línea roja tiene que ver con un artículo que Litvinenko publicó en internet en julio de 2006 donde acusaba al presidente Putin de pedofilia.         El artículo se generó después de un video donde el presidente besa el estómago de un niño.         Putin se defendió diciendo que "no había nada detrás". "Era muy tierno. Sólo quise abrazarlo. Como a un gatito. Y resultó en ese gesto", le dijo el presidente a la BBC.         

Una pelea de años    

Marina Litvinenko ha luchado por que el caso sea investigado como corresponde. "Le prometía a Sasha que un día la gente sabría la verdad sobre él".   

En el 2014, ocho años después de la muerte de su marido, su lucha por una investigación pública dio frutos. El jefe de la misma, Sir Robert Owen dijo que en primera instancia el Estado de Rusia fue responsable por el asesinato.

Pero oficialmente, Rusia niega cualquier vínculo con el asesinato. Dmitry Kovtun, trabaja como asesor de negocios en Rusia. Se suponía que daría testimonio en la investigación, pero, a último minuto, desistió. Dijo que no contaba con el permiso de las autoridades rusas.  Y el otro gran sospechoso, Andrei Lugovoi se convirtió en parlamentario en 2007, lo que le da inmunidad para ser juzgado. Fue condecorado por el propio presidente Putin por sus servicios a la patria. 

Además es presentador de televisión en un programa llamado "Traidores".
Este artículo, basado en una investigación de Richard Watson para el programa Newsnight de la BBC, fue publicado originalmente en julio de 2015.


http://www.semana.com/mundo/articulo/londres-historia-de-alexander-litvinenko-exespia-ruso/457449-3
La  filosofía salta a la novela gráfica                                       
            
El  libro 'Historia de un olvido' aborda la vida de
Zenón de Citio, fundador de la escuela estoica.
                                                                   
Por Carlos Restrepo        El Tiempo.com


Cuando Sócrates muere, sus discípulos se dividen en varios grupos. El más famoso, quizás, es el de Platón y Aristóteles, que protagoniza la gran historia de la filosofía griega que se conoce hoy. Sin embargo, del pensamiento socrático también se desprenden otras escuelas menos conocidas, como la de los cínicos y los estoicos.

Precisamente, con esta idea en mente, el filósofo Tomás Barrero, profesor de la U. de los Andes, y el ilustrador Alejandro Henao se dieron a la tarea de contar la historia de Zenón de Citio (333 264 a. C.), considerado el fundador de la filosofía estoica, que han llevado al formato de la novela gráfica, en el libro Historia de un olvido. Con esta obra, además, hace su debut la nueva editorial Dendros.

Zenón era un comerciante de tintes y telas púrpuras, que eran las usadas por las clases altas de la época, y en alguna oportunidad, cuando se dirigía hacia Atenas para llevar un gran cargamento, el barco naufragó y él lo perdió todo.

Ya sin dinero, sin vivienda y como un completo extranjero, Zenón empezó a recorrer la ciudad como un vagabundo y en esas encontró una tienda de libros en donde comenzó a leer algunas de las memorias de Sócrates. Al preguntar acerca de dónde venían los hombres de este estilo, una persona le señala al maestro Crates, seguidor de la escuela cínica.

“Parte de la filosofía cínica era vagabundear por la ciudad y crear escándalos, como andar desnudos o cosas por el estilo. Ellos tenían una idea curiosa y era que básicamente la ciudad es el universo y no está determinada por unas murallas o una construcción en un lugar físico particular”, explica Barrero, al comentar que Zenón comenzó a seguir a Crates durante 10 o 15 años.

Sin embargo, en algún momento, Zenón se dio cuenta de que algunas ideas de su maestro no lo convencían. “Los estoicos creían en un orden, que venía de la naturaleza misma. De allí que les interesara la física. Por eso ellos sí participaban de la tradición de Aristóteles, en donde se estudiaban lógica, física y no solamente ética, por decirlo de alguna manera”, anota Barrero.

El autor comenta que la lógica estoica fue prácticamente olvidada durante muchos siglos hasta que, a principios del XX, un lógico polaco la redescubrió. “A ello se debe que esta sea la recuperación de una historia perdida que inspira el título”, dice el profesor Barrero, quien agrega que de Zenón prácticamente solo quedan frases sueltas y no existe un tratado como tal.

La idea, con este tipo de propuestas editoriales -explican los autores-, es ofrecer historias interesantes contadas de manera sencilla, que se salgan un poco de esa tradición de la novela gráfica, muy enmarca enmarcada en lo urbano. “Uno debería pensar en temas que pongan a la gente a pensar”, concluye Barrero.

Una propuesta gráfica moderna

El ilustrador Alejandro Henao quiso trabajar una propuesta gráfica que refrescara el imaginario griego. “Mi estilo es moderno y yo quise aplicárselo a la ropa, los lugares y los personajes antiguos”, anota Henao. Advierte, sin embargo, de la rigurosidad de ajustarse a la historia. “En el guion nos tomamos algunas licencias, pero, históricamente hablando, los vestidos son los de la época, las construcciones son las de la época, y Atenas es como se veía ahí”, agrega. El libro se hizo a dos tintas, una de ellas el púrpura, idea inspirada en las túnicas moradas que vendía Zenón. Por Carlos Restrepo


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