Zygmunt Bauman, filósofo
y sociólogo
Por ACyV
La mirada de Zygmunt Bauman sobre la felicidad vuelve a cobrar fuerza en una época dominada por el consumo rápido. Sus ideas permiten entender por qué tantas personas buscan bienestar en lugares que no siempre lo ofrecen.
Bauman no negaba el placer de comprar, pero advertía que “se trata de una satisfacción fugaz”, una chispa que desaparece tan rápido como llega. Por eso alertaba sobre la “trampa de la satisfacción”, esa rueda en la que se confunde bienestar con adquisición. Su mensaje, lejos de ser pesimista, apuntaba a una pregunta muy actual: si la felicidad se agota tan rápido en cuanto salimos de la tienda, ¿por qué insistimos en buscarla allí?
La otra cara de la felicidad, según Bauman
La advertencia del filósofo se hacía más clara cuando recordaba que “al ir a las tiendas a comprar felicidad, nos olvidamos de otras formas de ser felices, como trabajar juntos, meditar o estudiar”. Su reflexión se sostenía en décadas de observación de una sociedad donde todo es “provisorio”, donde los vínculos se tensan y hasta el tiempo libre parece diseñado para consumir.
La ciencia ha ido respaldando esa mirada. La neurociencia confirma que actividades como hacer ejercicio, conversar, leer, cantar o ayudar a otros disparan en el cerebro dopamina, oxitocina y serotonina, las mismas hormonas asociadas al bienestar profundo y sostenido. Sin embargo, lo que él llamaba “sociedad líquida” ha relegado estas experiencias frente a la promesa inmediata de las compras o el brillo hipnótico de las pantallas.
Según Bauman, la felicidad necesita raíces más hondas que una objeto recién comprado Un dato que el propio Bauman citaba con frecuencia aparece en un estudio de la Universidad de Harvard, que demostró que las relaciones humanas son el factor más estable para una vida feliz, aunque también uno de los más descuidados en una cultura que confunde rapidez con plenitud. Su legado, desde Amor líquido hasta Trabajo, consumismo y nuevos pobres, recuerda que la felicidad necesita raíces más hondas que un objeto recién comprado.